Disclaimer: Nada de esto es mío, todo pertenece a J.K. Rowling.

Disfraz

Se acomodó el cabello una vez más, aún no le convencía del todo el amarillo de sus dientes o las millones de arrugas que tenía ahora. O su baja estatura. Arrugó la nariz una vez más y su cabello se aclaró un poco.

Si iba a ser una anciana despreocupada, que por lo menos fuera una anciana despreocupada realmente guapa. Necesitaba mejorar su disfraz para ser prácticamente irreconocible.

-Pan comido –pensó con orgullo.

Finalmente se colocó una gran verruga en la nariz y se sonrió malevolamente, parecía una bruja como las describían los muggles, sólo le faltaba ser verde y tener una escoba en las manos.

Empezó a reír por su aspecto, le encantaba aquel disfraz.

-Nadie sospechará que Tonks, la hermosa jovencita de cabello multicolor podría ser esta malvada anciana con aspecto de bruja muggle –se dijo así misma.

Bajó alegremente las escaleras de su hogar y partió hacia la estación King Cross, sería parte de la guardia del joven Harry Potter, necesitaba protección al máximo en esos momentos. No debían correr ningún riesgo ni confiarse, no sabían con certeza quién era mortígago y quién no.

Se miró una vez más en el espejo y no pudo contener una risita nasal, sí, amaba su disfraz y no se cansaría de repetirlo, después tomó un bastón que tenía guardado desde su segundo grado en Hogwarts y lo observó detenidamente.

Jeff Tonks, su abuelo, se lo había obsequiado como regalo de cumpleaños provocando desconcierto y carcajadas a todos sus familiares.

-Un regalo original para una chica original –le había dicho guiñándole un ojo-, confío en que te servirá algún día.

Sonrió con tristeza, su abuelo había fallecido al siguiente año, no le gustaba recordar momentos tristes pero en ese momento había sido inevitable. Al menos su abuelo tuvo razón, después de 11 años el regalo le había resultado de utilidad.

Entonces después de un click, apareció fuera de dicha estación, tomó su bastón y lo apoyó en el suelo, se encorvó un poco y empezó a caminar lenta y pausadamente.

Después de varios minutos de lenta caminata divisó la esbelta figura de Remus Lupin y una sonrisita maliciosa se dibujó en su arrugado rostro.

-Jovencito.. ¿no tendrás un pañuelo por ahí para esta pobre anciana?

Su voz era sumamente ronca y diferente a la suya, rió internamente, seguramente se la pasaría de lo lindo.

El hombre observó detenidamente a la anciana y finalmente después de unos momentos de silencio, habló.

-¿Tonks? –preguntó el ojimiel provocando que la ahora anciana Tonks tirara el bastón e hiciera una mueca de desconcierto.

-¡Esto no es justo¿Quién te ha dicho que vendría como anciana? Moody.. le he dicho que es un secreto..

Empezó a farfullar mientras recogía el bastón del suelo.

-No me ha dicho Moody.

Sonrió divertidamente, ahora la persona que se divertiría no era precisamente metamorfomaga.. ni mujer.

-¿Entonces cómo lo supiste? No trates de encubrirlo Remus..

Lo amenazó con el bastón y un hombre que se encontraba observando la escena desde lejos se acercó velozmente con el semblante frívolo.

-¿La está molestando señora? Puedo hacer que se vaya si usted gusta –dijo con una voz grave y crujió los nudillos.

Tonks rió internamente, más no sonrió, bajó el bastón y se apoyó en él, dirigió su mirada hacia el extraño y esbozó una sonrisita dulce.

-Es el novio de mi nieta, sabes nunca me ha caído bien, pero no creo que ella se ponga contenta sabiendo que su noviecito fue golpeado por mi culpa. Gracias amable jovencito, que Mer.. er.. –abrió los ojos bastante y tosió con disimulo- Dios te bendiga, ve con cuidado.

-¡Ah! Entiendo.. lamento la interrupción entonces.

Se retiró notablemente sonrojado por su falta de prudencia murmurando frases incomprensibles.

-¿Decías? –preguntó Tonks más tranquila y esperó una respuesta, fijando sus ojos en los suyos.

-Tus ojos Tonks, son los mismos.

Se quedó sorprendida, lo había olvidado, amaba tanto su color de ojos natural que le dolía separarse de él.

-Sabía que algo se me olvidaba.. –murmuró y empezó a caminar junto al hombre.

-Es un color muy bonito –comentó él pausadamente y ambos se miraron a los ojos, no era común que una anciana y hombre de edad media se miraran de aquella manera, expresando un cariño más allá de la amistad, más allá del compañerismo y más allá del amor.


Regreso con una viñeta más larguita.. conste, hice mi esfuerzo por que quedara larga y bueno, sé que pude haberle sacado mucho más jugo pero mi cabeza no daba para más (aparte de que lo que seguía de aquí lo tenía planeado para otra viñeta).

Espero que les guste :)

Saluditoss y gracias por leer :D

Dejen sus críticas constructivas o destructivas :D