Disclaimer: Hetalia Axis Power y sus personajes pertenecen a Himaruya-sama... nosotros sólo los tomamos prestados y prometemos devolverlos sin magulladuras... evidentes

Estos se pusieron un poco más largos, algunos son mas bien viñetas, dada la temática de las imágenes, que por cierto, no son elegidas por nosotras, sino por chicas de páginas en cierta red social muy popular.

Además, el contenido es más explícito, así que ¡avisados están!

Enjoy yourself!


Momentos 4


Día de san Valentin. Alemania había preparado unas... extrañas cosas para Italia y él... él no sabía realmente que debería de hacer. Cada año Francia y España le daban un obsequio pero... cada año él se deprimía al verlos a ellos dos, siempre juntos.

"Pero este año no será así" se dijo convencido

Paso toda la mañana buscando algo especial e incluso le dio a Hungría su colección de fotos de West con ita-chan, para que no se apareciera. Y entonces preparándolo todo llego al lugar citado... en el bolsillo de su chamarra estaba eso...

- Obaka-san...

Alzo los ojos para poder observarle. Unas flores interrumpían su visión y un tenue sonrojo apareció en sus mejillas al encontrarse con esos bellos orbes amatistas.

- Señorito...

Por primera vez se abstuvo de mencionar más... se incorporo de la banca ocultando aquel obsequio. Le observo a los ojos con intensidad, con sentimientos verdaderos.

No importaba que las parejas pasearan... que un mexicano golpeara a un americano o que el pequeño Canadá antes invisible estuviera al lado de una hermosa africana.

La sonrisa de Gilbert apareció. Roderich re sonrojo.

Y así... aquel día de San Valentin... comenzó.


Cerro los puños con frustración. Él estaba ahí sentado como siempre... en completa soledad vistiéndose como otras veces.
Pero no podía evitar sentirse destrozado con aquella imagen.

- Kesesese~ ¿Pasa algo malo Se...?

Los labios de Gilbert se cerraron al sentirse aprisionado entre los brazos de Austria. El cuerpo germano que temblaba al solo tenerle ahí, sintiendo con sus manos cada una de ellas...

Culpa

Vergüenza

Frustración

La diestra del albino se poso sobre los cabellos castaños del austriaco dándole un poco de consuelo. Y es que Prusia entendía. Entendía esa mirada, ese cuerpo brindándole calor, esas manos que con cuidado y lentitud tocaban cada una de sus cicatrices. Se sentía bien.

Por un momento ser débil... dejar descansar su viejo cuerpo inservible... olvidado. Al menos de esta forma... aunque infame, aunque corta... sentía que él, El Gran Prussia... aun existía...

Al menos existía a los ojos de su señorito.


Estaba completamente ebrio. Aunque eso lo noto desde que entro a su hogar aquel día para molestarlo una vez más.

Sin embargo Ore-sama no se imaginaba la razón por la que el señorito podrido podría estar así. Se acerco sin más notando lo más vestido que estaba y lo rojas que estaban sus mejillas.

- ¿R-Roderch?

Él le miro con los ojos nublados por el alcohol. Una sonrisa ausente y nostálgica se poso en sus labios.

- Otra vez... no...

Gilbert frunció el seño. ¿A que se refería?

- Oh... bueno...

Y ahora... ahora los labios del señorito estaban sobre los suyos, su cuerpo atosigando al ajeno y esas cálidas mejillas que brindaban calor a las suyas propias. Lo detuvo al darse cuenta de lo agitado que él mismo estaba.

- ¿Q-qué haces?

- Tu lo deseas... y yo te deseo...

Una mirada distinta... y nuevamente sus cuerpos unidos en una danza de labios, continua, regocijante y pasional. Minutos después el cuerpo desnudo del austriaco sentado sobre las piernas del prusiano; ambos disfrutando de sus bocas llenas de un sabor a licor... ambos tocando sus pieles al desnudo con tranquilidad.

Ambos perdiéndose en sus divagaciones y deseos.


Fantasías... nunca se imaginaron que las fantasías podrían ser tan excitantes.

Austria sentía tal vergüenza que esperaba que Gilbert jamás hablara de esto, mientras que Prusia, bueno él estaba bastante extrañado por este "intento". No era que le desagradara, pero su pasado teutón le decía muchas cosas.

La puerta del lavabo se abrió y... la imagen que observó le dejó sin palabras. Las mejillas de Austria irradiaban calor mientras trataba de caminar con esos tacones altos. El collar para Prussia estaba listo y sin siquiera pedirle permiso, Roderich le aventó sobre los almohadones de la cama...

Subiendo con sensualidad sobre Gilbert, le puso el collar tomando la cadena. Movió entonces sus caderas sobre la masculinidad contraria. Esa impropia ropa tenía sus... ventajas...

El prusiano se relamió los labios mientras acariciaba las piernas ajenas. Disfrutando de observarlo, de sentirlo... de hacerlo suyo...

Esa noche... las fantasías tendrían lugar en la casa del austriaco...


Se estremeció al sentir el aliento de su señorito sobre su miembro erecto. Esos largos dedos deslizándose por su dermis, llenando de calidez y cosquilleo cada parte que tocaba.

Roderich le observo con regocijo. No todos los días tenía a Gilbert de aquella forma, con las pálidas mejillas rojas, con el labio inferior siendo mordido incesantemente tratando de no soltar todos aquellos gemidos que pugnaban por salir de su garganta. Era como... realizar una melodía... y quería escucharlo por completo.

Por fin metió aquel miembro en su boca succionándolo, sintiendo el control. La espalda del albino se arqueo y de sus labios salio su voz gutural. De las comisuras de sus labios comenzaba a asomarse un poco de saliva y el calor que lo inundaba en ese momento le hacia estremecer por completo. Sus caderas comenzaron a moverse mientras acariciaba los cabellos castaños de su Austria

Suyo...

Sus ojos apocados por el deseo... su cuerpo exigiéndole más y ese cuerpo ajeno temblando por tener más. Fue suficiente para que alejándolo de si lo tomara por la nuca para besarle, sintiendo su sabor en los labios ajenos.

Manos que se deslizaban, tocaban, reconocían.

Y la dureza de ambos siendo torturada por la espera... espera que no duraría mucho...


N/A: Y de momento tenemos un poco más de estos mini-relatos ¿Tomatitos-Reviews? ¡Chigi los agradece! ¿Please? *ojitos*