Capítulo reescrito el 25-2-2016

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¡Hola a todos! eue

Espero que estén bien, yo me encuentro mucho mejor del otro día, pero a la vez cansada porque he estado todo el día fuera celebrando mi cumpleaños. Y eso significa que ya tengo 19 años. :B

Me han felicitado casi todos los de mi familia (gracias a la tecnología móvil y sus aplicaciones de recordatorios de fechas importantes xDU) y me han regalado hartas cositas que me han encantado *-*

Y bueno, como no tengo mucho más que decir pues será mejor que empiece ya con el capítulo x3U

Y vuelvo a decir que estaría encantada de que la gente que leyera este fic me diera ideas porque como ya mencioné, querría que fuera para el agrado de todas las personas posibles. Y aunque no pudiera tener todas esas ideas en un mismo capítulo, intentaría añadirlas en otro momento. eueU

Y ya, con esto y un pingüino(?), ¡Que comience el cuarto capítulo de la historia!

-Canción: For you (del single Riot Girl del año 2008) (Imaginároslo con la versión del concierto de Kiss me concert 2, pero únicamente con piano)

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Varios días más tarde de la partida de Natsu, en la ciudad de Crocus, el rey Igneel se encontraba firmando algunos documentos en su despacho cuando escuchó unas pisadas acercándose a la puerta. Pero al de unos pocos segundos tocaron a la puerta y éste apartó los papeles para responder formalmente:

-Entre.

La puerta se abrió en ese instante y entró una niña de 12 años de edad. Tenía el pelo largo y azul y los ojos marrones. Iba vestida con un vestido azul oscuro junto con una chaqueta de lana que le llegaba hasta los codos de color rojo, unas medias blancas y zapatillas similares a las de las bailarinas de color azul. Y en sus brazos llevaba una gatita blanca, ojos marrones y un lazo rosa amarrado en la cola.

-Hola, papá –saludó la niña acercándose a él.

-¡Wendy! –exclamó el hombre levantándose del escritorio para abrazar a su hija menor-. ¿Qué tal tu viaje con Porlyusica a Shirotsume?

-¡Fantástica! –respondió la peliazul con una sonrisa-. Me ha enseñado muchas cosas de herborísmo y medicina en general.

-Me alegro –dijo Igneel acariciando la cabeza de la pequeña.

-Por cierto papá –siguió-, no he visto a Natsu por la casa. ¿Es que se ha ido con sus amigos?

-Pues verás cariño, tu hermano… -y en ese momento empezó a contar todo lo que había pasado durante su ausencia…

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Natsu estornudo inesperadamente, haciendo que los demás se sobresaltaran por el repentino estornudo.

-No me digas que estas pillando un resfriado… -dijo Gray alejándose un poco de él por si acaso estaba enfermo.

-Que va, solo siento como si alguien estuviera hablando de mí a mis espaldas –contestó el pelirosa-. Me pregunto quién podría ser…

-A saber –rió la rubia.

En ese momento el grupo regresaba a sus respectivas casas después de un largo día de escuela. Siguieron charlando un poco más hasta que Lucy se dio cuenta que delante de ellos había dos caminos los cuales tomaban direcciones diferentes.

-Bueno chicos, mañana nos vemos en clase –anunció la chica.

-¿Ya te vas? –preguntó Gajeel colocando los brazos en jarra.

-Así es, vivo por esa dirección –señaló el camino de la izquierda.

-Pues vamos, Luce –solicitó Natsu con una sonrisa dando un paso hacia ella, ofreciéndose una vez más a ir con ella.

-No es necesario. Ya me acompañaste la otra vez y tienes... –empezó a decir hasta que el chico le tomó de la mano para salir corriendo, arrastrando a Lucy con él.

-¡Hasta mañana Natsu, Lu-chan! –se despidió Levy en voz alta en un intento de que escucharan.

-¿Él es así todo el tiempo? –preguntó Juvia mirando a Gray.

-Natsu ha sido así de impulsivo desde que le conocemos–dijo éste.

-Y también bastante denso –siguió el chico de los piercings sonriendo con sus afilados dientes, dándose cuenta de que el pelirosa sentía algo por la rubia, pero era bastante denso como para darse cuenta.

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Natsu corrió durante dos minutos hasta que fue frenando poco a poco, aún con la mano entrelazada con la de Lucy.

-Te dije que no hacía falta que me acompañaras –dijo la rubia inflando las mejillas-. Ni tampoco que me agarraras y me arrastraras contigo. Y si no te acuerdas, hoy tienes que ir a trabajar.

-Perdona, pero es que quería acompañarte y… –se empezó a disculpar. Pero en ese momento, los chicos se dieron cuenta de que sus manos estaban juntas y como si se tuvieran la mano en fuego las separaron de sopetón. Dejando a los dos adolescentes algo sonrojados-. ¡Ah! Esto… yo…

-No importa –dijo ella con las mejillas rosadas-. Y ya que me has arrastrado hasta este punto vayámonos.

Lucy retomó su marcha mientras que Natsu, aún un poco avergonzado, se dio cuenta unos segundos más tardes que la chica iba unos pasos más adelante, por lo que echó a correr para alcanzarla.

-Se me había olvidado preguntarte. ¿Tienes ganas de que llegue la actividad qué haremos con la otra clase? –preguntó el pelirosa al encontrarse junto a Lucy, en un intento de que no hubiera silencio entre los dos.

-Pues sí, muchas ganas –respondió con una sonrisa.

Hacía ya unas horas, Gildarts entró en la clase para comunicarles que a partir de la mañana siguiente se juntarían las dos clases del mismo curso para hacer una actividad que duraría una semana y media aproximadamente. La actividad consistía en hacer parejas de cada clase y hacer un trabajo en conjunto sobre un tema de literatura para entregarlo antes del plazo señalado.

-Lo malo es que no me gustaría juntarme ni con el friki del hielo ni con idiota come metal –se quejó el chico-. Yo preferiría juntarme contigo.

-¿Enserio? –preguntó ella sorprendida.

-¡Pues claro! Eres muy lista y me ayudarías mucho –respondió sonriendo-. Además, te considero una buena amiga desde llegué al instituto.

-Ah… -dijo ella agachando la cabeza algo avergonzada.

-¿Es que no te caigo tan bien como para ser tu amigo? –preguntó el pelirosa ladeando la cabeza a un lado.

-Claro que me caes bien –contestó ella rápidamente-, solo que no hemos sacado el tema de si somos amigos.

-Cierto. Pues, ¿quieres ser mi amiga? –preguntó. Lucy tardó en responder, pero cuando lo hizo le brindó una gran y tierna sonrisa.

-No puedes preguntar eso a la ligera. Pero está bien.

-¡Genial! –dijo él felizmente devolviéndole la sonrisa.

-Y cambiando de tema, ¿no preferirías estar con alguno de ellos? –cuestionó la rubia refiriéndose a Gray y a Gajeel-. Como los conoces desde hace más tiempo…

-Lo sé, pero ya he dicho no me gustaría. Es bastante aburrido hacer trabajos con ellos y lo único que haríamos es discutir.

-Entiendo…

Después de eso estuvieron en silencio hasta que llegaron a la casa de la chica.

-Bueno pues… nos vemos mañana.

-Claro… -dijo. Tras esto Natsu se dio la vuelta y empezó a caminar por el camino por el que había ido. Pero paro en seco cuando escuchó a Lucy llamarle-. ¡Natsu! ¿Te gustaría venir al estudio de grabación conmigo y con Levy?

-¿Eh?

-Aún falta un par de días, pero me gustaría que estuvieras allí para que vieras como es el proceso de grabación de un disco. Pero si no puedes…

-¡No! Digo, ¡sí! ¡Me encantaría! –exclamó para sonreír al terminar de hablar. Tras eso salió corriendo, dejando a la chica con una gran sonrisa en la cara.

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Lucy entró en la casa con una sonrisa de oreja a oreja cuando de repente su teléfono móvil empezó a sonar. Lo tomó del bolsillo de la mochila y le dio al botón verde para descolgar la llamada.

-¿Diga? –preguntó poniéndose el aparato en la oreja.

-Hola, cariño –saludaron dos personas desde la otra línea.

-¡Mamá, papá! –exclamó felizmente la rubia. Los padres de Lucy, llamados Jude y Layla, estaban recorriendo todo Fiore para hacer acuerdos con otras líneas de ferrocarriles para extender la empresa-. ¿Qué tal el trabajo?

-Agotador, pero ya sabes que después de cada mucho esfuerzo siempre se tiene su recompensa –contestó Jude.

-Acabamos de llegar de la aldea Tully y hace solo unos minutos que hemos parado en Acalypha –explicó Layla-. ¿Y tú como lo llevas? El otro día vimos que por fin salió a la venta tu CD. Estamos muy orgullosos de ti.

-Muchas gracias –agradeció Lucy.

-También te hemos llamado para decirte que el mes que viene cuando volvamos del viaje de trabajo iremos a visitarte –dijo la madre.

-¿Enserio? ¡Tenía muchas ganas de veros después de tanto tiempo! –exclamó la rubia felizmente.

-Nosotras tampoco esperamos a volver a verte –dijo entonces Jude-. Bueno hija, tenemos que irnos. El trabajo nos llama.

-De acuerdo. Adiós.

-Cuídate mucho –habló Layla.

-Lo haré –dijo antes de colgar. Suspiró feliz mientras caminaba hacia su habitación y empezó a hacer la tarea escolar.

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A la mañana siguiente los alumnos se encontraban impacientes por saber con quién les tocaría en el trabajo, mientras que Natsu, Lucy y Levy charlaban. El pelirosa se encontraba sentado en su asiento al igual que la rubia, mientras que la peliazul estaba arrodillada entre ellos dos.

-No tengo ganas de hacer nada… Y menos hacer un trabajo en tan poco tiempo… –se quejó por enésima vez en ese día.

-Puede que no sea tan malo como creas –contestó Levy.

-Además, recuerda que solo duraran 10 días –siguió la rubia-. Y si te negases a participar, te suspenderían la asignatura. Así que trata de cooperar con tu compañero.

-Sí, mamá… -contestó el pelirosa sin ganas, apoyando su frente encima de la mesa.

En ese momento, Gildarts entró a la clase junto con el tutor del aula de al lado.

Era un hombre entre los 20 y 25 años. Era alto, de pelo rubio y ojos verdes. Iba vestido con una camisa morada, pantalones rojos y zapatos negros.

-Muy bien, chicos –empezó Gildarts-. Los alumnos de 3-A están esperando afuera, así que por favor comportaros y tratar de llevaros bien con vuestro compañero de trabajo. Laxus, hazles el favor de pasar.

El rubio llamado Laxus fue hacia la puerta de la clase y la abrió. En ese momento los alumnos del otro curso fueron entrando y rápidamente se llenó hasta que todos estuvieran en la misma habitación.

-Ahora diré vuestros nombres y después el nombre de vuestro compañero de trabajo. Cuando os juntéis os repartiré el tema que deberéis trabajar.

Ambas clases asintieron, prestando atención por si Laxus le nombraba.

-El primero es… Laki Olietta –nombró el profesor. La chica se levantó y esperó a que nombraran a su compañero-. Y te ha tocado con… Warren Rocko.

El chico se acercó hacia su compañera de equipo y el profesor le entregó el tema. Y así estuvieron varios minutos hasta que quedaron unos pocos alumnos sin pareja.

-El siguiente es… Max Alors. Y tu compañero será Gray Fullbuster.

-¡NOOOO! –exclamó Juvia que se encontraba junto a su compañero de trabajo Freed, la chica estaba llorando en la parte de atrás del aula-. ¡VAN A ARREBATARME A MI GRAY-SAMA!

-¡Espera un momento! –exclamó el pelinegro-. ¡Que es solo un trabajo, y yo no le pertenezco a nadie!

La escena que habían montado provocó las risas de todos los alumnos presentes.

-Calma –dijo Laxus mirando fríamente a los jóvenes, haciendo que todos pararan de reírse y volvieran a ponerse serios. Les entregó el trabajo a los chicos y estos se dirigieron a la parte de atrás de la clase junto con el resto que ya tenían pareja.

-Ahora es el turno de Lucy Heartfilia –la rubia se levantó de su asiento y esperó a que el tutor anunciara quien sería su compañera-. Quien estará con Sting Eucliffe.

Un chico de la otra clase dio un paso y levantó la mano para que Lucy supiera a quien se refería. Sting era un chico de su misma edad, alto, musculoso y tonificado. Tenía el pelo rubio y los ojos azules. Encima de su ceja derecha tenía una cicatriz que iba en diagonal y un pendiente en la oreja izquierda.

-Hola rubita, espero que hagamos un buen equipo –dijo el chico bajando el brazo.

-No me llames rubita, que tú también eres rubio –replicó Lucy mientras tomaba la hoja que había dejado el profesor sobre su mesa. Nada más tomar el folio, primeramente leyó el título del tema de trabajo:

"El sueño de una noche de verano de William Shakespeare"

Lucy se encogió de hombros y volvió a mirar al muchacho que tenía como compañero. Tal vez no sería tan bueno como ella había pensado, pero aun así se esforzaría por hacer lo mejor posible.

-Me parece que no me queda otra opción… pero como no hagas la parte que te toca…

-No te preocupes rubita, soy más responsable de lo que aparento.

-Ya… -murmuró sin creerle.

Natsu miraba con recelo desde su asiento. Ya que ese rubio no le caía muy bien a simple vista.

-La siguiente pareja es Natsu Dragion y Lisanna Strauss.

-¿Eh? –dijo el pelirosa extrañado debido a que ese nombre se le hacía bastante familiar.

Así que cuando se levantó de su asiento y tomó el papel que le dio el profesor vio acercarse a la peliblanca que se encontró el otro día en la biblioteca-. ¡Si eres tú!

-¡Vaya, Natsu! –dijo la chica con una sonrisa-. Me parece que somos compañeros.

-Sí, espero que hagamos un buen equipo.

-Yo también lo espero –dijo Lisanna con una sonrisa. Entonces la chica miró la hoja al igual que Natsu para leer el tema del trabajo-. "La Celestina de Fernando de Rojas"…

-¿Le conoces? –preguntó el pelirosa volviéndose a ella.

-Por lo que sé es una tragicomedia que se escribió más o menos en el año 1500 –explicó Lisanna.

-¡Guau, sabes bastante! –exclamó sorprendido.

-Eso es lo que pasa cuando investigas un poco en la biblioteca –rió.

-Y los únicos que faltan son… Levy McGarden y Gajeel Redfox.

-¿QUÉ? ¿CON ÉL? –exclamó la peliazul levantándose de golpe de su asiento y señalando al chico de piercings-. ¡TIENE QUE SER UNA BROMA!

-Me parece que no es broma, enana –contestó Gajeel acercándose a ella.

-¡Que no me llames enana! –dijo en voz alta.

-¿No me puedes cambiar con otra persona? –preguntó en un intento de ojitos de corderito degollado al profesor.

-Lo siento Levy, pero no te queda más opción que juntarte con él en esta ocasión –respondió con una gota de sudor en la nuca.

Levy resopló y tomó el folio de Gildarts con su respectivo trabajo.

Las dos parejas caminaron hasta la parte de atrás de la clase, donde se encontraban todos sus compañeros de clase y se situaron junto a Lucy y su compañero Sting.

-Natsu, ¿es tu compañera? –preguntó la rubia cuando vio que el pelirosa había dejado de hablar con la peliblanca para volverse hacia ellos.

-Así es, se llama Lisanna –respondió él-. La conocí el otro día cuando fui a la biblioteca a buscar unos libros.

-Encantada de conocerte, Lucy. El otro día escuche una de tus canciones en la radio y tengo que decir que tienes una preciosa voz –contestó la peliblanca levantando la mano para estrecharla.

-Muchas gracias –dijo extendiendo su mano para tomar la de Lisanna-. Y no, el gusto es mío.

La peliblanca sonrió y la rubia imitó el gesto. Pero en el fondo, Lucy se sentía extraña viendo a su amigo con aquella chica. Admitía que a simple vista se veían muy bien juntos, pero también le hacía sentir un nudo en el estómago...

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Los días fueron pasando y los trabajos de todos los alumnos iban bastante bien. Aunque algunos tuvieron algún que otro problema. Como Levy y Gajeel, que discutían continuamente por la distribución del trabajo, o Juvia, que siempre que podía, dejaba solo a su compañero para ir a acosar a Gray.

También en esos días, Natsu y Lisanna empezaron a juntarse más incluso para ir juntos a la biblioteca y así continuar con el trabajo y terminar tarde. Con esto hacía que sus amigos no le esperaran para irse a casa juntos. Sin embargo Lucy siempre que podía le preguntaba a Natsu por si quería que fueran juntos, pero éste rechazaba la invitación diciendo que estaba con Lisanna haciendo el trabajo, logrando que la rubia se deprimiera.

Un día de recibir una respuesta negativa, Lucy caminó hasta el parque de Magnolia, donde se sentó en el banco más cercano que encontró. Suspiró con tristeza, y permaneció allí en silencio durante varios minutos hasta que de repente sintió una presencia detrás de ella. Al notar aquello se dio la vuelta y vio a Sting cruzado de brazos.

-¿Pero qué haces aquí, rubita? –preguntó.

-¡Que no me llames rubita! –replicó ella molesta-. ¡Y yo debería de ser la que te debería preguntar eso!

-Vivo cerca de aquí –contestó mientras se sentaba a su lado. Lucy no dijo nada al respecto-. Ahora dime, ¿por qué estás aquí, y porque tan de capa caída?

Lucy se encogió de hombros y miró a sus rodillas.

-Cosas entre un amigo y yo…

-Te refieres a ese tal Natsu, ¿no? –preguntó. Lucy no respondió y eso hizo confirmarle a Sting la duda-. Últimamente está mucho con Lisanna, yo también lo he notado. Si te soy sincero, conozco a Lisanna desde que estábamos en primaria. Pero nunca la he visto tan atraída a un chico hasta ahora a excepción de tu amigo…

Ese comentario hizo que Lucy apretara sus manos con fuerza.

-Y si te digo la verdad… me molesta un poco. Porque ella… me ha gustado desde hace mucho.

-¿Enserio? –preguntó sorprendida. Sting asintió con la cabeza-. ¿Y ella…?

-No. No lo sabe –negó antes de que ella formulara toda la pregunta-. Y nunca lo sabrá.

-Yo creo que tendrías que decírselo –aconsejó. Sting se giró hacia la rubia para mirarla-. Puede que en el fondo te corresponda. No siempre se llega a la conclusión con la simple vista.

El rubio se quedó mirando a la chica y poco después sonrió.

-Eso haré –asintió-. Solo si tú le cuentas a Natsu sobre tus sentimientos.

-¿Qué? –exclamó girándose de golpe hacia él.

-Estas tan ocupada con los estudios y con tu música que no te das cuenta ni de tus propios sentimientos –dijo alzando los brazos sobre su cabeza y alzando la mirada al cielo.

La cara de Lucy se tornó roja como la de un tomate al mismo tiempo que inclinaba la cabeza al suelo para ocultar su vergüenza. No sabía cómo responderle a eso.

-Yo… yo… -empezó a balbucear.

-Desde lejos he notado como sois muy unidos a pesar de que os conocéis desde hace muy poco. Y se puede ver que hay algo especial entre vosotros –siguió.

Lucy alzó la vista para mirarle y vio que éste le estaba mirando con una sonrisa. Entonces Sting puso una mano en su cabeza e hizo igual que a un animal, le sacudió el pelo despeinándola.

-¡Hey! –rió la chica tratando de devolver su pelo a su estado original con las manos-. Ahora que te conozco mejor, no creo que seas tan mala persona.

-Es que no lo soy –sonrió. En ese momento se levantó y le extendió la mano hacia ella-. Vamos, te voy a invitar a comer un helado.

-¿Ahora? –preguntó sorprendida.

-Claro, tú has sido la que más se está esforzando en el trabajo –y tenía razón. Había más de una ocasión en la que Lucy llegaba a la clase con las manos llenas de información mientras que Sting solo hacia lo que le obligaban hacer.

Lucy quería negarse una vez más a su invitación, pero no obstante el rubio la arrastró hasta la heladería más cercana y la invitó a un dulce helado.

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Natsu ese día había pedido no ir al trabajo porque quería terminar de una vez con todas con el trabajo escolar. Y ya casi lo habían logrado. Tan solo les quedaba redactar una opinión sobre la novela y ya tendrían todo listo para entregar.

Y antes de retomar el proyecto, el pelirosa se encontraba en ese momento caminando con Lisanna hablando sobre cosas graciosas.

-…Así que Elfman fue corriendo hacia Evergreen y cuando estaba frente a ella se tropezó –comentaba la peliblanca haciéndole reír al chico.

-No me puedo creer que tu hermano para demostrar su masculinidad hiciera eso –decía entre risas.

Pero a la par que Lisanna comenzaba con otra anécdota graciosa de sus hermanos, Natsu miró de reojo a una heladería que estaba cerca de ellos, y allí pudo distinguir a Lucy junto a aquel chico rubio charlando entre risas, logrando que éste se pusiera serio.

-¿Te ocurre algo? –preguntó la peliblanca notando como éste se encontraba distraído.

-¿Eh? –murmuró volviendo a la realidad.

-Te noto en la luna… -explicó ella-. ¿Estás bien?

-Tranquila, no es nada –trató de evadir el tema-. Vayámonos.

Después de eso se dirigieron a la biblioteca.

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Al día siguiente por fin era el anhelado viernes. Y ese día era el más calmado de todos ya que hoy no tenían clases estresantes. Sin embargo había algo diferente y era que Natsu y Lucy no se habían dirigido la palabra en todo el día. Y así estuvieron hasta que sonó el timbre anunciando que los alumnos ya se podían ir a casa.

Natsu, que había tardado en terminar la tarea obligatoria del profesor, recogía sus libros de la mesa dispuesto a irse a casa a descansar de una larga semana, se detuvo cuando vio a Lisanna entrar a la clase.

-¡Natsu! –saludó ella.

-Ah, hola –dijo Natsu con una sonrisa-. ¿Ya te ibas?

-Bueno, estaba esperándote – contestó la peliblanca.

-¿Acaso quieres que vayamos juntos? Me parece bien, pero espera un momento que recojo mis cosas y… -empezó a decir mientras extendía su mano hacia sus libros, sin embargo fue detenido por ella, que había tomado su mano antes de que pudiera hacer otro movimiento-. ¿Lisanna?

-Más bien estaba esperando a hablar contigo de una cosa muy, pero que muy importante... –dijo mientras agachaba la cabeza, completamente sonrojada. Dejando extrañado al pelirosa por su actitud.

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Lucy caminaba junto con Levy y Juvia por los pasillos del instituto. En ese momento las chicas iban a la casa de esta última para hablar sobre cosas cotilleos, libros y temas de chicas en general. Sin embargo mientras estaban caminando, la rubia sobresalto de golpe.

-¡Mi libro de historia! –dijo, haciendo que sus amigas se giraran para verla-. ¡Sabía que se me olvidaba algo!

-Qué raro que te haya pasado eso, Lu-chan –comentó Levy-. No es propio de ti.

-Perdonad chicas, pero voy a clase a por él –se disculpó Lucy antes de salir corriendo de vuelta al interior del recinto no sin antes volverse a ellas-. ¡Ahora mismo vuelvo!

-¡Y no tardes! –exclamó Juvia. Cuando vieron entrar a la rubia dentro del instituto, Juvia se giró hacia Levy-. Desde hace varios días, Juvia ha notado que Lucy está algo decaída.

-Yo también me he dado cuenta. –asintió para después inclinar la cabeza hacia el suelo-. La veo más apagada y no me quiere decir que le pasa...

-Yo lo que más me ha llamado la atención es que ya no habla frecuentemente con Natsu. Ahora se pasa más tiempo con Lisanna que con ella...

-Sí, pero seguramente sea por el trabajo escolar. Así que tal vez cuando terminemos vuelvan a estar que antes. Además, Lucy me ha contado que Natsu vendrá con nosotras a la sesión de grabación de su nuevo disco.

-Ojalá. Pero he oído rumores de que… -empezó a decir hasta que vio a Lucy correr hacia ellas con la cabeza gacha, ocultando sus ojos con su flequillo. Sus dos amigas se acercaron a ella, preocupadas.

-¿Lu-chan? –preguntó extrañada Levy.

-¿Te ocurre algo? –dijo esta vez Juvia.

-Lo siento, pero creo no me encuentro bien. Así que me voy a casa… –tras decir esto y sin permitir sus amigas dijeran algo más, Lucy salió corriendo de allí.

-¡Lu-chan! ¡Espera!

Las dos chicas miraron el lugar por donde se había marchado la rubia. Y después de unos segundos en silencio Juvia preguntó confusa:

-¿Pero qué ha sido… lo que acaba de pasar…?

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Lucy avanzaba rápidamente por las calles de Magnolia hasta que al de unos pocos minutos entró en su casa, cerró la puerta con un portazo. Cuando aseguró que la puerta no se iba a abrir se apoyó contra la puerta, colocando a continuación una mano sobre su cara. Y así permaneció por unos minutos hasta que decidió ir al salón y de un armario sacó un piano eléctrico.

Aquel piano lo usaba en los días en los que sentía estresada, frustrada o deprimida, uno de los pocos instrumentos que sabía tocar y que la ayudaba a evadirse un poco de sus problemas. Y esta no iba a ser la excepción.

Cuando colocó todo en su lugar empezó a probar que las teclas iban bien, y tras ver que todo estaba en orden y de dar una bocanada de aire comenzó a tocar una melodía que compuso hacía tiempo para después cantarla:

Usuku mihiraita hikarisasu sekai

(Abrí mis ojos en un mundo de luz)

Itsumade mo samenakereba a amaete mo

(En donde dormir y soñar era lo más dulce)

Asu wa yattekuru kurikaeshiteyuku tomerarenai noni

(Pero cuando llegaba la mañana, volvía aquella imparable rutina)

Mientras tocaba y cantaba cada estrofa, por su mente pasaban los recuerdos de cuando caminaba apresuradamente por los pasillos de la escuela para llegar a su clase.

Apenas había gente, pero aún así se escuchaban los murmullos de algunos profesores y algún que otro alumno. Lucy sin embargo no le prestaba casi atención a lo que había a su alrededor, más bien se encontraba pensativa a la vez que preocupada, ya que por no saber que decirle a Natsu para expresarle sus sentimientos.

Desde que habló con Sting, la rubia reflexionó por las palabras que le dijo el chico. Y finalmente, reconoció que estaba enamorada de su amigo pelirosa.

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Hitotsu kazatte mata ushinatte

(De vestirme y recorrer el lugar una y otra vez)

Tachimukatte tsumazuitatte

(Pero cuando me enfrenté a la realidad me tropecé)

Yasashisa no soba de naiteiru no?

(¿Será porque la bondad siempre viene con el llanto?)

Kotoba sagashite mata kizukatte

(Pero cuando trate de hablar, me volví a sentir insegura)

Hitorikiri ja Nanimo dekinai

(Hasta no poder hacer nada por mi misma)

Oshiete yo, Futari no imi o

(Así que dime el significado de estar juntos…)

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Llegó hasta la puerta de la clase y cuando estaba dispuesta a entrar, escuchó a Natsu al otro lado hablando con su nueva amiga.

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Hitori nokosarete arukidashiteyuku

(Mientras que estoy sola camino sin rumbo fijo)

Kono mama no kimi de itehoshii a Itte mo

(Aunque en este momento me gustaría decir que estoy a tu lado)

Saigo ni waratta sono ushirosugata oitsukitai noni

(Y cuando me sonreíste por última vez, te marchaste y desee con todas mis fuerzas correr hasta ti)

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-¿Acaso quieres que vayamos juntos? Me parece bien, pero espera un momento que recojo mis cosas y… -durante unos segundos no hubo sonido alguno-. ¿Lisanna?

-Más bien estaba esperando a hablar contigo de una cosa muy, pero que muy importante…

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Futatsu chikatte mienakunatte

(Prometimos desaparecer de la vida del otro)

Yurushiatte hanaretatte

(Perdonándonos aunque fuéramos por caminos separados)

Kanashimi no sora de nani ga Mieta?

(¿Qué hemos visto en ese cielo solitario?)

Kokoro tsutatte sabitsuitatte

(Mi corazón decidió seguir aunque estuviera desgastado)

Kimi ga ireba Nanimo iranai

(Porque no necesito nada más si estas junto a mí)

Kotaete yo, deatta imi o

(Así que dime el punto de nuestro encuentro…)

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-Lisanna, yo… -empezó a decir el pelirosa, pero antes de que pudiera terminar volvió a quedar en silencio.

Y Lucy, curiosa por lo que estaba sucediendo entre ellos, abrió un poco la puerta para echar un ojo. Pero eso fue un grave error para ella.

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Doko ni itatte matteru makesou na de jibun nomikonde

(Por eso cada vez que me detengo, espero y trago mis debilidades)

Itsuka Kitto Setsunai hodo aeru a inoru

(Y puede que algún día y hasta que duela, pudiera volver a encontrarnos)

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Dejando la puerta entre abierta hasta el punto en que la clase era su campo de vista, vio como la peliblanca, espaldas a ella, se acercaba hacia Natsu tan cerca que parecía que… se estaban besando. Y con ello, Lucy sintió como el corazón se le rompía a pedazos, y más cuando el chico permanecía inmóvil como si estuviera correspondiendo al acto.

Después de unos segundos Lisanna se alejó de éste y le dijo:

-Me gustas.

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Oboeteru yo ima ano koro

(Recuerda que ahora es)

Osanakatta yume no tsuzuki

(Como un sueño infantil)

Tsutaete yo, hontou no wake o

(Así que dime el propósito detrás de esto)

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Sin darse cuenta, Lucy dejó caer la mochila contra el suelo, haciendo que sonara tan fuerte que la pareja se diera cuenta que les estaban observando. Giraron la cabeza hacia la puerta y vieron allí a la rubia, con la boca entre abierta y los ojos abiertos como platos.

-¿L-Luce? –tartamudeó Natsu con sorpresa.

-Lo siento, venía a por una cosa –dijo apresuradamente para después entrar y tomar el libro de su escritorio-. Siento haberos interrumpido. Ya no os molesto más.

-Luce, espe… –pero antes de que pudiera acabar Lucy salió de la clase rápidamente.

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Hitotsu kazatte mata ushinatte

(De vestirme y recorrer el lugar una y otra vez)

Tachimukatte tsumazuitatte

(pero cuando me enfrenté a la realidad me tropecé)

Yasashisa no soba de naiteiru no?

(¿Será porque la bondad siempre viene con el llanto?)

Kotoba sagashite mata kizukatte

(Pero cuando trate de hablar, me volví a sentir insegura)

Hitorikiri ja Nanimo dekinai

(Hasta no poder hacer nada por mí misma)

Oshiete yo, Futari no imi o

(Así que dime el significado de estar juntos…)

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Mou modoru koto no nai hibi o...

(En aquellos días a los que ya no podremos regresar…)

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Nada más terminar la canción, apoyó su cabeza encima del teclado y se echó a llorar.