Hola de nuevo chicas y chicos! :D

Antes que nada quiero ofrecerles MUCHAS MUCHAS DISCULPAS! por atrasarme tanto en publicar... T_T ... lo único que puedo decir a mi favor es que se me atravesaron muchas cosas y no me dio tiempo de hacerlo antes...PERDÓN PERDÓN PERDÓN PERDÓN PERDÓN PERDÓN, pero ya estamos de nuevo por aquí con un nuevo capítulo!

Quiero agradecer a los siguientes otakus: akai27, kary14, neo ranma, princesa lunar de kou, rachel, sailornabiki, seshukagome, the mystic poetry...y a todos aquellos que me haya faltado poner aquí y a los que no han escrito reviews pero que han leído la historia :D

GRACIAS X SEGUIR LEYENDO Y POR SUS COMENTARIOS :D Me ha hecho muy feliz saber que la historia les gusta y les prometo continuarla hasta el final!

Bueno...sin más que decir, los dejo con este capítulo. Espero que les guste.

No se olviden de dejar muchos reviews, críticas, sugerencias, felicitaciones, lo que sea! ARIGATOU!

Cierto! Se me olvidaba: letras bold es lo que dicen los personajes y letras itálicas lo que piensan!


Capitulo 4: Alegría, confusión y dolor

Una chica de cabellos cortos y alborotados se despertó a la mañana siguiente. Los rayos de sol que se habían colado por su ventana le hicieron recordar que ese día era sábado; inmediatamente, un sentimiento de vacío llenó su estómago, pero no era un sentimiento negativo sino uno de emoción…emoción por ir a contarle a su amigo que la mujer que él amaba tanto le correspondía. Perezosamente se quitó las sábanas, se sentó en su cama y estiró sus extremidades dando un gran bostezo. Tenía planeado visitar a su amigo después del desayuno, así que fue a darse una ducha.

En otra habitación una chica pelirroja abrió lentamente los ojos al escuchar ruidos en su habitación. Con dificultad se incorporó sobre su futón y se limpió los ojos para divisar la fuente del ruido. El panda no se encontraba por lo que el causante del alboroto solamente podía ser otra persona.

-¡Oh! Ranko-chan. ¿Cómo te sientes? – le preguntó una señora quien se encontraba arreglando su cabello para recogerlo en un chongo.

-Eeh…bi…en…supongo…jeje…¿por…por qué lo pregunta tía? – preguntó con cautela la joven.

-Bueno…anoche te levantaste y no estuviste en tu cama hasta muy entrada la madrugada…y en las pocas horas que dormiste estuviste muy inquieta – comentó con conocimiento.

-Aaah…lo que sucede es…es…aah…la escuela…si…eso me tiene…preocupada…-fingió mediocremente.

-Mmm…¿sabes Ranko-chan?...no eres muy buena mintiendo…-le dijo con una sonrisa – y lo sé porque yo tampoco soy buena fingiendo…jeje.

-Lo...¿lo dice en serio? – preguntó su hijo por primera vez interesado en saber en qué otras cuestiones se parecía a su madre.

-Así es…pero…no debes preocuparte mucho por la escuela Ranko-chan. Se que lo harás muy bien – la confortó dándole una dulce caricia en su cabello –Bueno, será mejor que me despida de los demás. Es hora de irme.

-Pero…no se quedará más días Tía Nodoka – preguntó con cierta esperanza en su tono de voz. Sería lindo tener más tiempo de convivencia con su madre, pero el peligro que esto implicaba no era lo mejor.

-No querida. No quisiera incomodarlos con mi estancia aquí. Además, mi hijo y mi esposo tardarán unos días en llegar, así que tal vez venga en unos días – le dijo con una sonrisa – Bueno, ahora te dejo a solas para que te vistas – y salió de la habitación, dejando atrás a una chica aletargada.


La madre del chico-chica bajó a la planta baja a buscar a los demás integrantes de la familia para decirles adiós. Se encontró a la hermana mayor de los Tendo preparando el desayuno.

-Buenos días, Kasumi-chan. ¿Cómo amaneciste?

-Oh! Buenos días Sra. Saotome. Estoy algo desvelada, pero bien. Gracias por preguntar. Y usted ¿cómo pasó la noche? – interrogó con interés.

-Bien querida…bueno, al menos creo que tuve una mejor noche que Ranko-chan – comentó divertida – Pero ¿cuál fue el motivo de tu desvelo?

- Oh! Nada grave…es sólo que mi hermanita y yo estuvimos platicando hasta muy tarde. Akane ha estado algo preocupada hace unos días y fui a ofrecerle mi apoyo – explicó la chica de delantal con dulzura mientras cortaba unos nabos.

- Oh…ya veo. ¿Sabes? Anoche Ranko-chan estuvo muy inquieta, se levantó en la madrugada y no regresó hasta muy tarde – dijo pensativa la señora de la katana – No me sorprendería que su preocupación tenga relación con la preocupación de Akane-chan. Se ve que ellas dos se quieren mucho y que están muy unidas – terminó con una sonrisa en el rostro.

-Si, ellas dos se quieren mucho, aunque no se lleven muy bien – contestó pacientemente Kasumi.

-¡Kasumi! ¿Pronto tendrás el desayuno? Ya tenemos hambre jeje – dijo con ansiedad un señor de bigote mientras asomaba su cabeza por la puerta de la cocina - ¡Buenos días Sra. Saotome!

-Buenos días Sr. Tendo. Gracias por invitarme a pasar la noche en su morada – le dijo haciendo una reverencia.

-¡No es nada, Sra. Saotome! Usted es prácticamente parte de la familia, hohoho – rió apenado con un brazo detrás de su cabeza.

-Arigatou, Sr. Tendo. Bueno…será mejor que me marche – dijo recuperando su posición.

-Pero…¿no se quedará más días? – preguntó su contemporáneo.

-Me encantaría, pero será mejor que me marche. Yo regresaré cuando lo hayan hecho mi hijo y mi esposo.

-Bueno…pues si esa es su decisión, sabe que esta es su casa – dijo con solemnidad y giró sobre sus talones para dirigirse al comedor.

-¡Espere…! Sr. Tendo…- exclamó su consuegra alcanzándolo en el pasillo.

-¿Qué sucede Sra. Nodoka? – se volvió el señor de cabello largo.

-Bueno…yo…me preguntaba si usted…-dudó por unos segundos tratando de plantear lo más adecuadamente lo que estaba por decir – …Si usted sabe algo…algo acerca de… un compromiso de matrimonio que tiene mi hijo con…otra chica…alguien que no es…su…hija…- preguntó con incomodidad al hombre, quien no daba crédito a lo que acababa de escuchar.

-¿Un…com…compromiso de Ranma con…otra que no es mi A…kane? –repitió en un tono alterado recordando los múltiples compromisos que, o su amigo panda se había encargado de crear para con su futuro yerno, ó aquellos en los que Ranma se había metido sin ayuda por el simple hecho de ser Ranma – Bueno… lo cierto es que Ranma es muy popular con las chicas… pero él solamente tiene UN VERDADERO arreglo de MATRIMONIO y ese ES y SERÁ con MI pequeña HIJA…tal como su esposo y yo acordamos desde hace varios años – dijo fingiendo relajación e imposición, pero el sabía perfectamente que ese compromiso pendía de un hilo…si no era por las eternas prometidas y los múltiples enamorados de ambos chicos, o por su propia obstinación a no casarse, el hecho de que su futuro matrimonio se efectuara algún día, era bastante quimérico.

-Oh! Ya veo…-dijo más tranquila la mujer, sin embargo no del todo convencida.

A unos cuantos pasos de ahí, en el primer piso de la casa, una chica de cabello marrón escuchaba por casualidad la conversación.


Antes de que tomaran el desayuno, la mamá de la chica cabellos de fuego decidió que era momento de marcharse, así que todos los miembros de la residencia Tendo la despidieron afuera del portón de la casa:

-¡Hasta luego Tía Nodoka! Vuelva pronto – le gritaba la chica más joven mientras agitaba su mano despidiéndose.

-¡Vaya Sr. Saotome! ¡Esta vez estuvo muy cerca! ¿No lo cree? – le dijo el señor de bigote a su amigo panda, refiriéndose a la visita tan inesperada de su esposa. -Tiene razón. La vida nos ha sonreído a mi y a mi hijo – enseñó en un gran letrero.

-Sí…y a mi también – dijo gustosa la chica más ambiciosa, regresando al interior de la casa. Los demás la siguieron, dejando rezagadas a las chicas más conflictivas de la familia.

-Oye…Ranma – dijo tímidamente la chica peli-azul, quien vestía un bonito vestido amarillo.

-¿Qué pasa? – respondió la otra con fastidio, con sus manos detrás de la cabeza.

-¿Cuándo le dirás a tu madre la verdad? – preguntó con un poco de timidez y expectación.

-No lo sé…un día de estos tal vez – dijo con fastidio mientras la adelantaba en su andar.

-Oe…Ranma…pero…¿qué no ves que ella está sufriendo? – contra-atacó preocupada – y yo…yo se que tú también lo estás.

-Bueno, si sufro o no, eso es MI problema, así que mantente al margen Akane – le respondió la pelirroja tajantemente y se marchó al baño, dejando atrás a una contrariada chica.

-¿Qué…? ¿Qué te sucede? Ranma…


Pasados unos minutos, Kasumi los llamó a desayunar:

-Vaya hermanita…¿Hoy te ves muy arreglada? ¿Qué? Cuéntanos…¿tienes una cita? – preguntó con diversión la estafadora.

-¡No digas tonterías Nabiki! Yo…hoy quedé de reunirme con unas amigas. Eso…eso es todo – contestó algo molesta. Los demás continuaron con su almuerzo, intercambiando varios puntos de vista sobre diversos temas, excepto un joven de ropas chinas que se había dedicado única y exclusivamente a comer.

-Gracias Kasumi. Estuvo delicioso – dijo sinceramente el chico de la trenza al terminar su desayuno, colocando su plato sobre la mesa mientras se ponía de pie – Me retiro. Regresó al rato.

-Oye Ranma…espera…- le dijo su prometida, dejando su plato vacío en la mesa y levantándose a alcanzarlo en el pasillo.

-¿Y ahora qué Akane? – preguntó con un tono muy grosero.

-Oye…no me hables así – lo reprendió molesta – Yo sólo venía a recordarte que hoy quedamos de ir a visitar a…al Dr. Tofu – diciendo esto último en un susurro para no ser escuchada por nadie más que por él – ¿No lo recuerdas?

-Sí…pero si mal no recuerdo, fuiste tú la que quedó de ir a verlo, no yo, así que no me molestes – le dijo cortante mientras se colocaba sus zapatos.

-Pero Ranma…nosotros le ofrecimos nuestra ayuda con…con ya sabes qué… - insistió la muchacha con ojos suplicantes.

-Mira Akane, en primer lugar, fuiste tú la que le ofreció su ayuda. En segundo lugar, quedé con Ukyo hoy para hacer el proyecto de Psicología y no puedo dejarlo a un lado por ir contigo. Y en tercer lugar… no quiero interrumpir tu cita con él…así que no cuentes conmigo – y diciendo esto con despecho, se marchó de la casa.

-¿¡Cita! ¿¡Tú…tarea…con Ukyo! ¡¿SABES? ¡NO NECESITAMOS DE TU AYUDA! Y tú… ¡TU Y UKYO PUEDEN HACER LO QUE MEJOR LES PAREZCA! ¡PARA LO QUE ME IMPORTA! ¡OOSSH! – le alcanzó a gritar con irritación.

- ¿Necesitabas ayuda de Ranma-kun hermanita? Tal vez yo pueda ayudarte – le ofreció su hermana Nabiki con demasiado interés.

-Eeh…no…no te preocupes Nabiki…jeje…no es necesario…bueno…ya me voy…regreso en unas horas…- le dijo la chica algo nerviosa y también salió de la casa.

-Mmm…aquí hay gato encerrado… - dijo para sí la castaña, dirigiéndose a su habitación.


-Ush…Ese ingrato…hacer tarea…¿él?...por favor…¿a quién pretende engañar?...Seguramente Ukyo le prometió regalarle mil okonomiyakis a cambio de hacer equipo con ella…y el muy idiota que se deja convencer…¡Rayos!...¿pero a mi qué me importa?...ese canalla puede hacer lo que le plazca…no es mi asunto…ahora es más importante ayudarle al Dr. Tofu, así que ¡RRRRanma!…puedes irte muy… - caminaba hablando furiosa una hermosa jovencita de cabellos azules, pero tuvo que contener sus insultos puesto que la gente comenzaba a mirarla como si estuviera loca. Entonces llegó a su destino. -¡Buenos días Dr. Tofu! ¿Se encuentra aquí? – preguntó con alegría mientras se deslizaba por el recibidor del consultorio. Al parecer no había ningún paciente esperando.

- ¡Hola Akane! ¡Permíteme un momento, estoy por terminar! – se escuchó decir al susodicho en uno de los cubículos interiores de la clínica. Cinco minutos más tarde, este salió al recibidor acompañado de un anciano, dándole algunas indicaciones médicas:

- Entonces, tomará estas píldoras por 5 días, cada 8 horas y lo estaré viendo en una semana – le dijo con paciencia y amabilidad.

-Muchas gracias Doctor Tofu. Es usted muy amable. Volveré en 7 días – le dijo con gratitud en una reverencia – Buenos días señorita – saludó a la chica mientras se colocaba sus zapatos y se fue.

-¡Buenos días Akane! Me alegro que vinieras. ¿Gustas una taza de te? – recibió afectuoso a su amiga.

- Si…gracias. A mi también me da gusto estar aquí – dijo algo apenada mientras lo seguía hacia su pequeña cocina.

-Y bueno…¿qué te trae por aquí querida Akane? – preguntó distraídamente el joven doctor, mientras preparaba el te. La chica hizo un gesto de incertidumbre en respuesta.

-Yo…pues yo… quedé de venir a ayudarle a…a…planear lo de Kasumi…¿Qué no lo recuerda doctor? – preguntó con incredulidad - ¡No puede ser que lo haya olvidado!

- ¿A planear lo de… Kasumi?...eh…¿De qué me hablas? – respondió extrañado.

-Doctor…¡¿Está bromeando verdad? – preguntó ahora alarmada.

-¡JAJAJAJAJA! Claro que sí Akane…yo sólo quería jugarte una pequeña broma…jaja…umm…- rió estrepitosamente, pero al ver la expresión de enfado de la chica, decidió mejor callar y justificarse – Lo siento Akane. Es sólo que he estado un poco nervioso últimamente y …creí que una broma me haría sentir mejor…perdón – dijo avergonzado.

-No…no se preocupe doctor…yo lo entiendo – dijo más calmada la chica – Además, creo que la noticia que le traigo le hará sentir más que felicidad – dijo satisfecha de sí misma por lo que estaba a punto de contarle.

-¿Ah… si? Y…¿qué… es? – preguntó como si no quisiera realmente escuchar la noticia, así que sujetó con fuerza su esqueleto Betty como si fuera un talismán de buena suerte.

-Bueno…yo investigué los sentimientos de mi hermana…y…- relataba lentamente la chica; encontraba divertida la manera de comportarse de su amigo, así que trató de hacerla de emoción – bueno…ella…ella…- para ese momento el médico se había aferrado completamente a su amiga Betty esperando el veredicto – ¡ELLA LO QUIERE DOCTOR TOFU! – gritó alegre y emocionada a su amigo, el cual tardó varios segundos en asimilar las palabras, pero cuando lo hizo, se levantó de un salto y comenzó a bailar desenfrenadamente con su esqueleto por toda la clínica. La chica de ojos marrones lo observaba y reía tiernamente al ver la felicidad de su amigo, aquella felicidad que ella misma anhelaba hacer sentir sólo en una persona, y como respuesta, un suspiro de melancolía escapó de sus labios - …Ran…ma.


En otra parte de la ciudad, una hermosa chica de cabello castaño se preparaba para iniciar el día. Como era sábado, se había levantado temprano para arreglar y limpiar su local de comida antes de abrir.

-Espero que a Ranma no se le olvide que tenemos ese trabajo pendiente pues es para el lunes – hablaba en voz baja mientras barría la entrada de su restaurante. – Además, si todo sale como planeo, hoy será el día en que Ran-chan se fije en mi de una vez por todas. Sí…estoy segura que todo saldrá bien – decía con júbilo. De pronto divisó al final de la calle a un pequeño cerdito negro quien cargaba en su espalda una pesada mochila y en su hocico, lo que parecía una caja de regalo.

-¿P-chan? ¿Eres tú?

-Cuick…cuick… - gimió el cerdito quien lucía bastante sucio y cansado. La chica le dio bastante lástima así que corrió a su encuentro, lo tomó en sus brazos y lo llevó a su local.

-Pero mira que aspecto tienes P-chan…parece como si llevaras años caminando – le dijo con dulzura. El cerdo no pudo evitar sentir calor en sus mejillas – Mmm…me imagino que ese regalo es para Akane-chan ¿no es cierto? Espera aquí, traeré un poco de agua para que bebas y después puedes irte lindo cerdito – le dijo la chica dejándolo sobre una mesa y le guiñó el ojo.

-Cuick – asintió el cerdito, sintiendo un cosquilleo extraño en su estómago.


El chico de cabellos negros caminaba sin rumbo por las calles de Nerima. Si bien era cierto que tenía un trabajo de la escuela pendiente con su amiga de la infancia y había quedado con ella, no tenía ganas de hacerlo, así que solamente se dedicó a vagar mientras aclaraba su mente y delineaba un plan. En realidad, lo que más detestaba en el mundo era perder su tiempo pensando en tonterías sentimentales, pero por alguna extraña razón, que él mismo se negaba a reconocer, desde hace ya varios meses, si no es que años, el dirigir sus pensamientos en una chica en particular, le consumía muchas horas de su tiempo.

-Rayos…Se veía tan bonita con ese vestido…Rara vez la he visto tan arreglada…- meditaba el joven mientas caminaba por el barandal que daba al río - ¡¿Qué me sucede? ¿Cómo estoy pensando esas cosas? – Se detuvo y comenzó a cachetearse con furor - Seguramente hoy le confesará sus sentimientos y… ¡Demonios! Eso no está bien…¿qué pasará con Kasumi?…Estoy seguro que ella le corresponde al doctor…¡Rayos! Tengo que hacer algo…debo hacer algo…pero…

-¡Nihao Ranma! – de pronto fue interrumpido e impactado por una jovencita en bicicleta.

-¡Sham…poo! – fue lo único que alanzó a decir mientras yacía en el suelo con la muchacha encima de él.

-¡Ranma! ¿Hoy saldrás a cita con Shampoo? – su pregunta era más que nada una afirmación, mientras apretaba con fuerza su cuerpo al del chico y lo abrazaba con euforia. La bicicleta reposaba tirada a un lado de ellos.

-Yo…Sham…po…no…pue…do…tengo tarea… - respondía el joven mientras intentaba sin resultados, librarse del abrazo de la chica. Si lo llegaban a ver en esa posición con esa chica, habría problemas para él.

-Pero Airen…yo tener gran sorpresa para ti…- continuaba la mujer con la misma euforia y sin separarse ni un instante de él. El chico, cansado de tratar de romper el abrazo, desistió en el intento al recordar que la única persona que podría enfadarse con el por estar en esa posición tan comprometedora con Shampoo, no estaba ahí y que, es más, estaba declarándose a otro hombre.

-¿En…serio?...jeje…¿Qué sorpresa?...-preguntó fingiendo interés.

-Si yo decirlo no ser sorpresa…¡Aiya!…- contestó presionando más su cuerpo al del joven, con lo cual, éste no pudo evitar sonrojarse y sentirse nervioso, pero instantes después, la chica se separó bruscamente de él y adoptó una posición de combate.

-¡Ranma-sama! ¡¿Qué es lo que esa aprovechada mujer hace con tu hermoso cuerpo? – se dirigió hacia el una chica de buena figura mientras ondeaba un listón con su mano derecha, preparada para atacar en cualquier momento.

-¡Airen y yo pasábamos delicioso momento! ¿Por qué tú interrumpir? – decía rabiosa la amazona. Mientras tanto, el chico de la trenza permanecía inmóvil en el suelo mirando como ambas chicas comenzaban, lo que sería, una gran batalla sin sentido.

-Eso no puede ser cierto. Yo soy la única mujer digna de pasar un delicioso momento con Ranma-sama. Seguramente tú te estabas aprovechando de la ingenuidad de mi amado. HO HO HO HO – reía estridentemente la chica de cabello negro.

-¡Airen no tener ojos más que para mi! ¡IYAA!– gritó la chica de ropas chinas mientras se lanzaba al ataque con sus bomborines que sacó de la nada. La chica del listón, evadió el golpe con agilidad y contraatacó con su arma.

-Tranquilas chicas…No hay necesidad de ponerse así…- les decía el joven tratando de calmarlas pero las mujeres estaban sumamente concentradas en su pelea.

-¡RANMAAAA! ¡DEJA A SHAMPOO EN PAZ! – se escuchó gritar a lo lejos a un chico de lentes mientras lanzaba una de sus armas a donde se encontraba Ranma, pero este ágilmente saltó del lugar y se posó sobre el barandal para divisar mejor al enemigo que se avecinaba.

-¡QUÉ RAYOS TE SUCEDE MOUSSE! – gritó enfadado a su oponente.

-¡Lo que me sucede…eres tú Saotome! ¡Muere maldito! – vociferó el chico pato atacando nuevamente a su rival de amor, pero este conocía a la perfección los ataques de Mousse, así que no le fue difícil esquivar sus movimientos. Mientras tanto, Shampoo y Kodachi continuaban su pelea sin percatarse de lo ocurrido.

-¿Se puede saber qué te hice esta vez? – preguntaba con tedio mientras esquivaba.

-¡Existir! ¡Eso y robarme al amor de mi vida! AAAGRRR!

-¡Para tú información, yo no me he robado al amor de tu vida! Es ella la que no para de perseguirme todo el tiempo. ¡Yo no tengo la culpa de ser un hombre codiciado por las chicas!

-¡MUERE SAOTOME! – el comentario nada modesto que acababa de efectuar el joven de la trenza no fue bien recibido por el joven chino, el cual atacaba a su oponente con gran variedad de trucos baratos.

-¡Ranma Saotome! ¿Con qué has estado engañando a mi querida hermana con esa mujer de aspecto inferior? – hizo su entrada el famoso y ahora Ex Relámpago Azul de la Preparatoria Furinkan.

-Oh no…lo que me faltaba – se lamentó el interpelado.

-Pensé que al terminar la preparatoria, Furinkan no necesitaría de mis habilidades para acabar con las fechorías que, personas como tú, cometen una y otra vez; pero…veo que me he equivocado. ¡Toma esto Ranma Saotome! ¡Conocerás el poder de mi espada! AAAAH.

El chico de la trenza ahora tenía dos oponentes, los cuales para él no representaba mayor problema en atacar, pero sí era bastante aburrido.

-Y yo pensé que al graduarte serías menos idiota Kuno, pero también me equivoqué. ¡No molestes! – dijo dándole una patada que fue directamente a parar en la espalda del Rayo Azul. Mousse aprovechó la distracción de Ranma para atacarlo de nuevo, pero su esfuerzo fue en vano…el joven Saotome no sufrió rasguño alguno.

-¡Hermano! ¿Cómo te atreves a atacar a mi amado Ranma-sama? Pagarás por tu crimen – señaló con desprecio la gimnasta marcial, dejando a un lado a la que era su contrincante.

-¡Mousse! ¡Tu no atreverte a dañar a Airen! – dijo al mismo tiempo la amazona lanzando un bomborin a la cabeza del joven pato.

-Pero Shampoo…yo estoy peleando por ti – le contestó lastimosamente el joven chino mientras caminaba hacia ella con los brazos extendidos.

-Kodachi…no te metas en esta pelea. Saotome tiene que pagar por su infidelidad. No le basta con tenerte a ti, sino que anda detrás de esa mujer china y también pretende a mi hermosa Akane Tendo y a la chica de cabellos de fuego. ¡No lo perdonaré! ¡Saotome! ¡Prepárate! – reclamaba el joven Tatewaki reanudando el ataque contra Ranma, pero su paso fue bloqueado por la chica de cabellos púrpuras.

-¡Yo no permitir que tu ataques a Airen y que insultes a amazona! – amenazó la joven china.

-Si no quieres sufrir las consecuencias hazte a un lado mujer…mi pelea no es contigo – amenazó a su vez el muchacho del Kendo.

-¡No te atrevas a amenazar a mi Shampoo! ¡No lo permitiré! – ahora fue el turno del joven de gafas, quien tomó la posición delantera, protegiendo con su cuerpo a su querida amazona.

-¡¿Quién crees que eres para amenazar a mi hermano, mago mediocre? – exclamó Kodachi lanzando una mirada de desprecio al chico pato.

-¡Mousse no ser mediocre mago! ¡Bruja! – defendió sin pensar la amazona, a lo que Mousse comenzó a llorar de la emoción.

-¡A mi nadie puede decirme bruja, mujer china! – gritó enfadada la gimnasta, atacándola nuevamente con su listón, pero el chico mago lanzó una de sus cadenas para evitar el ataque. Shampoo estaba sorprendida por la agilidad de su amigo de la infancia.

-¿Cómo te atreves a atacar a mi hermana? ¡Lo pagarás caro! – refutó Kuno, atacando con su espada al agresor, con lo cual, la pelea se reanudó.

Los aliados y enemigos no eran muy claros, pues a veces Shampoo peleaba contra Kodachi y Mousse contra Kuno y otras veces la disputa era de los jóvenes chinos contra los hermanos Kuno.

Todo esto era observado con incredulidad y diversión por el chico de la trenza, quien se encontraba sentado sobre un techo cercano. Al parecer se habían olvidado por completo de él, lo cual agradecía enormemente.


-Kasumi Oneesan…¿no crees que Akane y Ranma-kun se comportan de forma extraña? – preguntó con interés la chica castaña mientras observaba a su hermana tender la ropa.

-Mmm…tal vez un poco, pero ¿a qué te refieres con exactitud?

-Pues a que… primero Akane se pone a preguntarte en la cena si te interesa algún chico, luego comienza a idolatrar al doctor Tofu, Ranma-kun se molesta, luego Akane te dice que está confundida sentimentalmente y te pregunta directamente si tienes algún interés en Tofu…¡Ah sí!… y Ranma-kun pasó la noche practicando en el Dojo y está enfadado con Akane…¿No crees que es extraño?

-Nabiki…está mal que escuchas conversaciones ajenas…¿lo sabes no? – la reprendió su hermana mayor sin dejar de ser amable.

-Mmm…digamos que yo no soy la que espío si no que la información llega hasta mis oídos por casualidad – se defendió con desfachatez- Además, tú no eres la única que se preocupa por su hermana menor – terminó con sinceridad.

-Eso es lindo de tu parte Nabiki-chan – le dijo con una sonrisa.

-Así mismo, ayer escuché a tía Nodoka preguntar a papá si no sabía de un supuesto compromiso de su hijo con alguien que no es Akane. Todos sabemos de Ranma-kun y sus prometidas pero, ¿cómo lo supo su madre?

-Bueno…eso es extraño… – comentó Kasumi terminando de colgar la última prenda en el lazo – pero, creo que es mejor no inmiscuirnos en ese asunto Nabiki-chan. Ya conoces a Akane-chan y tratándose de Ranma-kun, lo mejor será que no intervengamos – terminó con sabiduría y dulzura mientras se llevaba el cesto de ropa, ahora vacío, al interior de la casa.

-Yo no lo creo hermanita…lo mejor será averiguar qué sucede – dijo en voz baja, intuyendo que esto le traería beneficios económicos bastante elevados.


-¡Doctor Tofu! ¡Doctor! – llamó la chica al hombre tocando su hombro con suavidad. Habían pasado severos minutos desde que le informó que su hermana le correspondía y el doctor había comenzado su estado eufórico bailando con su esqueleto, así que era hora de proseguir si realmente quería que el médico se le declarara a su hermana.

- Jejjeje…¿eeh?...¡¿Akane?...¡Oh Akane! ¡Estoy tan feliz! – le dijo casi al borde de las lágrimas y le dio un abrazo efusivo. La chica se sonrojó ligeramente, y esperó a que su amigo se tranquilizara un poco.

-Si…jeje…yo también estoy muy contenta doctor, pero creo que es hora de dar el segundo paso, ¿no lo cree?

-Eeh…yo…- dijo nervioso, separándose de ella, regresando a la normalidad -…Sí Akane, tienes razón.

-Bueno…jeje, pues entonces, creo que deberíamos a empezar a ver…umm… cómo se le propondrá a mi hermana… ¿ha pensado en algo? – preguntó con una sonrisa mientras le daba una taza de té.

-Eeh…bueno…yo…yo…en realidad…yo – balbuceaba sin poder articular una frase coherente, al igual que sus manos temblaban sin ningún control.

-Tranquilo doctor. Mmm…primero que nada, ¿qué le parece si salimos de aquí? Vamos a dar una vuelta al parque y así podrá tranquilizarse y alguna idea surgirá…¿Acepta? – preguntó con una sonrisa.

-Pero…¿qué haré con la clínica? No puedo cerrar…mis pacientes…- comenzó a indagar con preocupación.

-Bueno…estoy segura que sus pacientes entenderán que se ausente por unas horas. Vamos doctor, todo saldrá bien – lo animó dirigiéndose a la salida de la clínica.

El joven médico tardó unos momentos en decidirse, pero al final lo hizo y acompañó a la chica, cerró la clínica no sin antes colocar un letrero en donde informaba que el lugar permanecería cerrado hasta la tarde y emprendieron el camino.

Caminaron en silencio durante varios minutos en dirección oriente hacia un parque. Para los ojos de quienquiera que los veía, parecían una pareja en su primera cita: la chica vestía un vestido muy lindo y alegre, ambos parecían contentos, sin hablar mucho, algo nerviosos, alguna que otra ocasional sonrisa, pero lo que ellos realmente tenían era, más que una sincera amistad, una relación de profundo respeto y cariño, como el de una niña para con su hermano mayor, y una de protección como el que profiere un hermano a su hermana menor.

-Oye, Akane…pensé que Ranma vendría contigo – comentó el joven doctor casualmente.

-Umm…si…ese era el plan pero…- contribuyó la chica con un dejo de tristeza en la voz - …él tiene que hacer una tarea de la escuela con Ukyo – trato de justificarlo sonando despreocupada, pero la verdad era que eso la hacía rechinar los dientes de sobremanera.

-Oh…ya veo – analizó el doctor la mirada de la chica percibiendo exactamente lo contrario – bueno, supongo que eso está bien.

-Si…eso creo… – fue lo único que la chica pudo contestar en retorno.


-¡Vaya!…ese tonto de Ran-chan ya se tardó…ayer quedamos en continuar hoy con el trabajo…o…¿se le habrá olvidado?...¡Rayos! - pensaba angustiada en voz alta la chica cocinera mientras un cerdito negro la veía algo consternado desde su posición en la mesa – Bueno…ahora que lo recuerdo… no quedamos formalmente en que vendría…mm…será mejor que vaya por el y de paso averiguo algo - continuaba como si nadie la escuchara.

-¡Cuick…Cuick! – exclamó el cerdo.

-¡P-chan! ¿Quieres acompañarme? Así tengo pretexto de ir a la casa de los Tendo sin verme sospechosa Te dejaré con tu dueña – le preguntó entusiasmada.

-¡Cui Cui Cui Cui! – respondió el animal como afirmación.

Pasados unos minutos, la chica cocinera caminaba hacia la residencia Tendo con el cerdito en sus brazos y con la mochila de este en su espalda.

-Yo no se para qué un cerdito como tu carga esta mochila P-chan – le decía con reproche puesto que esta pesaba bastante – …mmm…pero lo que es extraño es que…se parece mucho a la que Ryoga-kun usa… - dijo con extrañeza.

-Cuick…cuick – chilló nervioso el puerquito tratando de desviar la atención de la chica, pero afortunadamente, ya habían llegado a la casa que buscaban.

-¡Hola! ¿Hay alguien en casa? – gritó la muchacha desde la entrada. Unos momentos después la hermana mayor de los Tendo salió a su encuentro.

-¡Konichiwa Ukyo! ¡Es un gusto verte! ¡Pasa por favor!

-Eeh…gracias Kasumi-chan – dijo algo apenada la chica.

-Cuick…cuick – saludó a su vez el cerdito.

-¡Oh! Veo que traes a P-chan contigo. Akane se pondrá muy feliz de verlo por aquí. Vamos, pasen. ¿Gustas una taza de té? – preguntó afable mientras se dirigían a la sala.

-Bueno…nosotros…quiero decir…yo…buscaba encontrar a Ran-chan – comentó dudosa - ¿Se encuentra aquí?

-¡Oh…! Es una pena pero Ranma salió desde muy temprano. No nos dijo hacia donde se dirigía – comunicó apenada la amable Kasumi.

-Ya…veo – contestó con tristeza la joven.

-Yo sí puedo decirte a dónde se dirigía mi cuñadito – afirmó la hermana de en medio de los Tendo, haciendo su aparición en la sala.

-¿En…serio? ¿Está con Akane? – inquirió ansiosa.

-No…ella también salió pero no se fue con él.

-¿Entonces?

-Nuestro cuñadito iba a verte Ukyo-chan. Dijo que tenía que hacer un proyecto escolar contigo y se fue desde temprano a tu casa. ¿Qué no llegó? – preguntó fingiendo preocupación en su voz.

-No… ¡Rayos! ¿Dónde te metiste Ran-chan?...bueno, muchas gracias por la información y por el té Kasumi-chan. Nos vemos. ¡Adios! – se despidió presurosa, arrojando al cerdo fuera de sus brazos y salió corriendo de la residencia.

-¿Estas segura que Ranma-kun dijo eso Nabiki? – preguntó dudosa la chica de delantal.

-Así es Oneesan. Yo escuché cuando Akane le pidió a Ranma-kun que la acompañara a ver al Dr. Tofu y él le dijo que tenía que ir con Ukyo a terminar una tarea – dijo algo molesta por la desconfianza de su hermana.

-Cui…cui…cui…cui…cui… - salió corriendo a la salida a su vez el cerdito mascota.


Un par de jóvenes ocupaban una banca, que se encontraba en el parque, para planear su estrategia.

-Bueno, yo…yo estaba pensando en ir a tu casa a pedir la mano de tu hermana; solamente con los familiares más cercanos, que en este caso sería tu padre, tu hermana Nabiki, el Sr. Saotome, Ranma y tú…la verdad es que, me sentiría más cómodo si sólo estuvieran ustedes – explicaba algo perturbado el joven doctor.

-Bueno, eso estaría bien pero, ¿no cree que sería mejor preguntarle primero a mi hermana en privado, antes que ir con nuestro padre? – sugirió la muchacha.

-Bueno, la…la verdad es que…yo…yo… no se si sea capaz de hacerlo…-dijo tímidamente y cada vez más nervioso y apenado - …Akane…creo que ya te diste cuenta que cuando estoy cerca de Kasumi todo…TODO SE VUELVE BORROSO Y YO…YO…ENTRO EN ESTADO DE SHOCK! …¡AKANE! ¡¿Qué voy a hacer? – preguntó al borde del pánico.

-Tran…tranquilo doctor…mmm…yo…¡Rayos! Había olvidado ese detalle – pensó con preocupación. Conociendo a su amigo, eso era exactamente lo que sucedería cuando fuera a proponérsele a su hermana - …en ese caso, creo que lo mejor sería que…practicara para ese momento…mmm…¿por qué no practica conmigo? – sugirió con tranquilidad. Quizá si el doctor practicara lo suficiente, en el momento que tuviera que hacerlo de verdad y con la chica correcta, le sería más fácil controlarse.


En el Neko-Hanten, una anciana se encontraba en la cocina comenzando a preparar los múltiples platillos que se servían en su restaurante.

-Shampoo…hija ¿Cómo te fue? ¿Conseguiste ver a mi yerno? – preguntó con curiosidad.

-Aiya abuela…pero nosotros ser interrumpidos por tonta chica gimnasta y su hermano – respondió con enfado mientras colgaba su bolso en el perchero.

-Umm…ya veo, pero recuerda que tienes que lograr que mi yerno venga la tarde de hoy al Neko-Hanten. Todo está preparado – habló con seriedad la anciana, haciéndole ver a su nieta que no podían fallar esta vez.

-Yo saberlo abuelita. No te preocupes. Shampoo conseguirá persuadir a Airen - le dijo con entusiasmo.

-¿Y Mousse? Salió corriendo de aquí en cuanto supo que ibas a visitar a Ranma.

-Tampoco debes preocupar por tonto chico pato. Ese asunto estar arreglado – contestó con diversión guiñándole un ojo a su abuela y colocándose su delantal para ayudarla con las tareas.


Un apuesto hombre de cola de caballo elevaba su cabeza para mirar, a través de sus gafas, a una linda jovencita de cabellos azules y cortos. El joven se encontraba arrodillado y tomaba la mano de la chica en cuestión con evidente nerviosismo.

-A…A…Akane…- tartamudeó muy nervioso. La chica lo miró con desaprobación, de manera que el hombre corrigió su error a tiempo - …quiero decir…Ka…Ka…su...mi.

-¿Sí? – comenzó su diálogo la jovencita.

-Yo…yo…yo…quiero que tú…bueno no…lo que yo quiero decir es que…tu y yo…Kasumi…tú – comenzó a hablar atropelladamente e irracionalmente con los nervios de punta.

-Tranquilo doctor. Recuerde que sólo es un ensayo. Tome su tiempo. – le dijo tiernamente y con una sonrisa. El joven médico esperó unos momentos para tranquilizarse un poco y pensar nuevamente cómo declarar sus sentimientos a la chica en cuestión.


El chico de la trenza había conseguido escapar de la manada de fieras y lunáticos que se disputaban si no su compañía, sí darle una paliza de golpes, pero al verse demasiado a menudo en situaciones como ésta, cada día era más fácil para él escabullirse de todas y todos ellos.

Cuando se dio cuenta que llevaba una gran distancia de ventaja, decidió disminuir su velocidad a trote y consideró que sería mejor ir a casa. Sin embargo, una molestia punzante en su interior le gritaba a su cerebro que no podía quedarse de brazos cruzados y que tenía que averiguar qué era lo que sucedía con su prometida oficial. Entonces sin poder resistirse más, tomó la dirección hacia el consultorio del Dr. Tofu. Seguramente todavía Akane se encontraría allí y así podría saber de una vez por todas las intenciones de esta para con el doctor. Para llegar hacia su destino, decidió cruzar por el Parque Oriente como atajo, sin embargo, al ir corriendo sobre el barandal que daba a la orilla del lago principal, divisó a lo lejos en una de las bancas, un par de figuras bastante conocidas, por lo que decidió aproximarse con cautela para poder escuchar, sin perder detalle de lo que veía.

Nuevamente, el apuesto doctor tomó valor y tragó saliva para comenzar de nuevo su propuesta.

-Ka…Kasumi…- comenzó el médico con su discurso, tomando la mano de la jovencita que estaba a su lado.

-¿Sí? – respondió con expectación la chica, mirándolo con ojos grandes.

-Bueno…yo…yo…quiero decirte que… - hablaba con mucho nerviosismo - …desde que te conocí…yo…yo…- El chico de la trenza ya se encontraba escondido en un arbusto demasiado cercano a aquella banca, desde donde podía ver y escuchar a la perfección a la pareja y justo en ese momento, el joven doctor puso en el suelo una rodilla y tomando fuertemente la mano de la chica confesó - …yo…yo…estoy enamorado de ti, por favor ca…ca…¡CÁSATE CONMIGO! – gritó esto último de forma atropellada pero completamente entendible, ya que varios transeúntes que pasaban por ahí, voltearon a ver a la pareja y animados sonrieron, aplaudieron y les desearon suerte en su futuro matrimonio. Como una daga que se clavaba directamente en el estómago, sintió un dolor agudo penetrar en cada parte de su cuerpo. El chico de ropas chinas esperó inmóvil buscando la respuesta de la chica, pero cuando esta comenzó a hablar, sus piernas se movieron involuntariamente, llevándolo lejos de ahí…no fue una instrucción consciente de su cerebro, sino una que vino desde el fondo de su corazón.


Bueno chicos y chicas! Espero que les haya gustado el capítulo. Les informo que viene más drama en lo siguientes capis, así que no dejen de escribir sus comentarios para ver si les va gustando o no y sus recomendaciones.

Saludos desde México!