De verdad que me siento tan mal. ¿Cuánto fue? ¿Dos meses? Mala Envy, mala persona. De todo corazón sinceras disculpas les pido por todo este atraso pero tenía que irme bien en la preparatoria y los integrales matemáticos me estaban asesinando. Me fue bien gracias a Dios pero no toqué mucho el computador para probarles a mis padres que no tenía nada que me hiciera irme por otro lado. Sin más preámbulos una pequeña disculpa de nuevo y los dejo en paz ya. Son mi motivación.
¡Disfruten!
Le había tomado unos cuantos minutos asimilar su situación. Apenas había escuchado las palabras escapar de la boca de la doctora, Hinata sintió que se iba a desmayar. Le faltaba aire. Se había quedado viendo a un punto fijo ignorando todo a su alrededor. Sus ojos estaban abiertos como platos y su piel comenzó a ponerse más pálida de lo usual, un blanco purpúreo que para nada se notaba sano. ¿Era cierto aquello que le acababa de decir? Su petrificado cuerpo le impidió moverse, no podía siquiera escuchar si es que la doctora le decía algo. El único pensamiento que cruzaba por su mente en ese momento era el hecho de que iba a tener un hijo. Madre a los diecinueve años. Definitivamente aquél era uno de los golpes más duros que había recibido en toda su vida. No tenía la más mínima idea de qué era lo que haría. Se armó de valor y fuerza para hablar.
—Eh, y-yo… ¿L-lo dice usted e-enserio?
—Claro, linda. No hay ninguna en el resultado. Incluso lo revisé de nuevo. No puedo estar equivocada en sentido alguno.
Mientras más veracidades había más agobiada se sentía. El dolor de su estómago se hizo aún más intenso y tuvo que saltar de la cama rápidamente para apresurarse al baño y evitar que un desastre ocurriera en aquella habitación.
Tenten que había permanecido callada observando con sorpresa toda la escena por fin volteó a ver a la doctora, quien le dedicaba una cálida sonrisa. Podía comprender a su pobre amiga . Ella misma estaba sintiendo la presión de lo que pasaba, apenas podía creer que H no se hubiera desmayado. Pero, ¿cómo? La dulce y tierna Hinata, embarazada apenas al primer año que cumplía la mayoría de edad, con toda una vida kunoichi por delante, apenas a sólo unos cuantos meses de haber terminado con Naruto… Sintió dolor por ella. Y su familia… ¿Qué podrían llegar a hacerle aquellos desalmados que sólo pensaban en el honor y prestigio de la familia?
Tenten suspiró sin muchas ganas.
—Es sólo una niña—comentó sin pensarlo—, sólo tiene dieciocho años.
Se arrepintió unos segundos después. Definitivamente la prudencia jugaría un juego básico en aquél lío.
La doctora la miró primero a ella y después en dirección en la que la chica había corrido. Miró al piso, dubitativa y después de una pausa, dejó su tabla a un lado y su semblante se tornó serio una vez que le mir los ojos, con los brazos cruzados sobre su pecho.
—No quería comentar nada al respecto, pero ya que lo mencionas, es demasiado joven para estar esperando un hijo. Las muchachas así, por lo general quieren precipitarse a decisiones por las que terminan arrepintiéndose por lo que hicieron. Y creeme que es una de las cosas más tristes que uno como médico puede llegar a ver. Ella necesitará de tu ayuda y apoyo, y de todo aquél que se la pueda brindar. No puede ser abandonada en el camino.
Tenten asintió con la cabeza conociendo esto. Dudaba mucho que su amiga fuera de ese tipo de muchachas. No. Ella estaba segura que H no haría nada en contra de la vida de ese pequeño ser que ahora se aferraba a sus entrañas y podía conocerlo ya como su hijo.
—¿Cuánto tiene?
—A juzgar por el examen, cuenta con apenas dos meses y medio aproximada mente.
—Creo que iré a revisar cómo está—dijo Tenten con seriedad—. Y la llevaré a su casa.
—Claro. Debe aclarar su mente y pensar las cosas. No deje que se estrese, que repose y duerma. Es lo mejor que puede hacer. Los nervios nunca son buenos en estas situaciones. Les daré la salida—finalizó esta con una sonrisa empática, casi triste.
—Gracias, muchas gracias—dijo inclinando la cabeza para después salir por la puerta en busca de su amiga.
No fue difícil ubicarla. Sus respiraciones forzadas y su llanto la ubicaron en el tercer cubículo. Abrió la puerta para encontrarse a una muchacha frágil y deshecha, sentada en el piso y con la cabeza apoyada en el asiento de porcelana. Muy diferente de la Hyuuga con más confianza y seguridad en si misma que había visto apenas hace semanas. Se volvió la peli-azul para observar a su acompañante. Sus ojos estaban rojos y el cabello era una maraña azulina que se le pegaba al rostro con el sudor. Se restregó las lágrimas y levantó la cabeza. Tenten la miró con cariño y se hincó junto a ella. Le acarició el cabello y le pasó los dedos por la mejilla. Vio presión y preocupación en aquellas perlas que tenía por orbes. Su cara estaba ahora roja por el llanto. Aspiró profundamente.
—T, s-soy una t-tonta. Temo por todo. P-por él, por mi familia, por lo q-que vendrá… N-no sé que haré…
Se cubrió su rostro con las manos, queriendo ocultar sin éxito las nuevas lagrimas que se venían a sus ojos. Estaba temblando y un nuevo llanto se hizo presente.
—L-lo siento, por s-ser tan débil. Pero n-no puedo c-con—
—No digas eso—la interrumpió. La Hyuuga volteó a verla con sus ojos cristalinos asombrados y su ceño fruncido en confusión—. Jamás te atrevas a repetir eso. H, estoy aquí y siempre lo estaré. No te dejaré sola en esta ni en ninguna otra. Tú eres una mujer fuerte que ha podido con tanto a lo largo de su vida. Nunca te das por vencida, ¿lo recuerdas? Ese es tu camino n…¿no es así? Eres de las personas más nobles en este planeta, Hina. Nunca lo olvides. Ya me dirás en otra ocasión todo lo que tengas que decirme. Por ahora sólo basta con que sepas que me tienes a mí en todo lo que venga.
La abrazó con delicadeza pero mucho sentimiento, Hinata dejó que todos sus problemas salieran por sus lágrimas. Había muchas cosas que le pasaban por la mente. Y si una cosa era lo que la atormentaba y sin duda alguna era la más difícil de toda aquella situación, era el padre de aquella creatura. El pobre niño que ahora se alojaba en su vientre no fue planeado pero no había sido un error. El resultado de aquél error de Febrero con el que se llevó al Uchiha de encuentro... No. ¿Un error? Su hijo nunca lo sería. Tenten tenía razón. Ella podría con esto. Sería lo más difícil que viviría en su vida, pero ahora con su amiga a su lado se sentía segura que valdría la pena. Si su madre la había amado en sus entrañas, no tenía razones para no hacerlo ella misma con su pequeño ahora. Lo amaría por siempre y lucharía hasta el fin, contra todo lo que se le impusiera, para tenerlo a su lado y quererlo por siempre.
...
Habían pasado apenas días de aquella visita con el médico en la que Hinata se dio cuenta de cosas que cambiarían su vida a partir de ese entonces. Tenten la había llevado a su casa y la recostó diciéndole que descansara e inclusive se quedó con ella a pasar la noche. Había sido de un gran apoyo moral sin duda alguna ese día y el día siguiente, donde su amiga tuvo la amabilidad de reportarla como enferma. No fue hasta que le llamaron de misión que estaba a punto de rechazar, cuando Hinata se negó y le dijo que estaría bien, no tenía siquiera tres meses y ya la estaba tratando como si fuese a nacer en cualquier momento. La abrazó antes de partir y le dijo que se cuidara. H asintió y se dedicó a tratar de desenredar muchas cosas que le ocurrían por la cabeza. ¿Qué diría en primer lugar? A toda la aldea, a sus amigos, a su familia, a su padre… A él. No quería atormentarse pero de un momento a otro sería infalible que tenía que lidiar con ello. Recostada en el sillón, deslizó la punta de sus dedos por su aún plano estómago. No podría creer que en sólo unos cuantos meses estaría del tamaño de un melón y aún crecería más. Sonrió tierna.
—Mira los problemas que me causas—dijo con una risita y una sonrisa dulce en sus labios—, y ni siquiera has nacido.
Se vistió para ir al hospital del domo donde ayudaba a las demás médicos y se recordó justo antes de salir que debería ser prudente y no decir nada ni dar ningún indicio hasta que fuera el tiempo. El viento de la aldea no pudo haberle hecho mejor después de estar dos días encerrada en casa. La gente le devolvió la vigorosidad que necesitaba y se sintió más jovial que nunca, y muy feliz, tanto que apenas podía encontrar explicación a su sonrisa de oreja a oreja. Y apenas entró, la mujer de la recepción la saludó diciéndole que estaba feliz de que se presentara y estuviera tan hermosa y radiante.
—Te ves mejor de lo que te he visto en días, preciosa.
—G-gracias, es muy amable d-de su parte.
Se disponía a comenzar el trabajo dejando sus cosas a un lado cuando I llegó y se recargó en la puerta con una sonrisa.
—Hina, qué bueno que ya estás mejor. Te ves bien.
—Q-que amable, Ino.
—Bueno, bueno—dijo levantando sus manos para después ponerlas en sus caderas y apoyar su peso en una pierna—. No vine sólo a halagarte. Tsunade te está buscando. Al parecer te necesita o quería preguntarte algo, qué se yo.
Sintió cómo su corazón se detuvo por un segundo, considerando la posibilidad de que se hubiera enterado. No podía ser. Le pidió discreción a la doctora—¿A-a mí?
Ino asintió. —Sí, no tardes.
Hinata se encaminó al despacho de la rubia algo temerosa y nerviosa. Sintió que temblaba un tanto. Ver a la gente pasar a los lados, gente que llegaba de misión, ANBU's, investigadores, médicos y demás la marearon y al llegar frente a la puerta, pensó que jamás la había visto tan grande. Tomó un respiro y trago saliva de manera sonora y tocó suavemente la puerta con sus nudillos.
Escuchando un pase desde el otro lado de la puerta, la abrió algo nerviosa para encontrar a una Tsunade que parecía más que extrañada, recargando su cabeza en su mano y a un hombre de edad ya entrada que parecía ser un noble, de alguna aldea fuera. Este la miró con curiosidad y le sonrió como todos los ancianos dulces lo hacen. Ella se inclinó ante ambos y roja de los nervios, hablo:
—¿Me mandó llamar, Señorita. Tsunade?
—Dios, hacía tanto que no veía a nadie con modales que tocara antes de entrar en este lugar. Las puertas no se inventaron por nada. Me alegra saber que estás mejor.
—G-gracias, Señorita T.
La rubia se meció hacia atrás en su asiento y la miró con una sonrisa. No pudo haber hecho otra cosa para poner más nerviosa a la pobre muchacha. Se sintió desfallecer y vio como la mujer se paraba de su asiento y se encaminaba hasta el lado de lo anciano hombre.
—Hinata, tengo una misión para ti. Este es un noble de la Aldea de las Rocas. Tu misión será escoltarlo simplemente hasta un punto de reunión entre nuestra aldea y la suya que no queda a más de dos horas de aquí. De ahí en delante los ninjas de su propia aldea lo escoltarán hasta su destino. Este buen hombre aprecia de la compañía gentil y amable, no pude pensar en nadie más que en ti que cumpliera con ello sin que fuera algo ruidoso, cosa que no le agrada. Partirías en este mismo momento—. Se volvió a ver a la muchacha de ojos perlas y con sus orbes dorados y le sonrió. Aparentemente estaba de muy buen humor hoy—. ¿Quedó claro?
Hinata dudó. Tenten le había dicho que se cuidase y cualquier tipo de misión sería una imprudencia y podría ponerlo todo en riesgo. Sin embargo si la rechazaba podría levantar sospechas y crear preguntas, cosa que no quería bajo ninguna circunstancia. No podía correr siquiera esos riesgos a estas alturas. Podía dejar escapar cualquier cosa o no sabría responder, decir mentiras o evadir. De todos modos esa una misión simplona que, a su modo de ver, no presentaba amenaza. Eran solamente dos horas y en ese mismo instante. Le tomó segundos responder.
—Sí, Señorita.
...
Regresaban de su largo viaje un molesto rubio y un fastidiado azabache después de una misión que al parecer no había resultado ser tan exitosa como lo habían pensado en un inicio. No encontraron muchos indicios de cosas nuevas. Esos n se escondían bastante bien y sólo habían logrado confirmar con lo que llegaron sabiendo y conseguir mas o menos un patrón de los lugares que atacaban y un aproximado de cuanta gente había sido asesinada los últimos días. Lograron también hacer un pequeño esquema, un mapa de el área que cubrían y no era muy extensa. Con más tiempo del que disponían en un principio, en cuestión de nada hubieran logrado dar con ellos. Pero Sasuke decidió no empujarlo y limitarse a sólo seguir la misión del reporte, a pesar de las protestas del ojiazul de desviarse y continuar en la búsqueda.
El Uchiha sólo ansiaba llegar a su casa para poder descansar de su amigo después de pasar un largo tiempo con él. Seguro lo había fastidiado sin cesar y ahora buscaba sólo paz que de seguro no había podido lograr con él.
—Ne, teme. ¿A cuanto tiempo estamos? Tengo hambre.
El de ojos negros se volvió a verlo con su sharingan activado y ojos un tanto furiosos. Esto ciertamente no afectaba de ninguna manera al rubio.
—Eres un maldito niño. Si vuelvo a ser asignado contigo ten por seguro que no la tomaré.
—Necesitas un compañero y quien mejor que tu mejor amigo para ocupar ese puesto de tu equipo que yo.
—Imbécil—murmuró por lo bajo.
—Quisiera ver a Sakura, Sasuke. Apuesto a que nos recibirá con mucha alegría y de brazos abiertos, ¿no lo crees?
—No me interesa.
—Me alegra que pienses así, porque a mí sí me interesa. Aún sigue algo encaprichada contigo pero creo que es sólo algo pasajero. En una nada la tendré enamorada de mí.
—No hablaba de eso, dobe. No me interesa de ninguna forma tus relaciones ni metas amorosas. Apúrate, y no aflojes el paso.
—¿Sabes? Si yo fuera tú y tuviera a Sakura enamorada de mí, ten por seguro que sería todo para mí. ¿Cómo es que no puede interesarte alguien como ella? Es hermosa, fuerte, divertida, inteligente, algo ruda, pero es sin duda la mejor.
—¿Alguien como ella? ¿Pretendes que escuche ese tipo de consejos de alguien que no pudo respetar a su actual pareja? Preocúpate por tus propios asuntos, dobe. No me interesa nada de esas cosas.
El Uchiha sabía muy bien que el rubio comprendería de lo que estaba hablando. Disimuladamente se volvió y vio dolor y arrepentimiento en los ojos de su amigo. No había encontrado el perdón de sí mismo a pesar de que la Hyuuga se lo había otorgado.
Pero él bien sabía que no era tampoco una blanca paloma que pudiera jactarse de todas sus acciones. Sí recordaba con algunos huecos que algo había pasado también aquella noche con la muchacha de ojos perlas. Pero se negaba a recordarlo o su propio orgullo no le permitía admitirlo y no planeaba decírselo al ojiazul. No lo consideraba tan importante pues la actitud de él había sido tachable en primer lugar. El rubio sacudió su cabeza y como era de esperarse dio un brusco cambio de tema, olvidando el pasado como polvo bajo el tapete.
—Si mal no recuerdo uno de tus sueños es restituir tu clan… ¿Cómo lo harás si no te casarás porque nunca estás interesado en nadie?
—Sigue así y te enviaré devuelta en un golpe. Sigue corriendo y no te metas en los asuntos de las otras personas que muy seguramente no te incumben de ninguna manera—amenazó con frialdad e indiferencia.
Se mantuvo callado unos minutos y Sasuke aprovechó cada segundo de ellos pues sabía que no duraría mucho aquella momentánea paz que eso le brindó. Los árboles se mecían con el viento y las hojas hacían una música rítmica de choque entre ellas. Aspiró el agudo olor a madera y hierba. No faltaba mucho para estar a las puertas de Konoha de nuevo.
El estómago de su amigo emitió un sonido digno de premio y Sasuke gruñó volviéndose a un Naruto con sonrisa inocente en su rostro y que se rascaba la parte de atrás de su rubia cabellera. El azabache, volviéndose a su camino y fijando los ojos en los arboles, se maldijo a sí mismo y buscó tranquilizar su desesperación. Con suerte no estaban a más de una hora de llegar.
Maldita sea, en mis apuros para subirlo no creo que haya quedado tan bien. Esperen de mí pronto (mucho más que la última vez) y nos vemos en el siguiente. Los adoro a todos. Especiales agradecimientos a:
Methy, maribelteka, Magic ann love, lilipili, LeCrazyWriter, Pochyy, AnDy-93, gecel87, Korra, Kiranathas yue, Magiu, delicious, Iconication, Dukih, cherrymarce, josephineee, sasuhinafan por siempre, NANA, marioneta, keyla chile, sakusa y Mary...
por sus asombrosos reviews. Son mi motooooor x). Si me ven me pegan por tardarme y ojala les suba un oneshot en estos días a manera de disculpa. Sólo dejen que me llegue la insipirreeeichon.
Besos, Envy.
