-¿Qué sientes por mí?- kid me miro a los ojos, esos ojos amarillos que me volvían loco. Automáticamente desvié la mirada.
-…- no podía. No podía decirle lo que sentía por el. Mi orgullo era demasiado grande. Death the kid no espero a nada mas y se dio media vuelta. Me quede mirando hasta que se perdió de vista. ¿Por qué era tan idiota? Todo lo que hacia, era para que el se diera cuenta de que yo estaba ahí.
Después de un rato, empezó a oscurecer. Era mejor regresar a casa, por que si no Tsubaki se empezaría a preocupar, claro ¿Cómo no preocuparse por mi, yo quien soy el mas importante de todos?
-Black Star…. ¿Qué pasa, por que no comes?- desde que Tsubaki me sirvió el tazón lleno de arroz, no había probado bocado. La verdad era que no tenia hambre y estaba preocupado por Death the kid…. ¿yo preocupado por Death the Kid? Ja, debía de ser una broma, ¿Cómo era posible que un Dios como yo se preocupara por un mortal como el?
-dime Tsubaki-pregunte con la cabeza agachada-¿te has enamorado alguna vez de alguien?-Tsubaki abrió mucho los ojos y me miro con sorpresa.
-¿Por qué preguntas? –levante la cabeza y la mire a los ojos.
-¿le has dicho tus sentimientos a esa persona?- Tsubaki se sonrojo y desvió la mirada.
-no…etto… ¿quieres onigiri?-negué con la cabeza. Cogí los palillos y comencé a comerme el arroz.
-¡OHAIO GOSAMIAS!-abrí la puerta de una patada y lo grite a todo pulmón.
-ohaio, Black Star- saludo Lizz secamente. Patty me recibió con una sonrisa tonta, Soul y Maka no interrumpieron la pelea que tenían, Chrona sonrió débilmente y Death the kid me ignoro profesionalmente.
Y así fue el resto del día. Normalmente, Death the kid siempre me miraba de reojo e incluso fijamente, y el pensaba que yo no me daba cuenta; y el día que me di cuenta de ello, también me di cuenta de mis sentimientos.
Pero toda esta semana fue la más extraña de todas. Extrañaba las miradas discretas de kid, extrañaba su sonrojo cuando lo cachaba mirándome o cuando "sin querer" lo rozaba cuando caminábamos juntos por los pasillos del Shibusen.
Lo extrañaba, lo extrañaba y mucho, y mas que extrañarlo lo amo. Y lo digo sobre todo mi orgullo, pero me gustaría decírselo a el, y no solo a el, si no a todo el mundo. Que el mundo sepa quien es la persona más importante para este Dios.
Pero no podía decirlo. Cada vez que trataba de decírselo, mi orgullo me lo impedía. Una voz en mi interior me decía "tu eres demasiado Big, no lo hagas" mi orgullo. Ese maldito orgullo de mierda…. pero claro, yo soy el mejor de todos y nadie me puede superar, nadie me puede igualar….
-debo de trabajar mucho en esto…..-dije para mi mismo; pero Tsubaki me hoyó
-dime Black Star, ¿Quién es tu persona especial?- Tsubaki sonreía. La mire sorprendido.
-no tengo-¿Por qué ni siquiera a Tsubaki, que es como mi hermana, podía decirle nada? Pensé que mi orgullo se debilitaba junto a ella. Ella no se la creyó, pues me conoce muy bien.
-si me dices quien es tu persona especial, te ayudare para que tu orgullo no arruine tu confesión.
-¿entonces me ayudaras si te digo a quien amo?
-sip- abrí la boca, pero la cerré. De nuevo esa voz en mi interior, pero tenia que decírselo tan siquiera a Tsubaki, solo ella, ella me ayudaría. Solo ella me comprendería y sabría exactamente que es lo que tenia que hacer.
-bueno…-tartamudee. Trague saliva y apreté los puños..."ignórala Black Star, solo díselo", "no se lo digas, tu no necesitas ayuda de nadie, eres el mejor y nadie te puede ayudar."
-¿es de nuestro salón?- se aventuro Tsubaki. Asentí energéticamente -mmmm veamos. Que chica cumple con tus requisitos...-"¿chica?"
-no…. No es ninguna chica-balbucee. Tsubaki abrió mucho los ojos y me miro espantada, pero cambio su expresión muy rápido.
-¿no me digas que Soul-kun….?-
-¡NO, CLARO QUE NO!, Soul es como mi hermano- Tsubaki continuo pensando.
Caminábamos de regreso a casa. El atardecer amenazaba con ponerse. El viento revolvía el largo y sedoso cabello de Tsubaki…. ¿Por qué no mejor me enamore de Tsubaki y no de ese tipo? Suspire. Ella era tan bonita y gentil, y me soportaba…
-ne, Tsubaki
-¿Qué pasa?-mire a Tsubaki a los ojos, y luego los cerré con fuerza
-lo diré. Le diré lo que siento a esa persona, ¡y se lo diré ahora! Gracias Tsubaki, no se que hubiera hecho sin ti
-pero yo no hice nada-dijo desconcertada, sonreí y levante mi dedo gordo. Di media vuelta y me aleje corriendo de Tsubaki.
Esta era mi oportunidad. Yo soy el mejor, soy el más grande, soy ¡el que superara a los dioses! No podía dejarme intimidar por una simple confesión de amor, ja. Solo los débiles se intimidan. Conforme corría y dejaba a tras a Tsubaki, mi orgullo se quedaba con ella, lejos, muy lejos de mi.
Después de un rato me di cuenta que corría hacia el Shibusen. ¿Por qué hacia el Shibusen? No tenia la menor idea, pero era como si mis piernas me llevaran hacia donde el estaba.
Y así era. En cuanto termine de subir el último escalón, lo vi salir de la puerta. Tenía muchos papeles en las manos y se veía enojado. Me acerque a el lo mas rápido posible. En cuanto el se dio cuenta que me acercaba entro de nuevo al Shibusen.
-Death the kid- grite a todo pulmón. Lo alcancé y lo agarre de la muñeca
-¿Qué quieres?-pregunto hostil.
-tengo que decirte algo- Death the kid dejo de forcejear, para luego hacerlo mas fuerte. Le tome la otra mano. No iba a dejar que se escapara, era hoy o nunca
-Black Star, suéltame-grito enojado
-no, solo escúchame
-solo suéltame
-¡que no!
-no me interesa lo que me tengas que decir- Death the kid dejo de forcejear y agacho la cabeza- no me interesa nada, ¡no quiero que un ser asimétrico como tu me toque!-afloje mi agarre un poco. Todo se quedo en silencio…no me importaba si era un ser asimétrico, trataría de no serlo, solo por el
-tu también lo eres-dije amablemente.
-cállate-susurro. Un susurro extraño y ahogado. El silencio se hacia insoportable, así que comencé a hablar.
-Death the kid….-
-cállate-
-yo…
-¡cállate!
-tengo que..
-¡CALLATE!
-¡DEJA DE COMPORTARTE COMO UNA NIÑA!-
-no quiero saber…nada que tenga que ver contigo- le solté las muñecas y lo mire. Era extraño verlo a si. Con la cabeza gacha y temblando ligeramente. Puse mis manos en sus hombros y le levante la barbilla con mi dedo índice. Trague saliva y puse mi mente en blanco. Solo dos palabras.
-te…amo- Death the kid abrió sus ojos ámbar y fue lo ultimo que vi, ya que yo cerré los míos para besarlo.
Por fin lo había hecho, Death the kid ya sabia cuales eran mis sentimientos hacia el, ahora lo único en lo que tenia que preocuparme era en recuperar el aire y buscar un cuarto vacio…..
