¿Estuviste con Orochimaru todo este tiempo?
Está agitada y el rojo invade su blanquecina piel. Las pecas de sus pómulos son invisibles y la rubia frente a ella no sabe qué esperar.
Son hermanas, pero en estos momentos son como desconocidas. Ahora tienen dos cifras en su edad. Ahora tienen su propios problemas. Ahora la menor ya no depende de la menor. Han visto y han vivido cada quien por su cuenta.
Pandora en serio creyó que la menor estaba muerta. Aún tenía el corazón acelerado.
Entonces, Taria la mira y traga saliva. Asiente con la cabeza.
-Bien. Bien- Pandora se levanta de la mesa de la cafetería, pero se queda ahí, de pie, mirando el té que supuestamente bebería. No hagas ninguna tontería, aunque sea mucho pedir, por favor-. Bien.
Taria está nerviosa.
-Yo no sabía que tú…- empieza a hablar la menor, pero su voz se corta.
-¡Lo sé!- te sientas de nuevo, gracias. Ahora me preocupo un poco menos, pequitas-. ¡Tú estabas muerta… al menos eso se supone! ¡Créeme que yo tampoco hubiera pensado que él te estaba entrenando y cuidando de ti! ¡En serio, Taria!
-Pero ya está muerto y eso me mata de rabia.
-De nada.
Te dije que no hicieras tonterías.
Me desesperas.
Taria tardó en procesarlo.
-¿Tú… fuiste la que… lo mató?
-¿Estás tonta o qué? ¿Ocupo deletreártelo? Sí.
-¡Pandora!
No dices nada y te lo agradezco.
-¿Tienes idea de lo doloroso que fue para mí?- cuando tu hermana sigue hablando, tú sigues callada. No la pierdas. No te conviene-. Él me ha cuidado y se ha encargado de mí. Me ha hecho lo que soy.
-Sí, y te secuestró cuando tenías cinco años. Porque nos quería a las dos. Y era tan estúpida que nunca se me ocurrió buscarte por esos lares.
-Nada fue tu culpa.
-No me cambies el tema.
-Él tenía un experimento… importante- frunces el ceño, ella sigue hablando-. Un hijo.
Ríes.
-Es en serio. Tenía todo casi listo, entonces murió. Yo me hice cargo.
-Esto es hilarante.
-Se llama Mitsuki, aunque aún me falta mucho tiempo para que pueda, eh… nacer.
-Taria, te lo juro, no me interesa. Es asqueroso.
-Ven conmigo al laboratorio.
-No.
-No creo que tengas cosas importantes por hacer.
-Las tengo.
-¿Cómo qué?
-Tengo que volver con los demás, en primer lugar.
-¿Los demás?
Suspiras.
-Karin, Sui..
-¿Suigetsu?- la voz de Taria se vuelve aguda, y te das cuenta rápidamente.
-¿Tienes algo que ver con él?- énfasis en el algo, que pone nerviosa a Taria. La rubia sólo asiente con la cabeza, temerosa. Te encoges de hombros, ya llegará el momento de ajustar cuentas.
-¿Supiste que Itachi Uchiha murió?- Taria en serio se esfuerza en tener una conversación con ella, deja de tornar el hablar tan incómodo, por favor.
-Sí, lo supe.
-¿Crees que se lo merecía?
Apenas levantas la vista y suspiras. Dices lo que no dirías enfrente de nadie más:
-No- tragas saliva y le das un primer trago al té de menta-. Pero todo tiene cierto grado de justificación.
Taria da leves asentimientos con la cabeza mientras recorre la cafetería con la vista.
-¿Crees que sea cierto que su hermano lo mató?
-Es que así fue, Taria.
-Sabes algo y no quieres decirme.
-No es que Sasuke confíe en muchas personas. No voy a decirle a nadie lo que él me dice.
Taria arquea las cejas.
-¿Es que tú tienes algo con Sasuke Uchiha?- ¡Já! ¡Tu hermana menor ha aplicado el énfasis en tu contra!
-No- respondes secamente.
¡Oh! Le hubieras dicho que sí, hubiera sido más interesante.
-Tiene sentido. Él no parece sentir.
-Que no tengamos algo ahora no significa que no lo hayamos tenido antes.
¡Una bomba! ¡Gracias por éste espectáculo, mi pequeña!
Taria se queda estupefacta.
Entonces le vomitas en los pies.
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Una vez más aquí, gracias por leer. Perdón por un capítulo tan corto.
/Nightmare has gone.
