CAPÍTULO 4: SUPLENCIAS.

(Voz de Harry Potter)

"Hey, veo que seguimos todos." Dijo Ron entrando en la sala donde nos habían pedido que nos reuniésemos todos los aspirantes a Auror.

"Entonces ¿alguien sabe para que nos han dicho que vengamos aquí?" Dije yo.

"Creo que he oído algo de que Florence se jubiló por fin." Dijo alguien.

"Pero si Percy dijo que le obligaron cuando la mandaron al San Mungo la semana pasada." Afirmó Ron.

La verdad es que llevábamos una semana de descanso porque nuestro profesor, el señor Florence había sufrido un accidente que le había mandado a San Mungo.

"Pues supongo que si nos han mandado venir será porque hay nuevo profesor." Dije yo.

La verdad es que este año tampoco era muy raro, las chicas o se habían quedado atrás o se habían retirado de lo difícil que era el curso, habíamos empezado 8 y ahora éramos 5.

"Por aquí creo que… ¡Ahá! Aquí están." Dijo un auror joven que se llamaba Joe y que a veces nos había pasado alguna chuleta o chivatazo. "Una remesa de carne semi-fresca."

"Que hay Joe." Le dijimos.

"Sí, aquí están." Afirmó Audrey sonriendo y haciéndole un gesto de mano a Ron.

Entonces asomó la cabeza Isa que nos miró un poco sorprendida y luego sonrió poniéndose entre Joe y Audrey.

"Gracias, esto es enorme." Afirmó ella.

"Pues nada, aquí te dejamos." Le dijo Audrey. "Mucha suerte."

Así que ella también iba a venir; los rumores de la noche anterior de que era un auror y todo eso debían ser bola al fin y al cabo.

"Suerte." Le dijo Joe sonriendo y cerrando la puerta pero parando antes de cerrarla para volver a asomar la cabeza. "Y no seas muy mala…" Añadió guiñándole un ojo con una sonrisa divertida.

"Joe…" Murmuró ella sonriendo mientras cerraba la puerta.

"Vaya. ¿Alumna nueva?" Le preguntó Edward.

"Hey, Edward, déjala en paz." Le dijo Ron. "No es de mucho hablar."

"Genial, Ron." Le dijo ella sonriendo. "Gracias por la presentación. Ahora… ¿nos sentamos?"

"¿Dónde?" Pregunté yo viendo que la sala estaba vacía. "No hay asientos."

"Exacto, cada uno va a hacerse su asiento." Afirmó ella sacando una chapa del tamaño de una tarjeta de identificación que estaba cogida a una especie de pulsera, de esas que te ponen en los parques de atracciones para montarte en todo en la que habían 7 piedras diferentes.

"Ten Harry." Me dijo pasándome una en la que tras tocarla con la punta de la varita apareció mi nombre suavemente. "Mano."

"¿Cómo se hace para sacar un asiento de la nada?" Le preguntó Jason.

"Vosotros mismos." Les dijo mientras me ataba la pulsera con cuidado. "Podéis usar la varita. Hum… otro 7, no esperaba menos del famoso Harry Potter." Afirmó mirándome sonriendo.

"¿Qué?" Dije mientras ella iba a por Ron que estaba junto a mí para hacerle lo mismo con la tarjeta y la pulsera.

"Un 3, Ron. No está mal. ¿Nombre?" Le dijo a Edward que era el siguiente.

"Edward Fawlen." Dijo él moviendo la varita y convirtiendo un papel en una silla blanca de jardín.

"Otro 3, uno medio." Dijo ella sonriéndole. "Bien Edward."

"¿Qué son estas pulseras?" Dijo Ron. "¡¿Y por qué las de ellos son más brillantes?!"

"Son indicadores de nivel mágico." Afirmó ella. "Me ayudarán a saber por dónde empezar. Un 4 un poco justo, Joe Miller."

Entonces me di cuenta de algo. El resto parecían tener un 4 como mucho, en cambio, lo mío era un 7.

"¿Por qué el mío es tan alto?" Le pregunté.

"Un 4 alto, bien Jason Jhonson." Le dijo ella sonriéndole. "Y bonita silla de salón. ¿Y vuestros asientos, Ron y Harry?"

"Ah, sí, claro." Dije yo sacando la varita y copiando el hechizo que Dumbledore había hecho hacía tanto tiempo para hacer aparecer unos sillones. "Ooops." Dije cuando vi que me salía algo un poco… como una silla forrada.

"Yo es que no sé hacer eso." Dijo Ron.

"Hum…" Dijo ella perdiendo un poco la sonrisa. "¿Un hechizo de transformación de algo en un asiento?" Le preguntó ella.

"Es que aquí no hay nada." Afirmó Ron.

Entonces ella se quitó un zapato y tras apuntarlo con la varita se dividió en dos y se puso el suyo mientras que con el otro lo convirtió en un puff de asiento que hizo volar hasta él.

"Veréis… no estáis aquí para pasar el tiempo. Estáis para aprender todo lo que necesitáis saber para ser cazadores de magos y brujas oscuros." Nos dijo haciéndose aparecer ella misma de la nada otro asiento como el de Ron pero más mullido. "A menudo cuando estéis en las misiones vais a tener que conseguir vuestro material de la forma que podáis, ya sea por conjuros convocadores, por transformaciones… incluso por el método muggle. Así que vais a tener que esforzaros un poco más de ahora en adelante." Nos dijo moviendo su varita alrededor.

"Son solo asientos." Dijo Ron.

"De ahora en adelante, vamos a dar la clase donde yo diga, cada día va a cambiar así que más os vale estar atentos, porque os mandaré un mensaje cuando menos lo esperéis." Afirmé. "No siempre habrá asientos, o material, o cualquier cosa que facilite las lecciones. No quiero mochilas y desde luego, no quiero quejas." Añadió cuando Edward iba a abrir la boca para decir algo.

"Entendido." Afirmamos.

"Muy bien, ya veréis cómo vamos a llevarnos bien." Afirmo sonriendo. "Y ahora, horarios."

"Pero si ya tenemos los horarios." Dije yo sacándolo de la mochila y poniéndolo en su mano extendida.

Lo miró con cuidado y entonces me lo devolvió con una sonrisa.

"Dejarlos en casa, no os servirán." Afirmó. "Comenzaremos a una hora diferente cada día, daremos todas las asignaturas cada día y el orden será el siguiente: 1. Ocultamiento y Disfraces II; 2. Defensa contra las artes oscuras II; 3. Encantamientos defensivos II; 4. Historia de las Artes Oscuras; 5. Pociones para armamento; 6. Política mágica; 7. Rastreo II; 8. Herbología para pociones: Cultivo y propiedades. El horario será diferente y como os he dicho, solo quiero veros con lo puesto y la varita."

"Pero tenemos que traernos libros." Dijo Jason. "Además ¿cómo va a ser profesora nuestra una chica que no es más mayor que nosotros?"

"Igual es porque soy una auror ya graduada, y tengo la titulación de auror internacional." Dijo ella. "En cuanto a los libros… vais a tener que traerlos, pero vais a tener que encontrar la forma de no usar nada que no sea vuestra ropa o las varitas."

"¿Cómo?" Le preguntó Ron. "No nos lo han dicho nunca."

"Lo dudo." Afirmó ella. "Sé qué se ha explicado en Howarts, te recuerdo quién era la profesora de trasformaciones durante años."

"Vale, me callo." Dijo Ron.

"Perfecto." Dijo sonriendo. "Entonces comenzamos las clases."

(Salto espacio temporal)

(Voz de Isa)

"McGonagall." Me llamó Doge mientras salíamos de clase. "Isabella."

"Ah, hola Doge." Le dije sonriendo. "¿Has acabado ya el turno?"

"Algo así." Afirmó mirándonos. "Vaya, tenéis mala cara."

"Oh, perdona." Dije sacudiendo la cabeza para quitarme las heridas. "¿Mejor ahora?"

"Tienes que enseñarme ese truco." Me dijo. "A un viejo como yo le vendría bien."

"Claro." Afirmé yo. "Pero me temo que es un don heredado. Además ¡no estas tan mayor!"

"Esto… Isabella." Me llamaron los alumnos tímidamente. "A qué hora…"

"Os aviso con tiempo." Afirmé. "Ay, perdón, se me olvidaba. Engorgio. Tened, creo que hay suficientes para todos." Afirmé pasándoles un comunicador de botón.

"Bueno, no sé yo." Dijo Ron. "¿Cómo funciona?"

"Fecha y lugar sale en un papel, lo agrandáis y listo." Afirmé.

"Me parece a mí que hay algo que no va muy mal…" Me dijo Doge. "¿Cómo es que tienen todos heridas?"

"Nos ha hecho pelear entre nosotros y luego curarnos…" Dijo Harry.

Con un giro de varita le curé las heridas suspirando.

"Dejar de lloriquear." Les dije a Ron y a él mientras le curaba las heridas al segundo también con un giro de varita. "Solo pretendo motivaros…"

"¿Bella?" Me llamó otra voz. "¿Isabella McGonagall?"

"Oh, tenía que aparecer ahora." Masculló Ron.

"Draco." Le llamé girándome. "Me alegro de verte."

"¡Eres tú de verdad!" Dijo sonriendo y avanzando a zancadas hasta mí. "¡¿Qué haces por aquí?!"

"Ya ves, trabajo aquí, un tiempo." Afirmé sonriendo y saludándole con dos besos. "No sabía que trabajabas por aquí."

"Estoy en periodo de aprendizaje." Afirmó.

"Malfoy." Le saludaron el resto.

"Así que conoces al joven Malfoy." Me dijo Doge.

"Sí, es un seguidor fiel." Afirmé. "Ha venido a ver mis partidos desde que me hice profesional, después de mis primeros partidos con la selección cuando tenía 14."

"Es que eres realmente buena." Afirmó Draco sonriéndome. "Bueno, y qué haces por aquí. Espera, espera. No me lo digas, déjame invitarte a algo y me lo cuentas."

"Vale, pero déjame cogerme la chaqueta primero." Le dije.

"Esto… no creo que sea buena idea." Afirmó Doge.

"Isabella, creo que él tiene razón." Me dijo Harry.

"Ah… lo decís por lo de hace un año…" Dije yo dándome cuenta de que igual no se llevaba bien por el expediente de los 'Malfoy (familia)' que figuraban en los archivos de mortífagos como una familia mortífaga, como los Black. "Bueno, pensar que en los Black también hay malas referencias y en cambio estaba Sirius que era un gran hombre."

"No te metas en el tema de la familia." Me dijo Draco.

"Dirás lo que quieras pero tu tío Sirius era genial." Afirmé. "Y muy simpático."

"Pfff." Afirmó Draco. "Tonterías. ¿Entonces?"

"Pero yo elijo." Afirmé.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Draco)

"Hey, Michael, ponme otra Giness." Le pidió Isa al camarero del pub al que habíamos acabado entrando en contra de mi voluntad.

"No entiendo cómo puede gustarte esa cosa." Le dije. "Es de muggles."

"Me gustan algunas cosas de los muggles." Me dijo. "Ya sabes, tengo amigos de todo tipo. Por cierto, cuéntame ¿qué tal está Astoria?. ¿Sigues intentándolo?"

"Este es su último año en la escuela." Afirmé sonriendo. "No lo acabo de tener claro. Es una sangre pura y es de Slythering, sé que mis padres estarán contentos de ella pero… la verdad prefiero que no se enteren."

"Bueno, por ahora está bien, pero creo que deberías pasar un poco de lo de qué dirán, ya no eres un crío." Me dijo dándole un trago al botellín de cerveza Muggle que le acababan de servir. "Deberías coger el toro por los cuernos."

"Habló la que ha tenido más chicos en su vida que una actriz de telenovela." Le dije divertido.

"Lo sé." Afirmó sonriendo. "Pero chico, es que he madurado y he decido sentar un poco la cabeza."

"¿Y eso fue antes o después del guaperas ese de los mundiales?" Le dije con ironía recordando al chico de pelo-blanco.

"Si lo dices por Ivvan, es un cielo y aunque es un ex-novio, sigue siendo amigo mío, como el resto." Me dijo levantando la cerveza en su mano mientras hablaba.

"Ya, claro." Afirmé.

"Por cierto, hablando de amigos… ¿ocurre algo entre Harry y tú?" Me preguntó. "Me ha dado la impresión de que hay ciertas… tensiones entre los dos."

"Somos enemigos desde primer año." Afirmé. "Ya sabes, los opuestos se repelen."

"No, los opuestos se atraen." Afirmó ella. "Y los que de pequeños se pelean, de mayores… bueno, en este caso eso no sirve." Afirmó suavemente para dar un trago de cerveza. "Pero no sé, tú eres un tío majo. Tienes tus defectillos pero… eres majo."

"¿Defectos?" Le dije a punto de reírme. "Pero si hasta fui mortífago."

"Sí, y por lo que tengo oído no muy bueno." Dijo acabando la cerveza y pidiendo otra al camarero. "En serio, llevo años dedicados al estudio de mortífagos, me conozco todos los perfiles de los mortífagos y cómo detectar a los aspirantes desde la niñez. Tú no vales para eso."

Ahí sí que me reí. Esa chica era alucinante, era demasiado confiada, como una hermanita de la caridad de los de su género. No entendía cómo era posible que mi padre dijese que Azkaban estaba llena de sus capturas entre otras.

¿Tanto miedo podía dar una chica tan mona y dulce?

"Bueno, se hace tarde." Dijo ella suavemente sacando la cartera. "Será mejor que vaya yendo a casa. Como no tengo más que trabajo a media jornada me toca a mí llevar algunas cosas al piso compartido. Tengo que comprar patatas fritas y maíz para palomitas antes de ir a casa y si no me van a cerrar las tiendas. Además, quería comprarme un poco de raíz de mandrágora y unos aguijones de billywig. Oh, y que no se me olviden la esencia de murtlap y la baba o moco de streeler…"

"¿Pretendes ir a comprar ahora?" Le pregunté sorprendido.

"Sí, bueno, para ahora necesito solo los aguijones." Me contestó. "Pero sí, porque lo de origen Muggle podría comprarlo en la tienda del 24 horas de los pakistaníes de la esquina de mi calle."

"No puedo entenderlo." Afirmé. "¿Cómo es posible que siendo 'sangre pura' te gusten esas cosas?"

"Mi tarea se facilita enormemente si paso desapercibida entre los muggles." Afirmó ella sonriendo. "Y sí, es divertido y me gusta. Recuerda, no me gusta nada que os metáis con los muggles por no tener magia."

Era increíble, estaba bien estar hablando con alguien al que aunque le gustaban el mundo no-mágico y el mágico por igual, estaba en el mundo mágico y no me recordaba cada dos por tres que había sido mortífago.

Era agradable, le daba igual lo que hubiese sido y solo me hablaba de lo que era ahora.

"Bueno, me voy ya." Dijo ya en la puerta del local con su sonrisa amplia. "Ya nos veremos. Ha sido muy agradable hablar contigo."

"Lo mismo digo." Afirmé antes de verla irse andando bajo la lluvia, en lo que costó a una camioneta cruzar apartándola de la mirada tenía un paraguas rojo protegiéndola de la lluvia.

Sacudí la cabeza sonriendo, esa bruja era una maldita amante de los muggles y su vida, no me sorprendería que de pronto se pusiese a volar con el paraguas como hacía Mary Poppins.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Harry)

"Dios… me duele todo…" Dije tan pronto entré por la puerta de casa.

Como respuesta, solo conseguí silencio. Allí no vivía nadie, era deprimente… Vivir solo con Kreacher era deprimente.

"Kreacher. ¡Kreacher!" Acabé por llamarle gritando.

"¿Me ha llamado el amo?" Me dijo.

La charla que habíamos mantenido sobre su antiguo amo, el hermano de Sirius, Regulus, había hecho que nuestra relación cambiase.

"Sí, me preguntaba si necesitabas ayuda con la cena." Le dije. "Hoy estoy muerto…"

"La cena está a medio hacer, como siempre." Afirmó.

Nunca me dejaba ayudar, pero a veces le preguntaba si necesitaba ayuda, al fin y al cabo, el pobre también necesitaba algún descanso de vez en cuando, y ya se ocupaba de la cena y de mantener la casa limpia, eso sí, siempre que Hermione y los Weasley venían él no hacía acto de presencia a no ser que le llamase expresamente.

"¿Ha tenido un mal día?" Me dijo Kreacher. "¿Quiere que le prepare un baño?"

"No, tranquilo." Le dije intentando sonreírle. "Puedo prepararlo solo. He tenido una tarde… puff, la nueva profesora es una bruja…"

Ahora que lo pensaba, era curioso, no me había fijado en que ella también tenía una pulsera. ¿Qué nivel tendría? Mañana podría mirar.

"Amo Harry, he estado haciendo limpieza y he encontrado esto en uno de los cuartos superiores." Me dijo Kreacher mostrándome un album de fotos viejo y unas cuantas fotos viejas. "Siento decirle que algunas fotos se habían caído al suelo."

Gracias, las miraré luego.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Ron)

"¡Ronald!" Me gritó Hermione despertándome de pronto y haciéndome caer de la cama mientras dormía. "¡Por amor de dios, te está pitado ese cacharro!"

"Mira a ver qué pone…" Murmuré medio atontado aún.

"No tiene sentido, pone algo así como… '7.30- Sala Omega 12.' Tiene pinta de cita. ¿Debería ponerme celosa?" Me dijo Hermione.

"¡Esa tía es una bruja!" Grité entonces. "Además ¡¿qué dónde está eso?!"

Perfecto, tenía una llamada.

"¿Sí?" Contestó Hermione. "Ah, hola Harry… No, ahora mismo está en medio de uno de sus berrinches… Acaba de pitarle una especie de busca… No, me parece que no sabe para qué sirve… Perfecto, si no te importa entonces te lo paso. Ron, para ti, Harry." Me dijo sujetando el teléfono en su mano hacia mí.

Lo cogí de mala gana.

"¡Te juro que voy a matar a esa bruja!" Le dije a modo de saludo.

"Ya veo que a ti tampoco te ha hecho mucha gracia." Me dijo con la misma voz de recién despertado que yo tenía. "Solo llamaba para asegurarme que te habías enterado de cuándo era…"

"7.30, en una cosa llamada Sala Omega 12." Le dije. "¡¿Dónde está eso?!"

"Perfecto, yo tampoco sé dónde está eso." Me dijo bostezando. "¿Te parece si quedamos en el Atrio a las 6.45 y la buscamos?" Me preguntó.

"Yo paso." Afirmé.

"Me parece que el punto de esto es que reaccionemos rápido." Me dijo Harry.

"No, el punto de esto es jorobarnos." Afirmé. "Es una maldita bruja."

"Recuerda que Tonks dijo que no solían salir Aurores para el ministerio." Me murmuró Hermione medio dormida de nuevo.

"De nuevo Mione tiene razón…" Dije tras suspirar. "Dice que no suelen salir aurores para el ministerio." Le dije mientras ella decía algo así como que siempre llevaba razón.

"Me visto y voy para allí."

(Salto espacio temporal)

Ministerio, Atrio, 7.00 am.

"¿Habéis encontrado algo?" Pregunté al resto mientras nos reuníamos en el Atrio de nuevo.

"Acabo de llegar." Afirmó Joe.

"Nada." Afirmó Jason.

"Además es que nadie parece saber dónde está eso." Añadió Edward.

"Pues se nos está acabando el tiempo." Afirmó Ron.

"A ver, seamos razonables." Dije yo. "Si nos ha mandado ir a ese sitio significa que está aquí."

"Eso o es una broma cruel." Afirmó Joe.

"A ver, vamos a pensar." Les dije. "¿Dónde hemos buscado?"

"En todos sitios." Afirmaron un a uno.

"Yo incluso he preguntado en el Atrio." Afirmó Joe.

"Vale, vamos a hacer algo más." Dije pensando.

"Hombre, la chica es nueva por aquí." Afirmó Jason. "Ha tenido que preguntar a alguien."

"Así que tiene que haber alguien por aquí que lo sepa." Afirmó Edward. "Vamos a buscarlo."

(Salto espacio temporal)

Ministerio, Atrio, 7.20 am.

"¡Esto es imposible!" Dijo Ron dándole una patada a la fuente y agarrándose el pie con dolor.

"Sea donde sea, aquí no está." Afirmaron.

"Hola, buenos días." Dijo Isa en nuestra oreja. "Eooo… chicos…"

"Ey, poneros el pinganillo." Les chivé.

"No, si oírla la oímos, pero…" Dijo Jason.

"Yo a vosotros también." Afirmó ella. "¿Problemas para llegar al aula?"

"¡Esto no está en el edificio!" Dijo Ron molesto.

"Claro que sí. ¿A qué esperáis para venir?" Nos dijo.

"¡Yo la mato!" Dijo Ron para que le tapase la boca.

"Es que no lo encontramos, hemos recorrido el edificio entero de arriba abajo, hasta hemos preguntado pero nadie sabe dónde está." Le dije. "Si no te importase darnos alguna otra pista…"

"Por ser la primera vez, sí." Afirmó tras unos segundos. "Una pista, como faltan solo 3 minutos y 20 segundos os dejo buscarla por medios menos convencionales, eso sí, nada que haga daño ¿entendido?"

"Er…" Dijimos.

"Pues venga, a buscar, que no me encontráis a tiempo vais a traerme mañana cuando repitamos una redacción sobre cómo buscarme." Afirmó.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Isa)

"3 segundos… 2 segundos… 1 segundo…" Dije al pinganillo.

¡Boom!

"Te… encontramos…" Jadeó Harry.

"Bien hecho, por ser el primer día olvidaré que lleváis un minuto de retraso, espero que mañana la media baje." Afirmé sonriendo. "Sentaros y empezamos en 5 minutos."

"¡¿Dónde?!" Jadeó Ron. "¡Aquí… no ha… hay… sillas!"

"Ya, como ayer, como mañana y como todos los días." Afirmé sonriendo. "Eso sí, aquí tienes un precioso bol de gelatina, piensa para qué sirve."

Como la vez anterior, todos sacaron una silla, salvo Ron que se quedó mirando la gelatina mientras le miraba.

"Si lo he pillado, pero… ¿gelatina?" Me dijo.

"Inténtalo." Le dije.

Carraspeó antes de intentar convertir la gelatina en un asiento, primero se convirtió en una silla que se dobló como si fuese de goma cuando fue a sentarse y al final, tras varios intentos más, se convirtió en una especie de puff que temblaba como si fuese de goma pero que le permitía sentarse en él.

"Bueno, ahora que el señorito Ron ha conseguido sentarse, comencemos la clase." Dijo ella con una sonrisa.