- Hay un rumor... Acerca de ti y el nuevo, ¿Es eso cierto? -Cuestionó risueño el pelirrojo.
- Depende de qué clase de rumor sea -Respondió con cierta arrogancia.
La sonrisa en el rostro del pelirrojo se desvaneció con la llegada del alvino... Este, parecía estresado.
- ¿Qué te sucede? No eres del tipo que atrae rumores falsos.
La mirada bicolor la puso un poco nerviosa, parecía listo para desafiarla.
Kayla se masajeo la cien, exhausta. Estaba harta de sus estúpidas dudas. Lyssandro era pasado y jamás se atrevería a volverse a caer con la misma piedra. Todo había acabado de una forma apresurada, pero ese "No somos nada" la colocó en una posición entre rogarle o saltar lejos del camino por donde transitaba Lyss, sin embargo no estaba completamente segura de lo serio que había sido Lyss con esa discusión, mas no lo perdonaría, no así de fácil.
- No somos nada, Lyss. No deberías de preocuparte por mí -Sonrió, altanera.
Los ojos bicolor se abrieron mostrando sorpresa.
"Tenemos que hablar" Eso había pronunciado minutos antes de que Kayla le diera la espalda, no obstante con eso sólo logro que la joven deseara evitarlo.
El sonido de Lady Gaga irrumpió el silencio de la clase ¿Cómo había olvidado de poner su celular en silencioso? Mataría al que logro que Farrés la sacara de la clase.
De: El idiota adicto a Zelda.
Hola~ ¿Me extrañaste? Me sacaron de la clase D: Quiero compañía~
Juro golpearte fuertemente en el rostro, Armin. Se dijo marchando a la puerta del aula B.
Mientras caminaba observó a Castiel en el patio charlando con Lyss. Camino más rápido, la habían sacado de clase y Lyss se pondría aún más insoportable... Si es que eso era posible.
Se preguntó dónde estaría Kentin... Podría ir a molestarlo. No obstante ir con el idiota que la confunde no era una de sus mejores ideas. Se resignó con Armin. No había mejor plan que ir con el hermano de Alexy... Esperen, si lo había.
- Voy a matarte.
- ¿Qué? ¿Ya ni me saludas? -Protestó extendiendo sus brazos esperando una afectuosa respuesta, sólo consiguiendo que le extendiera el dedo del medio.
Algo se prendió en Kayla, recordó la conversación con Candy... Si, la chica nueva. Armin le debía un favor... Sonrió con malicia.
- ¿Recuerdas las olimpiadas del año pasado? -El asintió, penoso. Había perdido la estúpida apuesta que propuso Alexy... Ese día le empezó a deber demasiados favores al demonio que podía llegar a ser Kayla - Ya sé cómo vas a terminar de pagármelo...
Descansaba en su pupitre a la quinta hora cuando su celular vibró. Molesta, lo tomó sorprendiéndose por lo que vio a continuación.
Observó su celular con incredulidad.
De: Galleta de chocolate.
Buenos días ~
¿Ya lo pensaste? No quiero tener que secuestrarte para tener una cita contigo...
Ahora abrió el otro mensaje esperando que fuera de cualquiera menos de...
De: El alvino excéntrico.
¿Aún no has cambiado mi alias? ¡Te dije que no me gusta que me llames así! Pero yendo al punto, ¿Me has estado evitando? Me ofendes. Solo quiero hablar contigo sobre "nosotros".
Quizá deba cambiar su número...
¿Había leído bien? Había colocado comillas en su nosotros... Lyss era una persona un tanto histérica.
¡Fantástico! Ahora se vería obligada a tomar una decisión, ¡Y no le gustaba tomar decisiones! En especial cuando alguien salía herido u ofendido al tomarla. Estúpido Kentin, quien te dijo que vinieras a seducirme tan vil-mente.
Cerró los ojos, dejaría la decisión en manos de su conciencia... Si es que tenía conciencia, claro. Ojos grandes, perfectos en todos los sentidos. Estos la miraban con alegría. Estaban felices, como si sonrieran con la mirada. El color de estos era tan visible como hermoso, eran de un dulce color...
- ¡Kayla! -Gritó Alexy sin notar que la de cabellos cortos lo mataría por irrumpir tan bruscamente en su rara forma de decidir- ¡¿Qué es esa apuesta de mi hermano?! No puedo creer que seas así...
- ¡Cállate! Tu hermano me debía más dinero del que poseería en toda su vida, así que lo veo justo.
Los ojos de Alexy la desafiaban, enfadados. Estaba furioso, Kayla sabía lo celoso que solía ponerse con las novias de su hermano y esta le obligaba a salir con una extraña ¡Sólo buscaba provocarle!
- Deja de verme así me darás migraña. Además, creí que Candy te caía bien...
- Si, bien para una amiga, ¡No para mi cuñada! Sigue siendo una completa extraña.
- Si me permiten interferir... -Interrumpió Armin sonriendo debido a la discusión.
- ¡Cállate! -Gritaron al unísono haciendo caso omiso al joven que ahora jugaba, ofendido, con su PSP.
Terminada la larga discusión se decidió que Armin haría lo que quisiera, pero si decidía no salir con Candy aun le debería 3.000 dólares a Kayla, sin contar el cargo por la tardanza...
Cerró los ojos nuevamente sentándose en una banca en el patio. Ojos grandes y... ¡Agh! No funcionaba, esa interrupción había hecho que su conciencia se ofendiera y se largara... Tal vez estaba exagerando. Encendió un cigarro y dejo que todo se decida al azar.
Tiro una moneda. Si salía cara iría a la cita con Ken, si salía cruz seria decapitada por Lyss... Era un poco masoquista por el solo hecho de ponerlo como opción.
Sonrió, hoy no sería castigada. Iría, sin pensarlo dos veces, con Ken.
La campana sonó liberándola de esa prisión llamada escuela. Solo faltaba un año más para que se graduara y entrara en una universidad de artes... Solo 332 días... No lo lograría, no llegaría a fin de año en una pieza. Con su suerte, esperaba terminarlo con la lógica de su parte...
Habló con Candy sobre Armin minutos antes de que este las interrumpiera con su sonrisa altanera. Al parecer, había aceptado la apuesta.
Kentin la sorprendió con una radiante sonrisa cuando ya se había alejado completamente de la rosada. Le hubiera encantado ver su rostro ante la repentina petición, pero ni modo, no se puede tenerlo todo.
- ¿Y bien? ¿A dónde vamos?
- Es una sorpresa.
- Sabes que no me gustan las sorpresas - profirió un rápido puchero marchando junto con el risueño castaño.
¿U-una feria? Tragó saliva, de pequeña siempre procuraba ir a esos eventos. Tenía recuerdos hermosos de carruseles antiguos con su hermana y padres... Momentos... En los que fue feliz.
Sin pensarlo sonrió, ante el recuerdo de la risa de su padre. Lo extrañaba, mas no por eso lo había perdonado. Recordó a su difunta madre... Su semblante se volvió serio ante el recuerdo de aquella noche. Apretó el puño.
- ¿Qué sucede? -Inquirió preocupado el castaño.
Desvió su mirada al suelo, mintiendo horriblemente.
- Nada.
El bullicio, mezclado con las risas infantiles de los niños que correteaban escapando de sus padres le trajo demasiados recuerdos. Si no paraban pronto, se quebraría.
Se sentaron en una de las sillas de un café cerca de la feria, donde el bullicio apenas era casi ineludible.
- ¿Qué quieres hacer primero? -Pregunto sonriente, escondiendo el nerviosismo.
Kayla no quería responder. Quería regresar a casa, donde estaba sola. Donde podría llorar sin que nadie la escuchara, sin causar preocupaciones excesivas... sin ver gente desconocida.
No. Kentin es muy lindo conmigo... No voy a arruinarlo, no hoy. No lo lastimes.
- Vamos a caminar por ahí...
- ¿A... caminar por ahí? -Parecía no comprender.
- ¡Sí! -Se sorprendió por el entusiasmo puesto-. Digo, sí. Caminemos y si vemos algo interesante comenzamos con eso.
Sonrió dándole ánimos. No quería arruinarlo, en verdad odiaba ser tan... amargada.
Pusieron en marcha el plan. Lo primero que encontraron fue una linda montaña rusa. Kayla no dudo en subir en esa cosa, amaba las alturas. Gritó como nunca antes había gritado, en parte por el juego, en parte por su estrés. Sin embargo, cuando llegaron al punto más alto de la montaña, quizá fue un impulso, pero sintió la necesidad de tomar la mano de su acompañante. Lo hizo, logrando que este se sonrojara y riera orgulloso.
Caminaron entre los puestos atestados de gente. Comieron algodón de azúcar, mientras Kayla parecía soltarse cada vez un poco más.
Terminaron en un juego. Había que tirar todas las botellas y te daban un premio... Sin embargo lo que le llamo la atención fue el peluche. Era un peluche mediano, de un conejo, un conejo negro. Tenía un adorable moño rosa y un parche en el mismo color. Quizá le recordó el muñeco con el que solía dormir todas las noches, tal vez... eso fue lo último que necesitaba para quebrarse.
Kentin notó como observaba el peluche, sonriente.
- ¿Lo quieres?
Kayla aparto la mirada, avergonzada.
- N-No.
Jamás fue la clase de chica que pedía cosas... sin embargo.
El castaño se acercó al dueño de aquel juego. Decidido a obtener el peluche, lanzo la primera bola.
No lo lograra...
Erró. No se dio por vencido.
Segunda bola, cada vez más cerca.
Es imposible ganar estos juegos... No debiste haber pedido nada. Se dijo cerrando los ojos con fuerza.
Tercera bola y la botella se estrelló contra el suelo.
Kayla aún mantenía los ojos cerrados, imaginando lo peor.
- ¡Abre los ojos! -Exclamó alegre.
Frente a ella, el adorable peluche que tanto deseo. Abrió los ojos, con sorpresa. Tomó el conejo que Kentin le ofrecía, sonrojada. Abrazo fuertemente aquel peluche que le trajo tantos recuerdos para luego, y aun algo avergonzada susurrara un leve "Gracias" que Ken tomo como una victoria.
Se acercaron a un puesto de comida rápida, el estómago le gruñía, al parecer el algodón de azúcar no le hizo mucho efecto... Teniendo en cuenta que mientras se deleitaba con lo rosado que era imaginó la larga cabellera rosada de Candy.
Tomó un sorbo de su gaseosa, Kentin quería empezar a hablar, pero tal vez no sabía como comenzar una charla.
- ¿Te divertiste en el ejército? Aun no me dijiste por qué tu padre te mando allí... –Mencionó colocando el conejo junto a ella.
- Me alegra que te guste el peluche.
- No cambies de tema -Hizo un lindo puchero.
- ¿Qué tal si vamos a dar una vuelta?
- ¡Pero acabamos de sentarnos! -Protestó antes de empezar a caminar.
¿El laberinto de espejos? Estas cosas me aterran...Pensó mientras era arrastrada involuntariamente allí.
Él suspiro observando, serio, su reflejo. Se giró hacia Kayla, quien permanecía inmóvil frente a uno de los muchos espejos.
- Quería venir aquí porque... lo considero un lugar más privado...
- ¿Acaso quieres asesinarme? -Interrumpió seria.
- No...
- ¿Violarme u obligarme a hacer cosas perversas?
- ¡No! Es sólo que... Quería responder tu otra pregunta, siento que no debería de esconder el por qué me fui al ejército.
- ¿Lo estabas escondiendo? -Inquirió abrazando su peluche.
- ¿Recuerdas cuando entré al Sweet Amoris? Castiel solía golpearme por puro gusto y... Tú me defendías. El día en que Amber y sus amigas intentaron robarme...
- Lo hicieron... -Corrigió- Aun me debes los 20 dólares.
- El punto es que tú las pusiste en su lugar. Fuiste mi única amiga, la única que gamas se preocupó por mi apariencia o le molesto lo insistente que fuera. Y el día en que mi padre me dio a elegir si quería quedarme en el Sweet Amoris o ir al ejército por 2 años, elegí el ejército... porque, quería cambiar para poder protegerte, para poder enamorarte... y regrese para reclamarte.
Se perdió en la verdura de sus ojos. Eran como hojas de roble en primavera... tan hermosos.
El aprovecho para acercarse cada vez más a sus labios, besando estos con ternura. Quería transmitirle sus sentimientos mediante el contacto físico. Tomo sus manos para separar su boca de la de Kayla. Emocionado, termino por fin con su discurso.
-Eres especial para mí, Kayla.
Anonadada Kayla soltó el peluche... Jamás había pensado que Kentin tuviera esos sentimientos... Esa intención. No, ella lo sabía. Siempre lo supo. Que jamás se haya hecho cargo es otra cosa, en ese entonces lo consideraba sólo un amigo... Nada más.
- E-Eso fue p-por qué Amber no me cae bien y lo de Castiel...
Su palabrerío fue interrumpido por los labios del castaño, quienes se encargaban de acaparar todo su mundo.
Al contrario que la vez anterior, ahora él se controló menos. Ahora estaba seguro de lo que hacía. Mientras las lenguas de ambos tenían una batalla por el control. Ken quería, desesperadamente explorar la boca de la muchacha, que sólo respondía al beso sin tener la completa certeza de que no se arrepentiría luego.
Siguió extendiendo el momento sin dejar de sentir la mano de su acompañante recorrer su espalda.
Se sentía feliz... Sorprendida, pero feliz. El roce de los labios de Ken le causaba sensaciones extrañas en todo el cuerpo. Una extrema alegría, tal vez. No obstante, su mente seguía queriendo sacarla de ese hermoso momento.
Le harás daño...
No.
Lo corromperás...
No.
Recuerda a quien perteneces...
No.
... Quien te maneja como un títere...
¡No! Lyss ya no existe, no voy a volver con el...
Lo harás... Por pura costumbre.
No... Voy a estar con Ken... Porque, él me hace bien...
Se sentía aún más feliz. Había logrado ganarle a esa estúpida voz en su cabeza... Todo gracias a Ken. Vio la sonrisa del castaño al abrir los ojos. Eso logró que pensara por primera vez, que había tomado una buena decisión.
Volvió a la realidad, evitando pensar en Ken, sabía que si lo hacía se sonrojaría y no se lo permitiría... Mas el abrazar fuertemente el peluche azabache no fue un problema.
Subió muy cansada las escaleras del edificio donde se alojaba. El ascensor no funcionaba, de nuevo. Eran escalones altos y desgastados... tal como todo en ese edificio. Las barandas ya no servían, y empezaba a pensar que lo único decente allí era la planta donde ella vivía.
Abrió la puerta soltando un largo suspiro. Ahora sabía perfectamente lo que seguía; Café, música, siesta, pizza.
Siguió su rutina a la perfección. Café, música... La puerta sonó ¿Quién tocara a esta hora? La señora Dickens en busca de azúcar, probablemente. En su camino hacia la puerta se tropezó con Miles, el peluche que le regalo Lyssandro para su cumpleaños. Lo observó con cierto rencor durante algunos segundos.
Lo lanzó lejos... No quería pensar en él. En su lugar, colocó a Jaén el bonito conejo de Ken.
Le sonrió a este último mientras continuaba a atender la puerta, un tanto fastidiada. Se sorprendió al abrirla, pero su reacción fue bastante natural...
He aquí mis respuestas:
1. La relación fue larga, eso de un año probablemente (?)
2. Kayla empezó a pasar mucho tiempo con Armin, eso no quitaba que ella siguiera perdidamente enamorada de Lyss pero él estaba cada vez más distante y ella se empezó a sentir rara con Armin (?) Entonces Lyss acabo con su relación y Kayla empezó a salir con el gamer.
3. Probablemente, probablemente.
Personalmente amo el KaylaxLyss mucho más que el KentinxKayla, siento que Lyss se comporta mal con Kayla porque no sabe como expresar sus sentimientos y cree que esa es la forma de hacer que ella cambie, antes no era así con ella... Pero desde que terminaron y ella empezó a fumar Lyss tuvo que volverse más... Maduro.
¡Nos leemos en el próximo capítulo! Dejen reviews y desde ya aviso que desde los siguientes capítulos posiblemente me tarde más ya que aun no los empece a escribir :B
