Sting fué el primero en despertarse.
¿Que cojones había pasado?
Recordaba estar en una habitación con Rogue y luego... nada.
Sting abrió los ojos y el blanco de la habitación le deslumbró.
Miró hacia abajo y vió como estaba atado a una cruz en una habitación.
Intentó liberarse pero no pudo, eran grilletes de hierro a prueba de magia.
Miró a su alrededor y lo primero que vió fué a Rogue en el suelo inconsciente.
Los dos estaban llevando solo unos pantalones grises.
Notó la cuerda a prueba de magia que mantenía a Rogue atado al suelo.
-¡Rogue!
El mago no se despertó.
-¡¿Rogue, estás bien?!
Rogue abrió los ojos poco a poco.
-¿Sting? ¿donde estamos?
Nada mas ver la condición en la que estaba Sting, Rogue se levantó del suelo y fué corriendo hacia él, pero las cuerdas lo tiraron al suelo de golpe.
-¡Sting! ¡¿estas herido?!
El rubio negó con la cabeza. Iba a seguir hablando cuando en la habitación entró un hombre de pelo morado y ojos blancos, pero eso no fué lo que llamó la atención de los tigres.
-Belladonna...
-¿Oh? parece que aún no te has olvidado de nosotros, Sting Eucliffe, maestro de Sabertooth...
-¡Cierra la boca!-Gritaba Rogue desde el suelo.
-Parece que hemos acabado capturando al dragon negro también...-el hombre hizo una pausa y sonrió-¡más diversión!
El hombre de Belladonna se acercó a Sting y le cogió de la barbilla, girándola hacia los lados inspeccionándole.
-Estoy seguro de que vamos a disfrutar mucho con vuestra estancia...
El hombre sacó un cuchillo y se lo clavó a Sting en el brazo derecho.
-...dragones gemelos de Sabertooth.
-¡STING!
Rogue gritaba y se peleaba contra las cuerdas mientras el hombre hacía cortes a Sting por todo el cuerpo.
-¡ALÉJATE DE ÉL!
Rogue caía al suelo una y otra vez.
El hombre deslizó el cuchillo sobre la marca del gremio de Sting y le apuñaló, un grito de dolor salió de los labios del rubio, que estaba perdiendo mucha sangre.
-¡TE VOY A MATAR, TE JURO QUE TE MATARÉ!
Rogue gritaba desesperadamente desde el suelo impotente mientras Sting tosía sangre.
-Ro...gue...lo siento...no mires...
-¡Sting!-Rogue tenía lágrimas en los ojos.
Justo cuando Sting iba a perder la consciencia el hombre le tiró un cubo de agua fría para mantenerle despierto.
La tortura continuó por horas, y cuando por fin se detuvo Sting estaba lleno de cortes por todas partes y estaba helado por la pérdida de sangre y el agua.
-Intenta recuperar las fuerzas dragon slayer de la luz, no quiero que te desmayes por el cansancio cuado te torture mañana.
El hombre salió de la habitación, y inmediatamente desaparecieron junto a los grilletes de Sting, que calló en los brazos de Rogue como un peso muerto.
Rogue abrazaba a Sting con cuidado de no hacerle aún más daño y las lágrimas que llevaba aguantando horas caían ahora por sus mejillas sin control alguno.
-¡Sting...!
Rogue colocó la espalda de Sting en su regazo mientras sujetaba su cabeza con el brazo izquierdo y ponía la mano derecha en el corazón del rubio.
-No he podido hacer nada...
-Estoy bien.-Dijo Sting claramente forzando una sonrisa.
-Soy inútil Sting, ni siquiera he podido defenderte...
-Rogue...antes, en la habitación...nunca llegué a oír tu respuesta...
Rogue sonrió entre lágrimas.
-¿Es eso lo que te preocupa ahora?.- Dijo Rogue atónito.
-Creéme, esto.-Dijo Sting señalando sus heridas.-no es nada en comparación.
-Y pensar que me enamoraría de un idiota como tu...-Dijo Rogue acariciándole la mejilla derecha a Sting.
-E-entonces... ¿no me odias?.-Dijo con alegría.-¿no piensas que soy repugnante?
-Claro que no te odio Sting...
-Entonces...
-He estado enamorado de tí desde hace por lo menos dos años... es solo que...
-que...-Dijo Sting animándole a seguir.
Rogue agachó la cabeza y se mordió los labios.
-Yo...nunca imaginé que sentirías lo mismo, es decir, mírate Sting, eres...
Rogue paró para buscar la palabra adecuada.
-Eres como la luz, Sting, eres cálido y amable... pensar que alguien podría querer a una persona como yo...-Rogue paró y su voz era débil.-estoy tan agradecido por haberte conocido...
Sting se incorporó como pudo y besó a Rogue con pasión, que le devolvió el beso mientras las lágrimas de ambos se fundían.
Cuando se separaron estuvieron un rato abrazados hasta que una voz les interrumpió.
-¿Relajándoos tan pronto? vamos...¡la fiesta acaba de empezar!
