Sobrevivir un año más

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01 de enero, 2016

Sango se encontraba sentada en la terraza de su apartamento escuchando su música y fumando un cigarrillo tras otro, su familia se encontraba en reuniones familiares Kohaku con la familia de su futura esposa Rin y en cuanto a sus amigas Ponzu con su padre, hermano y tía, las gemelas con los padres de San y los Schbeiker ya que Mark y Miguel habían insistido en que "Sol y Luna" les acompañarán en sus fiestas, en cuanto por Bankotsu se encontraba fuera del país en una reunión de negocios en Francia y no volvería antes de mediados de Enero justo para la boda de Kohaku. Sango miraba las luces de esa fría noche sola, pero pese a ello no sentía que estuviera mal, por el contrario se sentía libre, solo esperaba "sobrevivir un año más" a ese matrimonio que era una simple fachada


En la residencia Kobayashi trataban a Kohaku como un príncipe, después de todo se casaría con la hija de Sesshomaru y pasaría a formar parte de su familia pese a que el padre no estuviera muy agradado que su hija se casara con el hijo de un hippie.

Inuyasha estaba con su esposa y sus tres hijos al igual que Miroku (Shimma su novia y "Shippo"), siendo el hijo del ojiazul quien hizo un comentario burlón a su tío molestando

― Tio Pokkle o mejor dicho niñera, ¿Este año conseguirás una novia?

― Mocoso mejor no te metas conmigo bien, además mi termino con Menchi es reciente ― se excusaba

― Claro, como tu digas tío, sabes morirás solo y amargado ― Decía el niño

― No moriré amargado, aun espero a ese alguien especial

― Shippo no molestes a tu tío el tiene un concepto muy romántico y hay que respetar sus ñoñerías

― Es lindo ser romántico como Miroku también se enamoro de mi y eso fue fulminante, ¿verdad amor? ― Decía Shimma

― Claro amor ― Respondió distraído

Miroku no era un hombre romántico ni mucho menos un príncipe azul, pero debía reconocer que quizás moría por ser "Sigfrido", sacudió la cabeza al pensar en todas y cada una de las estupideces que había cometido desde que había asistido a esa tonta obra, recordaba que había aparecido en la academia de la mujer y desde la distancia la veía entrar, su corazón se acelera al recordar el volver a verle, le parecía la mujer más hermosa del mundo e incluso más hermosa que su antiguo gran amor.

― Estás algo distraído ― Le comento Inuyasha sacándolo de sus pensamientos

― No, estoy bien ― Respondía saliendo al jardín a fumar un cigarrillo

― Creí que lo habías dejado ― Le contaba su amigo saliendo tras el

― Es eléctrico ― Respondió Miroku recordando que ella fumaba muchísimo

Pensó que un buen regalo podría ser uno de esos aparatos para que dejara de dañar su frágil cuerpo, inexplicablemente sentía la necesidad de estar a su lado ese día ,estar juntos... Ella, Shippo y el cómo una familia.


23 de abril 2016

Era una noche de chicas en la que Sango se encontraba algo molesta, se notaba por el resonar de sus uñas en la mesa del bar mientras movía su mano dejándolas caer una tras otra, sus amigas no podían parar de verlo en el más completo silencio, la tensión duró hasta que la castaña decidió salir del bar a fumar un cigarrillo. en ese instante Videl y Ponzu volcaron sus miradas a la chica que quizás podía saber la causa del enojo de su amiga, pese a que ambas lo intuían querían la comprobación de la gemela

― Juro que esta vez no es mi culpa ― Decía alzando las manos

― ¿Entonces que le causa tal molestia?

― No me digas que... ― Decía Videl alarmada

― Así es, se lo contaron a la familia esta mañana, Sol y Luna están felices pero San... San no, aunque Ban simplemente le abrazó y él dijo que comprarían un gato ― Decía Hilde alarmada

Mientras las chicas conversaban en su mesa, en unas mesas de distancia se encontraba otro grupo de amigos.

― Inuyasha te digo que le vi en la tienda ― Decía Pokkle

― Y como esta esa infeliz... no me digas que desea mis calzoncillos también ― Decía molesto

― No lo se la vi a la distancia, ni loco me acerco a la dama Ogro ― Decía con cierto temor

― Lo importante es que Inuyasha es feliz con su esposa, además estamos aquí para celebrar al abuelo ― Decía Miroku

Sesshomaru no estaba muy agrado que su hija fuese madre tan joven, el sabia que la llegada de Rin a su vida fue anticipada e inesperada, pero hasta la llegada de Kagura habían sido solo ellos dos y ahora se le había alejado de casa, a pesar que sabia que aun tenia a su pequeño no se acostumbraba a no tener a su hija cerca.

Miroku se volteo para llamar a la camarera cuando le vio salir por la puerta, su corazón se aceleró y de sus labios se escapó una palabra "Odette", antes de salir tras la mujer. Sus amigos se quedaron mirando la escena sin comprender. Inuyasha pensó que se trataba de Koharu ya que jamás corría para encontrarse con Shimma. Miroku llegó a la entrada y la busco, pensando como no había notado la presencia de esa mujer. La encontró a unos pasos de la entrada fumando, Miroku sabía que fumaba mucho la había visto en más de una ocasión en su academia, se sentía un psicópata por espiarla pero lo que nacía en su pecho no lo sentía desde Koharu. Un fugaz recuerdo llegó a su mente, quizás era la vestimenta (chaqueta de cuero negra y jeans oscuros) o que le vio llorando sutilmente pero sus pasos lo guiaron. Se acercó con cautela para no alarmarla.

― Es una noche fría, ¿No lo cree? ― preguntaba encendiendo su cigarrillo eléctrico

― ¿Que edad tienes? ― preguntaba con el ceño fruncido ― no puedo creer que aun alguien intente….

― Iniciar una conversación con la excusa del clima ― decía dejando escapar una pequeña risita ― Lo se soy lo que los jóvenes llaman un looser ― dijo colocando su mano en la frente

― Jajaja... no te preocupes yo también estoy desactualizada ― apagando la colilla de su cigarrillo

― Disculpa mi intromisión señorita… ― Dijo Miroku sacando sus armas de galantería

― Señora Sango Yamada ― Respondía con tristeza

― Es casada ― dijo mirando a todos lados ― ¿porque una mujer tan bella se encuentra sola y triste si es felizmente casada?, no se supone que los dos primeros años de matrimonio son lo mas hermosos ― Agrego con nostalgia

― Si, eso creo... ― respondió haciendo una pausa y alzando la vista para intentar no llorar mas ― Sabes llevo casi diez años casada con un hombre que solo veo... no se una semana al mes cuando mucho ― Dejando ver un par de brillantes lágrimas

― Lo siento ― dijo quitando las lágrimas de su rostro ― sabes eres muy linda para sufrir tanto, el divorcio puede ser una buena opción créeme les dolerá menos a ti y tus hijos ― mientras daba un sorbo a su cigarrillo ― ten ― entregando uno a ella al ver que sacaba otro de su bolso - no destruyas tu belleza con esas cosas

― Gracias ― levantando la manga de su chaqueta dejando en evidencia los parches de nicotina ― Quizás esto sirva más que estas cosas y volviendo a nuestro tema no tengo hijos, no puedo ser madre por lo que mi carrera lo es todo para mi ― Dijo mientras las lágrimas volvían a asomarse por sus ojos

― Lo siento nuevamente ― decía mientras se arriesgaba a abrazarla

Increíblemente para ambos ella no rechazó el abrazo sino más bien lo respondió y se quedó escuchando el palpitar de aquel corazón, se sentía como una niña otra vez como si existiera la posibilidad de volver a enamorarse. El abrazo duró más de lo que ambos podían esperar y fue interrumpido por una llamada al teléfono de Sango, quien al sacarlo causó una leve risa en Miroku

― Sabes no veía esas cosas desde el 2005 creo ― Decía burlándose

― No seas un idiota como todos, aun funciona no veo el por qué desecharlo entonces ― decía algo molesta ― si estoy aquí afuera, si entro enseguida ― decía respondiendo la llamada ― bueno debo irme ― dijo alejándose del hombre

― Espera me darás el número de tu aparato primitivo ― Decía Miroku

― Bien anota ― Decía Sango dictando el número

"No sufras por penas de amor adolescente" ― susurro pero ella ya no escuchaba

Miroku se quedo unos minutos más contemplando el nuevo contacto pensando como llamarle si por su nombre o por el nombre que él había conocido, dio un suspiro y lo guardó sin un nombre solo un emoji de corazón antes de entrar al bar una vez más. Dentro pudo ver a su "amiga" en el karaoke cantando con tres chicas más una vieja cancion de un grupo igual de viejo (Holler de Spice Girls)

― Que sexys no lo crees Miroku ― Dijo Inuyasha recibiendo un golpe de parte de este

― Recuerda que te casaste con mi hermana ― Decía molesto

― Es solo mi impresión o la voz de la chica de melena se asemeja a la del grupo "The Jack´s" ― Decía Sesshomaru ― recuerdo que Rin era fanática de esos sujetos

― Es verdad, se asemeja mucho ― decía Inuyasha con nostalgia ― lastima que se separaron, pero dicen que este año se reúnen pero sin la chica, creo que se casó y vive en Irlanda con su esposo y dos hijos

― Jajaja verdad que Inuyasha se quería casar con esa chica antes de Kagome ― decía Pokkle

― Tio, sabandija tonta... ― decía algo molesto Inuyasha ― era un amor platónico

― Claro como digas ― decía entre risas

La canción terminó y Sango le lanzo un beso a Miroku intentando pasar desapercibida, pero no fue así entre sus amigas y los amigos del hombre quienes de inmediato comenzaron a molestarlo. Cuando las chicas se sentaron en su mesa fue Ponzu quien rompió el silencio pero no con respecto a los temas anteriormente tratados, sino más bien con una pequeña confesión, extrajo de su billetera una pequeña y maltratada servilleta con el logo del bar y la desdobló para mostrar su contenido, las mujeres miraron con detención el escrito, era una pequeña nota

"Nos vemos en la torre de Tokio el 16 de octubre del 2016"

― ¿Y bien?... ― decía algo expectante la mujer

― ¿Y bien que? ― preguntaba Videl ― ¿Que deseas saber?

― Que piensan ustedes, eso deseo saber

― ¿Hace cuanto la tienes? ― preguntaba Hilde al tiempo que Sango daba un brinco y revisaba su teléfono celular

― Hace diez años ― Decía bajando la cabeza

― Ir ― decía una voz masculina a su espalda

Ponzu se volteo y recibe un cálido beso en su mejilla al igual que Videl

― ¿Qué haces aquí amor? ― pregunto Hilde

― Pensé que si bebían, debía venir por ustedes ― decía abrazando a su esposa e intentaba ver con quién se texteaba su hermana

Miroku: "¿Quien es el?"

Sango: "Celoso"

― ¿Tu crees que debería ir? ― preguntaba ilusionada Ponzu

― Haz guardado esa nota por diez años, iras de todas formas ― respondía Duo

Miroku: "Quizas"

Sango: "Es mi hermano"

― Yo creo que es una soberana estupidez ― decía Sango apartando la vista de su móvil

Miroku: "Creí que era tu esposo"

Sango: "No, él acaba de salir del país"

― Sango no seas amargada y deja ese teléfono ― decía molesto arrebatándole el teléfono de las manos y viendo el último mensaje

Miroku: "Que bien entonces podemos volver a vernos, ¿Verdad?"

Duo simplemente miró a su hermana quien le devolvió la mirada con cierto temor

mientras Miroku se llevó la mano a la frente al ver que había sido descubierto por el hermano de la mujer

― Yo creo que deberías ir, quizás sea ese alguien especial que tanto esperas ― decía Hilde

Sango revolvía su jugo algo nerviosa esperando que Duo le hiciera algún tipo de comentario, pero este no dijo absolutamente nada

― Si existe la posibilidad que las Spice Girls se reúnen este año para el aniversario de Wannabe... ― decía Videl

― Y los Rollings Stones están de gira nuevamente cualquier cosa puede pasar ― decía Duo ― este es un año de muchas novedades, ¿verdad Sango? ― decía mirando a su hermana

― Claro respondió nerviosa... aunque Victoria no volverá ― decía evitando el tema

― Quizás... o quizás acepte participar seria como en el 2007 y 2008, recuerdan chicas ― decía Hilde

― Claro, fue adorable cuando cantaron Mama y subieron a sus hijos al escenario...

La conversación tuvo un desvío que salvó a Sango pero ella sabía que Duo no olvida tan fácilmente por lo que asume que tendrían que hablar. Cuando salieron del bar Duo tomó la mano de su hermana y le susurro algo al oído

"Solo cuídate"

Las palabras de Duo se quedaron en su cabeza por un par de días ya no le afectaba que su hermano menor sería padre antes que ella o el hecho de que jamás será madre, ahora simplemente pensaba en ese hombre tras los mensajes, jamas pensó en ser infiel no era parte de su crianza pese a que sus padres fueron Hippies la educaron con base en una relación monógama y eso significaba con Ban hasta... ¿hasta cuando? se preguntó a sí misma e intentó convencerse de la respuesta "hasta que la muerte nos separe", aunque eso pareciera una eternidad.


Ponzu le daba mil vueltas al asunto de la nota, Sabía que Duo tenía razón iría a ese encuentro pero el asunto era si ese hombre llegara también y como sabía que era un hombre, bueno eso lo suponía, pero lo que tenía claro era que debía salir de la casa de su padre, lo adoraba pero todo en ella le recordaba un difícil momento en su vida.

Sin darse cuenta tendida en su cama comenzó a armonizar, su voz sonaba tan melodiosa como en aquellos años, fue difícil para ella recordar cada uno de los acontecimientos que la llevaron a dejar el grupo, aún mantenía contacto al menos con Feitan a través de redes sociales siempre con la promesa de reencontrarse, una promesa vacía que jamás se concretaría.

Entre viejos recuerdos se quedó dormida, al parecer esa nota hacia algo más que mantener la esperanza de un cuento de hadas, traía de regreso a la banda, sus compañeros y por sobre todo a "Él".

Las coincidencias son simple casualidades, al menos eso se repetía Ponzu esa mañana cuando tomo el tren, estaba distraída leyendo una novela de misterio hasta que junto a ella se sentaron un padre y su hijo, hablaban de algo sin importancia para ella hasta que otro pasajero llamó su atención

― ¡Oh!... Genial eres el chico de "The Jack´s"

― Si... bueno veras no soy lo que se pueda llamar un chico, pero si ― respondía el hombre

Solo bastó ese comentario para que ella prestara atención en la voz del hombre, su corazón se aceleró y su estómago se sintió apretado y no era para menos pese a los años y vivir en la misma ciudad jamás se había topado en ningún lugar pero bendita su suerte se lo tenía que encontrar justo ese dia y mas aun con su hijo. Ponzu debía tomar la difícil decisión de bajar en la siguiente parada y esperar el siguiente o continuar su viaje arriesgándose a que la reconociera, se encontraba en ese dilema cuando para su desfortuna recibe una llamada de su hermano

― ¿Pon, papá pregunta si llevas contigo tu almuerzo ?

― Si si lo traigo, pero es un mal momento para hablar ― decía mientras el hombre se volteaba con una sonrisa ― bien nos vemos al rato, adiós - decía cortando la llamada

― ¿Ponzu Freeccs? ― preguntaba el hombre con alegría

― Perdón usted me confunde señor ― decía nerviosa

― No, se que volviste a tu color de cabello original (castaño claro) y ahora usas unas hermosas gafas pero estas mas linda que nunca ― decía besando su mano ― veo que aun usas la sortija

Ponzu se apresuró a quitarle la mano al notar que era verdad jamás se había quitado esa sortija que él le había obsequiado, sintió que ese era el momento de huir intentó levantarse de su asiento hasta que un pequeño de siete años la interrogó

― ¿Eres amiga de papá?

Ponzu miró al pequeño, sus ojos se comenzaron a colocar cristalinos y se le formó un nudo en la garganta, no sabía si contestar o quedarse en silencio, Hisoka le miro y ella a él esperando la respuesta pero al ver que el padre no la daría dio un gran suspiro antes de ser ella quien respondiera a la interrogante

― Si cariño fui una buena amiga de tu padre ― decía con cierta tristeza

― ¿Y de mamá? ― volvió a preguntar

Ponzu sentía que no podía contener las lágrimas, volvió a buscar la mirada del pelirrojo pero esta vez él miraba en otra dirección

― No, cariño... ― hizo una pausa para tomar aire ― no la conocí ― mintió

Cuando el tren se detuvo se levantó de su asiento, se despidió de los hombres y bajo lo más rápido que pudo, se sentó en uno de los asientos de andén y oculto su cara entre sus manos y comenzó a llorar. No veía a Hisoka desde hacía siete años, la edad del niño.

― San te puedo molestar ― preguntaba a su amiga al teléfono ― te agradezco, cariño te espero en la entrada de la estación y de de nuevo gracias San no quería molestar a las chicas

Durante el trayecto al apartamento de Sango, Ponzu no hablo nada se mantuvo en silencio con la mirada perdida, su amiga a ratos le miraba de reojos recordando que ese momento ya lo habían vivido. En un semáforo en rojo se decidió a tomar la mano de su acompañante y apretarla con fuerza, ese fue el primer momento en que Ponzu volteo a su amiga y le dio un gran abrazo que terminó cuando el sujeto detrás de ellas les informo que la luz había cambiado nuevamente.

Una vez en casa de Sango se tendió en el sofá mientras su amiga llegaba con un gran bote de helado de cereza, Ponzu contempló el bote de helado dando una suave sonrisa. Tras terminar el bote de helado las amigas se acomodaron para ver una película romántica. Sango acariciaba la cabeza de Ponzu recordando el primer momento en que eso ocurrió, el momento en que su madre los abandonó.

Al atardecer habían llegado las hermanas con Pizza, gaseosa y mas helado para poder pasar un rato agradable juntas. Sango miro con cierto recelo la comida pero accedió al recordar que ya había comido helado y pensó que salir de su estricta dieta un día no habría problemas, era una ocasión especial no todos los días recibía a sus amigas y sobrinos en casa. Las mujeres comieron y se distrajeron.

Entrada la noche se encontraba Sango mirando televisión en su habitación mientras acariciaba el cabello de su amiga quien entre sollozos intentaba descansar, recordaba aquella noche en que llegó a su casa contándole que su madre se había marchado. Ambos teléfonos estaban apagados la chica de ojos azules quería desconectarse del mundo pero no sin antes informar a su padre que pasaría la noche fuera de casa.

Por la mañana sentía que su cabeza le dolía, se volteo a ver a su compañera quien aún dormía, se preguntó cómo podía mantener una vida aparentemente feliz cuando en realidad quería morir cada día, Ponzu pensaba que era la mujer más valiente del mundo a diferencia suya que no era capaz de quitarse una simple sortija, sabiendo que cada promesa hecha a su persona jamás fue ni será cumplida. Se levantó y dirigió al baño para ver que tan mal se encontraba, al cruzar el armario de su amiga noto que aun guardaba el vestido con el que se había casado, sonrío al pensar que quizás las cosas no eran tan malas en su vida.

Se lavó la cara con abundante agua y luego pasó casi media hora en la ducha intentando disipar sus pensamientos, no podía creer que después de tanto tiempo él volviera a su vida

― Pon el desayuno está listo ― decía una dulce voz del otro lado de la puerta

― Bien ― respondía pero pensar en los desayunos de San le daba cierto temor

En la mesa vio pan tostado, mermelada, granola y otras cosas que no son habituales en la dieta de su menuda amiga y por primera vez en años la vio comer en una cantidad normal


Miroku no paraba de ver su teléfono esperando un mensaje de quien era su nueva amiga, se desconcentraba con facilidad hasta que le llegó un golpe en la parte posterior de su nuca

― Hey... tierra llamando al enamorado ― decía Pokkle con una sonrisa

― No es eso... es solo un cliente quedó de devolverme la llamada y aun no lo hace ― decía distraído

― Quizás se arrepintió, descubrió que ama a su esposa y decidió que el divorcio era un error y serán felices corriendo por un lindo campo de flores ― respondía con sarcasmo

― ¿Bromeas verdad?, sabes que esas cosas no pasan

― Claro tu aun esperas que Koharu recapacite y decida jugar a la familia feliz contigo y Shippou

― No, ya te dije Shimma es la indicada, ella será la madre de mi hijo

― Claro y yo era el príncipe en el cuento de hadas de Menchi ― decía decepcionado

― Sabes deja de lamentarte por tu miseria ya llegara una mujer que te ame

― Claro... caerá del cielo verdad

― Quizás ― decía recordando a la chica del bar ― o quizás salga de algún cuento encantado

Pokkle miró con incredulidad a su amigo, Miroku era un amargado que no creía en el amor desde que Koharu se había marchado, por eso él llevaba los casos de divorcio que llegaban a la oficina, a diferencia de él que aún creía en el amor pese a su mala suerte en este ámbito de la vida, su padre había mantenido las esperanzas en el. Recordaba que cada año se repetía que este quizás sería su año, este quizás podría encontrar el amor que le era tan esquivo, solo necesitaba sobrevivir un año más