Disclaimer: Los personajes pertenecen a la inigualable Stephine Meyer. Mía solo es la historia.

* ¡Ah, por cierto, este fic lo actualizare Más o menos cada mes, notareis, Que es un capitulo completo, del tamaño de libro, y eso cuesta un poco.


Le he hecho unos arreglillos, para bueno ser más fiel al carácter de este escrito. Ahora es de categoría de mayores de 18 años, por el vocabulario, pero creo que los arreglos le dan más realidad.

Me gustaría saber si os gustan los arreglos, espero que sí, se admiten opiniones, ideas, sugerencias, toda ayuda o crítica sea muy valorada.

Gracias por las lecturas y los comentarios, espero poder poner el siguiente capítulo, en las próximas semanas, gracias Selena.


Como había cambiado su vida desde que decidió fundar el colegio. Él era un cazador. Su vida estaba llena de acción. Los cazadores inmortales, eran oscuros, reservados, letales y antisociales. Formaban una sociedad oculta al resto del mundo, ni siquiera mantenían contacto entre ellos.

Pero él era la excepción. Había formado un lugar seguro donde todos los seres inocentes y fuera de lo común, podían estudiar y sentirse seguros.

Él tenía responsabilidades y personas a su cargo, tan diferente al resto de los inmortales condenados a una cruzada sin fin contra otras especies. Y ser responsable de esas vidas era su punto más débil. Si sus presas supieran que exisistiese el colegio, lo intentarían destruir.

Esa responsabilidad era una carga pesada, pero valía el esfuerzo.

3.— Labrando planes:

Aro paseaba por los pasillos de la parte baja, sin saber qué hacer, era condenadamente aburrido tener todo el tiempo del mundo y nada que hacer. Al tener a la Elegida, ningún clan se oponía a ellos, todos obedecían, los negocios marchaban, todo estaba tan perfectamente bien y en orden. Que era desesperante, Aro añoraba los retos, la incertidumbre de no saber que iba a pasar al día siguiente. Pero todo eso lo perdió hace mucho tiempo, una vez consiguieron a la Elegida.

Mientras paseaba por los recónditos rincones, de su supuesto hogar, pensó en su tesoro. El tesoro de todos los vampiros de la casa, hacía tiempo que no ponían en supremacía su liderazgo sobre la raza. Y era mejor recordar a todas las grandes familias quien gobernaba.

"Una fiesta seria apropiada, una forma de enmascarar un despliegue de poder" Pensó mientras se paraba admirar por una de las ventanas, el paisaje nocturno.

Como todo organizar una fiesta para todos esos vampiros, iba a ser un reto. Demasiadas familias, quizás solo convocaría a unas cuantas, expresando que solo vinieran los patriarcas y sus allegados, eso reducía los invitados, pero no los posibles peligros, pero que era la vida sin el picante del peligro.

Con esa decisión se fue al encuentro de sus hermanos. Tenían mucho de qué hablar y cosas que organizar. Sonriendo por su gran idea se interno en los pasillos.

Encerrado en su despacho, Edward hojeaba archivos y notas que el mismo había recopilado durante siglos, ahora con la información del último vampiro todo encajaba. Sabia donde se escondía una de las familias más poderosas que jamás había existido, y también de las más crueles, savia su posición estaban en Noruega y con seguridad, en uno de sus casas antiguas o tal vez bajo tierra, sabia su localización pero no donde vivían, esto era un problema sin duda.

Mientras meditaba, se oyeron unos golpes enérgicos en la puerta de su despacho, sin levantar la vista de sus notas dijo.

— Pasa por favor Rosalie, ya te esperaba –Dijo Edward en tono tranquilo y conciliador.

Rosalie obediente, pero con aire de obstinación entro en el despacho privado de Edward y se sentó en la silla enfrente a él. Era un sitio que ya de por si la ponía nerviosa, he intranquila, aunque no se diferenciaba mucho del resto. Pero desde que conoció a Edward, su mera presencia la alteraba, más de lo que nunca admitiría ante él.

— Podemos hablar o estás muy ocupado— Dijo ella educadamente, y prosiguió— Creo que he encontrado una solución, a nuestro problema de espacio, pero quería tu opinión, es tu coleguio— Dijo en tono sarcástico sin alterar en lo más mínimo su modulada voz.

Molesto como siempre que ella utilizaba esa artimaña, pura educación y aparente paz, Edward le respondió.

— Si que me interesa, que te ha hecho pensar lo contrario, solo que como sabrás— Hizo una pausa dramática para enfatizar el sarcasmo, y con tonillo aristocrático prosiguió— tengo el deber, de cazar a todas las criaturas no humanas, que representan un peligro.

— Si eso lo sé, pero últimamente más que una obligación, se ha tornado una obsesión, ha pasado a ser el centro de tu vida— Dijo ella alzando ligeramente el tono neutro, que había dominado la conversación, y finalizo— Y ya que tú nos trajiste aquí, creo que como mínimo deberías prestarnos cierta atención.

El dejo los papeles al margen y centro su profunda mirada, en la aparentemente calmada Rosalie, que lo miraba con aire entre divertido y furioso.

— Cierto, supongo que debería de prestar más atención, a lo que pasa en la escuela— Dijo Edward mientras sonreía ligeramente, y con deliberada picardía añadió— Pero claro, ahora ya estas tu para eso ¡no!, ¿no querrás que interfiera en tu estupendo trabajo?, no me veo capaz ni de intentarlo.— Dijo él destilando picardía.

— Eres imposible, lo sabías— Dijo ella claramente alterada, él amplio su sonrisa picara, y con cara de inocencia. "Y una condena para mi" pensó ella, intentando no hacerlo volar por los aires.

— ¿Tú crees?, no era mi intención.

— Sí, que era tu intención, te divierte molestarme.

— Ciertamente sí, pero no te lo tomes a mal, ahora en serio, prometo involucrarme más, pero a cambio voy a necesitar ayuda, en un asunto peligroso, crees que los chicos querrán venir.

— Sí, solo tendrás que pedirlo, todos te seguirán armados hasta los dientes, todos tienen ganas de salir a cazar, bueno algunos. Yo creo que están capacitados— Lo miro fijamente, le pregunto— ¿De qué se trata, para que necesites a tanta ayuda?

— Lo sabrás en la reunión que está preparando Alice, pero dime ¿qué vas a hacer con el excedente de alumnos?

— Ampliare las instalaciones, pero no me parece lo correcto porque seguiremos teniendo que ampliarlas muy seguido, he pensado en comprar las casas señoriales que nos rodean, podrían convertirse en dormitorios. No me fio de trasladar a los más jóvenes, pero los últimos cursos podrían alojarse allí, eso les daría la independencia que también quieren— Le dijo ella, pensando que era muy oportuna su idea. Eso quitaría el problema de mezclar los grandes con los pequeños, y el espacio, con los grandes fuera del centro sus salas podrían ser transformadas en clases. — "Soy brillante, de verdad que si, sin mí esto no existiría" Pensó ella auto elogiándose.

— Bien, tendremos que prepararnos— Dijo zanjando el tema, con una sonrisa.

Teniendo un tema importante del coleguio encaminado, se recosto en la butaca. La verdad nunca pensó, que su proyecto de protección y adaptación de seres peculiares le iba a traer a tener a su cargo a más de tres mil vidas, y parecía que el número no dejaba de aumentar.

Pero que podía esperar tantas especies, interactuando al margen de las otras, y todas sin control.

Se inclino sobre la ventana, pensar en su trabajo, su responsabilidad y el futuro, siempre hacia que le doliera la entre los ojos. Con un gesto cansado se masajeándose la frente, roto su cuello haciendo crujir sus vértebras.

— Se puede. — Dijo la voz siempre apacible de Jasper.

— Sí, pasa Jasper— Le dijo él recomponiéndose y retomando su actitud imperturbable.

Jasper pasó por las puertas, haciendo gala de su elegancia innata, muy propia de él, tiene el aspecto de un ángel, pero la mente hábil como un elfo. Es un hibrido casi único, sus padres ya lo eran. Grandes personas los dos, una pena que fallecieran tan prematuramente.

— ¿Qué deseabas?— Dijo con voz monocorde y con matiz acampanado.

— Quiero que investigues algo, mi última presa me proporciono mucha información. Quiero que mires que puedes sacar de todo eso.— Le dije, tendiéndole un pendrive, que contenía toda la información sobre esos vampiros, que teníamos informatizada y las indicaciones para mirar los archivos. Después empujé una caja que contenía el resto de la información, que previamente ya había recopilado .

— ¿Busco algo en concreto? o ¿solo aporto información?— Me pregunto siguiendo la rutina.

— No esta vez quiero que intentes darme su localización, si es posible y mires de averiguar lo máximo posible, deseo atacarlos— Le dijo mostrando una sonrisa tranquila y cansada.

— Bien veré que puedo obtener, te daré mis informes en tres días— Le dijo Jasper, mostrando su lado más profesional.

Sentada sobre una butaca, sin estar presente, se encontraba Bella, de su muñeca izquierda salía un catéter, la estaban drenando. Le estaban sacando un litro o dos de sangre, eso hacia que su cuerpo se resintiera, y se entumeciera. Lo que traía a su conciencia más a la realidad, a la superficie, y la hacia más conciente de la situación en la que se encontraba.

No era propio de los vampiros drenar a sus iguales, pero Isabella, no era considerada una vampiresa, era más como una Damphir, tratada como un suministro de sangre, para los pura sangre.

— ¿Como lo lleváis?— Le pregunto Dimitri, mirando con codicia la bolsa de sangre que era balanceada mientras se llenaba.

— No tardaremos mucho, es una pena que solo podamos sacarle un par de litros cada semana o más— Comento Jane, con una mueca en su cara de diablilla.

— No más de dos litros y nada de tomaditas, y darle dosis doble de sangre, y controlarla— Dijo Dimitri, que miro a los dos hermanos advirtiéndoles.

— Creo que deberíamos drogarla, para mantenerla tranquila.— Dijo Alec que no apartaba los ojos de Isabella, que seguía ausente y tan estática como siempre.

— No, que hay que seguir drenándola, los amos quieren dar una gran fiesta, y quieren que ella sea el centro de la fiesta.— Les dijo como una orden.

Mirándola Alec vio, a la que una vez pudo ser una gran vampira, aunque seguía siendo una belleza, y su potencial como vampira era desmesurado, su pureza sanguínea era innegable y sus habilidades muy superiores a las del resto de los vampiros.

Lo extraordinario de ella eran las propiedades de su sangre, que aumentaba las capacidades del resto de los vampiros. Eso la trasformo de un ser poco común a el premio de todos los vampiros de las grandes casas. Tener a Isabella se convirtió en la mejor baza de un clan para ser el líder.

Eso le costo la vida a toda su familia, y a ella, que se convirtió en la esclava de sus congéneres.

Pero siendo Isabella tan poderosa, él creía que ella, bien podría librarse de su esclavitud impuesta.

Pero sus amos eran temidos, y había oído historias de otros clanes y todos tenían un trasfondo oscuro. Los vampiros eran eso, seres primitivos y muy arraigados a su actitud salvaje, tenían todas las malas pasiones del hombre, y mucho tiempo para perfeccionarlas. aunque quisieran organizarse y parecer humanos, lo eran pero en sus puntos más oscuros, y en su apariencia, claramente engañosa.

Él mismo había hecho cosas de las que no se enorgullecería nunca. Siendo humano apenas había vivido, ya que lo trasformaron a la tierna edad de diecisiete años. Y en los tiempos en los que él fue humano eso era ser un crió, en transición para hombre, tratado como un caballerete. Pero ajena todas las realidades del mundo que lo rodeaba, y como vampiro se había perdido en su circulo de depravación y oscuridad, que caracterizaba la vida como vampiros.


Esto es todo por ahora. Espero que os guste, y copiando una técnica muy utilizada, por otras escritoras en Fanfictión, me gustaría que me dejarías algún comentario, y a ser posible más de cinco y el capitulo estará antes de un mes y si son más de diez, estará en el momento en que tenga mis once o doce mensajes.

No pido mucho solo un minuto de vuestro muy preciado tiempo, para que lo dediquéis a darme un empujoncito y algunos consejos. O quejas tomatazos, en fin que os espreseis.

Saluda Selena