© 2017 Donnie The Fu ™ TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito del autor.


B'alam Agab no había visto a su hijo por un tiempo, hasta que un día llegaron las noticias diciendo, "Su hijo está encerrado..." Qoacutec yacía durmiendo en una delgadita estera de caña tejida con su espalda a la puerta del pequeñita celda y una manta sucia y andrajosa sobre su cabeza para bloquear la luz del sol. Las moscas zumbaban, saciando su sed con el sudor de su cuerpo. Los dos carceleros se acercaron a la celda, uno de ellos golpeando y sacudiendo la puerta.

"¡Ay!" Qoacutec gritó de dolor, agarrando su cabeza. Los carceleros se rieron.

"¡Ya levántate pirix*!" el carcelero le dijo, abriendo la puerta. (*Pirix quiere decir como cabrón en la idoma de los indios maya). "Ya llegó tu padre a recogerte." Al escuchar eso Qoacutec se quitó la manta de su cabeza y se incorporó sobresaltado. Y allí estaba su padre con las manos en las caderas.

"¡Tat!" Qoacutec exclamó bien sorprendido al ver a su padre.

"Hijo," B'alam Agab le dijo a modo de saludo.

"Pero, Tat, ¿usted que hace aquí?" Qoacutec le preguntó, parándose.

"He venido a recogerte y llevarte a casa," B'alam Agab le contestó. "Ahora, sal de ahí y ya nos vamos." Pero Qoacutec se sentía como que sus pies estaban congelados a la tierra y no pudo moverse. "Que salgas te dije, ¿o tengo que venir a buscarte?" B'alam Agab le preguntó y los carceleros empezaron a reirse disimuladamente. Qoacutec les apunaló con la mirada...

El camino a casa lo tomaron en silencio, Qoacutec caminando detrás de su padre. Después de lo que a Qoacutec pareció un eternidad, por fin llegaron a las milpas y el jacal de su padre. B'alam Agab se paró cuando llegaron a las milpas pero Qoacutec sigiuó caminando al jacal.

"¡Eh! ¿Y tú adonde crees que te vas?" B'alam Agab le preguntó.

"Ya voy a acostarme a dormir. Estoy bien cansadito. Casi no pude dormir bien allá en esa pinche estera de aquella maldita celda," Qoacutec comentó. B'alam Agab señaló a las milpas.

"¡A trabajar!" le mandó a su hijo.

"Pero Tat-" Qoacutec empezó a decirle, "Estoy enfermo y me duele mucho la cabeza," se quejó.

*Nota del autor: Tenía toda esta parte escrita por completo, pero debido a una falla de mi unidad flash, perdí una gran parte de ella. Esto es todo lo que me queda, y luego tendré que volver y tratar de reconstruir las partes que se perdieron, desafortunadamente.*


© 2017 Donnie The Fu ™ TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito del autor.