CapítuloIII: MiNuevoComenzarII ¿NuevaFamiliaParaMí?
(Bella)
Lentamente me fui despertando. Me estiré finalmente abrí los ojos.
Unos penetrantes ojos color dorados perteneciente a un rostro que estaba sobre mí, me sobresaltaron.
-¡Aaaaaaahhhhhhh!- grité
-¡Bella! Tranquila- me dijo como si nada.
-¿Alice?- pregunté entre jadeos.
-Sí ¿quién más? ¡Qué pulmones tienes!
-Me asustaste ¿qué esperabas?- le recriminé un poco ofuscada.
-¡Alice!- dijo Esme desde la puerta-. Te dije que la despertaras, no que le saltaras encima.
-Es que no le salté encima mamá- se excusó-, ella se despertó de repente y se sobresaltó.
-¿Y por qué se sobresaltó?
-Bueno… es que yo…- Alice parecía acorralada.
-Bien, lo importante es que Bella tome su desayuno, ¿qué dices cariño? ¿Te animas a bajar? ¿O prefieres que te lo traiga? No sería ningún inconveniente.
-Si no les molesta, prefiero bajar- les dije a ambas. La verdad no me hacía ninguna gracias desayunar en una casa desconocida, sola.
-Hay Bellita, no eres ninguna molestia- me dijo Alice.
-¡Claro que no!- secundó Esme- Sería hermoso que nos acompañaras en el desayuno. Es mejor que estés acompañada a que estés sola.
-Muchas gracias.
Alice me destapó por completo y entre ella y Esme, me ayudaron a salir de la cama; claro, ése no fue el problema. El problema fue empezar a caminar una vez que estuve de pie…
Amabas fueron muy pacientes en cuanto a mi lento desplazamiento, pero cuando me di cuenta de que debíamos bajar una escalera me puse un poco rígida; muy amablemente las dos me tomaron de las manos y con sonrisas con convidaron a que bajara.
Y realmente, pensándolo bien, si ellos pueden tomarse tantas molestias por cuidar de mí ¿qué me costaba tratar de hacerle las cosas un poco más fáciles?
Así que respiré hondo y empezamos a bajar. Fue doloroso, pero lo hice. Cuando llegamos al descanso miré hacia abajo y noté que la escalera era alta, ya que habíamos bajado muchos escalones y quedaban muchos más por bajar.
Faltaban unos cuatro escalones, giré mi cabeza y pude ver dónde se encontraba el resto de la familia Cullen. Carlisle estaba sentado en la punta de la mesa, que se encontraba a la izquierda de donde estábamos nosotras en la escalera, leyendo un periódico mientras que los chicos ponían la mesa entre bromas.
Al parecer nos escucharon porque todos levantaron la cabeza. Carlisle se levantó de la silla y Jasper, Edward y Emmett bordearon la mesa, acercándose a nosotros. Jasper me tomó la mano que sostenía Alice, Emmett tomó la que sostenía Esme y también me pasó un brazo por la cintura (lo que me hizo hacer una mueca de dolor) y me ayudaron abajar lentamente.
Una vez que pude, por fin, apoyar mis pies descalzos en el suelo de madera pulida, Carlisle me tomó de las dos manos y me dijo:
-¡Muy buenos días Bella! ¿Cómo estás esta mañana?
-Muy bien, gracias.
-¿Ya te sientes mejor? ¿No es muy pronto aún?
-No, de verdad, estoy mejor. Creo que lo que necesitaba era dormir.
-¡Eso es una gran noticia! Ven…
Me acompañaron hasta la mesa y Edward me corrió una de las sillas del medio, para que me sentara. Lo hice con un poco de esfuerzo, luego los chicos y Carlisle se sentaron a mi alrededor, dejando claro un espacio para que se sentaran las chicas, que se encontraba en ese momento, sirviendo el desayuno.
-¡Muy buenos días Bella!
-¡Muy buenos días Rosalie!
-Te serviré el desayuno. ¿Quieres algo en especial?
-Lo que ustedes coman estará bien, por favor.
De un momento a otro y sin previo aviso tuve delante de mí una taza con leche, otra con café, otra con, lo que me dijeron era, café con leche y otra con leche con chocolate. Me habían servido, a demás, un plato con huevos, tostadas, dulces, galletitas, pan y panqueques pequeños.
Las miré entre dudosa y divertida.
-¡Es que no sabíamos qué te gustaba!- me dijeron las tres al mismo tiempo. Las miré, pestañé y luego me largué a reír.
-Mucha risa, pero no rellenaste el papel que Carlisle te dio y seguimos sin saber qué es lo que te gusta; así que, señorita, hoy te dedicarás a ello- me regañó cariñosamente Rosalie.
-Sí está bien- accedí sonriendo a manera de disculpa.
-Aclarado el punto, ¡comamos!- no sé por qué, pero sentí como si esa simple frase implicara para ellos un chiste privado.
Comenzamos a desayunar. Primero tomé unos sorbos de leche sola pero la verdad es que no me gustó, luego probé con el café; sólo tome un trago y me arrepentí instantáneamente, era sumamente amargo, agrio y fuerte. No pude evitar poner una mueca de asco mientras lo tragaba haciendo un gran esfuerzo.
-¿Bella?- me llamó Edward, quien se sentaba a mi derecha- Dame- dijo mientras me quitaba la taza de café., creo que no debemos olvidar esto: no toleras el café- me dijo riéndose y corriendo la taza. No pude evitarlo y le saqué la lengua como niña pequeña y malcriada, provocando que tanto él como su familia, se riera.
-Bells- me llamó Emmett que estaba sentado enfrente de mí-, prueba la leche con chocolate. La preparé especialmente para ti.
Me sonrió y se marcaron sus hoyuelos, dándole aspecto de niño, ansioso por demostrar que había hacho algo bueno.
Miré la taza que contenía la leche con chocolate y tenía un bonito color, así que lo probé. Me agradó su sabor, de hecho me gustó mucho. Tanto que cuando se acabó me decepcioné.
-¿Mas?- me preguntó Jasper, que estaba sentado a mi izquierda.
-Por favor- le pedí, tendiéndole la taza.
-Bella, también debes comer- me recordó Esme desde la punta de la mesa derecha, al lado de Edward.
Mientras Jasper me servía la segunda taza de leche con chocolate yo empecé a comer los pequeños panqueques que eran de chocolate y estaban buenísimos. Luego tomé el pan y después las galletitas rellenas de limón y de frutilla, y luego me tomé la leche que me había dejado en frente Jasper.
Cuando terminé, Carlisle tenía su mano extendida hacia mí, y en ella había dos pastillas: una pequeña de color blanco y una grande de color naranja. Cuando tomé la pequeña me tendió un vaso con jugo y me dijo:
-Es para que no tengas más dolores.
Me la tomé y sentí que tragaba algo agrio y muy concentrado. Fue una suerte que tuviera a mano el jugo, porque si no habría vomitado esa pequeña pastilla asquerosa. Luego tomé la grande de color naranja y pensé que tendría que partirla al medio para poder tragarla, porque era muy grande, cuando Carlisle la tomó y la sumergió en un vaso con agua.
-Esto es una vitamina efervescente. Es para que tengas más fuerzas y puedas recuperar toda la sangre que perdiste.
Escuché como a mis costados y en frente de mí, Edward, Emmett y Jasper, gruñían. Les sonreí y me tomé el vaso que contenía la pastilla, ya disuelta, y que ahora tenía color naranja. Lo tomé y no tenía feo gusto.
-Buena niña- me dijo cariñosamente Jasper. Me sonrojé pero le sonreí. Sentí que alguien me despeinaba juguetonamente el cabello y giré el rostro para encontrar a Edward, quien me miraba con dulzura casi tangible.
-Bien, yo me voy a trabajar- anunció Carlisle-. Esme, chicos, confió en que harán todo lo que posible para que Bella esté cómoda.
-Claro que sí- dijeron todos al mismo tiempo, haciendo que me sienta como una intrusa.
-Los veré por la noche- besó a Esme y saludó con un beso en la frente a las chicas y con un beso en la mejilla de los chicos. Cuando llegó hasta mí, también me besó en la frente y me dijo:
-Adiós hija…
Mientras él se dirigía a la puerta, yo me quedé helada. Ese señor me conocía hace sólo unas pocas horas y ya me trataba como a una hija. No lo entendía. Lo único que pude hacer fue quedarme quieta.
-Ven Bella- me dijo Jasper tendiéndome la mano. Así me ayudó a llegar hacia la sala.
Era hermosa, con grandes sillones de colores claros que encajaban armoniosamente. Una gran televisión que estaba rodeada por filas y filas de películas DVD.
Jasper me llevó hasta un sillón individual y me senté. Para cuando estuve allí, me di cuenta de que Alice había subido y ya estaba de regreso con el papel que debía rellenar.
-Bien- me dijo Alice en cuanto colocó el papel en mis manos-, ahora deber llenar la forma. Y a medida que pase el tiempo y vallas probando distintas cosa, como ya dijo Carlisle, las anotarás ¿sí? También debes anotar si recuerdas algo con el tiempo o si lo recuerdas a través de algo que viste, oíste o probaste.
-Nosotros veremos una película, o a hacer otras cosa por ahí- dijo Alice mirando a Edward quien estaba subiendo por las escaleras-. Te daremos privacidad, pero si llegaras a necesitar algo nos lo dices ¿sí?- ella ya estaba sentada en el sillón doble junto con Jasper y Esme, mientras Emmett elegía la película y se sentaba con Rosalie en otro sillón doble.
-¿No me ayudarán?- les pregunté al ver que cada uno dirigía la vista hacia la pantalla.
-Bueno si tienes alguna duda te podríamos ayudar- me contestó Jasper-. Pero no creo que seamos de mucha ayuda en lo que refiere a tus gustos personales.
Comencé algo dudosa. Nombre: Bella (en realidad es Isabella, pero no me gusta completo). Edad: mmm, yo… no lo sé. Caí en la cuenta de que tampoco conocía mi edad. Eso, algo tan insignificante como la edad… Y la desconocía.
Mis manos comenzaron a temblar y mis ojos se empañaron a causa de las lágrimas, que por argullo no iba a dejar salir.
Jasper era el que estaba más próximo a mí. Se acercó un poco desde su posición en el sillón y me susurró:
-Bella ¿te encuentras bien?
-Sí- le susurré con voz tomada a causa de las lágrimas.
-No te creo- me dijo riendo y despeinando mi cabello.
-Es que… yo…- sonaba tan absurdo admitir que ni siquiera sabía mi edad- Jasper ¿te puedo hacer una pregunta?
-¡Claro que sí! Dime.
-¿Cuántos años crees que tengo?
-Mmm- él me miró dubitativo por unos segundos-, creo que puedes tener unos diecisiete años, más o menos, no estoy muy seguro.
-Gracias.
-Ten- me pasó un vaso con agua- y recuerda Bella, no te ahogues en un vaso de agua vacio- me guiñó un ojo y se giró para seguir viendo la película, mientras yo seguía rellenando mi vida, que, curiosamente cabía en una hoja de oficina.
Lo siguiente fue Vegetales y Carne, en los cuales hice una crucecita en la casilla de "Me gusta". Luego fueron Pollo y Pescado y con lápiz escribí en medio de ambas casillas de "Me gusta", "No me gusta": "No los he probado así que no sé" Pastas: crucecita en "Me gusta", lo mismo que en Frutas.
Con respecto a Caramelos, Chocolates, y DemásDulces me lo salté para otra oportunidad. Al llegar a Pan y DemásSalados puse nuevamente la crucecita en "Me gusta".
Cuando llegué a la parte de mi familia fue dolorosamente interesante. ElEntorno, escribí allí en la casilla de "Me gusta": "Son excelentes como familia"; Lugar(mmm, no conozco el lugar) rellené la casilla de "Me gusta" recalcando dentro de mi cabeza "Dentro de lo poco de conozco…"
Pueblo/Cuidad, escribí en medio de las casillas "Me gusta" "No me gusta": "No conozco"; País, de nuevo no sabía en dónde estaba parada así que contesté lo mismo. Amigos "No tengo". Y por último venía "Hermano": "No sé si tengo".
Luego venía la parte de Extras y puse en "Me gusta": El cóctel de Frutas de Esme y las Películas de Harry Potter".
-Ya terminé.
-Qué bueno- me dijo Esme-, ¿fue difícil?
-No… Bueno, algunas sí.
-¡¿Podemos ver?- me preguntó Alice.
-¡Alice!- le reprochó Esme-. No deberías pedir eso…
-Está bien Esme, no me molesta para nada. Tengan…
Le pasé el papel a Esme que estaba en medio de sus hijos, y de esa forma podrían ver todos… Bueno, casi todos. Edward no estaba allí, se había ido antes de que empezase la película. En tanto, al parecer los chicos encontraron interesante la lectura de mi pequeña y prosaica vida.
-Bellita, ¿no te caemos bien?- me preguntó Emmett haciendo un puchero triste.
-Por supuesto que todos me caen muy bien, ¿por qué lo preguntas?
-¡¿Por qué?- me contestó de vuelta Emmett.
-Es que lo de amigos, bueno… - Jasper intentaba entender algo que al parecer era demasiado complicado para él.
-¿Pero lo de "Hermanos"?- concluyó con la idea Rosalie.
-No entiendo- les confesé. Era un tanto confusa la idea que trataban de trasmitirme.
-Es que nosotros ya te consideramos nuestra hermano- me reclamó Alice haciendo una cara muy chistosa de falso enojo- ¿Es que tu no?
-Claro que sí, es sólo que pensé que hablaba de hermanos biológicos.
-Pues no importa la sangre o un papel- me reclamó Emmett-. Lo importante es el cariño que le tengas a tu hermano.
-¡Es verdad!- dijeron al unísono Ali, Jazz y Rose.
-Okey, fue mi error ¿me permiten reformarlo?- les dije con una mímica de horror, como si lo que me acababan de remarcar fue la peor de las blasfemias.
-Ten- Esme me pasó el papel con una sonrisa y una mirada muy dulce.
Lo tomé y reforme la frase: "No sé si tengo hermanos biológicos, peo tengo cinco locos hermanos nuevos".
-¿Mejor?- les pregunté mirando hacia arriba, ya que estaban los cuatro estaban posicionados alrededor mío mirando hacia la hoja, para ver cómo cambiaba la frase.
-¡Mucho mejor!- me dijeron con anchas sonrisas.
-Ahora Bella ¿qué quieres hacer?- me preguntó Rosalie- ¿Quieres ver una película, comer algo, o prefieres que dejemos de fastidiarte y subir a descansar?
-No, Rosalie, sabes que no me fastidian- dije riendo un poco-. Pero si me lo permitís, quiero caminar un poco.
-¿Estás segura? No crees que es muy pronto- Esme me miraba con la preocupación grabada en los ojos.
-Sí; no creo que me haga bien quedarme sentada todo el día.
-Claro, cielo ¿necesitas que te ayude?
-No te preocupes, por favor, Esme.
-Bellita ¿por qué no aprovechas y recorres la casa?- me ofreció Emmett.
-¿No les importaría?- les pregunté dudosa. Me daba curiosidad, pero ellos eran muy gentiles conmigo y no quería que sintieran que me inmiscuía en su intimidad.
-¡Claro que no, para nada!- Rosalie, me aseguró- Empieza por arriba, te encontrarás con Edward.
Con mucho cuidado me levanté, pero no sentí dolor. Contenta empecé a caminar y noté que ya no dolía tanto (mentiría si dijera que ya no dolía, pero al menos me podía mover más; ¡era un comienzo!).
Sin embargo al llegar al segundo piso –subí más rápido de lo que bajé, qué gracioso-, lo oí.
Aunque el sonido era tenue, se escuchaba perfectamente.
Todo pasó a segundo plano, pues me dejé guiar por la melodía que traspasaba los muros de la última habitación del pasillo en el que encontraba.
Llegué hasta la puerta como hipnotizada, y toqué. Pasaron algunos segundos cuando se abrió la puerta y tras ella estaba… Edward.
-¿Bella? ¡Hola! ¿Sucede algo?- preguntó preocupado.
-La música- alcancé a contestar. Sentí que más no podía decir, y que aunque pudiera hacerlo, no haría falta.
En mi mente se repetían las notas como si fueran imágenes de parejas danzando a mi alrededor.
-¿La reconoces?- me preguntó sorprendido.
-Yo… no sé, es que… ¡Claro de Luna!
-¡Sí, Bella, es esa!- me respondió con una sonrisa enorme en su rostro.
-¿Debussy?- me animé a preguntarle algo temerosa, pero muy emocionada.
-Exacto. ¡Bella, lo recuerdas!
-Sí- le dije con una ancha sonrisa de satisfacción.
Cerré los ojos para poder sentir mejor la música, pero después de unos momentos, la música me hizo sentir rara. Como si ella supiera algo de mí, que yo desconociera y quisiera decírmelo, pero yo no pudiera descifrar el mensaje oculto entre las melodías. Intenté concentrándome, pero justo cuando creía que todo venía hacia mí, las ideas se fueron un hueco apareció en mi mente.
Un escalofrío recorrió mi espalda y me dejé caer al piso; me agarré las rodillas y comencé a llorar.
-Bella ¿qué sucede?- me preguntó él, pero incapaz de responder en ese estado- No llores por favor.
Tomó mi rostro entre sus manos y me hizo mirarlo a la cara. Su agarre era firme, pero, sumamente gentil y cálido.
-¡Mírame Bella! Nunca escondas ese hermoso rostro de mí. Nunca. Dime por favor ¿qué tienes? ¿Qué te preocupa? ¡¿Qué te angustia?
-Es que no recuerdo nada- intenté explicarme-. Pero a la melodía la reconozco y la recuerdo con claridad. ¡Pero no recuerdo nada más!
-Es un gran progreso el que puedas reconocer la melodía.
-Pero quiero recordar algo más Edward.
-¿Y si pudieras recordar algo en especial, qué sería?
-Querría recordar a mis padres, o mi familia. No lo sé, es que me siento sola, y si no fuera por ustedes, creo que no podría estar así de tranquila, pero… - las lágrimas comenzaron a brotar nuevamente- Necesito a alguien que me abrace y que me diga que todo se va a arreglar. ¡Necesito a mi familia! ¿Es demasiado ped…?
No pude terminar, ya que Edward me tenía atrapada entre sus brazos. Me abracé a él con todas mis fuerzas; sentía que si me soltaba caería, y no me levantaría. Al parecer lo entendió, ya que me abrazó más fuerte aún.
-"Bella, todo se a arreglar"- me dijo lo que había pedido escuchar, y con eso sólo pude reír-. Lo prometo. No dejaré que nada te haga daño ¿oiste?
Bajé mi mirada, no creo que soportara el que me hiciera semejante promesa y luego no cumpliera con ella.
-No te estoy mintiendo Bella. ¡Créeme! Nunca rompo una promesa- la seriedad de su mirada me hicieron sentir que sus palabras eran, en verdad, sinceras-. Ahora con respecto a lo de tu familia y que no tienes a nadie… eso no es cierto, nos tienes a nosotros.
Tomó mi rostro entre sus manos nuevamente y me miró a los ojos, con esos hermosos orbes dorados, profundos y sinceros.
-Bella ¿nos considerarías tu nueva familia?-me preguntó con seriedad, ansiedad y, creo que también, nerviosismo.
-¿Mi nueva familia?- pregunté con el corazón en la boca, de la emoción. ¿Él de verdad me estaba ofreciendo un lugar en su familia?- Yo… no sé qué decir.
-Dime que sí- su tono dejan entre ver a simple viste la súplica; tanto, que me oprimió el corazón-, todos aquí te queremos y queremos verte bien, que tus heridas se curen y puedas ser feliz. Pero somos egoístas y queremos ser parte de esa felicidad… ¡Yo quiero ser parte de esa felicidad! ¿Me dejarías Bella? ¿Me dejarías estar en algún rinconcito de tu corazón?
No pude contenerme y me eché sobre sus brazos. Él, el chico que me había salvado la vida y que tenía todo lo que había perdido, me estaba ofreciendo aquello que él tenía y yo no, por tan solo un poco de cariño de aparte mía.
-Gracias- le dije llena de pura gratitud con nuevas lágrimas brotando de mis ojos otra vez-. ¿Sabes? Estoy empezando a descubrir algo nuevo sobre mi personalidad.
-¿Sí? ¿Qué?- me preguntó curioso Edward, ladeando su rostro con una chispa en los ojos.
-Que soy una llorona- le dije riendo y secándome las lágrimas con el dorso de la camiseta que Alice me había prestado.
-Eso significa que tienes el corazón donde corresponde- me dijo ayudándome a secar mis lágrimas con sus dedos-, pero aún no me respondes ¿Nos concedes el honor de formar parte de nuestra familia?
-Sí, claro que sí- dije contra su pecho.
Como estaba abrazada a él, con mi rostro apoyado en su pecho, pude sentir cómo se reía; y sus brazos en torno a mí, apretaron su agarre, haciendo el abrazo más bonito. Luego de unos segundos, y para mi gran vergüenza, el clima se rompió cuando involuntariamente solté un gran bostezo.
-¿Alguien tiene sueño?- me preguntó de forma juguetona.
-Sólo un poco- dije restregándome los ojos con la mano. No sabía por qué, pero de repente tenía mucho sueño.
-Ven- eso fue lo único que dijo Edward, antes de tomarme en brazos y llevarme hasta su cama, donde me acomodó, acostándome junto a él, con mi cabeza en su pecho; iba a protestar, pero comenzó a tararear una melodía tan bonita que no pude objetar nada. Luego de unos segundos comprendí que era "Claro de Luna", pero pude agradecérselo ya que mis ojos empezaron a ponerse pesados y todo se volvió oscuro…j
En la inconsciencia soñé algo raro; tenía en mis manos una botella de perfume, que olía hermoso, tenía el mejor aroma que pudiera existir. Las sombras de mis sueños se fueron disipando y fui tomando consciencia de la realidad. Lo primero de lo que me di cuenta fue el pecho en el que descansaba mi cabeza y dos brazos que estaban a mí alrededor. Fue entonces cuando lo recordé.
-¿Edward?- pregunté dudosa y soñolienta.
-Hola dormilona- me saludó juguetonamente.
-¿Dormí mucho?- sin querer levantarme, ya que estaba muy cómoda, me estiré entre sus brazos.
-Mmm, bueno, creo que habremos dormido, cerdo de… cinco horas.
-¡¿Cinco horas?- levanté mi rostro de su pecho para mirarlo a la cara-. Dios Edward, lo siento.
-¿Y eso por qué?
-Porque tal vez tenías cosas que hacer y no las hiciste por mi culpa.
-Tranquila Bella, no tenía nada qué hacer, ni ningún lado a donde ir; a demás estoy muy cómodo aquí como para moverme.
No pude evitarlo y le saqué la lengua como si fuera una niña chiquita, él sólo se rió y me despeinó la cabeza, luego de eso mi estómago hizo acto de presencia demandando alimento los gritos.
-Creo, si no estoy muy equivocado, que alguien tiene hambre.
-Sí, un poco- le dijo algo avergonzada.
-Pues deberías- me regañó-, te saltaste el almuerzo y ya son más de las tres de la tarde. Así que vamos a alimentarte.
-Claro- estaba tan dormida aún, que incluso olvidé de que no debía hacer movimientos bruscos. Puntadas de dolor atravesaron mi cuerpo, dejándome pasmada en mi lugar totalmente erguida y tensa con una gran mueca de dolor.
-Bella ¿estás bien?- me preguntó preocupado Edward.
-Estoy bien, sólo debo recordar no hacer eso de nuevo.
-Ven, pequeña despistada- me dijo medio riendo, medio preocupado, toándome otra vez en brazos y sacándome de la cama.
-Emm, Edward, ¿siempre harás esto?
-¿Qué cosa?- su carita de inocencia casi me convence. Casi.
-¡Esto!- le dije señalando mi postura y sus brazos en torno a mi cuerpo.
-Bueno, está bien- como todo niño bueno me colocó cuidadosamente en el piso-, pero "esto"- señaló tomando mi mano y entrelazando nuestros dedos- sí lo haré siempre. Ahora, vamos a comer.
Muy despacio y muy tranquilos hicimos el tramo hasta las escaleras y luego las bajamos. Cuando por fin tocamos suelo, vi que la familia Cullen se había dispersado.
Emmett y Jasper estaban sentados en el suelo, al estilo indio frente al televisor, jugando videojuegos. A través de un gran ventanal de cristal, que estaba en vez de lo que debía ser la pared del fondo, vi que Esme estaba en el jardín arreglándolo.
Sin embardo de Alice y Rosalie no se veía nada. Qué raro…
Edward me guió hasta la cocina, pasé a ella y me quedé quieta en mi lugar. ¡Wow! Era preciosa… Y eso que era sólo una cocina. Grande, espaciosa y luminosa, tenía todo lo que se pudiera llegar a necesitar. Todos sus aparatos, elementos, mesa, sillas, y demás artefactos concordaban armoniosamente y a la perfección.
-¿Sucede algo Bella?- me preguntó Edward al ver que no me movía.
-Es que aquí todo es tan… bello.
-¿En la cocina?- me preguntó confundido.
-No tonto- me reí de él y sus ocurrencias-. Aquí en la casa. Es hermosa, y está tan bien decorada…
-Qué bueno que te gusta- me dijo tras reír un momento de sí mismo-. Pero deberías decírselo a Esme, no a mí. En realidad no sé mucho de esto.
-¿A Esme?
-Ajá, fue Esme quien la decoró y amuebló personalmente; fue ella quien consiguió que todo quedara perfecto.
-Tiene un gran talento.
-Sí lo sé, siempre logra que todo quede excelente. Ahora siéntese señorita, vamos a comer.
Corrió una de las banquetas que coronaban la mesada para que me sentara y colocó un plato frete a mí y uno a mi derecha. Éste estaba cargado de pasta con salsa arriba, queso y pequeñas bolitas de carne. Edward me tendió los cubiertos, los tomé y ambos comenzamos a comer.
-Edward ¿puedo hacerte una pregunta?
-Ya la hiciste Bella- me dijo riendo nuevamente-. Sin embargo puedes hacerme otra pregunta- me dijo tras ver el puchero que empezaba a hacer.
-¿Tu cocinaste esto?
-No, en realidad lo cocinó Esme. Yo sólo prendí el microondas para calentarlo- me contestó medio avergonzado y a la defensiva-. Pero ¿por qué preguntas?
-Porque está muy rico y me preguntaba si lo habías hecho tu, sólo eso.
-Pues no, no fui yo, pero no significa que no sepa cocinar.
-¿Sabes cocinar?
-Sí- me contestó y su tono dejaba entre ver el "por supuesto"-. Pero ya sabes, con internet se logra saber cualquier cosa hoy en día.
Me eché a reí y él me imitó. Luego de eso seguimos comiendo y conversando de cualquier cosa irrelevante e ilógica.
Me comí todo, bebí el jugo que Edward me había servido y supe dos cosas: 1) no me cabía nada más en el estómago y 2) estaba en paz con el mundo y con la vida.
Edward tomó los platos sucios y vacios y los colocó en la pileta, la llenó de agua, le echó detergente y comenzó a fregar. Yo me bajé de mi asiento, me acerqué a él y lo ayudé a enjuagar; luego entre ambos secamos. Una vez que terminamos me tomó nuevamente de la mano (al parecer no bromeaba cuando me dijo que siempre lo haría) y nos condujo hacia la sala donde Emmett y Jasper seguían jugando videojuegos.
-Hola hermanita- me dijo Emmett en cuanto me vio llegar con Edward, con una sonrisa que no supe interpretar del todo.
-Hola Emm- le dije como si fuéramos conocidos de toda la vida. Luego de que lo dijera me arrepentí, era mucha la confianza que me estaba tomando con ellos. Pero, siempre hay algo nuevo en el día que hay que aprender y al parecer ellos serían para mí como la cajita de sorpresas.
-¡Hey! Miren, Bellita ya se unió a la familia- me dijo estirando la mano para despeinarme el cabello.
-Bueno… probemos qué tan Cullen es- dijo Jasper con una sonrisa maliciosa en el rostro tendiéndome el control del juego.
Yo tomé el artefacto algo dudosa, y él se levantó dejando que yo me sentara en el suelo junto a Emmett. Edward y Jasper me ayudaron a sentarme, cuando estuve en el suelo, sobre la mullida alfombra Emmett me pasó el aparatito, que le había dado momentos antes para poder sentarme mejor, y me enseñaron entre los tres cómo usarlo. Para mi gran asombro no me fue difícil, es más fue bastante sencillo, así que luego de unos minutos más, Emmett me retó a una lucha, a la cual acepté y comenzamos a jugar… a matarnos.
-¡No puede ser!- dijimos los cuatro juntos mucho tiempo después.
-¿Qué es lo que no puede ser?-dijeron a coro un par de voces detrás nuestro. Giré mi rostro (lo que provocó que me dolieran las heridas del pecho) y vi a Esme, que había terminado con el jardín, junto con Alice y Rosalie, que venían quién sabe de dónde cargadas cada una, con al menos cinco bolsas en cada mano.
Jasper se paró rápidamente y tomó todas las bolsas y las acomodó en un sillón cercano individual.
-Ahora sí- dijo Rosalie tras darle las gracias afectuosamente a su hermano-, dígannos ¿qué es lo que no puede ser?
-Es que yo…- comencé a decir.
-Es que ella…-dijeron dijeron los chicos al mismo tiempo que yo.
-¿Sí?- demandó Alice impaciente.
-… le gané- terminé la frase.
-… le ganó-dijeron Jasper y Edward al mismo tiempo que yo, pero con tono de quien dice la obviedad más grande del mundo, feliz.
-… me ganó- Emmett pronunció la frase al igual que nosotros, al mismo tiempo, pero con tono aturdido, como quien no puede creer lo que le está pasando.
-¿Le ganaste?- me preguntó Esme maravillada.
-Sí- le contesté, con Emmett secundándome.
-¿Y cuánto llevas jugando?- me preguntó Rosalie entre fascinada y alegre.
Yo miré a Edward ya que no tenía ni la más remota idea de qué hora era en ese instante, ni mucho menos de a qué hora comencé a jugar.
-Bueno- dijo él mirando su reloj-, son las cuatro y cuarto, así que Bella llevará jugando unos… veinte minutos aproximadamente. Un poco más un poco menos.
-¡¿Veinte minutos?- por el rostro de Rosalie supe que estaba extasiada-Pero ¿recordabas cómo hacerlo? Es decir ¿lo reconociste?
-No, pero no me resultó muy difícil aprender.
-¡No l puedo creer!- Emmett seguía en trance-. Una niña me ganó.
Hizo un puchero tan lindo que no pude evitar abrazarlo, o más bien "quise" abrazarlo, ya que Rosalie se me adelantó y se echó a sus brazos, antes de que siquiera pudiera haber movido un pie para dar el primer paso, y le plantó un gran beso en los labios, diciéndole:
-No es sólo una niña amor, es tu nueva hermanita.
Los miré un poco extrañada interactuar. Por lo que yo sabía, ellos eran primos. Aún así no se los podía juzgar mal una vez que se los veía compartiendo una escena tan bella como lo era esta que protagonizaban.
-Te ves algo confusa- me dijo Jasper sonriéndome y mirando directo a mis ojos.
-No…- le dije rápidamente. Él me alzó una ceja mirándome con un poco de ironía y ternura- Bueno un poco.
-¿Sobre qué?- me preguntó curioso él.
-Es que no sé cómo decirlo sin que suene grosero.
-Solo dilo, no te preocupes- me instó Rosalie con una sonrisa.
-Es que… bueno, hacen una pareja muy bonita- les dije-, pero… creí que, bueno… creí que ustedes eran primos.
-Oh, eso…-dijo Emmett como si del clima estuviéramos hablando.
-¡No se ofendan por favor!- les pedí rápidamente.
-No te preocupes Bella- me dijo Rosalie con el mismo tono que Emmett-. Te explicaré: Emmett y yo somos familia, pero no tenemos ningún tipo de relación sanguínea.
Correcto, ahora sí me perdí. ¡Eso n o tenía sentido alguno! Estaba lidiando con eso, cuando escuché la risa de los seis.
-¿Qué?- les pregunté dudosa.
-No te ofendas Bellas, es sólo que hace unos segundos te veías tan linda- me dijo Jasper acariciándome un pómulo. No lo pude evitar y me sonrojé.
-Lo siento es que no lo entiendo. ¿Cómo es que no tienen ningún tipo de relación sanguínea? ¿No son primos?
-Bueno, sí, en algún sentido de la palabra, sí.
-¡¿En algún sentido de la palabra?- las explicaciones de Rosalie me estaban confundiendo aún más.
-Bella- me llamó Alice-, Edward, Emmett y yo somos adoptados… Por eso a pesar de ser familia no tenemos ningún tipo de relación sanguínea entre nosotros, a eso es a lo que Rosalie se refiere. Es por eso que ella puede estar con Emmett y yo con Jazz- terminó su explicación con una gran sonrisa y luego Jasper la abrazó por detrás, apoyando su mentón en el hombro izquierdo de ella con una gran sonrisa de felicidad.
No pude más que sonreír al ver esa imagen, casi igual que la de Rose y Emm… Era como ver el amor propiamente dicho. Ellos cuatro destilaban su propio brillo. ¡Era hermoso!
-¿Y tú Edward?- le pregunté para no ser grosera.
-No Bella, yo no tengo novia. Estoy solo.
-¿Solo?- eso no podía ser cierto.
-Sí, pero ya estoy acostumbrado. A demás ya llegará la mujer indicada para mí.
No sé por qué, pero su mirada hizo que me sintiera algo rara por dentro. Como si yo pudiera morir por su soledad; pero ¿por qué?
Bueno, yo ya lo consideraba m hermano, era lógico el que me preocupara por él ¿verdad? Su mirada se mostraba triste y preocupada; no podía soportarlo, porque una persona tan buena, noble y desprendida no podía estar sufriendo por estar solo. Le tomé la mano y se la apreté cariñosamente. Con alegría observé cómo el brillo volvía a sus hermosos ojos dorados, y me prometí a mí misma, más allá de todo, que lo acompañaría de la mano a donde sea, hasta que otra mano reemplazara la mía y él me pidiera que lo dejara marchar con esa otra persona.
-Bueno- dijo Alice-, es muy bonito el momento y lamento romperlo, pero Bella tenemos que subir.
-¿Para qué?- le pregunté curiosa.
-Tenemos asuntos pendientes.
-¿A sí?
-¡Sí!- me dijeron Rose y Alice al mismo tiempo en un tono que no dejaba duda a oposiciones.
-Claro, asuntos pendientes. Supongo que todo el mundo los tiene, ¿verdad?- les dije dudosa, y temerosa.
-¡Exacto!- me aplaudió Rose- ¡Ese es el espíritu que buscamos!
Ambas empezaron a tomar las bolsas que Jasper había colocado en el sillón, yo por mi parte miré a los chicos en busca de alguna señal que me pudiera decir qué era lo que íbamos a hacer. Sin embargo sólo encontré en sus miradas una mescla rara entre compasión y diversión. Y francamente, no me gustó.
Las chicas terminaron de recoger todas las bolsas y me tomaron, ambas, una mano ayudándome a subir las escaleras. Antes de llegar a la mitad de ésta, miré hacia atrás y vi que los chicos volvían a jugar videojuegos. Excepto Edward quién seguía parado, apoyado sobre un sillón, mirándome. Cuando nuestras miradas se cruzaron mi guiñó un ojo.
Cuando llegamos a arriba entramos en una habitación de las puertas del medio (que resultó ser la de Alice). Me sentaron en una cama enorme y empezaron a sacar el contenido de las bolsas, que resultó ser ropa de distintos tipos y colores. Las acomodaron en la cama y cuando terminaron me ayudaron a levantarme y ponerme frente a un espejo que por mucho era más alto que yo y el doble de ancho de mi cuerpo. Ellas tomaron las ropas y por encima de la ropa la fueron probando y pidiendo mi opinión. Cuando nos pusimos de acuerdo (bueno, en realidad ellas se pusieron de acuerdo, yo sólo dije que sí a todo), volvieron a sentarme en una silla y me maquillaron y peinaron con mucho cuidado. Estuvieron así horas (tanto que casi vuelvo a dormirme), hasta que por fin terminaron y empezaron (para mi gran vergüenza) a quitare la ropa para ponerme la que "habíamos" elegido.
Cuando consideraron que estaba "Perfecta", dijeron que ya podíamos bajar a cenar… Sí, increíble pero cierto, estuvieron haciendo esto por hora, literalmente.
Bajamos las escaleras lentamente, ya que seguía adolorida y las chicas me habías puesto zapatos de tacón que me hacían sentir incómoda.
-¡Bella!- Edward estaba al pie de la escalera con cara de asombro y muy disimuladamente las chicas siguieron su camino derecho hasta la cocina dejándonos a solas.
-¿No te pusieron delante de un espejo para que pudieras verte?
-Quisieron pero no las dejé- admití con un poco de vergüenza ante mi momento de encaprichamiento de n o ver mi reflejo ante un espejo así vestida.
-No te preocupes- me dijo alisando con un dedo mi seño fruncido-, te vez preciosa.
Me tomé de la mano y me llevó hasta la mesa donde ya estaba reunida la familia. Saludé a Carlisle quien había llegado del hospital y me puse totalmente colorada (más de lo que ya estaba gracias a Edward) al recibir los cumplidos y piropos de los chicos.
Comimos entre charlas y risas, anécdotas y burlas. Cuando la comido llegó a su fin Carlisle puso delante de mí las dos píldoras de esta mañana. Le puse cara arrugada, la verdad es que no me gustaban mucho.
-Tienes que tomarlas Bella- me recordó tiernamente Carlisle, como si fuera mi padre.
-¡Sí! Tienes que estar fuerte para mañana- me dijo Alice saltando desde su asiento.
-¿Para mañana?- le pregunté mientras tomaba la píldora blanca pequeña.
-Sipi- me dijo ella sonriendo angelicalmente- Porque te llevaremos de compras.
