Padre y Madre
Han pasado cuatro semanas desde que estuve en el hospital. Al principio se sentía un ambiente lleno de tristeza, miedo, lágrimas y sangre… pero ahora, en la oficina del coronel, todo es armonioso.
En una ocasión fuimos a visitarlos, aunque, al final, terminamos ayudando al coronel con el trabajo que se le acumuló ese día, llevando papeles de un lugar a otro y resolviendo algunos problemas matemáticos. Nada complicado. Pero al llegar notamos que la teniente y el coronel lucían bastante contentos.
Desde ese día hemos investigado por medio de Hughes y él nos informó que posiblemente ya estén saliendo pero que su teoría aún no es oficial ya que son muy buenos ocultando sus sentimientos.
Eso nos hizo (a Al y a mí) muy felices. Maes nos comentó que ellos eran como unos padres y por alguna razón nos sentimos queridos. Lo gracioso es que, ni la teniente, ni el coronel, han mostrado tanto afecto. Pero el simple hecho de que ya estén saliendo es fenomenal y de eso todos están de acuerdo.
Estamos caminando por una calle que ultimadamente la hemos recorrido varias veces. Nos dirigimos al cuartel con una gran felicidad. La semana pasada, el coronel me llamó para preguntar por mi salud. Nunca el bastardo de mi padre hizo eso por mi… jamás le importe a ese desgraciado… es triste pero al menos ya hay alguien que si le importe, que si me ve como un hijo y que está dispuesto a cuidarme.
Llegamos a la oficina del coronel y entramos sin siquiera pedir permiso. No sé desde cuando perdimos las formalidades con el coronel. En fin, al entrar vimos que la teniente y el coronel se estaban besando.
Al y yo nos congelamos y afortunadamente ellos no se dieron cuenta, ya que rápidamente salimos del lugar sin realizar algún ruido que nos delatase. Nos recargamos en la puerta y yo comencé a jadear.
-¿Viste lo felices que estaban? –cuestionó Alphonse y yo solo afirmé con la cabeza –jamás pensé que lo que sospechaba Hughes fuera cierto.
-Yo tampoco… pero ¿sabes algo? estoy feliz por ellos.
-Yo también.
-Creo que esto nos deja una enseñanza –exclamé y recibí una mirada llena de curiosidad por parte de Al –ya no hay que entrar a un lugar sin antes tocar la puerta.
-Estoy de acuerdo –dijo entre rizas -¿se lo vas a contar al coronel?
-No quisiera preocuparlo… pero será gracioso ver su cara –concluí y antes de darme la vuelta alguien abrió la puerta.
-Ed, Al, ¿qué hacen aquí?
-H-Hola teniente. Vinimos a ver al coronel.
-Ya veo, entonces pasen –comentó al tiempo que abría la puerta y nos daba espacio para entrar –últimamente el coronel anda un tanto apurado ya que hay la posibilidad de que le aumenten el rango, así que tiene que dar una buena impresión en estos días, ya saben.
-Si, sabemos de que habla, teniente.
-Les pido que lo ayuden un poco. Como la última vez que ayudaron muchísimo al llevar tales papeles a la oficina del general Haruko.
-No se preocupe, lo haremos hoy si es necesario.
-Gracias –fue lo último que dijo antes de alejarse pero se detuvo a pocos metros –Alphonse, ¿podrías ayudarme a cargar algo?
-Claro –afirmó también con la cabeza y acto seguido corrió hasta estar junto a la teniente sin antes haberse despedido de mí con la mano.
Luego yo entré a la oficina y cerré la puerta con sigilo. El coronel aún no se daba cuenta de mi presencia.
-Coronel, ¿cómo está? –preguntó mientras se acercaba. Volteé a verlo e inconscientemente sonreí.
-Acero, estoy bien, gracias –no sé porqué no puedo llamarlo por su nombre, me dificulta mucho –y tú ¿cómo estás?
-Muy bien… la teniente me dijo que quizá necesite ayuda, así que puede pedirme lo que quiera –me dijo con seriedad.
Supuestamente ya somos como una familia y ya lo hemos hablado pero aún así, ninguno de los dos, puede hablar sin formalidades. Di un suspiro antes de hablar.
-Edward, no tienes porque hablarme de usted.
-Lo sé pero se me dificulta.
-Entonces somos dos pero yo prefiero que me llames Roy a excepción de cuando estemos trabajando y yo quisiera llamarte por tu nombre. Basta de formalidades, ¿estás de acuerdo?
-Lo estoy… aunque ya hubo una consecuencia –exclamó en un murmullo y eso me altero.
-¿Cómo que una consecuencia? –inquirí mientras me ponía de pie y me acercaba al pequeño Ed.
-N-Nada que deba preocuparse, es solo que…
-… Solo que qué
-Al y yo los vimos, a la teniente y a usted, besándose –confesó y sentí como mi cuerpo se tensaba. Quedé mirando a la nada, escuchando mi nombre pero sin entender de quien provenía. ¿Nos vio besándonos? Eso era horrible. La teniente y yo no queríamos que se supiera, no lo deseábamos. Nos costó mucho trabajo abrir nuestros sentimientos hacia el otro y concluimos no mezclar el amor con el trabajo aunque era imposible, y ahora resultaba que los hermanos Elric lo sabían…
No escuchaba que lo nombraba ni sentía cuando lo zarandeaba. Eso me preocupo bastante. Intenté llevarlo al sillón por si se desmayaba pero su cuerpo se negó con una fuerza increíble.
-Coronel… coronel, ¿qué le ocurre? –preguntaba con angustia. ¿Por qué estaba tan pálido? No sé si lo que le manifesté resultó ser tan malo para él, pero era evidente que lucía enfermo –Coronel no vaya a desmayarse, por favor siéntese... –nuevamente no escuchaba. ¿Qué estaba pensando? ¿Por qué no se movía ni hablaba? -¿Roy?... Roy… ¡Roy!... ¡ROY! –grité con todas mis fuerzas y como consecuencia el susodicho reaccionó.
-¿Qué? ¿Por qué gritas?
-Porque no me escuchaba.
-… Lo siento, Ed, estaba pensando.
-¿Hice mal en confesarle?
-No, no, estuvo bien. Gracias por hacerlo.
-¿Por qué reacciono así? No creo que lo que haya dicho sea tan turbador.
-No queríamos que se supiera.
-¿Por qué?
-… No lo entenderías.
-Por favor cuénteme –suplique pero no recibí respuesta salvo un suspiro y cierta evasión -¿no me va a decir?
-No, por favor márchate –me pidió con frialdad. Baje la mirada dejando que mi cabello cubriese mi rostro y obedecí su petición.
¿Por qué no quería contarme?
¿Acaso era humillante o perturbante?
¿Por qué me sentía así? Tan triste, deprimido, confundido, arrepentido… con ganas de llorar.
Definitivamente quiero tener una buena relación con el coronel. Como padre e hijo… pero así jamás la tendré… nunca, si el coronel no pone de su parte.
Es increíble como la mente razona en poco tiempo. Pasó un segundo desde que pensé en todo aquello y en una respuesta.
-Está bien –acepté mientras elevaba mi mirada –aunque me duela saber que no confía en mí.
-No es eso Ed, es solo que… la teniente y yo hemos estado hablando. Resulta que coincidimos al decir que ustedes necesitan unos padres y decidimos que lo mejor sería mostrarnos en esos roles pero… no queríamos que se enterasen porque podrían sufrir si llegara el momento en que la teniente y yo tuviésemos que separarnos.
"Eso era absurdo" pensé
-Eso es absurdo –y dije –no somos unos niños ingenuos, no pueden alterar nuestra mente a su antojo. Nosotros sabemos que ustedes no son nuestros padres así que no caeremos en esa falsa imagen. Nosotros teníamos una madre y también un padre, y a pesar de que ese bastardo nos abandonó y que mamá ya está muerta nosotros sabemos a la perfección de que nacimos gracias a los dos. Jamás nos creeríamos que ustedes son ellos, que ustedes los sustituirán y tampoco lo permitiremos… no tiene porqué preocuparse de eso. Ustedes pueden ser felices juntos, decidir si continuar o si no y no tiene que preguntarse si Al o yo sufriremos de su separación. Esas son sus decisiones así que no me venga con esa estupidez porque, de cualquier forma, nos hubiéramos enterado tarde o temprano y habríamos tenido la misma reacción: sentirnos felices de saber que ya están juntos.
Me dijo y como consecuencia me paralicé. El niño ya era casi un adulto y actuaba como tal, eso lo sabía, pero nunca imaginé que su madurez llegaría a ese extremo… aunque una parte de mí decía que eso era lo que más deseaba: reconstruir su familia… o tener una.
-Lo siento, Acero… quizá tengas razón pero compréndenos si te decimos que queremos lo mejor para ustedes y que...
-No tienen porque preocuparse por mí o por Al, no somos sus hijos. Hagan de su vida lo que se les plazca –dije con determinación –los queremos y mucho, pero no podemos permitir que su vida gire en nosotros. Estamos felices que estén juntos y ojala lo estén por disposición propia, no porque sea lo mejor para mí y para Al. Si tanto nos estiman… -me interrumpí para tragar saliva -… háganos el favor de no involucrarnos en sus decisiones. Y si su relación funciona como para formar una familia, por favor… -paré para dar un suspiro y para apretar mis puños con fuerza, de está manera me armaría de valor. Sabía que lo que estaba a punto de decir me dolería, y bastante -… Tengan hijos propios… porque es mejor, se siente mejor… que tener a unos que no son suyos.
Finalicé para después salir de la oficina lo más rápido que pude, ignorando a Roy por completo. Sé que el me miraba partir con una gran tristeza y lo deduje al sentir un ambiente lleno de amargura que se disipó cuando cerré la puerta con fuerza.
-Lo siento Roy –dije en un susurro –pero es lo mejor.
Definitivamente era lo mejor.
Al y yo no podemos perjudicarlos. Ellos deben decidir su vida por ellos mismos, su vida no debe girar en nosotros, en nuestro bienestar, nuestras preferencias… nuestros deseos.
Una lágrima salió de mi ojo sin mi consentimiento, resbaló por toda mi mejilla y con esa rapidez cayó al suelo. Me dolía el engañarme de esa forma. Definitivamente quería un padre como Roy, una madre como Riza, quería una familia que me protegiera, que me quisiera... una lo más parecido a la que siempre he querido: llena de amor, familiares, despreocupaciones, salud… y de un padre que esté siempre al pendiente de nosotros.
Pero no podía permitirlo, no podía permitir que mi egoísmo dañara la vida de los demás. Tampoco podía dejar que se involucraran en la búsqueda de la piedra, porque, seguramente, eso harían: ayudarnos a encontrarla. Yo debo encontrarla porque yo fui quien dejo a Al, mi hermano, en ese estado.
Yo debo encontrarla.
Otra lágrima salió pero no dejé que avanzara. Basta de llorar. Era hora de ver a futuro, recuperar el cuerpo de mi hermano, dejar de ver el pasado que siempre me dejaba un dolor en mi pecho. Siempre que recordaba me implantaba la misma palabra: hubiera.
Si hubiera sido un buen hijo: Papá no se habría ido.
Si papá no se hubiera ido: Mamá estaría con vida.
Si hubiera evitado la trasmutación: Al tendría su cuerpo.
Si Al tuviera su cuerpo: No estaríamos sufriendo.
Si hubiera aceptado al coronel y a la teniente como padres…
…No estaría llorando.
N/A Hola, hola ^^, aquí rogando a Dios que les haya gustado el capítulo. Me esforcé mucho en esta ocasión. Quería incluir un poco de drama.
¿Reviews?
En verdad deseo que si.
Pobre de Ed ¿no lo creen? Debería de pensar un poco más en él antes de pensar en los demás… siempre siendo tan considerado. Por eso yo creo que muchos lo amamos xD. También deberían dejar esas formalidades. Ojalá que pronto ya pueda llamar a Roy papi… o papá… o padre, jajaja haber que opinan.
Subiré el próximo episodio lo más pronto posible. Primero debo pensar en una buena solución, y claro, en el título del capítulo ya que eso se me dificulta un poco.
Les mando un besote.
Atte: carlac94
