Tardó una par de horas en llegar a la isla. Sucedía el crepúsculo por lo que debía buscar una posada, le hubiera gustado poder seguir navegando toda la noche para estar más cerca de encontrar a Kadok pero había un par de problemas: el primero era que no tenía ni idea de donde se encontraba aquel pirata y el segundo que no era buena idea navegar al amparo de la oscuridad en un bote tan frágil como ese.

El pueblo era algo más grande a los visitados en días anteriores, parecía tranquilo, los niños jugaban en la calle y aún podía ver a las personas pasear pese a que era muy tarde. Buscaba con la mirada, sin querer pararse a preguntar, algún lugar para descansar.

—¿Quién eres tú?— escuchó una voz a su espalda —No serás una pirata, ¿verdad?—se giró y vio al chico que le estaba hablando, tenía el pelo rizado y una gran nariz.

—¿Y qué si lo soy?— retó divertida. El muchacho era enclenque aunque sabía que no debía juzgar a nadie por su apariencia.

—Que sepas que no podrás hacer nada en esta isla porque la proteje el Gran Capitán Usopp, que tiene a más de cuatrocientos hombres bajo su cargo.

—¿Si?—preguntó un poco incrédula —¿Quién es ese Gran Capitán Usopp?

—Lo tienes ante tus ojos— afirmó orgulloso el narizotas.

—Entonces...—dijo con una mira asesina —...habrá una gran suma por tu cabeza.

—T-t-te l-lo ad-ad-¡vierto soy mu-muy pe-peligroso — tartamudeó aterrorizado mientras su piernas le temblaban.

—No te tengo miedo— sacó su chakram he hizo ademán de atacarle.

En ese momento el chico calló al suelo agarrándose el pecho, algo perpleja ante lo sucedido, se acercó al muchacho para saber si estaba bien. Era posible que su intención fuera acabar con la vida de alguien, un pirata al que se la tenía jurada; mas no por eso iba a matar a cualquiera o dejar que alguien inocente muriera por su culpa. No pensaba que pudiera darle un ataque al corazón, al tomarle el pulso comprendió que se trataba de un engaño. Se levantó enfadada y de una patada lo levantó e hizo que se desplazara un par de metros. La gente que pasaba miró aterrorizada la escena y sin entender muy bien lo que acababa de ocurrir, sus miradas llenas de enfado se dirigieron hacia Naira, no entendían el por qué de lo que había hecho.

—¡Eres idiota!¡Cómo se te ocurre ir por ahí fingiendo que te da un ataque al corazón!—exclamó con una mezcla de enfado e indignación, tras oír aquellas palabras entendieron perfectamente lo que pasaban y siguieron con su trabajo. Era normal que mintiera, ellos ya le conocían y comprendían la reacción de la visitantes pues más de una vez había reaccionado de forma similar; aún así, le tenían gran aprecio y cariño a chico de cabello rizado.

Usopp se levantó con pesadez, llevándose una mano al estómago, aquella patada le había hecho mucho daño.

—No hacía falta que te pusieras así— se quejó—Ahora mandaré a mis ochocientos hombres a por ti.

—Dejalo ya , sé que es mentira— se cruzó de brazos.

—¡Como lo has sabido!— exclamó impresionado.

—¿Lo dices en serio?— el aludido asintió —Es imposible que un pirata con tantos hombres a su cargo finja un ataque al corazón por miedo, además primero dijiste que tenías cuatrocientos hombres y luego ochocientos. Usopp, te llamas así ¿no?— volvió a asentir —Si vas a mentir procura que tus mentiras no se alteren demasiado, si no lo haces te descubrirán en seguida.

—Bueno, no tiene importancia— dijo rojo como un tomate por la vergüenza de haber sido descubierto —Por cierto, no eres de aquí, ¿verdad?¿Quién eres?

—No, no soy de aquí, solo estoy de paso. Respecto a quien soy eso no te importa. Por cierto, ¿has visto ha este tipo?— volvió ha preguntar como tantas otras veces mostrando el cartel de Kadok.

—No, no he visto ha ese tipo en mi vida, no parece muy amigable, ¿por qué lo buscas?

—Eso tampoco te interesa.

—¡Oye! ¿Por qué yo si tengo que responder a tus preguntas y tú no respondes a la mías?

—Yo no te he obligado a que me respondas, si no querías hacerlo no haberlo hecho.

—Oh, vaya, con que estaba aquí— habló una voz tras el peli-negro haciendo que este se sobresaltara. Se trataba de un hombre vestido con traje y de pelo blanco similar al de una cabra, ya que también tenía dos cuerno en la cabeza, llevaba unas bolsas llenas de comida

—Ah, Merry, eres tú— suspiró aliviado— ¿Qué quieres?

—La señorita Kaya me mandó a comprar comida y me dijo que estaría gustosa si usted le acompañara esta noche durante la hora de cenar— fijó su vista en las castaña, que estaba detrás de Usopp —Por supuesto, también puede acompañarlo su amiga.

—No será necesario, pues solo conozco a Usopp de unos segundos y mucho me temo que no conozco a la señorita Kaya— mintió un poco. Sabía perfectamente quien era Kaya, había escuchado hablar de su familia durante el tiempo que estuvo en la Marina; no obstante, era cierto que no la conocía a lo que personalmente se refiere

—En ese caso, con más motivos ha de venir, de ese modo conocerá a la señorita Kaya y podrá ver el pueblo— insistió Merry.

—No, de verdad, no es necesario— negó educadamente.

—¿Por qué no?— intervino Usopp —Dices que eres nueva, lo más seguro es que aún no hallas encontrado posada, deberías venir y conocerla, te caerá bien, ella es muy simpática.

—Bueno, si insisten...—accedió al fin con resignación. Mirándolo por el lado positivo por fin podría conocer a la muchacha y comer gratis, pues en aquel momento no disponía de mucho dinero.

—De acuerdo, yo iré de inmediato a la casa, ustedes, mientras tanto, pueden dar una vuelta por el pueblo— Merry se marchó satisfecho de haber cumplido a la perfección el recado de Kaya pero no por ello más contento.

Usopp miró a Naira y le preguntó: —¿Eres una pirata?

—No.

—¿Una caza cazarecompensas?

—Tampoco.

—¿Perteneces a la Marina?

—¿Has terminado con el interrogatorio?—él le miró inquisitivo —No, tampoco pertenezco a la Marina, ¿algo más?—preguntó de forma retórica.

—Entonces, no entiendo ¿Qué haces aquí y por qué buscas a ese pirata?

—Ya te he dicho que eso no te incumbe— respondió secamente y con cierto tono amenazador en su voz, algo que no pasó desapercibido para el chico, quien decidió que por su propio bien lo mejor era dejar de hacer preguntas.

Tras esta pequeña conversación el joven le enseñó el pueblo. Naira aprovechó la oportunidad para sacar algunas fotos, ya que para ella la luz del atardecer cambiaba el modo de ver las cosas. Pues era el último aliento que el sol daba antes de ocultarse lo que hacía efímeros sus rayos y , por tanto, únicos. La noche había caído cuando fueron a casa de Kaya para cenar. Usopp, más por costumbre que por otra cosa, saltó la valla que protegía la gran mansión y escaló el árbol hasta la ventana de Kaya, ella también saltó pero se quedó esperando a los pies del árbol a que él bajara para entrar por la puerta principal como las personas normales. En ese momento apareció Merry en el jardín, miró con enfado al chico por un momento pero luego volvió a mostrar la misma mirada agradable que antes; aunque esto no pasó des apercibido para la chica. Pidió amablemente que bajara del árbol y entrara ,el peli-negro bajó y se dirigió al interior de la casa; sin embargo,ella no se movió del lugar donde se encontraba, cuando se aseguró que el narizotas no los escuchaba le preguntó a Merry:

—No te gusta Usopp, ¿verdad?

Merry le miró extrañado, no entendía el motivo de la pregunta: —No se a que se refiere.

—Si no te caía bien, ¿por qué le has invitado?— insistió pasando por alto lo que había dicho.

Suspiró: —No es que me caiga mal, pero no me gusta que se suba al árbol y cuente esas inverosímiles historias a la señorita Kaya. Aunque parece que desde que la señorita recibe sus visitas ha mejorado mucho en salud. Ella le tiene muy alta estima, y me pidió que le invitara,por eso lo hice...— no parecía estar muy seguro de querer continuar —Sé que no es un mal chico, además tiene un gran corazón; mas preferiría que fuera ha hablar con la señorita como todas las personas en vez de trepar por un árbol.

—Ya entiendo— guardó silencio unos segundos— Le tienes mucho aprecio a ella,¿ me equivoco?

—En absoluto, yo serví a sus padres y la he visto crecer, para mí es casi como una hija.

La chica de ojos purpuras se limitó a sonreír, ante la confesión de Merry,para luego seguirle al interior de la casa hasta la sala principal donde iban a comer.

La cena fue tranquila, comieron gran cantidad de alimentos de diferentes clases y todos ellos muy caros. Kaya preguntó varias veces a la castaña como se llamaba, era su invitada y quería conocer su nombre. Un nombre que se prohibió volver a decir hasta cumplir su objetivo por lo que cambiaba sutilmente de tema.

Tras la cena, la chica anfitriona insistió en dar cobijo a su nueva amiga y puesto que no tenía donde ir le parecía la mejor opción que se quedara allí; además no había muchas chicas de su edad en el pueblo y tenía unas ganas inmensas de hablar con alguien de cosas "de chicas".

A Naira no le gustaba mucho hablar de esas cosas, quizás porque solo tuvo una amiga y no volvió a saber de ella, quizás por lo que había vivido o quizás porque no era de ese tipo de chicas, fuera por lo que fuese no le gustaba mucho hablar de esos temas pero tenía razón, no tenía dónde ir y de ese modo podría agradecerle lo que había hecho por ella aquella noche.

Pasaron la noche tranquilamente hablando de todo tipo de cosas, también le enseñó la mansión , era gigantesca: tenía tres baños, una cocina muy grande y una despensa igual o casi más grande que la cocina, dos salas de estar, y un gran comedor...y más de diez habitaciones.

Cuando la hora de acostarse, más obligadas por el mayordomo que por voluntad propia, pasó la noche en la habitación contigua a la de Kaya. Su mirada estaba perdida en el firmamento buscando algún rastro del vacío que acomodaba en su mente, una pista.

A la mañana siguiente y después de que insistieran en que desayunara con ellos se fue. No había revelado su nombre, no podía hacerlo; aunque prometió que en cuanto pudiera hacerlo se lo contaría. Se despidió de ella y de Merry en la mansión ,y de Usopp en la playa mientras se marchaba. No se arrepentía de haberse quedado esa noche en aquella isla, había hecho nuevos amigos; pese a que lo más seguro, según pensaba ella, es que no los volviera haber, le había encantado conocerlos.

Mientras navegaba vió acercarse dos botes,uno de ellos con una vela blanca y el otro con una bandera negra la cual tenía dibujada el símbolo de los piratas de Buggy. Se preparó para luchar, en caso de que fuese necesario, poco a poco y al ver los botes más de cerca descubrió que se trataba de Luffy y Zorro, que iban en el mismo bote, y de la chica pelirroja que iba en el bote con la bandera de Bugle.

El chico de sombrero de paja volvió a pedirle que se uniera a su banda, como las otras veces, y ella le dijo que no, como las otras veces.

—¿Por qué?— hizo una mueca infantil.

—Luffy, ya te lo he dicho otras veces, porque no.

—Nos hemos encontrado en todas la islas, eso es el destino que quiere que te unas a mi banda— afirmó él con cierta inocencia.

—O quizás simples coincidencias.

—¿Crees en las coincidencias?- preguntó Zorro.

—No.

—Entonces por qué dices que nuestros encuentros son coincidencias

—Me encantaría poder explicártelo pero tengo mucha prisa, quizás en otro momento... si nos volvemos a ver.

—Seguro que nos volvemos a ver...—intervino de nuevo Sombrero de Paja—¿Cómo te llamas?

—La última vez que me preguntaste eso te dije que no necesitabas saberlo— dijo mientras se alejaba, pues ni siquiera se había parado a hablar con ellos.

Luffy se quedó pensativo, buscando que decir para convencerla de que les dijera su nombre, para cuando se le ocurrió la idea ella ya estaba demasiado lejos como para escucharle. Aún así el muchacho tenía muy clara una cosa, ella formaría parte de su banda, aún no sabía como hacerlo pero lo lograría.

Continuará...