Hola, vengo a traerles el nuevo capítulo de esta historia, que espero les esté gustando… de no ser así, díganme para comenzar a matar personajes. Que al cabo que ya saben que eso me encanta. Jajaja ok, no. Realmente no tengo la idea de matar a ninguno de los personajes y no por que no quiera, sino porque creo que trágico no queda con la historia cómica que se creó en mi mente.

Aunque claro que una de las historias originales me dieron las ganas de escribir este género escolar, tiene como tema principal la muerte e intentos de suicidio de un personaje del grupo. Yo no pienso tocar esos temas.

Por en caso de que no los recuerden, repetiré los nombres de las historias que me inspiraron:

*Orange

*Lovely Complex

Ambas muy recomendables, y en caso de que lo suyo no sea leer mangas… ambas tienen anime y hasta live action. La primera es romántica y trágica mientras que la segunda es cómica y… cómica. Y la historia que tengo en mente es más como la segunda, por ello digo que no matare a nadie a menos que me lo pidan jajaja.


Les recuerdo que las tres palabras en el titulo significan completamente lo mismo, pero en diferentes idiomas. La primera es en coreano, la segunda es tanto en japonés como chino y la tercera es inglés. Así que básicamente el título en español seria así… Amor, amor… ¿Amor?


La canción de este capítulo cambio una y otra vez… pero creo que quedo una muy linda y que además formo parte de un K-drama que me puso a llorar tanto que me dolió la cabeza.

U.U y que con solo al recordarla… aun lloro… (Moon Lovers: Scarlet Heart Ryeo)

LEE HI ~ My Love

Una canción que creo no tiene una sola frase que no concuerde con la situación de nuestra protagonista, por lo que elegir una sola fue algo difícil pero creo que escogí una buena.


Les recuerdo que los personajes que aparecen en esta historia no son míos, pertenecen a Naoko Takeushi.


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Sarang, Ai… ¿Love?


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Capítulo 3


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"Que eres alguien a la cual no puedo tener, una persona a la tengo que olvidar."

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La semana terminó sin ningún susurro proveniente del asiento a mi espalda. Parecía que había ganado un poco de respeto al haberlo superado en tiempo. Las clases ahora eran de lo más tranquilas y realmente comencé a amar mi vida en la preparatoria.

Rei había hecho "audición" en el club de música y había entrado con facilidad. Ami y el tonto Chiba fueron aceptados en el club de natación y Zoi había entrado en baloncesto. Todos habíamos entrado a nuestra primera opción de club y aun cuando estaba feliz por ello, el saber que nos veríamos menos me deprimía. Nuestras actividades de club nos dejaron pocos días juntos, los días que yo tenía prácticas, Rei y Zoi no… y viceversa. E incluso esas mismas actividades nos mantuvieron ocupados en las vacaciones de verano.

Gracias al cielo tenía a Ami, la cual se había convertido en mi nueva hermana del alma… Y fue por eso que no pude evitar preguntarle.

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— ¿Cuándo te le vas a declarar? Dime que no esperarás hasta febrero, porque San Valentín no está a la vuelta de la esquina. —hablé de pronto mientras me terminaba de acomodar el traje de baño.

—Yo… yo…—su cara estaba completamente roja y tartamudeó mientras tiraba de forma insistente una esquina de la toalla.

—Vamos, si se nota desde el otro lado del océano. —le animé mientras caminábamos para salir del vestidor.

— ¿De verdad? —preguntó preocupada, creyendo mi exageración.

—Más o menos. —contesté cuando salimos de los vestidores.

—Eso significa que Sakurada-san lo sabe…

—No. Zoi es un ton… caso especial —corregí a tiempo ante su mirada curiosa y ante el comentario del diablo que me cruzó la mente…

Maldita Rei. Chasqueé la lengua ignorando el comentario que me había hecho días atrás… "Zoi es tan despistado que debe ser más hermano de Minako-nee que tú". Miré los ojos grandes de Ami, me miraban curiosos y expectantes ante lo que diría… y sinceramente no iba a mentirle.

—Zoi, es… bastante tonto que ni imagina que lo ves de esa forma. Para él lo ves como nosotras lo hacemos. Tendrás que sacar un cartel y agitarlo frente su cara si esperas que lo note.

Cuando ella suspiró pesadamente y bajó la mirada, me arrepentí un poco de no poder haberle dicho mejor las cosas. Tal vez Rei hubiera explicado… espera… ¿Qué rayos estaba pensando? Rei… si claro, a menos que fuera una Rei diferente. Estaba claro que era mejor mi explicación… ella diría estupidez y media.

— ¿Qué? —pregunté desconcertada al ver que movía una y otra vez la boca.

— Usagi-san ¿Estas bien? Llevo rato hablándote. —sonreí.

—Estoy bien… yo, estaba pensando. —Tonta, me había tardado tanto en pelear conmigo misma que le había ignorado— Y, ¿Qué es lo que me decías?

— Yo te pregunté, ¿Si tú confesaste tus sentimientos? —preguntó de pronto y yo casi escupo mi propia saliva.

—No. — contesté casi horrorizada y asustándola debido a que alcé la voz, llamando la atención de varios— ¿Cómo podía hacerlo? —susurré bajando la cabeza.

Ella no contestó, no había necesidad de hacerlo. Había entendido claramente el por qué no había sido capaz de decir nada. Miré a mí alrededor observando nadar a los de grados superiores. Todo me pareció más interesante en ese momento, no quería verla sabiendo que podía encontrar lástima en su mirada.

Comenzamos a hacer los calentamientos y agradecí que Ami no dijera nada más. No hasta después de que termináramos el calentamiento.

—Usagi-san, ¿A dónde irás hoy al salir? —eso llamó mi atención.

Lo había olvidado por completo. Hoy era el día en el que Kunzite y Nee-san vendrían a casa, y como todas las veces anteriores, le había pedido a Rei quedarme en su casa. Inventaba la excusa de que estudiaríamos juntas o cualquier otra cosa por el estilo. Pero hoy Rei tenía planes con sus padres, Zoi y Ami estarían ocupados con los suyos… como resultado, yo no tenía a donde ir, más que a casa.

—Supongo que no me queda más que ir a casa… —suspiré pesadamente sintiendo la opresión en mi pecho.

Permanecimos en silencio hasta que el silbato sonó y Michiru-sensei anunció el turno de los nuevos integrantes. Nadé tanto y tan rápido como pude, para olvidar que hoy tenía que verlos juntos. Aun me dolía, a pesar de que mi mente sabía que ellos estaban juntos, felices y que mis sentimientos jamás serian correspondidos. Mi corazón seguía negándose a aceptarlo.

No verlo, ayuda. —había dicho Rei, cuando un día le comenté.

Pero ella es mi hermana Rei. Evitar contestar las llamadas era fácil en comparación con esto. Simplemente, no puedo dejar de verlo. —le dije desesperada, recargándome más en su hombro.

Se quedó callada un momento, sabía que estaba pensando en algo para ayudarme y lo hizo.

Ven a mi casa la próxima vez, inventa algo y ven aquí. — su idea no era exactamente algo aceptable.

Odiaba la idea de mentirles a mis padres, simplemente no podía, pero la imagen de él sonriendo y abrazando a Nee-san me dolió. Y ese dolor ganó al pequeño pinchazo que causaba el mentirle a mis padres.

¿De verdad ayuda? … no verlo. —susurré aferrándome desesperadamente a su brazo.

Sí. Te lo dije, ¿No? El sábado que nos los encontramos en el cine, no me dolió. De hecho no sentí nada más que cariño… pero de ese como cuando nos encontramos a un familiar. Sabes que me impresionó, pero no paso a más… —y aun cuando su voz no se escuchaba segura y temblaba… le creía.

Rei y yo no teníamos lazos de sangre, pero no impedía que me conociera y entendiera de tal forma que a otras personas llegara a asustar. Confiaba en ella, en mi hermana gemela.

Me enderecé y asentí fuertemente con la cabeza y un fuerte Umm… limpié mis lágrimas y sonreí tanto como pude.

Entonces, también evitaré verlo. Si lo hago, podré por fin dejarlo atrás. —declaré de forma segura.

Al menos lo más segura que pude hacer con mi voz entrecortada y con restos de lágrimas en mis mejillas.

Te ves preciosa, lista para una casa embrujada…— y gracias a ese comentario impertinente, había logrado cambiar mi estado de ánimo.

Desde ese día me había propuesto a evitarlos como si fueran la peste. Me había dolido mantener mi distancia, sobretodo porque al volver mi madre me decía que ambos preguntaban por mí. Pero eso, sólo hacía crecer la culpa que comenzaba a nacer en mí, después de todo Nee-san estaba embarazada y por eso era que deseaba estar con ella, tocar su panza y sentir a mi sobrino o sobrina.

Pero hacer eso, implicaba que le vería a él. Y eso no debía pasar, no hasta que mi corazón comprendiera.

De pronto sentí que algo topaba con mi pie y abrí los ojos, saliendo así de mis pensamientos. Miré no encontrando nada más que la piscina vacía. Hacía más de dos horas que el silbato había sonado por última vez, y había tenido que salir del agua debido a que la práctica había terminado. Pero al no querer volver pronto a casa, terminé pidiendo permiso para quedarme por más tiempo. Michiru-sensei había accedido después de la tercera vez en que insistí y a pesar de que pensé, lo hizo sin poner condición alguna.

Observé nuevamente y no encontré nada así que volví a recostarme para relajarme, cuando sonó una voz que me causó escalofríos.

— ¿Por qué estás tú aquí?

Miré en dirección a dónde provenía la voz y me sorprendió encontrarlo dentro del agua. Nuevamente miré rápidamente todo mí alrededor no encontrando a nadie más, cuando la idea de que estábamos solos me golpeó.

— ¿Por qué estás aquí? —preguntó nuevamente.

Quería contestarle de mal modo, pero la situación me estaba poniendo sumamente nerviosa.

— ¿Y tú? —pregunté retrocediendo y sin despegar mi vista de él.

—Soy el encargado de cerrar… —dijo de forma desinteresada— Y la sensei me dijo que hoy debía cerrar hasta las ocho.

Comenzó a acercarse y aun cuando entendí que no estaba aquí por que quisiera decirme o hacer algo, aun así, yo seguí retrocediendo tan rápido como podía para llegar al borde.

—Lo siento no lo sabía, me iré enseguida. —me disculpé sin siquiera pensarlo.

Se encogió de hombros y nadó rápido hacia el borde al igual que yo. Salí tan pronto como pude, antes que él y fue por eso que no tomé mi toalla en un intento desesperado de correr hasta los vestidores, para así poner algo firme entre los dos. De reojo lo vi salir también y me di la vuelta caminando tan rápido como podía con los pies mojados.

—No creo que lo sientas realmente, sé que prefieres hacer las cosas sin pensar en los demás.

Me detuve en seco queriendo contestarle, apreté los dientes y los puños, me giré un poco para verlo y él desvió la mirada. Conté hasta cinco mentalmente para calmarme y al terminar, seguí caminando. Al llegar cerré con seguro la puerta del vestidor de chicas.

Me quité el traje y tiré la gorra de goma para soltar mi cabello. Decidí no entrar a las regaderas porque no tenía tiempo y no estaba segura de que al salir no me encontrara encerrada. Maldecí al ver que en mi bolsa sólo estaba una toalla de manos, me sequé como pude y rápidamente me puse mi uniforme, odié la sensación de incomodidad que tuve cuando se pegó a mi cuerpo. Tomé mis cosas y salí tan rápido como mis pies me llevaban.

No vi rastro de él y casi quise correr cuando vi la puerta abierta.

—Al menos no me encerró. —murmuré caminando hacia la piscina para tomar las cosas que había dejado.

Caminé hasta la puerta mientras buscaba en las profundidades de mi bolsa una liga para recoger mi cabello.

—Como tardas… —su voz me tomó por sorpresa y no pude evitar gritar del susto.

—Maldita sea… ¿Te mataría hacer ruido o ponerte a la vista para que no me provoques un paro cardíaco? —le regañé por inercia debido al susto.

En su mirada no había odio desde hacía tiempo, de hecho desde el día de pruebas sólo había encontrado molestia… pero no era dirigida a mí. Antes de ese día me miraba con odio y siempre que nuestras miradas se cruzaban, él parecía retarme. En cambio ahora, su mirada aun cuando seguía buscándome… en cuanto lo miraba directamente él desviaba la mirada. Justo como ahora.

—Yo… no pensé que te asustarías. —contestó mirando hacia el lado contrario, rascando un poco su mejilla. Casi podía jurar que estaba apenado.

—Lo siento, no debí gritarte. —me disculpé ya más tranquila.

Me enderecé y comencé a caminar hacia la salida. Al no encontrar ninguna de las ligas, tomé un bolígrafo de mi bolsa. Me lo puse en los labios mientras me improvisaba un chongo que después sujeté con el bolígrafo. Iba a medio patio cuando me detuve.

— ¿Me estas siguiendo? — le pregunté dudosa, él nuevamente desvió la mirada y noté que sus mejillas estaban sonrojadas.

—Claro… claro que no, tuve que… quedarme para cerrar la puerta… ahora que está cerrada, me voy a casa.

Caminó molesto y se adelantó, me pareció gracioso el sonrojo en su cara por lo que reí cuando estuvo lo bastante lejos como para oírme. Caminé tras él mirándolo.

Era bastante alto… tal vez más que Zoi. Su espalda, era amplia y eso me hizo sentir pequeña. Yo nunca lo había visto realmente… después de todo, él se sentaba a mi espalda y yo siempre estaba en guardia cuando lo veía de lejos.

Estábamos por llegar a las puertas cuando se detuvo un momento y de pronto se echó a correr.

— ¿Así, o más loco? —dije encogiéndome de hombros mientras cerraba los ojos.

Los abrí inmediatamente cuando la voz del tonto Chiba llegó a mis oídos.

—Nii-san. — la sangre se me congeló y miré en dirección en la que él había corrido, en cuanto lo que dijo fue procesado por mi mente.

No podía ser cierto… ¿Kunzite estaba ahí? Con un demonio, lo estaba. Parado en la puerta de la preparatoria… esperando. Él no me había visto aun, pero la cara de sorpresa que puso al encontrarse con el tonto Chiba, entendí que no era a quién esperaba. Y por supuesto, ¿A quién más podría estar esperando…?

Mientras gritaba mentalmente esa pregunta, sentí su mirada. Y en cuanto me vio, se alejó de Chiba para llegar corriendo a mi lado.

—Usagi, te he estado llamando por teléfono. ¿Dónde rayos estabas? —estaba alterado y eso no era común en Kunzite.

—Tuve práctica del club, ¿Qué pasa? —contesté mirando al suelo para no verlo a él.

Sentí la mirada de Chiba y volteé un poco, me sorprendió bastante encontrar nuevamente en su mirada molestia. Más que molesto, me estaba matando con los ojos… como el primer día. Casi como un deja vu.

—Nii-san… —le llamó con reclamo y bastante ira.

—Mamo, lo siento ahora no puedo… —me tomó de la mano y dejé de verlo para ver su mano sobre la mía— Vamos Usagi, tenemos que irnos cuanto antes.

Me jaló y cuando pasamos al lado de Chiba… lo reviví. Mi recuerdo del primer encuentro que había tenido con Chiba, el día que me llevé a Kunzite de la iglesia. Se sobrepuso uno sobre otro, como si estuviera viviendo los dos al mismo momento.

Cuando llegamos a su auto, abrió la puerta del pasajero para que entrara y lo hice. La puerta de atrás se abrió y miré incrédula como Chiba se acomodaba en el asiento trasero. Casi podía jurar que mi boca estaba abierta en una gran "O" debido a su atrevimiento.

—Mamoru, —le llamó Kunzite molesto— No tengo tiempo. Si quieres ir no te lo voy a impedir… pero hasta que todo esto terminé, no podremos hablar.

Él asintió cruzándose de brazos justo después de abrochar su cinturón… y yo… miré a Kunzite sin poder creer que fuera a llevarlo a casa.

—Ponte el cinturón y agárrense.

El auto aceleró y sentí que mi estómago se revolvía. Gracias al cielo que estaba vacío, porque de no estarlo… lo habría vaciado. Levanté la mirada preocupada por la actitud de Kunzite, estaba actuando extraño. Él era muy, ¿Cómo decirlo? Bastante precavido al manejar y yo ni siquiera había alcanzado a abrochar bien mi cinturón, por lo que no puede evitar asustarme.

—Kunzite, creo que debes bajar un poco la velocidad. —le dije nerviosa abrochando por fin mi cinturón— No es tan tarde, además mamá sabía que llegaría tarde. —informé para calmarle, o mejor dicho, calmarme.

Si no hablaba me comerían los nervios, y debía hablar. Eso mantendría mi mente ocupada, distraída y así no vería sus brazos, o sus bellos ojos… su dulce voz…

—Usa… mamá Ikuko se desmayó y Minako se asustó tanto que se puso mal. Ambas están en el hospital.

Sí, la misma dulce voz… estaba diciendo eso y esos bellos ojos me miraron cuando los busqué asustada con la esperanza de que lo que hubiera dicho, fuera sólo una broma. Una mentira. Abrí la boca queriendo preguntar… ¿Por qué se había desmayado mamá? ¿Qué había pasado? ¿Cómo estaba Minako? ¿Por qué él había venido por mí en vez de papá? ¿Tan grave era? Santo dios él bebe.

Alcé mi mano temblorosa y toqué su hombro, él no me miró pero apretó mi mano. Estaba segura de que podía darse una idea sobre la maraña que se estaba formando en mi cabeza. Recargué mi cabeza sobre su hombro y comencé a respirar profundamente para calmarme. Saber que su presencia me calmaba, me hacía sentir que traicionaba a mi hermana.

En cuanto el auto se detuvo desabroche mi cinturón y salí del auto sin molestarme en esperarles o tomar mi mochila. Escuché que me llamaron, pero yo simplemente había salido disparada hacia las puertas del hospital. Entré a la recepción y por poco no me detuve a tiempo, por lo que tuve que estirar los brazos para evitar golpearme el pecho con la barra, al tiempo que agarraba el aire suficiente para hablar.

—Tsukino… —le grité a la señorita sentada del otro barra.

Después de un momento de susto y duda, comenzó a buscar cuando una mano me tocó el hombro, no miré atrás, no podía dejar de ver a la señorita frente a mí. Escuché incluso la voz de Kunzite, pero no me importó… necesitaba saber…

—Jinee. —gritó alguien de pronto llamando toda mi atención.

Giré y corrí en la dirección en la que estaba Shingo. Al llegar a él, lo abracé pegándolo a mi pecho. Miré a mi alrededor encontrando a Haruka sentada en uno de los sillones de una sala de espera, como pude me agaché para cargar a mí hermano menor y llegar hasta ella.

—Haru…

No pude preguntar o decir algo más. En cuanto me senté con Shingo en mi regazo y dije su hombre… ella se había lanzado a mí.

—Lo siento Usagi-jinee. Yo estaba con mamá pero no pude hacer nada. —habló llorando.

Levanté la mirada y no vi a Kunzite, sólo a Chiba. Lo miré molesta no queriendo que estuviera aquí, pero ahora no tenía tiempo. Lo único que importaba era mi madre y mis hermanos. Ambos lloraban y temblaban… y sin Nee-san, yo era la mayor… me mordí el labio y sorbí por la nariz en un intento desesperado por contener las lágrimas con las que aun luchaba. No dejaría salir ninguna, yo era la mayor, debía ser fuerte. Por ellos.

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No supe cuánto tiempo pasó, pero Shingo y Haruka se quedaron dormidos en mi regazo. Hacía bastante rato que habían dejado de temblar pero aún continuaba acariciando sus cabellos. Las lágrimas no habían salido, había logrado mantenerlas a raya… incluso, habían quedado en el olvido.

Me dolían las piernas y deseaba tanto saber qué había pasado, que me resultaba casi imposible mantenerme quieta. Hacía rato que Chiba se había ido y Kunzite aún no venía.

Bajé la mirada para ver a mis hermanos, cuando la voz de Chiba me sorprendió.

—Te traje un té —levanté la mira incrédula— Está caliente.

Había pensado que se había ido… pero ahí estaba, parado frente a mí. Mirándome y ofreciéndome una lata de té verde. Parpadeé varias veces hasta que se aclaró la garganta.

—También hay té negro sino te gusta el verde.

Habló apurado al ver que no tomaba la lata, levantó la bolsa en su otra mano y comenzó a buscar otra lata.

—Té verde está bien. Gracias.

Se sonrojó cuando tomé la lata, la tomé con las dos manos sintiendo el calor pasar a mis manos… debido a eso fue que noté que mis dedos estaban entumidos. Pero no fue hasta cuando quise abrirla, que me di cuenta que no podía hacerlo debido a que comencé a temblar.

—Déjame hacerlo. —lo miré atentamente cuando quitó la lata de mis manos para abrirla y aun después de que me la diera de nuevo.

Se sentó en la mesa frente al sillón en que estaba, tomó la lata de té negro y comenzó a beber. Le vi dar otro trago y mirarme de reojo, supe que se incomodó por mi mirada debido a que se aclaró la garganta y se puso completamente rojo. Bajé un poco la mirada, pero no dejé de verlo. No fue hasta su tercer trago que yo le di el primer trago al mío, el líquido caliente pasó por mi garganta y no pude evitar que una lágrima rodara por mi mejilla.

— ¿Estas bien? ¿Te quemaste? Te dije que estaba caliente.

—No me quemé. —informé en un susurró tranquilizándolo.

Me limpié con una mano y le di otro trago a la lata. Chiba se sentó nuevamente frente a mí, mirando a otro lado. Nos quedamos en silencio, ambos mirándonos por momentos… sólo tomando cada uno su té.

—Hija… —papá entró apurado, corriendo hacia mí— Lo siento hija, estaba con tu madre hasta que una enfermera me dio el mensaje de Kunzite.

—Papá, ¿Qué pasó?

— ¿No te han dicho? —Negué con la cabeza y noté que Chiba caminaba hacia el pasillo— Tu madre se mareó mientras cocinaba, al parecer se golpeó la cabeza… al ver la sangre Minako se alteró bastante por lo que también la trajeron a ella.

—Mamoru, ¿Qué haces aquí?

Volteé en dirección a la voz conocida y me encontré con los padres de Kunzite. Chiba miró a la pareja frente a él.

Beryl y Nephrite Aino lo miraron un momento pero sin dejar que contestara se acercaron a nosotros.

—Usagi-chan. —me llamó ella poniéndome nerviosa, de no ser porque mis hermanos estaban en mis piernas… correría. Tan rápido y tan lejos como pudiera. Mi vida dependía de eso. Se detuvo a unos cuantos pasos y miró a mi padre— Tsukino-san, no se preocupe. Neph llevará a los niños a casa y se quedará con ellos, nosotros esperaremos a tener noticias sobre Minako.

—No quiero irme, quiero quedarme… —dije de inmediato cuando vi que mi padre asintió.

—Hija, tienes que cuidar a tus hermanos. Mamá sólo se quedara en observación y mañana volverá a casa.

— ¿Y Nee-san?

—Entró hace un momento en labor… ella está bien hija. Mi hijo no se separará de ella en ningún momento. Y tu padre y yo permaneceremos aquí, por cualquier cosa. — miré preocupada a la madre de Kunzite.

Sabía que intentaba calmarme, pero no lo hacía. Nadie me alejaría de este hospital hasta saber cómo estaba Nee-san, la miré de forma desafiante y al verla a los ojos, su mirada era la misma que ponía mi madre cuando discutíamos… supe que no le ganaría, por lo que dejé de pelear y asentí con la cabeza. Papá tomó a Haruka en brazos y el señor Aino a Shingo. Me levanté y mis piernas protestaron, les ignoré y avancé… me detuve y giré rápidamente para tomar la mano de ella.

—Prometa que me llamaran… por favor. —todo lo que podía hacer ahora era suplicar.

—Claro que te llamaremos, quédate tranquila… —su mirada se volvió dulce y me besó en la frente para después abrazarme— Gracias Usagi-chan, gracias por librar a mi hijo de lo que yo creí que era correcto para él.

Se alejó y vi que varias lágrimas se juntaban en sus ojos. Yo estaba en estado shock máximo… estuve a punto de pellizcar mi brazo para ver que no estaba soñando. El dolor debido a estar tanto tiempo sentada fue suficiente para comprobar que estaba despierta… pero ni en el más loco sueño llegué a imaginar siquiera que la madre de Kunzite, me agradeciera por lo que hice ese día.

—Los he visto juntos… ellos… se aman. Ahora entiendo que este es su destino, ella lo hace feliz y eso es todo lo que una madre quiere para sus hijos.

—Hija.

Dejé de mirarla para ver a mi padre sonriendo, me indicó que debía despedirme. Tras él, Chiba miraba la escena sin entender. Volví la mirada hacia la mujer y me incliné en señal de agradecimiento.

Comenzábamos a caminar directo a la salida, cuando el grito de Kunzite nos congeló a todos.

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— ¡Es un niño!

Todos miramos a Kunzite que venía corriendo con una gran sonrisa, Shingo y Haruka despertaron debido al grito. Kunzite fue abrazado por su madre y padre, que lo felicitaron por convertirse en padre. Papá, Shingo y Haruka se unieron a los abrazos y felicitaciones.

Mis hermanos comenzaron a pelear por quién sería el tío favorito y los recién abuelos se volvieron locos sobre comprar vino, puros, chocolates y demás para celebrar. La Señora Aino interrogaba a Kunzite sobre el peso, medida, color, llanto. Mientras que yo… permanecía mirando desde la distancia.

Como siempre lo hice…

Yo… siempre había mirado su espalda e intentaba correr hasta llegar a su lado. Pero no podía… ese lugar a su lado, ese sitio no era mío… estaba reservado para alguien especial y ese alguien no era yo, era mi hermana. Y este evento no era más que un golpe a la realidad… un hecho real que había estado esforzándome por esquivar. Pero ya no podía hacerlo más, esta vez me fue imposible negar lo que sabía perfectamente.

Porqué lo sabía. Sabía que debía olvidarme de mi primer amor y ser feliz por él y mi hermana. Pero, en ocasiones me era difícil ser feliz por ellos… y no es que no lo estuviera, lo estaba… era feliz. Pero, en el fondo, muy en el fondo… estaba aturdida o mejor dicho, me quemaba… era como una punzada. Una punzada que era acompañada por un susurro en mi cabeza…

Ahhh… te dije que lo aceptaras, pero te negaste a hacerme caso.

Sí, eso era lo que me repetí una y otra vez cuando mi corazón pensaba en él. Pero más que esa frase proveniente de mi cerebro, pude escuchar un claro "Te lo mereces…".

Me dolía que con este evento tan feliz mi corazón aceptaba por fin lo que mi mente hacía tiempo le decía…

Y el hecho de que mi corazón comprendiera en ese preciso momento que el amor jamás sería mutuo, que la distancia entre Kunzite y yo no se cerraría jamás, que sólo crecería más día a día… dolía. Era sumamente doloroso de aceptar por completo y yo estaba haciendo un esfuerzo.

—Tú… lo amas… de verdad lo amas.

La voz de Chiba me sacó de mi sufrimiento, haciéndome dar cuenta que me estaba desmoronando y que estaba al borde del llanto. Respiraba con dificultad, cada bocanada de aire ardía. Lo miré asustada y adolorida pero no sólo por sus palabras.

—Creí que sólo querías el dinero de nii-san, pero ahora veo que lo amas. Pero no entiendo por qué no están juntos, ¿Por qué esta con alguien más, cuando tú fuiste quién se lo llevo ese día?… —levantando la cara y apretando los dientes, lo miré desafiante.

Algo que no había hecho antes y sí creía recordar, nunca había hecho.

—Usagi-chan. —Kunzite llegó apretándome entre sus brazos y pegándome a su pecho, cerré los ojos recordando que antes disfrutaba estar así… pero ahora sólo dolía, dolía tanto que las ganas de llorar crecieron— Es un niño y como te lo prometimos se llamará Helios.

Me separé de él y limpié algunas de las lágrimas que lograron escapar antes de levantar la cara y sonreír hacia él. Sólo a él.

—Debí haber apostado, —renegué y di un zapatazo mientras chasqueaba la lengua— Les dije desde el inicio que sería niño… por eso escogí ese nombre… —hablé animadamente y bromeé— Wow… un niño. —para ser sincera me sentí orgullosa de poder siquiera hablar.

—Te va a adorar igual que yo. —bajé la cara ocultando mi dolor, sus palabras eran tan dulces y amables… pero para mi corazón roto no eran buenas... ellas podían darle esperanza.

—Vamos a verlo, dijeron que lo pondrían en los cuneros. Es hermoso se parece a mí Minako.

Todos caminaron sonrientes y yo simplemente me quedé estática en mi lugar. Sentía que si daba un sólo paso, me iría al suelo…

—Usagi-jinee. —Haruka llegó a mí con la intención de llevarme con ella.

—Debo ir al baño, tú ve con ellos… iré en un momento.

Haruka dudó un momento pero rápidamente se fue, bajé la cabeza para mirar el suelo. Escuché como les dijo a los demás mi excusa barata y después… nada. Tapé mis ojos con mis manos para no ver nada.

— ¿Estas bien? —preguntó y tocó, aparté su mano de inmediato.

— ¿Te importa?

—Tal vez. —contestó dudoso.

— ¿Por qué te importaría si me odias?

— ¡Nunca dije eso!
— ¿Necesitabas decirlo…? —le dije con ironía, lo miré y supe que estaba apenado, pero no me importaba su culpa, todo lo que quería era estar sola y si para conseguirlo debía desquitarme con él… lo haría…— ¿Qué haces aun aquí?

—Intento entender… —lo miré curiosa ante su respuesta— ¿Cómo es que no eres tú la madre de ese hijo? ¿Quién es Minako?

—Eso no te incumbe.

—Claro que…

—Y se puede saber ¿Por qué? Tú sólo sígueme odiando y ya… los detalles no importan. —Di un paso al frente desconcertándolo y puse en mi voz todo el odio que pude reunir— Ahora lárgate. —giré para evitar seguir viéndolo a los ojos.

—Tú entraste por nii-san, corrían tomados de la mano… yo los vi. Todo este tiempo creí que…

— ¿Por qué no te callas? —Dije completamente harta— No me importa lo que tú o todo el mundo piense. Si quieres seguir tomándola conmigo, está bien. No me importa, pero vete... —grité desesperada.

No es que quisiera estar sola. Yo lo necesitaba. Necesitaba estar sola con urgencia… preferiría la compañía de Rei o Zoi. Pero ellos no estaban conmigo. Por lo que sólo podía huir a lamerme las heridas como animal herido.

Mis lágrimas comenzaron a caer y no pudiendo soportar que las viera, pasé a su lado con la clara idea de buscar un baño y meterme ahí para poder calmarme. Pero el tonto se empeñó en seguirme, no le dije nada porque al fin y al cabo la dirección en la que yo caminaba, era la misma que la salida.

Antes de llegar a la recepción vi un letrero que decía la ubicación de los baños, por lo que giré aliviada de poder estar sola. Pero no logré estarlo, él me siguió. Antes de entrar al baño me giré dispuesta a enfrentarlo pero en cuanto lo hice choqué con su pecho y sus brazos me rodearon.

— ¿Qué haces? —Cuestioné entre molesta y asustada— Suéltame, déjame. —ordené aterrada.

Pero no lo hizo, su abrazo ejerció la suficiente presión como para impedir que lo siguiera golpeando con los brazos. Entonces me quedé quieta sin saber por qué hacía esto o que debía hacer, de pronto una de sus manos acarició mi espalda y con la otra me apretó de la cintura para mantenme pegada a su cuerpo.

Intenté golpearlo nuevamente pero no conseguí alejarlo. Él simplemente me apretaba la cintura y seguía sobando mi espalda. Mis rodillas se doblaron y pensé que me dejaría caer, pero… él me sostuvo en pie. Para entonces mis golpes carecían de fuerza, mis lágrimas caían aún más y sin poder evitarlo, mis gemidos fueron recibidos por su pecho.

Lloré como no lo había hecho ni frente a Rei. No fue en silencio y mis sollozos, estaba segura que se escuchaban por todo el pasillo, de seguro la gente nos miraba y me avergonzaba, pero no me detuve… no pude. Me aferré a él sintiendo que si lo soltaba me perdería, mis manos apretaron su espalda manteniéndolo tan apretado a mí que me dolían los brazos, pero nada de eso parecía importarle…

No sé en qué momento o cómo, pero me quedé dormida.

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Gracias a todos por leer y muchas más a mi linda y bella editora Yeni.

Quiero volver a recordarles y compartirles algunos puntos de vista.

Si ya antes me han leído, saben que mi pareja número 1 ya no son Usa y Mamo. Así como que mi número 1 nació en mi fic anterior. Haru y Zafiro, los cuales no son protagonistas en esta historia por el hecho de que cuando la idea para este nació, Haru y Zafiro aún no se habían ganado mi corazón y ahora que ya la estoy escribiendo, creo que las personalidades de la protagonista no quedan con Haruka. Lo segundo que les recordare es que esta historia cuenta con un trió fantástico de protagonistas, (Usa, Rei y Zoi) pero que toda la historia será contada desde el punto de vista de la Usagi. Y la razón es… pues por comodidad mía jijiji.

Bueno antes de pasar a los rw del capítulo anterior quiero disculparme por subir este capítulo y luego borrarlo. Pero por alguna razón que desconozco, muchas de las palabras se modificaron y aparecieron en inglés.


Selene 333

Eli linda, recuerda que muy pocas veces yo he utilizado los nombres que se usaron de este lado del charco. Casi siempre suelo usar los originales. Jajaja perdón, sé que debo tener en cuenta el hecho de que la mayoría las ubican con los de este lado, pero si quieres regañarme yo también te regañare por que llevas tiempo leyendo mis historias… deberías estar acostumbrada (Insertar carita de pucheros… porque estoy haciendo uno) A mi también me encantó, sentí como si fuera una cachetada con guante blanco jajaja me encanto mucho. No te puedo asegurar, pero tú, yo y todo el mundo sabe. No te preocupes, pronto tendrá su merecido jijijiji. Bendito dios, porque el año pasado de verdad no fue mi año. Si recuerdo bien… ya la leí y esta te deje rw… creo. Supongo que el hecho de que sea la chica quien se roba al chico de una boda, es algo que engancha… y aún más si en el siguiente capítulo se revela que lo robo para alguien más a pesar de que lo ama con locura. Te mando muchos besos y abrazos, espero que pasaras un bonito día de san Valentín.

Chat'de'Lune

No tienes nada que agradecer, uno lo hace con gusto jajaja. Me alegra por lo menos haberte sacado una sonrisa, además tengo que admitir que la canción no es de mi autoria… es de los tres tristes tigres… Ahora al rw, yo odio eso y aunque respeto al 99.9999999999 % de las escritoras que la describen de esa forma, a mí me caga, me laxa y me excrementa jijiji Por ello es que yo siempre le pongo una torpeza menos exagerada, ya sabes… normal. Y además siempre le describo con habilidades que dejan sorprendidas a los demás personajes, como en Orenji Moon, donde pudo encender una fogata de forma correcta mientras que las demás no tenían ni idea. En Volver a amar era la repostera en el café y estaba estudiando para ello, aquí además de eso… también es buena nadando. Tan buena que le gano al imbécil irritante jajaja. Nacimos para eso jajaja. Mira que si me dan ganas jajaja y si vi que leíste devorador de almas, gracias por ello. Los celos tenían que bajar, aunque tenía que hacerla sufrir un poquito para que tuviera una recompensa. Según yo ya apareció… o creo que aparece en este. Yo soy cáncer. Pero igual te digo que Mako no tiene un participación, solo una mención, es la Minako de Rei jijiji. Jajaja la verdad es que mi fuerte es la cocina, por ello es que siempre hago mención de la repostería jajaja yo me levanto y en vez de decir que tengo antojo de comer "algo"… digo… tengo antojo de hacer "esto" jajaja. P.D… en parte si. P.D2… pues como me inspire en Lovely Complex será de ambas. Jajaja chica créeme que es corto. Si escribieras y recibieras un rw mío, te darías cuenta que los tuyos son muy cortos jajaja mis rw han recibido el nombre del "Arte del rw eterno" jajaja se lo pusieron las chicas que lo reciben jajaja y mi editora me ha dicho que tengo el record guiness del rw más largo de la historia jajaja. Un abrazo para ti también y muchos besos. Espero que paras un lind san Valentín.

Kuro Neko

Hola chico, jajaja verdad que no. Me alegra que te guste y espero que tus ruegos sean tomados en cuenta para que algún día no muy lejano yo reciba ese poder. Aunque la verdad es que lo dudo jajaja. Mmmm déjame buscarla y luego te digo, va?. Jajaja. Estoy próxima a cumplir 29, sé que hay gente más vieja pero aun si ya estoy grande, ya no soy una niña. Jajaja tu qué edad tienes? Seguro que soy más grande que tú. Levántate que con el frió que está haciendo se te van a entumir las rodillas jijiji. Gracias, ese escena realmente fue especial… quería que fuera algo vivido y me alegra que lo sintieras. Me vas a chivear y volar si sigues diciendo esas cosas. Jajaja, tengo amigos que te dirían que no te convengo, soy muy evil también en la vida real. Jajaja besos. Espero que pasaras un lindo san Valentín.


Gracias a todos por leer y espero que pasaran un lindo san Valentín así como que se animen a dejarme su opinión. Besos.