Antes de nada, me gustaría pedir perdón por la tardanza en seguir con el fic. El caso es, que en compensación, subo los capítulos que faltaban.

Gracias por leer y por vuestra paciencia.

Junio no pasó precisamente rápido, pasó despacio, como cuando reproducimos una película a cámara lenta porque deseas ver un detalle que no pudiste apreciar la primera vez. Pues así, pero diez veces peor, con millones de detalles por todos lados que no podía pasar desapercibido, ya que todo a mi al rededor iba a un ritmo pausado.

Sin embargo, no fue tan malo como los primeros meses sin ti, sin tus sonrisas y tus idioteces saturándome las orejas y poniéndome de mal humor (otras veces haciéndome reír y enamorándome un poco más).

Tus mensajes, aunque cortos, eran muy intensos, y poco a poco me conseguían animar y hacerme salir adelante, aunque quizás estaba dependiendo más de ellos, viviendo de algo que ya había pasado, añorando a una persona muerta que, de hecho, jamás podría retornar a mi lado. Pero dejando esos pensamientos, me hacían feliz, que era la principal función por la que los escribirte, ¿no, Soul?

Debido al buen tiempo de junio comencé a descorrer las cortinas y abrí las ventanas, permitiendo que la casa se perfumase, perdiéndose tu olor. Volví a cerrarlas cuando el pánico se adueñó de mí. No deseaba que nada nuevo entrase, ni que tu esencia se perdiese, aunque, aún así, permití que la luz entrase, después de mucho tiempo.

El último día de ese mes, esperé sentada en el sofá, en nuestro sofá, contando los segundos hacia atrás para poder abrir el nuevo sobre. Quería ser honesta contigo, y conmigo misma, sentía que si no hacías lo que me habías dejado hecho te perdería y desaparecerías definitivamente, aunque no me daba cuenta de que ya había sucedido.

Al abrir el sobre tocó con la llena de los dedos su caligrafía y leyó lo que así rezaba.

Posdata: Te quiero, Maka, y sé que tu también me quieres. No necesitas todas mis cosas, mis sudaderas viejas de cuando éramos jóvenes ni todas mis camisetas. Siempre me decías que lo dejaba todo desordenado, y supongo que así seguirán. Ocupan espacio.

En definitiva, pechos planos, no necesitas vestirte con mi ropa para sentirme más cerca, ya estoy contigo, siempre, a todas horas, ayudándote a que no te caigas. Qué torpe eres.

Al terminar de leer me quedé totalmente desconcertada, ¿de verdad me estaba pidiendo lo que creía que me estaba pidiendo? Negué con la cabeza, disipando esos pensamiento. No, seguro que había algo más y quería decir otra cosa.

Leí de nuevo, una y mil veces. Nada.

Me dio la madrugada y con la carta en la mano me quedé dormida en nuestro sofá, usando una de tus prendas para arroparme. Aún hacía frío.

Me despertaron unos golpes en la puerta, y todavía medio dormida abrí la puerta.

-¡Buenos días por la mañana! - saludó Liz entrando por la puerta.

-¡Buenos días! -coreó su hermana.

-Con permiso – escuché una dulce voz pasar a mi lado.

Mientras las chicas se instalaban procedí a desayunar algo, evitando que abriesen las ventanas.

-¡Necesitas airear esto! Deja que la primavera inunde la estancia.

-¡No! -dije rotundamente con una magdalena en la boca.

-Bueno, bueno -le quitó importancia Liz -. ¿Qué dice la nueva carta?

-No la he entendido -mentí -. ¿Queréis algo de desayunar.

-No, gracias – la morena me dedicó una amable sonrisa.

-¿Cómo que no la has entendido? -me miró interrogante la mayor de las hermanas.

-No sé. Es un bobo...

-Era -me corrigió.

Ese comentario, aunque totalmente cierto, me llegó a lo más profundo de mi alma y me hirió. Seguía aferrándome a Soul, a ti, a lo que me quedaba de ti.

-El caso es que no entiendo lo que quiere decir.

-A ver, déjame leer -me propuso.

-No vas a entender su letra -dije quitándole importancia.

-La entenderé, y sino la descifraré.

-Yo si sé leer la letra de Soul -comentó la de la larga coleta acercándose al sofá, donde se encontraba el papel.

Antes de que la muchacha pudiese cogerla la tomé yo antes, insistiéndole a las chicas que era una tontería y que estaba mal expresado. Haría cualquier cosa antes que despegarme de tus cosas, de lo que me quedaba de ti. Temía perderte.

Tras una pelea, Patty consiguió coger el papel y lo leyó en voz alta mientras las otras dos mujeres me sujetaban para que no saltase sobre la menor para evitar que continuase.

-Yo creo que está muy claro -dijo pensativa Tsubaki.

-¡Tienes que deshacerte de sus cosas! -sentenció la del pelo corto de forma inocente.

-No.

-¿Cómo que no? -me miró la r.

-No puedo hacerlo. No pienso tirar sus cosas, son mías y no podéis obligarme a hacerlo -las fulminé con la mirada.

-Maka...-dijo con suavidad -, has hecho lo del vestido, has cantado, has hecho todo lo que Soul quería..

-Pero esto no quiero hacerlo.

-Soul escribió todas las cartas con un motivo, estoy segura de que si te ha pedido esto es por un motivo importante. Puede que él fuese a veces una cabra loca, pero a veces pensaba.

Estuve unos pocos minutos más negándome hasta que mis argumentos cayeron por su propio peso. ¿Soul, que esperabas de mí? ¿Por qué me hacías pasar por algo tan difícil como aquello?

Las anteriores cartas me habían ayudado a seguir aferrándome a ti, a tu recuerdo, sin embargo, comenzaba a notar entonces como te marchabas poco a poco.

Sería solo el principio, querías ayudarme a seguir adelante, y con el tiempo, a que pudiese seguir viviendo sin ti. ¿Sería eso posible?

-Está bien – cedí -, pero lo haremos a mi manera -las miré una por una y ellas asintieron -, y me tomaré el tiempo que necesite.

-Además, estaremos aquí para ayudarte -me sonrió la compañera de Black Star tomándome las manos, mostrándome su apoyo.

Eran unas buenas amigas. Eran de las mejores amigas que se podía tener.

Poco a poco comencé a empaquetar sus cosas, unas las envié a sus padres, otras las doné a caridad y otras las tiré. Encontré toda clase de cosas, todas tus cosas, tus juegos, tus camisas, que seguían oliendo a ti, y que sin la ayuda de las chicas no hubiese podido deshacerme de ellas y muchas otras cosas.

Fueron días muy duros, en los que muchas lágrimas se derramaron. Te añoraba. En realidad todos te añorábamos.

Por la casa también pasaron Kid, Black Star y Crona, y también me ayudaron, quedándose ellos juegos que Soul nunca devolvió o cosas que aseguraba que eran suyas aunque nunca lo fueron. Poco a poco la casa comenzó a ser solo mía y apenas quedaron tus cosas en ellas.

A finales de mes estaba acabando el trabajo. Apenas quedó nada tuyo en las estancias, gracia a la ayuda de mis amigos. Yo no era la única que estaba sufriendo, quizás sí la que más, pero todos acabábamos de perder a alguien importante en nuestras vidas, y no podíamos evitar tocarnos el pecho cuando nadie miraba buscándote en nuestro interior, sintiéndote alejar cada vez más.

El último día encontré el pañuelo, tu pañuelo, ese que durante tanto tiempo llevaste en el pelo y en el que había unos dibujos. Adoraba esa prenda, pero hacía unos años que la perdiste y dejaste de usarla. Su aparición me pareció una señal. No tuve valor de deshacerme de él y las chicas me permitieron quedármelo.

Ya casi comenzando julio mis amigas se marcharon. Habíamos acabado la limpieza, y yo no hacía más que sentirme fuera de sitio, como si estuviese en un lugar que no conocía.

Era cierto que me quedaban fotos tuyas, o los regalos que me habías hecho. Sí, tenía muchas referencias, pero faltaban todas tus cosas, esas que me hacían levantarme y tener esperanza de verte aparecer con una tostada en la boca a levantarme.

Esa noche tomé tu pañuelo, y dormí hecha un ovillo echándote muchísimo de menos, más que nunca. Habías empezado a marcharte definitivamente. No había marcha atrás. Sentía que cada día te encontraría más lejos.

-Soul, no te vayas, no puedo sin ti -susurré en sueños, sueños en los que tu aparecías.

Julio trajo consigo mucho calor, y que mi amiga Crona me obligase a abrir las ventanas, ya que no podía dormir del calor que hacía en casa. Por un tema de supervivencia, decía que era, que sino un día me moriría, pero en el fondo sabía que lo hacía como algo simbólico, para que me fuese abriendo poco a poco al mundo.

Así mismo, julio llevó consigo una enigmática carta de Soul, que me tuvo de cabeza varios días. El papel rezaba así.

Felices vacaciones

PD: Te amo...

¿Qué significaba aquello?

Cuando llegaron las chicas, quisieron leer con sus propios ojos lo que decía la carta. Después de la anterior situación, en la que me había hecho la tonta para engarme a asumir la realidad, no se fiaban de mí. Triste pero cierto.

-Pues es verdad – me dio la razón Liz pensativa.

Mientras tanto Crona, que mantenía el papel en sus manos, permanecía en silencio, cuando las demás discutíamos sobre el tema, muy intrigadas.

-Soul se ha vuelto misterioso -rió suavemente la morena.

-Sí, pues vaya momento para hacerlo -me quejé.

-Bueno, es un bonito detalle. Quiere que lo pases bien.

-Oye, chicas, hay algo más en el sobre...

Al oír estas palabras todas corrimos a su lado, y nos enseñó otro papel, muy colorido, que parecía arrancado de una revista, con unas simples palabras, que también nos mantuvieron en la intriga.

Death City holiday. Sakura.

-¡Maldito Soul! ¡Pon las cosas fácil!

Sí, era un fastidio, y estaba demostrando mi molestia, pero en el fondo no podía evitar sonreír. Incluso en los peores momentos, en los que escribiste estas notas para animarme, conservaste tu sentido del humor y, en general, tu esencia.

Las chicas permanecimos varios segundos discutiendo entre nosotras, pensando qué podía significar ese mensaje tema tan escueto. No nos pasó desapercibido que la del pelo cortito y rosado había tomado mi portátil, no sin antes pedir permiso, y estaba buscando..

-¿Qué haces, Crona? -la miró por encima del hombro Patty, no sin evitar que la otra se colocase tensa.

-Yo...quizás en internet encontremos algo.

Eso me hizo pensar y se me iluminó la bombilla.

-Déjame el ordenador – la otra accedió.

Con el aparato eléctrico en mis manos, coloqué las palabras exactas que me habías escrito, sin la posdata, y me salió una agencia de viajes. Cuando vi de lo que se trataba no pude sino intrigarme más y temerme lo peor, o quizás lo peor.

-Death City Holiday -cité -. Idiota, es con mayúscula -dije al aire, casi sintiéndote a mi lado rascándote la nuca con inocencia -. Contrata ahora las mejores vacaciones de tu vida y con precios razonables...- dejé de leer y seguí buscando.

-¿Una agencia de viajes? -se extrañaron.

-¿Qué demonios ha pensado ese idiota? -se sorprendió la hermana mayor.

-A su servicio se encuentra Lanashy Fair, Sakura...Esto es, supongo. Soul quería que fuese a ver a esa chica. Supongo.

-¡Pues vamos a ello! -exclamó la hermana menor agarrándome del brazo.

Nos pusimos todas en marcha y en poco tiempo estuvimos en ese edificio. Respiré hondo y entré con todas ellas mostrándome su apoyo. Pedimos en seguida que nos atendiese una tal Sakura y tuvimos que esperar unos minutos hasta ser atendidas.

Entramos en un despacho no demasiado grande, y en el que no había asientos para todas, así que nos sentamos algunas, entra ellas yo. La mujer nos sonrió con una amplia sonrisa.

-Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarles?

-Bueno, creo que mi novio me ha contratado unas vacaciones -dije algo confusa.

-¡Oh! Mujer con suerte, ¿no sabe nada más? Podría preguntarle a él y nos lo haría todo más fácil -sugirió con mucha amabilidad.

-Lo cierto es que no puedo hacerlo, murió hace unos meses.

-Oh, lo siento mucho – se le borró la sonrisa.

-Verás me dejó una carta con el nombre de esta agencia y con su nombre -confesé sintiéndome ridícula.

-El nombre de su novio... -cogió unos pañuelos -, ¿era Soul?

Cuando asentí con la cabeza unas lágrimas asomaron por sus mejillas, teniendo que usar el pañuelo.

-¿Él vino aquí? -pregunté con un hilo de voz.

-Sí, sí, claro que vino.

Al verla llorar una de sus compañeras se acercó a ella extrañada y la otra contestó con unas simples palabras.

-Es la novia de Soul.

Al oír estas palabras la otra tuvo que coger un pañuelo a su vez, y entre las dos intentaron explicarse.

-Vino a finales de noviembre.

-O principios de diciembre -la corrigió la otra.

-¿En serio? -las dos muchachas asintieron -, por esa época él ya estaba muy mal...

-Lo sabemos -confesaron -. Llegó aquí con muy mal aspecto, y pidió que una de nosotras se encargase de todo, y que no cambiase de trabajo. Ante semejante historia -se entrecortó.

-Aceptamos, e hicimos todo lo que pidió, prometiendo que todo estaría a punto para que no tuvieses que hacer nada.

Nos relataron toda la historia de cómo había llegado, y cómo contrató el viaje con los detalles de los que se acordaban. A nosotras también se nos escaparon unas lágrimas.

Soul, eres un tonto, en vez de haberte salido del hospital podrías haberte quedado descansado ¡Eres un estúpido! Poner tu vida así en peligro...¿ a quién se le ocurre? Supongo que solamente a ti...

Finalmente nos entregaron los papeles de un viaje. Sí, efectivamente había contratado unas vacaciones, pero no solamente para mí, sino también para Liz, Patty, Tsubaki y Crona. Querías que me fuese con mis chicas, que me olvidase un poco de la tristeza y me lo pasase bien, después de meses de llantos y suspiros de añoranza.

Lo que había contratado fueron unos diez días en una paradisíaca playa de España, con todo incluido en una suit de un hotel a la vera del mar. Un lugar perfecto para relajarnos unos días y, quizás, por un instante, olvidar que ya no estabas.

A mediados de mes partimos todas juntas, tomando un avión, en el que descubrimos que a Crona no le gustaban, que a Patty le gustaban demasiado y no se estuvo quieta en todo el viaje y que a Liz no le inspiraban confianza. Yo, por mi parte, seguía sin creer que lo hubieses organizado todo tu solo.

-Oye, Tsubaki -me dirigí a la que estaba a mi lado, con la del pelo rosáceo a mi lado con mala cara -, ¿ de verdad que no sabíais nada de todo esto?

-No, nada de nada -dijo con toda la sinceridad del mundo.

-Pero...¿cómo pudo hacerlo todo él solo en su estado.

-Supongo que le movió su amor por ti – sonrió.

-No digas tonterías -me sonrojé.

Tras varias horas de vuelo, aterrizamos y cogimos nuestras maletas. Un pequeño autobús nos llevó al hotel.

El primer día me negué a salir, y no consiguieron hacerme salir de la habitación, pero yo hice que ellas saliesen a disfrutar del día y de las vacaciones pagadas. Esa noche no pude dejar de pensar que debías estar allí conmigo, dándome calor, ya que había bajado la temperatura en la noche. Siempre habíamos hablado de viajar, pero nunca vimos el momento.

-Soul, ¿por qué has tenido que marcharte?

En ese momento, aunque en las habitaciones contiguas se encontraban mis mejores amigas, me sentía la persona más sola del mundo, viviendo los lugares que quisimos ver juntos, pero sola, sin ti, solo con tu pañuelo como recuerdo de tu ausencia.

Antes de quedarme dormida, sumida en una gran angustia, pude jurar que sentí tus brazos a mi al rededor, dándome la fuerza que creía haber perdido.

-No me he marchado. Tienes que aprender a vivir por ti misma, ya no puedo hacer nada más por ti, ahora sólo puedes realizarlas tú

-Mientes, me has abandonado.

-Maka, no te equivoques, nunca he dejado de estar a tu lado.

Al día siguiente, sintiendo sus palabras como muy presentes salí de la habitación, sintiéndote flotar siempre cerca de mí, cada segundo un poco más lejos, pero aún a mi lado.

Fueron las mejores vacaciones de mi vida, aunque no estabas conmigo, y en cada esquina deseaba verte, no me entristecí porque podía sentirte disfrutar junto a mí. Todo comenzaba a ser más fácil, estaba aprendiendo, a un paso muy lento, que podía seguir por mí misma, que aún me quedaba vida por vivir.

-¿Qué te ha pasado Tsubaki?

-Es que estuvimos todo el día al Sol y claro...

Frente a mí mis amigas como fresones. Rojas, rojas, rojas.

Pensé en decirles que deberían haberse echado crema pero, por una vez, dejé de preocuparme.

Reí, y reí, y reí, hasta que el estómago me dolió.

;_; ¿les ha parecido tan triste como a mí escribirlo?

¿Quejas, reclamaciones, faltas de ortografíah?