¡Y llegamos a los cumpleaños del mes de Agosto! Lo siento por las tardanzas, pero prometo que me esfuerzo. Ojala y les guste Darkmatter Black y LynnHM.
Decima cuarta edición de los juegos del hambre: Regresa por mí
Las lágrimas resbalaban por mis mejillas lentamente. Dicen que los hombres no lloran, pero en este momento, después de despedirme de mi madre y mi hermano, no hay nada más que pueda hacer. De todos modos no espero muchas más visitas.
Entonces la puerta se abre y antes de que pueda darme cuenta un pequeño cuerpo se encuentra en mis brazos. Es Cynthia.
Mi corazón se detiene un momento al tenerla ahí, más cerca de mí de lo que nunca lo había estado. Un ligero temblor en su espalda mientras se la acaricio, sus manitas aferrándose a mi camisa recién lavada.
— ¿Vas a regresar Orlando?— me pregunta con su cabeza clavada en mi pecho— ¿Vas a regresar por mí?
He estado enamorado de Cynthia desde la primera vez que la vi hace dos años cuando la cambiaron a mi grupo en la escuela. Éramos más de cuarenta así que era fácil pasar desapercibido. Por lo tanto el primer mes y medio me dedicaba a mirarla desde el fondo del salón sin atreverme a hablar, hasta que un día, casi mes y medio después de conocerla, me atreví a saludarla. Ella respondió mi saludo y se siguió de largo del brazo de su amiga sin apenas voltearme a mirarme.
Lo volví a intentar unas cuantas veces más, pero casi siempre estaba con su amiga. Sin embargo un buen día me la encontré sola y la invite a salir. Ella le dio muchas vueltas pero al final acepto.
Al final de ese día le confesé mis sentimientos y ella me rechazo de la manera más amable que se puede rechazar. Casi podía decirse que uno se podía enamorar de ella solo por su forma de rechazar. Le pregunte si me permitía seguir intentándolo y ella me dijo que no veía el problema mientras le diera su espacio. Yo acepte.
Después de eso nos volvimos amigos, quizás no los más cercanos pero amigos después de todo. Al menos una vez a la semana la acompañaba a su casa saliendo de la escuela y cada que había exámenes era a la primera persona a la que le preguntaba sus resultados. Cynthia había admitido que también disfrutaba de mi compañía, sin embargo siempre me había dejado bien en claro que solo me veía como un amigo y que eso nunca cambiaría.
—Yo…— balbucee—. Creí que tú no…
Poso con suavidad un dedo sobre mis labios y me volteo a ver con sus brillantes ojos llenos de lágrimas. Siempre se me había hecho la niña más hermosa del mundo pero ahora, después de haber probado sus labios, esa palabra parecía quedar muy corta.
—Te amo, Orlando— dijo—. Me di cuenta hace poco, pero después de haberte rechazado tantas veces me daba vergüenza confesártelo.
Me quedo estupefacto mientras Cynthia unía una última vez sus labios contra los míos antes de que los agentes de la paz fueran a sacarla de ahí. Ella no se resistió, pero en cuanto estuvo en la puerta se detuvo para voltearlo a ver una vez más.
—Regresa por mí. Por favor.
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Las lágrimas seguían empañando mi vista cuando me topé con Arom, uno de los mejores amigos de Orlando. Me abrazo durante un segundo para después ir hacia el lugar de donde yo había salido. Me pregunto si él le contara lo que ha pasado, Arom siempre fue uno de los principales promotores de que Orlando y yo tuviéramos una relación.
— ¡Cynthia!— Marlene corre a abrasarme y yo me dejo desplomarme en sus brazos.
Ella nunca entendió por qué seguía pasando tiempo con él si jamás lo vería como algo más. Y, aunque nunca lo admitirá, abecés se ponía celosa.
—Amor, no sé qué decirte— me murmura en el oído—. Sabes que yo te apoyare en todas tus decisiones pero… ¿En serio valdrá la pena dejar atrás nuestra relación por ese chico?
Suspire y acomode mi cabeza en el hombro de mi novia. Llevábamos juntas más tiempo del que podía recordar y la amaba, la amo. Sin embargo ¿Qué es eso comparado con una vida?
Desde hace años se dé la depresión de Orlando. Nunca me lo ha dicho directamente pero lo he escuchado hablar de eso más de una vez con sus amigos. Muchas veces me ha dicho que yo soy la luz de su vida y que por mi lo puede hacer todo. Siempre me parecieron palabras vacías hasta que descubrí por primera vez las marcas en sus muñecas y le rogué que no lo volviera a hace y él me hizo caso.
— ¿En serio crees que funcione?— pregunto Marlene acomodando su barbilla en mi hombro.
—Eso espero— respondo.
Quiera o no pasar tanto tiempo con Orlando me hizo quererlo, quizás, si regresa, no sería tan malo salir con él. Después de todo mi padre es homofóbico y jamás me dejara estar con la mujer que amo.
— ¿Qué pasara ahora?
—Por ahora nada, pero si llega el momento hare un buen papel de novia preocupada.
— ¿Y si muere?
—Sí muere… Si muere no volveré a fingir nunca más. Llorare su muerte así como llore su condena y después— me inclino y beso a mi novia como no lo bese a él—, saltaremos al vacío… juntas.
Bueno, la verdad es que quedo un poco distinto a lo que esperaba pero espero que aun así les guste. ¡Feliz cumpleaños súper atrasado!
Las quiere a ustedes y a todo el que lea esto: yo.
