SNITCH

Harry miró hacia Ron. Estaban los dos sentados en la sala común de Gryffindor, supuestamente haciendo los deberes, pero había algo que le molestaba muchísimo y no sabía que era. Lo único que sabía era que tenía que ver con su mejor amigo, pero no tenía ni idea de por qué él estaba relacionado con dicha molestia, se encogió de hombros y siguió observándolo durante muchísimo tiempo, tanto que hasta el pelirrojo, con lo despistado que era, lo notó.

— ¿Te pasa algo, Harry?

—No, Ron, nada, sólo estaba pensando.

—Vale, es que parecías enfadado por algo.

—Para nada y si así fuese, tú serias el primero en saberlo.

Ron solo sonrió y continúo haciendo los deberes. Pero Harry por más que lo intentaba no podía dejar de mirarlo, y pensar en por que estaba molesto, al final decidió dejar de lado los pensamientos negativos, no sabía que era, así que no tenía por qué ser muy importante, pero no por ello dejó de observarlo, pero esta vez con una sonrisa.

— ¿Sabes una cosa Ron? Me estaba acordando del día en el que nos conocimos y en cómo te convertiste en mi primer amigo.

—Y espero que en el mejor.

Al ver el semblante de Harry supo que los deberes tendrían que esperar al día siguiente.

—Sí, pero que no te oiga Hermione, sabes que se pone celosa.

Sonrieron cómplices ante el comentario, en realidad era la ausencia de conocimiento lo que le ponía celosa, y teniendo en cuenta que para los dos chicos pocas cosas eran secretas entre ellos, Hermione a veces se enfadaba por su poca confianza hacia ella.

—Claro que en parte tiene razón, hemos hecho bastantes cosas estos años sin contar con ella. ¿Te acuerdas de la vez que fuimos a la Sala Común de Slytherin y la llenamos de barro?

—Sí, ¿y la vez que dejamos a Parkinson encerrada en el espejo? En realidad eso fue un favor a todos, así ella ya no necesitaba ir cegando a la gente cada vez que quería mirarse en un espejo.

—Esa fue la mejor de todas, sobre todo porque no nos descubrieron. Pero continuando con el tema seguro que tú con ella tienes menos secretos, ¿eh, galán? Me apuesto lo que sea que ella ahora sí que sabe la mayoría de nuestras pequeñas travesuras.

—En realidad, no. Esos momentos solo nos pertenecen a nosotros, igual que los que Hermione y yo compartimos solo nos pertenecen a ella y a mí, y lo mismo pasa contigo. Que seamos amigos los tres, no significa que tengamos que ser siameses que están unidos por y para todo.

Harry se quedó pensando un rato, llegando a la misma conclusión que el.

—Tienes razón, Ron, no pensaba que tuvieras unos pensamientos tan inteligentes y profundos.

El pelirrojo sólo le contestó tirándole un cojín a la cabeza. Harry se lo devolvió y empezaron una pequeña guerra de cojines, que terminó cuando uno de sus compañeros le lanzó un hechizo al infame objeto que le molestaba para poder estudiar en paz, destruyéndolo en el proceso. Los chicos solo sonrieron con complicidad, intentando esconder la risa que a ambos les había atacado por la situación anterior, hasta que ya algo más calmado Ron pudo hablar.

—Me he cansado de estar aquí encerrado, ¿Qué te parece si vamos a jugar al quidditch o a dar un paseo?

—Me apetece el quidditch, vamos por las escobas.

Subieron y bajaron en un tiempo record. Ya equipados, se dirigieron al campo de quidditch, que afortunadamente estaba vacío.

—La de veces que hemos venido aquí a distraernos, ¿eh?

El moreno miró con nostalgia el campo. Habían sido innumerables los momentos pasados en ese lugar, momentos alegres cuando ganaban los partidos o frustrantes cuando los perdían. Pero todos tenían un lugar en su corazón, era su lugar especial en el colegio.

—Sí, aquí fue donde te estuviste entrenando sin parar en sexto para poder entrar en el equipo.

—Y lo logré, aunque Hermione interviniera y tú me engañaras en el primer partido.

—Eran cosas que teníamos la obligación de hacer, y lo tienes que reconocer.

—Si… también me acuerdo de tu primer partido, si el mío fue raro, el tuyo todavía lo fue más, mira que tragarte la snitch.

—Ni que hubiera sido a posta. Simplemente sucedió. Y fue esa misma snitch la que luego nos salvo la vida, así que la atesoro bastante.

Negros pensamientos pasaron por las mentes de ambos al recordar la batalla final. Aunque hubieran pasado algunos meses todavía estaba reciente para ellos, más que nada por todas las pérdidas que tuvieron que llorar.

—Sí, eso no te lo puedo negar. Venga, ya que ambos tenemos posiciones distintas vamos a jugar de ambas, en la primera ronda yo juego de buscador, y luego tú de cazador, ¿vale?, así tenemos experiencia en varias posiciones.

—Siempre dices lo mismo, y es lo que hacemos siempre.

Ron solo le sacó la lengua y luego fue a por las pelotas que tenían guardadas para los entrenamientos en los vestuarios.

Harry ya le esperaba en el aire, por lo que dejó la quaffle a un lado y sujetó la snitch hasta que el moreno le dio la señal de soltarla.

Durante más de una hora estuvieron jugando al quidditch, sin importarles que hubiera empezado a llover y tuvieran todo el equipo mojado o que ya tuvieran a un pequeño grupo de gente viendo como ambos jugaban. Y es que nada de eso importaba, ese deporte era una de las cosas más importantes para ellos y que más les unía.

Para Ron era el deporte que siempre había jugado con sus hermanos, el rato en el que los siete estaban juntos jugando y apoyándose mutuamente sin reñir y sin que su madre les tuviera que regañar. Y aunque hubieran perdido a Fred, los momentos en los que él estaba encima de una escoba le recordaban a esos tiempos en los que lo más importante era aliarse con uno de sus hermanos para poder ganar a los demás.

Para Harry era el primer deporte en el que podía participar y que se le daba bien. El momento en el que conseguía agarrar la snitch era el mejor del mundo, ya que con cada atrapaba demostraba que no era pura suerte por ser el Niño que Vivió, sino que era bueno en ese deporte y posición. Y eso para él era una de las cosas que más le enorgullecían.

Para los dos eran momentos de complicidad y de amistad, de alegría y diversión, de estar juntos y de confiar el uno en el otro.


Al final Harry si logró recordar lo que le molestaba: Ron se había comido todas sus ranas de chocolate, las que pensaba compartir con Ginny a modo de tregua por haberla hecho enfadar días antes. Pero de eso no se acordó hasta el día siguiente, cuando la chica le tiró por encima el zumo de calabaza, recordándole que no era buena idea enfadarse con ella. Como represalia hacia su amigo Harry le escondió todas las golosinas durante una semana. Al enterarse ambos de lo que le habían hecho al otro y de lo ridículo que había sido, solo atinaron a reírse a carcajadas. Por que así era su amistad divertida, alegre y sincera.