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—¡No puede ser! —Hanji se dejó caer en la cama pesadamente mientras sus rodillas cedían. Erwin empezó a hiperventilar y Levi simplemente hizo una mueca y gruñó.

Jean sólo se quedó mirando.

—Firmado por el propio Lord del Riff—dije con orgullo mientras todos miraban a mi precioso bebé.

Jean se acercó a mí, con la cabeza inclinada mientras miraba la guitarra.

—¿Gibson?

Asentí. —1959 Les Paul Gibson Custom —revelé cuando sus cabezas giraron hacia la mía.

—¿Puedo tocarla? —susurró.

—Sé amable con ella. —Sonreí con suficiencia. Era genial finalmente compartir mi tesoro con alguien que lo apreciara.

Hanji pasó el dedo sobre la dedicación al leer las palabras.

—Bienvenida a la jungla Eren... ¡Slash! —Suspiró profundamente—. ¡Joder, es genial! Apuesto a que se siente jodidamente increíble bajo la púa, hombre.

Black Beauty —susurró Levi con conocimiento y lo miré con respeto. Se volvió y me sonrió, una sonrisa suave apropiada y mi corazón se encogió al verla.

Asentí con la cabeza lentamente. —Sí, Black Beauty—repetí en voz baja.

—¿Dónde la conseguiste, Eren? —preguntó Erwin y le guiñé un ojo con picardía.

—Conexiones.

Asintió humildemente, aún sin palabras y con los ojos abiertos. Miré alrededor de la habitación, sonriendo a la conclusión de que me las había arreglado para que cuatro hombres adultos estuviesen de rodillas ante mi. Bueno, Levi no estaba de rodillas, pero para el caso...

—Vamos, Levi, cariño. —Una chica tiraba a Levi de su brazo, obviamente aburrida con la guitarra—. Tienen cuartos libres aquí...

Levi le lanzó una mirada feroz. —¿Qué coño?

Ja, siente su ira maldita z...espera, ¿de donde ha venido eso? Concentrarte, Eren.

Ella se encogió de hombros ante él.

—Hay camas vacías —reiteró, como si eso lo explicara todo.

—No tengo el menor interés. —Me lanzó una mirada y me di la vuelta rápidamente.

—¡Bueno, es mejor que en un maldito coche, o un puto banco o en un puto sofá o incluso el puto suelo! —se quejó La Señorita Impaciente y Levi le gruñó.

—Entonces estúpida idiota, vete a casa.

Yeah.

La Señorita Impaciente le fulminó con la mirada antes de girar sobre sus talones y salir de la habitación,ofendida.

—Eres tan romántico, Levi —se burló Erwin—. ¿Por qué diablos no follas alguna vez en tu cama?

Levi se encogió de hombros, pero negó con la cabeza antes de girarse y salir.

Los demás negaron con la cabeza ante en el comportamiento de Levi y, para ser honesto me pregunté lo mismo. Para eso eran las camas después de todo... Bueno para eso y para dormir.

—TEQUILA —gritó Hanji mientras bebía un chupito y colocaba el vaso encima de la mesa. Erwin imitó su acción y pronto todos estábamos tomando chupitos, cada uno tratando de terminar la mayor cantidad posible antes de que el temporizador de la cocina hiciese ping.

Riendo me dirigí hacia el sofá de la esquina, sabiendo que Hanji estaría en el suelo, borracha, en unos quince minutos.

Mikasa se colocó a mi lado y me di cuenta de que Levi dio un paso hacia atrás, alejándose de mi ahora que Mikasa había ocupado su lugar.

—¿Estás bien, Eren? —Me empujó con el hombro y sonreí.

—Sí.

Ella asintió con la cabeza y frunció los labios mientras deslizaba su dedo índice de un lado a otro por encima de ellos. Me di cuenta de la acción familiar cuando el discutía consigo mismo pensando si decirme algo y yo entrecerré los ojos.

—¡Suéltalo!

Suspiró profundamente. —Marco me llamó.

Los pelos de la nuca se levantaron mientras mis venas hormigueaban y cerré los ojos preparándome.

—¿Qué ha hecho ella? —Permaneció en silencio durante un rato—. Mikasa —insistí con ansiedad. Hizo una mueca y me miró con una expresión triste y oscura. Mordí mis labios exhalando fuertemente—. Por favor, dime que no lo hizo.

Sus ojos se cerraron confirmándomelo y resoplé con una fuerte sacudida de la cabeza.

—¡Joder, no no! —grité poniéndome de pie y mirándolo—. Sácalo de ese maldito infierno. ¡Ahora!

Mikasa agarró mi mano. —Tranquilo, Eren, estará aquí el lunes.

—Al diablo el lunes —gruñí—. Tráele aquí Mikasa, por favor —le supliqué. Negó con la cabeza.

—Eren... Yo... No puedo... —Se frotó los ojos con el pulgar y el índice. Saqué mi mano con fuerza y me tragué el nudo mientras negaba con la cabeza violentamente.

—Por favor, Mikasa —le supliqué de nuevo con lágrimas en mis ojos.

—¡No, no pienso volver allí! —rechinó entre dientes mientras apretaba los puños, con los nudillos blancos de la presión.

—No podemos dejarlo, Mikasa. ¡No estoy allí! Ella va... Él... Él... —balbuceé cerrando mi boca cuando al darme cuenta que todo el mundo nos miraba.

—¿Eren? —Armin se acercó a mí, la preocupación grabada en su rostro. Me aparté de ellos, negándome a mirarla a los ojos—. Eren —preguntó él mientras me agarraba del brazo. Tiraba de su pelo mientras las lágrimas caían por sus mejillas—. ¡Dios, Eren! ¡Tenemos que llegar a él!

Tomé su mano.

—No podemos, Armin. No podemos ir. —Su rostro se desmoronó y la atraje en un abrazo—. Él estará aquí el lunes —le susurré al oído cuando vi que todos miraban con curiosidad.

Levi dio un paso hacia mí, sus ojos estrechos mientras me estudiaba.

—¿Estás bien, mocoso?

Suspiré por sus escasas habilidades de conversación pero sonreí suavemente.

—Sí —susurré mientras llevaba a Armin al sofá y me agachaba delante de él.

—Tengo que llamarle. —Me miró y yo asentí.

—Pronto. Dale una hora.

Él asintió con la cabeza. —Pero... Lo quiero, Eren —reveló y le sonreí mientras le cogía la cara.

—Lo sé, Armin . —Sus ojos se abrieron mientras me miraban y yo me reí débilmente. —. No estoy ciego. Veo cómo le miras. Infiernos, él te mira también como un hombre hambriento en un banquete. Es bastante simple en realidad y, bueno, es mi hermano por lo que es jodidamente guapo.

Un sollozo se escapó de su garganta y me sonrió entre lágrimas antes de dirigirse a Mikasa.

—Por favor.

—¡Dios, maldita sea! ¡NO PUEDO HACERLO! —le gritó a Armin y él se estremeció cuando ella cerró la puerta al salir.

Sacudiendo la cabeza con tristeza, exhalé profundamente y miré a Armin.

—¿Cuánto dinero tienes?

Armin me miró y cuando se dio cuenta de lo que iba hacer, salió disparado y se apresuró a sacar la cartera de su bolso.

—Cerca de 24.37$ —balbuceó contando con entusiasmo. Asentí con la cabeza y tendí la mano suspirando con cansancio. ÉL Lo puso en mi mano y sonrió agradecido—. Gracias —susurró—. ¡Eren! —Me gritó al llegar a la puerta. Sus ojos lo decían todo pero expresó sus sentimientos cuando me volví hacia él—. Ten cuidado.

Forcé una sonrisa en mi rostro y le di una simple inclinación de cabeza antes de caminar lentamente a mi habitación para coger mi bolsa. En silencio cerré la puerta detrás de mí, desmoronándome junto de la pared y apoyando la frente en ella.

¡Mierda! ¿Puedo hacer esto? Había tenido la esperanza de nunca tener que volver allí de nuevo, especialmente ahora que mamá lidiaba con mi partida y la de Marco.

—¡Mierda, mierda! —Golpeé la pared, soltando una respiración profunda y me puse una chaqueta antes de agarrar mi bolso del suelo. Me di la vuelta y me estrellé directamente con Levi. Su pecho duro como una pared frente a mi cara.

—Auch —murmuré mientras daba un paso hacia atrás—. ¿No sabes llamar a la puerta?

Él inclinó la cabeza mientras sus ojos vagaban sobre mí.

—¿Vas a alguna parte?

Me sentía honrado, ¡cuatro palabras seguidas!

—Tengo que hacer algo —le dije mientras trataba de rodearlo para salir.

—¿Algo? —Mirándome con suspicacia frunció el ceño.

—Sí, algo. —Volví sobre mis pasos tratando de escapar de nuevo, pero él se mantenía firme frente a la puerta.

—Te llevaré.

Le miré, pero luego me estremecí cuando el cerebro lo entendió.

—No... Gracias, estoy bien... Estoy bien. —Sonreí fingidamente e hice un gesto con la barbilla hacia la puerta, pidiendo en silencio ser liberado.

Sus ojos se estrecharon. —Si te ofrezco algo, lo aceptas y me dices ¨Gracias Levi¨, ¿lo entiendes mocoso? —afirmó con decisión, por lo que su voz ronca me estremeció

Parpadeé, rápidamente podría añadir. No estaba seguro si me quedé atónito ante su autoridad o sobre el hecho de había dicho una frase entera. Mi boca se abrió ante su dominación.

—¿De qué vas? No tengo por que obecederte. Además no es buena idea realmente —insistí.

Un gruñido retumbó en su garganta y me estremecí. —Mocoso...

Me encogí. —Pero tengo que ir a Chesterfield, que está en Derbyshire...

—Ya sé dónde diablos está Chesterfield —gruñó.

—Pero ¿no has estado bebiendo? —Tratando de hacerle cambiar de idea.

—Dos chupitos.

Asentí con la cabeza —Oh...

—No "Oh"... Espera aquí mientras voy a por el coche —ordenó.

—He dicho que no. Quédate aquí.

—Voy contigo, mocoso. No hay mas discusión.

—¡Idiota! Deja de ser un grano en el culo, enano.

—Voy a por el coche, y como me vuelvas a llamar enano, pedazo de mierda, te arrepentirás.

—De acuerdo —rechiné disgustado. Él asintió con la cabeza y se fue.

¿Qué cojones le pasaba? Caí sobre mi cama, hipnotizado por lo que acababa de ocurrir. ¿Cómo demonios había acabado tomando el control sobre mí de esa manera? Me confundía mi propia sumisión. No volvería a ocurrir.

Francamente no anhelaba estar pasar horas en un coche con un hombre que no podía decir más de unas pocas palabras juntas.

—Oh Dios, Eren —gemí mientras descansaba la cabeza entre las manos.

Mi puerta se abrió treinta minutos más tarde, sin golpes podría añadir, y miré nerviosamente a Levi. Me tendió la mano.

—Venga, chico. —Puse mi mano en la suya vacilante y me levantó de la cama. Me envolvió los dedos alrededor para que no pueda escapar y me preguntó—. ¿Listo?

Suspiré y fruncí el ceño ligeramente.

—Tengo que pedirte algo primero. —Reprimí los nervios que me afloraban y su mirada traspasó mi alma. Asintió con la cabeza, animándome a seguir adelante—. Bueno... Lo que pase esta noche... Bien, necesito que... —tartamudeé mientras mis manos temblaba..

—Escúpelo.

Me mordí lo labios y suspiré pesadamente.

—Bueno, tienes que mantenerte al margen de ello. —Apreté mis ya destrozados nervios. Sus ojos se estrecharon con fiereza y se encogió mientras me miraba fijamente. No dijo nada, sólo me llevó a través del edificio y hacia fuera al aparcamiento.

—Mierda.

Un solitario coche estaba aparcado fuera de mi bloque residencial y mi boca cayó cuando mi mirada se posó en él. No era un coche normal... ¡Oh, no! Era un BMW Serie 6 Gran Coupe, en color negro brillante y era absolutamente y jodidamente hermoso.

Levi tiró de mí hacia el lado del pasajero y después de desbloquearlo, me abrió la puerta.

Sus cejas se levantaron cuando me quedé inmóvil, mirando su coche...

—¿Entras, o qué? No tenemos todo el día.

Asentí con la cabeza lentamente y me hundí en el suave tejido. Me sacudí cuando la puerta se cerró detrás de mí, el ruido haciendo que recordara cómo respirar.

Levi se deslizó a mi lado mientras mi mirada recorría el puro lujo que nos rodeaba; entonces un pensamiento se me ocurrió. ¿Cómo diablos podía permitirse un auto así?

—Es tuyo, ¿no? —pregunté tímidamente. Si se hubiera atrevido a encenderlo con los cables, lo hubiera pateado.

Sus cejas se levantaron otra vez cuando encendió el motor... Oh el motor perfecto. Mi boca babeó ante el sonido de su gruñido cuando cobró vida.

—Mocoso, puedo ser muchas cosas, pero no soy un ladrón de coches —gruñó. Sonaba ofendido.

—No —dije simplemente con un pequeño movimiento de cabeza. Respiré hondo cuando sentí su aliento en mi mejilla.

—Por cierto,chico, en respuesta a tu declaración anterior... Si esta noche alguien hace algo que no me gusta, entonces voy a hacerles saber que no me gusta.

Poco a poco volví mi cabeza para mirarlo. Él estaba aproximadamente a un centímetro de mí; su cálido aliento tan cerca que me provocaba cosquillas en la nariz. Sus profundos ojos bajaron hasta mi boca y luego regresó a mis ojos sosteniendo mi mirada.

—¿Me oíste?

Asentí con la cabeza vigorosamente y murmuró algo incoherente. Una sonrisa se elevó en sus labios antes de retroceder y sacarnos de la residencia de estudiantes.

El hombre de pocas palabras guardó silencio durante la primera parte de nuestro viaje y cuando tenía la cabeza a punto de explotar por el silencio, me incliné sobre el tablero y accioné un botón del estéreo.

—iPod —me informó Levi mientras señalaba el dispositivo que se encontraba entre nosotros en la consola. Sonreí ante la idea de hurgar en sus listas de reproducción y me pregunté qué tipo de música prefería.

Asentí en reconocimiento mientras buscaba. Sus gustos eran muy eclécticos e iban desde AC / DC hasta los Carpenters. Me reí mientras encontraba "Cerca de ti". Él me miró.

—¿Cerca de ti? —Sonreí.

Un ceño cruzó su cara. —Eres un maldito experto.

Asentí con la cabeza y me mordí la mejilla contra el impulso de reír e hice clic en la lista de reproducción. Sonó su nueva canción: Just Give Me a Reason con Nate Reuss maldiciendo a través de los altavoces y sonreí.

Me encantaba esta canción y después de un rato, no pude evitar que las palabras saliesen de mi boca mientras tocaba el ritmo de la música en mi muslo.

Just give me a reason

Just a little bit's enough

Just a second, we're not broken

Just bent

And we can learn to love again

It's in the stars

It's been written in the scars on our hearts

We're not broken just bent

And we can learn to love again

Mantuve mi mirada por la ventana y cuando Levi empezó a cantar en la parte de Nate sonreí y me volví hacia él.

I'm sorry I don't understand where

All of this is coming from

I thought that we were fine

-Oh, we had everything-

Your head is running wild again

My dear, we still have everything

And it's all in your mind

-Yeah, but this is happening-

You've been having real bad dreams

Oh oh, used to lie so close to me

Luego cantamos juntos, ambos sonriendo el uno hacia el otro como locos.

Oh oh, there's nothing more than empty sheets

Between our love, our love

Oh, our love, our love

Terminamos la pista y Levi me miró asombrado.

—Que buena puta voz tienes, chico.

Sonreí ante su cumplido. —Lo mismo digo.

Sacando el teléfono de mi bolso me preparé mientras marcaba el número de Marco y volví mi cuerpo hacia la puerta tratando de ocultar mi conversación a Levi.

Marco respondió después de un par de tonos. —Eren —susurró y me encogí ante la angustia de su voz.

—¿Estás bien? —Se quedó en silencio un rato y luego murmuró una afirmación.

Le di una mirada rápida a Levi antes de hacerle la siguiente pregunta. Él estaba golpeando su muslo al compás de la canción que desbordaba en el equipo de música y no parecía estar prestando atención a mi discusión.

—¿Cuántos?

El sonido de Marco succionando aire a través de sus dientes me hizo tragar con dificultad.

—Sobre 8 —divulgó y siseé ante su respuesta.

—¿Estás seguro? —Cerré los ojos preparándome.

—Sí ,por el momento —asentí y suspiré agradeciéndolo.

—Escucha, estoy en camino con un amigo. Tardaré alrededor de una hora. Guarda tus cosas. Estarás con Armin hasta el lunes.

—¿Armin? —Pude escuchar la pregunta en su voz.

—Sí, Armin. No creo que él se queje ¿no? —Sonreí—. Seremos tan rápidos como nos sea posible.

Él gimió bajo. —No Eren,no debes venir aquí esta noche.

Aspiré. —Marco, me las he arreglado dieciocho años de mierda. Estoy seguro de que puedo manejar otros diez minutos. ¡Estate listo!

Terminé la llamada antes de que pudiera seguir discutiendo, deslicé el teléfono en mi bolsillo y desvié mi atención a la ventana.

—Dame una pista. —La voz de Levi era baja deslizándose a través de la oscuridad del coche.

Tragué saliva. —No puedo, en realidad no.

Sabía que tenía que darle algo, después de todo lo que me estaba ayudando.

—Sólo... Sólo problemas con mi madre. Vamos a recoger a mi hermano.

Él asintió con la cabeza, se mordió el labio inferior y vi como deslizaba su lengua a lo largo de la pulposa carne. Nos quedamos en silencio durante un rato, y cuando sonó una canción de Derbyshire la voz de Levi me hizo saltar.

—¿Naciste aquí?

Asentí con la cabeza y me estremecí. Sus ojos captaron la acción involuntaria y el ceño fruncido se profundizó en su rostro.

—¿De dónde eres? —le pregunté, dándome cuenta de que no sabía absolutamente nada de él.

—Sheffield.

—Oh, no muy lejos. —Sonreí sin saber por qué.

Él asintió con la cabeza. —Sí.

Era como sacar sangre de una piedra... Un trabajo sangrientamente duro.

—¿Familia? —pregunté, tratando de animar a cualquier tipo de conversación, pero él negó con la cabeza una vez más.

Parecía justo. Apreté los labios y cogí su iPod, desplazándome de nuevo a través de su lista de reproducción sólo para tener algo que hacer.

Tragué fuertemente al entrar en mi ciudad natal.

—¿Por dónde? —preguntó Levi y le instruí mientras nos conducía a través de la ciudad en silencio hasta que llegamos a mi antiguo hogar.

Levi silbó mientras miraba la opulenta casa. —Bonita.

Me encogí de hombros.

—Las apariencias engañan —murmuré mientras marcaba el número de Marco. Incliné la cabeza y él entrecerró los ojos sobre mí, pero no dijo nada sobre mis palabras.

—Puerta trasera —le informé a Marco cuando respondió. Tomando una respiración profunda abrí la puerta y me volví hacia Levi—. Voy a ser tan rápido como pueda —le dije en voz baja, mis nervios deshilachados mientras mis manos temblaban.

Me volví bruscamente cuando Levi salió del coche y negué con la cabeza.

—No, ¡quédate aquí! —le advertí, pero el soltó un bufido.

—Podrías tener problemas —dijo inclinando su cabeza hacia la casa.

Había luz en las ventanas y la música se oía tocar con fuerza. Mordí mi labio inferior y me preparé.

—Por favor, Levi.

Levantó las cejas y su expresión lo decía todo.

Suspiré con resignación cuando la humillación se apoderó de mí. ¿Podía llevarlo sabiendo lo que estaba sucediendo detrás de las paredes? Supongo que no tenía ninguna opción cuando Levi comenzó a caminar por el camino de grava.

—Por la parte de atrás —le susurré.

Asintió con la cabeza, no reconociendo mis palabras de otra manera. Nos arrastramos por la pared exterior a través de las grandes puertas de metal al lado de la casa y a través del jardín de atrás. Al pasar junto a la ventana del lavadero golpeé en ella ligeramente.

Levi frunció el ceño.

Hice una mueca cuando su fuerte gruñido llenó el silencio. De inmediato me llevé un dedo a los labios para hacerlo callar, pero él tenía sus ideas.

—¿Qué diablos está pasando, mocoso?

Con el ceño fruncido hacia él, repetí mi movimiento y sin quitar el dedo de los labios. Sus ojos se suavizaron inmediatamente y sus dedos se cerraron alrededor de los míos.

—No voy a dejar que nadie te hiera, Eren —dijo suavemente.

Sonreí débilmente apreciándolo y asintió una vez antes que la luz inundara la puerta de atrás apareciendo por el borde de la puerta la cabeza de Marco. Su sonrisa iluminó mi corazón.

—Eren —susurró en voz baja y mi sonrisa se ensanchó.

Los ojos de Marco pasaron a Levi mientras salía de la puerta con unas cuantas bolsas.

—¿Estás bien? —articuló Marco conociendo las reglas de permanecer mudo. Levanté un pulgar en respuesta mientras Levi se movía hacia delante y tomaba las bolsas de Marco.

Marco echó la cabeza hacia Levi con las cejas altas en una silenciosa pregunta.

—¿Quién demonios es? —Sonreí y asentí con la cabeza, asegurándole que era un amigo y Levi se dirigió hacia el coche. Marco cogió las bolsas restantes mientras le seguía detrás, cerrando cada una de las puertas en silencio en nuestra escapada, mis nervios haciendo temblar mis piernas.

Estuvimos tan cerca de lograrlo. Tan cerca.

—¡¿EREN!?

Cerré mis ojos encontrándome parado a mitad del camino hacia la libertad.

—¡Eren! —repitió. Me volví lentamente, tragando mi miedo.

—Mamá. —Eché un vistazo detrás de mí, agradecido de que Marco y Levi estuvieran seguros ya en el coche.

—¿Qué demonios, Eve? —Sus palabras fueron mal pronunciadas, tenía el rostro atontado mientras se tambaleaba hacia mí y apreté los dientes severamente, escuchándolos agrietar bajo la presión.

Su cuerpo entero estaba inclinado casi el doble cuando separó sus rodillas y me encogí al percatarme de su apariencia. Llevaba sólo una bata de cama de color rosa, su pelo era salvaje y su maquillaje parecía haber sido aplicado con una pala.

Mi corazón se congeló cuando lo vi salir de la puerta.

¡Mierda!

Empecé a dar marcha atrás poco a poco.

—¡No... no! —Balbuceé mientras negaba con la cabeza violentamente—. ¡No hagas esto mamá!

No me oyó, no podía.

Detrás de mi madre, otra figura apareció y el pánico comenzó a apoderarse de mi.

Él siguió viniendo y mis pulmones comenzaron a cerrarse. Mi cabeza se sentía ligera a la vista de él y me esforzaba por moverme.

Maldita sea Eren... ¡Corre!

Comenzó a burlarse de mí, elevando arrogantemente sus feos labios mientras caminaba hacia mí. Mis piernas estaban temblando y había empezado a jadear. Sus dedos se cerraron alrededor de mi brazo mientras se inclinaba y cerré los ojos, tragándome las náuseas ante su toque.

En silencio pedía que Marco permaneciera en el coche, pero sabía que iba a volver a por mí si se daba cuenta de que tardaba en llegar. Yo quería permanecer en su lugar… ¡Era necesario!

—Hola muchacho —susurró en mi oído. Su aliento rancio inundó mis sentidos y miré a mi madre rogando con mis ojos.

Ella estaba sonriendo con esa maldita sonrisa suya. La que siempre quería borrar de su hermosa cara. Su mano comenzó a tirar de mi brazo y presioné mis talones en la grava.

—¡No!

Él soltó una carcajada. —Ahora nos conocemos mejor que eso, Eren. —Negándome a abrir los ojos, un pequeño sollozo brotó de mi garganta.

—¡No! —le reiteré.

No sé de dónde venía el coraje, pero me alimentaba de él.

—Ya déjame —dije, apenas en un susurro, pero todavía orgulloso de mi valentía.

—Abre los ojos y mírame, marica. —Hice una mueca por su rabia, pero negué con la cabeza desafiándolo.

—No.

Aullé cuando su mano agarró mi pelo, doblando mis dedos alrededor de su muñeca, buscando un alivio contra el dolor.

—Por favor, no —le rogué, mi valentía tomando el último tren. Mi madre convenientemente había desaparecido.

—¡Mierda! —Escuché a Marco detrás de mí y me estremecí.

—Vuelve al coche —le grité pero podía oír el crujido de la grava cada vez más fuerte mientras me agarran más fuerte del pelo—. ¡Marc, vuelve al puto coche ahora!

—Retira la maldita mano antes de que la mía se envuelva alrededor de tu garganta, jodido idiota —gruñó Levi detrás de mí. Mis ojos se abrieron de golpe y me quedé inmóvil, la vergüenza corriendo a través de mí.

—Levi —susurró Marco con una advertencia, demasiado consciente de lo que Kenny era capaz.

Kenny se burló.

Levi gruñó.

Gemí.

—¿Crees que eres un chico duro? —gruñó Kenny a Levi. Levi se rió en voz alta. Parpadeé al sentir que Kenny era arrancado de mi lado y fue derribado en un movimiento fluido.

—¡Mierda! —susurró Marco.

Parpadeé... otra vez.

Levi agarró mi mano y tiró mientras miraba a un Kenny inconsciente, tendido en la grava, con la sangre de su nariz salpicando su cara.

—¡Nos vamos,chico!

Asentí con la cabeza, pero mis rodillas se doblaron y caí al suelo.

Levi se extendió hacia abajo y me recogió sosteniéndome cerca contra él mientras caminaba hacia el coche.

—Está todo bien, Eren —dijo en voz baja.

—Gracias —dije en voz baja, sin saber qué más decir. Él me miró, con una sonrisa, levantando sus labios mientras asentía una vez más y mi corazón se agitó de forma involuntaria.

¡Santo Infierno!

Marco subió a la parte de atrás del coche antes de que Levi me acomodara en el asiento del pasajero a su lado y nos sacara de allí.

No volví a mirar hacia atrás.

Gracias a todos!^^ Espero vuestros comentarios! =)