IV

Que rayos hacen aquí, lárguense de inmediato. No fue un grato recibimiento para Levy y su compañero mientras se acercaba la noche en medio del bosque. Las suplicas de la jovencita llegaron hasta las penas, más de una hora estuvo así. Rogando. Ambos sabían que no sería nada de fácil lidiar con tal personaje, hasta que cedió. Sus palabras eran frías y cortantes, estaba al tanto del encantamiento de la amiga del dragón Slayer de fuego, y su respuesta final no fue alentadora, "está perdida".

"No es posible" Murmuró Levy, yo sé que usted tiene alguna solución, por lo que mas quiera. Sus ojos cabizbajos recordaban a su amiga, a su amigo Natsu también, al gremio entero. Sentía el peso entero de traer a Lucy de vuelta, más cuando todos confiaban en ella, más cuando era su mejor amiga quien estaba dormida sin poder despertar. Gajeel la miraba entre sus cejas, un reojo preocupado. Su cruce de brazos era evidente enojo y falta de paciencia. Un rechinado de dientes terminó en un grito sin respeto "Vamos anciana, si no tiene nada que decirnos puede quedarse aquí sola en su aburrido y muerto árbol"

Metálica se avergonzaría de ti. Dijo la anciana sabiendo más de lo que trama. Respondió fríamente a su contendor, frente a frente, sólo los separaba en ese momento, el orgullo. "¡Te pasas vieja, repite ese nombre y te…! - ¡Gajeel basta! La voz de la peliazúl le calmo las aguas. Mientras que la bruja se ensuciaba las manos metiéndolas en un baúl viejo bajo unas telas "Tú más que nadie debe saber que la sangre de dragón nunca ha tocado la tierra" Volvió el silencio. Eso no podría terminar así, ¿entonces? Pensó Levy, ¿el encantamiento es una farsa? ¿Por qué Gajeel no se lo dijo antes?

-¡¿Por qué nunca me lo dijiste Gajeel!? Gritó furiosa. ¡Tú lo sabías! ¡Hubiésemos buscado otra solución!-

-¡¿Cómo quieres que te diga algo de lo que no estaba seguro!?- respondió en su defensa.

-¡Tú papá es un dragón, estúpido!- Plena noche y Levy vestida de negro sedoso salio pidiendo permiso por la puerta. Rabia, ira y pena era lo que la motivaba. La frustración de no saber que hacer, de ser débil, incluso de sentirse perdida y con miedo en medio del bosque. Siguió caminando hasta llegar a un sendero, un pequeño riachuelo se iluminaba con las estrellas. Fue inútil ponerse el vestido más bello de su armario, el muchacho aparte de mentiroso, jamás lo notaría. Ahí se cobijó bajo un árbol mágico de hojas celestes, brillantes a su alrededor. Miraba las estrellas y pensaba en lo inalcanzable que eran algunas cosas. Quizás era hora y de dejarlo todo así y seguir con la vida de un mago débil. Un mago de palabras. "nunca se fijará en mi de la misma forma en que yo me fijo en él" era el remate a sus pensamientos, la guinda del pastel.

-Estúpido Gajeel-

-Deja de llamarme así ¿quieres? - El muchacho apareció entre las brillantes hojas que caían despacio. La nieve había dejado un bello rocío alrededor. Traía consigo un libro desgastado, "la vieja del árbol me lo dio" Dijo entregándoselo mientras nuevamente se sentaba a su lado. "De seguro puedes descifrarlo" fue la frase que a la pequeña Levy hizo llorar. Sostenía el libro entre ambas manos y lloró. Quizás esa era la forma en que el tipo al que ella tanto quería demostraba afecto, o tal vez llegar a su habitación sin llamarlo, o el hecho de que lo dejara cepillarle el cabello. Todo era tan confuso.

-No, no lo lograré Gajeel, soy débil - fue su respuesta.

-si eres débil, necesitas a alguien como yo al lado, mientras te conviertes en alguien fuerte- Una mirada cómplice como las de siempre. Una sonrisa que al Slayer le hace más que feliz. Un momento así él no acostumbrara a decir esa clase de cosas. Menos de sonrojarse por la misma complicidad. Ella era linda, lo sabía bien, nunca en su vida se le había pasado por la cabeza mirar a una mujer de esa manera. Era lo que necesitaba, lo que le gustaba, alguien a quien siempre proteger. -Debo ir a casa, este libro no se descifrará solo- dijo Levy poniéndose de pie. -Vamos, te iré a dejar, es peligroso –

Nuevo día, nuevo sol. La nieve se veía más hermosa derritiéndose en las calles. El gremio ya comenzaba a tener ese mismo tono alegre que tanto los caracterizaba. Natsu discutiendo con Gray, Cana bebiendo, Mira sirviendo esas apetitosas cervezas y llamando a Natsu para que comiera algo de lo que recién había preparado. Sin embargo, Lucy seguía en su habitación postrada, mirándose mientras también flotaba por los alrededores cuando se animaba.

Se dirigían hacia el gremio Levy en compañía de Gajeel, quienes conversando de los avances del libro y los nuevos descubrimientos de esté notaron en el suelo el nombre "Levy" demarcado sobre la nieve. Ella misma se sorprendió al ver una rama flotante que lo escribía.

"Gajeel, yo no esto haciendo esta magia", dijo nerviosa. Lucy ahí los miraba a ambos, tenía todo planeado. A ratos podía sostener cosas, y otros ratos no. Espero toda la noche mientras pensaba en no rendirse en lo absoluto y ver pasar a Levy hacía el gremio para darle alguna señal. "Bingo, lo notó" dijo Lucy avanzando con la varilla y continuando el mensaje.

"Levy, Natsu es el único que puede verme y oírme"

Perpleja, mientras miraba en el suelo y cómo se iban escribiendo las palabras, sus ojos se iluminaron. ¡Lucy estás aquí! Grito en felicidad, Aunque seguía sin poder ver a su amiga, sabía que ella estaba ahí ¡Vamos al gremio de prisa, con esto logre descifrar el libro casi por completo! Y los tres corriendo avanzaron hacia el lugar. Se abrió la puerta de frentón y el grito largo sacudió a la mayoría

¡Salamander! Abrió la boca Gajeel. Quién furioso buscaba a la futura victima de sus golpes. Levy entro rápidamente a pararse en frente de Natsu para gritarle (también), mientras todos los presentes veían la gran escena.

-¡Natsu Dragnnel ¿por qué demonios no me lo habías dicho?!-

-¡De que hablas!- Trato de refugiarse el chico dragón, haciendo notorio su nerviosismo.

-¡Ya sé que puedes ver el espíritu de Lucy aquí!-

¿Lucy? Se preguntaron todos anonadados y pegados a la cara de nerviosismo del interrogado. Debe de haber una gran razón por la cual él guardaría ese secreto de esa manera. Un gran motivo. ¡¿Por qué?! Insistió Levy ya enfurecida. Lucy ahí a su lado, miraba con el mismo nerviosismo a su compañero. Después de está le llegará un gran regaño.

¡Pues por qué ella me lo pidió! Respondió. ¿Verdad Lucy? Dijo mirándola ya bastante molesto.

¡Lucy! ¡¿Dónde esta Lucy!? Todo el gremio se alborotó gritando su nombre.


Gracias por sus comentarios y por leer! un fanfic se alimenta de eso!
ahora que tengo pc estrujare el Galevy hasta que no den más de amor.
dejen sus comentarios, todos son bienvenidos, pronto la continuación