HEY! viene el capitulo cuatrooooo XD
la verdad estoy algo triste porque acabo de terminar el libro 5 y pues la depresion por la muerte de Sirius es muy fea T.T por eso les traigo este cap... porque la verdad tengo problemas para terminar el fic, no me decido por el final
bueno
gracias por los reviews que me han dejado,
Alassea B: daaaa XD claro unete a la fila para acariciar y ser acariciado jajaja y en cuanto a que se enamoro muy rapido, en realidad yo queria que tardara mas... bu... pero ps asi salio y que le voe a hacer XD jaja, pero va bien no? el tuyo tambien me esta encantando jeje
Ginebra216: waaaaaa gracias por decir que escribo genial, porque me encanta hacerlo XD me alegra mucho que te este gustando, espero no descepcionarte jejejeje
Alexa Hiwatari: jajaja que bien que te guste, espero lo haga hasta el final XD
y bueno en general a todos los que esten siguiendo mi queria historia, espero que nos leamos hasta el final
y bien ya no los hago leer mas y disfruten el cap!
4
Cruzarse con un Lunático
Tragó un poco de saliva, luego sintió que su cuerpo se helaba, pero fue incapaz de moverse hasta que su mente estuvo bien segura de lo que ocurría. Acababa de aceptar parcialmente que le gustaba aquel chico de cabello castaño y ojos dorados. Parcialmente porque no lo quería creer, no, él era Sirius Black, quien era envidiado por los chicos por haberse tirado a casi toda la población femenil del castillo, por ser un experto en el tema. Además aún le parecía imposible, no recordaba haberse enamorado del licántropo en ningún momento. Se retorció un poco con ese pensamiento, ¿enamorado?, ¡eso nunca! Y menos del lobo pulgoso que le acariciaba el cabello en esos momentos.
Sirius sintió otra oleada de nauseas. Él siempre se había considerado un macho hecho y derecho, y en realidad no tendría que estar ahí mariconeando en la cama de uno de sus amigos, porque eso era. Sólo las niñas tontas se hacían piojito, aunque también era válido para un hombre si quien lo hacía era su novia, pero no su mejor amigo, no. Pero seguía ahí tumbado, como si fuera tan normal. No, él no se tragaba tan fácil que estuviera así por Remus, además habían sido las palabras de una tonta a quien apenas soportaba. No le agradó lo siguiente que pensó, pero debía estar seguro y lo más seguro en ese momento era hablar con James.
Se puso de pie lentamente, como quien no quiere la cosa y esta vez recibió una mirada de su acompañante.
- Tengo que buscar a Cornamenta – dijo de mala gana
- ¿no estabas con él?
- Bueno, sí, pero me he olvidado de algo, ya regreso
- Bien – sonrió cálidamente, lo que hizo que Sirius se estremeciera un poco y de paso se enfadara por eso.
- Por cierto – se distrajo un poco – ¿no piensas comer nada, Lunático?
- No, se me quito el hambre cuando Mal… con lo de hace rato – su tono había empezado tranquilo y normal, pero luego se apagó. – tranquilo, tú ve a solucionar lo tuyo – trató de calmar a su amigo.
- Te traeré algo – apuntó en un tono neutro y salió de la habitación.
Rumbo al gran comedor pudo sentir como la sangre se arremolinaba en sus mejillas, después quiso pensar en otra cosa. Tal vez ya era tarde y la comida había terminado, pero aún así tenía que encontrar a James. No tenía ánimo de mucho, así que sacó de sus bolcillos un trozo de pergamino viejo y doblado en varias partes. Le echó una miradilla y vio un par de motitas con los nombres de James Potter y Lily Evans cerca del lago. Lanzó un audible suspiro y se encaminó hacia ellos.
Cuando estuvo cerca de ellos pudo ver que James estaba recostado en el regazo de la pelirroja quien acariciaba su cabello. Esta escena le hizo sonrojarse más de lo que jamás habría pensado que podía.
- Oye, Cornamenta, necesito hablar contigo – dijo en un tono frio y lleno de seriedad. El aludido apenas se movió.
- Bien – respondió tranquilamente - ¿qué es? – Sirius notó que no se movería de ahí sólo porque estaba la tonta esa, pero no tenía nada de malo que lo dijese ahí frente a ella, de todos modos la estupidez de que estaba enamorado de Remus había sido suya, pero aún así no le gustaba la idea.
- Creo que Evans tiene razón. – la cara de la chica se iluminó, pero James abrió los ojos tanto como pudo, o quizás más. Sintió como el corazón podía detenerse en cualquier momento.
- ¿Sirius Black?… - se puso de pie de un ágil movimiento y sacó su varita para apuntarle al chico frente a él, parecía muy serio y totalmente asustado – tú no eres mi amigo. Sirius Black habría corrido a contarle a Lunático aquella tontería sin creer siquiera en la posibilidad, se abrían reído y habría ido inmediatamente a conseguir una chica como muestra de su hombría. ¿Qué diablos hiciste con Canuto?
- Cálmate, Potter, soy yo…
- ¡pruébalo!
- Lily Evans lleva rechazándote desde primer año.
- ¡eso cualquiera lo sabe!, ¡di algo que sólo los merodeadores sepamos!
- Lo sé, pero me gusta decirlo – vio que iba en serio, bufo cansado. – Lunático es un hombre lobo – James bajó la varita, pero su rostro aún tenía mucha incredulidad.
- ¿Canuto?, ¿entonces de verdad dijiste aquello de estar enam…?
- ¡no lo digas!... creo, y es una pequeña y muy, pero MUY insignificante posibilidad, que tal vez Rem me guste un poco, pero – se apresuró a decir en vista de la geta burlona e incrédula de James – tengo que comprobar que sea cierto.
- ¡ja!, y ¿cómo harás eso? – se burló Lily que había estado escuchando muy divertida pero atenta. Sirius se encogió de hombros claramente frustrado.
- Podemos empezar pensando qué fue lo que ocasionó que te en… que te llamara la atención – tuvo que corregir su último comentario por los ojos llenos de rabia que le veían.
- Es buena idea – apuntó la chica – veamos Sirius – en su rostro claramente se veía que lo disfrutaba, lo que molestó mucho a Sirius – piensa, cuando vez a Remus, ¿qué es lo primero que piensas?, ¿Qué sientes?
- Nauseas – dijo sin pensar, a lo que la chica frunció el ceño enojada
- ¡hablo en serio, perro!
- Está bien, tranquila – pensó un poco, le vino a la cabeza la primera imagen que siempre tenía de Remus, por la mañana, al despertarse. Tenía su pelo alborotado y su rostro semi pálido soñoliento, sus ojos enmarcados por tenues ojeras y su pijama chueca y arrugada… sin darse cuenta tenía una apenas visible sonrisa y se había sonrojado un poco, Lily reía contenta – no lo sé, algo como… quizás, alegría. ¡pero es mi amigo!, ¡qué debería sentir! – Lily Volvió a sonreír
- ¿te emocionas cuando llega a algún lugar?
- No lo sé, tal vez
- ¿en alguna ocasión has tenido el deseo de que se encuentre ahí donde estás tú?
- No… no sé – Lily cambiaba su tono chillón de voz a uno muy serio, lo que conseguía poner al animago muy nervioso y le costaba pensar.
- ¡vamos Sirius, esto será más difícil si te resistes!
- No me estoy resistiendo, te digo que NO estoy enamorado del lobo ése. – Lily le miró furiosa, pero se veía pensativa y dispuesta a soportar. Pasó sus ojos de Sirius a James, como preguntando si tenía otra idea. Éste hizo un gesto como recordando.
- No sé Lil, creo que hay una pequeña posibilidad de que no sea… - se animó a decirlo después de tragar un poco de saliva y cambiar su tono a uno de cautela – amor. A lo que me refiero que Sirius ha sido el mejor amigo de Lunático desde que nos conocimos. Siempre está ahí para ayudarle o defenderlo. Es decir somos muy amigos, creo que también puede ser un… ahh, digamos un sentimiento puramente fraternal, vamos tú misma has visto al chico, pide a gritos que lo protejan… - hizo una mueca divertida, como inseguro de lo que decía – aunque no muchas veces lo necesita – claramente lo había recordado como licántropo o las veces que en serio se enojaba. La pelirroja puso su mirada en el suelo, si lo pensaba bien, era posible, pues James tenía razón en el sentido de que la apariencia de Lupin era, en términos de una chica, adorable y para los hombres, patético. A Sirius se le iluminaron los ojos con esa nueva posibilidad, porque así podría seguir siendo el machote del que siempre había estado orgulloso, pero Lily se veía cada vez menos convencida. Bufó.
- Bien, si insisten en que esto no es lo que es, correcto. Pero no estés chillando cuando te des cuenta.
- Por favor Evans, admite que tu mente retorcida es la que quería que me gustara Remus, ahora que lo pienso James puede tener razón, no es nada de qué preocuparse. Gracias, Cornamenta – se dirigió a su amigo con un brillo más intenso en los ojos – ahora me voy, le prometí a Rem llevarle algo de comida.
- No sé a quién quiere engañar – Lily le veía alejarse aún con su mirada incrédula.
- Lo sé – ella se volvió a su novio ahora muy sorprendida – pero es Sirius, es un perro tonto que no sabe lo que tiene en la cabeza por estar demasiado preocupado por lo que hay debajo de las faldas de las chicas. Dije eso para que se calmara un poco, así puede notar claramente que no es cierto, ese no es un sentimiento fraternal. El muy cabrón esta jodidamente enamorado del lobo ése. – Lily miró a James entre sorprendida, orgullosa y tal vez algo impresionada.
Sin embargo Lily era una chica, una chica muy audaz y bastante capaz de conseguir lo que quería. Y justo por eso no se sentía bien al confiar en los lentos y torpes métodos de los hombres (los de su novio para ser exactos), así que tendría que intervenir sin que ambos machos se dieran cuenta.
Después de la cena se dirigió decidida a la sala común de Gryffindor para charlar con Remus dispuesta a averiguar algo. Algo en específico sobre Sirius. Entró por el retrato y le dio una rápida mirada a la sala común sin encontrar lo que buscaba, supuso que se encontraría en su habitación, así que emprendió marcha a esta, toco la puerta y encontró a un muy nervioso Peter abriéndole.
- ¿está Remus aquí? – preguntó tranquila. Peter le dio una sonrisa y le hizo un gesto con la mano de que se hallaba en su cama. – no has bajado a cenar – la chica llegó hasta él chico que aparentemente no había despegado sus ojos del libro en toda la tarde, pero tenía un plato vacio a un lado.
- No he tenido muchas ganas de bajar… pero Sirius me consiguió algo – anuncio con un tono de voz extraño, como aburrido y tal vez triste. Seguro aún se sentía mal por lo de la mañana.
- Y ¿Cómo estás?
- Bien – mintió, pues vaya que se sentía muy mal, como un bicho aplastado y casi al borde del llanto, pero desde que estaba con los merodeadores había decidido no llorar por ese tipo de cosas. Lily supo que era una mentira, se le veía en los ojos, pero se limito a tratar de hacerlo sentir mejor con lo que iba a buscar.
- Vaya, así que Sirius te ha traído comida… seguro robada de las cocinas – rió un poco – el muy idiota – dijo en un tono algo alegre, como si fuera una muestra de cariño llamarlo así.
- Es un gran tipo – había empezado bien, la chica sonrió un poco con malicia.
- No me parece que lo sea, para mi es solo un tonto con el cerebro más debajo de lo que debería
- Ja, ja, ja, ja, bueno, es cierto que es algo… impulsivo, pero es muy agradable una vez que lo tratas más en serio.
- ¡ja!, por favor Remus no me harás creer que eso puede tener algo serio en su vida – Remus contuvo lo que sería una sonora carcajada.
- Bueno… no lo sé, pero apuesto a que si algo le apasiona de verdad es capaz de mucho. – el chico dibujó una pequeña sonrisa, parecía que recordaba algo.
- No suena creíble. Ni siquiera si saliera con James se portaría serio.
- Ja, ja, ja, ja, es cierto que quiere mucho a James, son el uno para el otro, pero la única posibilidad de que algo pasara entre ellos sería que Cornamenta fuera una ardiente chica. A Sirius no se le pasaría por la cabeza siquiera la idea de ser gay o algo por el estilo… y bueno, si me lo preguntas, tampoco creo que sea muy capaz de sostener una relación seria, o cuando menos empezarla.
- Lo sé, pero dime Remus, ¿por qué diablos te juntas con gente como él o James?, es decir no se parecen en nada a ti, son… demasiado distintos. – Remus hizo una cara pensativa. Era cierto, pero esos dos en especial habían hecho mucho por él desde su llegada a Hogwarts y sin saber cómo se habían vuelto muy buenos amigos, por nada en especial. También era cierto que no tenía mucho en común con ellos, es decir ellos eran muy problemáticos y les gustaba la diversión extrema y peligrosa cuando él prefería estar tranquilo leyendo un buen libro, pero seguían siendo sus mejores amigos.
- Pues no lo sé Lily… supongo que tienen algo especial, se han portado muy bien conmigo desde que llegamos a Hogwarts, quiero decir si nos miras atentamente soy el blanco perfecto para todas sus bromas, pero me han apoyado mucho con lo de… tú sabes. – Lily sonrió, no entendía que tanto tenía que pensar Sirius, era difícil NO enamorarse de él
- Pues no sé, es tu problema – dijo en broma la chica levantándose de la cama – es tarde, me iré a la cama. Espero verte mañana.
- Tal vez – Lily en la puerta amenazo con su dedo sin perder su sonrisa.
Al día siguiente era domingo, un domingo frio y aburrido de otoño. Por supuesto que no le apetecía volver a salir de su habitación. Aquel episodio con Malfoy había sido horrible, claro que no era la primera vez que le hacía algo, pero esta vez se había sentido peor por alguna extraña razón, se sentía impotente y como basura, pues le parecía una tontería el hecho de ser un hombre lobo y tener que ser defendido por sus amigos. Imaginó por un momento cómo lo tratarían los demás si supieran lo que era, pero la mueca de dolor en su rostro significaba que no sería nada bueno. Puso el libro sobre su mesita de noche y anuncio al pequeño Peter que estaba en el baño que se dispondría a dormir.
A la mañana siguiente se despertó muy temprano y sin muchas ganas de hacer algo, pero pensó que tampoco quería quedarse en la habitación el día entero. Tal vez podría pillar algo para desayunar y salir de la vista de todos, recorrer los terrenos de la escuela y pasar un bonito y aburrido domingo aplastado por ahí. Miró a su alrededor, sus compañeros seguían (y seguirían un buen rato más) totalmente dormidos. No se molestó en despertarlos y salió de la habitación dirigiéndose al gran comedor. Una vez ahí escuchó una voz que le llamaba, era Lily Evans quien le llamaba a que se sentara con ella y sus amigas a desayunar, no estaría mal, además no había muchas señales de los de Slytherin.
Pasaron un desayuno tranquilo y muy bueno, después Lily le había propuesto dar un paseo por el lago o simplemente rondar afuera, era un día muy lindo.
En cuanto al resto de los merodeadores, tal vez despertaron para pasado el medio día. Sirius se levantó primero, se desperezó y pudo notar que la cama de Remus estaba hecha, sintió algo raro en el estomago, se ruborizó inmediatamente repugnado por la idea, sacudió la cabeza y se fue molesto consigo mismo hacia el baño por tener esos pensamientos. El estúpido de Remus podía hacer lo que se le viniera en gana.
Como una hora después bajaron para ver si estaba por ahí (ninguno tuvo la idea de usar el mapa) y como era tarde para desayunar, perdieron el tiempo vagando y tonteando por ahí hasta la hora de la comida.
Unas horas después estaban en el gran comedor comiendo alegremente y riendo por alguna tontería que Sirius había hecho durante alguna de sus citas cuando cierta pelirroja acompañado por el lobo se acercaban a ellos. La chica reía tontamente, parecía muy emocionada, mientras que Remus tenía un curioso color rojizo en las mejillas y caminaba con la mirada clavada en el suelo.
- Hey Rem, ¿haciéndole competencia a los tomates? – preguntó Sirius muy divertido al verle
- Vamos Rem, ya supéralo – decía la chica mientras se sentaban
- ¿Qué ha ocurrido? – preguntó James con una linda sonrisa para su chica.
- Algo muy divertido – respondió esta con más alegría
- ¡claro que no! – se apresuró a decir Remus
- ¿Qué paso? – pregunto Peter esta vez
- A Remus le ha invitado a salir una prefecta de Ravenclaw
- ¡qué! – la reacción de Sirius llamó la atención de todos, pero éste se apuró a corregirse – que noticia, le has dicho que no, ¿verdad? – concluyó con una voz nerviosa y quizás algo aterrado por la idea, pero sólo recibió un gesto de molestia por parte del castaño.
- Por supuesto que no, claro que quiero salir con ella – dijo un poco molesto
- ¡qué bien, Lunático! – James respondió muy contento dándole unas palmaditas en la espalda e ignorando la rabieta que Sirius trataba de ocultar.
- ¡por supuesto que no!, ¡no puedes salir con ella! – aunque claramente no lo había logrado, pues estalló en furia. Por suerte no había mucha gente en el gran comedor o hubieran armado un total escándalo. Lily lo miró con ojos desorbitados y James y Peter le imitaron con la boca abierta, mientras que Remus frunció el ceño.
- ¡oh perdone amo Black!, no sabía que eras el único que podía salir con las chicas del castillo – ironizó aun más molesto mientras ambos se enterraban los ojos llenos de ira, sin embargo Sirius se dio cuenta de lo que había hecho y se apuró a corregir ahora con una voz de arrepentimiento mezclada con los nervios.
- ¡no!, no quise decir eso… bueno… es que… no quiero que salgas con ella – se había atrevido a soltar, pero lo había hecho en un tono poco habitual, como de miedo y había desviado la mirada.
- ¡dame una buena razón para no hacerlo!
- ¡porque eres mío! – su tono altanero y prepotente – muy Black – había regresado y le dedicó al chico una mirada envenenada, como habiendo olvidado toda discreción. Los demás que no se lo creían, pero por suerte no armaban tanto revuelo, pues las chicas de Ravenclaw no decían nada, y algunos de Gryffindor sólo volvieron sus miradas, dijeron algo como esos tipos y los dejaron y no había nadie de Slytherin. Remus también había adoptado una cara incrédula y James habría jurado que tenía los ojos vidriosos, pero no duró mucho la impresión, porque de inmediato apretó los dientes y los puños.
- ¡esta vez la jodiste, Black! – y sin más se fue como un rayo. Lily terminó de matar a Sirius con la mirada y salió detrás de él.
- Sí Canuto, la regaste – dijo James con la voz ahogada y aún con los ojos bien abiertos.
Claro que sabía que la había jodido a más no poder. ¡Cómo diablos se le había ocurrido gritarle que era suyo!, de esa no salía tan fácil.
wooooowwwww
que les parecio?
espero lo hayan disfrutado, que viene lo bueno (en realidad de donde no puedo avanzar XD)
nos leemos en otro cap
espero sus reviews con quejas, dudas, sugerencias, solicitudes de citas con Remus XD y bla bla bla jajaja besos
