"¿Quién tiene la culpa?"

Las personas ambiciosas y emprendedoras suelen ser proactivas, suelen mirar al frente y pocas veces abajo, ¿Por qué? Simplemente porque a menudo deben pisotear ciertas cosas, o ciertas personas, para seguir avanzando.

No todos lo hacen; otros prefieren ir en blanco y conseguir sus objetivos sin tener enemigos, pero estadísticamente los más ambiciosos de éxito son famosos por ser egoístas, por no tener tanta empatía con aquellos que, de alguna forma, hacen que su camino al éxito sea complicado.

Billy Wilder dice: "Algunas personas solo guiñan el ojo para poder apuntar mejor"

Y en "Algunas" de esas se encuentra Ryan Murphy.

Para Rachel él era un hombre de negocios más que de amor al arte, a veces pedante, pero le gustaba su ambición; le gustaba como estaba manejando la nueva etapa de su carrera; le daba la libertad de elegir lo que ella quisiera, pero al mismo tiempo se encargaba de lo que a ella no le apotecia o simplemente… No sabía

Es extraño, antes no se preocupaba por detalles de marketing o la cantidad de conciertos, solo iba componía, cantaba, grababa o se subía al escenario mientras un desgraciado le daba malos consejos y se llevaba el doble de dinero.

Aquel desgraciado era ex manager, otro hombre ambicioso pero de la peor calaña.

Ryan no era de esa forma, por muy mal que le cayera a muchos. La estaba incentivamos en buenos aspectos. La involucraba en todo respecto a su carrera e incluso enseñando cosas nuevas del negocio.

Esto había ocasionado un punto conflictivo en su matrimonio. Tal vez cambios en algún sentido.

Rachel no era consciente en qué medida podía afectar su nueva faceta ante su carrera y ante su familia. Estaba claro que a Quinn no le agradaba Ryan. No le agradaba por su arrogancia y por el evidente tiempo que Rachel desaparecía desde que firmo con él.

¿Pero era Ryan Murphy el culpable realmente de los cambios en el matrimonio Berry-Fabray?

Echar la culpa de nuestros problemas a otros es tan estúpido como no saber bailar y culpar al piso.

- R: Quiero abrirlo antes de año nuevo, será algo grande –Sentencia Rachel entusiasmada

- Lo será, hable con tu publicista y está manejando todo para dentro de poco lanzar la bomba

- R: De verdad me hace ilusión este proyecto

- A mí también, al inicio no me convencía que te ocuparas de eso ahora, pero creo que resultara bueno para tu imagen.

- R: Ryan, muchas gracias

- ¿Gracias, por qué?

- R: Por ayudarme en este proceso

- Es mi trabajo –Sonríe- Eres una estrella y amo trabajar con ellas

- R: Tienes mucho crédito en mi éxito el ultimo año

- Debo admitir que me he interesado mucho, pero sin tu talento no hubiésemos llegado tan lejos, y digamos que ya estabas consolidada cuando te conocí, solo te di un toque de magia –Explica con algo de arrogancia y gracia en su tono

- R: Ha sido de la buena –Sigue en broma

- ¿Tu esposa sabe de todo esto? –Pregunta algo más serio

- R: No, quiero que sea una sorpresa, incluso para ella –Responde sonriente

- Entonces no diré nada

- R: Si lo que pasa es que… ¡Oh, cielos! –Grita de repente y se levanta nerviosa

- ¿Sucede algo? –La mira desconcertado

- R: ¡Quinn y Lana me esperan! Tengo un vuelo dentro de –Mira su reloj- ¡cinco minutos!

Alguien estaba en problemas

- Adelante. Que pases unas fabulosas vacaciones, Rachel –Se levanta rápido de su cómodo asiento y le da un fugaz abrazo a la morena

- R: Gracias por todo –Dice como puede y sale apresurada

- Saluda a Quinn y Lana de mi parte –Grita aquello por ser cortes cuando Rachel ya casi desaparecía de su oficina

- Creo que Rachel Berry es una dominada –Susurra la secretaria de Murphy que logro escuchar lo ultimo y obviamente ver la carrera de Rachel

- Sabes… -Mira a la empleada con gracia- Quinn Fabray es muy hermosa, pero algo ciega y torpe para ser esposa de quien es

- ¿Qué quiere decir con eso? –Pregunta la mujer que no pensó que iba a ser escuchada por su jefe

- Olvídalo, mejor ve a hacer tu trabajo


- L: ¿Cuánto falta para que llegue? –Pregunta Lana por décima vez en los últimos treinta minutos

- Q: Ya debería estar aquí hace mucho, deja de preguntar –Responde con absoluta impaciencia y mal humor

- L: Llámala

- Q: El teléfono está apagado

- L: Me quiero ir

- Q: ¡Pues yo también, pero tu madre como siempre se hace esperar, así que te calmas! –Grita molesta haciendo que la niña se quedara quieta en su asiento

Un Jet privado las esperaba para ir rumbo a sus vacaciones familiares.

La tripulación que la familia Berry-Fabray necesitaba, estaba lista hace ya varios minutos para despegar.

El único problema es que Rachel no llegaba. Llevaba aproximadamente casi una hora de retraso y el celular desconectado. Esto, sumando a que Lana no dejaba de dar vueltas ni preguntar por ella, hacía que Quinn se desesperara más de la cuenta

- L: ¡Allí viene! –Se levanta de inmediato- ¡Mami! –Corre hasta la morena que entraba a toda prisa a la zona privada del aeropuerto donde era esperada por su familia

- R: ¿Estamos listas? –Pregunta sonriente para calmar aguas, conoce a su esposa.

Quinn por su parte prefiere asentir con la cabeza para no discutir en el instante. Rachel le da un beso torpe y camina jugueteando con Lana que decidió subirse en su espalda.

- Q: Prefiero no preguntarte porque te has retrasado tanto, pero solo espero que el jet pueda despegar dado que llevas más de una hora de retraso –Espeta seria y colocándose sus gafas de sol

- R: Tuve cosas que hacer, y disculpa no haberte llamado, mi celular se descargo

- Q: Supongo que no puedo saber esas cosas, como siempre…

- R: No es nada malo, ya luego te digo –Miente, pero no del todo.

Simplemente no se lo iba a explicar.

- Q: Claro, ¿Nos vamos? –Pregunta, pero en realidad ya iba caminando sin esperar a su esposa e hija

- L: Creo que mama está muy molesta

- R: Ya se le pasara… Espero…-Murmura


El viaje fue cómodo a pesar del incidente del inicio.

Lana iba jugando distraída en todo el camino y Quinn luego de leer un poco, durmió como un bebe.

Rachel prefirió quedarse despierta frente a ella y de vez en cuando observarla. Le encantaba hacer aquello. Parecía un ángel y ese hecho la hacía sonreír como idiota.

Pero poco le duro la hipnosis dado que poco antes de aterrizar Quinn despertó y la miro confusa

- Q: ¿Cuánto falta? –No puede reprimir un bostezo al preguntar

- R: Creo que en unos minutos aterrizamos –Responde con una gran sonrisa

- Q: ¿Por qué te ríes?

- R: Eres muy hermosa cuando duermes

- Q: ¿Solo cuando duermo? –Dice por lo bajo acomodándose mejor en el asiento

- R: Todo el tiempo, en realidad…-No perdía la sonrisa

- Q: Muchas gracias, tú también lo eres… -La mira por varios segundos pero de repente se sonroja y desvía la mirada hacia Lana

Aquellos ojos chocolate aun tenían ese poder sobre ella

- R: Ha jugado todo el viaje –Observa a la niña que portaba unos audífonos conectados a un juego portátil

- Q: Eso le hace más llevadero el viaje

- R: ¿Estas de mejor humor?

- Q: Si… un poco mejor

- R: Esto será bueno para nosotras –Afirma inclinándose y acariciando su mano


Miami, ese era el destino escogido para pasar algunos días de relajación.

Una zona exclusiva de la ciudad que contaba con grandes mansiones donde los famosos solían ir y tener privacidad, allí era donde iban a estar.

Rachel compro aquella mansión hace algunos años y aunque no la usaban muy a menudo, les encantaba. Las escasas visitas que habían tenido a la misma siempre resultaron favorables, incluso la estrenaron las dos solas en uno de sus aniversarios de casadas.

Que deliciosa puede ser el agua con tu esposa desnuda dentro.

¿Y esta vez? Seguro iba a ser tan fabulosa como otras.

- R: ¡Lana, no corras! –Grita Rachel una vez que llegaban a la entrada del lugar y el chofer comenzaba a bajar las maletas

- L: ¡Quiero ir a ver la playa! –Expresa impaciente

- R: Espera que bajen el equipaje, no vayas sola

- Q: ¿Llamaste ayer para saber si estaba todo listo?

- R: Le pedí a Kurt ese favor

- Q: ¿Kurt no está de vacaciones?

- R: Si, pero iba a llamar para contratar unos servicios

- Q: Lo hubieses hecho tú, tal vez no haya ni comida, debiste prevenir –Tenía razón

- R: También pudiste haber llamado tú ¿No crees? –Ya se estaba cansando te tener la culpa

- Q: ¡Fue tu idea! ¿Te das cuenta? Seguro también piensas que Kurt no hizo nada, por eso me dices que me podía ocupar yo –Espeta de brazos cruzados

- R: No te preocupes, ahora lo averiguamos –Resopla

- L: ¡Dense prisa!

- Q: ¡No grites!

- Buenas tardes –Dice de repente una mujer de unos 40 años

- R: Hola, soy Rachel ¿Usted es del servicio? –Se acerca

- Si, Sra Berry, me llamo Martha, la Sra López ya tiene todo listo, espero hayan tenido un fabuloso vuelo –Dice esto mirando también a Quinn

- Q: ¿La Sra López? –Interviene la rubia con el ceño fruncido

- S: ¡Bienvenidas a esta fabulosa morada, mis queridas amigas! –Canturrea Santana con un vestido blanco veraniego y lo que parecía ser una deliciosa piña colada

- Q: ¿Qué diablos… -Fue interrumpida por un eufórico abrazo de Brittany

- B: ¡Quinn que bella estas! No llevas mucho en Miami y ya el sol te sienta de maravilla –Afirma con su gran y típica sonrisa

- Q: Gracias… Britt, San ¿Qué hacen aquí? –Pregunta y mira a su esposa que estaba igual de confundida

- B: De vacaciones –Dice la rubia de ojos azules

- S: Si, Fabray… Y deberías agradecer nuestra presencia

- R: No entiendo nada –Negaba con la cabeza- ¿Cómo llegaron acá? ¿Quién las recibió? ¿Qué hizo Kurt?

- K: ¡Aquí estoy!

- R: ¿Qué? –Ahora estaba más confundida

- K: ¿Qué tal el viaje? –Pregunta muy sereno con sus pantalones cortos color rosa, camisa blanca y otra piña colada en mano

- L: Tia Britt ¿Podemos ir ya a la playa? –Alguien le tenía que hacer caso

- B: ¡Claro, vamos! ¿Hacemos una carrera? –La sujeta de la mano mientras la otra asentía eufóricamente- Nos vemos al rato, recuerden colocarse el traje de baño –Dice antes de desaparecer por la entrada principal

Rachel miraba todo como si fuera una película.

¿Qué hacían Santana y Brittany, allí?

¿Qué hacia Kurt allí si le dio vacaciones?

¡¿Qué diablos hacían todos en su casa si necesitaba días de descanso con su mujer e hija?!

- Q: Santana… ¿Se puede saber que haces acá? –Pregunta entre dietes jalando el brazo de la latina

- S: Oye…Cuidado –Se suelta del agarre- Deberías agradecerme el hecho de estar aquí, eh –Sacude su impecable vestido blanco

- Q: ¿Por qué tengo que hacer tal cosa? ¡No ves que necesito tiempo con mi esposa!

- S: Lo sé perfectamente, ¿Pero a caso te preocupaste por el servicio? –Quinn no dice nada- Esta increíble mansión estaba sola, ni siquiera había algo de tomar cuando llegamos. Porcelana me llamo de emergencia –Se refería a Kurt- Si no llego esto hubiese sido un desastre…

- Q: No estoy entendiendo nada –Sentía que le dolía la cabeza

- S: Que ahora tienes un servicio de empleados, piscinas limpias, playa despejada, y un chef puertorriqueño que hace unas delicias… ¡Para morirte! Todo contrato por mi, por supuesto, Kurt es un ineficiente

Al parecer el favor de Rachel no había sido cubierto

- R: Si te dije que contrataras un servicio hace una semana, era para que lo hicieras con tiempo, no para que llamaras a Santana y todos se vinieran de visita –Estaba enojada y su hablar entre dientes lo dejaba claro

- K: No me quedaba de otra, la agencia que llame no me dio respuesta y no me aseguraba que vinieran a tiempo, resulta que San y Britt estaban a pocas horas vacacionando y se pasaron por acá. Me echaron una mano

- R: ¿Y porque no se fueron luego de "Echarte una mano"? –Hace comillas con sus dedos

- K: Pues… porque –Movía las manos sin saber que decir- Digamos que se enamoraron de la casa, aparte de tus padres, esposa e hija, nadie más la conocía… ni siquiera yo –Sonríe con sarcasmo

- R: ¿Y tenias que escoger este momento para quedarte y aprovecharla?

Kurt mira a otro lado

- S: ¡No seas así! –Santana se quejaba a pocos metros- Jamás me dijiste que la puta casa de la playa era una mansión con 2 piscinas, 4 Jacuzzis, 8 habitaciones, 10 baños, cancha de tenis, motos de agua y kilómetros de playa privada. ¡Eres una mala amiga!

Santana López siempre tratando de colocar la razón de su lado.

- Q: ¡¿Ahora la mala soy yo?! Sabes muy bien para qué es este viaje

- S: ¡Ay, Fabray! Y cumplirás tus objetivos, es mas…. –La abraza por el hombro- Ni notaras nuestra presencia y mira el lado positivo… ¿Quién se iba a quedar con Lana cuando ustedes estuvieran en plan romántico? –Quinn no dice nada

Por mucho que se justificaran Santana o Kurt aquello no convencía ni a Rachel ni a Quinn.

- R: ¡¿También trajiste a un amigo?!

- K: No es mi amigo, es mi novio, Elliot y está dentro con el Chef, al parecer le gusta mucho eso de las artes culinarias –Guiña un ojo, pero Rachel seguía seria- Es un amor… ya lo vas a conocer

- S: ¿Todo bien, Berry? –Se acerca Santana con Quinn y su cara de pocos amigos

- K: Las espero dentro chicas, Elliot debe tener loco a los cocineros, es un amor este hombro –Sentencia para luego perderse dentro del lugar

- S: Yo voy a ver si Britt y la enana menor no se han ahogado, siéntanse como en su casa –Bromea y sigue al chico

Quinn y Rachel miran fijamente la entrada de la gran mansión y luego de un suspiro molesto…

- ¡Esto es tu culpa! –Se dicen ambas al unisonó


Errar es de humanos, pero echarle la culpa a los demás es mas humano todavía! -Charles Chaplin