Capitulo 4

"¿Qué rayos haces tú aquí?"

Al día siguiente Chiaki fue a la universidad junto con Sayaka como acostumbraban hacerlo diariamente, en el camino, se encontraron con Ako y Ayame que las estaban esperando en las escaleras de la universidad, a pesar de que varias veces le soltaron indirectas de que dejara su plan y continuarán su vida tranquilamente, Chiaki no les hizo caso. La campana sonó dando la señal de entrada de clases y así dio inicio el plan en contra de Soichiro. Al entrar al salón Chiaki lo vio a él al final del salón sentado junto con algunos del grupo que al mirarla entrar comenzaron a reírse y burlarse, en eso Soichiro se acercó donde se había sentado ella inclinándose para verle la cara.

-Hola amor, ¿Dónde estabas? Te estuve buscando durante toda la noche y no supe donde te habías metido, me dijeron que te había atrapado la policía y estabas arrestada, dime, ¿estabas robando una tienda o estabas haciendo carreras ilegales en la ciudad? Jajaja- Chiaki por dentro se estaba muriendo de rabia y de ira pero sabía que tenía que contenerse o sino todo su plan de venganza se vendría abajo, ella se giró donde estaba él y le dio un beso en la boca, luego dijo. -No amor te estaba buscando, pero como estaba ebria me atraparon conduciendo, explícame ¿no hiciste nada malo cuando no estaba contigo? Y ¿de qué se ríen los chicos? Dime yo también me quiero reír….y ¿hoy nos vamos a reunir como la otra noche? la pasé súper contigo y me gustaría repetirlo- Soichiro se quedo sin habla cuando la chica que tenía al frente le había respondido de esa forma, pero siguiendo el juego él le respondió:

-No mi cielo, y bueno los chicos se ríen de algo que nos acordamos sobre la noche anterior me encantaría decírtelo pero seguro te puedes molestar por eso, y si quieres nos podemos reunir tu y yo solos esta noche y después nos podemos ir de fiesta por ahí con los chicos ¿Qué te parece?-

-¿Y no sería mejor que nos fuéramos todos de fiesta de una vez? Es mucho más divertido que tú y yo solos mirando el techo sin hacer nada-

-Está bien como tú quieras mi vida- Soichiro se levantó y se fue donde su grupo que se quedaron en silencio mientras veían la cara de enojo de su jefe, al momento llego el profesor para dar la clase.

Después de clases, Soichiro abrazó a Chiaki como solía hacerlo antes, ella se dejo por supuesto pero tenía unas ganas de quitar su brazo y pegarle en la cara por todo lo que le hizo, en ese instante un chico llegó corriendo por detrás del grupo informándole algo al oído al jefe de la banda, Chiaki se dio cuenta de lo ocurrido y le preguntó a uno de los integrantes que tenia al lado pero este no le dijo nada. Cuando llegaron al cafetín, todas las personas que estaban ahí miraban a Chiaki fijamente, algunos no paraban de reírse y otros la observaban con asco, algo no estaba bien en ese momento y fue en ese instante que un mensaje le llegó al teléfono, ella se separó de su falso novio cuando miraba con horror las imágenes de ella posando desnuda.

-En el video sales mucho mejor cariño, que desgraciadamente lo tengo yo ¿No querrás que también se lo pase a varios aquí para que se corra por todos los teléfonos de la universidad? ¿No te parece que reconsiderarás mejor la idea de vernos solos los dos esta noche? Jajajaja- la voz de Soichiro retumbaba en sus oídos con cada palabra que decía, ella lloraba de ira y enojo por lo que le había hecho mientras veía las imágenes correrse en la pantalla de su teléfono, y para empeorar las circunstancias las risas se hicieron constantes cuando una chica del clan Matsumoto, Kagura, repartía varias hojas con las fotos de Chiaki desnuda.

Chiaki no soporto más y le dio un golpe en la cara a Soichiro con el móvil, todos se quedaron callados mientras este volteaba la cara para limpiarse la sangre que salía de una de las comisuras de su boca. -¡Eres una maldita perra!- fue lo único que Chiaki pudo escuchar al momento de cubrirse y cerrar los ojos para recibir el golpe, pero después de un rato no sintió nada y fue abriendo los ojos poco a poco visualizando un brazo que salía detrás de ella sosteniendo la mano de Soichiro.

-¿No crees que esa no es la forma de tratar a una mujer?- exclamó la voz de la persona que estaba detrás de la chica.

-¡¿Qui-quien eres tú?- exclamó Soichiro aun si poder soltarse de la mano que le aferraba el puño. En ese instante Chiaki aprovechó para salir corriendo del cafetín sin ver quien fue su protector, solo pudo escuchar al salir por las puertas hacia el pasillo una golpiza que se estaba formando en ese momento, pero a ella no le importaba, la vergüenza la estaba matando y solo quería que la tierra se abriera y se la tragara.

-¿Encontraron a Chiaki por ese pasillo?- exclamo Sayaka a su amiga que venían por el pasaje de enfrente, estaban casadas de correr por toda la universidad buscando a Chiaki que se había desaparecido después de lo ocurrido en el cafetín.

-No Sayaka, y tu ¿la conseguiste?- Ako se sentó en el suelo para descansar un rato mientras veía a Ayame caminar hacia donde ellas estaban.-No, tampoco pude encontrarla ni en los salones, ni en los pasillos… y tu Ayame ¿sabes algo de ella?-

-Nada, solo sé que en el cafetín hay una enorme revolución donde hasta guerra de comida están haciendo, imagínense como deben estar los profesores y el director intentando tranquilizar a los que están allá- Ayame se sentó al lado de Ako mientras sacaba el teléfono para llamar de nuevo a Chiaki.

-No sirve de nada, nosotras también la estábamos llamando y no contesta…aparte de los salones, los jardines, las escaleras, los pasillos, los cuartos de servicio, la cancha de baloncesto y de futbol y de los baños ¿Dónde nos falta por buscar?-

Todas se quedaron pensativas revisando que zona de la universidad le faltaba por revisar, hasta que a las tres se les surgió la misma idea.

-¡La azotea!- respondieron al unísono.

Chiaki se encontraba sola, triste, humillada no sabía qué hacer en ese instante después de haber sufrido la peor vergüenza de su vida, ¿Qué hizo ella para merecer eso?, siempre fue una buena estudiante que no tenia conflictos con nadie, nunca llegó a meterse en problemas y menos de ser una loca drogadicta, ladrona o cosa mala que se merecía el castigo que acababa de recibir injustamente, ya eso no le importaba por que ahora era la mayor raya de la universidad.

-Con llorar no ganas nada Chiaki- la misma voz del salvador del cafetín aparecía al lado de ella, solo pudo notar una enorme sombra que estaba a su lado pero no tenía ganas de verlo ni de saber quién era.

-Déjame…quiero estar sola-

-Ja, ¿Y dejar que esos niños llorones se salgan con la suya?, esa no es la Chiaki que conozco-

-¿Quién te crees para que…?- Chiaki se giró para ver a la persona que estaba a su lado pero el sol no le permitía verlo claramente así que enseguida se paró para ver mejor lo que estaba frente a ella, un hombre alto, corpulento con jeans oscuros, botas de cuero, camisa blanca de botones con una chaqueta de cuero negra, cabello rojo fuego y con lentes de sol tapando sus ojos. Ella no podía creer lo que veían sus ojos.

-¿¡Que rayos haces tú aquí!- grito Chiaki al observar a la última persona que pensaba ver en este mundo.

-Jajajaja parece que aún te acuerdas de mí Chiaki- dijo mientras sacaba de los bolsillos una carta y se la daba a ella.-es una carta de la abuela Saki, dice que la leas apenas te la dé-

-te lo vuelvo a preguntar ¿¡Que rayos haces tú aquí Zenki!... y dame eso- ella se lo quitó bruscamente de la mano y se la guardó en la cartera que llevaba.

-Vine a ayudarte por que parece ser que tienes problemas con unos imbéciles aquí, por Dios Chiaki ¿no puedes protegerte de unos simples humanos? Creo que hasta las bestias del mal más débiles no son rival para ti- Zenki cruzó sus brazos en su pecho como solía hacerlo siempre, a pesar de todo lo que estaba pasando pudo notar que ella se veía mucho mejor que la última vez que la vio.

-Zenki, quiero que te devuelvas inmediatamente a Shikigami-sho por favor, no estoy de humor para también aguantarte a ti aquí en la ciudad-

-¿Y si no quiero? Recuerda que gracias a ti, ahora vivo en esta estúpida forma humana porque a la niña sacerdotisa se le ocurrió la brillante idea de dejarme así porque se venía a la cuidad a estudiar, y por lo que se ahora puedo hacer lo que se me dé la gana por que ya no tengo un amo que me este mandando o limitándome con su estúpido brazalete, así que tendrás que soportarme Chiaki por que no me iré de aquí hasta cumplir lo que dice ese papel-

-¿Ah sí? ¿Y dónde quedó ese "puedo hacer lo que se me dé la gana por que ya no tengo un amo que me este mandando o limitándome" si tienes que hacer lo que mi abuela te dijo? Escúchame bien Zenki está bien puedes hacer lo que quieras pero hazlo lejos de mi ¿entiendes? No quiero que estés cerca y más ahora –

-Eso lo veremos Chiaki, eso lo veremos- en ese instante las chicas llegaron donde estaban Chiaki y Zenki reunidos y todas se sorprendieron al ver a este ultimo en ese lugar, Sayaka se estaba retorciendo por dentro, no pensó que llegaría tan rápido. Zenki se despidió de Chiaki y se fue por donde entraron las amigas de ella, nadie podía creer que él viniera a la ciudad y más en una situación muy desesperante y difícil para la chica sacerdotisa.