Hola! He vuelto, pero claro, eso es más que evidente. Han sucedido muchas cosas estas semanas en la que he estado ausente. Este capítulo va dedicado a Cory Monteith... R.I.P. Cory.
Antes de empezar contestare algunos reviews ;D Y aquí vamos:
Renata: Gracias por la advertencia, pero seguramente debe de haber algo diferente a la mía.
allison13: Gracias por lo genial! :D No te preocupes que Rachel no será exactamente como Bella. Gracias por leer!
Bueno, ahora sí... Glee y Twilight no me pertenecen, son de R. Murphy y FOX; y S. Meyer, respectivamente.
Capítulo 4: Libro Abierto: Parte 2.
-Hola-dijo una voz tranquila y musical.
Levanté la vista, sorprendida de que me hablara. Tenía el pelo húmedo y despeinado, pero, aun así, parecía que acababa de filmar un anuncio para una marca de shampoo. El deslumbrante rostro era amable y franco. Una leve sonrisa curvaba sus labios perfectos, pero los ojos aún mostraban recelo.
-Me llamo Quinn Schuester -continuó-. No tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada. Tú debes de ser Rachel Berry.
Estaba confusa y la cabeza me daba vueltas. ¿Me la había imaginado todo? Ahora se comportaba con gran amabilidad. ¿Acaso era una trampa y me iba a tirar un slushie como lo hacían en Lima?
Tenía que hablar, esperaba mi respuesta, pero no se me ocurría otra cosa que no fuera Barbra.
-¿Cómo sabes mi nombre? -tartamudeé.
Se rió de forma suave y encantadora.
-Creo que todo el mundo sabe tu nombre.
-Oh.
No añadió nada. Violenta, desvié la mirada.
Holly empezó la clase en ese momento. Intenté prestar atención cuando explicó que íbamos a realizar una práctica. Las laminillas estaban desordenadas. Teníamos que trabajar en parejas para identificar las fases de mitosis de las células de la punta de la raíz de una cebolla en cada laminilla y clasificarlas correctamente.
-Comiencen -ordenó Holly con una gran sonrisa.
Espeluznante.
-¿La chica nueva primero, compañera? -preguntó Quinn.
Alcé la vista y la vi esbozar una sonrisa burlona tan arrebatadora que sólo pude contemplarla como una tonta.
-Puedo empezar yo si quieres.
La sonrisa de Quinn se desvaneció. Sin duda, se estaba preguntando si yo era mentalmente capaz.
-No -dije, moviendo mi cabello-, yo lo hago.
Me lucí como nunca. Ya había hecho esta práctica y sabía que tenía que buscar. Puse la laminilla en el microscopio y examiné la capa durante unos segundos.
-Profase -dije.
-¿Te importa si echo un vistazo?-me preguntó cuándo empezaba a quitar la laminilla. Me tomó de la mano para detenerme mientras formulaba la pregunta.
Tenía los dedos fríos, pero no fue eso lo que me hizo retirar la mano con brusquedad. Cuando me toco sentí una especie de electricidad (Nota de Finnigan: Diablo!).
-Lo siento-musitó y retiró la mano de inmediato, pero tomó el microscopio. La miré mientras examinaba la laminilla.
-Profase-asintió, y lo escribió con esmero en el primer espacio de nuestra hoja de trabajo. Sustituyó la primera por la segunda y le echó un vistazo por encima.
-Anafase-murmuró, y lo anotó.
Procuré que mi voz sonara indiferente.
-¿Puedo?-Nadie, por más sexy que sea, duda de mis respuestas.
Esbozó una sonrisa burlona y empujó el microscopio hacia mí. Miré por la lente esperando que se hubiera equivocado. ¡Maldición! Había acertado.
-¿Me pasas la laminilla número 3?-extendí la mano sin mirarla.
Me la entregó. Le dirigí la mirada más fugaz posible al decir:
-Interfase.
Le pase el microscopio antes de que me lo pudiera pedir. Echó un vistazo y luego apuntó. Acabamos antes que todos los demás. Vi como Finn y su compañera comparaban dos laminillas una y otra vez.
Mire de reojo a Quinn. Me estaba observando con ese punto de frustración en la mirada. De repente identifiqué cuál era la sutil diferencia de su rostro.
-¿Acabas de ponerte lentes de contacto?-le dije sin pensarlo.
Mi pregunta la dejó perpleja.
-No.
-Vaya -musité-. Te veo distintos los ojos.
Se encogió de hombros y desvió la mirada. De hecho, estaba segura de que habían cambiado. Recordaba el intenso color negro de sus ojos la última vez que me miró colérica. Hoy tenían un color distinto, ocre, más oscuro que un caramelo pero con un matiz dorado. Tal vez Forks me estaba volviendo loca.
Observé que volvía a apretar los puños al bajar la vista. En aquel momento Holly llegó a nuestra mesa para ver por qué no estábamos trabajando y echó un vistazo a nuestra hoja, ya rellena. Entonces reviso las respuestas.
-En fin, Q, ¿no crees que deberías dejar que Rachel también mirara por el microscopio?
-En realidad, ella identificó 3 de las 5 laminillas.
Holly me sonrió.
-¿Habías hecho antes esta práctica de laboratorio? -preguntó.
Sonreí orgullosa.
-Con la raíz de cebolla, no.
-¿Con una escama de pescado blanco?
-Sí.
Holly asintió con la cabeza.
-¿Estabas en un curso avanzado en Lima?
-Sí.
-Bueno -dijo después de una pausa-. Supongo que es bueno que ambas sean compañeras.
Murmuró algo más mientras se alejaba. Cuando se fue me puse a dibujar estrellas en mi cuaderno.
-Es una lástima lo de la nieve, ¿no?-preguntó Quinn.
-En realidad, no-le contesté con sinceridad en lugar de fingir que era tan normal como el resto.
-A ti no te gusta el frío.
Era una afirmación.
-Tampoco la humedad-le respondí.
-Para ti, debe de ser difícil vivir en Forks-concluyó.
-No te lo imaginas.
Parecía fascinada con lo que acababa de decir. ¡RARA!
-En tal caso, ¿por qué viniste aquí?
Demonios, ¡Acaso es del FBI!
-Es...complicado.
-Creo que voy a poder entenderlo-me animó.
Ok...ella es una acosadora.
-Mi madre se volvió a casar.
-No me parece tan complicado-discrepó, pero de repente se mostraba simpática-. ¿Cuándo sucedió eso?
-El pasado mes de septiembre.
-Pero él no te gusta-conjeturó Quinn, todavía con tono atento.
-No, Hiram es un buen hombre. Un poco amanerado, pero son tal para cual, a veces pienso que son mejores amigos- Ok, ya estaba hablando demasiado. Me callé.
-Oh, ok-dijo mirándome raro-. ¿Por qué no te quedaste con ellos?
No entendía su interés, pero me estaba escuchando y con lo que me gusta hablar.
-Hiram viaja mucho. Es bailarín profesional -casi sonreí.
-¿Debería sonarme su nombre? Mi hermana Brittany es fanática del baile -me sonrió.
-No sé. Va a Broadway.
-Y tu madre te envió aquí para poder ir con él -fue de nuevo una afirmación. Alcé ligeramente el mentón.
-No, no me envió aquí. Fue cosa mía.
Frunció su sensual ceño.
-No lo entiendo -confesó, y pareció frustrada.
Suspiré. Continuaba contemplándome con una manifiesta curiosidad. ¿He dicho que me encanta ser el centro de atención?
-Al principio, mamá se quedaba conmigo, pero lo extrañaba mucho, al igual que su trabajo en Broadway. Por lo que decidí que había llegado el momento de vivir con Leroy.
-Pero ahora tú eres desgraciada-señaló.
-¿Y?-repliqué con voz desafiante.
-No parece demasiado justo.
-¿Nadie te lo ha dicho? La vida no es justa.
-Creo haberlo oído antes-admitió secamente.
-Bueno, eso es todo-dije, terminando la historia.
Me evaluó con la mirada.
-Finges bien-dijo arrastrando la palabras. Claro que fingía bien, soy toda una actriz.-, pero apostaría que sufres más de lo que aparentas.
Le saqué la lengua. Me ignoro.
-¿Me equivoco?
Traté de ignorarla.
-Creo que no -murmuró con suficiencia.
-¿Y a ti que te importa?-pregunté irritada. ¡Dios! Cuanto JODE.
-Muy buena pregunta-musitó en voz baja. Suspiré, quería una disculpa.
-¿Te molesto?-preguntó. Parecía divertida.
-No exactamente. Estoy más molesta conmigo. Mi madre dice que soy un libro abierto.
Fruncí el ceño.
-Me cuesta leerte el pensamiento.
Wow...parecía sincera.
-Ah, resulta que eres buena lectora de mentes-contesté.
-Por lo general, sí-exhibió unos dientes perfectos y blancos al sonreír, iguales a los míos.
Holly llamó la atención a la clase. Presté atención. No podía creer que le había contado mi vida a una aquella chica guapísima.
Cuando al fin el timbre sonó, Quinn se apresuró a salir del aula con la misma rapidez y elegancia del pasado lunes. Y, como el lunes pasado, la miré fijamente.
Finn acudió brincando a mi lado y me recogió los libros. Lo imaginé meneando el rabo.
-¡Que fastidio!-gimió-. Todas eran iguales. ¡Qué suerte es tener a Schuester como compañera!
¿Acaso tenía cara de imbécil?
-No tuve ninguna dificultad-dije, ofendida.
-Hoy Schuester estuvo bastante amable-comentó mientras nos poníamos los impermeables. Parecía celoso.
Intenté mostrar indiferencia y dije:
-Me pregunto qué mosca le picaría el lunes.
La lluvia se había convertido en niebla cuando caminé hacia el estacionamiento, pero me sentí mejor en el seco interior del Volkswagen. Encendí la calefacción sin que, por una vez, me importara el ruido del motor. Bajé el cierre del impermeable rosa, me quité la capucha y sacudí mi pelo.
Miré alrededor antes de poner la reversa. Fue entonces cuando me percaté de una figura blanca e inmóvil, la de Quinn Schuester, se apoyaba en la puerta delantera del Volvo a unos 3 autos de distancia y me miraba fijamente. Aparté la vista y puse la reversa tan deprisa que estuve a punto de chocar un Toyota Corolla oxidado. Seguía con la vista al frente cuando pasé junto al Volvo, pero juraría que la vi reírse cuando la miré de soslayo. Pinche vampiresa desgraciada...
Ya...me cansé! Ahorita escribo más. Este fue el final del capítulo titulado "Libro Abierto".
POR FAVOR DEJEN REVIEWS! :D
Gracias por leer.
