Aqui les dejo un nuevo cap del fic, espero que les guste y que dejen su opinion

Arashi

3º Nubes que se acercan

De pie y aun sin creérselo Ichigo contemplaba como una Rukia totalmente desconocida para él se movía en el escenario con una naturalidad y una soltura que sólo había visto en ella cuando luchaba. Tal vez simplemente no era ella, pensaba constantemente mientras la observaba con atención, sus movimientos, sus ojos semicerrados disfrutando de la música... puede que no sea ella... repetía constantemente su mente mientras su corazón saltaba de alegría al haber encontrado a la mujer que tanto anhelaba... Pero si es ella...¿cuánto tiempo ha estado aquí¿por qué no me buscó¿por qué nadie me dijo nada?... mientras un remolino de preguntas se acomodaba en su cabeza oyó como los chicos aplaudían a rabiar a la vez que la mujer presentaba a la banda y luego les decía algo sobre un examen. Él no podía prestar atención a nada, sólo la observaba a ella maravillado y sorprendido.

Vió como poco a poco todos se iban, quedándo solo ella en el escenario,..."debo ir"...se dijo a si mismo olvidando los nervios que hacían que todo su cuerpo estuviese en tensión. Bajó poco a poco los escalones que lo separaban del escenario para después subirlos lentamente hasta donde se encontraba ella...no tuvo ninguna duda, el mismo perfume que él no podía olvidar, las mismas formas en su cuerpo delgado y pequeño que sacaban el instinto protector de cualquiera, la blancura de su piel... debía de ser ella.
Entonces sintió como si ella supiese que él estaba ahí, dejándo de hacer lo que hasta un momento la tenía entretenida a la espectativa de que algo sucediese ... ¿Rukia?... dejó escapar Ichigo de sus labios.

Rukia estaba recogiendo todo y poniendo su violín en la funda cuando oyó como unos pasos se acercaban hacia ella, ese olor... ese ritmo al caminar...le era familiar... acaso podría ser...¿él?... Y de repente oyó ese voz...la misma que aparecía en sus sueños, con la misma carencia y la misma profundidad al pronunciar su nombre...esa voz que desesperadamente la llamaba en la noche. Nerviosa cerró la funda de su violín y poco a poco se giró. Y allí estaba ...él... ese vínculo que mantenía con el mundo humano. Su pelo seguía igual de naranja, sus rostro algo más tenso y cansado, sus ojos... Sus ojos habían cambiado, veía en ellos un sufrimiento aun mayor que el que ella recordaba. Y de repente su nombre se le escapó de sus labios.
"I...chi...go"; se oyó decir a sí misma como si todo fuese un sueño... una chispa de luz apareció entonces en esos ojos avellana que la cautivaban.

Él observó como se giraba poco a poco con el corazón en un puño, para luego toparse con esos ojos, que le recuerdan a una noche estrellada, observándole detenidamente. Entonces sus labios dibujaron su nombre... era ella, era su ángel.

Rukia no podía creerlo, delante de ella se encontraba la persona a la que había buscado durante años. De repente sintió como su alma se liberaba de un gran peso y su corazón volvía a latir de esa forma incontrolada que había olvidado. Deseaba abrazarlo, necesitaba abrazarlo, necesitaba saber que ese ser, que tenía delante de ella, era real y no un simple truco de su mente,pero...no sabía si podía, si debía... su mente y su corazón se debatían una vez más. Y entonces sintió la calidez de sus brazos rodeándola, estrechándola contra su cuerpo como si ella fuese un salvavidas en un mundo caótico.
Su olor llegó hasta su nariz, cerró los ojos y le abrazó como deseaba hacerlo desde hacía años. Se refugió en su pecho, sintiendo como el latir del corazón del chico le daba la paz, que durante tantos años le había sido negada y de nuevo oyó su nombre de los lábios de él..."Rukia"... finalmente fue él quien la encontró.

Ichigo logró ver la duda mezclada con el deseo en los ojos de ella, por eso fue él quien la abrazó. Era lo que más deseaba en este mundo desde hacía muchos años, desde aquel día en la cabaña donde la vio llorar. Rodeó su cuerpo delicado y pequeño sintiendo como todo él se estremecía al contacto con ella. En respuesta, ella le abrazó con igual intensidad, era como si en el mundo solo existiesen ellos, como si todo lo que hubiesen pasado se hubiesen borrado en ese instante. Deseó besarla, pero no podía, no debía, aun no sabía nada de su vida, no sabía nada de ella.

Y en ese momento de plena felicidad sonó un teléfono. Al principio Rukia no lo reconoció, luego se dió cuenta de que era el suyo, así que se apartó de Ichigo refunfuchando ligeramente y lo cogió. Era su secretaria recordándole que tenía un claustro de profesores en cinco minutos. Rukia con un gran fastido reflejado en su rostro, tomó todas sus cosas mientras se giraba de nuevo al chico.

- Ichigo, he de irme- dijo ella con un tono malhumorado- tengo un claustro de profesores - Me gustaría volver a verte,... pronto- dijo el chico con una voz casi desesperada.
- Mañana iremos todos a casa de Inoue a comer. Aqui tienes la dirección.- Mientras lo decía le entregaba al chico una nota- Supongo que todos tenemos cosas que contarnos, nos vemos mañana- Terminó la frase con una gran sonrisa mientras sus ojos brillaban de plena felicidad.

La vió salir del anfiteatro a toda prisa, aun no podía creerselo, la vería de nuevo mañana...¿mañana?... no... eso era demasiado tarde...necesitaba hablar con ella lo antes posible, sacarse de la cabeza todas esas preguntas que le atenazaban el alma. Pero...y si ella había encontrado a alguien en su vida, si estaba con alguien... Ahora que la había encontrado no dejaría para mañana lo que debería de haber hecho años antes, ahora no... había esperado demasiado para ello, ya no podía esperar más. Así que dirigió de nuevo sus pasos hasta el edificio que era el rectorado, suponía que allí debería de celebrarse el claustro y se sentó en uno de los bancos cerca de la salida a esperarla.

Durante horas estubo allí sentado mirando como las nubes corrían en el cielo de verano, escuchaba el viento pasar entre las ramas de los árboles y el sonido de distintas aves aquí y allá. Estaba sumido en sus más profundos pensamientos, pensando en qué preguntarle y en qué contarle de su vida... una bruma empañó entonces sus ojos avellana mientras pensaba en lo de Yuzu, no sabía si podría contarselo, era un secreto tan oscuro que sólo recordarlo hacía que todo su mundo terminase siendo de ese mismo color. Se sacudió la cabeza fuertemente como queriendo espantar los recuerdos, mientras pensaba en esos ojos y en esa sonrisa que había visto horas antes. Y fue entonces cuando oyó como unas puertas se abrían y luego pasos de varias personas bajando unas escaleras, se giró a mirar y de nuevo la vió, había acertado con el lugar. Una gran sonrisa cubría su angelical rostro mientras hablaba con varias personas, tenía ese mismo aire que había visto esta mañana sobre el escenario, le daba la sensación de que cada movimiento que ella hacía, cada gesto fuesen pura magia... había cambiado... lo notaba en cada poro de su piel... Y al girarse lo vio, sus ojos tenían una mezcla de extrañeza, sorpresa y alegría... entonces le brindó la más bella de las sonrisas, aquella por la que él tanto había luchado, aquella que en una noche había perdido y comprendió que por fin, estaba donde tenía que estar.

Rukia acababa de salir de más de dos horas de reunión a las que no había prestado demasiada atención. No podía parar de pensar en el encuentro de hacía unas horas, no podía dejar de pensar en él. Una mezcla de sentimientos sacudió entonces todo su ser cuando por fin se dio cuenta de la magnitud de aquello. De lo que podría pasarle a su vida a partir de entonces, de las preguntas que posiblemente él le haría... y después de mucho tiempo tuvo de nuevo miedo. Miedo de sentir de nuevo todo aquello que era tan maravilloso y a la vez tan doloroso. La rabia volvió a correr por su venas, por qué ahora, por qué después de tanto tiempo, ahora que controlaba su "vida", ahora que se había resignado, ahora el destino se burlaba de nuevo de ella. Se sentía como aquella vez en Inglaterra que después de encontrarle lo había visto con otra mujer. Y si... si finalmente... el miedo hizo que de nuevo un nudo se le posase en el estómago.
Sintió una mirada intensa, una mirada que la recorrían detenidamente, como si quisiesen grabar cada una de sus formas y movimientos...entonces giró su cabeza y lo vió allí, de nuevo él, mirándola desde un banco en la entrada del edificio. Sorprendida y alegre finalmente comprendió lo que hacía allí... estaba esperándola, como en muchas ocasiones al salir de la escuela... entonces su miedo se evaporó y le sonrió como en aquellos tiempos en los que él era un chico de tan solo 15 años. Se despidió de sus compañeros y se acercó hasta él.
- ¿Qué haces aquí?- le dijo con una sonrisa en los labios - Siento molestarte Rukia, pero no puedo esperar hasta mañana...yo...yo...- Ichigo no sabía como decirle que necesitaba saber todo sobre ella.
La chica sonrió ante esto...los años no lo habían hecho cambiar demasiado, entonces se echó a reir.
- ¿Y tu eres abogado?; ¿Desde cuando un abogado se queda sin palabras? - dijo ella en tono burlón.

La cara de sorpresa que puso el chico no paso nada desapercivida...ella sabía su profesión...ella lo sabía...se dijo una y otra vez Ichigo.

- Es cierto que tenemos mucho de qué hablar y creo que es mejor con tranquilidad, si quieres vente a mi casa, aunque no habrá demasiada tranquilidad hasta después de las seis o siete. Te invito a una comida Irlandesa, con una buena cantidad de cerveza negra y pescado. Eso si...yo no me hago responsable de lo que puedan tener preparado esos "barbaros irlandeses" que son mis amigos.- Rukia dijo esto todo corrido, como si los nervios se le hiubiesen puesto en la garganta, tenía la sensación de que si no lo decía ahora, no lo diría nunca.

Ichigo oyó la invitación, bueno, el pasar una tarde con unos irlandeses no era un problema para él si después podría hablar con Rukia. Además sus años en Inglaterra le había entrenado muy bien, por no decir, demasiado bien, en las tipicas fiestas de esos europeos.

El trayecto desde la universidad hasta la casa de Rukia fue silencioso, cada uno metido en sus pensamientos, cada uno mirando de vez en cuendo al otro sin que éste se diese cuenta. Cuando llegaron a la pequeña casa, Rukia le dijo que era su casa mientras oían como un gran escándalo de risas y de música provenía de ella.

- Creo que han empezado la fiesta sin mi- dijo ella con una sonrisa en la boca mientras bajaba de su coche y se dirigía a la puerta principal.

Pero antes de llegar de la casa salió un hombre alto y fuerte, de tez morena, ojos verdes y pelo oscuro. Ichigo vio como Rukia había parado en seco su caminata mientras que con una sonrisa decía en alto..."no puede ser, no puede ser". De nuevo desvió sus ojos al hombre que se acercaba lentamente a ella mientras sus labios dibujaban la palabra "my princess". Oyó como Rukia gritaba un nombre y luego la vio correr hacia ese hombre, que la esperaba con los brazos abiertos, para un instante después llenarla de besos por todo el rostro, como si fuese una niña pequeña, mientras le decía cosas cariñosas. Sintió como el corazón se le partía en mil pedazos, no podía dejar de mirar a esos amantes que se daban arrumacos mutuamente, pero tampoco podía moverse de allí... Definitivamente ya era demasiado tarde para él...