Mañanas de Cabaña

Es un zumbido que la desvela. No es el zumbido acostumbrado del teléfono ... no, no es eso ... es mucho más persistente, un molesto zumbido que viene y se va, se intensifica y se desvanece ... no es hasta que siente el incómodo cosquilleo en la mejilla que sus ojos se abren de repente y se encuentra espantando la mosca que la ha estado molestando desde que comenzó a emerger de su sueño.

La espanta de nuevo y la mosca se aleja con un zumbido de enfado y debe posarse en algún lugar porque hay un precioso silencio repentino. Ella se encuentra ahí, entre dormida y despierta, disfrutando de la vista que tiene delante. Un cálido sol de primavera brilla a través de la ventana, las cortinas rojas a cada lado impartiendo un resplandor surrealista a los lados. Las hojas y las ramas de los árboles se mueven lentamente, con su propio ritmo secreto, los gorriones saltando de un ... Eeh! .. gorriones! ... árboles! ...

Se incorpora repentinamente ... ah! sí, por supuesto, habían conducido hasta la cabaña de su padre ayer por la tarde. Ahí es donde están. Mira a su alrededor y ve a Castle tumbado bocabajo a su lado ... bueno, le puede ver ahí, pero tiene la cabeza enterrada bajo la almohada.

De pronto vuelve la mosca, zumbando a su alrededor y le suelta un manotazo, sacudiendo vigorosamente la cabeza cunado vuela a su alrededor ... se aleja con un zumbido ... silencio ... y como una avispa vengativa se lanza hacia ella, se desvía ... y aterriza sobre el hombro de Castle.

Ella la mira. La mosca sigue posada sobre el hombro de Castle, frotándose las antenas entre sus patas delanteras ... o las piernas .. o lo que sean. No le gustan las moscas ... no sabe por qué ... después de todo, no hacen nada ... aparte de comer mierda ... y aterrizar sobre una ... con las patas llenas de mierda ... que luego limpian sobre sus antenas. No, no le gustan las moscas.

Poco a poco se aparta y mira hacia el suelo junto a la cama. Hay una bonita alfombra ahí ... Mejicana cree ... no sabe por qué piensa eso ... tampoco es que haya una banda de mariachis ... no importa. Sus zapatillas están ahí. Se inclina y recoge una. Poco a poco se vuelve a incorporar y se vuelve hacia Castle ... y la mosca ... todavía está allí ... frotándose la mierda sobre la cara ... se pregunta si la está mirando ... tal vez con toda esa mierda en los ojos no la puede ver ... sabe que tiene ojos compuestos ... lo recuerda de cuando estaba en la escuela ... es como si tuvieran una cámara lenta incorporada ... así que si la va a pillar ... tal vez es un él? ... va a tener que ser rápida ... se pregunta lo que él ... ella ... lo que sea, está pensando mientras se posa ahí untándose mierda por la cara ... tal vez debería usar la Glock ... no, no la tiene aquí ... la dejó en el loft ... tal vez debería pretender que no está mira ... ZAAS!

Todo sucede de repente. La mosca se escabulle una fracción de segundo antes de que la zapatilla haga contacto.

Castle, despertado de forma sobrecogedor por el golpe en la espalda, da un grito y se incorpora asustado, la almohada sale volando hacia un lado.

La cabeza de Castle golpea la estantería que hay sobre la cabecera de la cama y que sostiene una colección de libros que Jim Beckett considera materia de lectura apropiada para los fines de semana y las vacaciones.

El estante se vuelca sobre los soportes que lo llevan sujetado fielmente en su lugar durante la última década más o menos a la vez que un sorprendido Castle vuelve a caer sobre la cama con un aullido de dolor, frotándose la mano sobre el bulto que acaba de adquirir en la parte trasera de la cabeza.

La almohada mientras tanto, felizmente volando por los aires, golpea la lámpara de noche de hierro forjado que Jim Beckett había adquirido en una herrería local y hace que esta empiece a tambalearse sobre la mesita de noche.

La Enciclopedia de La Ley Y El Procedimiento Nº 25, con un peso cercano al de Mike Tyson en su mejor momento y que ha estado felizmente acomodado en su estante durante los últimos ocho años, acumulando polvo y codeándose con los tomos nºs 24 y 26 de la misma familia, asimila el objetivo, y con la ayuda de la Ley de la Gravedad de Newton (que se encuentra en la página 135 de la Enciclopedia de la Ciencia, tambaleándose precariamente en el extremo del estante) cae sobre la cabeza de Castle a unos cinco centímetros de distancia del punto de impacto anterior.

Un apenas emitido "Aaauuu!" es enterrado bajo el asalto combinados de los tomos 24 y 25 quienes, por no ser menos que el Nº 25 aterrizan de forma impactante sobre la espalda de Castle, con la Enciclopedia de la Ciencia uniéndose a la fiesta segundos después.

El efecto acumulado de libros, linterna, candelabro y todo lo demás cayendo en cascada desde el estante tambaleante añaden su efecto sobre el equilibrio ya de por sí precario, de la lámpara de hierro forjado que elige ese momento para completar un elegante giro y cae sobre el otro hombro de Castle.

Por un momento, parece que la cosa se va a quedar ahí, sin embargo, el estante de madera, liberado de libros y pertrechos decide que es hora de pasar a la acción y se desliza desde sus soportes para aterrizar con un fuerte golpe sobre la pila de libros, lámpara, linterna, mecheros, y demás artículos ya amontonados sobre el cuerpo petrificado de Castle.

Poco a poco, le parece a Beckett, el polvo empieza a asentarse ... los libros y objetos se deslizan ligeramente hasta ocupar sus lugares asignados y se detienen ... un gemido ahogado de Castle emana de entre el montón de objetos ... Beckett, mano en boca, ojos desorbitados en estado de shock ... de repente se distrae con el zumbido de una mosca ...