Casa de los Santiago. 2do piso. Pasillo.
Era la tarde del sábado dentro de la lujosa casa de la familia Santiago, y en los pasillos que unían a los cuartos del segundo piso se encontraba un chico de apariencia rockera y de cabellos castaños, avanzando en dirección a una de las tantas habitaciones que le correspondían a una de las muchachas de la casa.
Creo que no hace falta aclarar que aquel chico en cuestión no era nada más y nada menos que nuestro querido protagonista, Lemy Traviz, el cual obviamente iba en camino a ver su a cómplice y mente maestra detrás del plan que haría que todas las chicas de su calle cayeran rendidas a sus pies y se olvidasen finalmente del extraño e incómodo amor que sentían hacía su padre.
-Joder, me pregunto porque será que Leia me llamo aquí.- Se preguntó el chico mientras iba avanzando por el largo pasillo en dirección al cuarto de la manipuladora diva de cabellos rubios con la cual él había formado esta peculiar alianza. –Su mensaje fue algo ambiguo. "Te tengo noticias. Tenemos que hablar. Ven a mi cuarto ¡AHORA!".- Repitió en su cabeza mientras el recuerdo de dicho mensaje en la pantalla de su celular se hacía presente en su mente. -Al no poner otra cosa y no querer contestar a los mensajes que le envié preguntándole "¿Qué quería?", ella bien podría pedirme que le hable de lo que paso ayer o contarme de algún otro plan que se le haya ocurrido.- Continuó monologando, esta vez mientras recordaba las iracundas palabras que la chica había usado luego de que él tratará de sacarle una respuesta, entre los cuales se destacaban los insultos hacía su persona y los reclamos por su actitud haragana. –No es que sea vago como para salir de mi cuarto, es solo que a veces no es fácil escapar del ojo vigilante de Lyra. Así que espero que lo que sea que tenga que decirme vaya a valer la pena.- Se quejó Lemy, el cual casi inmediatamente después suspiro para librarse de esos pensamientos y paso a enfocarse en la parte más positiva de asistir a este tipo de reuniones esporádicas. –Haa. Como sea. Tampoco puedo decir que me moleste venir aquí. Después de todo, si al seguir las instrucciones de Leia y cumplirle uno que otro capricho logro conseguir algo como lo de ayer, entonces escaparme de mi santurrona y estirada hermana es un pequeño precio a pagar.- Declaró el chico, cuyo semblante parecía haberse relajado hasta el punto de formársele una tonta sonrisa acompañada de un ligero sonrojo tras recordar la forma en que Loan había "Cuidado" de él.
Para este momento Lemy ya se encontraba prácticamente al lado del cuarto de Leia, pero un pensamiento fugaz hizo que se voltease para ver a la puerta que estaba a sus espaldas, la puerta del cuarto de Loan.
–Ahora que lo pienso…bien podría ir a saludar a Loan antes de encontrarme con Leia. Solo para ver cómo está luego de lo de anoche. Es decir, sería muuuuuuy hipócrita de mi parte ignorarla de esa forma, ¿Verdad?- Dijo él, buscando cualquier tipo de justificación que le sirviese para ir a ver a la chica más proactiva con la que había estado hasta ahora.
Al momento de dar una vuelta de 180° y encararse en dirección al cuarto de la primogénita de la casa, Lemy escucho la voz, o más bien, el grito de Loan viniendo de la habitación a la cual él acababa de darle la espalda.
-¡NOOOOO! ¡YA SUÉLTAME! ¡DÉJAME EN PAZ! ¡QUE ALGUIEN ME AYUDEEEEEEE!-
Ese grito ya sonaba mal de por sí, pero lo que le siguió a continuación fue lo que realmente puso de punta los pelos del chico.
-¡Jajajaja! ¡Te lo mereces! ¡Tú sabes que te mereces esto! ¡Ahora deja de gritar y recibe tu merecido!-
Justamente luego del pedido de ayuda de Loan, Leia había comenzado a reírse de manera maniática y a decir la clase de cosas que Lemy había escuchado de la boca de una novia celosa y lunática que vio en una película de terror y suspenso que Lupa le había recomendado una vez.
-N-no puede ser…no será que ella…- Suponiendo el peor de los escenarios y sabiendo de la astucia y falta de moral que caracterizaba a Leia, Lemy ya podía imaginarse que la chica de alguna forma había atrapado a Loan y se encontraba torturándola por alguna razón que él no acababa de comprender. Aunque los celos parecían ser la mejor justificación. –P-pero ¿Porque rayos estaría celosa? ¡Si la idea de todo esto la tuvo ella!- Susurrando y moviéndose de una forma tal que haría que cualquiera notase su nerviosismo, Lemy se llevó ambas manos a la cabeza antes de escuchar otra dos frases pertenecientes a las dos chicas.
-¡Oh, aquí viene! ¡Aquí viene el gran final!-
-¡NOOOOO! ¡YA BASTAAAAAA! ¡NO QUIEROOOOOOO!-
Frunciendo la cara por el miedo que le había hecho pasar su imagen mental de lo que estaba pasando, Lemy abrió la puerta del cuarto con una patada y, entrecerrando los ojos para evitar ver directamente lo que ocurría, él dio un paso al frente y levanto los puños de manera muy poco amenazante.
Casa de los Santiago. 2do piso. Cuarto de Leia.
-¡S-suéltala ya, Leia! O sino yo…yo…¡Haré que te arrepientas…! De…algún modo…- Aun con los ojos entreabiertos y sin querer ver lo que había al frente, el chico lanzo una amenaza poco eficaz antes de empezar a despegar sus parpados.
Al momento de abrir finalmente sus ojos y darle un rápido vistazo al cuarto en búsquedas de señales de Loan, Lemy se percató de que la única que se encontraba en el lugar era la propia Leia.
-¿Eh? ¿Y dónde está Loan…?- Antes de que él pudiese completar la frase, Leia ya se encontraba fulminándolo con la vista.
-¡OYE! ¡Ten cuidado con lo que haces! ¡Esa puerta vale una fortuna! ¿¡PORQUE RAYOS ENTRASTE DE ESA FORMA!?-
Tras comprobar por segunda vez que en el cuarto solo estaban ellos dos, Lemy no pudo coordinar palabras que pudiesen servir para apaciguar la furia de la chica.
-Yo…escuche…gritos…y pensé…Loan…tú…celos…tortura…y…- Soltó el muchacho en una serie de palabras que por sí solas no parecían tener un sentido claro.
Ante dicha avalancha de incoherentes frases, Leia levanta una mano en el aire para decirle a Lemy que se detuviese y la dejase pensar.
-A ver si entendí. Tú estabas afuera de mi cuarto, escuchaste los gritos de Loan y pensaste que yo me había puesto celosa por lo que sea que hicieron ayer y por eso estaba torturándola y a punto de matarla o algo así, ¿Verdad?-
-Pues…básicamente…si, eso es lo que pensaba.- Admitió el muchacho.
Justo después de escuchar la respuesta de Lemy, Leia comenzó a reír de manera ruidosa y animada, superando por mucho la risa que había soltado hasta hace poco.
-¿Qué le parece tan gracioso?- Se preguntó el confundido chico dentro de su cabeza, mientras observaba como Leia poco a poco iba recuperando la compostura.
-Oh Dios…no creí que pudiera reírme tanto en un solo día. Realmente no me sorprende que Loan y tú se hayan entendido tan bien.- Declaró ella tras limpiarse una lagrima que se había fugado de sus ojos en medio de su intensa carcajada. –Escucha, Lemy. Hay por lo menos tres grandes fallos en tu "Supuesta historia". Número uno, yo NUNCA me pondría celosa por nadie, la gente es la que me tiene celos a mí.-
Eso era verdad, el ego de Leia era tan grande que la sola idea de que ella sintiese celos por alguien que ella consideraba "Inferior" resultaba inverosímil.
-Número dos, YO fui la que te dijo que hicieras lo que hiciste con Loan. ¿Por qué me molestaría que hicieras algo que yo misma te dije que hicieras?-
Esa era la misma conclusión a la que Lemy había llegado antes de irrumpir en la habitación, pero el miedo a "Lo que podía pasar" lo había obligado a ignorar este hecho.
Ya con solo esas dos razones la mente de Lemy se había calmado enormemente, pero solo por si las dudas el chico decidió escuchar la última cosa que tenía que decirle la muchacha.
-Y número tres, si yo fuese a "Deshacerme" de alguien no lo haría aquí. ¿Has visto la calidad de esta alfombra? ¿¡Realmente crees que me arriesgaría a mancharla con algo!?-
-P-pues…no…no lo creo, Leia.- Respondió el chico que, lejos de hacerse calmado luego de escuchar el último comentario, comenzó a cuestionarse de lo que realmente era capaz de hacer la muchacha frente a él. -P-pero…¿Y los gritos? ¿De dónde vinieron?-
-¿Oh? ¿Esos? Vinieron de mi celular. Esta mañana grabe como tía Lori le había dicho a Loan que la llevaría a una sesión de Spa, a la peluquería para un corte de cabello y al Mall para buscarle ropa nueva para cambiar su estilo. Jajaja. Solo mírala, ella literalmente clavo sus uñas a la pared con tal de no ir.-
Luego de decir eso, Leia le acerco su celular a Lemy y le mostro un video en el cual, efectivamente, Loan estaba haciendo un berrinche mientras que su madre la jalaba con fuerza.
-"¡Vamos, Loan! ¡Tenemos turnos programados! ¡Si no nos damos prisa no podremos llegar a la peluquería para que te arreglen ese nido de pájaros que llamas cabello! ¿No te gustaría tener un peinado como el mío?"-
-"¡NO! ¡Por supuesto que NO! ¡YA DÉJAME, MAMÁ!"-
Tras contemplar el video por unos segundos, Lemy finalmente acabo de darle sentido al último cabo suelto que quedaba e instintivamente comenzó a reír por la actitud desesperada que Loan estaba mostrando en pantalla.
-Pfft. Debo admitir que si es algo gracioso de ver. Pero pobre Loan, realmente parece que la pasa mal cuando su madre está en casa. Aunque no sé qué daño le hace ir al Spa y a la peluquería.- Acotó mentalmente el muchacho, luego de observar la forma en que la chica se resistía a cumplir las demandas de su progenitora. –Oh bueno, sea como sea, seguro estará bien. Por ahora me concentraré en lo que sea que Leia tenga para decirme.-
Con eso último dicho, el chico decidió dejar el tema de lado, pero al momento de voltearse para ver a la pequeña rubia él se percató de que esta última nuevamente se encontraba viendo el video y riéndose a carcajadas por la desgracia de su prima.
-Suponiendo que ella deje esa cosa en algún momento…-
…
Pasado un tiempo, Leia ya se encontraba perfectamente concentrada y metida en el tema por el cual solicito la presencia del muchacho el día de hoy. Pero antes de discutir los detalles ella se aseguró de cerrar bien la puerta y de sacar la pizarra con dibujos que ella había hecho para marcar el progreso del plan.
-Así que, cuéntame, Lemy. ¿Loan no te dio ningún problema? ¿Todo salió de acuerdo al plan?-
-Bueno, si. Todo pasó casi exactamente como habíamos discutido. Así que se podría decir que todo salió bien, Leia.- Se limitó a contestar el muchacho, el cual no estaba nada entusiasmado por compartir los detalles de sus intimidades del día anterior.
-Así que "Casi exactamente", ¿Eh? Te diría que me interesa saber a qué te refieres con eso pero estaría mintiendo. Lo único que me importan son los resultados finales, lo que pase de por medio no me llama la atención.- Admitió Leia de un modo tan desinteresado que dejaba en claro su falta de preocupación sobre el tema. –Solo respóndeme esto, ¿Crees que Loan quedo "IMPRESIONADA" luego de ver de lo que tú y esa cosa que tienes entre las piernas son capaces de hacer?- Preguntó entonces ella, al momento de picar la entrepierna de Lemy un par de veces con un señalador extensible que aparentemente había conseguido para darle mayor énfasis a los dibujos en la pizarra.
-Creo que si. Ella parecía MUY "Impresionada" cuando decidí tomar la iniciativa.- Contestó él, con cierto tono de orgullo en su voz.
Justo después de contestar la pregunta principal de la chica, Lemy comenzó a relatar los problemas y preocupaciones que habían quedado en su mente luego del encuentro, como la actitud errática de Loan al inicio de todo, o su preocupación sobre si ella hizo lo que hizo con él solo por ser un "Shota" o por alguna otra razón. Básicamente él estaba desvelando sus inquietudes y abriéndose ante Leia, pero esta última había dejado de escucharlo desde hacía tiempo, ya que luego de escuchar la respuesta que a ella le interesaba, se alejó para dibujar un corazón sobre el dibujo de Loan y dedicarse a auto-alabarse mentalmente.
-¡Soy una genio! ¡La idea que tuve para hacer que las demás fijen su atención en Lemy y se aparten de mi querido Linky va viento en popa! Jejeje. Si las otras chicas terminan siendo tan fáciles de tentar como lo fue Loan, no tardaré mucho en quitar a todas del camino y tener una oportunidad con mi rey albino de ensueño.- Fantaseaba la chica mientras una imagen de Lincoln y ella juntos en el umbral de una cama matrimonial, rodeada de velas y pétalos de rosa se formaba en su mente. –Ahhhh~ Eso sería maravilloso. Pero para que ese momento llegue, tengo que poner a trabajar a mi "Premio de consolación" y asegurarme de que vaya ganando más popularidad con las otras.-
Leia, alejándose finalmente de sus pensamientos, volvió a centrarse en Lemy, el cual estaba diciéndole algo acerca de si sabía si las chicas amantes de los Shota como Loan terminaban perdiendo el interés en los mismos una vez que estos crecieran. Independientemente de lo que él había dicho, ella solo se limitó a interrumpirlo de una manera relativamente amable.
-Ok, te escucho, entiendo lo que dices y te aseguro que me resulta MUUUUY interesante y todo, ¿Pero que te parece si empezamos a hablar sobre nuestro próximo objetivo, Lemy querido?- Preguntó la chica, quien no fue capaz de ocultar su sarcasmo al momento de mencionar su interés sobre la pregunta de Lemy.
El chico, al notar eso, solo pudo expresar una pequeña queja dentro de su cabeza
-Ella…al menos podría esforzarse más a la hora de fingir interés. La he visto hacerlo mucho mejor cuando papá le habla del trabajo o sus pasatiempos. Así que por lo menos podría darme la misma clase de trato, ¿No? ¿No se suponía que ella SUPUESTAMENTE estaba enamorada de mí y que todo está cosa del plan era para hacerme una reputación para que los dos pudiéramos estar juntos?- Se preguntó el muchacho, tras repasar en su mente, el patético intento de excusa que la chica le dio luego de su encuentro sexual en el armario de la escuela.
-¿Pasa algo, Lemy?-
-No, nada solo…recordaba algo.-
Llegando a la conclusión de que no valía la pena quejarse por ello y de que a fin de cuentas él también estaba sacando algo bueno de este plan, Lemy solo suspiro ligeramente y se sentó en el borde de la cama para así escuchar lo que Leia tenía que decir.
-Pues bueno, viendo que ya estás listo para escuchar, deja que te presente a nuestro próximo objetivo.-
Dicho eso, Leia agito el señalador extensible de antes para darle un golpe a la pizarra y producir un ligero sonido al momento de estrellarse contra uno de los dibujos de la misma. En esta ocasión, la chica objetivo en cuestión era nada más y nada menos que la chica más alegre y deportista de todo su grupo, Lacy Gloud.
Al enterarse de esto, Lemy no fue capaz de contener su curiosidad así que pregunto.
-¿Por qué debería seguir ella?-
No es que Lemy tuviese algo en contra de Lacy, francamente, ella y él siempre habían sido cercanos hasta el punto en que él incluso la consideraba como una segunda hermana mayor, una mucho más divertida que la propia Lyra. La verdadera razón por la cual preguntó podría resumirse como simple curiosidad.
-Me alegra que lo preguntes, mi querido Lemuel. Verás, hace poco recibí una llamada muy interesante de parte de la entrenadora Lynn.-
Leia entonces comenzó a relatar la llamada que ella casualmente había logrado contestar desde el teléfono de la casa hace poco menos de una hora.
Como bien había dicho, la que había llamado fue Lynn Gloud Jr., a quien todos en la calle conocían como "Entrenadora Lynn", un título que ella misma obligaba a usar tanto a niños como adultos, aparentemente debido al orgullo que sentía por su trabajo.
Ella explicó entonces que la razón de su llamada fue debido a que requería de los servicios de Loan para que vigilase y atendiese a Lacy, quien había sufrido un desgarro muscular en una de las tantas actividades físicas de entre los diferentes equipos a los que pertenecía y ahora debía permanecer en reposo hasta recuperarse.
Al oír que una desgracia como esa le había pasado a una chica tan activa como Lacy, Lemy no pudo evitar sentirse triste, pero lo que Leia le contó a continuación hizo que la noticia del desgarro muscular de Lacy fuese pequeña en comparación.
Retomando la explicación, Leia dijo que la razón por la cual la entrenadora y básicamente el resto de los habitantes de esa casa debían dejar a la convaleciente Lacy sola era debido a que Lulu, la bebé de la casa e hija de la excéntrica Lisa, se había fugado…otra vez.
Esto, tristemente, no era algo nuevo. Muy para el pesar de todos, la infante ya había escapado otras veces del cuidado exhaustivo y controlado que su madre y tías habían impuesto sobre ella luego de que desapareciese por primera vez y más tarde la encontrasen misteriosamente sobre una rama alta de un árbol ubicado en el parque local, justo al lado de un nido de pájaros había que había quedado aparentemente vacío luego de la llegada de la bebé.
Haciendo caso omiso y demostrando su interés prácticamente nulo hacía los problemas ajenos, Leia termino de relatar la última parte de la historia. Ella dijo que, tras informarle a la entrenadora que Loan acababa de irse de la casa, sugirió la idea de enviar a Lyra para que cuidase de Lacy. Lynn pareció de acuerdo con dicha sugerencia, pero antes de que ella pudiese cortar la llamada Leia le dijo que, como forma de ayudarla en esta clase de situación desesperada, ella se tomaría la molestia de llamar a Lyra y contarle todo lo ocurrido. Lynn, agradecida por la aparente buena voluntad que Leia acababa de demostrar, decidió encargarle esa tarea a ella para así salir y ayudar en la búsqueda de su sobrina desaparecida.
No hace falta decir que la chica, vilmente había ignorado la idea de llamar a Lyra y en su lugar opto por enviarle a Lemy el mensaje en el que decía que tenía que hablar con él.
-Ya veo. Así que eso fue lo que pasó. Puedo entender que con la casa vacía, bien podría tener una oportunidad de lograr algo con Lacy, pero…¿Exactamente qué voy a hacer para que eso ocurra?- Preguntó Lemy, resaltando el hecho de que la chica aun no le contaba la parte más crucial del plan.
-Oh. No te preocupes por los detalles, querido. Aprovecharme de la inocencia o la falta de intelecto de otros es mi especialidad. Y por suerte para nosotros, Lacy tiene de los dos.-
Era cierto que Lacy no destacaba en nada que no involucrase esfuerzo físico y llegaba a ser algo tonta e ingenua en varias ocasiones, pero aun así a Lemy no le gustaba que la pequeña hablase de ella de esa forma.
-De acuerdo…si te soy honesto, no me gusta mucho la idea de "Aprovecharme" de alguien de esa forma.- Él tal vez había usado un truco para "Tentar" a Loan a través de un fetiche que tenía, pero eso era muy distinto a engañar directamente a alguien para que follase con él.
-Di lo que quieras ahora, pero estoy segura de que cuando tengas la oportunidad de saltar sobre ella no lo dudarás ni por un segundo.- Comentó Leia mientras deslizaba las palmas de sus manos sobre el señalador en sus manos y levantaba las cejas de manera repetida.
Lemy opto por no dar una respuesta a eso ya que a fin de cuentas, ella tal vez tenía razón. Él había aceptado la oferta de ayudar a la pequeña en un plan retorcido solo porque ella le dijo que podría tener sexo con la mayoría de sus amigas/vecinas, así que sería hipócrita de su parte decir que dejaría pasar la oportunidad si está realmente se le presentaba.
-Nada que decir al respecto, ¿Eh? Así me gusta.- Exclamó la chica, quien tomo el silencio de Lemy como una confirmación de lo que ella acababa de afirmar. -¡Ahora ve a la casa de Lacy, atiéndela lo mejor que puedas y luego espera que te mande un mensaje detallándote lo que debes hacer! ¡Antes de que el día termine otra chica caerá ante ti!- Gritó Leia mientras apuntaba hacía la ventana, o más precisamente a la casa de los Gloud, con la varilla metálica en su mano.
-Esta chica realmente no tiene en consideración los sentimientos de los demás. (Suspiro) Bueno, ya que ella organizo todo de esta forma creo que no tengo más opción que ir a cuidar a Lacy de todos modos.- Se quejó mentalmente, sabiendo que si él no iba a cuidarla luego tendría problemas con la manipuladora chica con coletas, y eso es algo que nadie en su sano juicio buscaría.
Casa de los Gloud. Entrada. Exterior.
A los pocos minutos de haber abandonado el cuarto de Leia, Lemy ya se encontraba de pie frente a la puerta principal de la casa de los Gloud. Siguiendo una indicación dada por la chica responsable de esta serie de eventos, Lemy encontró la llave para abrir la puerta escondida en uno de los marcos exteriores de la ventana, lugar donde la entrenadora Lynn había dicho que las dejaría.
Casa de los Gloud. 1er piso. Living.
Con la puerta del frente finalmente abierta, nuestro querido protagonista se asomó ligeramente por el marco y comprobó que realmente no hubiese nadie en la casa. Al encontrar el living en silencio, cosa extremadamente rara en esta familia en particular, las dudas del chico quedaron despejadas, pero solo por si acaso decidió saludar al momento de entrar.
-Hola. Con permiso. ¿Hay alguien aquí?-
El anuncio de su incursión a la residencia no fue respondido por nadie, razón por la cual Lemy comenzó a moverse con mayor confianza dentro del hogar de sus vecinos.
-Realmente no parece que haya nadie aquí, eso es…bueno, supongo. Ahora, si la memoria no me falla, el cuarto de Lacy debería estar por…- Comentó en voz alta el chico, momentos antes de que comenzará a hacer memoria sobre cuál de todas las habitaciones del segundo piso de la casa le correspondía a Lacy.
Si bien, la residencia de los Gloud no era muy distinta a la casa prefabricada de su familia, era necesario recordar que cuarto le pertenecía a cada integrante de la familia de cabello marrón. Él recordó que los dos cuartos de la planta baja le pertenecían a la entrenadora Lynn y la maestra de Kindergarten Luan. También, que el cuarto junto al baño del segundo piso le pertenecía a la excéntrica científica Lisa y a su pequeña Lulu, aunque claro, era más fácil decir que ese lugar era una rara combinación entre una habitación y un mini-laboratorio casero, Lemy solo había entrado ahí una vez, pero eso fue suficiente para que nunca desease regresar.
-Geeez. Espero no tener que volver a ver ese lugar otra vez.- Comentó él, mientras un escalofrío le recorrió la espalda luego de recordar su última visita a ese lugar.
Volviendo al tema de la distribución de cuartos, Lemy finalmente llego a los últimos dos faltantes y comenzó a debatirse cuál de los dos le pertenecía a Lacy.
-Veamos, la habitación de Liby era la que estaba junto al armario de suministro y bajo la entrada al ático o…¿Ese era el de Lacy?- Al momento en que él se puso a meditar sobre ello, el sonido de una caída repentina y una queja ruidosa lo hicieron abandonar su reflexión y llevarlo a subir en un segundo las escaleras. -¡Lacy! ¡Ya voy!- -Creo que eso simplifica las cosas.-
Casa de los Gloud. 2er piso. Cuarto de Lacy.
Lemy subió entonces hasta el segundo piso de la casa y llego hasta la fuente de los ruidos, los cuales resultaron provenir del cuarto junto al armario que había mencionado antes. Sin perder el tiempo, él abrió la puerta la habitación y de inmediato llamó a la ocupante de la misma.
-¡LACY! ¿¡ESTÁS BIEN!?-
Al entrar, él notó que la chica que supuestamente debía estar haciendo reposo se encontraba tirada en el suelo y a una gran distancia de su cama.
-¿Lemy? ¿Viniste tú? ¿Qué no se supone que iba a venir Lyra?- Preguntó la muchacha, la cual trato de ponerse de pie pero al momento de hacer fuerza con su pierna derecha ella tuvo que sujetar su gemelo y soltar un pequeño suspiro de dolor.
-Ella no pudo venir, fue por eso que vine.- Respondió Lemy mientras se encaminaba al lugar donde estaba su amiga. –A ver, deja que te ayude a levantarte.-
Dicho eso, él se agacho para ofrecerle su hombro a la chica como una forma de apoyo. Lacy, admitiendo que le costaría trabajo levantarse por su cuenta, rodeo el cuello de Lemy con su brazo y dejo que este último la ayudase a ponerse de pie. Acto seguido, el par de chicos se encontraba caminando con tres piernas en dirección a la cama de la chica. Una vez que ella se encontró nuevamente recostada Lacy le agradeció al muchacho por su ayuda y Lemy finalmente sintió que era buen momento para preguntarle…
-¿Por qué estabas tirada en el piso? ¿Acaso trataste de levantarte para buscar algo?- Lo más lógico a pensar hubiera sido eso, pero con Lacy la lógica no siempre era la respuesta a todo.
-Oh, no. De hecho yo…estaba saltando la cuerda.-
-¿Qué?- Pensando que había oído mal, el chico hizo un poco de memoria y luego miró hacia atrás para confirmar algo. Sin duda había una cuerda de saltar tirada en el lugar donde él había hallado a la chica, por lo cual se vio obligado a aceptar que había oído bien. -¿Saltando la cuerda? ¿¡Teniendo un desgarre en tú pierna!?- La sorpresa de Lemy no era para menos, ¿Quién en su sano juicio se pondría a hacer ejercicio en este estado? -¡Y estando sola en la casa! ¿¡Estás loca!? ¿¡Porque harías algo cómo eso!?-
-Yo solo estaba aburrida por estar tanto tiempo sola. Estar en cama todo el día no es algo que me divierta mucho, ¿Sabes?- La chica respondió a la pregunta mientras desviaba la mirada, hacía un puchero con los labios y chocaba las puntas de sus dedos índices uno con él otro, como si estuviera admitiendo que lo que hizo había estado mal. –Así que vi mi cuerda y pensé "Oye, si solo uso mi pierna izquierda para saltar no debería tener problemas". De esa forma tendría algo para hacer y podría ejercitar mi pierna no dominante. Creí que sería una buena idea, pero termine enredándome y cayendo luego de hacer unos míseros 8 minutos.- Acotó ella, dando a entender que por lo general podía durar mucho más tiempo.
-Como sea, ahora que estoy aquí no voy a dejar que vuelvas a hacer algo así. Podrías terminar aún más lastimada de lo que ya estás.- Declaró Lemy mientras acomodaba varias almohadas alrededor y por debajo de la pierna de la chica, dándole así soporte y protección. –Ya lo verás, me aseguraré de que el tiempo que permanezcas en cama no sea tan malo. Si necesitas algo, solo házmelo saber.-
-Bien. En ese caso ¿Por qué no me traes algo de comer?- Pidió la chica, visiblemente molesta por la idea de quedarse sin hacer absolutamente nada, pero no por la declaración que acababa de hacer el muchacho.
-De acuerdo. Te traeré algo que te ayude a levantar ese animó.- Dijo Lemy al momento de voltearse y dirigirse hacia la cocina de la casa.
-"Levantar" ¿Eh?- Susurro la chica mientras observaba los bíceps en sus dos brazos, lo cual nuevamente le había dado una idea. –Si no puedo usar las piernas entonces bien podría…- Continuó divagando para sí misma, mientras una ceja de su rostro se elevaba luego de que acabase de ocurrírsele una nueva idea.
Lemy obviamente pudo oír los pensamientos en voz alta que la muchacha acababa de dejar salir, razón por la cual se volteo para decir algo antes de abandonar el cuarto.
-¡Lacy, en serio! ¡Ya deja eso y descansa!-
-Pfft…aguafiestas…- Tras ser nuevamente regañada, la chica tuvo entonces que abandonar la idea de usar sus pesas y limitarse a esperar el regreso del chico con su comida.
Fue así como la tarde compartida de ambos dio inicio y como poco a poco, Lemy fue logrando cambiar el mal humor de la convaleciente muchacha. Para empezar, el bocadillo que él le preparo a la chica se trataba de uno que solo su padre y, por alguna razón, Lacy disfrutaban enormemente, un sándwich de mantequilla de maní y chucrut.
Luego de comer, ambos jugaron a uno de los tantos juegos de mesa de temática deportiva que la chica tenía en su cuarto. En varias partidas, Lemy había conseguido dar una buena pelea, pero de alguna forma Lacy siempre se las arreglaba para ganar con una jugada magistral o un golpe increíble de buena suerte. En resumen, él no fue capaz de ganar ni una sola vez, pero el solo hecho de darle una buena pelea a su amiga ya le parecía un gran logro. A fin de cuentas, Lacy era una buena ganadora, así que por más que perdiese Lemy no debía preocuparse por escuchar burlas al respecto, lo cual le quitaba presión al juego, pero al mismo tiempo lo hacía mucho más disfrutable para ambas partes.
Después de agotar varios de los juegos en el catálogo de la chica, ambos comenzaron a charlar de cosas de su vida diaria, como hacía tiempo que no hacían. En dicha conversación se englobaron temas como, la forma en que Lacy sufrió su herida mientras jugaba con su equipo de hockey, una pequeña lista de teorías sobre donde se habría ido la Lulu en este último escape de casa y un intercambio de anécdotas de algunos de sus conocidos, entre las cuales las más interesantes resultaron ser de Lyra en sus intentos por "Purificar" al mundo y a las personas a su alrededor y Lupa con sus transgresiones del día a día.
Cabe destacar que para ese momento tanto la chica que debía permanecer en reposo y el muchacho que había sido obligado a cuidarla debido a ciertas circunstancias ya habían dejado de lado todo lo que inicialmente les había molestado de la situación y ahora simplemente estaban gozando de la compañía del otro.
-Sabes, Lem. Tengo que admitir que tenía mis dudas acerca de que hayas venido a cuidarme.- Dejo salir Lacy en un tono de voz calmado mientras reposaba su espalda contra el respaldo de su cama.
-Wow. Gracias. Eres MUY tierna por decir eso.- Contestó Lemy, de manera notoriamente sarcástica, y no precisamente molesta ya que intuyo que la chica todavía tenía algo que decir.
-Pero a decir verdad…me alegro de que hayas venido a pasar la tarde conmigo.- Terminó de decir ella, de una forma muy honesta y alegre, mientras que una sonrisa pura y encantadora se dibujaba en su rostro y hacía resaltar de forma hermosa sus dos dientes frontales.
Al ser golpeado por la sorpresa de encontrar el encanto femenino latente dentro de la chica, Lemy no pudo evitar enrojecerse y empezar a sentirse nervioso.
-Joder. Ella se ve…¡Radiante!-
-¿Umm? Lemy…¿Estás bien?- Preguntó la muchacha, quien tras desaparecer su sonrisa, se terminó encontrando al chico frente a ella con una expresión rara que ella no logró interpretar.
-¿Eh? ¡Oh, si! E-estoy bien. S-solo…necesito salir un momento ¿Si? Ahora vuelvo.- Contestó él justo antes de correr hacia la puerta y salir del cuarto.
-Mmm…¿Ok?- Al quedarse sola en la habitación, la chica simplemente decidió hacer tiempo tomando su celular y mirando cosas en él.
Casa de los Gloud. 2er piso. Pasillo.
En el momento en el que se encontró del otro lado de la puerta, el muchacho dio un par de pasos para alejarse del cuarto de Lacy y comenzó a monologar consigo mismo.
-Oh cielos. Eso fue…inesperado. Jamás pensé que vería a Lacy de esa forma, pero esa inocencia suya es…encantadora.-Admitió él, mientras una imagen de la sonrisa de la chica se volvía a formar en su cabeza. –Joder. Hasta ahora solo me había encontrado con chicas que ya eran pervertidas desde un inicio. Esto es algo verdaderamente nuevo para mí.- Comentó, refiriéndose obviamente a sus encuentros anteriores con Leia, quien a pesar de su corta edad ya tenía un corazón corrompido y alguna clase de conocimiento sobre el tema, y con Loan, quien ya podría catalogarse como una pervertida acérrima. –Y Leia esperaba que me aprovechara de ella solo por eso. ¡Ni hablar! Yo no seré el responsable de corromper a alguien así. Simplemente seguiré cuidando de ella hasta que su familia vuelva a casa.- Lemy acababa de tomar una decisión y no pensaba dar marcha atrás con ella, él no se aprovecharía de Lacy ni haría nada que ella no quisiera hacer con él, así que con gusto afrontaría las consecuencias de rechazar y oponerse a las indicaciones de su "Socia" una vez que esta se enterase de ese hecho. –Aunque ahora que lo pienso, es raro que ella todavía no me haya enviado nada acerca del plan.- Mencionó con intriga poco antes de que un grito de asombro, proveniente del cuarto de Lacy, lo apartará del hilo de sus pensamientos.
-¡NO PUEDE SER! ¡INCREÍBLE!-
Al escuchar el exabrupto de la muchacha, Lemy no pudo evitar preguntarse "¿A qué se debía?", pero antes de que siquiera tuviese la oportunidad de formular una teoría al respecto, un mensaje proveniente de la pequeña rubia acababa de llegarle y ponía lo siguiente.
-Ya me encargue de todo, Lem. Tú solo síguele la corriente y disfruta (Emoji "Wink") (Emoji "Smirking Face"). PD: Lamento la demora. La edición de video no es uno de mis puntos fuertes (Emoji "Silly Face").-
-¿Eh? ¿Qué quiere decir con eso? Ella no me envió ningún video…- Eso fue lo que el chico dijo al principio, pero luego de analizar un poco las cosas fue que finalmente logró razonar una respuesta. –N-no me digas…ese video que edito…¿¡SE LO ENVIÓ A LACY!?-
Como si una fuerza mayor diese respuesta a su pregunta, Lemy escucho como la chica volvía a dejar salir una exclamación de asombro sobre, lo que sea que ella estuviese viendo.
-Y pensar que se podía hacer algo así. ¡No tenía ni idea!-
Pálido tras confirmar sus sospechas, Lemy solo pudo ventilar sus pensamientos y felicitar en parte a Leia por la forma en que acababa de acorralarlo para que terminará haciendo algo junto a la chica.
-¿¡"Solo síguele la corriente"!? ¿¡Esas son todas las instrucciones que me envió!? ¿¡Qué acaso no podía enviarme el video a mí también!?- Por un segundo, él estuvo a punto de enviarle un mensaje de respuesta a Leia, pero antes de que terminase de redactarlo recibió un llamado de Lacy.
-¡Lemy! ¡Ven rápido! ¡Tienes que ver lo que me acaba de enviar Leia!-
Viendo que no tenía opción, el chico dio un suspiro de resignación antes de responder al llamado de la muchacha.
-Ya voy…- Exclamó él al momento de marchar en dirección hacia el cuarto de Lacy.
Casa de los Gloud. 2er piso. Cuarto de Lacy.
Una vez hubo regresado a la habitación, el chico pudo ver como una emocionada Lacy se encontraba saltando ligeramente sobre la superficie de su cama y le hacía señas con la mano para que se apresurase en sentarse a su lado para ver el video en su celular.
-¿D-de que se trata?- Preguntó el chico el cual, a pesar de no tener conocimiento preciso del contenido del video, sabía bien lo que este desencadenaría.
-Es un video que muestra un método para sanar una herida como la mía con una serie de masajes.- Explicó ella mientras pegaba su celular a los ojos de Lemy para que este viese el inicio del mismo.
Al ver el comienzo del video Lemy pudo notar de inmediato el supuesto trabajo de edición que había hecho Leia. El título de inicio tenía escrito "Como acelerar la recuperación de un desgarro muscular" con una tipografía básica y colorida, que difícilmente se usaría en un video hecho por un profesional, y había un logo que parecía ser de una prestigiosa organización de salud pegado de manera poco sutil sobre un fondo de color negro, lo cual le hizo pensar que ella había usado un programa de dibujo básico para hacer dicho título y que simplemente lo había colocado luego con algún editor de video. Francamente, era un trabajo tan mal hecho que simplemente era difícil imaginar que alguien pudiese creer en él, pero…
-¿No es genial? Incluso tiene el logo de un no-se-qué de estudios médicos. Eso confirma que es cierto, ¿O no?- Tal parece que eso si había bastado para convencer a Lacy.
-S-si. Eso creo.- Respondió Lemy, apenado de tener que mentirle a la chica mientras su rostro se iluminaba de esperanza y emoción. –No puedo creer que realmente se lo creyera.-
Pasada la tarjeta de inicio del video, lo que siguió fue el monologo de un doctor hablando en un idioma desconocido para cualquiera de los dos chicos, pero tenía a un costado un pequeño texto con su nombre y el agregado de "Fisioterapeuta de renombre mundial". Lo único que le daba sentido a sus palabras eran unos subtítulos, escritos con las mismas letras que la pantalla de título y con una mala sincronía con el audio que era notable a simple vista. Y aun así, Lacy no parecía dudar ni por un segundo de su veracidad.
-Ese sujeto en el video dice que con estos masajes especiales se puede acelerar la recuperación de manera considerable. Dime ¿¡NO ES GENIAL!?-
-Umm. Claro.- Tan cortante como antes, Lemy respondió a la pregunta de la chica todavía sin creer a que alcance llegaba su ingenuidad. -¿Es enserio, Lacy? ¡Hasta un niño se daría cuenta de lo falso que es esto!-
Poniéndole pausa al video, la chica se volteó para pedirle un favor a Lemy.
-Y es por eso que te necesito, Lem. ¿Podrías seguir las instrucciones del video y ayudarme a sanar?-
-Muy bien, Lem. Esta farsa ya llegó muy lejos. No sé exactamente qué es lo que habrá en el resto de este "Método de sanación" pero puedo hacerme una idea aproximada. Así que se fuerte y dile la verdad a esta chica antes de que haga algo de lo que se pueda arrepentir.-
Cerrando los ojos y tomando aire para calmarse, el chico finalmente se puso firme y cruzo su mirada con la de la chica.
-Lacy ese video es…- Él se detuvo en seco ya que, por segunda vez en el día se terminó encontrando con el lado más tierno y encantador de la chica, la cual se encontraba juntando las manos y haciendo ojos de cachorrito, en una clara actitud de súplica. –Es…es algo…- Ante esa visión el muchacho quedo simplemente paralizado, ya que podía imaginarse la mirada de decepción y tristeza que adoptaría Lacy si él decidía contarle la verdad. Su debate interno acerca de que debía hacer se prolongó unos segundos, hasta que un comentario final de la chica fue lo que finalmente lo hizo decidirse.
-Por favor~ ¿Puedes hacer esto por mí?-
Eso sirvió como el último clavo en el ataúd de su frágil fuerza de voluntad. Así que, con voz temblorosa, Lemy dio finalmente su respuesta.
-De acuerdo…l-lo haré.-
-¡Yay! ¡Lemy! ¡Gracias! ¡Gracias! ¡GRACIAS!- Exclamó la muchacha con evidente emoción y alegría por la respuesta del chico.
Por su parte, Lemy solo pudo pensar una cosa mientras agachaba la cabeza por su vergonzosa falta de decisión.
-Soy…de lo peor.-
…
Una vez que el chico hubo tomado una decisión, tanto él como Lacy tuvieron que cambiar la posición en la que se encontraban para así coincidir con lo que se estaba mostrando al comienzo del "Método de sanación". La peculiar pareja de dudosos expertos de la salud se encontraba posando de la siguiente forma, la mujer se hallaba sentada con las piernas cruzadas sobre la superficie de una cama de hospital, mientras que su "Masajista" se encontraba de rodillas detrás de ella.
-Muy bien, Lem. Creo que yo ya estoy lista. ¿Qué me dices tú? ¿Ya estás en la misma postura que se muestra en el video?-
-Si. Ya estoy listo.- Contestó el muchacho, quien aún tenía la culpa pintada en su rostro.
-¡Genial! ¡Entonces comencemos de una vez!- Exclamó Lacy al momento de pulsar el botón de "Play" en la pantalla de su celular, el cual ahora se encontraba colocado frente a ella en un soporte, para que de esa forma ambos fueran capaces de verlo a medida que avanzaban.
El masaje dio inició y el hombre encargado de darlo comenzó frotando sus manos alrededor de los hombros y el cuello de la mujer frente a él, justificando que esto era algo necesario para así aflojar los músculos de la persona a tratar.
-Ya lo escuchaste. Empieza a masajear mis hombros y mi cuello.-
-De acuerdo, ya voy.- Contestó el chico, momentos antes de acatar el pedido de su amiga e imitar lo mejor que pudo la forma de masajear que se estaba mostrando en pantalla, asegurándose de no usar demasiada fuerza mientras lo hacía.
La forma en que el hombre en el video usaba sus manos no mostraba una gran dificultad para ser imitada por alguien como Lemy, ya que lo único que tenía que hacer era posar la punta de sus dedos sobre la piel y ejercer presión con los pulgares para así deshacerse de cualquier molestia que se encontrase en su recorrido de lado a lado.
-Oh vamos, Lem. Sé que puedes hacer algo mejor que eso. Mi cuello está muy entumido luego de haber estado tanto tiempo en reposo, así que no tengas miedo de hacerlo con un poco de fuerza.- Comentó Lacy, la cual había movido de un lado a otro su cabeza para hacer que tronasen los huesos de su cuello y así dejar en claro su punto.
-Está bien, está bien. Lo entiendo. Solo…no vuelvas a hacer eso. Suena muy feo.- Replicó Lemy, quien instintivamente se froto su propio cuello e hizo una expresión de dolor luego de escuchar el estrepitoso sonido que acababan de producir los huesos de su amiga.
-Como quieras, niñita. Solo pon a trabajar esas manos, ¿Ok?-
Inmediatamente luego de ese comentario, Lemy poso nuevamente ambas manos sobre la chica y comenzó a aplicar toda la fuerza de sus dedos en la zona que el video indicaba que debía de masajear. En este segundo intento el resultado fue muy distinto, ya que la muchacha comenzaba a mostrar signos de estar disfrutando cada vez más de la experiencia a medida que los nudos de su cuello lentamente comenzaban a desenredarse, quitándole una gran cantidad de estrés físico que tenía acumulado.
-Oh si. Eso está mejor. Mucho mejor, Lem. Si sigues así seguro que me habré recuperado por completo antes del próximo juego de Hockey. No vayas a aflojar el ritmo ahora ¿De acuerdo?- Dijo ella mientras comenzaba a balancear su cuello de un lado al otro.
-Aun sabiendo que todo esto no es más que una pobre escusa que Leia creo para hacer que yo consiguiese tener sexo con Lacy, de cierta forma me alegro de ver que ella esté disfrutando de esto por ahora.-
Luego de haber pasado un par de minutos atendiendo el cuello de la chica, Lemy tuvo que movilizar sus manos sobre la siguiente zona que el video indicaba que debía atenderse, la espalda. El proceso en sí no vario mucho al cambiar la posición, pero la diferencia más notable fue que cada cierto tiempo el chico tuvo que colocar su codo en el centro de la espalda de Lacy y hacer una buena cantidad de presión sobre la misma. Él tuvo sus dudas sobre ello al principio, pero viendo lo bien que le fue en la primera parte del masaje rápidamente se aventuró a hacerlo y logro así un resultado que lo dejo impresionado.
-¡Ahhhhhh! ¡Dios, Lem! Eso es…¡ESTUPENDO!-
Lo que provocó esa clase de reacción en la chica fue la sensación de liberación y descontractura que repentinamente comenzó a extenderse a lo largo y ancho de su espina, haciéndola experimentar un goce que hasta ese momento había sido desconocido para ella. Básicamente se podría decir que el objetivo de tal brusco masaje era inyectar una descarga de placer directamente en el centro de distribución motriz del cuerpo, pero claro. En consecuencia a dicha sensación abrumadora de disfrute el cuerpo de Lacy comenzó a estremecerse y a ganar calor corporal cada vez que llegaba el momento en el que Lemy colocaba su codo en algún lugar de su bien entrenada espalda.
Cabe aclarar dos cosas importantes. La primera de ellas es que el hecho de que los roces y masajes de Lemy tuvieran tal efecto en Lacy eran en parte debido a la técnica que ambos estaban viendo en el video pero en mayor medida se debían a que, sin saberlo, el chico tenía la facilidad de encontrar y hacer brotar el alivio, el placer y la excitación de los músculos y poros más fatigados, estresados y necesitados de la muchacha, causando así las embriagadoras oleadas de goce que ella estaba viviendo en este momento. La otra cosa a destacar sería que, a pesar de haberse percatado del aumento en el nivel de los gritos y jadeos de su amiga, Lemy aun veía ese tipo de reacción como una de alivio y no como una de placer, por lo cual no pudo notar el momento en que la respiración y el ritmo cardiaco de Lacy comenzaron a acelerarse en antelación a lo que estaba a punto de venir.
-Vaya. Ese fue un grito muy fuerte. No pese que alguien se pudiera poner así solo por un simple masaje. Si se pone así solo con esto, me pregunto cómo se pondría ella si yo…- Dejando volar su imaginación por un momento, Lemy pensó en cómo podría terminar la chica si él usase alguna de sus experiencias en "Juego Previo" en ella, y termino visualizando a una Lacy sumisa, jadeante y complaciente posando justo en frente de él, con la espalda puesta sobre la cama y con las piernas bien abiertas para invitarlo a continuar luego de una sesión de caricias y lamidas que la dejarían expectante y deseosa antes del "Evento Principal". –Ejejeje. Eso no estaría nada mal…- Siendo absorbido momentáneamente por esa imagen el chico terminó haciendo una expresión pervertida involuntaria, de la cual solo pudo deshacerse luego de recordar su negativa ante la idea de aprovecharse de la inocencia de su amiga. -¡No! ¡No pienses en eso! ¡ALEJA ESA IDEA DE TÚ CABEZA! ¡No puedes aprovecharte de alguien que confía en ti! ¡NO ERES LEIA, así que deja de pensar como ella!- Se regañó a sí mismo mientras agitaba su cabeza para así despojarse de los restos de la imagen que lo tentaban.
Un detalle que el chico había pasado por alto al estar en medio de su soliloquio fue que Lacy había dicho una serie de frases que denotaban sorpresa, incredulidad y duda respecto a algo que estaba viendo. Cuando Lemy hubo terminado de hablar consigo mismo, él finalmente se dio cuenta de la actitud anormal de la chica, así que dirigió su mirada a la misma dirección a la que apuntaban los ojos de esta última, llevándose así una gran sorpresa y terminando con una expresión facial muy similar a la de la muchacha.
Ante la mirada de los dos jóvenes se desarrollaba una nueva escena en la cual el hombre se hallaba masajeando los pechos de su asistente de una manera muy entusiasta y sumamente pervertida. En dicha escena, el masajista había descubierto uno de los dos voluptuosos senos de la mujer, al cual descaradamente comenzó a presionar y sacudir mientras este yacía sobre su mano abierta. En contraste, su otra mano se encontraba sujetando de manera viciosa el erecto pezón que sobresalía de la delgada capa de tela que aún cubría el pecho restante de la belleza de treinta y tantos que lo acompañaba. Otra cosa a destacar de la escena era la forma en la que el instructor usaba su boca para lamer ligeramente el interior de la oreja de su compañera u ocasionalmente morderle una parte de la misma, recibiendo como recompensa un gemido por parte de esta última.
-¿Qué…? ¿Ca…? ¿¡…RAJOS!?- Incapaz de decir otra cosa luego de ver el impactante giro que acababa de dar la película, la mente de Lemy comenzó a divagar con el fin de procesar mejor la situación. –A ver, a ver. ¿Qué pasó? ¿Cómo fue que pasamos de un simple masaje a algo como eso? Los que salen en el video siguen siendo los mismos que al inicio, así que Leia no pudo haber incluido esta escena de la nada. Por lo tanto…lo más lógico sería que…- Luego de analizar los detalles antes mencionados, el chico dio con una explicación que acomodaría todas las piezas en su lugar. -No será que…¿¡ESE VIDEO FUESE UNA PORNO DESDE EL INICIO!?- En el momento en que él llegó a esa conclusión, casi como si hubiera sido obra del destino, la pareja en el video dijeron unos diálogos tan trillados y genéricos en las películas XXX que fue más que suficiente para confirmar las sospechas a las que el muchacho había llegado.
-"Ahora que terminamos con la parte de atrás, espero que no te importe recibir un tratamiento igual en la parte de adelante. Las mujeres bellas como tú acumulan una gran cantidad de tensión en estas zonas".-
-"Mmm. Siéntase libre de "Tratar" lo que usted quiera. Usted es el doctor aquí, ¿Verdad?".-
-Confirmado. Esto ¡ES! una porno.- Exclamó en su mente el chico, justo antes de pasar al siguiente tema de mayor interés en su lista actual. -¡Mierda! No pensé que la cosa se desarrollaría de manera tan abrupta e inesperada. Supongo que ese era el objetivo de Leia desde un principio. Admito que me hubiera sido difícil fingir sorpresa si hubiese sabido de qué trataba la película desde un inicio.- Dándose cuenta finalmente del motivo por el cual la pequeña rubia había decidido compartirle la menor cantidad de información posible, Lemy pudo admitir la genialidad de dicha decisión y pasar a la última y más importante cuestión en este momento. –Bueno, eso ya no importa. De lo que me debo preocupar ahora es de Lacy. ¿Cómo irá a reaccionar ella tras ver esto?-
Pasaron varios segundos y un silencio incomodo se hizo presente en la habitación, siendo interrumpido solamente por los incesantes retumbos producidos por el corazón de Lacy y los ocasionales sonidos del video que aún seguía su curso. Finalmente, luego de llevarse una mano al pecho y soltar un suspiro, Lacy finalmente rompió la tensión del lugar.
-Lem…-
-¿S-si? ¿Qué pasa?-
-Dime…¿P-por qué te…detuviste?-
-¿¡QUÉ!?- Yendo en contra de cualquier tipo de reacción que él habría predicho, la chica que tenía enfrente no mostraba indicios de querer detenerse luego de ver en qué consistía la siguiente parte del "Tratamiento".
Esto hizo que Lemy se preguntase si el motivo de su amiga aún seguía siendo la búsqueda de una recuperación más rápida o si por el contrario ella simplemente quería continuar por simple gusto o curiosidad de probar lo que estaba viendo en pantalla. Fuese como fuese el caso, el siguiente comentario de la muchacha no hizo más que sorprender nuevamente al chico.
-¿Acaso es porque…n-no tengo los pechos grandes como esa chica del video?- Preguntó Lacy, con un sonrojo en la cara y una gran dificultad a la hora de hablar.
-¿¡EH!? ¿¡P-por qué preguntas eso!?-
Era cierto que los pechos poco desarrollados de Lacy difícilmente podrían considerarse como "Competencia" si se los comparaba con el par que mostraba tener la chica de la película, pero por supuesto que esa no era la razón por la cual Lemy no se había decidido a continuar.
-¡N-no te hagas el tonto! ¡Tú dejaste de masajearme al momento en que viste los pechos de la mujer en el video! ¡Seguro pensaste cosas como "¿Y ahora que se supone que masajee si ahí no hay nada?" o "Si hago eso con las "Picaduras de Mosquito" de ella, ¿Realmente serviría de algo?" ¿¡NO ES ASÍ!?- Gritó Lacy mientras se llevaba una mano a su pecho plano y se volteaba para verle la cara al chico.
-¿¡Qué!? ¡N-no…! ¡Yo no…! ¡JAMÁS se me pasó esa idea por la cabeza! ¡Lo juró!- Viendo lo molesta y sensible que estaba la chica ante un tema tal como el tamaño de su busto, Lemy decidió que lo mejor sería negarse a aceptar las acusaciones de su amiga, y de pasó aprovechar para ponerle un punto final a todo esto. –¡Y-yo solo pensé que este "Tratamiento" se puso muy raro de repente! ¿¡No lo crees!? Es decir…¡Mira lo que están haciendo! ¿¡Realmente crees que eso sea parte de algún proceso de curación serio!?-
Lacy se mostró pensativa por un par de segundos, luego giro su cabeza para ver nuevamente lo que se mostraba en el video, finalizando su recorrido fijando su mirada hacía Lemy y dedicándole una mirada que demostraba enojo y un poco de confusión.
-¿De qué hablas? Yo no veo nada raro ahí. Si vas a ponerte a inventar excusas, al menos invéntate una que sea más creíble.-
-Razonar con esta chica es imposible, su sentido común no es el mismo que el mío. ¿CÓMO RAYOS ES QUE A LEIA LE RESULTO TAN FÁCIL MANIPULARLA?- Incrédulo por la respuesta que acababa de conseguir, Lemy entendió que tendría que encarar las cosas desde otro ángulo si quería convencerla. –Muy bien, escucha, Lacy…- Él iba a hacer un último intento de detenerla, pero al momento en que comenzó a hablar, fue abruptamente interrumpido.
-¡No, quiero que tú seas el que me escuche a mí! ¡Te voy a dar solo dos opciones! ¡La primera, te vas de aquí en silencio, admitiendo que tienes un problema con las chicas de pecho plano!- Exclamó la muchacha en un tono de ultimátum que fácilmente logró reducir al chico y obligarlo a asumir una postura sumisa, aferrándose al respaldo de la cama. Acto seguido, y para sorpresa de Lemy, Lacy se quitó la camisa de mangas cortas de color rojo que la caracterizaba y dejó a la vista su pecho. –O te quedas aquí para terminar de ayudarme y hacerme ver que no eres un maldito superficial.-
Cabe destacar que la apariencia de los pechos de Lacy, como ya se había insinuado previamente, era plana en su mayoría pero inequívocamente había algo ahí. Se podría decir que ambos senos podrían ser comparables con unos pequeños montes que se alzan por lo alto de un terreno plano y que cuya altura no se alejaba mucho del nivel del resto de los alrededores. No obstante, aquellos pequeños montes poseían una "Cúspide", por decirle de algún modo, la cual no solo le daba otro par de centímetros de altura, sino que además introducía un color rosa hermoso que ocupaba gran parte del "Monte" sobre el que estaba colocado y desentonaba con el resto del color piel del lugar. Dicho de una forma más clara y resumida, Lacy poseía la clase de pechos pequeños que poseían unos pezones vistosos y unas aureolas que ocupaban una tercera parte de su tamaño total.
Al tener frente a la muchacha semi-desnuda frente a él, presionándolo para tomar una decisión que cambiaría para bien o para mal la forma en que ella lo vería de ahora en más, Lemy solo pudo llegar a la conclusión que acababa de pasar el punto de no retorno y que, por extraño que parezca, seguir las instrucciones del video y acabar follando con la chica sería lo único que haría que ella no lo considerase un idiota o una mala persona.
-Así que…¿Esas son mis únicas opciones? ¿Estás segura de querer hacer "Eso" de ahí?- Preguntó Lemy, dándole así a la chica una última oportunidad de dar marcha atrás.
-¡Ya me oíste! ¡Así que decídete de una vez! ¡Has eso conmigo o vete de aquí! ¡DECÍDETE!- Respondió Lacy, en el mismo tono de voz inflexible que había usado previamente.
-Muy bien…en ese caso…- Comenzó a decir el chico, en un tono de voz calmado y cabizbajo mientras se formaba una sombra alrededor de sus ojos y frente. -¡ELIJO QUEDARME Y LLEGAR HASTA EL FINAL CON ESTE "MASAJE"!- Gritó Lemy, tras haber llegado al límite de su paciencia y elegir hacer lo que se supone que había venido a hacer en ese lugar en primer lugar. Inmediatamente después de eso, él sujeto a la chica de los hombros y la volvió a acomodar en la posición en la que ella se había encontrado durante las dos primeras partes del proceso. -¡Solo espero que luego no me vengas con que te arrepientas de esto, ya que tú fuiste la que insistió!-
Y con eso último dicho, Lemy finalmente adopto la controversial posición que había sido la detonante de aquella pequeña discusión entre él y Lacy. Su mano derecha se ciñó alrededor del casi inexistente seno derecho de la chica, mientras que con los dedos índice y pulgar de su mano izquierda sujeto el pezón del lado antes mencionado, estirándolo y pellizcándolo de forma tal que mismo no tuvo más remedio que ponerse duro de inmediato.
-¡Aaaaah! ¡O-oye! ¡No empieces a hacer eso de repente! ¡Yo…! ¡Ooooh! ¡N-no estaba preparada!- Se quejó la chica mientras era presa del implacable y abrumador agarre que Lemy había implementado sobre ella, el cual, por razones más allá de su comprensión, la estaba haciendo sentir de una forma más estimulada y agitada que la parte anterior de su "Proceso de sanación".
-¿Pero qué dices? Según tú, yo era el único que no estaba listo para seguir. ¿Acaso ahora no quieres continuar? ¿Esto es más intenso de lo que esperabas?- Preguntó el chico, momentos antes de comenzar a deslizar su lengua sobre el cuello de la muchacha, causando así un escalofrió en la misma.
-P-pues…yo…- Quedándose sin palabras ante las sobrecogedoras sensaciones que ella estaba recibiendo de sus pechos y también, pero en menor medida, de su cuello Lacy no pudo negar de que ella había incitado al chico a esto, pero aun así… -Yo solo…no me esperaba que esto fuese TAN intenso.-
Lemy, sonriendo maliciosamente ante el desasosiego de la muchacha, el cual le resultaba encantador, solo pudo decir una cosa al respecto.
-Entonces te sugiero que te prepares, porque las cosas solo van a subir de nivel justo ahora.- Declaró el chico, el cual parecía estar fijando su vista en algún lugar en particular.
-¿Eh? ¿Qué quieres decir con…?- Intentó preguntar Lacy, antes de que la mano izquierda de Lemy se desprendiese del pecho que había estado sujetando hasta ese momento para tomarla rápidamente de la barbilla e introducir su dedo índice en el interior de su boca, frotando con él la lengua de la anonadada muchacha. -¿¡Hm-mmm!?- -¿¡Pero qué…!?- Siendo incapaz de hablar con claridad, Lacy aun así hizo un esfuerzo para tratar de pedir una explicación sobre este repentino accionar.
-¿Qué? ¿No te diste cuenta? Esta es la siguiente parte que debo atender. Lo muestran ahí en el video.-
Al escuchar esas palabras, Lacy se voltea para ver lo que ocurría en la pantalla de su celular y, tal y como acababa de decir Lemy, el doctor encargado de realizar el masaje se encontraba sujetando a su paciente por detrás, mientras que con una mano molestaba de manera cada vez más variada al pezón de esta última, llegando al punto de retorcerlo ligeramente; su boca se encontraba pegada a la oreja de la mujer, mientras que su lengua se podía ver moviéndose entre los pliegues y el interior del aparato auditivo de esta última, llenándolo de restos de saliva y haciendo que quedase rojo debido a la cantidad de sangre que estaba fluyendo por dicho lugar; y finalmente estaba la otra mano, la cual se encontraba haciendo con exactitud lo mismo que Lemy acababa de hacer, su dedo se encontraba frotándose sobre la lengua de la chica.
Lacy quedo en shock al ver un escenario tan perturbador e impactante como ese, y darse cuenta de que de cierta forma ella debería estar viéndose como la mujer que se mostraba en el video, cosa que instintivamente la había llenado de excitación.
-¿Lo ves? No estoy haciendo nada que nuestro guía no nos haya indicado. ¿Verdad?- Dijo Lemy en un susurro sumamente sarcástico y condescendiente, el cual pronunció justamente al lado de la oreja de Lacy, momentos antes de soplar una pequeña cantidad de aire dentro de esta última, consiguiendo que se pusiera tan roja como la oreja de la mujer en el video.
Lacy no dijo nada al respecto, pero su rostro se enrojeció tanto que inclusive llego a equipararse con el color rojo que acababa de adaptar su oreja.
-Entonces…voy a continuar, ¿De acuerdo?- Con eso dicho, Lemy retomó el "Masaje" justo donde él lo había dejado.
El muchacho comenzó a mover nuevamente sus dedos para realizar un mete-saca constante dentro de la boca de Lacy, lo cual causo que su índice y anular quedaran rápidamente cubiertos de líquido, todo mientras su otra mano y su lengua realizaban las acciones mostradas por el hombre en la pantalla.
Esta clase de estimulaciones fueron las causantes de que el cuerpo de la muchacha sufriese de una serie de temblores mientras que las descargas provenientes de las zonas bajo el agarre de Lemy recorrían todos los rincones de su cuerpo hasta llegar directamente a la parte de su cerebro responsable de medir y coordinar el placer. De más está decir que la excitación de la chica era tal que todo su cuerpo era presa ahora de una sensación de calor indescriptible, cuyo origen era atribuido a su elevado ritmo cardiaco; sus pezones se hallaban completamente erectos; su boca, al estar bajo el asedio de los invasores dedos del muchacho, fue incapaz de seguir tragando su saliva de manera normal, por lo cual la misma ahora se encontraba brotando libremente y encontrando su destino al final de su barbilla; pero lo más destacable e importante de todo se hallaba en las zona de su vientre y su entrepierna, en dónde el primero parecía haber sido elegido como el lugar donde todo su calor corporal había decidido arremolinarse, y donde cada cierto tiempo surgía una contracción muscular intensa, casi como un pinchazo, la cual aparentemente era la responsable de hacer brotar un líquido pegajoso y caliente de su coño, haciendo que sus bragas poco a poco quedase más y más empapadas.
-¡Oh Dios! ¿Qué es esto? ¿Qué me sucede? ¿Qué es este calor que siento en mi…?- Se preguntó la muchacha, tras llevarse sus dos manos a la entrepierna para intentar impedir lo que sea que estuviese sucediendo ahí, pero al llegar solo pudo sentir la calidez del aire que rodeaba esa zona y la mancha de humedad que se había formado debajo de su intimidad. -¿Y porque siento que…? ¿Voy a explotar en cualquier momento?- Alcanzó a pensar ella, poco antes de que un respingo de placer la dejase con la mente en blanco y la hiciese retorcerse como no había hecho hasta ahora. -¡Ahhhhh! ¡L-Lemy, espera! Yo…siento algo…¡Algo está apunto de pasar! Algo está a punto de…¡SALIR!- Declaró ella tras librar su boca de los dedos del chico luego de su último exabrupto.
Lemy, siendo completamente consiente sobre lo que estaba a punto de experimentar el cuerpo de la muchacha no tuvo mejor idea que reforzar aún más su unión con un abrazo, haciendo que el trasero de su amiga se presionase contra el gran bulto que hace tiempo se había formado en sus pantalones. Estando tan profundamente unidos, él pudo sentir el descontrolado golpeteo dado por los latidos del corazón de la chica, lo cual le sirvió de indicio para saber lo cerca que estaba ella de alcanzar su orgasmo.
-Todo estará bien, Lacy. Yo estoy contigo. No tienes de que preocuparte. Todo lo que necesitas es…- Comenzó a decir Lemy mientras lentamente deslizaba su mano en dirección a la entrepierna de la chica.
Tras hacer que la muchacha retirase las dos manos que aun luchaban para detener la fuga de líquido que brotaba de su interior, Lemy finalmente tuvo al alcance de su mano al palpitante y sobrexcitado órgano sexual de Lacy. Bajándole levemente su short y haciendo a un lado el pequeño y empapado pedazo de tela que cubría el tesoro más valioso de su cuerpo femenino, el chico pudo observar como los labios de este se contraían de manera enérgica y constante, casi como si estuviesen parpadeando o tratando de arrastrar algo hacia su interior. Lemy, sabiendo bien lo que tenía que hacer para apaciguar la desesperación de la voraz boca inferior, dirigió dos de sus dedos a la parte inferior de los labios y luego los deslizó hacia arriba hasta terminar posando la punta de los mismos sobre aquel botón rosado, pequeño y erecto que coronaba la parte superior, el clítoris.
Demás está decir que el solo trayecto realizado por los dedos del muchacho para llegar a la zona antes mencionada ya había hecho que la voz de Lacy pasase a ser solo una colección de gemidos, jadeos y palabras incomprensibles, que sólo servían como el preámbulo para el grito que acompañaría a la "Explosión" que ella estaba a punto de liberar. Pero aún esa sensación fue poca cosa si la comparaba con la que tuvo luego de que el muchacho detuviese sus dedos sobre esa pequeña parte ubicada en la cima de su coño, la cual simple y llanamente la había hecho enmudecer. Fue en ese momento cuando el calor que ella había estado acumulando en su interior finalmente fue soltado en forma de un torrente acuoso, muy distinto al del líquido que por lo general salía de dicho lugar. El chorro de jugo misterioso salió disparado y formó, por un lado, un pequeño arco en el aire, mientras que la gran mayoría comenzó a salir expulsada hacia abajo y terminó derramándose sobre sus sábanas.
-¡DEJARLO SALIR!- Exclamó Lemy, sincronizando la finalización de su frase con el momento del clímax de su amiga.
-¡Ah! ¡AAAAAHHHH! ¡P-POR DIOS! ¿¡QUÉ ES...!? ¿¡QUÉ ES ESTO!? ¿¡PORQUE SALIÓ ESE LÍQUIDO!? Y...¿¡PORQUE NO SE DETIENE!? ¡AAAAAAAHHHHHHH!- Siendo sobrecogida por la intensidad del primer orgasmo de su vida Lacy no pudo hacer más que gritar y clavar sus uñas sobre la superficie de su cama, mientras todo el jugo acumulado en su interior abandonaba su cuerpo, dejándola únicamente con una sensación de alivio, liberación y éxtasis, como nunca antes hubiese creído posible.
Al momento en el que su orgasmo llego a su fin, la pobre chica no fue capaz de hacer otra cosa más que dejarse caer hacía atrás sabiendo que sería recogida por los brazos de Lemy y que así sería capaz de descansar y hacer un esfuerzo para recuperar su cada vez más escaso aliento.
-Así que…¿Qué te pareció? ¿Crees que eso fue suficiente para "Relajar" tus músculos?- Preguntó Lemy, una vez que sintió que la chica recostada sobre su pecho finalmente sería capaz de contestarle.
-Yo…si…c-creo que si. Eso fue…fue como si todo mi cuerpo…repentinamente hiciera "BOOM"…en todas partes y luego…todo lo malo dentro de él fuese expulsado y dejase solo lo bueno. Fue algo…genial~- Sin tener muy clara idea de lo que acababa de pasar, Lacy trato de expresar lo que sintió usando sus propias palabras, mientras que su rostro y cuerpo desbordaban con una aura de satisfacción absoluta. –Este tiene que ser el…mejor masaje del mundo. Ya no siento dolor en la pierna…de hecho, no siento nada más que…alegría.- Termino de decir ella, dando a entender que la sensación de euforia por la cual estaba pasando había sido capaz de "Apagar" el resto de sensaciones que no fuesen "Placer", algo parecido al efecto que tenía el alcohol o los fármacos.
-Me alegra oír eso, Lacy. Créeme que si.- Le dijo el muchacho mientras admiraba el rostro extasiado de su amiga y pensaba lo lindo que era y lo mucho que le gustaba verla en ese estado. -Pero…no creerás que ya hemos terminado, ¿O si?- Se aventuró a declarar él, logrando así una reacción de sorpresa por parte de la chica.
-¿Eh?-
-Si, mira bien. El video aún sigue, ¿Ves?- Continuó diciendo Lemy, poco antes de estirar su mano para alcanzar el celular de Lacy y acercar el mismo a los ojos de esta última.
Lacy observo brevemente con sus ojos aun aturdidos lo que estaba ocurriendo en la pantalla antes de hacer un comentario al respecto.
-C-cielos…eso parece…interesante. Pero creo que voy a necesitar un pequeño descanso antes de eso.-
-Lo entiendo. Te diré algo, veamos el resto del video antes de seguir, de esa forma tú tendrás tiempo de descansar y ya no tendremos que estar atentos a la pantalla para saber "Que viene después". ¿Te parece?- Sugirió Lemy, quien ya estaba ansioso por pasar a la parte principal, pero que también entendía cómo debía estar sintiéndose la muchacha.
-Es una buena idea, Lem. Hagamos eso.- Respondió Lacy antes de inclinar su cabeza y recostarla en una de las mejillas del chico, para luego dedicarse a examinar que es lo que tendría que hacer una vez que se recuperase por completo.
Fue así como ambos se quedaron en silencio y dejaron que el tiempo pasase junto con las explicitas imágenes mostradas en el largometraje del celular, las cuales fueron subiendo cada vez más y más su intensidad y causaron que tanto Lamy como Lacy reaccionasen de manera variada ante ellas.
-Oh…por…Dios. ¿E-esa cosa tiene que ir en…?- Se preguntó la chica mientras instintivamente se llevaba la mano a la entrepierna para así minimizar la sensación de calor que en ella empezaba a formarse.
-No está mal, no está nada mal. Debo recordar preguntarle a Leia donde fue que encontró este video.-
…
Varios minutos después, Lacy ya se encontraba completamente recuperada de las secuelas dejadas por su orgasmo, por lo cual ella y Lemy ya estaban a punto de probar una nueva posición de "Masaje" que habían visto en el video.
Para realizar esta nueva pose Lemy tuvo que desnudarse completamente y ponerse enfrente de Lacy, la cual debía estar de rodillas y con la boca a la altura de la, en ese entonces expuesta, entrepierna del chico.
-Muy bien, creo que con esto ya estaríamos en condiciones para lo que sigue. ¿Estás lista, Lacy?- Preguntó el muchacho, luego de revisar que todo correspondiese con la imagen mostrada en el celular, cosa que en realidad solo le servía como excusa para poder ver la porno por una segunda vez.
-¡Hmm…!- Lacy por su parte se encontraba visiblemente tensa e inquieta por lo que estaba a punto de hacer, y el hecho de tener delante suyo una polla que fácilmente superaba en tamaño a la que había visto en pantalla tampoco le hacía las cosas más fáciles.
-¿Te sucede algo? ¿Todavía no estás lista para seguir?-
-¿¡Qué!? ¡Ah! ¡No! ¡N-no es eso, Lem! Es solo que…me preguntaba si realmente sería capaz de hacer lo que sigue. Tu cosa…parece mucho más grande que la del doctor. Es algo…intimidante.- Admitió la muchacha mientras iba rotando su mirada entre los ojos de Lemy y la cabeza de la polla de este último.
-¿Oh? Así que se trataba de eso, ¿Eh? Jejeje. Bueno, supongo que es normal que te sientas nerviosa, pero solo debes recordar que todo esto servirá para aflojar los músculos de tu boca y dejar todo listo para la parte final.- Comentó el chico, repitiendo una de las tantas indicaciones que el "Doctor" había hecho antes de comenzar con esta parte. –Tú solo relájate. Solo inténtalo. Estoy seguro de que lo harás bien.- Terminó de decir él, al momento en que dirigía una sonrisa y levantaba sus dos pulgares en el aire para así darle ánimos a su amiga.
-S-si, tienes razón, Lem. Esta es una parte fundamental para completar el proceso de recuperación así que…- Empezó a decir ella, poco antes de centrar su vista en el palpitante y descomunal miembro viril del muchacho, rodearlo con sus dos manos y tragar algo de saliva en antelación.
Lacy soltó entonces el aire de sus pulmones solo para asegurarse de volver a llenarlos momentos antes de encarrilar su boca en dirección a la cabeza de la polla. En el instante en que sus labios hicieron contacto con el glande del muchacho y ella se aseguró de que el diámetro no sería un problema, fue cuando las dudas de Lacy comenzaron lentamente a desaparecer. A continuación, la chica comenzó empujar su cabeza hacia adelante para así ir abriéndose camino y aproximarse al límite que ella había marcado con sus manos, las cuales le servían de referencia para saber que tanto había avanzado mientras se acostumbraba a dar su primera mamada.
-Eso es, Lacy. Lo estás haciendo MUY bien. Ve a tu propio ritmo, no te presiones y, sobre todo, ten cuidado con los dientes, por favor.- Comentó el chico, a quien le preocupaba la posibilidad de que los dos grandes incisivos de Lacy se terminasen clavando por accidente en su polla.
La chica hizo caso a los consejos de Lemy, se tomó su tiempo para acostumbrarse a la tarea de chupar con la boca y respirar por la nariz. Lentamente fue aumentando la velocidad de los movimientos de su cabeza hasta finalmente conseguir un ritmo constante que le permitió tener la mitad del pene del muchacho dentro de su boca, mientras sutilmente deslizaba la parte trasera de su lengua alrededor del glande y hacía suficiente fuerza de succión como para que se le hundiesen las mejillas.
-Oh, si. Eso es. Ya estás entendiendo. Sigue así.- Dijo Lemy luego de colocar sus manos sobre la cabeza de Lacy y reconocer el notable progreso que la chica había mostrado en su técnica para dar mamadas. –Joder. Esto me recuerda a esa vez con Leia. De seguir así tal vez termine haciendo mi propio video sobre cómo dar buenas mamadas. Jejeje.- Divagó en su mente, comparando esta situación con la que él había vivido hace poco con cierta chica rubia en un armario de limpieza.
-Jeje. Lemy está haciendo una cara muy rara justo ahora. Pero es linda de cierta forma.- Acotó Lacy en su mente, tras darle un vistazo a la expresión facial del chico y ver como este había cerrado los ojos y comenzado a sonreír de un modo peculiar. –Bueno, él me estaba haciendo algo parecido hace poco, así que supongo que yo también abre hecho una o dos caras raras. Pero eso no me molesta. Después de todo…eso que hicimos me hizo sentir muy bien.- Siguió monologando ella, poco antes de tomar una decisión que pondría las cosas un poco más interesantes. –Lo justo ahora es asegurarme de que él también disfrute de esto y así tenerlo listo para lo que sigue. Voy a intentar hacer eso que vi en el video.- Y con eso dicho, Lacy retiro completamente el erecto pene del muchacho.
-¿Eh? ¿Qué pasa, Lacy? ¿Por qué paraaaa…?-
Antes de que Lemy pudiese siquiera terminar la frase que estaba formando, Lacy se apresuró a rodear el falo del muchacho con una de sus manos, luego lo levanto e hizo que apuntara hacia arriba, dejándole así el camino libre para hacer lo que se había propuesto. Ella entonces fijo su vista en las dos bolas que colgaban debajo de la base del órgano sexual y observo como las mismas parecían están ligeramente hinchadas y algo necesitadas de atención. Relamiéndose los labios con antelación, en un intento de imitar lo mejor posible a la mujer de la película, Lacy finalmente pegó su nariz en la intersección formada entre el escroto y la base del pene, haciendo así que las bolas de Lemy quedasen al alcance de su boca, dándole la posibilidad de lamerlas y chuparla a su gusto. Fue así como ella optó por empezar con una serie de lamidas que empezaron por la parte baja y que rápidamente se extendieron a los lados y la parte trasera del saco genital, e inclusive llego a juguetear jalando la piel que había en medio de las dos partes encargadas de producir el semen. Luego de haber dejado una buena parte del escroto cubierto por una capa de saliva, la chica decidió ir por algo más osado y comenzó a hacer uso de la fuerza de succión que había demostrado previamente, solo que esta vez había enfocado dichos esfuerzos en tratar de atraer la nuez que se hallaba rodeada por piel en la dirección en que ella chupaba. Y además, como si lo antes mencionado hubiese sido poco, ella se aseguró de que la mano con la que había hecho a un lado la polla se encontrase en un constante movimiento de adelante hacia atrás, haciendo que la estimulación en conjunta acercase al muchacho cada vez más hacia su clímax
-¡Oh cielos! ¡Si! ¡Ah! ¡J-joder!- Alcanzó a decir Lemy, quien a estas alturas ya se encontraba prácticamente formando un ángulo de 135° debido a lo intenso que le resultó el trabajo oral de Lacy y la forma en que no dejaba de masturbarlo cada vez más rápido.
Para este punto el chico prácticamente jadeaba con su boca abierta, su lengua salida y sus ojos desentonados, mientras aún se aferraba a la cabeza de su amiga. Pero incluso eso cambió luego de que la chica, queriéndole dar un fin a esto, se aventuró a arrastrar su segundo testículo dentro de su voraz boca y comenzará a repetir la acción de "Chupar" y "Soltar" en intervalos cada vez más y más cortos. Esa fue la última estimulación que Lemy necesito por lo cual, luego de uno de los tantos "Aflojes" de la muchacha, pasó lo inevitable.
-¡Oh Dios! ¡Me corrooooooo!- Exclamó desaforadamente el chico, al momento de comenzar a soltar la descarga que había estado acumulado desde el momento en que inicio la parte sexual de la película.
El líquido blancuzco y espeso salió disparado de la uretra, voló por el aire hasta finalmente estrellarse en el piso y formar un caminillo viscoso que se extendió por un espacio de más de un metro.
-Vaya, vaya, vaya. Y yo pensé que había dejado la cama hecha un desastre. Pero tú…- Comentó la muchacha de manera irónica y burlona mientras contemplaba el recorrido hecho por el disparo del chico.
-Sin…comentarios…- Alcanzó a contestar Lemy, el cual en este momento se estaba sujetando las rodillas con las manos para así sobreponerse a las oleadas de placer que estaban recorriendo su cuerpo tras su abrumador orgasmo. –Esa fue una forma "Diferente" de dar una mamada. Pero no discuto para nada los resultados.-
Dejando a un lado la confianza y el tono burlón que había mostrado antes, la chica hizo una pregunta al aun exaltado muchacho.
-B-bueno, Lem. Ahora que ya hice que "Acabarás", como decía en el video…creo que ya es hora de que tú…d-de que yo…de que nosotros…t-tú entiendes ¿Verdad?- Preguntó Lacy, en un tono de voz sorpresivamente avergonzado y con un rostro teñido de rojo, mientras hacía que sus índices se persiguieran mutuamente formando círculos en el aire, y desviaba la mirada para evitar el contacto visual con Lemy.
Dándose cuenta del visible nerviosismo de su amiga, nuestro ya casi recuperado protagonista tuvo la decencia suficiente para decirle algo que la haría decidirse. Él poso su mano en el hombro de la chica y entonces le dijo…
-Escucha Lacy, yo entiendo que estés preocupada y con miedo de hacerlo, sé que todo esto es nuevo para ti. Así que si quieres echarte atrás AHORA y que dejemos las cosas aquí, por mí no habría problema.- Le sugirió Lemy mientras le dedicaba una sincera sonrisa carente de enojo o intimidación alguna. –Yo NO quiero que te sientas presionada a hacer algo que no quieres, así que tú dirás que quieres hacer.- -Aunque sería una patada en las pelotas cortar las cosas a estas alturas, no podría llamarme a mí mismo "Hombre" si intimó a una chica a hacer algo que no desea.- Admitió para sí mismo mientras acariciaba la cabeza de una Lacy, la cual en este momento parecía estar aún más sonrojada, solo que por una razón muy distinta a la antes mencionada.
-¿Ah? Esa expresión que tiene…él…habla en serio. Realmente no le molestaría que yo quisiera parar justo ahora antes del "Masaje definitivo". Puedo verlo en su cara, él…él realmente…se preocupa por lo que yo piense.- Declaró para sí la muchacha, luego de que sus latidos de nerviosismo y miradas de vergüenza se empezasen a convertir en otra clase de sentimientos hacía el chico, sentimientos que ella solamente había tenido hacía cierto hombre de cabello alvino.
Dándose cuenta del palpitar de su pecho y admitiendo abiertamente que su sensación de malestar y decoro acababa de ser reemplazada por algo mucho más agradable, Lacy finalmente dio a conocer su respuesta en voz alta.
-H-hagámoslo…- Dijo ella, en un susurro tan bajo que fue casi imperceptible para los oídos del chico, lo cual la obligo a repetir su respuesta. –H-hagámoslo, Lemy. Yo…quiero llegar hasta el final de esto. S-sé que me habías dicho que esto tal vez dolería al principio, pero…- Esto último lo dijo recuperando su vergüenza anterior.
-¿Pero…?-
Tragando saliva y respirando profundamente luego de ver que el chico le pedía una continuación, Lacy finalmente fue capaz de dar a conocer lo que pensaba.
-…pero confió en ti. Sé que no harás algo que me lastime realmente. Y que…solo a ti podría dejarte una tarea como esta. Así que, por favor, Lem.- Terminó de decir ella, antes de comenzar a cambiar su posición sobre la cama. –Quiero…continuar.- Declaró firmemente luego de haberse colocado en cuatro patas y presentar su coño a los ojos del muchacho.
Lemy quedó abrumado por la forma en la que Lacy acababa de confesar sus sentimientos con esa clase de palabras tan sinceras y puras, muy distinto a aquella vez en la que Leia había hecho lo mismo.
-Ah…b-bueno. Entonces…creo que voy a…e-eso.- -¡J-joder! ¡Estoy nervioso! ¡Ahora estoy mucho más aterrado por la idea de lastimarla!- Se lamentó internamente el chico al momento de acercarse al lugar donde estaba la muchacha y comenzar a dirigir su pene a la entrada del coño de esta última, pero él se detuvo justo antes de introducirlo, ya que quiso darle una pequeña advertencia antes de ello. –Muy bien. Voy a meterla ahora, Lacy. ¿Estás lista?-
-S-si. Lo estoy. (Inhalar) (Exhalar) ¡Adelante! ¡Hazlo!- Exclamó la muchacha, como una forma de darse ánimos así misma.
Siendo testigo de la determinación de Lacy, Lemy comenzó a internar lentamente su polla dentro del húmedo receptáculo del cuerpo femenino. Al principio, la inserción resulto algo complicada, pero una vez que la cabeza de su pene encontró la forma de abrirse paso el resto del tallo entró relativamente sin problema. Claro estaba que desde un primer momento y hasta varios minutos después la chica no dejó de mostrar las señales de dolor producidas por la sensación de tener un objeto extraño dentro de su feminidad.
-Esto…es difícil pero…puedo…soportarlo. ¡Si! ¡P-puedo hacerlo!- Pensó Lacy mientras mordía la sabana con sus dientes, para así impedir el escape de sus gritos, pero incluso eso fue insuficiente una vez que Lemy choco contra la barrera que era prueba inequívoca de su virginidad. -¡Ah! ¿¡Qué esta…!?- Preguntó ella, luego de sentir como un pequeño roce con esa delgada membrana acababa de ser la causante de un dolor aun peor que el antes mencionado.
-Tranquila, tranquila. Te prometo que todo mejorara luego de esto, pero…v-voy a tener que aplicar un poco de fuerza. Por favor, sopórtalo.- Pidió el chico, poco antes de hacer retroceder sus caderas e, inmediatamente después, estocar con fuerza con su vara de carne, rompiendo así el himen de la chica.
Al momento de ser despojada de su virginidad, algo dentro de la cabeza de Lacy hizo un "Clic" y lo siguiente que supo fue que sintió como si todo su cuerpo hubiese sido sometido al peor dolor que había sentido hasta el momento, por lo cual sus gritos no se hicieron esperar y rápidamente cubrieron toda la habitación.
-¡Aaaaahhhhh! ¡Dios! ¡DIOS! ¡Maldita sea, eso fue tan…! ¡Ahhhhhh!-
-¡Shh, shhh, shhhh! Está bien. Eso es normal. Todo pasará con el tiempo, pero por ahora trata de resistir.- Dijo Lemy, quien bien sabía lo doloroso que era para una muchacha un momento como este, y que lo mejor que podía hacer era simplemente esperar a que el dolor se le pasará.
Pasaron algunos minutos antes de que la molestia de Lacy finalmente comenzará a ceder y esta pudiese recuperar la compostura que había perdido.
-¿Estás mejor ahora? ¿Ya no sientes que te duela como antes?- Preguntó el chico, el cual tuvo que abstenerse totalmente de la idea de penetrar o retirar su polla del interior de su amiga, ya que fuera cual fuera el caso, ella terminaría adolorida.
-S-si. Eso creo pero ¡Joder! ¡Eso fue mucho más doloroso de lo que imaginé!- Se quejó en voz alta ella, en un tono de voz que usaba la mayoría del tiempo, cosa que realmente tranquilizo a Lemy al escucharlo.
-L-lo siento.- -Que bueno, al menos no parece que esté molesta conmigo.-
-N-no necesitas disculparte, Lem. Tú me habías dicho que eso sería así.- Refutó ella de manera tranquila, luego de volver a bajar su cabeza y recostarla nuevamente sobre la superficie de la cama. –A-ahora…si no te importa…¿Crees que podrías…? ¿Continuar? Ahora que paso la parte dolorosa yo…comienzo a sentir esa agradable sensación de antes.- Confesó la avergonzada muchacha mientras dibujaba círculos sobre la sabana que cubría el colchón sobre el que estaba recostada.
Dándose cuenta de que ahora era libre de las restricciones que él mismo se había puesto, Lemy finalmente pudo darse el gusto de explorar hasta el más mínimo y profundo rincón del cuerpo de Lacy.
-Ok. Si eso es lo que quieres, entonces empecemos.- Dijo el chico al momento de hacer retroceder sus caderas y dar la embestida que daría inicio al tan esperado momento sexual compartido.
Esa primera estocada rebasó por mucho a la que había despojado a Lacy de su virginidad y se las arregló para seguir de largo y llegar hasta la entrada del cuello uterino de la chica, el cual para este momento ya se encontraba contrayéndose con desesperación y deseo, al igual que el resto de sus cálidas entrañas. Luego de alcanzar el fondo, el muchacho se detuvo momentáneamente y se tomó un segundo o dos para disfrutar de la firmeza y la estrechez que el coño de la chica le ofrecía, pero al poco tiempo recordó que dichas características se podían apreciar mucho más estando en movimiento, por lo cual comenzó a dar marcha atrás y así disponerse a dar inicio a un mete-saque lento que le diese tanto a él como a su amiga la oportunidad de acostumbrarse y disfrutar de las sensaciones que el aparato sexual del otro podían ofrecerle. Al momento en el que el chico volvió a sentir que le faltaba poco para salir por completo del agujero de Lacy, él rápidamente volvió a sumergir su pene en el interior, nuevamente choco con el fondo, y luego, sin pensar siquiera en detenerse, dio pie al viaje de salida, repitiendo este mismo proceso una y otra vez hasta que el cuarto comenzó a llenarse de los jadeos de ellos dos.
-J-joder. Esto es ¡GENIAL! Ella es tan apretada como se esperaría de una chica sin experiencia, pero además…¡SIENTO COMO SI ESTUVIERA SUCCIONÁNDOME HACIA ADENTRO!- Comentó en su mente Lemy, quien tras haber pasado un tiempo follándose a la chica, se había percatado de que las paredes vaginales de esta última parecían ceñirse y oprimirse alrededor de su pene, dificultándole cada vez más el camino hacia el exterior, pero al mismo tiempo facilitándole e incluso ayudándole a la hora de enterrar su miembro en su interior. -¡M-mierda! Esto tiene que ser debido a todo el ejercicio que hace, porque de otra forma no me explico cómo esto es posible.- Intuyó él, atribuyéndole este fenómeno a los músculos bien desarrollados de su amiga.
-¡Oh por Dios! ¡Joder! ¡JODER! ¡Esta es! Es la misma sensación de antes pero…esta se siente mucho ¡MUCHO! ¡MEJOR!- Grito internamente Lacy, mientras que en el exterior se encontraba con la cabeza pegada a la cama, soltando toda clase de jadeos y gemidos mientras el chico detrás de ella apuñalaba sin descanso su intimidad. –Me pregunto…¿Cuándo volveré a sentir esa cosa del "Orgasmo"? Eso sí que fue estupendo. Espero que no tarde demasiado.- Comentó ella, recordando la embriagadora sensación de satisfacción que había alcanzado luego de haber llegado al clímax.
Mientras los dos chicos seguían ensimismados en sus pensamientos y follaban con un ritmo cada vez más rápido, uno de los dos acabo teniendo una idea que sin duda agregaría algo de emoción a la situación.
-Vaya. Hacer eso sería muy…excitante, pero ¿Lo hago o no lo hago? Hmm…- Se cuestionó Lemy, el cual nuevamente había sido iluminado con una alocada ocurrencia instintiva, que estaba seguro que haría disfrutar tanto a él como a la chica.
La diferencia más notable entre esta vez y las anteriores era que el chico ya no se cuestionaba tanto la posibilidad de que esa idea fuera bien o mal recibida por la muchacha con la que se encontraba, ya que luego de dos pruebas exitosas él ya estaba casi completamente convencido de que esto era un don infalible, así que…
-Qué diablos. ¡Lo voy a hacer!- Declaró finalmente él, momentos antes de estirar su mano y tomar con ella la cola de caballo de Lacy.
Intrigada por ese hecho, la chica giro levemente la cabeza para ver que intensión tenía Lemy.
-Oye…¿Qué estás…?- Antes de que ella pudiese siquiera terminar su pregunta fue sorprendida e interrumpida por el repentino y fuerte jalón que el muchacho acababa de hacerle a la parte de su cabello mencionada anteriormente. -¡AHHHHHHHHHHHH! ¡L-LEMY! ¿¡QUÉ DIABLOS CREES QUE HACES!?- Preguntó la chica, visiblemente molesta y para nada feliz con el repentino accionar de su amigo.
Lemy, obviando la pregunta de su amiga, decidió que la mejor forma de calmarla sería haciéndole ver el por qué él había hecho lo que acababa de hacer. Así que por ese motivo él tomó firmemente la cola de caballo de Lacy, haciendo que esta última levantase y echase hacía atrás la cabeza, e inmediatamente después comenzó a follarla con una intensidad mucho mayor a la de antes.
Al ser tomada de esta forma y no ser capaz de zafarse del agarre del chico, Lacy se sintió obviamente frustrada por el hecho de que este último se haya atrevido a hacerle algo así sin decirle ni una palabra de advertencia. Sin embargo su ira fue extinguiéndose poco a poco hasta finalmente apagarse completamente luego de darse cuenta de que la sensación de goce y placer proveniente de su entrepierna y el sentimiento de impotencia, sumisión y la pizca de dolor que el agarre que el chico había forzado sobre su cabeza habían sido combinadas en un nuevo y refrescante sentimiento que rápidamente se estaba apoderando de ella y llenándola de una gran satisfacción.
-¡Ah! N-no puede ser. Esto…¡Esto me encanta! La forma en que él me tiene sujeta y me la mete sin parar es…¡FANTASTICA!- Alcanzó a pensar una atolondrada y eufórica Lacy, mientras sentía como si quedase en blanco con cada nueva penetración por parte del chico. –Y-ya no quiero que se detenga. Quiero que siga. Quiero que…quiero que…- Continúo diciendo, al mismo tiempo en que sus ojos se separaban y su lengua se hallaba por fuera de su boca. Finalmente, ella termino de decir lo que quería con un grito sonoro. –¡Quiero que…! ¡L-lo hagas con más fuerza! ¡Por favor!-
Dándose cuenta que había logrado su cometido y de que nuevamente su instinto lo había llevado por buen camino, Lemy sonrió con regocijo antes cumplir el deseo de la chica. En esta ocasión, la fuerza que había usado a la hora de jalar fue suficiente para hacer que toda la parte superior del torso de Lacy se levantase e hiciese que la chica formase un ángulo de 45° con respecto a la cama.
-Entonces…esto te gusta, ¿Eh?- -¡Carajo! Ella está aún más estrecha que antes. Es increíble.-
-¡Ah! ¡Si! ¡Me gusta! ¡Me encanta! ¡LO ADORO!- Exclamó la desaforada muchacha mientras caía presa del placer por las arremetidas que le daba el chico, las cuales por si fuera poco la hacían dar pequeños saltos en el lugar debido a la nueva pose en la que se encontraba.
La pareja de chicos continuó follando de esta misma forma hasta que lo inevitable finalmente se hizo presente, debido en gran medida al morbo que esta clase de acto ligeramente violento causó en ambos.
-¡L-Lemy! ¡Otra vez tengo esa sensación! ¡Ah! ¡Y-yo voy a…! a…¡AAAAAHHHHH!- Incapaz de terminar su frase, pero dejando bien en claro lo que quiso decir, Lacy decidió dejar de lado las palabras y prepararse mentalmente para la descarga de placer que pronto recorrería su cuerpo.
-Yo también ya estoy muy cerca. ¡J-joder! De hecho yo…yo…- Percatándose que la sola cercanía al orgasmo ya había causado que el coño de Lacy comenzará a temblar y elevar el ya de por si intenso calor interno, Lemy no tuvo ninguna razón que impidiese compartir el momento del clímax con su amiga. -¡Me corroooooo!-
Y con eso dicho, el muchacho comenzó a verter una enorme cantidad de semen caliente directamente dentro del vientre de Lacy, quien tras sentir como el líquido de Lemy acababa de alcanzar una profundidad aun mayor a la que ella se había habituado, solo pudo morder su labio inferior con sus dos grandes dientes frontales y dejar salir la excitación que había acumulado en forma de jugo femenino.
-¡AAAAAHHHHHH! ¡DIOOOOOS! ¡LEMY! ¡ME QUEMO! ¡SIENTO COMO ME QUEMA POR DENTRO!- Exclamó la sobrexcitada chica al momento de experimentar simultáneamente su primer Creampie y segundo orgasmo de su vida, el cual había sido incluso más fuerte que el anterior, probablemente debido al hecho de estarlo compartiendo con alguien más o porque sus entrañas fueron finalmente usadas para cumplir el propósito para el que fueron creadas.
Fuera como fuera, ambos chicos tuvieron que soportar y sobreponerse al momento de éxtasis mientras el aparato sexual de su compañero hacía lo posible por prolongarlo tanto como se pudiera. Lemy por ejemplo fue ordeñado por las contracciones vaginales de la chica y sujetado a más no poder, impidiéndole así cualquier posibilidad de sacar su polla hasta haber soltado la última gota de semen. Lacy por su parte, además de hacerle frente al calor de la descarga, también debió aguantar la sensación imaginaria de que el pene en su interior se había ensanchado, cuando la realidad era que su coño se había contraído; además estaba el hecho de que Lemy no le había soltado aun el cabello. En resumidas cuentas, ninguno de los dos lo tuvo "Fácil" al momento de correrse, pero sin lugar a dudas ambos lo disfrutaron de principio a fin.
Una vez que el momento orgásmico se dio por terminado Lemy finalmente libero a la cola de caballo de Lacy de su agarre, solo para que la exhausta muchacha decidiese desplomarse sobre la cama. La chica cayó boca abajo sobre el colchón y ni siquiera pareció preocuparse por haber quedado con sus piernas y su coño abiertos y a la vista del muchacho tras ella, ya que en su estado actual la idea de recuperar la compostura le resultaba mucho más atractiva que lo antes mencionado. Lemy por su parte solo se había limitado a dar un par de pasos hacia atrás y observar con gran orgullo y satisfacción el estado en el que había logrado dejar a la chica.
-Fiu. Eso fue genial. No pensé que fuera a correrme tanto, pero con ella ordeñándome de la forma en que lo hizo realmente no tuve forma de evitarlo.- Se dijo internamente el muchacho, poco antes de ver como el semen que acababa de depositar dentro del coño de su amiga había comenzado a escurrirse hacia afuera de esta última, solo para terminar derramándose sobre las sábanas. –Joder. Ver a Lacy en ese estado hace que me den ganas de…(Tragar)- Admirando una imagen que, a sus ojos, resultaba tan excitante, Lemy no pudo evitar que la misma fuese la detonante de una nueva erección. Al desviar su vista de la chica y fijarse en el estado de su miembro viril, él solo pudo decir. –Oh…vaya. Tal parece que aún estamos lejos de terminar. Voy a tener que decírselo a Lacy una vez que se recupere. Claro que primero habrá que ver si ella aún quiere continuar.-
…
Un par de minutos luego de haber descansado y habiéndose recuperado, la pareja de chicos ya se encontraba en lo que podría describirse como su segunda ronda. La posición en la que ambos se encontraban esta vez era una en la cual los dos se encontraban sentados uno frente al otro, y donde se podía destacar el hecho de que Lacy se hallaba sentada sobre el regazo de Lemy, mientras que sus dos sexos se fundían entre sí. Las piernas de la muchacha se encontraban separadas y sobresalían por detrás de la espalda de Lemy, mientras que este último se aseguraba de sujetar a la chica mientras ella se movía. Un hecho a resaltar de esta segunda ronda era que la muchacha ya no solo se sentía atraída por la idea de intimar con el chico con el fin de mejorarse de su lesión, sino que ahora simplemente estaba teniendo sexo con él porque había descubierto lo bien que este se sentía y lo mucho que gozaba al hacerlo con alguien tan cercano a ella como lo era Lemy, quien por su parte también había perdido el rumbo que había dado pie a esta situación en la que ahora se encontraba. Dicho de otra forma, los dos muchachos ya no podían pensar en otra cosa que no fuera darse placer mutuamente y hacer sentir lo mejor posible al otro. Fue por esa misma razón que durante todo el tiempo durante este segundo encuentro sexual, ninguno de los dos se había molestado en pronunciar palabras, ya que sentían que sus acciones hablarían más que estas últimas.
Un ejemplo de esto fue cuando Lemy, en medio de una de las subidas y bajadas que Lacy y él habían aprendido a coordinar mutuamente, decidió que era el momento perfecto para robarle un beso a la chica, ya que según él, la cara que fue capaz de apreciar mientras follaban en esta nueva posición le resulto una de las cosas más tiernas y adorables que él había visto, una en la cual sus mejillas estaban teñidas de rojo, sus ojos estaban cerrados y sus cejas curvadas, mientras que su boca se encontraba ligeramente abierta y expulsaba una serie de gemidos por demás encantadores. El caso aquí fue que él le robo un beso a una desprevenida chica que, lejos de enojarse, al poco tiempo se halló rodeando al descarado muchacho con sus brazos e incitándolo a seguir besándola como ella bien sabía que hacían las personas con sentimientos mutuos de aprecio. Durante su beso, sus lenguas se entrelazaron en más de una ocasión, buscando el dominio sobre el serpenteante musculo vocal del otro, pero más temprano que tarde, dichos besos comenzaron a ser insuficientes para equiparar la lujuria que en ambos iba en aumento.
Fue por eso que, luego de separarse para buscar aire, la atención de nuestro querido chico opto por centrarse ahora en el cuello de su amiga, al cual comenzó a recorrer con una serie de lamidas y besos pequeños que subsecuente habían logrado sacarle varios gemidos a la chica y habían servido de preámbulo para lo que estaba por venir. Continuando su camino de bajada por el cuello, la boca de Lemy acabo por encontrarse con los vistosos pezones de la chica, los cuales mostrándose como un par de puntos rosados y duros sobre un terreno casi totalmente plano, no hicieron más que invitarlo a introducirlos en su boca para así darles algo de atención.
Para Lacy, un simple roce con el área donde el muchacho había centrado ahora su atención, ya era más que suficiente para hacerla delirar de placer y perder lo poco de auto-control que aún le quedaba. Razón por la cual instintivamente había comenzado a echarse cada vez más y más hacia atrás, en búsqueda de un respaldo para su espalda, uno que le permitiese disfrutar a gusto y sin preocupación por cosas como mantenerse erguida.
Fue así que ambos chicos terminaron sobre la cama en una pose que era mucho más característica y reconocible para un par de amantes desbocados, el misionero. En dicha nueva posición, fue que los dos comenzaron a sentir que su resistencia se acercaba ya a un punto crítico, y que su orgasmo no tardaría mucho en llegar. Siendo ambos consientes de este hecho, fue que cada uno buscó la mejor manera de hacer que el otro llegase primero al clímax. Lemy opto por reclinarse sobre la muchacha, colocando sus dos manos sobre la cama y a cada lado de la cabeza de Lacy, todo con el fin de que su polla se frotase con una parte distinta de su interior. La chica por otro lado, decidió aferrarse al cuello del muchacho con sus brazos y besarlo con pasión mientras levantaba parte de su torso de la cama, ayudando aún más a Lemy en su labor de complacer esa parte específica de su coño con la cual se había ensañado.
Finalmente, el muchacho aumento al máximo el ritmo de sus estocadas, provocando que el coño de Lacy se estremeciera y apretase a más no poder y haciendo que a los pocos segundos ambos estallasen en un segundo orgasmo conjunto, en el cual obviamente la chica terminó llena de esperma y el pene del muchacho cubierto de una delgada capa de fluido.
Pero aun luego de haber acabado de correrse ninguno de los dos se molestó en separarse uno del otro, lo que es más, de hecho parecían estar dispuestos a continuar con una tercera ronda, pero...
-Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí?- Preguntó una voz que ambos chicos conocían demasiado bien como para confundirla con la de alguien más.
-Oh mierda. Oh mierda. Mierda. ¡MIERDA!- Exclamó en su mente el muchacho luego de girarse en la dirección en la cual provenía la voz.
Lacy por otro lado, había optado por saludar de manera despreocupada a la persona recién llegada a la habitación.
-¡Lupa! Hola. Así que al final si decidiste venir, ¿Eh?-
Efectivamente la muchacha que acababa de interrumpirlos no era nada más y nada menos que Lupa Santiago, una de las tantas primas de Leia y la única de todo su grupo en tener un cabello albino natural y una apariencia de chica gótica/punk.
-Sabes que no tenia de otra. Mamá me habría matado de no hacerlo. Pero dime ¿Cómo fue que tú y Lemy terminaron teniendo sexo?- Preguntó de forma tranquila y con total naturalidad, como si lo que estuviese viendo fuese algo del día a día.
-No seas tonta. Lemy solo me está dando un masaje.- Contesto Lacy, quien aun después de todo esto seguía considerando que lo que hacían no era algo sexual.
-¿Oh? ¿Así que un masaje dices? Qué interesante...- Acotó la albina, todavía sin siquiera inmutarse o cambiar la pícara sonrisa de su rostro.
Siendo aparentemente el único que poseía sentido común en la habitación, Lemy no pudo evitar ponerse pálido por haber sido atrapado en el acto, por la chica que desde siempre le había atraído, la cual además era conocida por tener un lado oscuro y perverso, uno equiparable al de la propia Leia.
...
Calles de la ciudad
Mientras todos los sucesos de la residencia Gloud se realizaban, un joven hombre albino conduciendo una Van de tamaño familiar se encontraba recorriendo toda clase de lugares como parques, centros comerciales, tiendas de conveniencia, lugares de comida rápida y demás, todo para buscar a una pequeña bebé que estaba desaparecida desde el comienzo de la mañana.
-Esto ya empieza a preocuparme. No puedo creer que ella aun no haya aparecido. ¿Adónde habrá ido esta vez?- Preguntó Lincoln a la persona que estaba a su lado, acompañándolo en la búsqueda de la escurridiza infante.
La acompañante del chico dejo salir una serie de sonidos que para la gran mayoría no tendrían el menor sentido, pero para una persona como Lincoln esa clase de ruidos le resultaban palabras tan claras como cualquier otra.
-No, ya la busque en ese lugar antes de ir a recogerte a la casa.- Comentó el albino, poco antes de preguntar por más ideas.
Nuevamente su compañera de búsqueda respondió con una seguidilla de sonidos gorgoteantes y sinuosos, los cuales con dificultad parecían ser palabras como tal.
-¿El zoológico al otro lado de la ciudad? ¿Cómo podría ella llegar hasta ahí a gatas? Aun para Lulu eso sería…- Comenzó a replicar el muchacho, poco antes de fijar su vista en el suelo y hacer una cara de disgusto. –(Suspiro) Sabes qué, Lynn. Sería mucho mejor que dejarás de hacer eso mientras hablamos. Esto es algo serio ¿No crees?-
Escuchando la queja de Lincoln, una Lynn que hasta ese momento se había encontrado con la cabeza baja y pegada a la entrepierna de la persona tras el volante, finalmente se acomodó correctamente en el asiento y comenzó a hablar de forma normal.
-Tch. Aguafiestas. Y yo que pensé que lo estabas disfrutando y todo. Hace mucho que no pasábamos un tiempo a solas, no puedes culparme por querer aprovecharlo un poco, ¿Verdad?- Acotó la muchacha mientras se arreglaba ligeramente el cabello y la ropa.
-Yo sigo sin entender cómo es que puedes pensar en hacer esto cuando Lulu está haya afuera, sola, probablemente con frío, asustada y…- Empezó a relatar Lincoln, mientras una imagen de la pequeña bebé perdida a su suerte en algún lugar desamparado e inhóspito se formaba en su mente.
-Si, sobre eso. Lana y Lisa me mandaron un mensaje hace como una hora, diciéndome que ya habían encontrado a Lulu.- Dijo de forma tranquila la muchacha, provocando que el discurso de Lincoln se detuviese abruptamente y su cara se llenase de una expresión de sorpresa. -Así que, ahora que sabes que Lulu está a salvo ¿Qué te parece si yo…?- Comentó Lynn en un tono insinuante y provocador, mientras lentamente volvía a acercar su boca a la polla expuesta de su hermano.
Lincoln, luego de procesar lo que la chica acababa de decir, se aventuró a detenerla y hacerle una pregunta muy seria.
-A ver, déjame ver si entendí. ¿Dices que recibiste un mensaje donde te decían que Lulu ya había aparecido, y que en lugar de decírmelo de inmediato decidiste que era mejor guardarte eso y así poder "Aprovechar" el tiempo que pasaríamos buscándola?-
-En esencia, si. Eso fue lo que hice.- Respondió Lynn de forma sonriente y sin mostrar signos de sentirse avergonzada por admitir que mintió.
-¡Joder Lynn! ¿Qué te pasa? ¿Tienes idea de lo preocupado que estuve durante todo este tiempo?-
-Jeje. Perdóname, Linc. No fue mi intensión hacer que te estresarás tanto. Como muestra de arrepentimiento, deja que te ayude a descargar toda esa "Preocupación" que acumulaste.- Insistió la chica, esta vez mientras subía y bajaba las cejas e intercalaba su mirada entre el rostro de Lincoln y su entrepierna.
El muchacho, viendo que ella no pararía de insistir hasta que él le diese lo que quería, tomo la cabeza de Lynn con una mano y luego la guio en dirección a su pene, para que momentos después la chica comenzará a mamárselo nuevamente y con una felicidad casi palpable.
-Bueno, al menos ya puedo quedarme tranquilo respecto a Lulu. Pero diablos, ¿En qué momento fue que mi vida se tornó en esto? Realmente me gustaría que un día simplemente nos reuniéramos y salgamos todos juntos como una familia normal.- Musitó Lincoln en su cabeza, unos segundos antes de que Lynn, le comentase algo en ese lenguaje secreto que solo el albino era capaz de traducir con tal fluidez. –Oye, eso que dices sería perfecto para la salida familiar de la que hablamos el otro día. Buena idea Lynn.- Declaró el muchacho, quien notoriamente había quedado encantado con la repentina propuesta de su hermana. –Se la comentaré a las otras apenas volvamos a casa.-
Continuará…
