Esto debe ser una broma… ¿o no?
Capítulo III
Nuevas habilidades.
La alarma del teléfono sonó por décima vez… ¿o era la vigésima? Provocando que se levantara sobresaltado y que luego se arrepintiera de ello. Tenía los músculos agarrotados y le dolía todo…aunque con la casi paliza que había recibido ayer no podría ser de otra forma. Había recibido una paliza y ni siquiera había podido dormir en una cama. Se des esperezo y recordó que estaba arrodillado sobre el piso con la cabeza en la cama y que así había dormido toda la noche.
Miró al frente y notó una cabellera roja, perteneciente a su mejor amiga, la cual se había dormido llorando porque había discutido con su novio. Recordó que se había quedado toda la noche consolándola.
Suspiró.
Por suerte él no tenía ese tipo de problemas con Helena, su novia. De pronto su rostro adormecido se adorno con una sonrisa recordando que la vería en el colegio.
Se estiró con la intención de levantarse y ducharse, cuando su vista se topó con su cuaderno y su libro de química.
Su rostro alegre y positivo se puso más blanco que el papel, al recordar que no había podido estudiar química.
Mierda… si no se sacaba una buena calificación, digamos…arriba de un 5.5 le daría un rojo en química (promedio 3.9 hacia abajo) y si se sacaba un rojo en esa prueba que aparte valía por dos…ayayay…su santa madre de seguro le pateaba el trasero hasta el final de sus días o le cortaría las bolas y se las daría al perro que tenían y luego lo dejaría desangrándose hasta la muerte.
Se estremeció ante la última posibilidad. No quería morir virgen.
La alarma volvió a sonar, provocando que se sobresaltara y que dijera todos los improperios que conocía mientras alargaba el brazo para desactivar el molesto aparato. Tomó el celular y vio la hora ¡las 7 de la mañana!
— ¡ay mierda! ¿Por qué a mí? — dijo mientras maldecía su suerte, ese día tenían que dar la prueba a las ocho de la mañana y ellos se levantaban tarde, y como para joderlas, el colegio quedaba al otro lado de la ciudad…y con los tacos, el transantiago, el metro…llegarían el día del níspero por la tarde.
Se fijó en la chica que aún estaba durmiendo plácidamente y se acercó para comenzar a zamarrearla con nada de delicadeza. La muchacha molesta le dio un golpe que inevitablemente lo botó.
Suspiró.
Estaba lo suficientemente machucado con la pelea que había tenido con Sebastián y ahora Sabrina también lo golpeaba. Volvió a remecer a la muchacha, volviéndose a ganar un golpe más fuerte que el anterior.
Maldijo y luego se fue al baño, en busca de un método más efectivo. A los pocos segundos volvió con un vaso lleno de agua.
"Sabrina me matara" pensó divertido mientras vertía el liquido sobre la pelirroja.
Sabrina despertó dando un grito, furiosa por la agradable manera de despertarla. Ángel ni siquiera hizo caso a su mal genio y lo único que hizo fue mostrarle la hora. Todos los insultos de Sabrina se pararon abruptamente cuando la adolescente vio la hora.
Sin siquiera darse cuenta, Ángel estaba siendo empujado fuera de la habitación.
— ¡ocupa el otro baño! —dijo la chica antes de cerrarle la puerta en las narices.
Quince minutos después y luego de dios sabe cuántos insultos por parte de ambos, al fin estaban saliendo de la casa. Pero grande fue su sorpresa cuando pusieron un pie fuera de la casa...
—Sabrina… ¿sabes cuándo plantaron tantos árboles? —cuestiono Ángel al ver que frente a ellos habían bastantes árboles y ni rastros de smog.
ooo
Luego de haber almorzado una cazuela y unos exquisitos tallarines con salsa de tomates casera y que Sebastián viera placenteramente la cara de sorpresa de Ignacio…
Bueno…en realidad luego de comer esa cosa horrorosa que provoco que tanto Sakura y Naruto corrieran al baño para vomitarlo y que Sebastián viera fastidiado como su querido hermano llegaba a apretarse la guata de la risa, tuvieron que ir a la aldea a hablar con la hokage, la cual, al parecer estaba en estado de coma.
— ¿Cómo vamos a hablar con alguien que está en estado de coma? Es absurdo—reclamo Sebastián mientras salían de la casa, mientras cada uno iba con una botella de medio litro de coca-cola (al parecer cuando se está enfermo del estomago, una buena forma de aliviar el dolor es tomar coca-cola…no estoy segura si será realmente efectivo pero al menos a mi me funciona).
—jejeje…en realidad iremos a hablar con su asistente—contesto Sakura mientras miraba a ambos hermanos nerviosa.
— ¿y por qué quedó en coma la señora? —cuestionó Ignacio con curiosidad.
—Señorita todavía—aclaro la chica al recordar que su maestra no estaba casada —Konoha fue atacada y Tsunade-shishou al ser la hokage tuvo que hacer todo lo posible para proteger a los aldeanos —dijo para luego explicarles el ataque que sufrió la aldea y de paso contarles un poco sobre akatsuki.
—entonces por eso cuando nos vimos hace rato, tu mencionaste algo sobre unos enemigos—dedujo Sebastián.
—así es…la aldea está muy desprotegida y es un blanco fácil para otras aldeas ninjas. Aparte, como ahora la hokage esta inconsciente, no tenemos un líder.
— ¿y no pueden nombrar a alguien más para ese cargo? Por lo menos provisorio.
—se supone que hoy el consejo debería estar viendo eso. Ya ha pasado un día y medio desde el ataque y se necesita llegar a una solución—dijo esta vez Naruto y por primera vez algo maduro.
Sebastián sonrió imperceptiblemente al recordar que a su amigo Ángel también le daban esos ataques de madurez temporal.
—y… ¿por qué esa organización llamada akatsuki los ataco? ¿Por qué ataco esta aldea en particular? Según me dicen…la organización esta capturando esos bijuu y que supuestamente le faltan dos para completar la colección— dijo Ignacio pensativo— entonces ¿Por qué se toman la molestia de atacar esta aldea? — cuestiono por fin mirando a los dos ninjas.
Sakura miró a Naruto insegura y luego respondió con nerviosismo.
—etto…creo que eso se puede hablar en otra ocasión...ahora lo más importante es hablar de esto con Shizune-san.
Ignacio no satisfecho con la respuesta, asintió con el seño fruncido.
Tal vez por el nerviosismo o porque realmente tenían prisa, ambos ninjas comenzaron a correr rápidamente, olvidándose que estaban al lado de dos personas que no eran de esa dimensión. Ambos hermanos se miraron y luego se encogieron de hombros y comenzaron a correr, tratando de seguir el ritmo de los shinobi. Y grande fue su sorpresa cuando lograron alcanzarlos con poco esfuerzo y más sorprendente aun era el hecho de que al parecer eran más rápidos.
Como usualmente hacia, Sebastián esbozo una sonrisa de suficiencia, provocando que Naruto se pusiera de los nervios.
Aquel chico era igual de irritante que Sasuke. Algo picado utilizo un poco de chakra para correr más rápido siendo alcanzado por Sebastián a los pocos segundos.
Ignacio volteo los ojos y Sakura suspiro resignada y algo nostálgica, realmente extrañaba aquellas competencias que hacían sus compañeros de equipo.
Naruto bastante quemado, decidió recurrir a métodos más eficaces, así que salto a un árbol y comenzó a saltar por ahí. Sebastián, tomando eso como un reto y sin medir las consecuencias, imito al rubio, comenzando a saltar por los árboles y sorprendiendo bastante a Ignacio y a Sakura.
Ignacio al ver que su hermano sorprendentemente había podido hacer algo que normalmente sería casi imposible para ellos, decidió probar también, logrando un impulso y una velocidad incluso mayores a las de su hermanito.
—mou… ¡esperen! —gritó Sakura saltando también hacia los árboles.
Por su lado, Sebastián y Naruto iban a la par saltando arboles; Ignacio ya los había pasado hace rato y estaba unos cuantos metros adelante, pero eso no les importaba, pues estaban bastante concentrados en lanzarse miradas desafiantes y en tratar de ganarle al otro.
Sin embargo, toda esa competencia absurda se vio interrumpida cuando Naruto se paro abruptamente, provocando que Sebastián casi quedara estampado contra un árbol, tapándose la boca para luego correr hacia unos arbustos y comenzar a vomitar.
— ¿ugh? Oh…valla—dijo Sebastián sintiéndose algo culpable.
En realidad había hecho esa asquerosidad de comida a propósito, para molestar a su hermano…pero al parecer las cosas se habían salido un poco del plan. En realidad el había hecho una pequeña porción de tallarines con salsa, la cual le había quedado deliciosa, y se la había comido antes de servir los otros platos; y luego había hecho la otra comida, olvidándose de que de ahí comerían también Sakura y Naruto…
"nota mental…no…no creo que debería poner alguna" pensó mientras veía como Naruto volvía pálido a su lado.
—Bebe la coca-cola, para eso te la di— dijo mientras apuntaba la botella de la bebida.
Les había pasado esas bebidas, aparte de aliviar la sed, para no sentirse tan culpable por haberlos hecho vomitar hasta lo que habían comido ayer.
—cuando lleguemos a lo que queda de ichiraku ramen, pediré una doble ración de miso ramen—dijo mientras tomaba la botella y la comenzaba a abrir.
—no quiero ser aguafiestas pero…no creo que puedas comer de esa cosa por lo menos hoy. El vomito te dejo el estomago débil así que tendrás que llevar una dieta liviana. Agua cocida, frutas cocidas, arroz cocido con agua, jalea…nada de carnes, ni cereales, ni cosas crudas o cualquier cosa que no haya dicho anteriormente…mmm, eso suena delicioso.
—no te burles…es tu culpa por hacer esa asquerosidad—acuso Naruto con resentimiento y girando lentamente la tapa de la bebida.
—no es mi culpa que tú seas tan tonto como para comértelo—contradijo burlón —em…yo que tu no haría eso…—advirtió cuando Naruto estaba destapando la botella —…olvídalo— agrego riendo cuando la mitad del contenido de la botella se rebasó sobre el pobre rubio y el contenido que quedaba en la botella era en su mayoría pura espuma.
—Teme…—dijo con voz asesina.
—no me mires. No es mi culpa que no sepas que no debes agitar estas cosas y si las agitas no debes ser tan brusco para abrirlas o si no pasara eso. Hasta un niño de seis años sabe esas cosas—realmente le encantaba burlarse de aquel chico.
Naruto le dirigió una mirada de resentimiento, realmente preferiría a 10 Sasukes alrededor de él hablando de forma arrogante en vez de tener a ese chico burlándose por cada cosa que hacía. Realmente estaba cuestionándose eso de que Sebastián era un Sasuke mejorado porque verdaderamente, aquel chico era mucho peor que el vengador. Luego el rubio dirigió una mirada a su coca-cola…ni siquiera había podido probarla.
Sebastián noto como Naruto miraba su coca-cola como si fuera un niño al que le rompieron su juguete favorito.
Suspiro.
—Toma— dijo tendiéndole su coca-cola luego de abrirla— te la cambio por la tuya, total, tengo más en casa.
Naruto sonrió mientras intercambiaban las botellas, pensando que tal vez el chico no era tan terrible.
Al poco rato llego Sakura y también Ignacio, que tuvo que devolverse al notar que no había nadie detrás de él y que no sabía hacia dónde dirigirse.
— ¿Naruto? ¿Qué te paso? —cuestiono al ver que la ropa del rubio estaba manchada con bebida.
—nada.
La muchacha dirigió una mirada a la botella que su amigo sostenía en la mano y recordó que ella tampoco se había tomado su bebida. Así que comenzó a abrirla para beberla.
—déjame abrírtela si no quieres quedar igual o peor que Naruto—dijo Sebastián arrebatándosela de las manos y comenzando a abrirla.
Luego se la tendió.
—Gracias— dijo Sakura sonrojándose sin querer.
Era difícil no sentir algo raro en el estomago cuando tenias frente a ti a alguien que era igual a la persona que mas querías en el mundo.
ooo
—este lugar sí que es extraño—comento la chica pelirroja mientras caminaban por un camino de tierra que parecía llevar a ningún lugar.
—no me importa donde estemos— dijo Ángel mientras respiraba desfrutando de la limpieza del aire —ojala que nos quedemos aquí y no debamos dar la prueba de química.
Sabrina miro divertida a su mejor amigo.
—Pues es una lástima, si nos quedamos aquí no volverías a ver a helena—dijo la chica en un tono burlesco viendo con diversión como el chico abría los ojos como platos—que pena por ella…pero supongo que te olvidara y conseguirá a un mejor pololo y luego tal vez se casara…y tendrá a unos lindos bebes que se parecerán mucho a su papa…y…—pero no pudo continuar ya que Ángel la tomo por la muñeca comenzando a caminar mucho más rápido y prácticamente arrastrándola.
—cambie de opinión, quiero volver en este mismo instante, no me importa que me saque un rojo en la prueba de química y que mi mama me corte las bolas—dijo mientras prácticamente corría.
—no creo que andar más rápido nos haga volver…aparte…ni siquiera sabemos dónde estamos.
—los caminos siempre llevan a alguna parte, llevan a un pueblo o ciudad, en la ciudad hay gente y la gente te puede decir donde estas cuando estás perdido—dijo sin aminorar la marcha —tenemos el camino, nos falta la ciudad y las personas…por lo menos es un avance…
Sabrina suspiro para luego soltarse del agarre de su amigo.
—Por lo menos déjame caminar sola—dijo mientras se ponía a un metro de él.
—como quieras… ¿Qué mierda?
Sin razón aparente ambos tan solo por instinto, se vieron obligados a saltar y luego vieron sorprendidos como el lugar donde antes estaban, estaba repleto de armas…
— ¿kunai? —cuestionó la chica al reconocer el arma que con anterioridad su maestro de ninjutsu le había mostrado.
—esto ya me está asustando—comento Ángel mientras junto a Sabrina se acercaban a donde estaban las armas.
Se acercaron y vieron como un kunai en particular tenía un pequeño papelito amarrado al mango, que se comenzaba a quemar lentamente.
Sin saber por qué, Ángel tuvo un mal presentimiento, de esos que acontecen a algo malo, recordó que había tenido ese mismo presentimiento segundos antes de caerse en bicicleta y también segundos antes de fracturarse el brazo.
— ¡corre!
Así que sin querer averiguar lo que le esperaba ahora, tomo el brazo de Sabrina y corrió lo más fuerte que pudo lejos de ahí. Sabrina le obedeció de inmediato y luego sintieron una explosión y como sin poder evitarlo se caían.
Ambos casi muertos del susto se levantaron y con recelo comenzaron a acercarse al lugar de la explosión.
Cuando el humo se disipo, pudieron apreciar un pequeño cráter.
—gracias a dios tengo un ángel de la guarda…creo— dijo Ángel suspirando aliviado.
Pero ese alivio no duro mucho, ya que en un segundo, se vieron rodeados por desconocidos. Por el aspecto sucio que tenían, parecían ser ladrones, pero ladrones con armas.
—podremos con ellos—dijo ángel confiado.
Llevaban cerca de diez años entrenando artes marciales, ninjutsu específicamente y esos diez años no habían sido en vano, no con el entrenador que tenían.
—sería más fácil si tuviéramos a Sebastián y a Ignacio acá, pero podremos con ellos.
El primero en atacar fue uno de los bandidos, que ataco al que encontró más débil, o sea, a Sabrina.
— ¡toma esto! — dijo la chica mientras le daba al tipo un tremendo puñetazo en todo lo que es cara, enviándolo unos metros más allá.
—guau, ¿desde cuándo tienes esa fuerza monstruosa?—cuestiono Ángel algo espantado.
—creo que desde esta mañana—contesto la chica también confundida, pero fascinada con esa fuerza.
—recuérdame no hacerte enojar—comentó divertido mientras golpeaba a un bandido que lo había atacado.
Luego de acabar con dos más, miro a los 5 restantes con una sonrisa burlona, aquello había sido demasiado fácil.
—Así que quieren peleíta—dijo divertido haciendo tronar los dedos. —Pues eso es lo que van a tener—dijo para luego comenzar a atacar.
— ¡ja! Déjame a algunos— dijo Sabrina también comenzando a atacar.
ooo
Cuando Shizune vio a ambos hermanos, casi sufre un colapso nervioso. Aquellos dos jóvenes se parecían demasiado a los hermanos Uchiha.
—un gusto conocerla— dijo Ignacio algo incomodo por la mirada que la pelinegra les dirigía, como si fueran una especie de bicho raro o algo por el estilo.
— ¡oh! Si, por supuesto. Créanme, el placer es todo mío— dijo la mujer con una sonrisa amable.
—nee, Shizune-san ¿aun no despierta Tsunade-sama? —cuestiono la pelirrosa preocupada, provocando que la mujer dejara a los Urrutia en segundo plano, para alivio de estos.
—no, sigue igual, aunque al menos hemos podido curar sus heridas internas y hemos comprobado que poco a poco comienza a recuperar su chakra. Eso por lo menos es algo, tal vez solo sea necesario un poco más de tiempo para que Tsunade-sama pueda despertar.
—Gracias al cielo—dijo Sakura visiblemente aliviada.
—La vieja se va a recuperar, por algo es la hokage, dattebayo—dijo Naruto confiado, contagiando a Sakura con su optimismo. —por cierto ¿Dónde está Kakashi-sensei?
—Está viendo si queda algún herido en los escombros—contesto la mujer —por lo menos hemos podido curar a los que tienen heridas más graves.
Segundos después se escuchaba un puff y luego aparecía la figura del copy ninja, levantando la mano en un gesto de saludo.
—Hola—saludó el ninja, sin reparar aun en los hermanos.
Estos al verlo tuvieron que contener el impulso para no gritar espantados.
Notas de autora:
¡Hola! Aquí me tienen de nuevo con la continuación, me tarde más de una semana, pero puedo decir a mi favor que lo tenia listo hace días, pero me enferme del estomago y bueno…todo lo que comía lo vomitaba y realmente no me podía levantar de la cama. Aparte no tengo Internet en mi casa y no puedo subir los capis así como así.
Pero ahora estoy sana así que lo subí.
Espero que el capi les haya gustado.
Jeje ahora Sebastián e Ignacio no son los únicos que están perdidos en otras dimensiones. Ahora la pregunta es ¿en que lugar del mundo shinobi están perdidos Ángel y Sabrina?
Espero que comenten y me dejen reviews. Acepto dudas, comentarios, tomates, huevos podridos…y todo eso.
PD: es irónico que escriba eso de que naruto se enferma del estomago por culpa de la asquerosidad de comida y yo tres días después me enfermo del estomago. Las vueltas que da la vida ¿no?
