WooooOla!!!! Aqui vengo con el siguiente capitulo =D muajajá!! xDDD ahhh~, Konata-chan, me alegra ver que eres tan fiel conmigo, asi que por eso hoy tambien te dedicaré el capitulo :3 espero que lo disfrutes x3

Ammm...no tengo demasiado que decir sobre el capitulo. Mas insinuaciones yaoistas -xD- y poco mas. Ustedes dirán.

Ah! y gracias por todos los reviews :3 nada me complace mas que saber que mi historia gusta! x3

Y sin mas, les dejo~

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-No lo creo-

-¿Ah?-

-Hay una cama mas-

Hidan le mira como si estuviera loco.

-Pero es una cama. Y nosotros somos dos.-

Kakuzu le mira de reojo.

-Exacto-

.

-¿Qué? ¿Dormir juntos? Pero…- Hidan traga saliva incómodo-

-Lo dices como si fuera la primera vez que lo hacemos -Kakuzu le mira de reojo, intrigado por el repentino sonrojo de su compañero- ¿Qué pasa?-

-Ah…-.

¿Por qué tenia que decir una frase que suena tan jodídamente mal?

-Si prefieres dormir en el suelo…-

-¡No! No pienso dejar que te quedes tu con la cama, joder -

Y así había acabado la conversación. Hidan ahora se arrepiente de no haber aceptado la oferta de dormir en el suelo. Kakuzu tiene razón: no es la primera vez que duermen juntos, pero aun así, no sabe por qué exactamente, esta vez es, digamos, diferente. ¿Por qué? Eso si que no lo sabe.

Las luces de la habitación están apagadas. Hidan esta acostado, dándole la espalda a Kakuzu, que está mirando el techo acostado a su lado.

El jashinista empieza a incomodarse; puede escuchar los latidos del corazón -¿los corazones?- de su compañero, que suenan calmados. Akiko sigue profundamente dormida.

-¿Qué cojones te pasa, Hidan? -murmura entre dientes Kakuzu sin girar el rostro hacia su compañero-

-¿Qué? ¿Qué te hace pensar que me pasa algo? -Hidan se tensa- No me pasa nada, absolutamente nada. No se que debería pasarme. ¿Acaso debería pasarme algo?-

-Mmm- Kakuzu sonríe para si mismo- No, claro que no. Pero duérmete. No quiero que mañana estés quejándote todo el maldito dia-

-Ya, bueno-

Hidan se mueve, intentando encontrar una posición cómoda. Pero su intento de no tocar en absoluto a su compañero de cama no funciona; cada vez que se mueve, su cuerpo roza el de Kakuzu.

Oh, por Jashin-sama. ¿Por qué me tiene que pasar esto?

-Estate quieto- murmura después de unos incómodos minutos de silencio- O te ataré para que dejes de moverte-

Hidan se sonroja violentamente. Una imagen -el atado en la cama, a merced de Kakuzu- hace que le recorra un escalofrío. Respira hondo y se queda inmóvil. La habitación se queda en silencio. Solo se escucha algun murmullo en sueños por parte de Akiko. Minutos mas tarde, la lluvia empieza a caer.

Hidan ha conseguido dormirse. Kakuzu le mira de reojo, observa a su compañero que en sueños se ha acurrucado contra el. Suspira y cierra los ojos, disfrutando de esos escasos momentos de paz que, ocasionalmente, comparte con su temperamental compañero. Siente la tentación de acariciar su pelo. De rodear su cuerpo con un brazo y sentir su respiración.

Pero no lo hace.

Cuando amanece, sigue lloviendo. Akiko se sienta en la cama, bostezando. Cuando busca con la mirada a sus padres, sonríe feliz. Ambos duermen tranquilamente. Se levanta acercándose a ellos, y sacude el brazo de Kakuzu intentando despertarle.

-Kuzu-san -murmura despacio- Ya despierta, Kuzu-san.¿Kuzu-san?-

-¿Qué quieres, Akiko?-

-Dijiste que debíamos irnos al amanecer. Amaneció, pero está lloviendo.¿Despierto a Hi-chan?-

-Si, hazlo -Kakuzu suspira frustrado pero se levanta- Iré a conseguir algo de comer. Cuando vuelva, estareis preparados. ¿De acuerdo?-.

Cuando vuelve, ambos están preparados. Y Hidan, con ganas de discutir.

-Joder, Kakuzu. ¿Pretendes que nos vayamos con la que está cayendo? Llueve mucho, deberíamos esperar a que deje de llover.-

-No seas estúpido. Muchas veces hemos viajado en peores condiciones.-

-Pero no Akiko. ¿Y si se enferma? Ella es muy delicada.-

-No pasa nada, Hi-chan -Akiko les mira preocupada; no quiere que discutan por su culpa- No enfermaré.-

-Pero…-

-Nada de peros, ya la has oido. -Kakuzu le mira de reojo- Vámonos de una vez-.

El camino es largo y difícil. El suelo esta lleno de charcos y barro, y eso dificulta considerablemente el trayecto. Akiko está escondida dentro de la capa de Hidan, apretada contra su pecho, en un intento de mantener el calor, aunque los tres están ya completamente empapados.

Dos shinobis observan a la pareja, escondidos tras unos arbustos en lo alto de una colina.

-Debemos informar de esto a los superiores -murmura uno de ellos-. No los veo bien por la lluvia, ¿sabes identificarlos?-

-Creo que son la pareja compuesta por Hidan y Kakuzu -se coloca mejor la mascara- Son especialmente peligrosos, esos dos. Al parecer son inmortales.-

-Inmortales -les observa todavía y permanece en silencio; de pronto se da cuenta de algo- ¿Qué es lo que lleva el mas bajo?-

-Parece que lleva algo escondido en la capa -se inclina hacia delante, tratando de ver mejor- ¿Es un animal?-

En ese momento Akiko asoma su rostro por el cuello de Hidan para sonreir a Kakuzu. Los dos shinobis se quedan paralizados.

-Una…¡llevan una niña! -el hombre suena asombrado- ¿Cómo es posible?¿Qué significa esto?-

-Tal vez la hayan secuestrado -murmura el otro- ¿Es posible? ¿Para que querrán una niña?-

-No lo se, pero debemos informar de esto. Volveremos con refuerzos y rescataremos a esa niña.-

Desaparecen sin dejar rastro. Kakuzu se detiene repentinamente.

-¿Um?- Hidan gira su rostro hacia su compañero, intrigado- ¿Qué pasa?-

-..Nada- mira hacia un lado- Durante un momento sentí que nos observaban. Pero ahora ya no-

- Mejor vamos rápido. Ademas, Akiko está temblando -baja la mirada hacia la niña- Como enferme, Kakuzu…¡te juro que me la pagas!-

-Cállate-

Cuando llegan a la cueva, un par de horas mas tarde, les recibe un espectáculo interesante: el salón, si se puede llamar asi, está lleno de juguetes y muñecas. Suzume corretea de un lado a otro, perseguida con Tobi, que está jugando con ella. Deidara les vigila, y Sasori está concentrado en fabricar juguetes de madera. Itachi solamente observa la escena con una casi inexistente sonrisa, y Kisame trata de atrapar a la niña cuando pasa por su lado.

-¡Estáis aquí!- Deidara sonrie al ver a sus compañeros pero de pronto frunce el ceño- Estáis totalmente empapados. Deberíais ir a secaros.-

-¡Akiko!- Suzume corre hacia ellos sonriendo.

Akiko asoma su cabeza por la capa de Hidan, sonríe y baja de sus brazos corriendo hacia Suzume presa de la emoción.

- Akiko, ven aquí. Tengo que secarte. ¿Akiko?- Hidan camina hacia ella atrapándola antes de que llegue a abrazar a su amiga- Si la abrazas, la mojarás a ella también.-

-¡pero yo quiero…!-

-Silencio, niña. Luego te dejaré, ¿vale?- pasa de largo caminando hacia su habitación.

Kakuzu les sigue con la mirada, suspira dejando la capa a un lado y se sienta en uno de los sofás, ignorando al mundo en general.

Mientras tanto, Sasori termina con el juguete que estaba haciendo. Lo levanta para poder observarlo mejor, y luego se lo ofrece a Suzume. Deidara sonríe por la escena, sin poder evitarlo. Suspira soltándose el pelo, y se aparta el mechón del rostro para poder ver mejor.

-Deidara-

-¿Si, un?-

-Te ves bien así-

-¿Ah?- Deidara se sonroja por completo ante este inesperado comentario- Uh, gracias, Sasori-danna.-

Sasori sonríe. Parece a punto de decir algo mas, pero entonces un grito interrumpe el momento.

-¡¡¡Kakuzuuuuuuuuuuuuuuu!!!-.

Kakuzu suelta un quejido de frustración, y segundos después Hidan aparece, casi lanzandose sobre el.

-Kakuzu, Kakuzu, ¡joder! Creo que Akiko tiene fiebre. ¿Qué hacemos? -Hidan da pequeños saltos en su nerviosismo- No se encuentra bien. ¡Kakuzu!-

-Tranquilízate, ¿quieres?-

Hidan prácticamente le arrastra hasta su habitación. Akiko está sentada en la cama, con un ligero sonrojo y con cara de culpabilidad. Kakuzu se sienta en la cama poniendo una mano en la frente de la niña.

-Tiene fiebre -murmura unos segundos después, sintiéndose inesperadamente culpable; después de todo, ha sido idea suya caminar bajo la lluvia- ¿Cómo estás?-

-¿Cómo va a estar? ¡¡Enferma!! ¡JODER KAKUZU, ESTO ES CULPA TUYA!- Hidan parece preso de los nervios- ¡Por Jashin-sama! ¿Qué hago? Nunca he tenido que cuidar a nadie.-

-Solo cállate, estoy intentando pensar -Kakuzu suena irritado, ya tiene bastante con su culpabilidad como para que ahora venga Hidan a acusarle. Pero su compañero sigue andando de un lado a otro- ¡Estate quieto!-

-¡Como pudiste ser tan estúpido...!-

-Lo siento…-

Ambos se callan, aturdidos. Hidan se acerca de la cama, arrodillandose junto a ella, y mirando a Akiko preocupado.

-¿Por qué lo sientes, pequeña?-

-Yo…lo siento por ponerme enferma. Pero por favor, no discutan- Akiko les mira triste-

-No discutiremos, Akiko -Kakuzu le mira seriamente- Te lo prometo.-

Akiko sonríe.

-Gracias, Kuzu-san.-

Hidan les mira, sin intervenir. Nota un calor extraño, a la altura del corazón, y aparta la mirada incómodo.

-Iré a hablar con Konan -murmura Kakuzu después de un silencio- Ella sabrá que hacer. Hidan, cuida de Akiko mientras tanto.-

El jashinista le sigue con la mirada. Y cuando la puerta se cierra, suelta el suspiro que había estado conteniendo hasta ese momento.

-Hi-chan…-

-¿si?-

Akiko sonrie.

-Me gusta ver que quieres mucho a Kuzu-san.-

Continuará…

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

WooooOw!

Como reaccionará Hidan a eso? :]

ya veremos, ya veremos...~

Adios!

Reviews? :3