Capítulo 4
Hermione estaba sentada en un sofá, frotando su mano, lentamente, sobre la piel del apoyabrazos. Severus había salido del alcance de su mano cuando se puso de pie para buscar respuestas en los libros.
Ella de inmediato sintió la pérdida del calor del cuerpo de él. Se le cruzó por la cabeza el levantarse y ayudarlo con los libros de la biblioteca de Sirius, pero le parecía que era actuar fuera de carácter y no quería entorpecer su trabajo.
Desde el sofá, lo observaba mientras él revisaba entre los ejemplares metódicamente. Sirius, miraba a Severus echando fuego por los ojos, mientras se servía un trago, del otro lado de la habitación.
Eso era raro. Claro que Severus y Sirius nunca se habían entendido, pero habían alcanzado un punto en el que se odiaban en silencio, con alguno que otro comentario corrosivo al pasar. Sin embargo, Sirius se veía como si quisiera atravesar a los libros y a Severus con la mirada. Hermione solo ignoró a Black y volvió a mirar al objeto de su interés, quien justo en ese momento, se lamía un dedo para pasar la hoja de un libro.
Hermione casi deja escapar un largo gemido al verlo, preguntándose qué sabor tendría ese dedo.
Necesitaba salir de allí.
"Estaré en la cocina si me necesitan." Dijo la chica abruptamente a los hombres en la habitación, mientras salía en busca de una porción de pastel o un sándwich. No había comido decentemente en varias horas.
"¿Y qué se supone que estás mirando, Black?" Preguntó Severus al instante en el que la puerta se cerró. Había estado observando por encima del libro, cómo Sirius miraba a Hermione cuando salió de la habitación.
"Nada de lo que debas preocuparte, estoy seguro." Respondió Black con seguridad, aunque estaba de verdad preocupado. El hechizo no pudo haber marcado a Severus para Hermione. NO era una posibilidad. En parte, estaba esperando que Snape tuviera una idea que pudiera explicar el extraño comportamiento de la castaña y que lo ayudara a ponerla en el lugar que le correspondía, junto a Harry.
Los ojos de Severus se estrecharon al observar al otro tipo, que se bebió lo que quedaba de licor en el vaso y se recargó contra el librero. "Y yo dudo que ella sea de su incumbencia."
"Oh, no estoy tan seguro de eso. Las mujeres bonitas siempre son de mi incumbencia. Alguien tiene que ver por sus mejores intereses, por supuesto."
"Ella no es la mocosa inocente que crees que es, y estoy seguro que será capaz de ver a través de tus supuestos atributos." Siseó Severus.
"Tranquilo Severus. No trato de acostarme con la chica. Aunque debo admitir que la idea me cruzó por la mente, claro, y no digas que no ha cruzado por la tuya también." Sirius ignoró adrede el gutural sonido que emitía el otro hombre y los puños apretados.
"Me temo que pronto estaremos frente a una situación familiar. Imagino a la mujer que amas, dejándose coger por un Potter, y teniendo un montón de niños con el cabello alborotado. ¿Qué piensas? ¿Buen plan?"
"¿Así que es eso?" Preguntó Severus con la voz peligrosamente calma, esa voz que sus alumnos habían aprendido a temer. "¿Ese es tu plan? ¿Hechizaste a Hermione para obligarla a ver 'su amor por Harry'?"
"Nuestros propios pequeños James y Lily". Contestó Sirius con una sonrisita sobradora, ligeramente intoxicado.
"Harry no es ni por asomo todo lo arrogante que el imbécil de su padre era. James Potter era un bueno para nada, un mocoso perezoso, que no hacía más que quejarse, y Lily…No le deseo a nadie ser como la querida Lily. Lo único que Hermione tiene en común con ella es la casa, nada más. Ella es compasiva y es capaz de perdonar, en donde Lily era cruel y nunca perdonaba. Hermione es apasionada y brillante, y muchas otras cosas que Lily solo podría haber soñado ser, o que alguien dijera que era. Solo para eso eres bueno, Sirius." Dijo Severus con la creciente furia encegueciéndolo, y utilizando el nombre de su enemigo por primera vez desde que podía recordar. "Entrometerte en los asuntos de los demás. Nunca te hiciste una vida propia…te aconsejo fuertemente que dejes a Hermione en paz. Ella no está sola como alguna vez lo estuve yo, como bien sabes. Si le haces algo, tendrás que responder conmigo."
"¿Qué sucede Snape? ¿Temes que la chica vea tus calzones y huya? Se te olvida que eso ya ha…"
Sirius estaba totalmente ignorante del peligro en el que estaba hasta que el primer puñetazo le impactó el rostro.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
Hermione se quedó sentada a la mesa, contemplando su reflejo en lo que quedaba de sopa frente a ella, pensando en el problema.
Claramente, algo la empujaba. Para hacer qué específicamente, no estaba segura, pero parecía ser que Snape estaba involucrado. Necesitaba estar cerca de Severus, por algún tipo de compulsión mágica.
¿Cuál podría ser el motivo? Se preguntaba. Ya eran compañeros. A menos que el hechizo no hubiera sido pensado para él específicamente. Tal vez alguien quería que ella tuviera sexo.
Bueno, si ese era el caso, ella hubiera ayudado de buen grado, pero no podían haber buscado a alguien más difícil que Severus. Nunca lo había visto con una chica. De hecho, además del asunto con la mamá de Harry, no creía que le gustaran las chicas.
Él le había dado esta cosa – amuleto. Ella se quedó pensativa mientras deslizaba los dedos sobre la piedra que pendía alrededor de su cuello. La piedra tenía una depresión un poco más grande que su pulgar, como si el dueño anterior hubiera pasado horas acariciando la piedra con los dedos.
Se puso a pensar en el hombre que se la había obsequiado y de pronto se dio cuenta que aún se sentía inquieta. La sopa no había ayudado como pensó que ayudaría. Otra vez, se sentía insaciable. Levantó la cuchara y le dio una lamida. No ayudó. Tampoco lo hizo el vaso de agua que siguió.
Hermione dejó escapar un suspiro. Era una de esas cosas que la iban a hacer sentir incómoda, molesta e incompleta hasta que diera con el hechizo, y fuera roto, al cumplir con la compulsión que imponía. Y tenía algo que ver con Severus. ¡Algo tenía que poder funcionar!
Comenzó a lamer cosas al azar, pero nada funcionó. Incluso llegó a lamer el abrigo de Severus, que estaba colgado junto a la puerta, pero de nuevo, nada. Kreacher la miraba desde un rincón y cuando la castaña lo miró, se apresuró a decir. "Ni lo piense Señorita…"
Tomó una pluma y comenzó a mordisquearla. Nada.
¡Esto era de locos! ¿Qué cosa podría estar necesitando? ¡No se iba a comer a Severus!
Al pensar en su nombre, Hermione escuchó un ruido fuerte que provenía de la biblioteca, seguido de un ruidoso griterío, causando que dejara caer la pluma y saliera corriendo para ver cuál era el problema. Nunca debió dejar a Severus con un Sirius ebrio.
Cuando llegó, observó la escena con la boca abierta. Un vaso destrozado en e l suelo y las gotas de un líquido marrón manchaban un volumen olvidado. Severus estaba a horcajadas de un intoxicado Sirius, y aunque ya no lo estaba golpeando, los moretones que estaban apareciendo en el rostro de Black, dejaron en claro lo que había sucedido.
"¡Severus!" Gimió Hermione al ver que Severus alzaba el brazo para darle al idiota otro golpe. "Aunque estoy segura que es muy catártico, y probablemente se merece un arreglo facial, creo que esta no es de tus mejores ideas."
"En este momento, encuentro que me importa una mierda." Replicó él con esa voz tenebrosamente calma que todos sus estudiantes temían oír.
Hermione atrapó el puño de Severus en el aire y lo retiró de Sirius, quien ahora estaba cubriéndose el rostro con miedo, con ambas manos. Al ser un sangre pura, un ataque al estilo muggle, nunca se le cruzó por la cabeza. Para un hechizo estaba preparado, para un buen golpe, no.
"¿Qué pasó aquí?" Preguntó Hermione con un dejo de voz.
"¡Perdió su jodida cabeza! ¡Eso es lo que pasó!" Gritó Sirius mientras bregaba por ponerse de pie. "Un minuto estaba investigando y al siguiente, ¡me insulta y me golpea!"
Severus estaba a segundos de comenzar a golpearlo de nuevo cuando la cosa más asombrosa ocurrió.
Hermione se arrojó sobre Severus y se puso a horcajadas sobre él, como lo había hecho él mismo con Sirius, pero en lugar de golpearlo, lo besaba y con desesperación. Él, tan solo había mirado en su dirección, y ella le había saltado encima.
"Hermione…" Dijeron los dos hombres entre respiraciones entrecortadas.
Ella solo susurró. "No me importa."
Y continuó besándolo desesperadamente. Severus intentó alejarla de él, para preservar su dignidad y su honor, pero tuvo que admitir que no le puso mucho empeño.
Allí estaba, esta hermosa, inteligente, compasiva y valiente mujer, que parecía que lo único que quería era besarlo. Tenía que ser un hechizo. La verdad era que nada de aquello tenía algo que ver con él.
Los engranajes en su cabeza giraban, con dificultad, pero mucha determinación. Hermione estaba hechizada, era evidente. Y sabía que tenía algo que ver con él. Tenía que ser un hechizo, estaba claro. Reaccionar así al olerlo, oírlo, al verlo…
Hermione no supo qué fue lo que se cruzó por la mente de Severus, pero de pronto, él pasó de ser un participante a medias, para meterse de lleno en el asunto. Debió sentirse impactado, pero es que ella ya no había podido contenerse más. Él la miró con el rostro enrojecido, todo enfadado, tan sexy. Hermione comenzó a imaginar diferentes lugares donde deslizar su lengua sobre el cuerpo de ese hombre…los labios solo era el principio.
Ya no eran caricias y besos suaves. Tal vez, podrían dejar eso para otro momento, si es que él le daba otra oportunidad. Con las protestas de Sirius siendo ignoradas, la castaña mordisqueó el lóbulo de la oreja de Severus y deslizó la lengua sobre el cuello, antes de regresar a la boca y devorársela apasionadamente. Esto debía ser de lo que se trataba el jodido hechizo.
Severus estaba pensando en eso, mientras se hallaba sobre la alfombra a la cual estaba siendo presionado por el peso del cuerpo de Hermione…no como si se estuviera quejando, claro.
'Toma eso, infeliz', pensó al ver a Sirius salir enojado de la habitación. Tomando a la chica de la cintura, la besó una vez más, larga y profundamente, provocando un largo gemido, justo antes de desaparecer juntos de la habitación con 'pop'.
N/T: ¡Comete los mocos, Sirius Black! ¡Por ser un jodido de mierda! He dicho.
