Capítulo 4 El campamento Mestizo
Pov James
En este momento nos encontramos en Estados Unidos, para ser más exactos New York, Hadrien insistió en venir aquí, debido a que su escritor (mangaka, como insiste en llamarlo) favorito, firmara autógrafos en este centro comercial, por lo que festejaremos su cumpleaños número diez aquí, Bella y Walburga vienen hasta mañana. Es un evento que los muggles hacen, es realmente extraño, las personas se disfrazan de seres que ni existen, aunque hay algunos que son de nuestro mundo, según nos contó una vez Lily, los vampiros, hombres lobos y otras criaturas son muy populares, en el cine muggle o net magii como le dicen en Rusia.
Andrómeda se mudó a Inglaterra para que Dora estudiara en Hogwarts, quedo en Hufflepuff, dijo que al comienzo todos la miraban con desprecio por ser una Black, pero que les demostró que ser tejón, no es símbolo de debilidad. Dentro de poco se graduará y estudiará para ser Auror, quiere que haya alguien de la familia dentro del ministerio.
Andy quería colaborar con limpiar el apellido Black, por lo que retomo su apellido e hizo lo mismo con la pequeña Dora, aunque ahora tiene diecisiete, su nombre cambio a Nymphadora Black, la influencia de mi madre y Bella, la volvieron más segura de sí misma y un poquito sádica, aunque lo torpe nadie se lo quita, ella puso en su lugar a varios chicos Slytherin que se burlaron por la casa en que quedó, a Sirius le sorprendió que ni su madre o Bella se enojaran, eso fue hasta que se enteró que su objetivo era hacer la casa de los tejones la mejor, después de todo, los Black solo tienen lo mejor. Cosa que consiguió, siendo la mejor de su generación.
Mire a Hadrien, está impaciente haciendo fila, sin importarle todas las miradas que recibe, muchas niñas le sonríen ruborizadas, inclusive le toman fotos, deben de pensar que es famoso, su porte y apariencia da entender eso, se ha vuelto un mago poderoso, su magia, cuerpo y mente se han desarrollado de una manera que lo ayudara a resolver cualquier problema que se presente.
—Hola James, es un gusto verte de nuevo, los he estado esperando—mire a la persona que hablo, al instante supe quién es: Poseidón.
No puedo creer que ese idiota se atreva acercarse de nuevo, no me pasó desapercibido que su mirada se desvía constantemente donde se encuentra Hadrien, Sirius carraspeo, provocando que Poseidón nos viera de nuevo.
—Sera mejor que te sientes—dijo Sirius con frialdad.
—Espero conocer a mi hijo, no sea una sorpresa. Aunque siento muy poco de mí en él—dijo mirándonos con seriedad. Una risa seca y fría fue mi respuesta.
—¿Qué esperabas? Por si lo olvidaste, me dejaste tirado en una cabaña, sabiendo perfectamente que si me embarazabas moriría junto con él bebe, tuvimos que recurrir a muchos hechizos, ahora Hadrien es 80% mago y solo el 20% dios, fue la única manera en que sobreviviéramos, mi esposo, Sirius Black, es el otro padre biológico—dije mirándolo con desprecio.
—Lo siento, simplemente no pude resistirme, los magos tienen algo que vuelven loco a los dioses, pero, aunque no lo creas, en verdad me alegro que estén vivos y felices—dijo mirando a Sirius.
—Bueno, como puedes ver, estamos todos perfectamente, ahora el asunto aquí es ¿Por qué no estabas esperando? —pregunto Sirius con seriedad.
—Sé que pediré demasiado, pero en verdad quiero tener una relación con mi hijo, quiero que conozca sus otras raíces, no tiene que pasar todo el tiempo conmigo, aunque quiera, no está permitido, mi hermano Zeus, prohibió que tuviéramos contacto con nuestros hijos. Despues de que me pase mucho tiempo con una mujer a la cual ame y con nuestro hijo, dejando olvidadas mis obligaciones, lamentablemente ellos murieron en un accidente.
Cuando Hadrien nació, lo sentí, pero no pude acercarme a conocerlo, debido a las barreras que protegen su casa, pero ahora que puedo, me gustaría pasar tiempo juntos. Lo más probable es que solo pueda estar quince minutos o media hora con él, cuando me tengan más confianza, quiero que le permitan ir a un campamento de semidioses, ahí conocerá a otros niños como él—no sé porque deberíamos hacer tal cosa, pero no seré quien lo decida, dejare a Sirius tomar esa decisión.
—Hablaremos con Hadrien, le contaremos la verdad y si desea conocerte, se lo permitiremos—dijo Sirius mirándolo con desprecio.
—Es mi hijo y sé que esto no les gusta, pero tengo derechos—dijo Poseidón molesto.
—¿Derechos? No tienes nada, los perdiste desde el momento en que no te importo lo que nos pasara, no creas que somos idiotas, no siempre estuvimos bajo barreras, sinceramente, nunca hubieras aparecido, no vengas exigiendo absolutamente nada, hablaremos con Hadrien y si nuestro hijo no quiere verte, espero que aceptes su decisión y te alejes—es nuestro hijo, si piensa que con ese discursito estúpido nos convencerá, está muy equivocado.
—Sé que los perdí al momento de irme, sin importar lo que mi comportamiento ocasiono, pero deseo que conozca sobre el mundo de los dioses, puede aprender a defenderse y controlar mejor sus poderes—no pude evitar reírme por la pobre escusa.
—En primer lugar, nunca nos tuviste, te aprovechaste de mi borrachera y para tu información, Hadrien es un experto en muchas artes marciales y posee control absoluto sobre la mayoría de sus poderes, por lo que esa instrucción que quieres que reciba, son innecesarias—hay algo que no está diciendo, sé que tiene que ver con nuestro hijo.
—Entonces, solo pido que le permitan conocer a otros niños como él—en definitiva, algo oculta.
—Esos niños no son como nuestro Hadrien, son mitad muggles, nuestro hijo es mago y solo cierto porciento de dios—dijo Sirius con frialdad.
Pov Hadrien
Me encuentro haciendo fila en compañía de mis hermanitas, los tres atraemos mucho la atención, he visto a más de uno tomarnos fotos. Tome con fuerza sus manos, en muchas películas los niños son secuestrado, quien lo intente, acabara carbonizado. Sé que mi apariencia no es común, cabello negro azulado con mechones rojo sangre hasta los hombros, piel pálida, pómulos resaltados y según padre, tengo ojos únicos, una combinación de verde y gris, en el caso de mis hermanitas, sus ojos son grises, cabellos negro azabache con bucles, parecen dos muñequitas de porcelana, ellas recién acaban de cumplir cinco. Papá está feliz que ninguno sacáramos su cabello.
A diferencia de mis amigos, que prefieren cosas más emocionantes, mis gustos son inusuales, entre ellos es leer mangas, libros policiacos, terror y matanza net magii, al igual que las películas. Al comienzo a la abuela y tía Bella no les gustaba que me sumergiera en tantas estupideces, como llaman a todo lo relacionado con net magiis, pero un día, lleve a tía Bella a ver una película llamada Saw, es de terror y tortura, cargada de suspenso psicológico, quedo fascinada.
Claro que tuvimos que confundir un poco al vendedor, para que me dejara entrar, dijo que nunca pensó que los net magiis fueran tan creativos a la hora de torturar, desde entonces me lleva con ella a ver toda clase de películas de tortura, matanzas y terror, tiene que usar un confundus, despues de todo, están en la categoría de mayores de dieciocho años. A mis padres no les gusta, debido a eso, tía Bella me lleva a escondida.
Tengo fascinación por los aretes y joyas en general, poseo toda una colección, la mayoría son de serpientes, dragones y desde que empecé en la academia, Hydras, esto es por culpa de la abuela, se pasa hablándome de lo grandiosa que es la casa de Slytherin y que sería un digno miembro de esa casa, dijo que su símbolo es la serpiente. De igual forma, tengo diferentes diseños, no solo de este tipo.
Me tomo semanas convencer a mis padres, para que me dejaran perforarme las orejas, la abuela dijo que si quiero usar aretes, al menos que sean unos útiles, debido a esto, cada arete tiene una función en especial, el que ando en este momento, me inyecta veneno, es de un dragón, cubre toda mi oreja, en la otra solo llevo un aro de serpiente, no me los puedo quitar, al menos el de dragón, existen muchos venenos y mi cuerpo recibe pequeñas dosis, aun me faltan muchos por asimilar.
Otro aumenta mi potencial magico, restauran mi energía y magia, hay algunos que son trasladores, rastreadores y la lista sigue, pulseras, anillos, relojes especiales, estos muestran donde se encuentra cada miembro de mi familia, collares, así como tambien anteojos, son personalizados, yo mismo los diseñe, es algo que me gusta hacer, los dibujos y un experto los hace para mí.
Precisamente nos encontramos en un evento llamado comic-con, me enteré que mis mangakas favoritos estarán aquí, despues que firmaran mis mangas, así como tomarme fotos, la cámara es mágica, pero esta hechizada para que parezca net magii, regresamos donde nuestros padres, me sorprendió verlos con un hombre, por la postura que ellos muestran, no les agrada.
—Padre, papá ¿Quién es? —pregunte viendo con fijeza al tipo, que tiene a mis padres tensos.
—Hola Hadrien, me llamo Poseidón, un gusto en conocerte—dijo sonriéndome, por mi parte lo miré con frialdad, algo que no les dije a mis padres, es que la abuela y tía Bella me contaron todo, eso incluye mi tercer padre, si se le puede llamar así, para mi es solo un donador de esperma.
—Ya sé quién es, no sé porque está aquí, pero no tengo ningún interés en tratarlo—dije sentándome en el regazo de mi padre, quien aún sorprendido me sostuvo contra su pecho, aunque no lo demuestre, temo el motivo de su presencia, no quiero separarme de mis padres y hermanas.
—¿Quién te dijo? —pregunto papá, mirándome preocupado.
—La abuela y tía Bella, cuando tenía seis años—dije como si nada.
—Hijo necesito que me digas ¿Qué fue exactamente lo que te dijeron? —pregunto padre, mire a mis hermanitas, que están entretenidas comiendo ranas de chocolate.
—Dijeron que él, se aprovechó de papá cuando estaba borracho, en una fiesta aquí en los Estados Unidos, tuvieron relaciones, dejándolo embarazado de mí, usaron muchos hechizos para que nosotros sobreviviéramos, debido a eso mis ojos son así, al igual que mi cabello, realizando un ritual en el que me volví un Black. Ya que los genes de los magos y dioses no se pueden mezclar, aun sabiendo eso, no te importo, solo te intereso satisfacer tu libido—le dije con desprecio.
—Es cierto, pero nosotros queríamos decírtelo cuando estuvieras preparado, nunca pensé que tu abuela y tía te lo contarían a tan temprana edad y de forma tan fría ¿Estas bien con eso? —miré los ojos de papá, está preocupado.
—Por supuesto, despues de todo, ustedes son mis padres y que tenga 20% sangre de dios, no cambia nada—ellos me aman y miman todo el tiempo, es todo lo que un niño necesita para ser feliz.
—Sé que no tengo perdón por lo que hice, pero en verdad deseo conocerte—lo mire con detenimiento, por una parte, me gustaría hablar con él, principalmente porque quiero saciar mi sed de conocimiento sobre el mundo de los dioses, si juego bien mis cartas puedo conseguir lo que quiero, despues de todo, no niego que soy un consentido y caprichoso, mis padres siempre me dan lo que quiero, bueno casi siempre, pero si ellos no lo hacen, tía Bella sí, es genial.
—Lo pensare—fue lo único que dije, el asintió y se fue.
—¿Están molestos? —pregunte, al ver las miradas sorprendidas que tienen ambos.
—No, solo impresionados, reconoceríamos esa mirada donde sea, estás pensando sacar provecho de esto—dijo papá con una sonrisa.
—El seguirá insistiendo y ya que de igual forma me harán ir, prefiero sacar algo del asunto, se imaginan lo que me dará con tal de quedar bien—sonreí con astucia.
—Madre estará muy orgullosa de ti—mire a mi padre feliz que comprendiera, no quiero que piense que lo estoy cambiando, despues de todo, para mí, los únicos padres a los que amo incondicionalmente son ellos, puedo que llegue a querer un poco a Poseidón, pero nunca lo suficiente para que sobrepase mi amor por ellos.
Pov Sirius
Lo que menos esperaba es que Hadrien se enterara a tan temprana edad, debí de suponer que ellas le dirían, me quita un peso de encima que nuestro pequeño comprendiera todo, ahora sé porque en esa época estuvo tan serio y centrado.
—¿Te firmaron todos tus libros? —le pregunto James con una sonrisa.
—Si y son mangas, ellos son geniales. Saben vi unos hermosos accesorios en una joyería cerca de aquí ¿Podemos ir a verlos? —nos miró con suplica, nuestro pequeño nos salió caro, estoy seguro que su primo Draco no ha gastado ni la mitad de lo que Hadrien gasta, espero que nuestras princesas no saquen los mismos gustos, Joyas, criaturas mágicas, libros raros, ingredientes sumamente difíciles de encontrar.
Pero simplemente no podemos negarle nada, James es más estricto con respecto a sus caprichos, por mi parte, es el niño de mis ojos, no hay nada que no le compre, él ha trabajado duro, estudiando, entrenando, haciendo todo lo que le pedimos, regalarle lo que quiere es más que justo.
—Por supuesto, es tu cumpleaños, hoy haremos lo que tú quieras—dije revolviéndole el cabello.
—Gracias padre. Bella, Ella, vengan, hay unas hermosas pulseras que les quedaran perfectas—dijo tomando las manos de nuestras hijas, al igual que Hadrien, ellas sacaron una habilidad especial, son vidente, lo único es que deben de tomarse de las manos, estar en contacto entre ellas. Aun no comprendemos, porque esta nueva generación de Black, están sacando todas las habilidades mágicas, que han existido en nuestra familia, por generaciones.
—¿Nos las compraras hermano? —pregunto Bella ilusionada, ella es ahijada de Bellatrix, aunque no es tan unida a ella, como Hadrien. Narcissa es madrina de Elladora, fue quien sugirió los nombres de nuestras pequeñas.
—Sí, aunque sea mi cumpleaños, quiero comprarle muchas cosas, ustedes son mis princesas—les sonrió con cariño y siguieron caminando.
—Estoy feliz, nunca me arrepentiré de la decisión que tomamos al irnos de Inglaterra—dijo James mirando con amor a nuestros retoños.
—Lo sé, espero que Remus venga a vernos en esta ocasión, solo le manda cartas a Hadrien y obsequios, pero nunca está presente y es su padrino—suspire algo irritado, a pesar de que seguimos en contacto, Moony se aisló por completo, aunque le ha estado yendo bien, despues de todo, ha abierto otra clínica, dejando a cargo de sus empleados la que fundo con Lily, según la última carta que nos envió, está enseñando Medimagia a otros lobos, precisamente la clínica la abrió en un pueblo magico, donde habita una manada grande, estar con ellos, le ayudo aceptar su lobo interior, ahora es más fuerte y sus trasformaciones no son dolorosas.
—No podemos hacer nada al respecto, me alegro que este aceptando esa parte suya y si estar con la manada lo ayuda, pues solo nos queda aceptar su decisión, aunque no lo veamos más—tome su mano y entramos a la joyería, contuve una exclamación de consternación, al ver la cantidad de joyas que mi ángel pidió.
—Buenas tardes señores, el niño dijo que viene con ustedes, les mostramos las joyas, porque dijo que compraría las que le gustara—dijo el gerente amablemente, no me sorprende que le hiciera caso, nuestros hijos gritan dinero, mas Hadrien quien usa pulseras de oro blanco, relojes carísimos, anillos que cuestan una fortuna en el mundo muggle y si este hombre es un buen joyero, lo noto.
—Así es, ¿Ya te decidiste? —preguntó James viendo las opciones que están sobre la vitrina, muchos de los clientes nos miran sorprendidos, despues de todo, no es normal comprarle joyas en vez de juguetes.
—Sí, quiero estas, ellas se verán hermosas—dijo señalando dos juegos de cadena, pulsera, anillos, una es de diamantes y la otra de rubíes, son delicados, no muy ostentoso a pesar de las piedras que lleva. Además, hay una pulsera de piedras negras, obviamente esa es suya, junto con los aretes y relojes.
—Lo compramos todo—dije serio, usé una tarjeta especial, nos la entregaron los Goblins, con ella podemos comprar tanto en el mundo magico como muggle. Despues de comprar todo lo que quiso, regresamos a la casa. Hadrien se fue directo a su habitación, los elfos se encargaron de llevar a las niñas a la suya y darles de comer.
—Extraño hacer las típicas fiestas de cumpleaños, la última fue hace seis años, crees que debamos decirle que los Malfoy quieren comprometer a uno de sus hijos con el—dijo James con una sonrisa, Narcissa quiere unir más a nuestras familias, cualquiera lo vería como incesto, pero ellos pueden casarse si quieren, a diferencia de mis padres, que eran primo hermanos, nuestros hijos son un poco más lejanos en parentesco y en el caso de Hadrien aún más, ya que no solo es mi hijo.
Pero no se han visto desde el ultimo cumpleaños que celebramos y eso como dijo James, fue hace seis años, solo tenían cuatro, de igual forma aún están pequeños para decidir ese tipo de cosas, si a Hadrien no le gusta ninguno, no pensamos obligarlo.
El tiempo dirá que sucederá, ahora solo debemos de darle el mejor cumpleaños. Gracias a sus clases intensivas, su nivel es muy alto. En la academia le están enseñando clases más avanzadas, entre ellos se encuentra la necromancia, no es una materia que me hubiera gustado que aprendiera, pero es una de las que está en su temario, además de transformaciones avanzadas, pociones, encantamiento, runas, rituales y otras que ya ni recuerdo.
—Buenos días ¿Dónde están mis bebes? —dijo madre seria, buscándolo por la habitación, aun no me acostumbro a esta Walburga Black, es como si se hubiera transformado en otra persona, aunque es solo con los niños y es más amable conmigo.
—¡Abuela! —gritaron las niñas y corrieron a sus brazos, llevan puestas las joyas que Hadrien les compro.
—Miren, que hermosas están—dijo viéndolas con aprobación.
—Sí, mira lo que nos regaló Hadrien, ¿no es hermoso? —pregunto Bella feliz.
—Tia Walburga no me esperaste ¿Dónde está Hadrien? —pregunto Bellatrix despues de saludar a las niñas.
—En su cuarto…—fue lo único que dije, cuando se fue sin dejarme terminar de hablar.
—Es muy hermoso, si es de joyería, su hermano es un experto—dijo mi madre tomando la mano de las pequeñas y sonriendo feliz, nunca la había visto tan relajada, en estos años que han pasado, le hicieron bien, aun llora por Regulus, el 31 de octubre se volvió un día negro para nosotros, nuestros hijos se acostumbraron a rendir tributo a los muertos, Lily entre ellos. Samhain es más calmado y tranquilo que en cualquier otro lugar, Hadrien no tiene amigos en Inglaterra, pero si conservo a los rusos, los mismos niños que vinieron a su cumpleaños y ahora asisten a la misma academia.
Son solo cuatro, ya que Viktor Krum, es cuatro años mayor y está en Durmstrang, aunque se cartean. Dimitri Ivanov, Sergey Petrov, Svetlana Vólkov y Ekaterina Solovióv, ellos están en nuestra casa a menudo, sino Hadrien va a la suya.
En esta ocasión no pudieron venir, pero le mandaron regalos, salimos todos a visitar el lado magico de los Estados Unidos, es interesante como ellos mezclan lo muggle con lo magico, muy parecido a Rusia en ese aspecto, Hadrien se compró un celular último modelo, está adaptado para que funcione en un entorno magico, no es el único, sus amigos tambien tienen y se la pasan hablando por él.
No solo nos quedamos en New York, sino que fuimos tambien a las vegas, las hadas pueden volar en las noches, se camuflan con la cantidad de luces que hay en esta ciudad. Honolulu, Hawái, está lleno de criaturas acuáticas, sirenas, hipocampos y muchas otras. Hadrien quedo fascinado, Arizona es la zona de los fénix y Thunderbird, había varios cuidando sus nidos.
A pesar de que solo estuvimos la familia, nos la pasamos realmente bien, mientras nuestro hijo disfrute de su día, no importa cuánto gastemos y donde quiere que lo llevemos, simplemente lo complaceremos, Bellatrix le regalo un libro muy raro escrito en parsel, se dice que perteneció a Salazar Slytherin, fue una sorpresa enterarnos de que conservo esta habilidad, al parecer la poca magia de Voldemort, termino acoplándose, como si hubiera nacido con ella, además del libro le regalo un huevo de Occamy, es una criatura serpentina de cuerpo emplumado, puede alcanzar cuatro metros y medio de largo, se alimenta de ratas, aves y ocasionalmente monos, sus huevos están hecho de plata pura y suave, por eso lo reconocí enseguida.
Los Occamy son los únicos seres mágicos que ponen huevos de este tipo, es originario de la India, Hadrien estuvo insistiendo que quería uno, son peligrosos, no puedo creer que se lo haya comprado, casi tiene un zoológico magico, quiere tener sus propias criaturas como Newt Scamander. Posee un hipogrifo, grifo, thestral, unicornios, pegasos, abraxas, Nifflers, tres bowtruckle, aethonan, dos crup y posee un swooping evil, otro regalo de Bella, un demiguise, este en particular, le costaría mucho cuidarlo, si no es porque la criatura lo obedece, hasta ahora son los únicos que tiene, pero sé que quiere un fénix, Thunderbird, hipocampo, caballitos de mar voladores, un cerbero y no sé cuántos más.
—Gracias tía Bella, eres la mejor—exclamo abrazándola con fuerza y tomando el huevo como si estuviera hecho de cristal.
—No debiste comprárselo—fue lo único que dije, pero sin recriminarle tanto, es en vano, le entra por un oído y le sale por el otro.
Pov James
El tiempo paso, Hadrien creció y maduro, aunque sigue siendo caprichoso, para mi sorpresa, el Occamy nació y se apegó mucho a Hadrien, creo que lo confunde con su madre, el asunto es que la criatura lo obedece sin rechistar, según sus maestros, Hadrien tiene más facilidad de dominio sobre las criaturas debido a que es un mago elemental, ayuda tambien que conversa con ella todo el tiempo, aunque no sea 100% serpiente, son familia de esta, por lo que pueden comunicarse. Esta permanece enrollada en su muñeca o cuello, encogida, si no te fijas no la notas, Hadrien conservo el huevo o los trozos de plata de este, como recuerdo.
—¿Puedo ver a mis amigos? —pregunto Hadrien desanimado, hoy regresaríamos a Inglaterra, aunque solo serán por unos meses. Para poder estar más tiempo, hablamos con la directora, ella adelanto los exámenes de fin de curso, por lo que salió dos meses antes.
Ya casi se cumple dos años desde que nos encontramos con Poseidón, nos visita dos veces a la semana y solo se queda media hora, a pesar de lo que ocurrió entre nosotros, acabamos llevándonos bien por nuestro hijo, sonreí ante la forma tan fácil en que Hadrien consiguió que le regalara un caballito de mar, su objetivo ahora es el hipocampo, está decidido a que Poseidón se lo dé.
Además de que tiene más criaturas, nos costó mucho dinero, pero logramos adaptar su baúl para que este fuera como el de Scamander y pedimos un permiso especial por todas las criaturas que posee, por lo que tiene permiso de conservarlas y criarlas. Para luego liberarlas en su hábitat, solo las que están preparadas.
—Por supuesto, pagamos para que instalara una chimenea internacional en casa y tienes tu teléfono, veras de nuevo a tu tía Andy y Dora, tambien visitaremos a los Malfoy—dijo Sirius tratando de animarlo. Andrómeda y Dora tienen su propia casa, la compraron hace tres años, viven en la misma zona en que viviremos nosotros ahora, en Grimmauld place número 15.
—Está bien, iré empacar todo, espero que sepan que todas mis criaturas van conmigo, así que espero padre, hayan habilitado la casa—dijo con una sonrisa astuta, para luego irse a su cuarto.
—Bueno, al menos no hace berrinche como Draco y Ada—dije como consuelo.
—No, es peor, sabe cómo manipularnos para que hagamos lo que él quiere—dijo con una sonrisa orgullosa.
Dentro de dos meses, cumple doce años y quisimos que se celebrara en Inglaterra, Narcissa se encargara de todo, por primera vez desde que partimos hace diez años, regresaremos, solo espero que no lamentemos esta decisión. Sin importar la existencia de Walburga y Bella, no lograron convencerlo de estudiar en Hogwarts este año, Hadrien quiso quedarse en la Koldovstoretz Elita.
Walburga y Bella se sintieron un poco decepcionadas de que no fuera a Hogwarts, con eso de que hicieron que tuviera gustos por los dragones y serpientes, ahora tambien por los Hydras, que vienen siendo un tipo diferente de dragón. Aunque al ver su desarrollo magico, estuvieron satisfechas, además de que tienen la esperanza de que al menos estudie los dos últimos años en Hogwarts, algo que considero, ya que debido a que comienzan antes, terminaría a los quince y ellas insistieron que entrara a Hogwarts, aunque solo sea para conocer el colegio, donde toda nuestra familia estudio.
—Amo, el señor Poseidón está aquí—dijo con obvio disgusto Kreacher, él se mudó con nosotros a Rusia, para disgusto de Sirius. Nos miramos confundidos, no tiene programada visita.
—Hazlo pasar—entro con sus típicas ropas hawaianas.
—¿A que debemos tu visita? —pregunto tranquilamente Sirius.
—Recuerdan, cuando les dije que Hadrien debía asistir a un campamento de mestizo, este sería buen momento para que vaya, solo serán dos meses, es lo único que les pido—dimos nuestra palabra, lo mire molesto.
—Solo dos meses—por la forma en Sirius aprieta la quijada, no le agrada.
—Pensábamos irnos a Inglaterra por cuatro meses, pero ya que lo prometimos, dejaremos que vaya a ese campamento, con la promesa que estará seguro—justo en ese momento bajo Hadrien, mirando a Poseidón confundido.
—Cambio de planes, te iras dos meses al campamento que prometiste que irías—dije sin darle tiempo de preguntar.
—¿Es broma? Si ya viajar a Inglaterra es molesto, ahora iré a un campamento en medio de la nada—esta es la parte negativa de concederle todos los caprichos, suele ponerse muy obstinado.
—Te aseguro hijo que será una nueva experiencia, dijiste que querías conocer sobre el mundo de los dioses, en este campamento te enseñaran todo—entorne los ojos cuando su mirada cambio, está planeando algo. A pesar de que se llevan bien, solo le dice Poseidón, padre solo cuando quiere enfatizar un hecho o conseguir algo.
—Iré, pero quiero que me regales un hipocampo—Sirius se rio, pero quiso cubrirlo con una tos.
—Bien, pero te comportas, como sabes, todos esos chicos son mitad net magiis, por lo que no saben nada de magia—el asintió resplandeciente, aun no me acostumbro al termino que usan para llamar a las personas no mágicas, los rusos y eso que llevamos años aquí.
Tenemos que empezar hacer los trámites para dicha criatura, por lo general no es permitido en varios países, poseer las criaturas mágicas que Hadrien tiene, por suerte estamos en uno de los pocos, donde si puede tenerlos, siempre y cuando cumpla con los requisitos. Aunque al ser un ser de los dioses, no estoy seguro que sea necesario.
—Lamentablemente no te puedo llevar, pero te visitare una vez este en el campamento—dijo Poseidón.
—Yo lo llevare—dijo Bella con una sonrisa fría y viendo con desprecio a Poseidón, tanto Walburga como ella, no estuvieron contentas de que Hadrien se relacionara con él, pero se dieron cuenta que puede ocasionarnos problemas, si dicho dios intenta algo, con los obsesionados que son los dioses con los magos, no queremos arriesgarnos, de esta forma podemos controlarlos, Hadrien lo tiene comiendo de la palma de su mano, como a todos.
—Me retiro—se acercó a Hadrien y le dio un beso en la frente, siguió al elfo, ya que no puede desaparecer dentro de las barreras.
—Pueden viajar por red flu a la casa que tenemos en estados unidos, esta es la direccion—dije dándole el papel que nos entregó Poseidón antes de irse. Le ordene a Kreacher que trajera el baúl de Hadrien, suspire cuando ambos desaparecieron por la red flu.
—No te preocupes amor, al menos solo son dos meses y estará para su cumpleaños —asentí y lo besé.
Pov Hadrien
—Como odio a ese maldito dios de cuarta, mira que arruinar nuestro gran regreso a Inglaterra de esa forma, espero que saques algo de esto querido, porque lo que menos quiero, es que obtenga lo que quiera sin dar algo a cambio—esta furiosa. Sonreí mientras acariciaba a mi hermosa Occamy, decidí ponerle Aisha, es la diosa de los vampiros, se lo puse porque me gusta cómo suena.
Vamos en un hermoso Ferrari, otro artículo net magii que tía Bella aprobó, dice que hay cosas que valen la pena, por supuesto fue modificado mágicamente. Al parecer los encargados del campamento decidieron mandar un guía, es un sátiro llamado Grover, el pobre no ha dicho ni pio, más cuando tía Bella le lanzo una mirada desquiciada, esa que le gano la fama de ser una bruja muy despiadada y dijo que le encantaba comer carne de cabra.
Atravesamos la noche a través de oscuras carreteras comarcales. El viento azota el Ferrari. La lluvia golpea el parabrisas. Yo no sé cómo tía Bella puede ver algo, pero siguió pisando el acelerador.
Cada vez que estalla un relámpago, el panorama se ilumina. Mire a Grover, sentado junto a mí, si no estuviera modificado, estaríamos incomodos, ya que estos coches solo poseen dos asientos, por suerte, este se adapta a la cantidad de personas que van en el.
—Me regalara un hipocampo, ese que tanto se negó cuando se lo pedí la primera vez —su sonrisa hizo temblar a Grover.
—¿Dónde vamos exactamente? —siseo con frialdad tía Bella.
—Y…ya se lo dije a la Colina Mestiza, Long Island, Nueva York—chillo Grover, más cuando tía Bella bufo. Giró bruscamente a la derecha y vio justo a tiempo una figura que logró esquivar; una forma oscura y fugaz que desapareció detrás de nosotros entre la tormenta.
—¿Qué era eso? —pregunté.
—Ya casi llegamos —respondió tía Bella, mirando constantemente atrás, al parecer no será un viaje tranquilo. Hizo caso omiso a mi pregunta, no se ve alterada ni tiene la mirada desquiciada, por lo que no tengo que preocuparme, su postura y mirada me dicen cuando es peligroso el asunto.
Fuera, nada salvo lluvia y oscuridad: la clase de paisaje desierto que hay en la punta de Long Island. Se me erizó el vello de la nuca. Hubo un resplandor, una repentina explosión y el coche estalló. Recuerdo sentirme liviano, como si me aplastaran, frieran y lavaran todo al mismo tiempo.
—¡Ay! —mierda, eso dolió, pensé que el coche había estallado, pero al parecer solo fue mi imaginación, aunque el estado en que quedo, no es muy bueno que digamos.
—¡Hadrien! —Intenté sacudirme el aturdimiento. No estoy muerto y el coche no había explotado realmente. Nos habíamos metido en una zanja. Las portezuelas del lado del conductor están atascadas en el barro. El techo se había abierto como una cáscara de huevo y la lluvia nos empapa. Un rayo. Es la única explicación. Nos ha sacado de la carretera. Junto a mí, en el asiento, Grover esta inmóvil.
—¡Grover! —Tumbado hacia delante, un hilillo de sangre le corría por la comisura de los labios.
—Hay que salir, dentro del coche estamos en desventaja—una figura avanza pesadamente hacia nosotros, en el recodo de la carretera. Con un movimiento de varita, tía Bella nos dejó el camino libre, aunque no sea por completo un animal, aún tiene parte, por lo que no me atrevo a dejarlo, saque mi propia varita y lo levite. No me molesta la cosa, sino estos relámpagos, no son normales.
Empezamos a subir la colina, con una hierba que nos llega hasta la cintura, tía Bella está maldiciendo, a los dioses en todos los idiomas que conoce. Provocando que truene y relampaguee constantemente, por lo que no es difícil deducir al responsable: Zeus.
Al mirar atrás, vi al monstruo claramente por primera vez. Mide unos dos metros, sus brazos y piernas son enormes, es exageradamente musculoso, tiene por todos lados, embutidos en una piel surcada de venas como si fueran pelotas de béisbol. No lleva ropa excepto la interior, unos calzoncillos blancos, cosa que me parece graciosa. Una pelambrera hirsuta y marrón comienza a la altura del ombligo y se espesaba a medida que ascendía hacia los hombros.
El cuello es una masa de músculo y pelo que conduce a la enorme cabezota, que tiene un hocico tan largo como mi brazo, y narinas altivas de las que colgaba un aro de metal brillante, ojos negros y crueles, además unos enormes cuernos blanquinegros con puntas tan afiladas. Si no me equivoco, es un minotauro, lamentablemente según Poseidón, solo existe uno y debe ser el que nos está siguiendo.
No he estudiados mucho sobre los seres mitológicos, cada vez que Poseidón me visitaba le contaba sobre mi día, sinceramente media hora no es suficiente, por lo que solo me hablo sobre algunas criaturas. Ya está amaneciendo, puedo ver como el sol, empieza a surgir. Con mi mano libre, empecé a crearle obstáculos con montículos de rocas.
El solitario pino, esta sólo a unos metros, pero la colina es cada vez más empinada y resbaladiza. El monstruo se nos echa encima. Utilice un hechizo que nos quita el olor, según lo que me conto Poseidón, estas criaturas se guían por su olfato, ya que su vista no es muy buena.
—Vete Hadrien, me encargare de esa vaca—hice un mohín de disgusto.
—Quiero ayudar—le dije molesto.
—Tu quisiste salvar a la cabra, por querer protegerlo no te concentraras, ahora largo—no pude evitar zarandear de un lado a otro a Grover, con la esperanza que despertara.
—¿Comida? —lo mire molesto, ya que se la ha pasado repitiendo lo mismo constantemente, según lo poco que dijo, es mi guardián, me mandaron al peor de todos, ¿qué guardián se desmaya, en medio de una situación riesgosa?
—Bien—le besé la mejilla como despedida y seguí subiendo la colina. Un rayo cayó cerca de donde estamos, eso distrajo a tía Bella, logrando darle oportunidad al monstruo, que la agarrara del cuello, un rugido furioso se escuchó por todo el lugar y ella se disolvió ante mis ojos, convirtiéndose en luz, una forma resplandeciente y dorada. Un resplandor cegador, y de repente… había desaparecido.
—¡No! —La ira sustituyó al miedo. Dejé caer a Grover y empecé atacar a esa estúpida bestia, nadie lastima a mi tía favorita, mi madre y queda vivo para contarlo.
—Lacerare furtis—mi objetivo era decapitarlo, pero al último segundo, esquivo, por lo que solo le corte los cuernos. Volví a repetir el hechizo, cuando tuvo que parar tratando de localizarme de nuevo, en esta ocasión no falle, le corte el brazo y parte del torso. El hombre toro rugió de agonía. Se sacudió, se agarró el pecho y por fin empezó a desintegrarse; no como tía Bella, en un destello de luz dorada, sino como arena que se desmorona. El viento se lo llevó a puñados. La criatura había desaparecido. La lluvia cesó. La tormenta aún tronaba, pero ya a lo lejos. Hizo un mohín de disgusto al saber que no está muerto, por lo poco que se, nunca mueren.
Mire preocupado mi reloj de pulsera, suspire aliviado al ver que ella se encuentra bien. Este reloj muestra a todos los miembros de mi familia, me dice en qué estado están, además de que tiene un pequeño diamante, el cual se torna negro si alguien muere, lo que quiere decir que fue secuestrada, una sonrisa se formó en mi rostro, al pensar en el pobre idiota que la tiene.
Pov Quirón
El señor D, reunió a todos los campistas, al parecer por primera vez, existe un niño que es mitad dios, mitad mago, algo que nunca había ocurrido, debido a esto, quiere explicar su existencia. Se decidió que se haría en el pabellón donde todos comen, ya que alcanzan todos los chicos.
Hace unas semanas nos enteramos del robo del rayo, eso está creando constante conflicto entre Zeus y Poseidón. Supongo que por eso su hijo viene, tengo algo de parte de su padre que entregarle, nadie sabe de quién es hijo, ni siquiera el chico y hasta que sea reconocido tendrá que quedarse en la cabaña de Hermes.
—Sí, supongo que es mejor que los salude a todos, mocosos. Bueno, hola. No se supone que se enterarán sobre lo que contare en este momento, pero debido a un caso especial, se los diré, más vale que ningún mocoso atrevido me interrumpa, no quieren saber las consecuencias si eso ocurre—todos lo observaron expectantes y con miedo. Solo hay cuatro mesas vacías, el resto está llena, la once en exceso.
—Así como existen los dioses, tambien existen los magos, personas con habilidades especiales, pueden hacer magia, no como los mortales con sus estúpidos trucos de conejo, sino hechizos letales, los dioses y los magos no congenian, podemos herirnos mutuamente, no solo con las armas que ya conocen, sino que su magia nos lastima igual o peor.
Digamos que algunos dioses hemos intentado tener algo romántico con ellos, ya que son sumamente hermosos, atrayentes para nosotros, cosa que no fue bien recibido, ya que su magia nos rechaza. Ha habido casos de embarazos de dioses, ambos, él bebe y la madre mueren. Y lo peor por partida doble, ya que tanto hombres como mujeres pueden embarazarse, cosa que me desconcierta.
Bueno, volviendo al tema. Es la principal razón, ya que los magos son seres realmente protectores con sus hijos y que niños mueran por nuestra causa, no fue de su agrado, además que se enteraron lo que los dioses hacemos con los nuestros, pues digamos que no le gusto—suspire, al ver el shock en muchos de ellos y las ansias de preguntar en otros, como la casa de Athena, por ejemplo.
—Les digo esto, porque hubo un caso especial, no sabemos cómo ocurrió, pero un niño sobrevivió y es el primer mitad mago, mitad dios que existe y dentro de unos días, vendrá al campamento, puede parecer débil y delicado, pero no olviden que es un mago y puede herirlos con solo un movimiento de mano, el no tendrá que tocarlos para mandarlos a todos a la enfermería, nada de preguntas ni comentarios estúpidos, coman—despues de eso, todos empezaron hablar excitados ante la perspectiva de conocer un mago.
—¿Crees que sea hijo de uno de los tres grandes? —pregunto Annabeth quien esta emocionada ante la perspectiva de por fin tener una misión, ya que el oráculo le dijo que ayudaría.
—Para saberlo, tenemos que esperar que sea reconocido y sabes que lo dioses se toman su tiempo, la cabaña 11 es una muestra de ello—a veces me pregunto porque los dioses tienen tantos niños.
Los días pasaban rápido, no sabemos cuándo vendrá, pero todos están impacientes y varios están celosos. El problema climático está empeorando, escuchamos gruñidos y estruendos, justo fuera del campamento, sin pensarlo dos veces, galope y fui a ver qué ocurría.
—Buenos días, Soy Hadrien Black, supongo que estoy en el lugar correcto—dijo el chico, es realmente hermoso, cabello negro azulado con mechones rojo sangre hasta los hombros, piel pálida, pómulos resaltados y sus ojos son una combinación de verde y gris, tiene un aro de serpiente en una oreja y de dragón en la otra. Su ropa, grita riqueza y lleva artículos que deben de costar una fortuna. Lo guie hasta donde vive el señor D. con la única que nos topamos fue con Annabeth, quien miro al chico ruborizada, pero no dijo nada y nos siguió. Al llegar al frente de la casa, nos detuvimos.
—¿Qué le paso a Grover? —con un movimiento de mano, Grover bajo suavemente, hasta quedar acostado en el suelo.
—Nos atacó un minotauro y se desmayó por el impacto—solo en ese momento me percate de los dos enormes cuernos que flotan justo sobre él. Annabeth lo movió hasta que despertó. Miro desorientado todo y para despues berrear al ver que está rodeado.
—Lo siento. Soy un fracaso. Soy… soy el peor sátiro del mundo —sollozó Grover. Gimió y pateó tan fuerte el suelo que se le salió el pie, bueno, la zapatilla Converse: el interior estaba relleno de poliespán, salvo el hueco para la pezuña.
—¡Oh, Estige! —rezongó. Un trueno retumbó en el cielo despejado. Mientras pugnaba por meter su pezuña en el pie falso. Grover seguía sollozando. Suspiré y sentí lastima por él, llegar desmayado no fue la mejor forma de regresar con su protegido, lo peor es que dicho protegido fue quien lo trajo.
—No ha sido culpa tuya —le dijo el chico, mirándolo con indiferencia y sin sentir lastima.
—Sí, sí que lo ha sido. Se suponía que yo tenía que protegerte.
—Cosa que no hiciste. Con solo verte, puedo decir que eres un mago, tan hermoso y llamativo, bienvenido al campamento mestizo, soy el señor D, director —al menos llego sano y salvo.
Pov Hadrien
El hombre que esta de cara a mí, es pequeño pero gordo. De nariz enrojecida y ojos acuosos, su pelo rizado era negro azabache. Me recordó a uno de esos cuadros de ángeles bebé… ¿cómo se llaman? ¿Parvulines? No, querubines. Eso es. Parecía un querubín llegado a la mediana edad en un camping de caravanas. Vestía una camisa hawaiana con estampado atigrado.
—Así que usted es Dionisio—un trueno lejano se escuchó, me parece una estupidez, que no diga su nombre completo.
—Jovencito, los nombres son poderosos. No se va por ahí usándolos sin motivo—evite bufar por poco.
—Claro, debí de suponerlo—dije con ironía.
—Soy Quirón, el encargado del campamento, ella es Annabeth Chase; una de las campistas que lleva más tiempo aquí— Aparenta mi edad. Tan morena y con el pelo rizado y rubio, sus ojos son de gris tormenta. Quirón por otra parte, es un centauro, he visto a varios, pero hasta ahora uno habla normalmente, los conozco hablan de manera tan ambigua. Se ve como un tipo de mediana edad, cabello hasta los hombros y barba desaliñada. la parte frontal de un animal, músculos y tendones bajo un espeso pelaje blanco.
—Menuda suerte la mía. Ya es bastante malo estar confinado en este triste empleo, ¡para encima tener que trabajar con chicos que ni siquiera respetan! —gruñó el señor D mirándome molesto.
Hizo un ademán con la mano y apareció una copa en la mesa, como si la luz del sol hubiera convertido un poco de aire en cristal. La copa se llenó sola de vino tinto. Lo mire aburrido y para nada sorprendido.
—Señor D, sus restricciones —le recordó Quirón. El señor D miró el vino y fingió sorpresa.
—Madre mía—Elevó los ojos al cielo.
—¡Es la costumbre! ¡Perdón! — gritó. Volvió a mover la mano, y la copa de vino se convirtió en una lata fresca de Coca-Cola light. Suspiró resignado, abrió la lata y volvió a centrarse en sus cartas. Quirón me guiñó un ojo.
—El señor D ofendió a su padre hace algún tiempo, se encaprichó con una ninfa del bosque que había sido declarada de acceso prohibido.
—Una ninfa del bosque —repetí, claro, no solo van detrás de los magos, debí suponerlo
—Sí. A Padre le encanta castigarme. La primera vez, prohibición. ¡Horrible! ¡Pasé diez años absolutamente espantosos! La segunda vez… bueno, la chica era una preciosidad, y no pude resistirme. La segunda vez me envió aquí. A la colina Mestiza. Un campamento de verano para mocosos como tú. «Será mejor influencia. Trabajarás con jóvenes en lugar de despedazarlos», me dijo. ¡Ja! Es totalmente injusto —reconoció el señor D.
—Lamento interrumpir, su tan interesante monologo. Estoy cansado, quiero tomar un baño y dormir—me queje molesto.
—Lamento lo de tu tía, murió por mi culpa—gimoteo de nuevo Grover, esta vez sí bufe y lo mire molesto.
—¿No viniste solo? —pregunto sorprendido Quirón.
—Me trajo mi tía, pero fue secuestrada, no está muerta Grover—recalque secuestrada con aburrimiento.
—¿Qué te hace pensar que no está muerta? —pregunto el señor D.
—Cosas de mago—fue lo único que dije.
—Estoy cansado. Creo que voy a echarme una siestecita antes de la fiesta de esta noche. Pero primero, Grover, tendremos que hablar otra vez de tus fallos—comentó el señor D. La cara de Grover se perló de sudor.
—S-sí, señor. —El señor D se volvió hacia mí.
—Cabaña once, Hadrien Black. Y ojo con tus modales—le mostré una sonrisa angelical, lo que provocó que me viera confundido. Se metió en la casa, seguido de un tristísimo Grover.
—¿Estará bien Grover? —le pregunté a Quirón, que asintió, aunque parecía algo preocupado.
—El bueno de Dioniso no está loco de verdad. Es sólo que detesta su trabajo. Lo han… bueno, castigado, supongo que dirías tú, y no soporta tener que esperar un siglo más para que le permitan volver al Olimpo—bueno, si mis padres me obligaran a hacer algo que odio, tambien estaría amargado.
Hola chicos y chicas, espero les haya gustado el capítulo, como pueden ver, empezaremos primero con el campamento mestizo. Las gemelas tienen seis años. Cualquier duda, ya saben por mi Face o reviews, mil gracias por sus comentarios.
Nos seguimos leyendo
Bella
Lacerare furtis-desmembrar.
