Ambos jóvenes caminaban en silencio, ante la mirada de las demás personas ver al ex mortífago Draco Malfoy caminado tranquilamente al lado de Hermione Granger, la sabelotodo y su peor enemiga durante casi siete años asombraba a más de uno y los obligaba a cuchichear entre ellos con cada paso que daban

-Aun no se acostumbran a verme a tu lado.

-No aún, hay que darles tiempo. Solo han pasado unos meses desde la guerra

-¿Te arrepientes?—Malfoy la miro de medio lado mientras platicaban para analizar su reacción-

-¿De que abría de arrepentirme?

-De estar aquí a mi lado, ser amigos.

-No, admito que al principio fue algo extraño pero me alegra, conocerte como eres en verdad y no como fingías ser es …agradable.

-La verdad no ser manipulado por nadie ni amenazado es liberador

-Siento que hayas tenido que sufrir tanto y seguir el camino que no deseabas

-Al tener un padre como el mío te acostumbras a sufrir, seguir sus enseñanzas y aberraciones contra cualquiera que no fuera de sangre pura o de tu clase social era algo que debía asumir, me gustara o no.

-Aun así, nunca pensé que estuvieras en contra de esas ideas, parecías tan decidido en ellas.

-Debía hacerlo o la que sufriría seria mi madre al educar un niño débil y sobre todo sin orgullo a su noble apellido

-Comprendo. Draco tú, ¿te arrepientes de ser mi amigo?

-Nunca. Eres…eres simplemente…arrrg ¡con un demonio no se explicarme! Solo se que me agrada tu compañía y la de tus amiguitos aunque aun no confíen en mi, también que eres la única que no me trata como un maldito enemigo o me teme al verme cerca.

-Es algo normal, fuiste un mortífago te temerán siempre.

-Pero no fue por decisión propia, fui convertido por que de lo contrario Voldemort hubiera matado a mi madre. E irónicamente lo que no hizo en ese momento lo hizo mi padre tiempo después.

-Lo lamento, lamento que tu padre actuara de esa manera y no poderte ayudar.

-Hermione, estabas hechizada sin poder moverte, tus padres en el calabozo amordazados, el mío obligándome a matarte y ¿creías que podrías ayudarme?

-Bueno, mis padres estaban lejos de nosotros en ese momento así que estaban seguros si actuaba rápido.

-¿Qué tan rápido crees que debiste ser para actuar? Tenías que liberarte tú, buscar a tus padres para aparecerte lejos y además antes de que te atacara una maldición imperdonable.

-Bueno tentamos a la suerte antes quien te dice que no lo hubiera logrado.

-Te lo digo yo que estaba de pie ente ti apuntándote con mi varita.

-Coaccionado por tu padre que me secuestro en medio del día junto a los míos saliendo del consultorio dental donde trabajaban. ¡Por Merlín Draco!, Ataco en medio de un barrio muggle a vista de miles de ellos.

-De haber sabido que iría tras de ti o alguna otra persona lo habría acusado.

-¿Y como lo habrías hecho?, estabas encerrado en el sótano de tu mansión junto con tu madre para evitar que lo descubrieran.

-Bueno ya, ¿debemos hablar de esto ahora? Tenemos otro problema que solucionar.

-Se que no te gusta hablar de lo sucedido en la mansión, así que lo dejare por ahora hasta que estés listo para hablar.

-Si llegase a suceder solo hablaría contigo. Potter y la comadreja pueden irse al mismo infierno.

-Saben que sucedió allí por que yo se los conté. ¿Por qué crees que te perdonaron?

-¡Ya!, se que me toleran por salvarte la vida, pero no me soportan aunque digan que son mis amigos o intenten parecerlo.

-Lo intentan, solo dales tiempo.

-De acuerdo, veremos que pasa luego—Malfoy se detuvo frente a la puerta de la sala de los menesteres.

-¿Potter estará dentro? Sabes que le gusta estar aquí de vez en cuando.

-No, casi va a ser hora de almuerzo y de seguro Ron ya debe estar arrastrándolo al comedor. A todo esto que hacemos aquí?

-Bueno si va a leer tu mente y la mía y es seguro que lo haga necesitaremos recrear la noche pasada.

-¡QUE!, estas de broma!, no voy a acostarme contigo Malfoy.

-No seas idiota Granger, solo recrearemos.

-Como sea no te besare y menos entrare a una cama contigo, suficiente tengo con haberlo hecho con…él.

-Vamos ni que fuera tan horrible tenerme en tu cama, soy atractivo y guapo.

-Es lo mismo huron, búscate un diccionario idiota.

-No soy un come libros como tu.

-Bueno ahora que pasamos el insulto de la tarde, te advierto que no haré tal locura.

-Hermione, no hay opción o es esto o que vea en tu mente quien es el padre del bebé. ¿Es que acaso es eso lo que quieres?

-NO!

-Entonces no se diga mas y manos a la obra—El rubio pensó en lo que necesitaba y atravesó la puerta con una turbada Hermione siendo jalada de su brazo.

-Draco, no hay mas opciones estas seguro.

-Estoy seguro. Solo mira a tu alrededor el escenario es le mismo que el día de la fiesta, empecemos a hablar juntos y luego salimos de la sala para invocar una habitación.

-No estoy segura de si funcionara, Harry leerá mi mente y no creo que se convenza de esto.

-Estábamos ebrios necesitamos solo recuerdos cortados de lo que sucedió, no la escena completa simplemente unos flashes.

-Si tú lo dices, aunque yo no recuerdo nada de nada.

-Bueno dejemos de discutir y actuemos, San Potter nos buscara y debemos tener todo esto en la memoria.

-Si no queda otra alternativa—Hermione se dirigió a la mesa donde estaban los bocadillos y tomo un vaso para beber su contenido.

El príncipe la miro sola y se acerco a esta por su espalda, luego de una pequeña charla, insultos juguetones y sonrisas propias de alguien en estado de ebriedad se tomaron de las manos y salieron del salón.

-Bien primer recuerdo de ambos listo.

-No será extraño que tengamos los mismos recuerdos.

-No son los mismos, si la misma situación pero el punto de vista varia, ahora la parte difícil, ¿crees poder hacerla?

-No, pero debo hacerlo solo prométeme que no lo haremos no estoy preparada para estar con otro chico.

-Cálmate sabes que no me gustas de esa manera y sabes quien es la que me atrae.

-bueno—Hermione tomo aire y paso tres veces por la puerta recreando la sala y el camino a la habitación—listo ya esta todo como ese día.

-Bien, ahora solo nos besaremos y actuaremos como dos adolescentes hormonales y lujuriosos hasta llegar a la cama luego podrás utilizar tu recuerdo de cuando te levantaste pero siempre pensando en mi al ver el cuerpo en la cama. ¿Podrás hacerlo?

-Ya lo hice una vez, no será difícil volver a imaginarte en una cama nuevamente. Y desde luego no después de esto.

Los dos adolescentes se miraban nerviosos ninguno tenia idea de que hacer a continuación o cual de los dos debía dar el primer paso, sintiéndose un tonto Malfoy tomo la iniciativa colocando tímidamente sus manos en la cintura de la castaña mientras se acercaba para besarle.

Hermione se mantenía rígida en expectativa por el beso, pero el miedo ante la situación la obligo a cerrar sus ojos y esperar sentir el roce de los labios para seguir.

-Debes mirarme, si cierras los ojos no podrás recrear nada en tu mente.

-Lo lamento estoy muy nerviosa.

-Mantente atenta y déjate llevar solo imagina que es Potter quien te va a besar.

-Crees que es fácil hacerlo eres todo lo contrario a Harry.

-Concéntrate si, para mi tampoco es sencillo.

Luego de esa breve conversación ambos chicos continuaron donde se habían quedado, sintiendo sus labios por primera vez en un casto y tímido beso que con el pasar del tiempo se había vuelto más salvaje, demostrándose a ellos mismos que no perderían ante el otro.

Después de cierto rato besándose entraron a la sala y se encaminaron a la recamara dejando desperdigadas sus ropas en el camino hasta llegar a la cama donde se miraron fijamente y con la respiración entrecortada.

-Dime si piensas arrepentirte ahora y me detendré.

-No, Draco no pienso detenerme ahora que estamos tan cerca—la mirada segura de la oji miel le dio el valor suficiente para continuar, hasta quedar ambos en ropa interior bajo las sabanas.

-Draco yo…creo que no necesitamos avanzar mas, con esto servirá.

-Hermione déjame hacer que te quito el sostén y veras como San Potter saldrá de tu mente en cuanto vea la imagen.

-¿Y si decide seguir leyendo mi mente?

-No lo hará, te respeta mucho para continuar viendo.

-De acuerdo Malfoy solo no vayas a mirar.

-Te doy mi palabra que no lo haré, solo no te muevas mucho que por Morgana no soy de palo, soy de carne y hueso!

-Perdona—La castaña miro sus ojos acerados y le sonrío, este ante el acto le devolvió el mismo gesto mientras le besaba la clavícula.

Continuo deslizando sus labios por su hombro derecho y con sus manos retiraba lentamente las tiras del sostén de sus hombros, algo torpe condujo sus manos a la espalada de la chica para soltarlo y deshacerse de esa prenda sin dejar de besar sus hombros y cuello.

-Suficiente huron detente.

-Eso es lo que iba a hacer no te preocupes, ahora retírate con cuidado y vístete mientras yo esperare aquí sin mirar.

-Gracias, por todo por ayudarme en esto.

-Es lo menos que puedo hacer por ti luego de casi siete años haciendo tu vida un infierno.

-Aun así todavía te debo mi vida por no matarme en la mansión.

-Y yo la mía por ayudarme después de eso y evitar que fuera a Azkaban por matar a mi padre.

-Pero no lo hiciste, te contuviste y demostraste que no eres como él.

-Ganas no me faltaron eso tenlo por segura.

-De todas maneras no lo mataste y eso es lo que cuenta—Hermione conversaba con el rubio mientras se vestía—Lista ya puedes mirar.

-Mejor tu sales y me esperas abajo mientras yo me quedo un poco mas en la cama.

-¿Por qué?

-Granger. Para ser tan lista en otras eres muy tonta, te dije que no soy de palo o quieres sentarte a mi lado hasta que se me baje la calentura.

-Yo…te espero abajo—la castaña salía rápidamente de la habitación mientras Malfoy desde dentro soltaba una sonora carcajada—

-Listo ahora vamos a la fusilación ¿crees que debería dejar un testamento especificando como quiero mi funeral?

-A que te refieres.

-Potter.

-Harry no te mataría lo creo de Ron pero ya veremos como protegerte de sus ataques.

-Mientras no les devuelvas sus varitas estaré mas tranquilo. Ahora andando tenemos dos clases antes de la cena y mi muerte planificada que aparentara accidente.

-Malfoy deja la histeria. Me vas a poner nerviosa a mí también.

-Bueno ya, salgamos o se nos hará tarde.

Ambos personajes dejaron la sala de los menesteres y se encaminaron a sus dos últimas clases del día, bajo la insistente mirada de un pelirrojo y un azabache con cara de pocos amigos.