Capítulo 3: Contrato Matrimonial
Había pasado seis meses desde el nacimiento de la pequeña Hermione, su padre no había querido dar a conocer esa noticia, por lo que la mantuvieron en secreto, las únicas personas que lo sabían eran su madre, padre, su nana-abuela por parte materna, todos los elfos de la casa, ellos adoraban especialmente a la pequeña ama Mione, aunque cueste creerlo, Tom desde que había conocido a Elena y a su familia, había aprendido a respetar a los elfos e incluso llegarse a identificar con ellos, de ahí que en su casa, se los tratara bien, las elfas iban con pequeños vestidos hechos a su medida por la madre de Elena y los elfos con pequeños trajes, desde que ellos juraban estar a sus servicios, se les daba esos privilegios, Hermione, casi siempre estaba al cuidado de una elfina, Tom no se fiaba mucho de los elfos, él estaba cel...precavido con ellos. En la casa había quince elfos, cinco se encargaban de las habitaciones, cinco de las cocinas y cinco eran los que siempre habían estado con la familia Riddle, ellos estaban a cargo de las necesidades y algunas veces, de la propia pequeña. Le decían Mione, a permiso de Tom, claro está. Tenían un especial cariño con ella y quién no. Ellos también tenían claro, que siempre que viniera un mortífago a la casa, debían esconder a la pequeña y vestirse como esclavos.
Lord Voldemort, se había vuelto mucho más despiadado desde el nacimiento de su hija. Él quería que su hija viviera en un mundo limpio, puro, justo y lo más importante que fuera su sucesora. Cada día, su pequeña Mione, lo llenaba más de orgullo. A la edad de tres meses, había demostrado su primera señal de magia.
Flashback
Elena y Tom estaban sentados en la gran sala de su mansión, la cual consistía en un sofá doble y dos individuales de color negro, las paredes de color caoba y una que en lugar de pared, era una gran ventana de cristal, dando paso a la luz del sol en el día y en la noche, como era el caso, las pesadas cortinas color tojo carmesí, casi negro caían, dejando solo como luz la chimenea que se encontraba en frente del sofá doble, para finalizar, una mecedora, color azul oscuro, que en lugar de desentonar le daba un toque aún más elegante a la sala, la puerta estaba cerrada, dando un aire de privacidad.
Hermione, estaba en la mecedora, esta se movía sola por un hechizo, la bebe estaba profundamente dormida. Resultó ser una bebe tranquila, inteligente, astuta, y desde el punto de vista de Tom, manipuladora. Casi nunca lloraba, reía constantemente, pero solo cuando estaba su familia presente, eso se lo había explicado su padre y raramente lo había entendido a la perfección, cada día se hacía más hermosa, probando que en un futuro no muy lejano, iba a ser mucho más hermosa que su propia madre, sus cabello antes ondulado, había crecido hasta formar pequeños tirabuzones color caoba y a la sombra completamente negros. Muy hermosa.
-No puedo creer que ya tenga tres meses -susurró Tom.
-Yo tampoco querido -respondió Elena en el mismo tono.
-Crees que vaya a Slytherin.
-Eso está casi asegurado, en este momento tiene encandilados a toda la mansión y solo tiene tres meses
-Eso espero.
Se quedaron callados, observando el fuego, esperando a Twenie, su elfa cocinera los llamará a cenar, últimamente todo era completamente tranquilo, exceptuando las maldiciones, ya comunes y a Hermione.
Tom y Elena no se dieron cuenta de que su pequeña había despertado, ella movía su manito incansablemente. Tenía hambre y su mami no estaba cerca. Siguió moviendo su manita, hasta que levantó su cabecita y vio lo que las elfas le daban cuando su mami no estaba, lo trato de alcanzar pero no pudo. Tenía mucha hambre, la siguió moviendo y deseo que se acercara, de repente el biberón tembló y se elevó del estante, la bebe complacida, siguió moviendo su manita. El biberón paso en frente de sus padres, que muy confundidos se vieron entre ellos, para saber si ellos habían provocado el hechizo, pero al saber que no lo habían hecho, fijaron su vista en su pequeña.
Hermione seguía moviendo su manita, hasta que su biberón llegó hasta ella, alzo sus dos manitas y lo tomó o eso intentó, porque el biberón siguió levitando, hasta que el chupón se metió en su pequeña boquita, la bebe ya sin hambre, cerró sus preciosos ojos, sus largas y negras pestañas, acariciando sus mejillas y el biberón olvidado a su lado, perfectamente levantado, la bebe se movió un poco y el biberón volvió al estante. Puso sus dos manitas debajo de su mejilla, se dio la vuelta hacia la derecha y siguió durmiendo, tranquila y dulcemente.
Sus padres que seguían en estado de shock al ver a su pequeña realizar ese hechizo a tan tierna edad, se pararon automáticamente y lleno de orgullo, Tom la levanto entre sus brazos, beso su cabecita y sus manitas, para luego dársela a su madre que hizo lo mismo, mientras Tom le acariciaba la mejilla a la pequeña
-No lo puedo creer -dijo Elena, con su voz llena de asombro.
-Lo sé, es increíblemente poderosa, no me puedo imaginar cuanto -replicó Tom lleno de asombro.
-Creo que se me fue el hambre, hablare con Twenie, para que pare la preparación y se sirvan ellas. Tú lleva a Hermione arriba -dijo pasándosela a Tom.
-Con mucho gusto. Te espero arriba -le susurró en su pareja haciendo que un escalofrío le recorriera todo el cuerpo. Aún con una hija, su marido seguía provocando las mismas reacciones en ella que cuando eran adolescentes.
Lo mismo pasaba con Tom, que mientras subía las gradas, acomodó a Hermione en una posición ya habitual, su oído en su corazón y su cuerpecito en sus manos. Al llegar arriba, abrió la puerta de su hija, en la que el perfil de una pequeña loba estaba recostada, con una serpiente erguida a su lado, pero al acercarse el padre con la niña, los dos se irguieron. Tom había realizado un complejo hechizó, la forma real era una hermosa loba blanca, pero esta crecía de acuerdo a la persona, por lo tanto, Tom había puesto también una serpiente y los había modificado, para que si alguna vez, alguien que no fueran ellos trataran de entrar, salieran de la puerta y tomaran sus formas reales. No les habían puesto nombre, ya que querían que su hija hiciera eso. Los dos animales al reconocerlos, quitaron el seguro dejando entrar a la familia, la habitación era completamente blanca, una cuna se encontraba en el medio de esta, con dosel plateado y con varios detalles en plateado en las paredes y un gran librero, igualmente blanco con detalles, en negro, al entrar, te impactaba ver el paisaje de el gran invernadero que adornaba el jardín de la mansión, la habitación, tenía un balcón, no muy grande, ni muy chico, perfecto. Las puertas de cristal estaban cerradas y las cortinas blancas, estaban quietas y cerradas. La habitación se había acomodado a la personalidad de la pequeña, pura, bella y simple. Entrar a esa habitación, daba mucha paz. Tom arropó a Hermione y antes de salir se detuvo.
-Mi perfecta niña, me vas a llenar de orgullo -susurró antes de irse a su propia habitación.
Flashback
Ya había pasado más de tres meses de ese suceso, de acuerdo a las elfas, la pequeña, seguía mostrando señales de magia, en menor medida, pero igual de importantes. Los Riddle se sentían completamente orgullosos de ella. En ese momento se encontraban en la biblioteca, Elena y Tom amaban leer y siempre llevaban a su pequeña, le contaban varias historias, pero solo con la voz de su padre se dormía. Había un lazo profundo y hermoso entre ellos, algo que Tom valoraba sobre cualquier cosa.
La familia estaba sentada en una pequeña sala, muy parecida a la principal, al igual que aquella, esta tenía una hermosa chimenea, con filos negros, se encontraba en frente de los sofás, estos eran color beige y la alfombra café oscuro, dando un aire hermoso y misterioso a la habitación. En los dos individuales se encontraban Elena y Tom. El último tenía entre sus brazos a Hermione, que hace ya mucho tiempo atrás se había quedado dormida. La biblioteca estaba sumida en un silencio cómodo y confortable, solo interrumpido por el suave sonido de la chimenea y el pasar de las hojas, Elena lo interrumpió con un suave suspiro. Tom levantó la vista y la observo.
-No crees que ya es hora?
-Elena, ya hablamos de esto, quedamos que sería después.
-Tom por favor, ya es tiempo, además la pequeña solo conoce la mansión, no sale siquiera a los jardines. Ya es hora -dijo Elena con expresión decidida y amenazante, Tom se lo pensó unos momentos y al final cedió, como casi siempre hacía con su esposa, pero solo con ella.
-Muy bien Elena, lo haremos mañana, en el salón principal. Feliz?
-Gracias Tom, pero en el fondo, sabes que tengo razón -susurró ella, mientras se levantaba y tomaba a la bebe de los brazos de Tom, casi al instante Tom se levantó y abrazó a su esposa por la cintura, viendo crepitar el fuego en la chimenea.
-Es necesario?
-Sí lo es, además ni siquiera tiene padrinos. Es hora de que la conozcan y la aprendan a respetar.
-Sería increíble que demostrara su poder mañana en la noche -susurró sonriendo Tom. Apretó a su esposa y salió a su despacho, era hora de llamar a sus mortifagos e invitarlos, porque al día siguiente, sería el día que había estado evitando por más de seis meses. La presentación y reconocimiento de su pequeña, eso debía de haberlo hecho a la semana de nacimiento. Pero aún no tenía decidido, quienes tendrían el honor de ser los padrinos de su hija, ahora ya lo sabía. Serían Lucius y Narcissa Malfoy*. Estaba seguro que aceptarían, es más se alegrarían.
Toco su marca tenebrosa, en el brazo de Elena, en lugar de haber la Marca, había una hermosa rosa negra, con tallo verde esmeralda, simplemente perfecta, está siempre florecería, solo si estaba enamorada de Tom y hasta ahora, nunca se había marchitado, lo que había descubierto era que la rosa cambiaba, cuando se enojaba o sentía dolor, la rosa se hacía un capullo, cuando estaba muy feliz y tranquila, esta se tornaba abierta, en los últimos meses, solo se había mantenido en ese estado. Sonrió y acabo el mensaje.
Al ver la silueta de su esposa desaparecer por las escaleras, rápidamente la siguió y camino hasta la habitación de su hija, aún le impresionaba el blanco tan puro y la tranquilidad que sentía al entrar a la habitación. Se recargó en la puerta y observo a su esposa arropar a la pequeña, al acabar y darse la vuelta. Tom le dio paso y cerró la puerta, la serpiente y el lobo, seguían en su posición. Caminaron por el largo pasillo hasta llegar a su habitación, entraron y cerraron la puerta. Con un hechizo se cambiaron y arroparon. Mañana sería un largo día.
A la mañana siguiente, el primero en despertar fue Tom Riddle, observo el amanecer desde la pared, que era ventana de su habitación, las cortinas estaban corridas, dejando entrar la luz del sol. Tom la tapaba completamente, por lo que Elena podía seguir durmiendo tranquilamente, él sabía que pronto se despertaría, ellos eran de las personas que al levantarse, se paraban y comenzaban a realizar sus actividades. No perdían nunca el tiempo en nimiedades, pero sabían diferenciar entre perder el tiempo y en saber detenerse y apreciar los momentos que ocurrían a su alrededor, en todos y cada uno de ellos estaba incluida su hija.
Tom observo a su esposa, le acarició con suavidad la mejilla, su pelo azabache estaba desparramado sobre la almohada y su mano debajo de su mejilla, mientras que la otra estaba sobre la sabana de seda, dándole un aspecto angelical y diabólico a la vez, la siguió acariciando. Elena al sentir el constante contacto abrió sus ojos y observo a su esposo, sonrió suavemente y recordó el día que tenían y todo lo que había que preparar.
-Buenos días, cielo –dijeron al mismo tiempo, luego de ese pequeño intercambio.
Elena literalmente saltó de la cama, corrió a su armario, entro al baño, se encerró y abrió la ducha, antes siquiera que Tom se levantará. Su esposa podía ser realmente rápida o realmente lenta, cuando se lo proponía. Siguiendo el ejemplo de Elena, se levantó y alisto su túnica, pero a diferencia de ella, él siempre que se levantaba iba con su pequeña, esa mañana no sería la excepción.
Cruzo el pasillo que separaba las dos puertas y entró a la habitación, la luz del sol iluminaba en todo su esplendor la habitación de la pequeña, las puertas del balcón cerradas, las cortinas blancas ondeando suavemente, la cuna y la alfombra, el cuarto en completa paz. Tom se acercó a la cuna y observó a su hija, tenía su manito en una forma muy parecida a la que tenía Elena hace unos instantes, su pijamita, consistía en un vestido celeste claro, seguía cubierta por la sábana blanca, Tom beso su cabecita y acaricio su mejilla, al igual que con su madre. La bebe al sentir el contacto, se comenzó a mover y abrió sus preciosos ojos color avellana, gracias a la luz del sol. Muy tiernamente, estiró sus bracitos en dirección a su padre.
Tom sonrió y cogió a la pequeña, que río dulcemente en cuanto se cumplió lo que quería, apoyo su cabecita en el hueco entre el hombro y el cuello de su padre, él acarició su cabeza y procedió a vestirla. Escogió un vestido verde esmeralda, con un cinturón blanco, se sujetaba por dos tiras blancas, casi invisibles, dando el aspecto de hombros descubiertos, lo combino con bailarinas blancas y una diadema verde esmeralda, que sujetaba los rizos. Hermione parecía toda una muñequita.
-Lepsey –llamó Tom.
-Sí mi señor –dijo una elfa, vestida con un traje lila claro, se veía graciosa y adorable, ella era la que cuidaba a Hermione, cuando los dos señores se encontraban ocupados, como era el caso. Elena se estaba bañando y Tom debía hacer lo mismo.
-Cuida a Mione –le dijo entregándola.
-Sí, Lepsey cuidará muy bien a la Señorita Mione. No se preocupe –dijo la elfa, meciendo suavemente a la bebe, ella intentaba coger un lazo que salía del vestido de la elfa, fallando, pero persistiendo.
Tom al ver que su hija estaba en buenas manos salió a cambiarse. Al entrar noto que Elena se estaba cambiando, por lo que entró directamente al baño, Se vistió con traje completamente negro y camisa del mismo color, para ponerse su túnica encima de las prendas. Al salir, Elena ya estaba lista y con Hermione en sus brazos, Elena llevaba un vestido completamente negro, que entallaba su perfecta figura.
-Listo –preguntó.
-Como siempre –ofreció su brazo y bajaron por las escaleras, antes que a todos los mortífagos, recibirían a la familia Malfoy, Tom los había llamado para las diez de la mañana y eran as ocho, por lo que podían desayunar con tranquilidad. Al acabar, fueron a la sala y se sentaron en los sillones. A las nueve y cincuenta y cinco, Elena salió de la habitación con Hermione, para poder entrar cuando su esposo se lo dijera. Se sentó en el comedor a esperar, mientras jugaba con la mano de su hija, causando inocentes risas.
En la sala dos hombres, una mujer y un niño se encontraban hablando sobre trivialidades, cosas comunes, sin llegar a profundizar.
-Y Elena –pregunto Narcissa.
-Ella nos acompañará en un momento, por el momento cuéntenme sobre su hijo.
-Oh, sí –Lucius recogió al bebe y lo sentó en su regazo, era cinco meses mayor que Hermione, tenía once meses- Él es Draco Lucius Malfoy. Nuestro primogénito y heredero. Increíblemente, ya demostró sus primeras señales de magia.
-Hace cuánto? –pregunto interesado Tom, ya maquinando un plan en su cabeza.
-A la edad de cinco meses mostró su primera señal de magia. Estamos muy orgullosos de él –completó Narcissa.
-Nosotros también estamos muy orgullosos. Elena, puedes entrar.
Elena con su elegante caminar entró a la habitación, su cabello moviéndose a cada paso y sus ojos mostrando felicidad y orgullo, en sus brazos llevaba algo que dejo boquiabiertos a la familia Malfoy, menos al menor, que no entendía lo que era.
-Es…es…es un bebe –preguntó Narcissa.
-Así es Cissy –dijo descubriendo a la bebe, la cual tenía sus ojos abiertos y una sonrisa en su pequeño rostro- Ella es Hermione Jane Riddle, la hija de Tom y mía.
-Oh vaya felicidades, pero se puede saber por qué me vengo a enterar hasta ahora.
-Pues, porque les queríamos dar una sorpresa –dijo Elena.
-Sí? –dijeron al unísono Lucius y Narcissa.
-Queremos que sean los padrinos de nuestra hija –dijo Tom parándose, al igual que Lucius y estrechando a su esposa en brazos.
-Claro que aceptamos, para nosotros sería un honor. Felicidades amigo, tienes una bebe muy hermosa –hablo Lucius, estrechando la mano de Tom.
-Lo sabemos, de ahí su nombre. Perfección –Elena dejo a Hermione al lado de Draco, mientras ellos conversaban animadamente sobre sus hijos.
Draco y Hermione se quedaron viendo, poco a poco se fueron acercando, hasta que solo los separaban centímetros. Formaban una escena hermosa, como si fueran uno, giraron sus cabecitas hasta sus padres, pero los adultos no se daban cuenta de lo que pasaba en el sofá. Un suave viento los envolvió y casi por instinto levantaron su mano. Draco derecha y Hermione izquierda, las juntaron casi hasta tocarse, solo faltaban milímetros. Por impulso unieron sus manitas.
De la nada una luz blanca los envolvió, pero ellos no se separaban, en ese instante, los bebes volvían a tener la completa atención de sus padres, sus manos seguían unidas, al mismo tiempo cerraron sus ojitos, sintiendo como un suave, agradable y cálido cosquilleo los recorría completos, hasta concentrarse nuevamente en sus manos. El mismo sentimiento, los hizo quedarse profundamente dormidos, aún con sus manos entrelazadas, en cada mano había una parte de una rosa, muy parecida a la marca de Elena, pero este era mucho más hermosa, los tallos de las dos flores, se enredaban y al comienzo, es decir en el capullo, se fusionaban, la rosa de Draco era un poco más oscura y la de Hermione más clara. Al separar sus manos la unión se disolvió, quedando solo un botón de rosa y un tallo, nada comparado con la flor abierta y el tallo unido, entre más se separaban, inconscientemente, para luego volverse a juntar, pero solo sus cabecitas, la rosa había desaparecido.
Falta decir que los adultos estaban estupefactos, lo que habían presenciado era la unión de dos almas en uno, solo conocían a una unión así y era la suya. Ocurrió ya mucho después, sus hijos debían de tener una conexión realmente fuerte para haberse conectado a ese nivel, el primer día que se conocieron. Nunca volverían a sentir lo que sintieron con ninguna otra persona. Las palabras sobraron, Tom caminó hacia su despacho, con los otros siguiéndole y dejando a los bebes a cargo de Bailet, la elfa que se encargaba de vigilarla si tenían visitas. Tom apareció un contrato ya conocido para él, cuatro plumas y un frasco de tinta, se acercó al escritorio y puso el pergamino sobre él.
Contrato Matrimonial
Juro que mi hijo, Draco Lucius Malfoy, por mi sangre y protección, tendrá una vinculación conyugal con Hermione Jane Riddle, a no ser que uno de los dos muera, la unión es definitiva e inquebrantable.
Juro que mi hija, Hermione Jane Riddle, por mi sangre y protección, tendrá una vinculación conyugal con Draco Lucius Malfoy, a no ser que uno de los dos muera, la unión es definitiva e inquebrantable.
Por la sangre que se lleva y preserva, se jura cumplir con las palabras escritas, demostrando valía y honor.
Los dos hombres firmaron el contrato, al igual que sus esposas, sirviendo de testigos.
-Está hecho –susurraron al mismo tiempo.
-Van a ser muy felices –dijo Elena.
-Van a tener un gran futuro –susurró Narcissa
-Van a preservar la pureza –dijo Tom
-Van a unir a la sangre –susurró Lucius.
-Que así se haga y cumpla –dijeron alto y claramente los cuatro adultos, uniendo sus manos en el centro, una luz verde esmeralda cruzo sus manos, desapareciendo el contrato, volviéndolo único, irremplazable e inquebrantable.
Los dos herederos habían encontrado la "Compaginis Animarum", mejor conocida como unión de almas, algo muy extraña y especial. Si se formaba la rosa, era tu pareja predestinada. Tu alma gemela, la persona con la que pasarías el resto de tu vida.
La persona que te haría feliz y a la cual tú harías feliz.
*En mi fic, la familia Malfoy es la única privilegiada que tiene el favor del Lord, Lucius es amigo de Voldemort y Narcissa es la mejor amiga de Elena.
Ok, graxs a Luna White 29, LucindaCipriano, Karean, Myllinha-chan, Dani, mangetsu hyuga, Mareliz Luna, PrincesLynx, liuhnjio, princesitamalfoy y a mila0628 por los reviews, en serio me encantaron e inspiraron.
Prox. Cap.: Presentación Mortífera
P.D: Espero les haya gustado este cap.
P.D.D: Que bueno que les guste la faceta de Tom, aunque pronto cambiará.
P.D.D.D: Me moría por escribir este capítulo. Algún review?
P.D.D.D.D: Aquí pueden ver imágenes: /user/Alex_Black_Moon/albums
Se despide,
Alex Black Moon.
