Disclaimer: los personajes son de Kishimoto, la historia original se llama The madness of an enchanting obsession, cuya autora es AnnaDax. Yo únicamente la traduzco para poder difundirla
04-INTENTARLO MÁS DURAMENTE
A Hinata le gustaba volar, pero bajar del dibujo del pájaro blanco la hacía sentir mejor. Estaba oscuro, y no estaba segura de cuánto tiempo habían estado viajando. ¿Horas? ¿Días? Habían atravesado los campos del País de la Tierra, pero estaban todavía a una distancia considerable del lugar donde el equipo 8 había encontrado al Uchiha. Shikamaru había advertido que sería mejor empezar a buscar sin ser vistos.
La chica miró al resto del grupo. Todos se posicionaron en su lugar: Naruto y el Nara delante; ella en el medio; y Kiba, su compañero y Sai flanqueaban el grupo a la espalda.
El Uzumaki miró a la Hyuuga, que había activado su Byakugan. Necesitó un momento para comprobar las direcciones. Pronto, empezaron a correr a través de los claros que habían bordeado entre el País de la Tierra y el Viento. No tardaron demasiado en pasar a la parte sureste del país, ya que se movían con rapidez. Ninguno hablaba. Seguían un pasto entre las rocas e intentaban apartarse del camino de los habitantes, así como lugares donde los pudiera ver alguien. Era una misión secreta, y nadie podía saber que ellos estaban allí.
Sasuke miró la pálida luna sobre él y sintió con calma el aire frío que venía desde el mar. El olor a sal lo calmaba.
Estaba sentado ante un acantilado, mirando en la distancia tras haber acabado su entrenamiento. Su mano izquierda seguía sin funcionar, pero no le preocupaba. Podía luchar y matar sin problema, incluso si sólo podía usar una mano. Con un movimiento rudo, quitó la sangre de su larga espada y la envainó. Un grupo de tres hombres había decidido pasar a través de su secreto campo de entrenamiento y había decidido comprobar sus habilidades en ellos. Estaba disgustado. Había pasado de ser un shinobi fuerte a esconderse en cuevas, pero lo que más lo molestaba era lo débil que se sentía. La sangre de esos hombres goteó sobre el suelo y las rocas, y el líquido oscuro se difuminaba bajo la luz de la luna. Si no hubiera estado él mismo en el libro Bingo, podría haber obtenido unas monedas por las cabezas de esos hombres. Sin embargo, ahora esos tres cuerpos sin cabeza estaban en el claro, haciendo peligrar la posición de su escondite secreto. Tenía que deshacerse de ellos. El fuerte viento y la humedad podría limpiar el resto de su rastro.
Saltando sobre el suelo, cogió a uno de ellos y se lo puso sobre el hombro. Lo tiró al océano. Allí había criaturas que estarían agradecidas de aceptar ese regalo que les mandaba. Saltó entre las rocas del acantilado para sentarse sobre una y miró las olas. El agua chocaba con un sonido fuerte, tragándose al hombre muerto.
El Uchiha se dio prisa en repetir el proceso con enfado. Si hubiera tenido su otro brazo habilitado, podría haber completado aquello en dos viajes. Mirando el último cuerpo chocar contra las rocas, recordó su última lucha. No la de ese día, eso era un simple entretenimiento. La última vez que había luchado realmente había sido contra la chica Hyuuga. No debería haber dejado que muriera de esa forma. Tenía que haberla torturado por inhabilitarle el brazo. Sasuke movió la cabeza y miró con frustración sus dedos, intentando doblarlos. No entendía por qué no había luchado contra un usuario del Byakugan antes, sobretodo habiendo crecido en un pueblo donde los de ojos blancos abundaban y podía enfrentarse a ellos. Un miembro de su clan hubiera sido una parte interesante de su equipo.
De repente, lo golpeó. Si ella era de la familia principal, su clan lo perseguiría para vengarla. Irían tras él antes o después. Crugió su cuello, sólo tenía que esperarlos. Sería tan fácil como un juego de niños.
Empezaban a preocuparse de haber perdido el rastro cuando el líder paró. El resto sabía demasiado bien que debían permanecer en silencio en aquellas situaciones.
Su líder era un shinobi del tipo sensorial, probablemente el mejor de Otogakure. El hombre escuchó con los ojos cerrados, su flauta larga temblando entre sus dedos fríos. Podría oír las respiraciones, gente corriendo, rocas moviéndose. No llevaban más de una hora corriendo, y habían adelantado rápidamente. Su grupo no podía perder más tiempo, pero estaba bien. Se había dado cuenta claramente de que la gente que estaba tras él estaba cansada. Deberían tomar un descanso pronto. Y podría ser el momento en que ellos atacarían...
-¡Arigato, Hinata-chan!
Naruto sonrió a la chica y a su plato de ramen instantáneo. Su grupo no podía correr el riesgo de revelar dónde estaban, así que no podían acampar o siquiera hacer fuego. Con suerte, tenían comida que podían tomar estando templada. El País de la Tierra era realmente frío durante la noche.
La heredera Hyuuga entregó la siguiente porción de ramen al Nara, y luego a Sai. Ambos la aceptaron asintiendo. Kiba estaba a medio camino de acabar su comida, y Akamaru la miraba con ojos brillantes.
-No me he olvidado de ti, Akamaru-kun.- la chica le dejó al enorme perro un balde con su comida. Comieron con rapidez, no querían perder demasiado tiempo. Incluso cuando eran bienvenidos en aquella tierra, su presencia podría crear dudas si alguien los veía. El sol estaba alto.
-Estamos a mitad de camino.- empezó el Nara.- Podemos viajar sólo durante la noche, para evitar una confrontación. Kiba, tú y Akamaru tomaréis la primera guardia. Necesitamos descansar si realmente tenemos que luchar con... ya sabéis quien.- era mejor no decir nombres, ya que no podían saber si alguien estaría escuchando. Tenía que haberlo pensado antes, pero ya no importaba. Los otros parecieron entederlo, ya que asintieron.- Los días se vuelven más cortos porque está llegando el invierno de todas formas.- continuó Shikamaru, y miró a Naruto.- No necesitamos esperar demasiado, el sol bajará pronto.
El Inuzuka acabó su comida y se acercó al animal, que obedientemente le siguió a la entrada de la pequeña cueva que habían encontrado. Hinata vio cómo su compañero de equipo se sentaba en el suelo, mirando hacia fuera.
Hinata no durmió mucho. No porque no pudiera. La despertó Akamaru. Fuera, el perro se revolvía en el suelo, llorando como si estuviera sufriendo. El grupo se levantó de inmediato y corrió hacia allí, sólo para ver a Kiba en el suelo, las manos en sus oídos. Hinata intentó ayudarlo a levantarse, pero él sólo empezó a revolverse en el suelo, gritando de agonía.
No les costó darse cuenta lo que estaba pasando. Alguien los había encontrado. Rápidamente, Naruto creó unos clones de sombras, dejando atrás al Inuzuka y su mascota, saliendo fuera. El resto lo siguió.
-Bien, estáis despiertos.- la heredera miró al alto y delgado hombre que aparecía en el claro frente a las rocas entre las que se escondían. Vio cómo otro hombre estaba tras él, sujetando algo de madera entre sus labios. No hubo error cuando descubrió que el llanto tras ellos empezó a cesar de forma inmediata. Estaban jugando sucio.- Ahora que tenemos vuestra atención.- continuó el hombre, mirando a Naruto, que dio unos pasos al frente, dejando claro cuál era su posición en la misión.- Vamos a negociar.
-¿Qué queréis?- el Uzumaki se estaba enfadando.
-Queremos que nos digáis dónde está el Uchiha.- el grupo de Konoha se sumió en silencio. Shikamaru quiso abofetearse. Probablemente habían estado a su alrededor. No pudo evitar ver las bandanas con la insignia de La Villa oculta del Sonido en ellos. Era demasiado peligroso.
-¿De verdad pensáis que haríamos eso?
-Sí.- el hombre contestó y se llevó la flauta a los labios.- Justo después de que os fuerce a ello.- el sol caería en unas horas y empezaba a haber menos luz. Sin embargo, era suficiente. El Nara miró al hombre de la flauta fruncir el ceño y luego abrió los ojos con sorpresa, dándose cuenta de que no podía tocarla.
-Tengo alguna experiencia con los shinobis de tu villa.- empezó.- Simplemente no puedo entender por qué siempre os mostráis cuando vamos tras el Uchiha.- vio al hombre ante él respirando forzosamente, obviamente nervioso. De repente, Shikamaru cayó sobre sus rodillas, gritando. El hombre tenía la flauta demasiado cerca de la boca cuando él había empezado el jutsu de control en él. Sólo con respirar, podía usarla.
El maestro de las sombras quedó inservible, y el shinobi del Sonido rodeó al grupo de Konoha. Eran un total de ocho hombres. Con Kiba y Akamaru inconscientes en la cueva, los duplicaban en número. Lo que sorprendió a la chica fue que Naruto estaba en completa calma, frío.
-Escucha.- lo miró hablar.- No quiero que estéis en mi camino. Abandonar ahora antes de que os patee el culo.- el hombre con la flauta larga, obviamente el líder del grupo del Sonido, rió.
-¿Piensas que sois más fuertes? Mira a tu alrededor, somos el doble que vosotros. No tenéis ninguna posibilidad.
¿No entendían que él era el Jinchuuriki? ¿El hombre que había derrotado a Obito y Madara juntos?
Con otro soplido en su flauta, Hinata entendió por qué estaban tan seguros de su victoria. Sintiendo su cuerpo ciego, miró cómo Naruto se paraba en mitad de su ataque, totalmente paralizado. Parecía que aquel jutsu no la afectaba a ella como ellos pensaban. Dañaba sólo a la gente a la que tenía frente a ellos.
Con esa posibilidad, giró sobre sí misma, creando un vórtice. Aquello atrajo al resto de los atacantes hacia ella, pero no ayudó a Naruto en absoluto. Tres hombres saltaron contra ella, uno de ellos tirándola contra el suelo. La agarró, pero con un golpe en su estómago volvió a estar libre. La Hyuuga activó su Byakugan y miró a uno de sus atacantes empezando a tocar una melodía con su flauta, justo delante de ella.
Su cabeza parecía que explotaría mientras se apartaba de un golpe directo. Saltó hacia atrás utilizando el Puño Gentil para golpearle detrás de la cabeza, dejándolo inconsciente. Sai y Shikamaru estaban preocupados, intentando manejar a otros atacantes, y Kiba intentaba arrastrarse fuera de la cueva. Enviando a su tercer atacante al suelo, Hinata se encabezó hacia el Uzumaki. Sus oídos sangraban. Usando la técnica del Puño Suave: el golpe de los leones gemelos, se las arregló para golpear la flauta y hacer que cayera de las manos del hombre. Se acercó hacia el rubio pero la agarraron por la camiseta.
El hombre de la flauta tenía los dientes apretados. Hinata podía sentir su respiración en su oído, haciéndola sentir enferma.
-Dime dónde está el bastardo Uchiha, o la mato.- se llevó la flauta a la boca, para empezar a tocar aquel sonido justo en su oído. La chica vio cómo sus compañeros se congelaban en el sitio. Los labios de Naruto formaron una sola línea, sus ojos eran fieros.
Y después, Hinata no necesitó ayuda. Desde que había nacido la habían agarrado de esa forma, su vida como heredera Hyuuga suponía ser traicionada constantemente. Con un gracioso movimiento, Hinata se deshizo del hombre, y con otro más rudo, dirigió su palma contra su pecho. Todos en aquel claro miraron cómo el Líder del Grupo del Sonido caía sobre su espalda, los ojos en blanco mirando al brillante cielo.
Lo había matado antes de que él pudiera entender lo que estaba pasando. Dando un paso atrás, la chica ayudó al Uzumaki a levantarse, su palma despidiendo una luz verde justo al lado de su oído derecho. La Heredera había aprendido cómo curar durante la IV Guerra Shinobi y en ocasiones había ayudado a sus compañeros. Los de Konoha vieron cómo el resto de los hombres huían. Uno a uno, empezaron a correr, escondiéndose con un suspiro. Uno de ellos se las arregló para coger el cuerpo del hombre muerto y asegurarse de hacerlo desaparecer.
-¡Oh, no! ¡Ni se os ocurra!- Kiba gritó y corrió tras ellos, Akamaru siguiéndole los talones. Los otros observaron cómo el chico corría a máxima velocidad y se escondía con un susurro. Todos miraron a Hinata, que ocultó la cicatriz con su pelo. La misión no podía peligrar, y no podía correr el riesgo de ser usada como cebo. No dejaría a nadie que la usara contra Naruto. Finalmente, Shikamaru ordenó sus pensamientos y limpió algo de suciedad de sus pantalones.
-Hemos sido descubiertos. No podemos perder más tiempo. Viajaremos día y noche.
-¡Parad!- miraron a Hinata, que permanecía con los ojos fijos en algún punto entre los árboles.- Allí. Él está... allí.
Estaban en el mismo bosque que la primera vez que había sentido al hombre. Impulsándose, se volvió y empezó a correr, siguiendo el mismo camino que había tomado la primera vez. Los otros la seguían, y pronto no pudieron mantener la formación. Ahora era Hinata la que lideraba el grupo. Shikamaru intentaba desesperadamente mantener su posición, y Naruto empezó a ganarle terreno a la joven.
Corrió entre los acantilados, a través de las rocas. Hinata sentía su chakra y estaba segura de que Naruto también podía sentirlo.
La Hyuuga pudo verlo usando su Kekkei Genkai. Estaba sentado en un acantilado, mirando justo en su dirección. Sabía que estaban llegando, y los esperaba. El frío viento movía sus cabellos negros. La joven podía ver a la espada Kusanagi descansando en su espalda. Su brazo izquierdo continuaba inservible. Suponía una buena ventaja. Estaba contenta de haber podido salir con vida de aquella pelea.
Corriendo en el claro, la Hyuuga vio a Naruto gesticular para que se quedara unos pasos atrás. Era muy protector y se daría prisa en ponerla tras él para cubrirla con su propio cuerpo.
-¡Sasuke!- el hombre en el acantilado era sólo una sombra, una silueta recortada por la luna. Se levantó rápidamente, como si fuera un gato. Caminó unos pocos pasos, cerrando la distancia entre él y los recién llegados. Cuando la chica pudo ver su cara, no sabía si seguir mirándolo o gritar. Tenía una mueca que lo hacía peligroso como un asesino.
-Estoy honestamente sorprendido de que estéis vivos los dos.- dijo, su voz era solo un murmullo.- Tendré que intentarlo más duramente.
continuará...
Buenas a todos, chicos! No puedo esperar más para daros las buenas nuevas ^^
Tengo traducidos hasta el capítulo 12, y esta semana espero poder darle al fic un buen giro y traducir hasta la mitad del mismo... Me volví loca la semana pasada y tarde 2 días en traducirlo, aquí lo tengo guardado y también una copia de seguridad por si pasa cualquier cosa...
Así que ya sabéis, no habrá excusas para ir subiendo semana a semana este maravilloso fic. Lo terminé de leer ayer, porque no podía esperar a ir traduciéndolo mientras lo leía, y estoy encantada con cómo desarrolla AnnaDax la historia hasta el final. También tengo que decir que le voy a mandar un PM diciéndole que haga una secuela, porque ese final parece más bien un principio ;)
A mí me han pedido que haga también una secuela de "Barreras" por el mismo motivo, y estoy planteándomelo. Quizás sea un one-shot, quizás empiece otra historia, todavía tengo que pensarlo, porque no quiero dejar de lado ni este ni "Enséñame".
Como siempre, agradeceos a todos los que seguís la historia y comentais. Hacéis que esto pueda llevarse a cabo y nos animais a seguir.
Un abrazo enorme ^^
