Capitulo 4
El compromiso
Al regreso de Lakewood se hizo el anuncio oficial del compromiso de Albert y Candy con una gran recepción digna de dos personas de su clase para aquella ocasión tan especial la joven llevaba un vestido rosa de satín con pedrería en la parte de enfrente que tenía un escote en forma de corazón que dejaba ver sus atributos de manera discreta pero seductora y un pequeño escote en la espalda con una falda muy voluminosa que la hacía parecer que flotaba, llevaba el pelo recogido en un rodete del que solo escapaban algunos cabellos que enmarcaban su hermosa cara, unos aretes discretos de diamantes que convino con unos guantes a la altura de los codos en color blanco parecía una princesa salida de algún cuento y su futuro marido quedo gratamente sorprendido de que esa mujer tan hermosa pronto iba a ser su esposa, su compañera y la madre de sus hijos, una vez dada la bienvenida a los invitados la tía Elroy los llamo al centro del salón para hacer el anuncio oficial.
-Señoras y señores como muchos de ustedes saben este es mi sobrino William Albert Andley y esta joven es su futura esposa Candice White Andley que en próximas fechas van a contraer matrimonio, les deseo a ambos que sean muy felices y que siempre tengan en cuenta que sus decisiones siempre afectarán a nuestra familia así que espero sepan comportarse y comprenderse
Para nadie fue sorpresa que la presentación de la pareja fuera sin emoción pues sabían que la señora no comulgaba con aquel enlace ya que para ella era sólo un mero trámite y ya que era la única forma de evitar que la chica se casara con un don nadie había que aceptarlo y soportarlo, aunque una vez terminadas "las sentidas" palabras de su tía fue el turno de Albert.
-Damas y Caballeros les agradecemos infinitamente que nos acompañen en un día tan especial y aquí delante de todos quiero que Candy acepte este anillo de compromiso como prueba de mi fidelidad y amor hacia ella, por lo que te pregunto Candice White ¿Quieres casarte conmigo?
El anillo era un diamante blanco con un corte de forma cuadrada sencillo pero magnífico aunque lucía un poco grande en la delicada mano de la chica pero tan hermoso que solo era comparable con la belleza de su dueña, Candy se retiró los guantes para que su prometido le pusiera el anillo en el dedo anular mientras este le daba un beso en la mano.
-Si Albert acepto (la chica estaba emocionada y no pudo decir nada más así que Albert la tomo por la cintura y le dio un beso en los labios que hizo estremecer a la hermosa rubia)
Bailaron la primera pieza de un vals que los hacía parecer flotar en el salón todos quedaron encantados con la belleza de aquella joven envidiando al millonario que era el dueño de su corazón excepto por una persona que había entrado discretamente a la recepción sin ser visto, no era otro que Terrence que estaba extasiado viendo a su musa moverse con pasos delicados y disfrutando de las curvas que se insinuaban en aquel vestido, su cómplice Annie lo metió a escondidas por la tarde y lo ayudo a ocultarse en una de las recamaras que nunca eran usadas pues hacía algunos días que le aviso al actor que ese sería el día del compromiso y que debía apresurarse a recuperar a Candy antes de que ella se fuera de Luna de miel porque ya no lo podría ayudar estando lejos, los ojos del joven se encontraron con los de la chica por un segundo y la mágica conexión entre ellos fluyo, pero cuando Candy lo busco entre la gente pensó que lo había imaginado, Terry no tenía nada que hacer ahí además estaba en plena temporada así que era materialmente imposible que se encontrará en ese lugar.
Una vez terminadas todas las formalidades cada integrante de los Andley se fueron a sus habitaciones incluso Archie y Annie se quedaron en la mansión, Terry espero a que Annie subiera para indicarle cuál era la habitación de Candy y lo ayudara a no ser visto por la tía Elroy, una vez que la rubia subió a su habitación seguida de la mucama para ayudarle a desvestirse y ponerse un camisón, Terrence se encontraba escondido en el closet desde donde pudo observar con atención todo el ritual, observo cada línea del cuerpo de la joven mientras las prendas iban cayendo una a una sobre la alfombra, su corazón se paralizo cuando vio a su musa solamente con su ropa interior y después de quitarse el corseé totalmente desnuda pudo apreciar la firmeza de las piernas, la diminuta cintura que así sin ropa parecía aún más pequeña, los senos llenos y firmes, la piel de alabastro que el tanto ansiaba tocar, pero el encantamiento no duro mucho tiempo porque la mucama puso sobre el cuerpo el camisón a la chica lo que volvía a quitarle la vista de aquella magnifica mujer; su corazón comenzó una loca carrera que parecía iba a salirse por su boca pero tuvo que calmarse porque si seguía con aquel golpeteo pronto todos los habitantes de la casa se darían cuenta de su presencia, tuvo que esperar hasta estar sereno y escuchar con atención como toda la casa quedaba en silencio para dar paso a una calma total, el joven no supo cuánto tiempo espero ahí dentro del vestidor pero le pareció una eternidad por lo que cuando salió le pareció que estaba muy oscuro y sólo un ligero rayo de Luna entraba por una rendija de la habitación así que abrió con cuidado una cortina y observó el movimiento del cuerpo de Candy debajo de las sábanas preguntándose que se sentiría estar acostado al lado de esa mujer y compartir todos sus secretos y después de haberla visto en todo su esplendor un poco más temprano no dudo que aquellos secretos serían una delicia así que por un momento quiso tomarla en sus brazos y besarla hasta saciar su sed de ella entonces recordó la conversación con Robert Hathaway y tuvo que conformarse con mirarla durante un largo rato hasta que al fin se decidió a despertarla la beso en la mejilla y en los labios aunque esta vez con mesura, la chica despertó sin entender que pasaba y creyendo que aquello era un sueño se sintió confundida y feliz a la vez porque aquellos azules ojos la veían con vehemencia.
-Terry que haces aquí ¿acaso quieres meterme en problemas de nuevo?
-¿Yo meterte en problemas pecosa? No sé de qué me hablas, es solo que necesito hablar contigo de algo importante
Candy iba a levantarse pero recordó que solo llevaba su ligero camisón.
-Puedes voltearte para que yo me ponga una bata encima
Terry le paso la bata y se volteo aunque no pudo evitar una sonrisa pícara en su rostro pensando "si ella supiera que ya la disfrute en todo su esplendor ese camisón es lo más vestida que la he visto esta noche".
-Este sin duda no es lugar para hablar y agradece que es Annie la que duerme en la recamara de junto y no la abuela Elroy que está en la siguiente porque aunque me vigila no le gusta estar tan cerca de mí, en fin ¿qué es eso tan importante que debes decirme que no puede esperar hasta las horas del día?
-Ven siéntate pecosa (le dijo sentándose en un sillón que había cerca de la ventana)
-Está bien Terrence (dijo tratando de no mostrarse nerviosa aunque la voz le tembló se sentó junto al joven)
-Ahora me dices Terrence (reclamo él)
-¿Vas a empezar a discutir? Será mejor que te vayas o prefieres decirme lo que te urge tanto
-Está bien (dijo el muchacho tomando la mano de Candy entre las suyas) quiero repetirte al igual que en cada arreglo de flores que TE AMO que siempre te he amado y siempre lo haré, sé que esta noche te comprometiste a casarte con Albert lo que no me importa porque sé que yo te puedo hacer más feliz sólo necesito que me dejes hacerlo, si él puede darte las estrellas yo te daré las galaxias enteras, si él puede regalarte la Luna yo te daré los planetas, si él promete darte amor yo ya te di mi amor, mi alma y mi cuerpo, nunca podré dárselo a nadie más porque soy tuyo
-Terry no digas esas cosas aunque no lo creas me preocupa que te niegues a ser feliz persiguiendo un sueño que ya no es posible yo estoy con Albert y voy a casarme con él
-No sé porque niegas lo evidente es verdad quizá lo ames a él pero me amas más a mí no te veo brillar como cuando estábamos juntos
-Si pero estoy segura que él me dará seguridad y nunca tendré que temer que me abandone
-Candy mi amada Candy yo te juro por mi alma que nunca volveré a dejarte es más mira para demostrártelo te traje esto
Acto seguido saco una cajita roja y se arrodillo tomándola de la mano izquierda que no tenía el diamante que más temprano le había dado Albert lo que para Terry significaba que ella tenía dudas lo cual era verdad.
-Candy no ha pasado ni un minuto de mi vida desde que te conocí en que no haya pensado que sería mucho más feliz si tú compartieras mi vida, sé bien que te fallé en el pasado pero quiero compensarlo con creces durante el resto de mi vida por eso te hago esta pregunta ¿quieres casarte conmigo?
-Ppppeeerrrooo ya acepte casarme con Bert…¡no puedo aceptar dos anillos!
-Te propongo lo siguiente; sigue con tus planes pero no olvides que yo siempre estaré esperándote así que si decides dejar esta ridiculez y darme otra oportunidad te seguiré esperando en nuestra casa en Nueva York solo tienes que llegar ahí y ponerte este anillo en el dedo así yo sabré que me permitirás hacerte feliz para siempre
-Si de verdad me vas a dejar pensarlo necesito que dejes de enviarme flores por favor ya no sé dónde ponerlas están por todo el hospital
-Está bien Candy no más flores pero ni por un minuto creas que voy a darme por vencido esta vez voy a luchar por ti hasta el último aliento
Entonces ambos se pararon y Terry se despidió de la chica tomándola por los hombros y dándole un beso en la mejilla que le quemó la piel a Candy, ella se dio cuenta que los besos de Albert si bien eran placenteros no despertaban en ella aquel incendio aún el más leve roce de la piel del actor, el joven se quitó del cuello una cadena que llevaba y puso ahí el anillo que acababa de darle a la chica se la colocó en el cuello.
-Recuerda esa es mi promesa de amor para siempre hacia ti pero no estará completa hasta que repose en tu mano
-Está bien ya te prometí pensarlo pero ahora debes irte antes de que alguien se despierte, por favor ten cuidado
-Me voy mi amor te voy a esperar siempre, recuérdalo (dijo saliendo de la recamara y sintiendo en su nariz aún el olor de la muchacha y el calor de su piel en los labios)
Una vez que Terry la dejó sola Candy salió al balcón y respiro el aire tibio de la madrugada ya que el Verano era caluroso pero ella sentía todavía peor el bochorno por haber sentido tan cerca al hombre que mas amaba porque era verdad también Albert despertaba sentimientos en ella quizá con el tiempo comparables a los que desde adolescente sintió por Terry, observó la sombra del joven salir de la mansión y se dio cuenta que estaba más confundida que antes, tenía que decidir con quién casarse, entonces recordó que no observó bien el anillo que le entregó Terry por la angustia de que los descubrieran como aquella vez en el establo del colegio pues ella no sabía que él tenía dos buenas cómplices que le enseñaron como salir sin ser visto, se quitó la cadena y revisó cada detalle del anillo era un diamante azul en forma de corazón con pequeños diamantes alrededor engarzado bellamente en un aro de oro blanco y en la parte de adentro tenía un inscripción que decía "Te Amo Sra. Grandchester" y en cierta forma el color de aquella gema le recordaba los ojos de Terry, lo llevo a su pecho y sintió como su corazón palpitaba lleno de júbilo pero pensó "si tan solo pudiera creerle".
Esa noche Candy y Annie no durmieron nada una pensando en Terry y la otra en que su amiga reflexionara porque si bien era cierto que se veía bien al lado de Albert el amor verdadero estaba sólo al lado de Terrence y Annie sabía de eso porque lo experimento cuando Archie estaba enamorado de Candy al punto que cuando Terrence la dejó la morena pensó por un momento terminar su relación con Archibald y dejar que cortejara a la rubia a ver si ella volvía a ser feliz pero al darse cuenta que la joven sólo lo quería y consideraba como un primo decidió continuar su relación y luchar por ocupar un lugar en el corazón de su futuro marido si bien Archie nunca la querría como a Candy por ser su primer amor; ella se había convertido con el tiempo en otro amor más duradero y mejor para él.
El Lunes siguiente Candy se dirigió al hospital y sintió mucho no recibir el ramo de rosas y aunque ella lo había pedido así disfrutaba de las flores que aromatizaban todo el hospital pero pensó que si debía olvidar a Terry entre menos cosas se lo recordaran era mejor, aunque el anillo que él le dio estaba justo en su cuello debajo de la ropa pues no quería que alguien lo encontrara en su habitación y tener que explicar su procedencia así que mientras lo devolvía a su dueño una vez casada lo tendría siempre a su lado y el anillo de Albert en su dedo, pensaba que debía hacer seguir a su corazón y correr hacia Terry o seguir al lado de Albert que en los últimos tiempos se había convertido no sólo en su prometido sino en alguien capaz de acelerar su corazón cuando la abrazaba y la besaba aunque fuera en raras ocasiones por el escrutinio de la "tía metiche" como le decía a la señora Elroy en sus pensamientos.
Annie por su parte seguía pasando por Candy en las tardes al salir del hospital pero ya no para enseñarle a su amiga sobre modales o comprar ropa si no para mostrarle lo que llevaría ella a su Luna de miel y aconsejarle que debía comprar ella para su propia boda, luego iban a cenar algo y ocasionalmente Albert y Archie las alcanzaban una vez terminados sus negocios del día, la atmosfera cuando estaban los cuatro era más relajada por lo que Albert podía tomar la mano de la rubia libremente y besarla sin que la tía los observara con desaprobación, los muchachos se hacían bromas y las horas pasaban demasiado rápido una vez que acompañaban a Archie y Annie a sus respectivas casas, Albert y Candy solían pedirle al chofer los dejara unas cuadras antes de llegar a la mansión Andley para poder caminar abrazados.
-Candy cada día que pasa soporto menos tener que estar alejado de ti a pesar de vivir en la misma casa pero tengo una responsabilidad muy grande que cumplir desde muy pequeño, sabes bien que no me gusta esto de ir a la oficina todos los días, preferiría estar todo el día contigo pero sé bien que debo dejar todo en orden porque estoy comprometido con todos los Andley para preservar nuestro patrimonio
-Albert no voy a mentirte estos meses han sido difíciles sin tu compañía pero me prometí ser fuerte por los dos, además Annie me ha ayudado mucho a hacer más llevadera mi soledad en esa casa pues sabes que la tía Elroy no me tolera
-Mi amor pronto se va a acabar este martirio un año se pasa volando y después no recordaremos todo esto al fin que los grandes amores son los que vencen todas las dificultades ¿no es así?
-Si eso creo (la chica no estaba muy convencida de que el tiempo pasara rápido pero no quería agobiar a Albert con un problema más)
Llegaron a la Mansión y cada uno se dirigió a sus aposentos como siempre, a la mañana siguiente Candy se despertó más contenta que de costumbre incluso tarareaba una canción que le gustaba mucho, bajo rápidamente al comedor tomó su desayuno sin esperar a que nadie bajara y le pidió al chofer la llevara al hospital y estuvo corriendo de un lado a otro casi sin parar y para su sorpresa con un ánimo desmedido y aunque esos días eran los últimos que pasaría con Annie de compras parecían también el final de una era, como siempre su amiga pasó por ella a la hora de la salida para ir a comer algo y después a las tiendas a escoger cosas para la casa, para la Luna de Miel o simplemente a pasar el rato pensando cómo sería la vida de casadas, después del postre la rubia se dirigió al tocador pero cuando regreso se encontró con que en la mesa había un caballero sentado con su amiga, supuso que sería algún amigo de Archie o del padre de la joven así que sin darle importancia se sentó de nuevo en su asiento una vez ahí su sorpresa fue mayúscula al darse cuenta que aquel hombre no era otro que Terry.
-Hola pecosa como has estado ya extrañaba verte (dijo con su voz más seductora y aquella endiablada sonrisa que hacía a Candy derretirse)
-¡Teeerrrryyy! ¿Qué haces aquí, no deberías estar en el teatro? ¿Annie que significa esto?
-No te enojes Candy invite a Terry a tomar algo con nosotras porque el pobre acaba de llegar de Nueva York y no conoce a nadie excepto a ti y a mí (dijo Annie divertida de la cara de sorpresa que ponía su amiga cada vez que veía al joven actor para después sonrojarse dejando al descubierto sus verdaderos sentimientos)
-Vamos Candy no es un delito saludar a mis amigas ¿no? (dijo Terrence tomando una de sus manos entre las suyas y observando que no llevaba el anillo de compromiso, solía quitárselo para el trabajo porque no quería perderlo o que le cayera algún líquido que lo dañara pero ese día olvido volver a colocarlo al salir del hospital)
-Supongo que tienes razón pero la temporada de teatro aún no termina
-Bueno es una de las ventajas de ser socio de la compañía y el actor principal puedo escaparme a veces
-Pero eso no es bueno para tu carrera Terry
-Bueno tampoco es bueno para mi corazón permanecer alejado de ti demasiado tiempo y entre mi carrera y mi corazón gana siempre el segundo
-Que cosas dices Terry
-Saben que; no me estoy sintiendo muy bien (dijo Annie que ya había desaparecido para entonces de la conversación y de la mesa), creo que me pesque un resfriado voy a tener que retirarme
-Está bien vámonos (dijo la rubia haciendo un ademán de levantarse)
-No, no por favor quédate con Terrence recuerda que tienes que practicar tus modales y si te vas ahora será una grosería para él
-Peeerrrrooo
-Nada de peros no te preocupes cuando llegue a casa (en unas tres horas como había quedado con Terry) el chofer vendrá por ti para llevarte a la mansión Andley y mañana nos veremos como siempre
-Bien (dijo la rubia no muy convencida aunque le gustó la idea de quedarse con el joven y platicar un rato para salir de la rutina)
Una vez solos los jóvenes se olvidaron del mundo y como estaban en un pequeño saloncito que Annie reservó para la ocasión y cubrirse de los ojos impertinentes hablaron de la temporada de Terry como estaban las cosas en el teatro como se hizo socio de Robert después de regresar a la compañía Stratford pagándole con su sueldo reteniendo sólo lo necesario para vivir pero una vez que se convirtió en el actor reconocido que era ahora, el dinero no era problema además con el éxito de cada puesta en escena su nombre era garantía segura de venta de boletos donde quiera que iba.
Candy le contó como los Leagan trataron de echarla de Chicago pero a pesar de todo había logrado llegar a ser la jefa de enfermeras del hospital una vez que el doctor Martin se recuperó del alcoholismo y llegó a ser el Director y como agradecía cada día poder ayudar a los demás pues eso le hacía sentirse completa, aunque ahora que estaba en la mansión Andley se sentía prisionera porque debía seguir las estrictas reglas de la abuela Elroy y como el joven bien sabía nunca le agradaron tales reglas eran innecesarias y ridículas pero lo soportaba por Albert aunque debido a que desde hacía dos semanas él y Archie habían viajado a diferentes partes del país para revisar y hacer las presentaciones formales a los socios de la familia y a Archibald como nueva cabeza de la familia Andley , Candy y Annie estaban más solas que nunca por eso ella prefería tardarse todo lo que podía con su amiga para no tener que ver a su insoportable tía ya que normalmente cuando ella llegaba la mujer se había retirado a sus habitaciones.
Terry agradecía en silencio a aquel bondadoso doctor que le dio trabajo a su pecosa porque de lo contrario ¿qué habría sido de ella? si bien Albert nunca la abandonaba en aquella época él perdió la memoria y no pudo hacer nada por su protegida y él la abandono dejándola a su suerte, de pronto comenzó a sonar aquella melodía que él solía tocar en la armónica y Candy recordó que había tenido la tonada todo el día en la cabeza era curioso como si algo o alguien le avisara de la presencia de Terrence aquel día, era ese invisible lazo que une a dos almas destinadas a estar juntas, el joven se levantó de su asiento y tomo la mano de Candy nuevamente.
-Candy querida baila conmigo esta melodía por los viejos tiempos
-Terry (la muchacha ya no pudo decir más porque el joven le quito la silla y al mismo tiempo la tomo de la cintura)
No dijeron nada mientras bailaban cerca uno del otro dejando fluir la magia que surgía de sus corazones, él sentía aquel viejo calor de hogar que lo hacía sentirse pleno y ella sentía ese rubor en sus mejillas que subía desde los pies a la cabeza dejándole claro que aunque lo había intentado ese hombre seguía dentro de su corazón sin que pudiera hacer nada, por fin fue Terry quien se decidió a hablar después de oler el aroma de rosas y lilas del cabello de la chica y admirando que entre su vestido se alcanzaba a notar el anillo que él le había dado.
-Candy…necesito que me escuches bien (dijo el joven poniendo su boca cerca de su oído haciéndola estremecer)
-Por favor Terry no necesitas decirme nada ya lo hemos dicho todo
-Te equivocas yo necesito decirte algo que no me he atrevido a confesarte aún…aquella fría noche de invierno mientras me quede con Susana por obligación rompí el voto más sagrado que un hombre puede hacer, el de vivir para siempre con la persona que es la mitad de su alma y pague muy caro el ser tan testarudo, me convertí en un guiñapo alcohólico y mal viviente vagando de un lado a otro del país con una compañía de teatro de condiciones deplorables, trabajaba sólo para pagar mi vicio y no me importaba nada por lo que abandone a Susana como hice contigo
-Terry no sigas eso te hace daño (dijo la rubia adivinando que aquella confesión lo lastimaba)
-Déjame continuar por favor, un día mientras estaba en Chicago muy borracho en un bar Albert me encontró y me llevó a verte desde lejos donde trabajabas en la clínica feliz, sentí asco y vergüenza de mí mismo y ahí te jure seguir adelante y hacer feliz a Susana porque te lo había prometido regrese a su lado y al mes nos casamos pero eso sólo hizo que mi vida se sumiera aún más en la desesperanza ella nunca pudo competir con tu belleza, el amor que te tengo solo se incrementó e incluso me parecía una mujer vacía y cada día despertar a su lado era la cosa más repugnante del mundo porque la llegue a odiar tanto como a mí por separarnos, a pesar de sus intentos por enamorarme nunca lo logro y terminamos durmiendo cada uno en una habitación diferente casi sin dirigirnos la palabra excepto cuando me acompañaba a alguna reunión en la fingíamos ser una pareja normal, por el segundo año de nuestro fracasado matrimonio yo gozaba de la compañía de otras mujeres buscando lo que en casa no tenía pero nunca lo encontré porque mi corazón se fue contigo para siempre, entonces Susana enfermo del corazón y yo no pude hacer nada por ella, pase los últimos meses a su lado leyéndole y tratando de animarla diciéndole que cuando mejorara las cosas iban a ser distintas pero ya no fue así porque ella murió, aunque yo creí representar bien mi papel del esposo preocupado; ella llego a conocerme bien o quizá por esa luz que nos ilumina cuando está cerca el final una linda tarde de Verano mientras estaba sentada cerca de una ventana me tomo de la mano y con una sonrisa en los labios me dijo: "Terry tienes que buscarla y acabar con tu sufrimiento yo ya no seré un estorbo y te pido perdón por haberte alejado durante tanto tiempo de la mujer que amas, has sido bueno conmigo pero por favor búscala y sean felices dile que siento haber sido tan egoísta" yo no podía creer lo que escuchaba pero acepte con un movimiento de cabeza aunque no tenía idea de cómo iba a enfrentarme de nuevo a ti y a tu rechazo porque no pensé ni por un momento que me siguieras amando o mereciera tu perdón, por eso decidí escribirte aquella carta y si aceptabas verme entonces no te dejaría nunca más, cuando no recibí respuesta durante tanto tiempo pensé que me lo merecía pero al tener tus líneas en mis manos me dieron valor para buscarte a pesar de que me pedías no hacerlo y estos meses han sido un verdadero infierno al verte con Albert que sin duda es mejor hombre que yo pero por una loca esperanza que aún tengo pienso y quiero creer que algún día tendré tu perdón y volverás a mi a pesar de todo
Candy estaba mirando al joven actor a los ojos comprendiendo que él tampoco pensaba que merecía ser perdonado lo que la tenía conmovida hasta las lágrimas sobre todo porque Susana y ella habían hecho infelices a tres personas pero la joven ya no podía estar más en la misma habitación que Terry sentía que se iba a desmayar y necesitaba aire por lo que instintivamente se alejó del abrazo de él y salió del lugar pidiendo a un taxi que la llevara a la mansión Andley como no quería ser vista entró por la parte de atrás y por fortuna ya todos estaban en sus habitaciones y agradeció a Dios que la ayudara porque no tenía ganas de dar explicaciones de porque llegó sin Annie y el porqué de sus lágrimas, se encerró en su habitación y se puso a llorar en su almohada hasta quedarse dormida.
Terrence salió corriendo tras de ella pero ya no la alcanzó solo vio como se alejaba y pensó en volver a verla al día siguiente ya que necesitaba contarle algo más antes de partir a Londres por un mes ya que el abogado de su padre insistía en que debía ver a su padre el Duque de Granchester por un asunto importante y que debía ser tratado en persona, Terry estaba renuente a ir pero el abogado le dijo que era cuestión de vida o muerte.
Al día siguiente Candy trato de olvidarse de las confesiones de Terry trabajando muy duro y sin descanso, hasta que llegó su hora de salir como siempre tarde después de su hora vio el carro de Annie y sin dudarlo se subió de un salto ya que debía discutir con su amiga que le haya hecho aquella mala jugada de dejarla a solas con Terry.
-Annie estoy muy enojada contigo por dejarme ayer con…(entonces se dio cuenta que su amiga no se encontraba en el auto era Terrence el que estaba ahí de nuevo, quiso bajarse pero el auto estaba en marcha)
-No te molestes con Annie pecosa ya sabes como soy de persuasivo y logré que ella comprendiera lo duro que es estar sin ti y así lo hizo porque ella también está enamorada y sabe lo difícil que es estar lejos del ser amado
-Pero Terry si alguien nos ve eso será mi fin no me podré casar con Albert y lo lastimaría mucho no entiendo porque me haces esto
-Vamos Candy nadie va a vernos además ahora mismo vamos a casa de Annie de verdad se pescó un resfriado probablemente a causa del estrés de la boda así que nos prestó su auto y su invernadero para charlar ya que ayer no pude terminar lo que debía decirte
-¿Pero si nos ven los señores Britter?
-Por ellos no te preocupes que están tan apurados con el enlace que la mamá no estará en la casa porque se encuentra arreglando la iglesia y su padre estará hasta tarde en la oficina como siempre, por favor no te molestes y permíteme terminar con lo que necesito decirte
-Si no hay más remedio (contesto la rubia que esta vez planeaba mantenerse lo más alejada del hombre para evitar esos sentimientos agolpándose en su pecho)
Una vez que llegaron a la casa Britter la mucama los recibió y los llevó al invernadero donde una muy enferma Annie los aguardaba pidiéndole a Candy que escuchara lo que Terry necesitaba decirle y unos minutos después desapareció enviándoles Té y galletas con la mucama de su confianza a la que no le importaba lo que pasaba en aquel lugar.
-Bien Terry te escucho (dijo la rubia mientras servía el Té con manos temblorosas lo que no pasó desapercibido para el joven y tampoco el hecho de que esta vez sí llevaba el anillo de compromiso de Albert)
-Bueno Candy ya te conté mi historia con Susana y como nunca pude amarla ahora déjame contarte que debo partir a Inglaterra el fin de semana parece que mi padre por algún motivo desconocido le urge verme y según su apoderado me tomará como un mes estar por allá sé bien que no tengo derecho a pedir esto pero podrías recibir mis cartas y contestarme algunas líneas bien sabes que la relación con mi padre no es la mejor y me sentiré menos solo si me contestas de vez en cuando aunque solo me cuentes como va tu vida mientras no está Annie, ya que por entonces se va de Luna de miel con el "elegante".
-Vamos Terry no es tan terrible volver a ver a tu padre quizá quiere hacer las paces contigo y sí como dices te sentirás mejor recibiendo alguna carta mía no te la voy a negar pero te pido que me cuentes como está el Duque y tus hermanos ¿está bien?, trata de hablar con tu padre seguramente si es tanta su insistencia será porque algo muy grande debe estar pasándole
-Gracias Candy sé que si recibo tus cartas me darán fortaleza en lo que tenga que enfrentar
Así pasaron las horas charlando de mil y una cosas sobre sus vidas, recordando viejos tiempos y sintiendo como esa mágica conexión les permitía hablar de lo más trivial sin aburrirse nunca hasta que llegó la hora de separarse el chico la tomo entre sus brazos una vez más y ella no se resistió pues aunque lo negara le gustaba la cercanía del joven, él le dio un beso en cada mejilla y ella tembló ante el roce de los labios del joven, lo vio salir del invernadero y sintió como se instalaba un frío en su corazón la prueba inequívoca del amor que le profesaba pero pensó que ya que estaría sola con Albert durante un mes podría poner sus sentimientos en orden y sacar de su cabeza y corazón a Terry, porque si bien no faltaría a su promesa de escribirle no lo haría tan seguido para mantener una sana distancia y que él se diera cuenta que solo podían ser amigos ahora porque ella era una mujer comprometida y dispuesta a hacer feliz a Albert por lo que le contaría a Bert de su semana con Terry y sobre las cartas que iba a mandarle no quería malos entendidos o que alguien le fuera con el chisme por separarlos.
