No le dio tiempo a reaccionar al chico vaca cuando, de pronto, Reborn le besó apasionadamente, dejándole sin respiración. No sabía que significaba todo eso, pero no se quejó en absoluto.

El sonrojo en el rostro de Lambo no se hizo de esperar, al igual que las insinuantes y extrañamente expertas caricias del mayor. Realmente para el Bovino era como un sueño hecho realidad, no podía ni imaginar porqué Reborn estaba haciendo todo eso. ¿Acaso Reborn le amaba?

La respuesta a la pregunta de Lambo vino justo después de haberla formulado en su cabeza y quebró todas las esperanzas de Lambo en cuestión de segundos. Una fría mirada apareció en los ojos del cruel hitman. Eso respondió a todas las preguntas del menor, haciendo que empezase a tener miedo del hombre al que amaba.

Cuando Reborn desnudó violentamente a Lambo de cintura para abajo, el chico vaca quiso gritar para que alguien pudiera salvarle de su cruel destino, pero de nuevo se topó con los ojos de Reborn, que se clavaron como afilados puñales en su corazón, ya quebrado desde hace un tiempo.

El joven Bovino entendió que nada podía salvarle de ser violado por el hombre del que estaba enamorado, así que tan solo se calló mientras unas lágrimas de tristeza caían por sus pálidas mejillas.

Esa noche Lambo perdió su orgullo y su inocencia, viendo como su habitual camisa de vaca quedaba manchada de la semilla de Reborn. Viendo como el hombre al que amaba le desgarraba por dentro sin escrúpulos y le rompía de nuevo el corazón.

A pesar de eso, Lambo no pudo dejar de amar a Reborn con todas sus fuerzas. Se podría decir que incluso disfrutó de ser violado por la persona amada, pero no de la forma en la que él siempre lo había imaginado. Fue tan doloroso...

FIN DEL FLASH BACK

Cuando Lambo se dio cuenta, su pecho ya estaba descubierto y Colonello le desabrochaba hábilmente los pantalones. El toque de sus manos en una parte tan sensible le había hecho salir de sus desagradables recuerdos.

Aunque Lambo estuviese ebrio, no podía olvidarse de un momento tan vergonzoso como aquel. Dicen que la primera vez siempre es un recuerdo bonito, pero para él fue todo lo contrario.

Intentando apartar los recuerdos dolorosos, se preguntó algo que no tardó en salir de sus labios, haciendo que sus mejillas se tintaran de rosado de nuevo mientras acariciaba el rostro del rubio con torpeza.

-¿M-me vas a hacer tuyo, Colonello?

Colonello se sorprendió notablemente, incluso dio un suave respingo ante esa pregunta tan clara de parte del chico vaca. Fue un claro golpe bajo para el rubio, que dejó de intentar despojar al menor de los pantalones.

¿Hacerle suyo...? El Arcobaleno de la Lluvia suspiró y cerró los ojos, pensando en lo que realmente pretendía al desnudar al casi indefenso Lambo. Pero... ¿para qué mentir? Desde que esa misma mañana le había visto en la cama, durmiendo plácidamente, tuvo ganas de hacerle el amor salvajemente al "inocente" Guardián del Rayo de los Vongola.