Este capítulo llega antes de lo esperado porque alguien tenía ganas de vengarse de mí jajajja agradézcanselo a starsinmymind. El otro fue demasiado lindo con su madre, Kate ya tiene 17 así que habrá algún capi como el anterior pero tampoco muchos y creo q a partir de ahora puede que intercambie el punto de vista de Kate a Rick. Espero que les guste y dejen sus reviews. Nos vemos en el próximo.

Me levanté sobresaltada y con sudor en la frente, había vuelto a tener pesadillas, siempre se repetía la misma desde aquella noche con sólo 14 años. Odiaba aquello, esa sensación cada vez que me despertaba de la pesadilla, estaba agotada porque no conseguía dormir bien y eso durante el día, y sobretodo en clase, me pasaba factura.

Bebí un poco de agua y volví a recostarme totalmente desarropada, notaba como toda la cama ardía al igual que mi cuerpo, mi pecho subía y bajaba rápido, todavía seguía bastante afectada. Miré la hora, tan sólo eran las cinco de la mañana y estaba completamente segura de que no conciliaría más el sueño, nunca podía tras algo así.

Resoplé frustrada y cogí el móvil, tenía curiosidad por si Rick me había contestado la noche anterior. Me conecté pero no encontré ningún mensaje suyo, y eso aunque no quisiera aceptarlo me molestaba bastante. Mucho ayudarme en el callejón pero luego no quería contestarme un maldito mensaje, por unos instantes pensé que habría sido mejor no haberle mandado nada. Me metí en el chat para poder ver la hora y me di cuenta que la última conexión fue media hora antes de que le llegara mi mensaje. ¡Genial! Me había metido con él por nada, y lo peor de todo, me había molestado que no me hubiese contestado, y eso jamás me había pasado antes, a menos que fuera algo de urgencia.

Apagué de nuevo el móvil y pensé en salir a correr, me gustaba mantenerme en forma y encima era uno de mis deportes favoritos, junto con mis clases de baile urbano y bailes latinos, era lo único que me hacía olvidar donde me encontraba, con sólo escuchar la música me relajaba y dejaba ir mi cuerpo a su ritmo. Al final quedé en correr durante una hora, así me daría tiempo a darme una ducha a la vuelta, desayunar, organizar la habitación y llegar a tiempo al autobús del insti.

Me bajé de la cama en dirección al armario en busca de ropa deportiva. Acabé decantándome por unos legins negros con líneas rosas fluorescentes a los lados y una camiseta blanca de manga corta con la palabra 'cheeseburger' también en rosa fluorescente. Sonreí al verme vestida con ese tipo de camiseta, ya que de pequeña me moría por conseguir una de ese tipo, con diferentes palabras escritas. Recogí mi pelo en una cola alta y cogí un trozo de papel para dejarles a mis padres una nota antes de salir por si se levantaban antes de que volviese y se asustaban.

'No podía dormir y decidí ir un rato a correr, no os preocupéis, si estáis leyendo esto posiblemente me quede poco para regresar. Un beso Kate'

Bajé las escaleras con cuidado de no hacer ruido por si se despertaban, dejé la nota en la nevera pegada y salí por la puerta con el móvil y los cascos en la mano, dispuesta a escuchar música por el camino. Calenté un poco en el jardín mientras enchufaba los cascos y preparaba las canciones, cuando estuve lista emprendí la carrera. Al principio por el vecindario para después ir en dirección a la zona donde solíamos quedar la pandilla, ya que era bastante tranquila y a la vez bonita y no estaba muy lejos de casa. Incluso había un parque al lado con máquinas para hacer ejercicios variados.

Sonreí sintiéndome libre y animada gracias a la música, esa era mi vida, mi vía de escape. Al igual que la utilizaba para bailar también tocaba la guitarra desde hacía un año y cuando me sentía mal, en mi cuarto me pasaba la tarde tocándola.

Llevaba ya corriendo más de media hora pero aún así no me sentía cansada, al contrario, mientras más tiempo pasaba, más me acostumbraba a la sensación y el cansancio desaparecía por completo, teniendo en cuenta que el ritmo no era justamente uno flojo. Iba pensando en varias cosas, el examen del día siguiente, que haría con Christina cuando la viese en clase y Rick, últimamente el no solía abandonar mi cabeza y eso me hacía estar enfadada conmigo misma.

Vi a lo lejos un chico bastante musculoso de pelo castaño oscuro. Sólo podía verle la espalda pero me sonaba mucho, corrí en su dirección, él también iba corriendo pero a un ritmo más bajo que el mío. Me mordí el labio al estar cada vez más cerca aunque seguía sin saber quién era pero estaba muy fuerte, era alto y guapo, además se notaba que tenía estilo por las ropas caras que llevaba, tenía que admitir que estaba muy bueno y con buen estilo, deportista… ¿qué más podía pedir una chica?

Poco a poco empecé a verle de perfil y entonces caí, no podía…era…dios era el, ¡Rick! Y yo cada vez estaba más cerca de él. En cuanto pude reaccionar giré a la izquierda para así no tener que coincidir, me moriría de la vergüenza después del número que monté ayer en el callejón. Conseguí "relajarme" cuando lo perdí de vista entre los árboles del parque y me paré a pensar en lo realmente fuerte que estaba, tenía una espalda ancha, musculosa, seguramente bronceada como todo el resto del cuerpo, que acababa en unas estrechas caderas, perfectas. Los brazos eran grandes y fuertes, se le marcaban a la perfección los bíceps y tríceps, ahora que lo veía en camiseta de tirantes, además sabía como se sentía estar estrechada entre ellos. Sus piernas también estaban marcadas por los cuadriceps, en la parte de arriba, y los gemelos abajo y estaban perfectamente arregladas. No pude evitar soltar una pequeña risa al pensar que se depilaba, no porque lo viese estúpido, al contrario, me parecía totalmente sexy en un chico y encima a él le acompañaban esos grandes ojos azules tan perfectos.

Notaba como mi cuerpo empezaba a reaccionar con sólo pensarlo, ¿pero que iba a hacer si era podidamente guapo? Él era el culpable de que me sintiera así, encima le gustaba el deporte, era perfecto para mí. Cuando conseguí apartar ese tema de mi cabeza me había pasado de la hora que supuestamente iba a correr así que di media vuelta hacia casa, tan sólo me tomó diez minutos llegar de nuevo a casa.

Cuando me encontré frente la puerta apagué la música y me agaché para coger las llaves de un pequeño hueco que teníamos en una maceta, que no se veía a simple vista. Abrí la puerta y me encontré a mi madre en la cocina bebiendo una taza de café. Me acerqué a ella con una sonrisa y besé su mejilla.

-Buenos días.- Empecé a estirar un rato mientras hablábamos, todavía tenía una hora y media para que el autobús me recogiese.

-Buenos días, leí tu nota. ¿Qué pasó? ¿Otra pesadilla?- Asentiste pero no dijiste nada más.- ¿Me las contarás algún día?

-No lo se, puede o puede que no…no tienen importancia, no debes preocuparte mamá.

-Ya, eso siempre decís los hijos, ya serás madre y verás como te preocupas de tus hijos sin quererlo, es normal, eres lo más importante para mí, debo protegerte con mi vida si es necesario.- Sonreíste y pusiste tu mano sobre la mía.

-Bueno no creo que haga falta exagerar.- Reí.- Voy a ducharme y bajo a desayunar, te quiero.

Fui a la habitación para coger ropa limpia, esta vez de calle, ya que no me tocaba gimnasia. Acabé escogiendo unos vaqueros cortos azul claro con una camisa cogida con un nudo en el centro dejando ver parte de mi plano y moreno abdomen, cogí un chaleco vaquero sin mangas como detalle, ya que no lo necesitaba con el calor que hacía. Incluí la ropa interior limpia y con todo ello en las manos me dirigí a baño donde me desnudé y metí encendiendo el agua caliente, lo cual me resultó bastante relajante.

Al cuarto de hora salí notando como si me hubiesen quitado un peso de encima, me sequé y eche mi crema preferida, también de cerezas, me vestí y maquillé ligeramente para bajar a desayunar. Ya abajo me esperaba mi madre con el bol de cereales preparado, cosa que no hacía desde que tenía trece años. Se lo agradecí con la mirada y me los tomé en diez minutos, no es que tuviese mucha prisa pero me gustaba que al final me sobrase tiempo antes de tener que salir. Cuando terminé dejé todo en el lavavajillas y fui al baño para lavarme los dientes y echarme mi colonia, tras eso regresé a mi habitación y guardé el dinero de la merienda y las llaves en la mochila y el Iphone preferí meterlo en mi bolsillo.

Me puse la mochila en un hombro y bajé para sentarme en el sofá y esperar a que fuera la hora. Entré de nuevo en el whatsapp y vi que por fin me había respondido, sonreí feliz y leí lo que ponía:

'Hola Kate, al principio no sabía muy bien quien eras hasta que vi tu foto de perfil, sales muy guapa ;). Por cierto creo que hoy te he visto corriendo por el parque cercano a la zona donde suele quedar la pandilla. ¿Eras tú?'

Me mordí el labio al terminar de leer, ¿cómo habría podido reconocerme? Intenté alejarme lo más posible para que eso no ocurriese aunque…quizás no haya sido tan malo, si se había fijado podía ser que fuera por algo más y..dios ¿otra vez con lo mismo? Era idiota y mucho. Seguro que no era nada, como cuando vas paseando y te cruzas con un profesor, no hay sentimientos de por medio, ni siquiera se acercó a mi así que no tenía que hacerme ideas que no era, aquello empezaba a matarme.

Cuando me di cuenta de que sólo faltaban diez minutos para irme guardé el móvil y le di un beso a mamá, ya le contestaría en otro momento a Rick, primero necesitaba relajarme y pensar con claridad, además no sabía que decirle.

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Al pisar los pasillos del instituto se me quitaron las ganas de vivir, aquello era peor que la cárcel y eso que al ser una de las mejores alumnas tenía el cariño y respeto de mis profesores además de pequeños beneficios cuando tenía ciertos problemas. Resoplé y me dirigí al aula donde tendría mi primera la clase, ¡genial! Me tocaría estar sentada al lado de Christina y era lo que menos me apetecía en ese momento, no quería hablarle y menos que me preguntara y tuviera que decirle algo que ni siquiera se merecía.

Nada más entrar allí estaba ella, como si me esperase, fui hacia mi sitio y me senté sin decirle nada, sólo quería que el profesor comenzara con la explicación, aunque no dejaba de escuchar como me llamaba.

-¿Quieres dejarme en paz?- La miré enfadada, fulminándole con la mirada.

-Bex sólo quería disculparme por no haberte ayudado, no sabía bien como reaccionar.

-Ya…claro, tuviste medio día para preguntar y no lo hiciste, no me hables.

-No fue para tanto, a veces eres una cabezota insoportable.

Sin darnos cuenta habíamos ido subiendo el tono y el profesor ya había comenzado la clase.

-Te he dicho que me dejes en paz, no te inventes excusas y menos te atrevas a insultarme, ¡por qué no te vas a la mierda!- Dije gritando esto último, para enseguida arrepentirme, ya que el profesor nos miro mal.

-¿Katherine?, ¿Christina? Como veo que no tienen ganas de seguir la clase vayan al despacho del director y resuelvan allí sus peleas, los demás no tienen porque aguantarlas. ¡Fuera!