Día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, una tortura que no paraba desde hacia ya mucho tiempo. Los vecinos no dejaban de quejarse con los padres de la Familia Loud y Bret, quienes intentaron parar esta batalla entre sus hijos.

Todo empezó cuando Kevin, Lincoln, Clyde, Eddie y Christian decidieron tener una pijamada, una "noche de chicos", en la casa Loud.

Lograron organizar todo muy bien, convencieron a sus padres de darles permiso para quedarse despiertos toda la noche, y planearon un itinerario completo que incluía películas, comics, y videojuegos. Sin embargo, Eddie y Christian tenían otros planes.

Los muchachos ya se encontraban en el cuarto de Lincoln, siendo los únicos despiertos, toda la familia ya dormía. Al contrario que Kevin, sus hermanos se llevaban bien con Clyde también, pues les parecía algo asombroso sangrar tanto por la nariz tras ver a una chica pasar. Prestaban atención a una película de acción, cuando Eddie y Christian decidieron abandonarlos.

-Vamos a ir al baño. —Dijo Eddie poniéndose de pie.

-Si. Ahora volvemos. —Christian ocultaba algo en su bolsillo, algo grande y cuadrado que apenas cabía ahí.

-Seguro... —Lincoln no cuestiono que ambos fuesen al baño juntos, le pareció extraño, quizás eran tradiciones de canadienses.

-¿Que es lo que tenia Christian en su bolsillo? —Le pregunto Clyde a Kevin.

Este le respondió cuando masticaba alguna palomitas de maíz.

-No sé. ¿En una casa llena de chicas? ¿Que traerías para guardar este hermoso recuerdo?

-¿¡Que!? ¿¡Trajeron una cámara!? —Lincoln de un brinco se puso de pie y todos los bocadillos salieron volando en distintas direcciones, estaba sobresaltado. Kevin devoro algunos del suelo.

-No me metan en lo que sea que hagan mis hermanos, esos demonios estarán haciendo "travesuras" si me entiendes. —No se veía preocupado, y ni siquiera parecía importarle cubrir a Eddie y Christian.

Lincoln y Clyde se miraron. Salieron disparados de la habitación hacia el baño, queriendo verificar lo que Kevin decía. El baño estaba vacío.

-¡No están aquí!

-¡Quizás estén en el cuarto de Lori! ¡Yo estaría ahí si tuviera una cámara!

-¡No! ¡Clyde! ¡Mira! —Lincoln señalo la puerta de una de sus hermanas, estaba abierta, señal de que alguien acababa de ingresar.

Por supuesto que si. Christian y Eddie ya habían oído muchas historias de hombres que grababan a mujeres durmiendo, en pijama y cosas igual de extrañas, no lo entendían, solo sabían que era algo malo, y con gusto harían cosas malas.

Christian tenia una expresión de asco al filmar a Luan durmiendo, usaba esos frenos y tenia la boca abierta, hablaba dormida.

-Eddie... —Susurro lo más bajo posible para que sus víctimas no lo oyeran— Esto es extraño. ¿Ya podemos irnos?

No recibió respuesta.

Al darse vuelta, descubrió a Eddie junto a la cama de Luna, ella dormía profundamente con un par de audífonos sobre sus orejas, conectados a un reproductor de música rock, él la observaba con atención. Tomó el pequeño reproductor, y leyó el nombre de las canciones.

-Mira, Christian. Es música descargada de forma legal, ¿te imaginas cuanto dinero gasto en esto?

Tenia una mirada macabra.

-¿Eh? ¿Eddie? ¿Que planeas hacer?

-Luna toca bien... —Pulso varios botones en la pantalla, seleccionando cada una de las pistas— Lastima que le guste el genero incorrecto de música.

Justo en ese instante, Lincoln y Clyde irrumpieron en la habitación, hallándose con esa escena. Lincoln adivino las intenciones de Eddie, intento detenerlo.

-¡No! ¡Espera!

Muy tarde, al asustarse por el grito, Eddie pulso el botón que eliminaba todas las canciones favoritas de Luna, a su vez, el escándalo hizo que Luna se despertara.

Lo primero que noto fue que sus audífonos ya no generaban música, y a Eddie sujetando su reproductor en sus manos con un mensaje que decía: "Elementos eliminados con éxito".

El chico rubio trago saliva, y mostrando una sonrisa nerviosa, se alejo lo más lento que pudo.

-No es lo que parece... —Fue lo único que atino a decir.

Es difícil explicar el escándalo que se armo tras eso. Todo el vecindario se despertó al oír gritos de niños peleando. Bret salió disparado de su casa a recoger a sus hijos, sabia que algo habían hecho. Eddie, Christian y Kevin corrieron por su vida, para evitar que las hermanas de Lincoln acabaran con ellos. Los señores McBride tuvieron que venir a llevarse a Clyde tras escuchar de este altercado.

La cosa no acabo ahí.

Luna se molesto en serio por lo que hizo Eddie sin explicación alguna, no entendía por que hizo una cosa tan terrible. La primera vez que ambos se juntaron tocaron hermosas melodías, y parecía ser una buena persona. La solución podría ser descargar más música, aunque le costaría más dinero del que tenia.

Lincoln busco explicaciones con Kevin, este solo le respondía que lo que hicieran sus hermanos no era su responsabilidad.

Un día por la tarde, Eddie hizo algo aún más terrible, se burlo de Luna.

Delante del garaje de su hogar, coloco un par de amplificadores, los conecto a una guitarra eléctrica, y empezó a tocar. Christian llevaba una lata y puso un cartel que decía encima: "Música Genial"

El niño rubio de pelo largo entonaba notas muy buenas a pesar de su corta edad, y todo aquel que pasaba por esa calle dejaba un par de monedas en la lata, que Christian recibía gustoso.

-¿Que se supone que hace ese torpe? —Pregunto Lynn, algo molesta, pegada junto a la ventana justo como todas sus hermanas y hermano.

-Pues tal parece que esta lanzando una especie llamado para determinar al Alfa dominante en su hábitat en el ámbito musical. —Nadie entendió lo que Lisa dijo, ella suspiro fastidiada— Esta lanzándole un reto a Luna...

-Oh. Eso explica por que querían que los distrajera un rato. —Esa voz era de un chico, y no era Lincoln. Todos se dieron la vuelta y se asustaron al ver a Kevin comiendo algo de un sándwich sentado en el sofá y mirando la televisión con el control remoto en mano— Creo que olvide la parte de la distracción. —No les prestaba mucha atención.

-¿¡Tu!? ¿¡Que haces aquí!? —Lori le grito en tono amenazante. Le quito el control y apago la gran pantalla.

-Oye. Estaba viendo eso. —Lana le quito con fuerza el pedazo de sándwich que le quedaba, y se lo devoro delante de él como si quisiera burlarse— Y también estaba comiendo eso, creo que era innecesario que hicieras algo así.

-Si. Si lo era. —Lana trato de abalanzarse contra él. Algo la detuvo, alguien se interpuso en su camino.

-Lo deje entrar. —Lucy evito que su hermana siguiera avanzando más colocándose delante de ella.

-¿Lucy? ¿Lo dejaste entrar? ¿Que? —Lincoln cuestiono a su hermana.

-Duh. Es obvio. ¿Es que acaso creían que entraba sin que ustedes lo supieran? Obviamente tenia que pedirle permiso a alguien. Por todos los cielos, soy canadiense, no un monstruo. —Kevin se puso de pie y se paro junto a Lucy.

-Yo lo dejaba entrar por la ventana de mi cuarto, a cambio de que él me diera unos libros prohibidos en el país.

-¿Desde hace cuanto hacen esto? —Pregunto Lola.

-Bueno, llegue un Lunes... —Kevin quedo pensativo un rato— Así que yo diría que el Martes.

-¿¡Como!? ¿Han estado haciendo esto desde que llegaste? —Luan se mostraba tan boquiabierta como las demás.

-Su hermana tiene más amigos además de ustedes, ¿Saben?

-De hecho, amigo es una palabra muy fuerte. —Lucy miro a Kevin.

-Concuerdo oscura. Su hermana tiene más conocidos que ustedes, ¿saben? ¡Como sea! No nos salgamos del tema.

-¿Están saliendo? —Leni pregunto con curiosidad.

-No... —Lucy fue quien respondió.

-Bueno, como decía... —Fue interrumpido por Lana.

-¡Y por que no nos dijiste nada de esto!

-Era parte del trató.

-¿Tu sabias que fue el quien nos hizo esas bromas? —Lisa entrecerraba los ojos.

-Tuve mis sospechas, no creía que hubiera sido él. También sospechaba de Luan.

Kevin se impacientaba.

-¿Me dejan terminar? ¿Si? Bueno, como estaba por decirles, mis hermanos han hecho este tipo de cosas desde hace mucho tiempo. Hacer cosas terribles e impacientar es su especialidad. Solo hay una cosa por hacer. —Señalo a Luna con su dedo— Tu. Combate fuego con fuego. Eddie dejara de tocar esas horribles canciones si demuestras que eres mejor que ese inútil.

-¿Y por que habríamos de confiar en ti? —Lynn aún tenia ganas de golpearlo en el estomago.

-Por que odio la música de mis hermanos. Si quieren no hagan nada, pero esos idiotas no se detendrán hasta conseguir fastidiarlos, los conozco muy bien.

Hubo un silencio tras lo ultimo dicho, la familia se quedo callada y pensativa por unos segundos. Luna tomo una decisión.

-Llamare a Chunk. Necesito amplificadores... —Infló su pecho y levanto su puño declarando la guerra— Si quieren batalla, batalla tendrán.

Se dirigió seguida por sus hermanas hacia su garaje, exceptuando a Lucy y Lincoln.

-Genial, se fueron. —Kevin camino hacia Lincoln y rodeo su cuello con su brazo de manera suave. Se mostró algo más serio y susurraba— Debemos hablar, en privado.

-Seguro. Eh... —Lincoln no entendía por que tomo esta actitud, y sea cual fuese el motivo con seguridad podría ser algo malo.

Se dirigieron a su habitación, dejando a Lucy en la sala leyendo un nuevo libro que Kevin le dio. Cuando se aseguraron de cerrar la puerta para evitar que alguien los oyera, Kevin se sentó sobre la cama de su amigo, y hablo mientras probaba una barra de chocolate con maní.

-Te propongo algo. —Algunas migajas salieron de su boca— Un cambio.

-¿A que te refieres? —Lincoln intento esquivar los pequeños proyectiles de comida.

-Simple. Tu vas con mis hermanos, los convences de dejar de tocar esa horrible música, y yo me quedo con tus hermanas, y trato de llevarme un poco bien con ellas.

Se quedo callado, era una pésima idea. Pasado unos segundos, casi gritando, se negó a aceptar.

-¡Claro que no! ¿Es que acaso quieres que te hagan algo? ¿O tu a ellas? ¡Terminarían matándose! ¡O peor!

-Cielos. No es para tanto... No, de hecho. Tienes razón. ¡Vamos! ¡Solo un día! —Kevin estaba casi suplicando— ¡No tengo paciencia para tratar con mis hermanos! ¡Tu has tratado con tu familia por once años! ¡Acaba con esta tortura!

Lincoln se cruzo de brazos y se dio media vuelta. No iba a aceptar, en primer lugar, por que esta tonta pelea terminaría en cualquier momento, en segundo lugar, por que Eddie y Christian serian difíciles de convencer para detenerse, y en tercer lugar, no iba a dejar que Kevin y sus hermanas volvieran a pelear de una forma tan tonta.

-Lo siento Kevin, la respuesta sigue siendo no.

-Esta bien. Si cambias de opinión, la oferta sigue en pie. —Resignado abandono a Lincoln, no sin antes robarse un par de monedas que encontró en su mesa sin que él se diera cuenta.

Claro, lamentaría su decisión. Luna tocó su guitarra aumentando el volumen lo máximo que podía, haciendo un escándalo que dejaría a todo el vecindario sordo. Eddie no se quedo atrás y respondió tocando notas más altas y desafinando a propósito. Y así pasaron peleándose por varias semanas, esos ruidos que ambos jóvenes producían fue capaz de opacar el llanto de Lily. Kevin no volvió a la casa de Lincoln por varios días, quizás por que estaría todo el día tapándose los oídos con un par de almohadas.

Incluso Christian no pudo soportarlo más, estaba harto y eligió pasar el día con los Loud, Lola y Lana específicamente.

Lana quería jugar con lodo junto a él, y Lola quería maquillarlo y mejorar su cabello.

-¡Chicas, por favor! ¡Soy un hombre! Es claro que puedo hacer ambas cosas al mismo tiempo. —Se quedo jugando con ellas en el patio trasero.

Cuando Lincoln escuchó el sólo de guitarra por quinceava vez en ese día, supo que era suficiente. Salio por la puerta de su casa, cruzándose con Kevin quien estaba punto de tocarla. Tenia el ceño fruncido y evitaba el contacto visual.

-Kevin. Estaba a punto de ir a verte.

-Entonces te ahorre el viaje, —Masticaba algo de chicle— ¿tenemos un trato? —Extendió su mano para estrechar la suya— No preguntes que hacia en tu puerta, no es que estuviese esperando a que la abrieras para hacer una entrada genial o algo así. Eso solo lo hacen los británicos.

-De acuerdo. —Apretó la mano de su amigo— No quiero que intentes nada malo, y quiero ver mi casa en pie cuando vuelva.

-¿Quieres negociarlo?

Lincoln rodó los ojos sin responder y salio de su hogar, pasando al costado de Kevin sin decirle nada. Kevin no le dio importancia e ingreso a la casa cerrando la puerta. Los dos chicos tenían hermanos con los cuales tenían que charlar.

Encontró a Eddie tocando su guitarra con toda su energía delante del garaje de la casa canadiense, transpiraba mucho, no se debía haber detenido en toda la mañana. Trato de llamar su atención, pues se centraba más en su instrumento musical que en su presencia.

-¡Eddie! ¡Eddie!

El chico dejo de tocar su guitarra, vio a Lincoln, y lo saludo con la cabeza y una sonrisa.

-Lincoln. ¿Que onda? Que pasa amigo, en que soy útil.

Estaba de buen humor, algo raro, se supone que estaba batallando contra Luna. ¿Por que no estaba enojado o serio?

-¿Podrías...? Ya sabes, ¿Dejar de tocar tan fuerte?

Su sonrisa despareció.

-¿Estas loco? ¿Como se supone que conseguiré dinero entonces?

-¿Dinero? ¿No estas en una especie de guerra contra Luna?

-Bueno, si... —Dejo su instrumento en el suelo— Aunque mi principal objetivo era ganar algo de dinero, no entiendo por que Luna quiere ahuyentar a las personas que me dejaban algunas monedas.

-¿¡Que!? ¿¡No querías molestar a Luna como lo hiciste en !a noche de la pijamada?

-¡Eso fue un accidente! —Se acerco a Lincoln, ahora conversaban cara a cara. Tratando de explicarle lo mejor posible su situación— Nunca quise eliminar sus canciones. Bueno, quizás si. En un principio, luego decidí hacer algo mejor... —Hubo una pausa, quizás por que la verdad que estuviera a punto de decir era algo fuera de sus parámetros— Iba a robarlas —O no— No me mal intérpretes, quise usar esto para guardar las canciones ahí. —Saco una pequeña tarjeta negra, microscópica, que probablemente media dos centímetros— Iba a darle un susto, eso era todo. Claro que se las iba a devolver tarde o temprano. Y ahora, gracias a que mi plan original fallo, quiero darle el dinero que perdió en esas canciones, así podría recuperarlas.

Eso podría tener algo de sentido. Por la mente de Lincoln se cruzo una idea extraña. Kevin dijo que sus hermanos eran expertos molestando personas; aunque ellos no fueran malos del todo, eran distintos. Por eso Kevin no los soportaba, no tenían su mentalidad de hacerle daño a la gente. Por eso Kevin mintió sobre que Eddie retaba a Luna en una batalla. Kevin mintió.

-Demonios... —Pensó en voz alta, al percatarse que dejo una bomba junto a sus hermanas. Tendría que solucionar las cosas una por una— Eddie, hay una mejor forma de disculparse con Luna.

-¿Disculparme? ¿Yo? Estas desquiciado. Solo es una especie de pago de cuentas... —Era pésimo para mentir.

-Si, claro. Escucha, tengo algo que funcionara. Y sé que la idea no te va a encantar.

Mientras tanto, en la casa Loud; Kevin se acomodo en la habitación de Lincoln, leía un par de comics, cuando alguien toco a su puerta.

-¡No hay nadie! —Contesto de mala gana.

-¿Tu? ¿De nuevo aquí? —Lynn ingreso a la habitación, enojada al notar su estadía en la casa— ¿Que haces en el cuarto de Lincoln? ¡Largo!

Siguió leyendo el cómic, ignorando su orden a propósito.

-Tranquilo. Tu hermano y yo tuvimos un trato. El solucionara esta cosa de la batalla estúpida, y yo solo me quedare en este cuarto aburrido. No tienes que comportarte como nena, amigo.

-No soy tu amigo. —Lynn no soportaba al chico, no le gustaba para nada que tuviera un aire de superioridad todo el tiempo, y que fuese un flojo que se aprovechaba de la amistad de Lincoln para conseguir cosas de él. Despreciaba a ese bravucón odioso— Sal de aquí. —Hizo crujir sus nudillos— Ultima advertencia.

-¡Hey! ¡No te emociones, muchacho! —Reacciono por fin al ver esta amenaza, se puso de espalda contra la pared y elevo sus manos como si estuviera intentando tranquilizar a Lynn. Podría decirse que estaba asustado— ¡No hay por que recurrir a la violencia! Escucha, guarda la calma. He venido aquí para llevarme mejor con ustedes. Ya sabes, por lo de las bromas, las mentiras, los insultos, los sobrenombres, los robos, la invasión a la privacidad... —Reflexionó un segundo, pensando si se le había escapado algún detalle— Oh, y por confundirte con un varón cada vez que te veo.

Lynn se cruzo de brazos, y con seriedad inspecciono a Kevin de arriba a abajo, no quería creerle, pues debería ser otra de sus mentiras.

-¿Y esperas llevarte mejor conmigo solo con una disculpa?

-Eh... ¿Entonces quieres dos dólares? Por que es todo lo que tengo. —Rebuscaba en su bolsillo algo de efectivo.

-No, torpe. Tengo una idea mucho mejor. —Una sonrisa se dibujo en su rostro. Y Kevin, aun intentando mantenerse serio y no demostrar nervios, trago saliva.

Ruidos extraños provenientes de la habitación de Lincoln fastidiaban a Lisa cuando esta trataba de calcular una factorización cuadrática para hallar el área de un triangulo equilátero circunscrito en un trapecio con un ángulo de 37 grados. Ya era mucho para soportar más ruido del que Luna y Eddie generaban.

Salio de su cuarto, solo para encontrar a Kevin en mitad del corredor tendido en el suelo, boca abajo, con Lynn poniendo un pie sobre su espalda.

-¡Resistes más que Lincoln! ¡Tenemos que volver a hacerlo! —Se veía agotada, al igual que Kevin.

-Claro... ¿Por que no? —Se incorporaba del suelo, agitado. Su respuesta llevaba un tono de sarcasmo— No lo volvamos a repetir, por favor.

-¡Eso lo veremos! ¡Chico rudo! —Lo golpeo en el hombro, antes de alejarse y meterse a su cuarto. Se quejo un poco por el dolor que le ocasiono. Con Lynn llevaba una hermana de diez. Si tuvo que sufrir con esta, no se imaginaba como seria con las otras. Definitivamente la lucha libre no era su deporte favorito, ni lo seria nunca.

-Eh... ¿Que me miras, Ner—? Digo, ¿Que me miras, Lisa?

-Nada interesante en ti, homo sapiens de intelecto inferior. —Claro que recordaba a ese tipo. Y al igual que las otras, su presencia le era insoportable— Te sugiero que abandones esta casa antes de que sufras daños físicos y psicológicos. Cabe resaltar que es lo mínimo que te podría ocurrir.

Si Kevin quería llevarse bien con ella, tendría que ser más listo de lo que era en realidad.

-Estoy dispuesto a que hagas un experimento conmigo.

-¿Disculpa? —Se acomodo los lentes, casi se caen al sorprenderse por tan repentina propuesta.

-Si. Solo quiero una barra de chocolate, y podrás hacerle lo que quieras a mi cuerpo. Claro, siempre y cuando no sea permanente. ¿Trato?

-Trato. —No se lo pensó dos veces, nadie ofrecería algo como eso otra vez. Una oferta que no podía desaprovechar.

Una explosión destrozo la puerta de la habitación, y Kevin sintió pequeñas descargas eléctricas en todo su cuerpo. Su piel estaba cubierta de cenizas. Salio del lugar donde le colocaron diversos cables, enojado, con dolores, y cargando a Lily en brazos, quien lloraba gracias al sonido producido. Trato de calmarla.

-Ya cierra la boca, no seas bebé. —Le exigió con su voz seria. Ella chillo aún más fuerte— ¡Ya sé! ¡Ten! —Saco la barra chocolate que Lisa le entrego, y le dio un pedazo a Lily, ella se callo y miro con curiosidad el alimento— Eso, te daré el chocolate si guardas silencio y te duermes —Lily pareció entender, pues asintió con la cabeza y devoro la comida que Kevin le dio, ahora solo tenia que devolverla a su cuna.

-Eres una bebé problemática. Deberías volverte canadiense. —Le dijo antes de que la abrigara con su mantita, y viera como se llevaba su pulgar a la boca y volvía a dormir.

-¿Que tal salio la cosa que me hiciste, Lisa? —Se dio vuelta, observo como Lisa realizaba cálculos en una pizarra y en una librera de notas. También estaba cubierta de cenizas y tenia los cabellos en punta.

-¡Mejor de lo esperado! ¡Estos nuevos resultados lograron los avances que nunca llegue a imaginar!

-Si. Agradece a mi noble corazón.

Abandono a ese par de niñas menores. Solo faltaban siete y por fin podría largarse.

Paso delante de la puerta de Lola y Lana, dentro, noto que Christian jugaba con ellas, decidió preguntar porque.

-¿Christian? ¿Tú que haces aquí?

El chico le estaba dando la espalda, y al escuchar su voz, dio un giro para responderle. Tenia la mitad del rostro con lodo, y la otra mitad estaba maquillada.

-Juego con Lola y Lana. No puedo estar con Eddie más tiempo. ¿Tu que haces aquí?

Las gemelas detuvieron lo que hacían cuando Kevin ingreso. Desconfiaban de él.

-Se supone que intento llevarme mejor con las hermanas de Lincoln. Hablando de eso, técnicamente tu tienes mi sangre...

-Eh, pero Kevin... Eres adop... —Recibio un golpe en el estomago que le quito el aliento.

-Legalmente tienes mi sangre. —Se auto corrigió, si podía saltarse llevarse bien con dos Loud, las cosas serian más fáciles— Así que, si te llevas bien con Lala y Lona, es como sí una parte de mi estuviera siendo bueno con ellas.

-Eso no tiene sentido. —Dijo Lola, molesta.

-¿Prefieren que me quede aquí?

-Pues ahora tiene sentido para mi... —Lana respondió, y con la mirada hacia Lola pareciera que le dijo que sólo aceptara lo que Kevin decía para que las dejara tranquilas.

-Ya vete. Estábamos en medio de una sesión de belleza. —Comento Lola cuando se acercaba a Christian. Este recuperaba el apenas recuperaba el aire.

-Ni lo menciones.

Se retiro dejando a su hermano solo. Pensó que no tendría ningún problema, Christian siempre fue el más atrevido de su familia, su cualidad de no tener miedo y creerse capaz de hacer todo sin pensar era ventajosa en algunas ocasiones; supuso que solo quería divertirse con alguien que no fuera Eddie.

Congenió con Lynn, Lisa, Lily, y se salto a las gemelas. Quedaban cinco.

Tal vez tendría que ir con la torpe primero, o la mayor. Luna seguiría tocando su guitarra y solo podría conversar con ella cuando se calmara, o sea, cuando Lincoln obligue a su hermano a disculparse.

Sentía que olvidaba a alguien.

-¿Entraste por la ventana?

Claro que sí. La voz tétrica le hizo dar media vuelta y encontrarse con la figura oscura de Lucy; por supuesto que lo asusto, siempre lo asustaba cada vez que hacia sus apariciones sorpresas. No lo dejaba notar, aunque le estuviera a punto de dar un paro cardíaco.

-No. ¿Es que acaso quieres nuevos libros? Por favor, ¿sabes lo difícil que son de conseguir?

No contesto. Paso por su costado e iba a meterse a su habitación.

-¡Hey! No he terminado de hablar. —La sujeto del brazo, deteniendo su caminata, no era un agarre brusco— Escucha.. —Casi olvida su nombre— Lucy. Le prometí a tu hermano llevarme bien con ustedes. Así que, si quieres evitar una especie de socialización entre nosotros, te pido que le digas que congeniamos bien. ¿De acuerdo?

La muchacha no respondió. Se soltó del agarre de Kevin, y se le quedó observando quieta como una estatua.

-¿Que?¿Intentas leer mi mente?

-Quiero que hagas algo por mi.

-¡Lo que faltaba! —Grito al aire— Bien, ¿Que quieres? ¿Dinero?

-No, alguien que escuche. Necesito recitar mis poemas con alguien. Y no hay muchos que puedan soportar lo tétrico de mis palabras.

Estaba atados de pies y manos, no tendría opción.

-Esta bien. Que sea rápido. —Apretó los puños, resistiéndose a explotar de ira.

Ambos se adentraron a la habitación de Lynn y Lucy. Kevin se sentó en una silla plegable y tuvo que esperar a que Lucy hablara.

Por los próximos veinte minutos, Kevin oyó palabras que nunca escucho antes, y poemas extravagantes sobre la muerte, el fracaso, y temas deprimentes. Más que asustarle, se aburría. Lucho por mantenerse despierto durante todos los actos de Lucy.

-...Y corría en medio de sentimientos confusos encontrados, un amor prohibido que le costaría la vida a ambos enamorados. Lucharon por que su deleite permaneciera, mas era inútil, pues ni uno de los dos se conocía siquiera...

No tenia idea de que hablaba. Sus rimas confusas, y letras no entendibles, le era difícil procesar eso. Se cabeceaba en la silla, sus párpados pesaban una tonelada cada uno.

-...entonces, fue cuando se dio cuenta. Ya era tarde para que alguien se arrepienta. El daño fue hecho por el monstruo que fue amado. Pues en su corazón, solo tenia odio encarnado.

Termino. Parecía que termino.

-¿Eso es todo?

-Si.

-Oh... —Aplaudio, de manera muy falsa— Bravo, bravo. Estuvo hermoso, sobretodo en la parte... —Dio un largo bostezo— En la parte de la del monstruo. Eh. Hablamos después...

Se puso de pie, y se fue del cuarto tambaleándose. El sueño lo vencía. Lucy siempre supo que el chico no presto atención a nada de lo que dijo, aunque fue bueno torturarlo un poco y hacerlo sufrir. Al menos alguien en esa casa además de Lincoln oía lo que tenia que decir.

-Tonta Lucy. Tonto Lincoln. Tontos Loud. ¿Por que tienen que ser tantos? —Entre quejidos se dirigió al cuarto de Lori, decidió que seria la siguiente. Aunque no sabia como se llevaría bien con ella.

Toco su puerta, no quería entrar y encontrarse con una escena asquerosa o algo por el estilo. La mayor abrió, con celular en mano y junto a su oreja derecha, no se sorprendió de su presencia.

-¿Que quieres? ¿No ves que estoy ocupada?

-Toma. —Extendió su brazo derecho, y mostrando la palma, le enseño un par de pendientes— Te conseguí esto, puedes interpretarlo como una ofrenda de paz.

Lori dejo su celular a un lado. Desconfiada, y levantando una ceja, las recibió.

-¿De donde las sacaste?

No le convenía decir de quien ni en donde las robo, así que sacudió sus hombros fingiendo no saberlo.

-Solo no se lo digas a Lincoln.

No tuvieron que hablar más. Solo le faltaba Leni, su boleto de salida de ese infierno aburrido y doloroso. La encontró en el baño, intentando empujar la puerta para ingresar.

-Se supone que tienes que jalar...

Le asusto que le hablara de repente.

-¡Ah! ¡Lucy! ¡No hagas eso de nue—! —Se percato de que no hablaba con su hermana— Oh, Kevin. ¡Hola! ¿Volviste a entrar por la ventana?

-No... —La chica sonreía, como si hubiese olvidado todo lo que les hizo desde que llego, su ignorancia le podría resultar ventajosa— Leni, te daré dos dolares si dices que nos llevamos bien.

-¿Eh? ¿Dos dólares? ¿Nosotros nos llevamos bien?

-De acuerdo, sera un dolar.

La chica pensó un poco, llevo su mano a su mentón, como si estuviese analizando la situación.

-¡50 centavos! ¡Y me estoy arriesgando!

-Esta bien, creo que es un trato justo.

Sacó de su bolsillo una moneda.

-Ten. Ya sabes que hacer.

La chica recibió el dinero, no se dio cuenta de que era falsa. Leni se aseguro de no olvidar que tenia que decirle a todo el que se cruce en su camino que se llevaba bien con Kevin.

Ya esta. Todos. Podría descansar de ese horrible día por fin.

-¡Kevin! ¿Quieres oír un chiste? —La olvido, no podía creer que la había olvidado— ¿Que le dijo un doctor a un matemático cuando fue al hospital? ¡Sufres de cálculos! ¿Entiendes? ¿Entiendes? —Su risa era similar a la de un taladro atravesando su cráneo.

-Ja. Ja. Ja. —No tenia animo ni para fingir— Que gracioso. Me encantaría oír más... Pero me temo que...

-¿En serio? ¡Pues pasa! ¡Que el show de Luan Loud esta por comenzar!

Fue jalado del brazo al cuarto de Luan y Luna, donde tendría una hora completa de malos chistes, y monólogos horribles. Tuvo tantas ganas de gritar que se mordió la lengua para evitar hacerlo.

-¿Que es esto? —Luna dejo su guitarra a un lado. Y miro con algo de desprecio a Eddie, quien era guiado por Lincoln dentro de su garaje, llevaba una lata en sus manos.

-Luna, escucha. Eddie tiene que decirte algo. Algo que quizá termine matándolo, algo que podría terminar con su vida. Adelante.

Cabizbajo, el chico se acerco a su rival. Y extendió la lata hacia ella, indicando que la recibiera.

-Yo... Lo sie... —Estuvo a punto de regurgitar todo lo que había almorzado— Lo siento por lo de tus canciones Luna. No quise hacerlo, bueno tal vez si. Solo que no espere que lo lleváramos tan lejos, es solo un mal entendido.

Luna inspecciono lo que la lata contenía, casi se desmaya al ver un boleto de entrada al próximo concierto de Mick Swagger y acceso tras bambalinas.

-¿¡Que es esto!? ¿¡De donde lo sacaste!? —Casi saltaba y gritaba de la emoción.

-Tengo mis contactos, como Kevin, supongo. —Eddie estaba feliz de que a Luna le agradara su regalo— Genial, ¿cierto?

-¡Viejo! ¡Esto es lo más asombroso que me ha pasado estas ultimas semanas! —Estaba tan extasiada que cargo a Eddie y dio vueltas con él. Tantas que el chico creía que ahora si vomitaría— ¡Te debió costar una fortuna! —Lo soltó para que se recuperara un rato.

-Nada que un canadiense no pudiese conseguir. —Tras tranquilizarse un rato, mostró su puño para que Luna la chocara de la misma manera— ¿Estamos bien?

-Supongo que esto demuestra que dices la verdad. Te perdono, viejo. —Respondió a su saludo— Hey, deberías traer tu guitarra, podríamos tocar algo más antes de que oscurezca.

-Si... Sobre eso... —Eddie se rasco la cabeza, incómodo— ¿Como crees que pague el boleto?

-¿¡Que hiciste que!?

Lincoln dejo a ambos en el garaje charlando, no quiso intervenir más. Sobretodo por que debía revisar que sus hermanas no hallan asesinado a Kevin.

Justamente lo encontró en la puerta, saliendo con una cara de desesperación, tenia ojeras y bolsas en los ojos.

Se cruzo con Lincoln, nunca se vio tan espantado.

-Lincoln... Te respeto. Que tengas que soportar algo como esto día tras día es increíble, yo apenas dure hoy día. Definitivamente... —Jadeaba— Eres el tipo más valiente que he conocido. Creo que podrías...

-¿Kevin? ¿Sigues aquí? ¡Genial! ¡Luchemos de nuevo! —Lynn bajaba con rapidez de las escaleras.

-De hecho, quiero que Kevin oiga otros de mis poemas. —Lucy la seguía por detrás.

-De ninguna manera, necesitó experimentar de nuevo y Kevin seria un buen sujeto de pruebas. —Lisa se unía a la fila de los Loud que descendían desde el segundo piso.

-¡No! ¡Ven Kevin! ¡Tengo otros chistes para contarte! —Luan cargaba a Lily en sus brazos, quien parecía que quería acercarse a Kevin también.

-Son todas tuyas, campeón. —Salio corriendo del hogar, no podía soportar otro segundo más con esos demonios.

Lincoln se quedo quieto, observando como Kevin huía hacia su hogar.

Pensó que tenia razón, no podría sobrevivir en esa casa, sus hermanas lo matarían, aunque no fuese intencionalmente.

Una batalla que acabo, nuevas amistades se forjaron, y todo en un solo día.

Sin duda alguna Eddie, Christian, y Kevin no eran una buena influencia, pero si eran alguien con quien tendrían muy buenas anécdotas.

-¿Que le hicieron?

Pregunto Lincoln a sus hermanas. Ellas rieron un poco.

-Lo que te hacemos a diario. —Lynn fue quien respondió— Por cierto, ¿Vendrá mañana? Queremos divertirnos con él.

Bret se llevo una gran sorpresa al recibir a sus tres hijos en la puerta de su casa. Kevin se veía fatigado, Christian tenia la cara cubierta de barro y maquillaje, y Eddie sonreía con la mente en las nubes.

-¡Están locas! ¡Como diablos no me di cuenta antes! —El hermano mayor mordió el filete que tenia en su plato— ¡Lynn esta loca! ¡Lucy es rara, y tiene solo ocho años! ¡Luan no sabe contar chistes! ¡Leni...! ¡Pues, es Leni! ¡Lisa es un cerebrito! ¡Lori solo se la pasa en su celular!

A su padre le dio gusto que Kevin estuviera interactuando con los vecinos y fuese más sociable, y no buscara solo su odio y desprecio.

-¿Y que te sucedió a ti, Christian? ¿Por que estas tan sucio?

Tomo algo de agua antes de contestar.

-Estuve jugando con Lola y Lana todo el día. Fue divertido. Quizás pase más tiempo con ellas.

Siempre fue su hijo más inmaduro, tal vez esa era la razón por la cual muchos lo consideraban el más bueno de sus hijos.

-Y Eddie. ¿Como fue tu día?

-Creo que ya no quiero ser malo...

-¿Eh? ¿Y eso por que lo dices?

-¡Por que es un chiste! —Se empezó a reír exageradamente— ¡Ya tengo un par de cosas planeadas mañanas contra los vecinos!

-De ninguna manera Eddie. No quiero que vuelvan a empezar una especie de batalla campal de nuevo.

-Mira quien habla.

-En Canadá las cosas eran distintas.

-¿Y acá no lo son? —Kevin se levanto de la mesa, ya había comido suficiente.

-Con esa familia al frente, claro que no hay sitio como este.

Interesante. ¿No?

Les agradezco las reviews y visitas de corazón. Así que voy a interactuar un poco contigo, ustedes... Ya me entienden.

Les tengo unas cuantas preguntas, y les aseguro que leeré las respuestas.

¿Tienes alguna teoría sobre la serie? ¿Cual es?

¿Tienes alguna teoría sobre el fic?

¿Cual es tu hermana Loud favorita?

Gracias por llegar hasta acá. Y como diria un gran héroe sadomasoquista: "Have a Nice Day!