Bueno, repasemos la situación. Estoy en los brazos de un extraño, en mitad de una manifa. Estamos montados en una roca gigantesca, y encima de nosotros hay una pancarta (lástima que no llegue a leerla). No veo ni a Edgar, ni a ninguna otra persona que me sea conocida. No tengo ni idea de cómo salir de aquí. Solamente tengo un comentario de esta situación: ¡QUE ALGUIEN ME SAQUE DE AQUIIIIIII!
-¡Hey, Atsuya!-llama mi secuestrador. Enseguida aparece un chico pelirrojo, con los cabellos en punta, y cara de niño travieso.
-¡Que!-le responde el nombrado.
-¡Te dejo a ti al mando de la protesta! Yo tengo que salvar a una princesa en apuros…-dice esto último haciéndome un guiño. El tal Atsuya, dándose por fin cuenta de mi presencia, le intenta contestar algo, pero mi raptor le tapa la boca y me ordena:- Agárrate fuertemente a mí. Voy a tener que saltar para pasar por encima de la marcha. ¿Lista?
-Si…-le respondo. Espera un momento… ¿Ha dicho saltar?- ¡NI SE TE OCURRA…!
Tarde. El chico ya está cogiendo carrerilla y…pega un bote por los aires. Yo lo único que hago es agarrarme fuertemente a él y gritar:
-¡AH! ¡VAMOS A MORIR!
-Princesa…-me llama el.
-¡AH!
-Princesa…
-¡QUE! ¡PERO NO VES QUE ESTAMOS APUNTO DE MORIR!
-Ya estamos en el suelo.
Al oír esas palabras, miro hacia el suelo. Tiene razón, estamos tocando la tierra, y estamos vivos.
-¿Cuánto tiempo…?-le pregunto avergonzada.
-Más o menos, hace unos segundos. –me responde sonriendo. Sin decirme nada, me lleva hasta un banco y me deposita en él, sentándose a mi lado. Entonces, mi salvador se presenta: -Me llamo Fubuki Shirou. Lamento el haberte dado semejante susto, pero era la única manera que había para salir de allí. ¿Cuál es tu nombre, princesa?
-Me llamo Fudou Betty, y no te preocupes por eso: ya estoy acostumbrada a que me ocurran ese tipo de cosas (¡Ja! ¡Si claro!).
-¿Tu eres la hermana pequeña de Fudou? ¡Vaya, el mundo es un pañuelo! Él y yo estuvimos jugando en el Inazuma Japón hace años. –me comenta Fubuki. El me mira y vuelve a sonreír diciendo: -Betty…bonito nombre. Pero me gusta más llamarte Princesa. ¿Te molesta si te apodo así?
-N-no…claro que no…Fubuki-kun.-le respondo. No sé porque, siento que esa sonrisa me derrite…
-Por favor, llámame Shirou.-me pide.
-Está bien Fu…digo Shirou.
Shirou me vuelve a sonreír, pero esta vez se queda mirándome fijamente, como si quisiera pedirme algo. Al parecer, debo de ser adivina, porque me coge las manos y pregunta:
-Princesa… ¿Sabes cómo podría hacerme perdonar por haberte asustado tanto?
-Shirou… Ya te he dicho que no necesitas pedirme perdón por eso. ¡Después de todo me has salvado la vida!
-Pues entonces…como agradecimiento… ¿Podríamos quedar este sábado? Así, podrías darme noticias sobre tu hermano y Haruna, y…
Me parece que Fubuki sigue hablando, pero ya no le escucho. Rectifíquenme si me equivoco: ¿Me está pidiendo una cita? Sí, creo que lo está haciendo. ¿Qué debería responderle? Por una parte, no le conozco casi, no sé realmente quien es. Pero para eso está las citas, para conocerse mejor. Además Edgar… ¿Edgar qué?
-Princesa… ¿Te parece?-me pregunta el de cabellos plateados.
Lo miro un rato. Es realmente hermoso. Y no parece mala persona. Además, ya he entendido a Haruna hablar sobre el…
-De…de acuerdo.-le respondo.
-¡Fantástico! -me responde.- ¡Intercambiemos nuestros teléfonos, y te llamo para quedar. ¿Quieres que te vaya a buscar a tu casa…?
-¡NO! Quiero decir…prefiero que nos encontremos aquí, en el parque.
-Ok.-me responde.-Bueno, lo siento princesa, pero me tengo que ir. No puedo dejar a Atsuya solo, a cargo de la marcha: ¡si no acabara peleándose con alguien! Te llamo más tarde. ¡Adiós!-se despide, dándome un beso en la mejilla.
Me toco el lugar de la cara donde el chico me acaba de besar. Juraría que me he puesto roja, pero no tengo tiempo para eso. Tengo que ir al encuentro con Edgar. Para mi mala suerte, no tardó mucho en encontrarlo: estaba estacionado en el parque, unos metros detrás de mí banco… ¡Maldita sea!
Voy hacia el coche, haciendo como si no notase esa expresión agria en su rostro. Me meto en el asiento del copiloto. Un segundo después, mi jefe se sienta. Pero en vez de poner en marcha el coche, me pregunta:
-Betty, ¿Quién era ese chico y porque te dio un beso en la mejilla?
-No estoy obligada a hablarte sobre mi vida privada, ¿no?-le respondo de mala gana.
Se sorprende por mi contestación, pero no me responde nada. Solamente enciende el auto y se pone a conducir hacia la casa. La tensión vuelve al ambiente.
-¡QUE! ¡TIENES UNA CITA!-grita mi mejor amiga, Melody, provocando que todas las cabezas de la cafetería se vuelvan hacia nosotros.:- ¿Qué? ¿No tenéis nada mejor que hacer?-le pregunta a los mirones. Enseguida, la gente vuelve a sus posiciones iniciales.
Ahora mismo me encuentro en la cafetería de la escuela de moda en donde estudio. Estoy con mis mejores amigos, Melody Song y Jake Dragon. Ellos no estudian conmigo: Melody estudia música, y Jake pintura. Somos amigos desde que estábamos en bachiller
Es por eso que les acabo de contar lo de mi cita con Fubuki.
-Melody, por el amor de Dios, ¿podrías no gritar como una loca desquiciada?-le pregunta molesto el pelirrojo.
-¡Yo no grito como una loca!-le responde mi amiga.-Lo que pasa es que la noticia me ha sorprendido mucho. ¡No todos los días un chico le pide salir a nuestra queridísima amiga!
-En eso tienes razón.-asiente Jake.- Normalmente es al revés: los chicos te huyen porque les das miedo.-dice burlándose de mí.
-Jake, si quieres poder tener hijos más adelante…cierra el pico.-le amenazo.
-¿Y sabe algo tu… jefe sobre…eso?-me pregunta la rubia, ignorando al ceporro de nuestro amigo.
-¿P-por qué tendría que decirle algo?-les pregunto, haciéndome la tonta.
-Exacto, ¿Por qué le tendría que hablarle sobre eso?-pregunta Jake.
-Bueno, no se…como Betty estuvo enamorada de el… pues…si él se enfada…
-¡Hay, las chicas os hacéis problemas por nada!-se queja nuestro amigo.- ¡Es solamente una cita! ¡Tampoco le está pidiendo matrimonio! Además, ni siquiera Edgar está interesado en ella…
Lo que acaba de decir Jake me viene como un puñal al corazón. Tiene razón: Edgar nunca estuvo interesado en mí… Nunca me amo… Nunca… Las lágrimas caen sin que yo las pueda parar. Viendo que voy a comenzar a llorar, Melody regaña a nuestro amigo:
-¡Pedazo de cenutrio, como se te ocurre decirle eso!-después, me abraza y me intenta tranquilizar.-No llores Betty. No pienses en ello. Piensa mejor en lo bien que vas a estar con Fubuki.
-Melody tiene razón.- le apoya Jake.- Además, nunca se sabe…quizás viéndote con otro chico…
-¿Qué es lo que insinúas, Jake?-le pregunto, curiosa.
-Ya sabes de lo que hablo Betty.-me responde el chico.- ¿Sabes de lo que hablo no?-niego eso con la cabeza (¿pero de que me estará hablando?). Entonces, resignado, me dice:-¡Vamos Betty, no me digas que no se te ha ocurrido de darle celos a Edgar!
-¿Celos? ¿Pero con quién?-le pregunto, confusa. Jake se pega con un libro en la cabeza, mientras Melody sonríe divertida.
-¡Con un panda, no te fastidia!-me responde Jake, enfadado.- ¡Pero Betty, con quien si no va a ser! ¡Con Fubuki!
-¿Eh? ¿Y por qué le tendría que dar celos a Edgar con Fubuki?-pregunto, aún más confusa. No sé porque, mi amigo se cae de la silla al estilo anime, mientras Melody se ríe…de mí.
-¡Hay mi Betty!-se ríe mi amiga, mientras me abrazada con cariño.- ¡Decididamente, eres una chica muy ingenua!
-O muy estúpida.-dice Jake mientras se levanta del suelo. Aprovecho que esta sentado en la silla para empujarlo, haciéndolo caer al suelo de nuevo, lo que provoca que Melody y yo nos pongamos a reír como unas locas.
(Lamentablemente, Betty no se da cuenta que, detrás de su mesa, había una mujer joven que había escuchado toda la conversación. Pero nadie se da cuenta de esto.)
¡Y ya llegamos al día D! Hoy es sábado, es de noche y estoy esperando en el parque a mi cita. Habíamos quedado a las 7, pero yo he llegado antes, hace más o menos…una hora. ¡Que, estoy realmente nerviosa! ¡Hace tiempo que no tengo una cita! Además, he tenido que mentir a Edgar para poder tener libre esta noche. ¡Pero era una mentirijilla de nada! Solamente le dije que iba a estudiar con una amiga mía que se había roto la pierna y que se encontraba ahora mismo en una cama de un hospital…
Vale, no estoy muy orgullosa de eso. Después de todo, él no está interesado en mí, y tampoco se puede meter en mi vida personal. Pero sentí, que si se lo decía…no sé. Ya no se realmente lo que siento.
Pero una voz me saca de mis pensamientos:
-¡Wow! ¡Esta preciosa, princesa!-me cumplimenta un Fubuki vestido elegante, pero no para tanto.:- Te queda muy bien ese vestido negro.
-Gracias.
-Bueno, ¿preparada para ir al restaurante?-me pregunta mi acompañante.
-¡Sí!-le respondo.
-¿A dónde quieres que te lleve?-me pregunta galantemente.
-Preferiría ir al Casa di Mamma, al restaurante ese italiano que acaban de abrir hace no mucho.
-¿Te gusta la comida italiana?
-Si…pero es sobre todo porque allá no te piden ir de etiqueta.- le respondo, sonriendo. El me devuelve la sonrisa.
Cuando llegamos allí, un camarero sacado de alguna película italiana nos atendió, y nos sentó en una mesa…para 8 personas.
-Scusi, pero esta es la única mesa que nos queda.-se disculpa el camarero bigotudo.
Shirou y yo aceptamos quedarnos en esa mesa. No me importa tener que compartir mesa con otras personas…
…O eso creía hasta que vi la pareja que se sentó con nosotros: ¡Mi hermano y Haruna!
-¡Hola Betty, hola Fubuki!-nos saluda Haruna.
-¿Qué casualidad vernos aquí, no?-pregunta irónicamente Akio. Pero yo no le contesto. Mis ojos están concentrados observando la otra pareja que acaba de llegar: ¡Jake y Melody!
"¿Pero qué hacéis aquí? ¿Desde cuándo…?" –le susurro a Melody, cuando se sienta al lado mío. Ella me responde: "¡Desde nunca! Lo que paso es que…" Pero Melody se calla. De repente, empieza a poner una cara de *Oh oh* y me dice: "Betty…será mejor que no mires quien más se va a sentar con nosotros…"
Sin embargo, como estoy curiosa por saber quiénes son los que la han puesto en ese estado, miro adelante mío. Oh oh…
-¡Mira quienes están aquí! ¡Qué alegría de veros!- se exclama Fuyuka, alegre. A su lado, está…Edgar. Y él sí que no está para nada contento...Los dos se sienta delante de Shirou y yo, con Jake al lado de Fuyuka y Haruna al lado de Edgar.
¡Madre del amor hermoso! ¡¿Por qué a mí?!
¡Y así termina el capítulo 4¡ Lo único que tengo que decir acerca del capítulo, es para aclarar sobre una de las escenas, en la cual están en la cafetería. Las frases finales están contadas por el narrador (por si no os habíais dado cuenta). También, a partir del próximo capítulo, la historia va a ser relatada por diferentes personajes a la vez, como Edgar, Melody, Ibuki, e incluso Fuyuka. O simplemente por el narrador. Bueno, entonces, nos vemos la próxima vez. Un abrazo psicológico del tamaño de un león, y nos vemos la próxima. ¡Adiós!
