¡Yossu!¡Perdón por el retraso!
La verdad es que tuvo más que ver con problemas técnicos que con falta de inspiración. Espero recuperar la normalidad en la próxima actualización.
Muchas gracias a Lia Primrose, Fujimy, Akira Cassidy Evans, gateway to infinite, ssoommi, Sumire crazzy Murasaki, Naruby Scarlet, Ariyass y Pau-neko por comentar el capítulo anterior! *v*
Y ahora a leer!
Eren abrió los ojos con lentitud, frunciendo el ceño. Notaba un fuerte dolor en la mandíbula; sin embargo, cuando fue a llevarse la mano a la misma, descubrió que estaba encadenado de manos y pies a la cama. Confuso, trató de recordar cómo demonios había llegado allí. Recordó la persecución de los gamos, la fiebre, la salida nocturna de su cabaña... Y entonces le recordó a él.
Su cuerpo se puso rígido. Tras haberle besado y perseguido por el campamento, aquel hombre le había dejado inconsciente de un puñetazo. Lo siguiente que recordaba era haberse despertado allí. ¿Pero dónde demonios estaba?¿Le había secuestrado?
Por primera vez, aún con el terror en el cuerpo, echó un vistazo a la estancia en la que se encontraba. Una habitación antigua, con paredes de piedra, dos grandes lienzos, unas largas cortinas, tapando un poco la tenue luz que entraba por el ventanal. A pesar de ser un lugar antiguo, estaba completamente limpio.
Eren se mantuvo en silencio un largo rato, pensando en qué debía hacer ahora. Gritar preguntando por alguien no parecía una buena idea, pero no tenía forma de desatarse él solo. Sin embargo, al final no le quedó otra que intentarlo, pues se negaba a atraer la atención de su secuestrador.
– Te advertí que tenías que irte.
Eren se sobresaltó y levantó la vista hacia el fantasma de Bel.
– Tú...
– Te lo advertí, y no me hiciste caso– prosiguió el pelirrojo.– Ahora ya no puedo ayudarte.
El chico frunció el ceño.
– ¿Ayudarme a qué?– preguntó.– Sólo me dijiste que me fuera, no me dijiste por qué. Para empezar, al volver al campamento pensé que todo había sido una visión.
Bel suspiró.
– El conde hace mucho tiempo que perdió la cabeza, por mi culpa. Ahora yo estoy atado a él, tal y como tú lo estás a esa cama. Y si no te das prisa en escapar, correrás la misma suerte... si eres afortunado. Si no...
A Eren le recorrió un escalofrío por la espalda. Fuera lo que fuera, no sería bueno.
– ¡Entonces dime cómo puedo salir de aquí!– exclamó.
– ¿Para qué te serviría, si no puedes desatarte?
El chico se mordió con fuerza el labio. Aquel fantasma le ponía de los nervios.
– ¿Tú no puedes hacer nada?– preguntó.
– Ya te lo he dicho, ya no puedo ayudarte.
– ¡¿A qué estás jugando, Bel?!
El pelirrojo desapareció atravesando una pared, mientras que Eren, sobresaltado, dirigió la vista hacia la puerta, ahora abierta. Allí, sujetando una bandeja de plata con comida y bebida, estaba el conde. Éste posó su atención en él.
– Veo que ya has despertado.
Eren tragó saliva, tratando de controlar los temblores de su cuerpo. El pelinegro se acercó, dejando la bandeja en la mesita de noche que había al lado y sentándose en la cama. Acercó la mano a la cara del chico, pero al ver cómo éste se encogía, se detuvo un instante. Volvió a empezar, esta vez acercando con más suavidad la mano. Le apartó con dulzura el flequillo de la frente y le acarició la mejilla, mirando con detenimiento el moratón que tenía debido al puñetazo de la noche anterior.
– No te preocupes, se curará pronto– susurró.– Siento haberte golpeado, necesitaba traerte aquí y cuando me pegaste ese puñetazo perdí el control.
Eren le miró con los ojos muy abiertos, sin saber qué estaba pasando. Levi leyó su mirada.
– ¿De verdad no me recuerdas?– susurró.
Eren frunció el ceño.
– No sé quién eres, ni yo soy quien tú crees que soy– dijo con cuidado.– De hecho, no sé quién crees que soy.
Levi entrecerró los ojos, sin entender.
– Eres mi amado Bel, lo sé, y por fin has vuelto conmigo– dijo, con una pequeña sonrisa.
Eren frunció más el ceño.
– ¡Te equivocas!– exclamó.– ¡¿Además, no es Bel ese fantasma que estaba hace un momento aquí?!
Levi negó con la cabeza.
– Ahora lo veo claro– dijo, acariciándole el pelo.– Ese fantasma no es mi amado Bel. Él murió en aquella hoguera aquel fatídico día. Por eso en todo este tiempo me ha tratado de forma tan fría y distante. Pero al fin los cielos han escuchado mis plegarias y te han traído de vuelta. Ahora nada podrá separarnos.
A Eren le latía rápidamente el corazón. No cabía duda, aquel hombre estaba loco. Sin embargo, a la vez se preguntaba si el loco no era él mismo. Al fin y al cabo, estaba atrapado en la historia de terror de su abuelo, viendo fantasmas, renos y a un hombre que, según parecía, había vivido varios centenares de años, y aparentaba alrededor de veinte.
El chico no sabía cómo debía actuar. Ya había sufrido en sus carnes aquella terrible bipolaridad del pelinegro, y desde luego era algo que no quería repetir. Su mente era un torbellino. Entre aquel vendaval de pensamientos, recordó algunas de las series policíacas que había visto en la televisión. Y pensó que quizá lo que debería hacer era establecer una conversación tranquila con el pelinegro, para averiguar más sobre su situación y ganarse su confianza.
– ¿Por qué me has secuestrado?– preguntó.– ¿Por qué has sido tan agresivo conmigo, si tan importante era para ti?
Levi se sorprendió.
– ¿Secuestrarte? De eso nada, sólo te he traido de vuelta a casa– dijo. – Y ya te he pedido perdón por golpearte. A veces, pierdo la calma, me cuesta controlarme a mí mismo. Y me vuelvo violento. Pero sé que ahora que estás aquí de nuevo podré superarlo.
El pelinegro abrazó al chico, que inmediatamente se puso tenso y tembloroso. No podía hacer nada para defenderse, ya que estaba atado. Aunque probablemente si no lo estuviera, tampoco tendría el valor suficiente como para llevar la contraria a aquel hombre. Si un puñetazo le había dejado inconsciente, y aquel trastorno bipolar volvía al pelinegro loco y violento, no quería pensar qué sería de él si le diera una paliza.
Levi se apartó tras unos instantes, y después de mirarlo fijamente a los ojos, dirigió sus manos a las ataduras que matenían a Eren ligado a la cama.
– No intentes escapar, amor mío– dijo suavemente Levi.– Sé que estás asustado, pero en cuanto me recuerdes sabrás que no tienes nada que temer.
Eren tragó saliva y se mantuvo en silencio mientras el pelinegro le desataba. Al verse libre, su primer impulso fue levantarse y salir corriendo, pero se contuvo. Si estaba ganándose la confianza del pelinegro, debía actuar con precaución y huír en el momento que menos se lo esperara. Por eso, cuando Levi le ofreció la bandeja de comida, él la aceptó gustoso.
Y bueno, realmente estaba muerto de hambre.
El plato que tenía ante él olía de maravilla: era un gran filete de carne, con algunas verduras y patatas cocidas. Además, de beber tenía tanto agua como una especie de zumo de frutas. Sin esperar, cortó un trozo del filete y se lo llevó a la boca. Era una carne que no había probado nunca, pero le pareció deliciosa. Tardó poco menos de un cuarto de hora en zamparse hasta la última patata y beberse hasta la última gota.
Levi sonrió al verle comer con tantas ganas.
– Me alegro de que te haya gustado la comida.
Eren le miró, avergonzado.
– E-estaba muy rica.
– Hacía mucho tiempo que no cocinaba para ti, Bel.
El chico hizo una mueca.
– Eren– dijo.
– ¿Qué?
– Me llamo Eren, no Bel.
Levi le miró fijamente en silencio durante unos instantes.
– Ah... claro, has vuelto a "nacer"...– susurró.– Pero sé que eres Bel.
– ¿Cómo puedes estar tan seguro?– preguntó Eren.– ¿Cómo puedes saber si soy la reencarnación de tu amante? Su fantasma aún ronda por aquí, así que eso es imposible. Yo soy Eren, Eren Jaeger. No soy tu Bel.
– Claro que lo eres, recuerdo tus labios como si hubiera sido ayer la última vez que te besé.
Se acercó a su cara con lentitud, preparándose para besarle; sin embargo, Eren no le dio tal oportunidad. Giró la cara mientras se apartaba bruscamente de él, frenándolo con la mano.
– No lo soy.
Levi frunció el ceño, y Eren pudo ver un ligero cambio en él. La cara del conde comenzaba a verse más sombría. El chico se puso nervioso, pues se vio ante el principio de un cambio de humor. Lentamente, y con el corazón en un puño, bajó la mano, permitiendo el paso a aquel hombre, que ahora parecía más bien una bestia. Cerró los ojos con fuerza, reteniendo todos sus impulsos de huída, ya que sabía que si lo hacía sería peor.
No tardó en notar los húmedos labios del conde sobre los suyos, apretándolos con firmeza, haciéndole temblar. Sintió una pequeña molestia en la mejilla cuando el pelinegro colocó una de sus manos en ella, acariciando el moratón que le había hecho la noche anterior. Pero esa molestia pronto desapareció. Lo que no desapareció fue la sensación de desagrado en su estómago.
Poco a poco Levi fue aumentando la intensidad del beso, lo cual puso aún más nervioso a Eren, que mantenía la boca cerrada con fuerza. Eso molestó bastante al pelinegro, quien pasó su otra mano por la espalda del chico, hasta meterla bajo su jersey. El chico soltó un pequeño grito sordo, que el otro aprovechó para introducir su lengua en la boca del menor.
– ¡Mmph!
Aquello ya había sido demasiado para el pobre Eren, que le empujó con fuerza, levantándose de la cama torpemente y alejándose de él, jadeando y con el corazón a mil. El pelinegro le miró entre sorprendido y dolido, mientras el chico retrocedió hasta que su espalda tocó la pared.
– ¿Qué te ocurre, Bel?– preguntó Levi, levantándose de la cama.
Eren explotó.
– ¡Ya te he dicho que no soy Bel!– gritó, entre lágrimas.– ¡No te conozco de nada!¡Déjame ir, maldito loco!
Al instante se arrepintió de haber gritado esas palabras, pues la cara del conde era aterradora. Le miraba furioso, mientras se acercaba lentamente. Eren empezó a temblar, temiéndose lo peor. Una paliza. La muerte.
Se protegió con ambos brazos cuando el pelinegro alzó su puño justo delante de él. Cerró los ojos, esperando un fuerte golpe... que nunca llegó. En su lugar, escuchó un portazo y el giro de una llave. Cuando abrió los ojos, no había nadie.
Volvía a estar encerrado.
¡Muchas gracias por leer! Levi tiene un trastorno bipolar de la hostia XD. Pobre Eren...
¿Os ha gustado? Dejádmelo saber con un review! *v*
Hasta el próximo capítulo!
Rikku
