Hola!

Seguimos con este capítulo, extraño, feo, horrible...puaj, (Inner: A mi me parece bien) y bueno, ójala les guste más de lo que a mi.

Mi recomendación: Everytime We Touch de Cascada, me encanta la artista, de por sí. Gracias y...¡Vamos allá, *come de una bolsa de papitas*!

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Capitulo 3: La noticia del siglo

Lo ví brillar mientras crecía

Y el amor hizo lo que yo desconocía

-She & Him

Era de manaña en la mansión Hyuga, una joven peliazul se levantó de su cama con delicadeza, tallandosé los ojos, fue al baño y regresó con la cara lavada al igual que sus dientes y una expresión más repuesta del sueño, cuándo oyo golpes en su ventana, y se dió la vuelta.

-¡N-naruto-kun!-exclamó al ver al rubio acuclilládo con esfuerzo en el marco de su ventanal, ya que ella no tenía balcón. El chico le hizo una seña para que le abriera la ventana, y ella obedeció sin protestar, haciendoló rápidamente.

Naruto entró y se fijo en el atuendo de la ojilila. Sonrió antes de sacarse un as de la manga para verla sonrojada.

-Te ves muy guapa con tu pijama- le dijo mirandola fijamente. Por su parte, Hinata se sonrojó como él quería, y recordó lo que tenía puesto: Un fino camisón azul cielo algo traslúcido, que le llegaba a una diminuta parte de su muslo, unos shorts blancos que no llegaba ni cerca de la rodilla, unas pantunflas rosas super afelpadas y por último, su cabello estaba tan desordenado como el de Kurenai-sensei, torpemente sujetado en una cola de caballo, exceptuando su fleco, aparte de que tenía el tipico aire matinal.

-¡Go-gomenasai! Etto, yo no alcancé a vestirme bien...-la joven juntó sus dedos y empezó a jugar con ellos, sonrojada a más no poder, con el color rojo extendido por su nariz y mejillas, tartamudeando de nuevo, el viejo hábito que todos sus amigos del género masculino (Kiba,Shino y Neji) a excepción de Naruto, habían intentado ayudarla a erradicar, sin éxito. El que acaso logro algo fue Kiba con Akamaru, habían hecho que solo se trabara una vez al hablar.

-¿No me oíste? Te ves muy guapa. Nunca te había visto desaliñada, pero te sienta muy bien. De hecho, demasiado bien- dijo y se atrevió a recorrer con sus dedos su camisón, de la curva cercana a los pechos hacia la cadera haciendo que Hinata se sonrojasé demasiado, y sus ojos se abrieran con inocencia e impresión, al igual que su boca, formando una O pequeña y perfecta.

-Naruto...-dijo, apenas, susurrando.

-¿Qué?- respondió, con aire de dueño del mundo.

-Creo que me voy a desmayar- susurró, mirando gravemente el suelo y él le sonrió, su ego se había elevado con su confesión.

-¡SEÑORITA HINATA!- una desesperante voz resonó en toda la mansión, interrumpiendolos, era de una mujer mayor, como de 30 y tantos o 40 y pocos- ¡EL SEÑOR HIASHI QUISIERA HABLAR CON USTED.

-¡Yuki! ¿Porque grita? ¡Será mejor ir a su habitación a informarle!- le reprendió otra voz, masculina- Con esos gritos, no me sorprendería que media aldea se enterasé.

-Disculpe, señor Usuui. Iré a su alcoba, será mejor.

-Ya no veo el sentido, será mejor esperarla. Con tremendos gritos, se habrá quedado sorda.

Una risita se oyó y luego pasos hacia algún lugar. Ambos hablaban demasiado fuerte, para Hinata era normal oírlos, pero Naruto se había quedado tieso con semejantes gritos.

-Me debo ír- le dijo, sabiendo que si era muy de mañana no importaba como fuera vestida.

-Yo me quedaré aquí. Tu cuarto es interesante- le dijo, pero iba a estar muy alerta si su padre, crudo y poco sentimental, se atrevia a hacerle algo a su protegida.

-Hai, ahora vuelvo.

Salió de su cuarto, y caminó entre los pasillos, pasando por el comedor, donde Hanabi estaba sentada y desayunando. Por lo general se le veía intentando molestar a Neji, poniendole sake o picante a su sopa (haciendo que este se embriagara o saltara por la ventana gritando en forma cómica: "La boca de Neji arde como el infierno") y robando unos de sus rollos de canela. Pero ahora estaba ahí, tan quieta y apagada,...No pudo evitar sacar una lágrima al verla así. Hanabi era algo más débil que ella en ese aspecto, y la saludo con un gesto mecánico al verla pasar, fijandose, con una mueca de maldad y sorpresa, en el desacomodado camisón de su hermana.

Haciendo de tripas corazón, llegó a la habitación dondé se daban informes, advirtiendo que todos la miraban, no tanto por su atuendo, sino por como lo traía.

Entró al cuarto, donde Hiashi estaba sentado y tomando una taza de café, lucía una pijama de franela super pachona*, incluso lo hacía lucir algo rellenito. Con la mano, le hizo una seña a Hinata para que ella se sentara. Dejó su taza a un lado y comenzó con su charla, no sin antes dedicarle un "Buenos días"

-Bueno, tú sabes que tenemos una rama en la aldea de Suna- Hinata asintió y se preguntó a que diablos venía eso. Su padre solía relacionar cosas irrelevantes con hechos en parte, MUY importantes y a veces, trágicos- Bien, uno de tus parientes de ahí ha roto nuestro pacto y le confesó a alguien nuestra técnica. Todo se ha salido de control y ninguno de ustedes lo podría manejar, lo conveniente sería que yo y otros más fueramos a arreglar el asunto. A ti te toca cumplir con mis funciones de líder en intención de la aldea.

-¿Yo?- preguntó atónita, su voz parecía cascada, como si hubiera comido mucho picante o algo por el estilo.

-Por supuesto. Me has demostrado ser de confianza tal que puedo encomendarte esta labor. Hanabi se ocupará de ocupar tu lugar por un tiempo- Dijo Hiashi, enmarcando las palabras confianza y tiempo.

-¿Me podrías decir cuánto tiempo será?- dijo, con la ilusión brillando en sus ojos, algo de temor y sin duda; orgullo. La primera vez que sentía orgullo. De ella. De su padre. Si, orgullo.

-Sinceramente...-le dijo, con una leve marca de decepción, lo cuál llevo a teorizar que era de sí mismo, siempre debía tener todos los datos- No lo sé. Según mi estima...tres meses. No hay nada seguro, lo más probable es que dure más de lo que tenemos me preocupa porque...

Y las palabras, que quizá nunca salieron de la boca, emergieron, haciendo que Hinata abriera sus ojos de suma impresión.

-Estoy orgulloso de ti- Hiashi también se conmovió al ver que nunca había dicho eso, nunca le había dicho nada a su hija. 17 años de espera, para ver como sus ojos se abrian de la impresión y de la emoción al oír eso, una leve sonrisa se dibujo en sus labios, que luego mordió- C-creo q-que e-e-s todo- El castaño juntó sus dedos y empezó a jugar con ellos, sonrojado. Ese gesto no lo había ocupado desde que intentó que proponerle matrimonio a su esposa.

-Arigatou...-le dijo a su padre, su voz detonaba verdadero agradecimiento a pesar de que con él no era tan sentimental. Hiashi se había quedado estático mientras ella iba a salir del cuarto.

-Por cierto, hija...-le dijo aun sin expresión en su rostro- deberías acodarte tú camisón. Parece que alguien te lo intento quitar o acariciar, que sé yo...-esto provoco un gran e instantenéo sonrojo en Hinata, quién asintió y se fue.

No más caricias

Subió las escaleras para llegar a su cuarto, recordando cambiarse antes de todo y antes de nada, esperando que Naruto se hubiera dignado a no fisgonear.

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*Pachona significa esponjada, afelpada, o muy voluminoso. En México le decimos así.

Espero que les guste esto, o si no, (en palabras de Homero J. Simpson) ¡Vayansé al demonio! xD No, pero espero que sea de su agrado.

¡Gracias por leer y besos!

Atte.

Amaya de Inuzuka *.*