Hola lectores! Los recibo una vez más en un nuevo capítulo de mi chiflado FanFiction (jajaj ¿es para tanto? P). Espero les guste, y también espero que me perdonen por la tardanza. Pero prometo subir los nuevos capítulos más seguido ahora que estoy en vacaciones. Muchas gracias a todos los que leen y me dejan sus preciosísimos y adorados por mi Reviews! Y ahora… ¡¡A leer!!
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TEACH ME TO LOVE (Enséñame a amar)
Capitulo 4¡Cállate¡Cállame!
Al día siguiente Ginny tuvo que someterse a las miradas y las risitas tontas de todos los Slytherins, que se habían enterado por Draco lo que había pasado la noche de la fiesta. Pero a Ginny mucho no lo importaba, pues ya le había dicho a Draco un par de cosas y lo había dejado mal parado frente a sus amiguitos, así que nada le daba más alegría que eso. Le gustaba tanto, pero también le gustaba tanto humillarlo, pues no podía quedarse atrás, él siempre encontraba un insulto para ella.
Rió mientras recordaba todo lo que le había dicho… "maldito gusano aplastado por un tractor, parásito sin escrúpulos" "niñita rubia y débil" y por si fuera poco, acabó diciéndole "Yo solo quiero jugar" en inglés. Volvió a desternillarse de risa al imaginar la cara del pobrecito al oír esto último, mientras algunos alumnos de Hufflepuff que estaban cerca la miraban como si estuviese loca de remate.
Pero poco duró ese regodeo, ya que enseguida tuvo que toparse con unas Slytherins que burlonamente le dijeron: -Como se nota que Potter no te da ni una sobra de lo que respira, por eso buscas a Malfoy.
- ¡Cállense pedazo de sabandijas! – Grito una voz muy peculiar, atrás de Ginny que estaba muy ocupada apretando los puños y mirando a las serpientes con un odio intachable en la mirada.
Ginny volteó para encontrarse con su hermano Ronald, acompañado de Hermione.
- ¡Dejen de molestar a mi hermanita! – Volvió a reprender el pelirrojo.
- No necesito tu ayuda Ronald, puedo defenderme sola de estas buenas para nada, que solo viven de fijarse acerca de la vida de los demás, claramente porque no tienen una propia.- Dijo la ojiparda enfatizando esto último.
- Como sea Ginevra, debo hablar contigo ahora mismo. Debes aclararme algo ahora, sin digresiones. Y ustedes procuren no molestarla más porque se van a arrepentir. – Ron Weasley ya comenzaba a perder la paciencia. Entonces Ginny se limitó a echarles a las serpientes que la miraban con malicia, una mirada de furia, como diciéndoles "no se han salvado, ya las veré en otra oportunidad." Y mientras trataba de quitar su brazo de las manos de su hermano, comenzaron a caminar, dejando atrás a Hermione, que se quedó completamente sola al marcharse las Slytherins.
- En este preciso instante me vas a explicar como es eso de que has entrado en la Sala Común de Slytherin, y por si fuera poco estuviste con Draco Malfoy en su propia habitación.
- Deja ya de decir necedades, Ronald. No se de donde has oído eso, aunque mejor dicho ahora que lo recuerdo últimamente estas muy imaginativo, no puedo creer como cosas como esas se te cruzan por la mente. – Ginny, que como ya sabemos, estaba mintiendo, lo disimulaba de una manera brillante, pues estaba totalmente tranquila.
- Pues, para que sepas, esto no me lo he imaginado yo. Lo anda diciendo la escuela entera.
- ¿Y tu les crees a estos idiotas?
- ¿Y qué quieres que piense?
- Deberías creer en tu hermana, estúpido.
- Pues como sea, no se porque diablos te metes en la alcoba de Malfoy. ¿Acaso te gusta?
- Claro que no idiota! Y deja de decir estupideces. Y al margen de esto: no-te-metas-en-MI-vida. ¿De acuerdo?
- Me meto todo lo que se me da la gana. Porque eres mi hermana menor. Y debes obedecerme. Espero que esto no se vuelva a repetir, no me gustaría tener como hermana a una ramera.
Esta fue la gota que derramó el vaso. Ginny tras ponerse tan roja como su cabello, le pegó un bofetazo a Ron. El pelirrojo se frotó la mejilla dolida, y miró a su hermanita con arrepentimiento. Lugo intentó abrazarla, pero ella le dio un empujón y luego de derramar una lágrima, le gritó:
- Te odio estúpido!!
Comenzó a caminar ligeramente, dejando atrás a su hermano, arrepentido. Pasó por al lado de Hermione, quien miró a Ginny sorprendida. Luego la castaña se acercó a Ron.
- Oye Ron. ¿Ocurrió algo? – Interrogó Hermione.
- No, Herms, no pasó nada.
- Ronald, ella estaba llorando ¿Qué le has dicho¿Por qué se puso así?
- No-ocurrió-NADA. ¿Comprendes Hermione? Nada.
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- Oye, Draco. Ella puede ser una comadreja, una pobretona y también una traidora a la sangre. Puede ser todo eso, pero no puedes negarme que tiene estilo. – Blaise Zabini miraba a Draco ansiando como nunca notar en su rostro por lo menos un dejo de vergüenza.
- Escúchame bien, Blaise. Si intentas burlarte de mí, te recomiendo que no lo hagas porque posteriormente te destrozaré la cara. ¿Qué te parece? Solo te voy avisando.
- No, Draco. Como crees, claro que no quiero burlarme de ti, solo estoy diciendo que ella es bastante brava, se atrevió a decirte un montón de cosas. Y créeme, debes agradecer que solo estábamos ahí tus amigos, nosotros. De haber estado otras personas se hubieran reído de ti, por todas esas cosas que ella te dijo.
- Como sea, no me importa. Ya me voy a encargar de ella.
Draco Malfoy se acomodó un poco más en el sillón de la Sala Común de Slytherin, con sus manos sobre la nuca, intentando parecer despreocupado, pero bien él sabía que comenzaba a impacientarle esta pelirroja tan particular. Ella era una caja de sorpresas…
- Sabes que si tú no puedes con ella, me la puedes dejar a mí. – El castaño le guiñó un ojo a su amigo el rubio.
- No se que le ves Blaise, ella es ordinaria y poca cosa.
- Tú no sabes nada, Goyle. No puedes opinar sobre chicas, tu novia es bien fea.
- ¿Lo dices por Lauren? – Interrogó Crabbe, divertido.
- Sí como sea, esa fea antiestética. –Respondió con una risotada Zabini.
- ¡Ella no es mi novia! – Grito, furioso Gregory Goyle. – Ni tampoco es fea. – Agregó sonrojándose, en un susurro casi inaudible.
- No me importa si esa es tu novia o no, lo que quería decir es que puede ser ordinaria pero esta muy buena. – Continuó Blaise.
- ¿Lauren? – Volvió a preguntar tontamente Crabbe, sonriendo.
- ¡La Weasley, estúpido! – Respondió Blaise.
- ¿Puedes dejar de hablar de la Weasley? Me tienes arto con esa mocosa. – Se quejó Draco. – Si quieres con gusto la estrangulo y luego te la traigo con una caja y un gran moño arriba y un presente que diga "Para Blaise Zabini, el estúpido y cara de caca más grande del Mundo Mágico."
Todos se echaron a reír, incluso Blaise, quien luego de pensarlo un poco más le dijo:
- ¿Sabes amigo? Te lo agradecería más si me la entregas viva. Si está muerta no le encuentro la diversión.
- ¿De quien hablan? – Una voz melosa y muy peculiar se acercó de repente a la conversación de los muchachos. Todos la miraron. Era Pansy Parkinson, con su rostro tan bonito y sus ojos más brillantes y verdes que de costumbre. Se acercó a su novio Draco y comenzó acariciar su cabello. Luego se arrojó encima de él y se acurrucó entre sus brazos.
- No creo que te agrade escuchar. – Respondió el rubio luego de corresponder vagamente al beso que su novia le daba como saludo.
- Estamos hablando de Ginny Weasley. La hermanita menor del mejor amigo de Potter.
- ¿De esa estúpida? – Se sorprendió la muchacha.
- Esa estúpida linda. – Dijo Blaise intentando darle celos a la ojiverde. Era solo que le molestaba verla tan cerquita de Malfoy. Y por más que a Blaise Zabini le agradaba demasiado Ginny Weasley, no podía negarse a si mismo lo enamorado que siempre había estado de Pansy Parkinson.
-----------------------------------------------------------•MINI FLASH BACK•------------------------------------------------------------------------------
Un niño pequeño se acercaba corriendo a una niña, también pequeña con un cabello negro, tan negro que hacía resaltar de una forma preciosa la palidez de su hermoso rostro. Sus ojos verdes miraban al castaño niño con ternura, él se le acercaba a ella con una flor de un color rosáceo.
- Hola Pansy. Esta flor… es para ti. Yo se que es tu color favorito, también se que te gustan las galletas de miel tanto como te gusta jugar a la guerra de cosquillas -El niño bajó la cabeza, vergonzoso.
La niña se sonrojó y rió tímidamente, tomó la flor luego le dijo al oído:
- Gracias, Blaise.
- De nada. Pero debes prometerme que no le dirás nada a Draco de que te he regalado una flor. Sabes que se pone furioso.
- Descuida, no le diré nada.
- Pansy… - El chiquillo tomó con delicadeza la mano de la niña. – Yo… te quiero.
- Yo también te quiero, tontito. Eres mi mejor amigo y lo serás eternamente.
- Pero tú no lo entiendes. Ya no quiero que me quieras solo como un amigo. Quisiera… Quisiera pedirte si quieres ser mi novia.
- Blaise, - la chica lo miró con pena, pero luego continuó, firme. - tu sabes que no puedo estar contigo. Yo quiero a Draco, el es mi novio y es tu amigo.
- Pero… Por favor…
- Basta Blaise, ya te lo he dicho, no podemos estar juntos. Yo quiero a Draco. Perdóname. – La niña se acercó al castaño y besó su mejilla. Luego se alejó corriendo.
- Lo se, Pansy. Se que quieres a Draco, y también se que nunca me querrás a mi como lo quieres a él.- Una lagrima rodó por la mejilla del niño mientras la niña se alejaba más y más, otorgándole al nostálgico pero bellísimo atardecer una pieza especial de preciosura.
-------------------------------------------------------------•FIN MINI FLASH BACK•-------------------------------------------------------------------------
- ¡¡BLAISE ZABINI¿Puedes aterrizar de una buena vez?
- ¿Ehh?
- ¿En qué pensabas? – Interrogó Draco.
- En nada, nada que pueda caberles en sus retorcidas e impasibles cabecitas. – El muchacho había cambiado su expresión casi de un momento a otro, parecía dolido y sus amigos no sabían porque. Se levantó del sillón y se encaminó hacia la soledad de su cuarto.
Al llegar y notar el silencio que había allí deseó aún más que nadie llegara para molestarlo, quería estar solo. Se recostó sobre su cama y volvió a pensar.
Lo venía observando hace mucho y no era el único que comenzaba a darse cuenta. Ya estaba cansado de esta situación, Pansy todo el tiempo intentando acaparar la atención de Draco, sufriendo por su indiferencia, notando que ya nada era como antes, y aún así continuando con el papel de estúpida. Y por otro lado Draco odiando tener que continuar con ella, no amándola y lo que era peor, no se animaba a decirle que no quería continuar con ella.
A veces se preguntaba cuando llegaría el día en el que Pansy se diera cuenta de una buena vez que Draco no la amaba y que su relación ya no tenía vuelta que darle, que había una manera de volver a ser feliz, que había en el mundo otra persona con la cual podía volver a sentirse amada. Y allí estaba ese alguien, esperándola desde el principio, recostado sobre la cama de su habitación y sosteniendo aquel amor que siempre había sentido por ella, cansado de esperarla…
- TOC-TOC. ¿Se puede pasar? – Alguien estaba en la puerta. ¿Quién será? Se preguntó.
- No molesten. – Dijo. – Quiero estar solo, no quiero que nadie entre.- Hubo un silencio. Luego volvieron a decir:
- ¿Ni siquiera tu amiga Pansy? -El castaño no contestó. – Vamos, déjame entrar. – Como Blaise continuaba sin contestar, la chica agregó.-De acuerdo, si así lo quieres, voy a entrar sin permiso y créeme, no me interesa si estás en bóxer, desnudo o en falda.-Soltó una carcajada.- Ya lo advertí. – La morena entró y entonces se sentó en la cama donde estaba su amigo recostado.
- Tú ganaste. – Dijo Blaise.
- Oh, vamos Blaise. ¿Por qué esa cara¿Eh¿Qué es lo que te sucede?
- No es nada, cariño. No te preocupes. – El chico se incorporó y miró a Pansy.
- Es que de veras, Blaise: No me agrada verte así. – y tomó la mano de su amigo. – y lo que menos me gusta es no saber el motivo. Mira, si no me quieres contar está bien, pero tú siempre has sido un chico fuerte. -Se acercó más a su amigo y le dijo al oído: - Más que todos los que he conocido. – Le tocó la nariz de manera juguetona y rió como una niña pequeña, lo cual logró sacarle una sonrisa al muchacho.
- ¿Ves¿Ya ves como puedes estar contento? Para eso ha venido tu amiga Pansy, para levantarte el ánimo, para sacarte una sonrisa.- La morena miró a su amigo con ternura y un cariño inmenso. – Y ¿Sabes? También debe confesarte algo. Pero debes prometerme que no le dirás a nadie, ella no quiere que lo sepan. Una de las cosas que más feliz la hacen a esa Pansy, es verte sonreír.
Blaise Zabini sonrió ampliamente mientras la chica le hacía un sinfín de cosquillas. Los dos reían a carcajadas, pues esto le gustaba hacerlo cuando eran pequeños.- ¿Ves como puedes reír? Ninguna tontería merece ponerte mal. No vale la pena. No quiero verte triste. – Pansy abrazó fuertemente a su amigo. – Te quiero, Blaise Zabini.- El chico la abrazó con más fuerza aún, dejando escapar una lágrima que luego ocultó para que Pansy no notara.
- Yo también Pansy.- Dijo. –No te imaginas cuanto…
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Ginny Weasley corría hacia el patio, hacia el único lugar que le gustaba estar sola. Se sentó recostando su espalda en la copa del árbol más bonito de Hogwarts. Las lágrimas caían violentamente por su rostro, mojándolo. No podía creer como su hermano podía ser tan cretino.
- Hey! Ginny¿Qué te sucede?
La pelirroja miró hacia un costado, y allí estaba Harry Potter, mirándola preocupado con sus ojos color esmeralda. Había olvidado notar que no solo ella estaba sentada allí. El moreno dejó a un lado el libro que hasta el momento llevaba leyendo y volvió a mirar a Ginny.
- No… No es nada, Harry.- la pelirroja se llevó las manos a la cara e hizo lo posible por secarse las lágrimas lo más rápido que pudo.
- Vamos, Gin. ¿Por qué tratas de ocultarme las cosas? Alguien te hizo llorar y quiero saber quien fue. Sabes que en mi puedes confiar.
- Oh, Harry. Es que no lo entenderías, aparte no quiero traerte problemas.
- Ginny por favor, de veras quiero ayudarte. Por favor, cuéntame.
La pelirroja lo miró, ella sabía muy bien que podía confiar en él, definitivamente era en vano ocultarle algo a la persona que una vez le salvó la vida.
- De acuerdo, pero prométeme por tu Saeta de Fuego que no se lo contarás a Ron.
- Claro que no, que sea su amigo no implica llevarle chismes de su hermana, aparte tú también eres mi amiga, como una hermana.
- Entonces ¿lo prometes?
- Por mi Saeta de fuego.- Dijo el chico convencido y con una mano en alto y la otra en el pecho.
- De acuerdo, - la chica miró para todos lados. Luego soltó:- megustamalfoy.
- ¿Eh? Disculpa, no te entendí¿Me lo dices de nuevo?
- Quemegustadracomalfoy. – La pelirroja cerró los ojos esperando un grito de parte de Harry.
- No, perdóname Ginny, no te entiendo.
- ME-GUSTA-DRACO-MALFOY.-Esta vez el moreno entendió perfectamente. (N/A: Y no hace falta decir que puso una cara que ya se pueden ir imaginando.)
- ¿Perdón¿Entendí bien?
- Si, Harry no me hagas repetirlo y si me vas a decir que es un cretino, un patán, un bastardo, un hurón engreído y presumido, entonces yo te digo que ya lo sé, que es la decimocuarta vez que me lo dicen y que no puedo hacer nada al respecto.
- Sí Ginny créeme que no me costaría nombrar todas las demás cosas que funcionan como sinónimos de Malfoy y que te olvidaste decir, pero justamente eso es lo que haría Ron además de regañarte y por algo me lo cuentas a mí y no a él.
- Exacto, Harry. Me alegro que lo entiendas.
- En realidad no me agrada que te guste ese maldito, pero cuentas con mi apoyo para lo que necesites. Pero ahora cuéntame ¿Qué piensas decirle¿Qué piensas hacer? Es decir¿se lo dirás?
- Ese es el punto, ya hice algo al respecto…
- Ah, ya veo. Por eso la capa…
- Exacto. Para eso te pedí la capa. ¡Oh, cielos! La capa, lo había olvidado, de seguro está en la alcoba de Malfoy.
- No te preocupes luego la recoges y me la devuelves. Pero no me has dicho porque llorabas.
- Ah, cierto. Sucede que se me ocurrió una idea para acercarme a Malfoy sin que el supiera que era yo. Y entonces tomé unas pócimas que me cambiaron el aspecto, pero como es lógico necesitaba una capa de invisibilidad para entrar a la Sala Común de Slytherin, que es donde se haría una fiesta en una habitación a la cual iba a acudir Draco. Charlamos mucho tiempo y luego fuimos a su alcoba, (no pongas esa cara Harry, no tuvimos sexo) y como la cereza de la torta ¿adivina que?
-¿QUÉ?
- Las pócimas en algún momento acabarían su efecto y como podrás estar imaginándote volví a ser yo misma y Draco se dio cuenta que era yo.
- ¿De veras¿Y qué te dijo?
- Un montón de insultos a los cuales yo respondí con muchos peores. Y le dije que lo hice por una apuesta.
- Brillante. ¿Pero por eso llorabas? Es de esperar ese estúpido es un…
- ¡No Harry! Estaba llorando porque me lo encontré a Ron, el muy cretino se enteró de esto y me trató de ramera y ni siquiera sabe como son las cosas ¿Ves porque no le cuento nada? Claro que yo le dije que todo era mentira. El no tiene que saberlo Harry por nada en el mundo.
- Claro Ginny, tu secreto está bien guardado conmigo.
- Gracias, Harry. Muchas gracias no se como agradecértelo.- La pelirroja le dio un fuerte abrazo al moreno.
Un poco más lejos de allí estaba una joven rubia con ojos saltones y soñadores, observando esta escena. La chica solo desvió la mirada y se alejó corriendo.
- Pero, Harry. – Dijo la pelirroja. -¿Porqué estás aquí solo leyendo, lejos de Ron y Hermione?
-Es solo que desde que están saliendo…
- ¿QUEEEÉ?
- Sí, ellos salen. ¿Acaso no lo sabías Ginny?
- No, el muy sabandija no me lo había dicho. Pobre de Hermione… - El moreno rió.
- ¿Pero qué¿Acaso desde que salen ya no te hablan?
- No, es solo que necesitan estar solos, ya sabes. Igual yo estoy con Cho.
- Claro como no saberlo. – Ginny giró los ojos.
Justamente se acercaba Cho Chang, para sorpresa de los amigos, con sus piernas largas y su cabello largo y brillante.
- Hola, cielo. – Le dijo melosamente a Harry tras darle un beso en los labios.
- Hola, cariño. – respondió éste.
- Y… hola… - La oriental se trabó, al parecer no se acordaba el nombre de la pelirroja.
- Me llamo Ginny y ya me iba…- La muchacha se paró y esquivó la mirada despectiva de Cho.- Adiós Harry.
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- ¡Pansy! Te estuve buscando por todos lados.- Una joven gordinflona se acercaba corriendo a su amiga, agotada.
La morena volteó tras cerrar la puerta de la habitación de los chicos, donde estaba Blaise.
- ¿Qué paso Millicent?-
- Tengo que hablar contigo y contarte algo que no creo que sea de tu agrado. – Millicent Bulstrode tomo del brazo a su amiga y la dirigió hacia la habitación que compartían.
- ¡Basta Millicent¡Dime ya que sucede! – La morena se sentó en la cama frotándose el brazo. - ¿Hacía falta que me arrastraras todo el camino para decirme algo?
- ¿Y que querías¿Que te lo dijera en el pasillo y se enteraran más personas de las que ya están enteradas?
- ¿Qué se enteraran de qué?
- Mira Pansy, media escuela anda diciendo que tu noviecito y la pobretona casi se acuestan.
- ¿EH¿Qué dices¿A que pobretona te refieres?
- ¡¡A la Weasley!!
- Ay ya no digas bobadas.- Pansy intentaba hacerse la desinteresada, pero en realidad creían en la posibilidad de que esto sea verdad.
- ¡No te miento! Y si no lo quieres creer, halla tú, pero yo si fuera tú estaría en este preciso instante haciendo algo al respecto.
- Oye¿de veras lo dices, o has oído mal?
- ¡PANSY! – La chica le lanzó a su amiga una mirada de regaño. – ¡deja de perder tiempo!
- De acuerdo, pero… Esa estúpida ya me va a oír. Y Draco Malfoy también. – Pansy se levantó furiosa y se encaminó hacia la puerta, la cual cerró de un portazo.
Millicent observó a su amiga y negó con la cabeza.
Una bonita pelirroja caminaba por la orilla del lago, mientras dejaba que el leve viento despeinara delicada y sutilmente su larga cabellera. Le había hecho muy bien hablar con Harry, hasta que llegó esa estúpida de Cho Changa. ¡Como la odiaba! Pero ahora eso no importaba, ya la haría a un lado para dejarle el camino libre a Luna, ella realmente lo merecía, Cho siempre le había parecido engreída y presumida. Pero ya le llegaría la hora de alejarse para siempre de Harry. Así como le gustaba armar parejas, también era una muy buena destruyéndolas. Una sonrisa se le dibujó en los labios, pero fue borrada al instante, ya que alguien la había tomado del brazo bruscamente y la había obligado a voltearse. Al darse vuelta se encontró con unos ojos verdes, furiosos. Era Pansy Parkinson.
- A ti te andaba buscando, rastrerita.
- ¡HEY¿QUÉ RAYOS TE PASA ESTÚPIDA?- Si la ojiverde estaba furiosa, la ojiparda lo estaba mucho más. ¿Quién se creía esa hueca para hablarle así?
- A ti es la que te va a pasar algo si no dejas en paz a mi Draquito.
- Tu Draquito, tu Draquito. – Se burló la pelirroja. – para que lo sepas Malfoy ya está bastante grandecito como para que tú, su estúpida y hueca novia lo ande cuidando por la vida. A parte yo lo dejo en paz si se me da la gana, no porque me lo digas tú.
- Escucha, comadreja despreciable a mí no me hablas así, porque yo soy mucho más que tú, estoy en otro nivel, soy superior. Me parece que ya es momento que empieces a respetar a tus superiores. – Pansy miró a Ginny con desprecio y con odio, mientras se cruzaba de brazos.
- En primer lugar, yo te hablo como se me pinta la gana si quiero hasta te escupo, porque estás muy equivocada si te piensas que eres superior a mí, tu no eres superior en nada, ni eres superior a nadie, eres tan solo una nenita de mama, una mimada y presumida.
Pansy se enfureció con esto último, entonces se abalanzó hacia Ginny, para golpearla, pero entonces la pelirroja le dio un empujón brusco, el cual provocó que Pansy cayera al suelo.
- ¿Ves como eres de estúpida? Eres débil. Te crees tanto y eres tan poco, eres insignificante. Una creída que no hace más que fastidiar, será por eso que Draco ya no te presta ni un poquito de atención, por algo quiso estar conmigo, se ve que entonces aquí la que es inferior eres tú. ¿Y Sabes algo? – La pelirroja se acercó a la morena y le dijo despacio. – Draco no te quiere. – Ginny lanzó una carcajada y se alejó caminando con toda la tranquilidad del mundo, mientras a Pansy se le llenaban los ojos de lágrimas y gritaba.
- ¡¡Te odio estúpida!!
Ginny Weasley se encaminó hacia el castillo. Ya era el colmo, primero tuvo que aguantarse ver a la fastidiosa de Cho Changa, y como si fuera poco, después la hueca de Parkinson reprochándole por su noviecito Draco. Pero de pronto vio algo que le devolvió el ánimo, su amiga Luna Lovegood. Sentada en la escalera de mármol, con la mirada perdida, incluso más perdida que de costumbre. La pelirroja se acercó a Luna y se sentó al lado de ella.
- Luna¿Te sucede algo?- Interrogó la pelirroja.
La rubia alzó sus ojos saltones y grises y luego negó con la cabeza.
- ¡Vamos, Luna! Parece como si hubieses visto un fantasma.
- Te vi a ti abrazando a Harry. Ginny, si te gustaba podrías habérmelo dicho, no me enojaría contigo ni nada por el estilo. Sí de veras te gusta entonces intentaré olvidarme de él. Pero no puedo evitar sentir un poco de traición de tu parte.- Luna parecía decepcionada, pero de todos modos no mostraba enojo.
- Oh, Luna. Ya veo que mal interpretaste todo. ¿Cómo crees que yo te sacaría a tu chico? Si de veras crees eso de mi, entonces no me conoces ni un poquito.
Ginny miró a su amiga que al parecer acababa de entender lo equivocada que estaba. Luego continuó:
- Resulta que el idiota de mi hermano se enteró de lo de Draco, no tengo idea por quien, el punto es que le negué todo, y ahora me trató de ramera. Me hizo llorar y luego me fui corriendo para que nadie me molestara, quería estar sola pero cuando me acerqué al árbol en donde me gusta sentarme, estaba Harry y me preguntó que me pasaba, le conté todo, pues me vio llorando además confío en él, se que no le contará a Ron que me gusta Malfoy. Le di un abrazo de agradecimiento por haberme escuchado y por guardar mi secreto, pero nunca ¿Escuchaste? NUNCA en mi vida se me cruzaría siquiera por la cabeza coquetear con el chico que le gusta a mi amiga.
Luna miró a Ginny, arrepentida y le dio un abrazo.
- ¡Oh, Ginny! Perdóname soy una bestia, como se me pudo ocurrir eso de ti, si tú eres la mejor persona de toda esta escuela de hipócritas. De veras, perdóname. Es que Harry me tiene como loca, nunca me había pasado antes, pero no puedo parar de pensar en él, cuando me saluda y me dice "Hola, Luna" Y me mira con esos ojos color esmeralda hace girar mi mundo.
- ¡Ay mi cielo¡Te has enamorado!- Ginny miró con ternura a Luna.
- Creo que así es, me he enamorado…- Confesó Luna con sus ojos soñadores.
Las dos amigas se dirigieron hacia el Gran Salón, para almorzar. Luna se sentó junto a ella, y a lo lejos notó a Lindy comiendo sola. También estaba Scott a unos metros de ella y no paraba de mirarla. Pensó si algún día volverían a hablarse. Desvió la mirada y pensó que ya lo arreglarían ellos solos algún día, pero aceptó que le interesaba mucho saber que había pasado aquella tarde en Hogsmeade.
- ¿Sabes, Luna?
La chica ya había comenzado a comer su pata de pollo con papas. Alzó la cabeza y Ginny lo interpretó como un" ¿Qué?" Entonces prosiguió:
- ¿Recuerdas que ayer no fuimos a Hogsmeade y cuando volvieron Scott y Lindy estaban extraños?
- Si, lo recuerdo. ¿Por qué?- Luna volvió a ocuparse de su pata de pollo.
- Pues todavía no se que sucede con ellos, no se hablan. ¿Qué piensas que pudo haberles pasado?
- Sinceramente Ginny, creo que eso ya lo arreglarán ellos dos. ¿No crees? Quizás se pelearon o algo por el estilo…
- Si, quizás si. Pero no me gusta nada que estén así.
- No te preocupes, Ginny.
La pelirroja no muy convencida volvió a echar un vistazo a sus amigos, luego agachó la cabeza y comenzó a comer.
♥ Por Otro Lado ♥
Pansy entró llorando a la Sala Común. Draco, que estaba sentado en el sillón de cuero negro, leyendo una revista de Quidditch volteó para mirarla y luego se incorporó, preocupado.
- Pansy¿Sucedió algo?- Interrogó el rubio.
- Si, sucede. Sucede que andas por la vida engañándome con cuanta chica se te cruza por el camino y lo que es peor, con una insignificante pobretona.
- ¿Qué dices?- Preguntó confundido.
- No te hagas el desentendido que sabes muy bien de que te hablo. Estuviste con la Weasley.
- Pansy no digas eso, las cosas no son así.
- Ya deja de mentirme.
- Espera¿Quién te lo dijo? Es decir¿Quién te vino con el chisme?
- Draco, eso no importa. Quiero una explicación.- Dijo entre sollozos la joven.
- De acuerdo, pero ya no llores, Pansy.
Se sentaron en el sillón y Draco exclamó:
- Yo no te anduve con la Weasley, ella no se por que motivo cambió de aspecto y no la reconocí. Además nada sucedió entre nosotros solo charlamos. Y aparte ¿por qué te pones así?
- ¿Sabes porqué¡Porque no soporto esta situación! Porque esa maldita pobretona y traidora a la sangre me dijo un montón de cosas. Incluso se atrevió a decirme…- La muchacha no pudo continuar, las lágrimas no cesaban y le impedían el habla. Se paró para marcharse y caminó apresuradamente, pero su novio la detuvo. Ella lo miró con sus ojos verdes, llorosos. Eran los ojos más tristes que Draco haya visto jamás. No le gustaba verla sufrir, y menos sabiendo que era por su culpa. Ya no aguantaba más esta relación, pero no podía dejarla: sabía que sufriría. Ya se animaría a decirle. Tampoco permitiría que la Weasley la haga sufrir.
- ¿Qué te dijo, Pansy? Dime. ¿Qué te dijo esa maldita?
- Que tú no me querías.- Pansy lo miró con los ojos llenos de tristeza. Luego lo abrazó, fuertemente, como si fuera el último. –Pero si me quieres. ¿Verdad? Me quieres tanto como yo lo hago. ¿No es cierto?- Draco la miró y recordó aquellos tiempos en los que eran pequeños aún, y ella le hacía una y otra, y otra vez la misma pregunta. Entonces respondió, como cuando era pequeño:
- Claro que te quiero Pansy. Te quiero mucho.-
♥
Ginny estaba en la biblioteca, realmente le agradaba leer, mientras sea una novela de romance era capaz de leerse todos los que hubiera si era posible. Aparte la relajaba como nada en el mundo. Ya bastante pesado había estado su día: primero la Changa, luego Parkinson y para cerrar con broche de oro Luna pensando que intentaba quitarle al chico. No negaba que le había dolido que pensara tal cosa de ella, pero realmente la comprendía: estaba enamorada.
"¡Sí, aquí estas!" Dijo emocionada. "Quédate a mi lado" Un libro de romance, para ser más específicos: su favorito. Se extendió un poco más para llegar al estante donde estaba el libro. "De veras que Scott y Lindy tienen razón. No creceré más." Cuando estaba a punto de agarrarlo alguien le tocó con el dedo el hombro, llamándola. Ginny volteó, molesta.
Otra vez esos ojos grises que le hacían ver las estrellas. Intentó no perderse en ellos una vez más y le dijo:
- Ni más faltaba…- Suspiró.
- Así que aquí estabas, en la biblioteca. ¿Quién lo diría?- Exclamó burlonamente el rubio.
- Mira, Draco… es decir, Malfoy si vienes para molestarme te voy diciendo en este mismo instante que te largues de aquí porque ya bastante duro ha sido mi día para ahora tener que soportarte a ti. Déjame en paz ¿De acuerdo?- Ginny volteó nuevamente haciendo que su pelo gire tan bruscamente como ella y pegándole (con el pelo) en la cara a Draco.
El rubio se frotó los ojos mientras Ginny volvía a estirarse lo más que pudo para alcanzar el libro. Pero esta vez tuvo suerte y lo tomó. Luego se escapó lo más rápido que pudo de la biblioteca, con Draco atrás, siguiéndola.
- No te voy a dejar en paz hasta que me digas porque dijiste todas esas barbaridades a Pansy.- El muchacho se apresuró para alcanzar a la pelirroja. Luego la tomó por el brazo con fuerza y la obligó a voltearse.
- ¡AUCH! – Se quejó la pelirroja fulminando al ojigris con la mirada. -A esa estúpida no le basta con andar fastidiando con su simple presencia que ahora me manda al bruto del novio. ¿Qué no sabes que a las mujeres no se las trata de esa manera?- la pelirroja estaba muy molesta y se frotaba el brazo dolido.
- ¿Qué insinúas eh¿Qué no se tratar a una mujer?
- Precisamente no me van las insinuaciones. No te lo estoy insinuando te lo digo directamente. ¡Eres un bruto!
- Claro que no, se tratar muy bien a las mujeres. Pero sucede que tú no eres una mujer, eres cualquier cosa menos eso. ¿Sabes que es lo que a ti te pasa? No tienes escrúpulos.
- Tú eres el que no tiene escrúpulos. Y vamos déjate de tonterías que ya bastante con soportar a la inútil de tu noviecita. Ya te dije que mi día estuvo bastante duro así que no quiero que ahora tú termines de arruinarlo. ¿De acuerdo?
- Me importa un comino como haya estado tú día. ¿Por qué te empeñas en molestarme? Y no solo mí, ahora también a Pansy
- No me empeño en molestar a nadie, es solo que "Pansy"…- Dijo enfatizando esto último. -…Me insultó y yo no soy de esas que se las pueden pisotear tan fácilmente.
- ¿Ah no?- Dijo casi en un susurro el rubio acortado la distancia que los separaba. -¿De veras? Sus rostros cada vez estaban más cerca. La pelirroja intentó no embobarse con la belleza de sus facciones.
- De veras.
- ¿Estás segura de eso?- Cada vez sus voces se hacían más silenciosas, tanto que solo ellos dos se oían.
- Segurísima.- Susurró Ginny. Estaban a punto de besarse pero entonces Draco lanzó una carcajada y dijo burlonamente:
- Weasley¿pensaste que iba a besarte?
Ginny, confundida y fastidiada miró hacia otro lado. Luego lo miró fríamente y le dijo:
- Pues, ganas no te faltan. Y basta¿Qué hago aquí contigo? Eres una pérdida de tiempo. Adiós.- lo empujó y se marchó.
- Hey, Weasley!! Pero todavía no terminamos de hablar.- Gritó el rubio cuando la chica estaba a unos cuantos metros.
- ¡Me importa un cuerno! Adiós.
Estaba furiosa, aquel estúpido la había dejado con las ganas de probar sus labios una vez más…
Durante lo que restaba de tarde, Ginny se sentó en la Sala Común y no despegó su parda vista del libro de romance.
Cuando anocheció, se dirigió hacia el Gran Salón pues la hora de la cena había llegado, anunciando el final del día. Realmente estaba hambrienta. "Vaya día" Pensó. Además de todo lo que ya sabemos que le había pasado, como si fuera poco tampoco había hablado con sus mejores amigos: Scott y Lindy. Y ahora que lo recordaba esto no hacía más que empeorar la situación.
Se sentó y a los pocos segundos su plato se colmó de comida. Eran espaguetis, amaba los espaguetis. Pero cuando estaba a punto de levantar sus cubiertos, Scott se acomodó a su lado y la saludó con un beso en la mejilla.
- ¿Qué haces Gin?- Dijo despeinándola juguetonamente.
- Pues, extrañarte a ti y a Lindy. Desde que ya no se hablan parecen haberse olvidado de mí también. Ni siquiera me cuentan porque la pelea.
- Oh, Ginny de veras te pido disculpas por no habértelo contado. Te prometo decírtelo mañana o en otro momento, estoy muy alegre ahora como para recordarlo. Realmente lo de la pelea no me pone nada feliz. ¿Me disculpas? Te prometo contártelo luego.
Ginny largó un bufido, pero luego dijo con un tono no muy reanimado: - De acuerdo.
- Y con respecto a "olvidarnos de ti" no puedo creer como dices tal idiotez, nunca me olvidaría de ti si eres mi mejor amiga.- Le dio un fuerte abrazo a su pelirroja amiga y logró sacarle una sonrisa.
- ¿Dónde estuviste todo el día? No puedes negar que me has dejado sola.- reprochó Ginny.
- Pues no lo niego, pero no he estado de buen humor en todo el día, por eso he decidido no bajar y quedarme en mi alcoba. Solo bajé para comer. No quería que me vieras con ese humor, no estaba bien por lo de ayer. Y ya no te quejes mucho, fue solo un día que no estuve contigo.
- ¡Pero pareció una eternidad! No acostumbro no estar con ustedes. ¿Así que mal por lo de ayer¿Por lo que desconozco que ha pasado entre tú y Lindy?
- Exacto.
- ¡Vamos dime por que ya no se hablan!
- ¡Ella no me habla¡Ella me ignora!
- ¿Por qué los hombres siempre se ponen en papel de víctima?
- Cállate, mocosa.- Bromeó Scott. Ginny rió.- Y come tus espaguetis porque acabarán enfriándose.
- De acuerdo.
Durante el postre Ginny puso a Scott al tanto de todo lo que le había pasado en el día. Luego saludó a Scott y se marchó a su habitación, cansada.
Las escaleras que conducían a las habitaciones le parecieron eternas. Cuando llegó a su puerta, la abrió con cuidado, suponiendo que Lindy dormía. Pero al abrirla del todo descubrió que no era así.
Allí estaba Lindy, mirando por la ventana el cielo bañado en estrellas. Luego Ginny desvió la mirada hacia su mesa de noche donde reposaba el libro de romance. Pensó en leer un poco antes de dormir. Pero también se preguntó si hablarle a Lindy, si estaba enojada con Scott quizá también lo estaba con ella. ¡Quien sabe! Pensó.
- Hola, Lindy.- Le dijo luego de haberse puesto a su lado.- Verdad que es una linda noche. Lástima que no la podemos disfrutar como lo hacíamos en las vacaciones, recostadas sobre el césped de tu casa. ¿Lo recuerdas?- Lindy asintió y una diminuta sonrisa se dibujo en sus labios, pero no apartó su vista del oscuro cielo. – Dime Lindy ¿Te sucede algo?
- Sí Ginny, no puedo ocultártelo. Estoy triste. Perdón por no hablarte, pero descuida, no es contigo.
- Lo se, es con Scott. Pero ninguno de los dos me ha dicho que ha sucedido.
- Por favor no me hagas contártelo en este momento, estuve todo el día encerrada entre estas cuatro paredes, afligida. Pero observar el cielo me alivia por momentos. ¿Sabes? Desde pequeña cuando estoy triste miro el cielo a la noche. Pero tu presencia también me pone bien, mientras no me hagas contarte lo sucedido. No ahora.
- Como quieras. Pero debes contármelo en algún momento. Me enfada verlos mal y no poder hacer nada porque ninguno de los dos se atreve a contarme.
- ¡Mira Ginny es una lechuza! Y viene hacia aquí.- gritó Lindy señalando no muy lejos pues el ave se acercaba rápidamente. La lechuza era de un color gris, con unos ojos negros brillosos y relucientes en la oscuridad. El ave se posó en el hombro de Lindy y levantó una patita para que la pelirroja desatara la carta.
Ginny desenvolvió el pergamino y comenzó a leerlo.
------------------------------------------------------------------•FLASH-BACK•-----------------------------------------------------------------------
Draco Malfoy recordaba recostado sobre su cama, la cara de Ginny cuando se alejó de ella y no la besó. Como le gustaba cuando se enojaba. Pero entre cosa y cosa no pudieron seguir hablando y él le debía una buena conversación. Todavía quedaban cosas por aclararle a esa mocosa. Así que se le ocurrió una idea brillante, ya que por las buenas ella no iba a querer seguir hablando con él, entonces decidió hacerlo por las malas.
Tomó un pergamino que yacía sobre su escritorio. Se sentó tras tomar su pluma y escribió:
Hola Ginny! Soy Harry, necesito hablar contigo. Te espero en
la vieja mazmorra de pociones, (la que está desabitada) a las
23:00hs. Un saludo. Atte: Harry Potter.
Se levantó de un salto y se dirigió hacia la lechuzería.
El cielo estaba negro y estrellado y había un ligero viento que desordenaba su rubia cabellera. Entró sin más a la torre y buscó una lechuza que pudiera enviarle a la pelirroja la carta. Una lechuza se posó sobre su hombro, era gris y simpática. Le ató el pergamino a la pata y luego le dijo:
- Envíasela a Ginny Weasley, la pelirroja.
La lechuza obedeció y se perdió entre la noche.
---------------------------------------------------------------•FIN FLASH-BACK•-------------------------------------------------------------------
- ¡Qué extraño!- dijo Ginny. -¿Por qué Harry querría hablar conmigo a estas horas en la vieja sala de pociones?
- No lo se Ginny. Ve y averígualo.- Propuso Lindy.- ¡Pero apresúrate que son casi las once!
- Tienes razón.- Dijo Ginny tras ver su reloj de mano. -Allí voy. ¡Adiós Lindy! Nos vemos más tarde.
La pelirroja besó en la mejilla a su amiga y se marchó rápidamente dejando la puerta abierta.
Estuvo mucho tiempo buscando la dichosa sala de pociones desabitada hasta que al fin la encontró. No estaba tan mal después de todo, no era muy diferente al despacho de Snape. Tomó una silla para sentarse a esperar a Harry, pero alguien la tomó por atrás haciendo que la muchacha se asustara.
- ¡Harry!- gritó molesta.- Me asus…- Pero al darse media vuelta notó que no era Harry el que la acompañaba. – ¡¿MALFOY?!
- Así es.- Dijo el rubio arrastrando las palabras.
- ¿Qué rayos haces aquí¿¡Donde metiste a Harry?!
- ¿A Potter? Por desgracia no lo metí en ningún lado. Claro que si me lo preguntas me gustaría meterlo en un lago lleno de pirañas pero por ahora eso no será posible. Laméntate Weasley, él no está aquí.- Ginny comprendió todo.
- Ahhh, ya veo. Con que tú eras el de la carta.
- Puede que sí…- El muchacho la arrimó bruscamente para sí y luego le dijo al oído.- Lamentablemente Potter no está aquí ahora para protegerte, estás sola conmigo. Puedo hacerte lo que yo quiera.- Ginny comenzó a asustarse. Luego se alejó bruscamente y le dijo:
- ¡¿QUÉ VAS A HACER EH¿Me vas a violar?
- Pues no lo sé.- Dijo el rubio mirándola descaradamente.
- Porque si es así, no te conviene. ¡No te atrevas a tocarme ni un solo pelo!- Gritó Ginny levantando su dedo índice.
El rubio parecía locamente divertido. Largo una carcajada y luego agregó:
- Eres una estúpida e ingenua: a ti no te tocaría ni un pelirrojo pelo. – Luego cambió su expresión, se puso más serio y comenzó a acercarse más a Ginny. Prosiguió -¿Qué te crees Weasley? Yo no me rebajo con pobretonas y traidoras a la sangre. ¿De verdad piensas que estaría interesado en tocarte?
Ginny desvió la vista, molesta. ¡Como lo odiaba!
- Pues de un gusano tan repugnante como tú se puede esperar cualquier cosa. Pero ya voy diciéndote una sola cosa y escúchame bien por que no voy a repetírtelo. Más vale que me dejes en paz, porque vas a arrepentirte.
- ¿Ah si¿Y que puedes hacerme tú a mi?- El rubio volvió a tomarla con fuerza.
- No te metas conmigo.- Ginny se soltó furiosa. – ¿PORQUÉ RAYOS ME SIGUES MOLESTANDO?
- Mira Weasley, no tienes derecho a quejarte. No olvides que tú empezaste con todo esto.
- Como sea¿Me piensas decir por qué me citaste aquí?
- Porque no me has dejado terminar de decirte algunas cosas. Todavía queda mucho por aclararte.
- ¿Y se puede saber que diablos me tienes que aclarar TÚ a MI?- Ginny lanzó una carcajada.
- Mira Weasley. ¡¡NO ESTOY BROMENANDO!! Y me vas a escuchar.- Draco se puso furioso. – No quiero que vuelvas a molestar a Pansy.
- Escúchame bien cretino. Yo a Parkinson no la molesté, para mi esa idiota no existe. Ella vino a hablarme mal y ya te dije que por eso le dije todo lo que le dije.
- Por ejemplo que yo no la quería.- Ginny se puso pálida de pronto. - ¿Quién diablos te crees que eres para decirle algo así¿Qué sabes tú?
- Se mucho Malfoy, - Dijo Ginny.- Se que no la quieres, tú también lo sabes muy bien, no quieres salir más con ella. Tú mismo me lo has dicho aquella noche. Pero eres tan poco hombre que no te animas a dejarla.
- Óyeme bien comadreja, lo que pase entre Pansy y yo, si yo no quiero estar más con ella, eso es asunto mío y por eso lo arreglaré yo. Tú no eres quien para decirle a Pansy lo que no te corresponde. Así que deja ya de molestarnos y no te metas en mi vida.
- ¿Crees de verdad que a mi me interesa tu estúpida vida?
- ¿Quieres saber que creo? Creo que estás loca por mí, y por eso haces todo esto.- Ginny se puso pálida, Draco se acercó a ella y la acorraló contra la pared.- Y no pienso dejarte ir de aquí sin que me digas por que rayos haces todo esto. No pienso irme sin saber la verdad.
- Aléjate, Malfoy.- Ginny desvió la mirada.
- ¡Vamos¿Ya ves como te pones¿Por qué no aceptas de una vez que te gusto?
- ¿Estás loco? Claro que no me gustas¡ni en un millón de años!- Ginny logró safarse nuevamente de Draco.
- Deja de mentir, Weasley. No me creo lo de la apuesta.
- Piensa lo que quieras.- Ginny se apresuro por salir de la mazmorra, pero cuando estaba a punto de salir por la puerta, el rubio volvió a sujetarla.
- No te dejaré ir.
- ¡Basta ya¡Déjame en paz o comenzaré a gritar!
- Si lo haces te mato.- Dijo Malfoy acercándose apenas a la puerta, para averiguar si alguien andaba cerca.- Hay dos prefectos de Ravenclaw vigilando los pasillos y si nos llegan a ver a estas horas por aquí estaremos en problemas.
- Tú estarás en problemas si no me sueltas. Comenzaré a gritar que quieres violarme y tú serás el castigado por estar reteniéndome.
- Claro que no lo harás, Weasley.
- Lo haré si no me sueltas, no te quepa la menor duda.
- ¡Por favor no lo hagas Weasley!
Draco la empujó hacia detrás de la puerta para esconderla y esconderse.
- AAAY!- Gritó la pelirroja. Pero el grito no fue prolongado, ya que Draco le tapó la boca. Los prefectos escucharon el grito de Ginny, entonces comenzaron a echar un vistazo por los salones. Draco podía ver apenas como los prefectos se acercaban a la mazmorra donde ellos estaban. Entonces le dijo a Ginny:
- Se acercan, vienen para aquí. No se te ocurra gritar.
- Puedo hacerlo si quiero, no tengo porqué obedecerte.- Ginny abrió la boca para gritar.
- No lo hagas- Le dijo Draco nervioso. A Ginny le encantaba verlo tan preocupado. Volvió a amagar que iba a gritar entonces Draco le ordenó, furioso:
- ¡Cállate!-
- ¡Cállame!- Propuso la pelirroja. Entonces Draco desesperado la tomo con fuerza por la cintura y la besó. Fue un beso furioso, lleno de fuerza, pero beso en fin. Ginny sorprendida pero feliz intentó corresponder a aquel beso tan frenético que Draco Malfoy le estaba dando. Le faltaba el aire, pero así estuvieron por varios minutos. Luego, la muchacha se soltó del rubio y primero lo miró con amor, no podía evitarlo, aquel beso le había fascinado. Daría cualquier cosa por que Draco le diera otro, pero sabía que solo lo había echo para callarla. Entonces cambió de expresión, se puso furiosa y le dijo:
- No-vuelvas-a-hacerlo-nunca.
Draco la miró irritado, y le dijo:
- Lo hice para callarte Weasley.
- Me importa un cuerno, no vuelvas a besarme ¿Entendiste? Qué te has creído. Adiós.- y cerró la puerta de la mazmorra con fuerza. Los prefectos se habían marchado. Comenzó a caminar rápidamente, mientras se tocaba los labios, que hace segundos habían sido besados por el hombre que amaba, recordando aquel beso que no olvidaría jamás…
Mientras Draco Malfoy, en la soledad de la mazmorra, también recordaba aquel beso, tan furioso, tan único. Le había encantado volver a besarla, aunque sea con la excusa de callarla. Debía comenzar a aceptar que aunque sea un poquito, quizá aquella pelirroja tan brava comenzaba a gustarle.
♥
30-12-07
Oh, yeah! Al fin terminé el 4to capítulo.. espero que lo hayan disfrutado. Como verán hubo un pequeñísimo cambio en Draco ¿Ginny comenzó a gustarle? Qué emocionante ¿no lo creen?. Bueno. Nos vemos en el próximo capítulo. Desde ya muchas gracias a aquellos que leen y se molestan en dejarme reviews, se los agradezco de corazón, porque es lo que me anima a seguir escribiendo con más entusiasmo. Saludos!! Que tengan un muy feliz año nuevo!!
♥Miss Feltoneana♥
