Maria, estaba muy impaciente en el taxi. Ya había pasado una hora desde que había leído la carta y salir del edificio para ir a la casa de su madre.
Ella quería saber exactamente que había pasado con su hermano, Porque desapareció. Pero esas respuestas tendrían que ser respuestas hasta que el transporte llegara a la casa. Y no faltaba mucho, ya que ella reconocía las casas que veía a la ventana. Por cada casa que pasaba, María, se impacienta aún más.
Una vez de que había llegado al frente de la casa. El taxista dijo cuánto debía de pagar y ella pago con dinero de más y se salió del taxi lo más rápido posible. Llego a la puerta, pero estaba agitada que se había olvidado que la puerta estaba cerrada con llave.
Por fortuna, su madre le había dado una réplica de la llave de la casa, para que visitara a su madre y hermano, porque aquí era bienvenida cuando quiera. Tras tantos intentos desesperados por abrir la puerta, lo logró.
Pero cuando entro a la casa y se fue a la cocina, ya que su madre normalmente estaba ahí. Fue recibida con una sorpresa no muy grata.
"¡Arriba las manos!" Gritó un señor con una pistola apuntando a Maria.
Por instintos, se protegió su cara, poniendo sus brazos en frente de ella y agachando a la cabeza y dirigiendo la mirada por otra parte.
"¡No dispare!" Gritó María.
"¡Espera un momento!" Gritó una voz de mujer que María reconocía. "¡Es mi hija!"
María, con precaución, dirigió la mirada hacia delante, sin mover sus brazos. Su madre estaba parada enfrente de ella y a su derecha de su madre, estaba un hombre que resultaba era un policía.
"¿En serio?" Preguntó él policía, sorprendido.
"Sí." Afirmó la señora.
"¡Chanfle!" Exclamó el señor policía al enterarse de quién era. Él guardó su revólver en su cinturón y se fue hacia ella. "Perdóneme por apuntarte con la pistola. Yo creí que eras un ratero que trataba entrar por la puerta."
María, comprendía que era culpa suya, ya que intentaba abrir la puerta por tanta prisa que debió haber espantados a ellos y que él policía por defensa de él y de su madre, haya apuntado la pistola a ella. Pero eso no significa que no sentía rabia. Por poco recibe un disparo que podría haberla herido o algo peor.
"¡¿Acaso me ves cara de ratera?!" María Preguntó, enojada.
"Solamente tienes cara de delincuente juvenil." Respondió él policía.
María, no respondió nada al respecto, pero le quedó viéndolo feo al policía.
"¿Pero por qué entraste a la casa con tanta prisa?" Preguntó la madre, preocupada.
"Porque hace una hora que leí la carta e inmediatamente me dirigí hacia aquí." Explicó la joven.
"¿En tu hora de trabajo?" Preguntó la madre, sorprendida.
"Claro." Afirmó la hija. "Recuerda que la familia es muy importante."
Eso es muy cierto. Para María, había dos cosas muy importantes para su vida. El periodismo y la familia. Pero si tuviera que decir cuál de las dos es más importante. La familia sería la respuesta. Su madre no le sorprendía que su hija, hiciera eso. Estaba alegre por tener un gran afecto hacia su hermano y a su madre.
"Bueno, volviendo al tema. ¿Quién es usted?" Preguntó María y la madre fue a responderle.
"Este señor es el sargento Refugio. Y es él que esta investigando sobre la desaparición de tu hermano." Respondió la madre.
El apellido Refugio, le sonaba familiar. Entonces recordó que ya había oído noticias sobre él. El sargento Refugio, había atrapado muchos criminales y que es unos de los policías más destacados en toda la Ciudad de México.
"Ah..."
Pero lo que le llamaba la atención, es que se parece mucho a su jefe de la Chicharra. Era también una persona alta, mismo color de pelo, mismo tono de piel e incluso la cara eran casi iguales.
"Por cierto, te pareces mucho a mi jefe." María dijo.
"¿En serio?" Preguntó él.
"Sí, hasta podrían ser gemelos."
"No solo eso." La madre, también se unió a la charla. "También me recuerdas a un profesor y a un loco que conocí."
Ahí María, se dio cuenta que estaban cambiando de tema. Ella no vino aquí con tanta prisa, solo por hablar de gente que se parecen mucho.
"Esperen un momento, tenemos el asunto de mi hermano que es mucho mas importante." Aclaró María.
"Ah ¡Es cierto!" Afirmó la madre y miró al sargento. "¿No te molesta que le cuentes todo a mi hija desde el principio?"
"Para nada." Dijo él.
El Sargento era la persona indicada para contar todo a María. El ya había recolectado información sobre el caso del hermano perdido.
"De acuerdo con mi investigación. Tu hermano se había escapado de casa."
María, no lo comprendía. Porque su hermano quería escarpase si vivía bien en la casa. Además eso se llama escarpar de casa y ellos decían que desapareció. No tiene ningún sentido.
"¿Por qué dicen que desapareció? Sí, claramente se escapa de casa. Son cosas muy diferentes." Argumento ella, confusa.
"Sí, debería haber sido el caso. Pero resulta que tu hermano había planeado escaparse de noche para ir a una casa abandonada."
A María, le llamó bastante la atención esa parte. Su hermano escapando de casa para ir a una casa abandonada. Debía de haber una razón para eso.
"Verás... Tú hermano quería ir a la casa abandonada porque al parecer hay hechos extraños sucediendo ahí."
Una vez que María, le haya pensado mejor, tenía sentido. Como él quería ser un periodista, igual que hermana mayor. Era una buena oportunidad de descubrir un misterio así y mostrárselos la verdad a todos.
"¿Pero entonces, por qué se escapó de noche para ir a la casa si él podría ir de día?"
"Es que se no le di permiso para ir a la casa." Respondió la madre.
Eso tenía mucho sentido. Él era muy curioso, incluso se metería en problemas para conocer el meollo del asunto.
"Con razón se había escapado de noche. Quería ir a la casa para investigarla si los rumores eran cierto." Dijo María.
"Sí. Incluso en el diario de tu hermano lo dice." Dijo él sargento Refugio.
"¿En serio?" Preguntó ella.
"Sí." Afirmó la madre y fue por la libreta de su hijo menor que estaba encima del bajo mesada. La tomo y regreso con los dos. "Aquí está." Dijo ella, mientras le entregaba el diario.
María, no dudo en ningún momento en leer el diario. Si esto daba alguna pista del paradero su hermano o prueba de que realmente estaba planeando en ir a la casa esa, solo había una forma de averiguarlo.
María, abrió el diario de su hermano y empezó a leer.
Diario personal
Pagina 1
25 de Agosto del 2016
¡Hoy es mi día! Ya logre unirme al grupo de periodismo de la escuela.
Es algo que me alegra tanto, siempre quise trabajar de periodista, que mejor forma de aprender es estando en este grupo. Y tal vez pueda resolver los misterios que hay en este mundo.
Un día tal vez pueda resolver el misterio de la desaparición. Se trataba que que desaparecía gente, niños y adolescentes para ser más exactos. Sin una explicación clara, se dicen que desaparezcan por "arte de magia" o algo así. Y por un tiempo, regresan de por la ya mencionado magia
Pero, ¡Mañana es el día que empieza! ¡no puedo evitar mi alegría!
María, suponía que desde que su hermano se unió al grupo de periodismo de la escuela. Empezó a usar esta libreta para anotar hechos importantes del periodismo de su escuela. Como información, casos y sucesos importantes.
Página 2
26 de Agosto del 2016
Hoy me la pase bien, aunque no hubo mucha novedad a la que reportar, eso me decepciono bastante. Pero mis compañeros me consolaron y me dijo que no pasa nada. Eso me tranquilizó, pero no totalmente. Solo espero que haya algo interesante por contar.
En las siguientes páginas no parecían importantes, así que saltaba varias páginas para encontrar un dato interesante que le ayudaría a encontrar a su hermano.
Página 7
31 de Agosto del 2016
Acabo de oír un rumor que a las fueras de la ciudad, había una casa abandonada y oculta por alguna parte.
Por lo que se ha dicho de ese lugar que sucede cosas extrañas y ruidos raros. Nadie se ha atrevido a ir por ese lugar.
Si alguna forma lo encuentro, sería una gran historia que contar.
Ahi, explicaba claramente que su hermano ya había escuchado de la casa y sus motivaciones para ir a ese lugar.
María, no lo culpaba, por haber hecho eso. Ya que si ella, hubiera escuchado eso, también iría al lugar.
Página 8
1 de Septiembre del 2016
¡Me lleva! Le pedí permiso a mi mamá para ir a las afueras de la ciudad para ir a buscar la casa, pero me dijo que no.
¡Me lleva! ¿Sabes que? No me importa lo que diga ella. Voy a la casa como sea.
Página 11
4 de Septiembre del 2016
¡Ya lo tengo! En una semana, me voy salir de mi casa durante la noche y me dirigiré hacia las afueras de la ciudad e iré a buscar esa casa. Ya tengo todo para irme, solo tengo que esperar
Lo que había dicho en el sargento Refugio, era cierto. Su hermano sí planeaba escarparse de casa por solo una noche.
Página 13
Esto es malo. De repente el clima se volvió loco, bueno ya estaba loco pero cada vez era frecuente. Si sigue así, me temo que terminaré cancelado ir a la casa abandonada.
Ahora que lo recordaba que el clima ha estado de locos en la Ciudad de México. Le preocupaba a ella que cuando él se fue a la casa, hubiera tenidedo el problema del clima. Si pasó eso, tendría sentido su desaparición.
18 de Septiembre del 2016
Hoy es el día que descubro el misterio. Ya tan pronto que sea de noche, me escaparé e iré en búsqueda de la casa abandonada, aunque espero que el clima loco no aparezca, pero tengo una corazonada de que no sea así. ¿Qué es lo peor que podría pasar?
Sí, pasó lo peor.Pensó frustrada la chica tras leer la última escrita del diario de su hermano. Pero entonces se dio cuenta de una cosa muy importante. Su hermano desapareció el 18 de Septiembre, eso pasó hace tres días y no hubo un clima malo.
"¡Un momento!" Exclamó ella. "¡¿Por qué no me dijiste qué lleva tres días desaparecido y por qué no me habías avisado desde antes?!"
"¡Es que no quería que te preocuparas." Dijo la madre. "Yo creí que para este día, la policía ya lo habría encontrado."
"Pero no lo logró y mi hermano sigue perdido en alguna parte." Dijo María, enojada.
"Lo lamento mucho." Dijo el sargento Refugio. "Es imposible localizar a tu hermano."
"¿Pero ya fueron a la casa abandonada y buscaron por algún indicio de su paradero?"
"Ya fuimos y no encontramos ninguna pista." Respondió él.
María, ya no podía estar más preocupada. Ella esperaba que la policía tuviera al menos una pista sobre su hermano.
"¿Pero se asegurando de revisar cada detalle de la casa?" Preguntó ella, como si al menos eso ayudara en algo.
"Sí, no encontramos nada."
Ella estaba muy triste. No había ninguna solución al problema y esto indicaba que lo más probable que nunca hallan a encontrar a su hermano menor. La madre y el sargento Refugio, notaban su tristeza.
"Comparto tu frustración, mi hija." Dijo la madre, tratando de confortarla.
María, noto que su madre le puso su mano en el hombro, como un signo de aprecio. Los dos habían perdido a un ser querido.
Y entonces él policía se levantó de la silla.
"Creó que ya es hora de que vuelva al departamento de policía. Si no hay algo más."
"Por supuesto. Puedes retirarte." Dijo la madre.
"Adios." Se despidió y se fue de la casa.
María, estaba pensativa. Nunca había estado en estar clase de situación de que estaba pasando. Ella, había hecho varios reportajes de desaparición, pero nunca se imaginó que pasara esto a su hermano. No se podía imaginar el rostro de su hermano en una hoja de papel de desaparecido.
"No te preocupes. Ya lo encontrarán." Dijo la señora Gómez, siendo optimista.
Lo único que podía hacer es esperar que la policía lo encontraran. Pero desafortunadamente, esperar no estaba en sus planes.
"Mamá. ¿No te importa que me vaya a mi vieja habitación?" Preguntó María. "Es que quiero revisar si hay alguna pista."
"No hay ninguna necesidad. Puedes entrar." Dijo ella.
"Gracias, mamá."
Se dirigió, inmediatamente a su antigua habitación. Cuando vivía aquí, los dos hermanos compartían cuarto. Aunque es cierto que en vez en cuando se peleaban, pero no mucho. Incluso como los dos les gustaban el periodismo y que los dos estaban trabajando sobre el caso de los niños desaparecidos, utilizaban el cuarto como su lugar de trabajo improvisado.
María, entro al cuarto y sintió ese sentimiento de nostalgia. Se sentía demasiado rara de volver a su cuarto, a su viejo cuarto que ya pertenecía de su hermano. Había muchas cosas pertenecientes de su hermano. Pero la única cosa de quedaba des cuarto que pertenecía de María, era su cama. La cama se debió haberse quedado para que si un amigo de su hermano se quedara a dormir a la casa.
María, se sentó en la cama. No podía sentir más triste todavía, aquí había muchos recuerdos con su hermano. Ella dirigió su mirada a la cama de su hermano.
Pues es como los dos tenemos la misma pasión al periodismo desde muy pequeños, pues era obvio que tanto él y como yo, estamos muy determinados.
Recuerdo
María, estaba guardando su ropa en su equipaje. Hoy se mudaría de casa para irse a mudarse a un departamento. Había cumplido 18 años y sabía como cuidarse sola. Aunque estaba un poco nerviosa, por todo este cambio de su vida. Pero únicamente lo hacía por cumplir su sueño de ser periodista.
En estos momentos, una persona entra al cuarto. Esa persona era Mario, su hermano menor.
Mario, es un chico de dieciséis años, de ojos cafés y de pelo café. A simple vista, era como un joven como cualquier otro. Y ahora se dirigía con su hermana.
"Hermana," Él llamó la atención de ella. "¿Cómo vas con tu equipaje?"
"Muy bien, hermano." Dijo ella. "Solo un poco y termino."
"Que bueno."
Entonces el silencio llegó. Esto sería la última vez vivirían en el mismo techo. Los dos tenían un fuerte lazo, sería muy triste que se tuvieran separar. Pero María, ya no podía vivir aquí por mucho más tiempo, ya había conseguido un empleo y tenía que seguir con su camino. Si tuviera la misma edad que su hermana, lo acompañaría, pero no puede.
"Yo quisiera que-."
"Ya hablamos de esto. Si fuera por mi, te dejaría que vengas conmigo, pero legalmente no puedes ir." Explicó María, sin dejar de guardar.
"Lo sé, pero hemos trabajado en cumplir el sueño de ser periodista." Dijo Mario. "Y no me gustaría que tengamos que separarnos."
"¿Con eso quieres decir qué no te gusta que haya cumplido el sueño antes que ti." Dijo María.
El hermano menor no respondió ante a eso. Eso era verdad.
"Bueno, no te pueda negar eso." Afirmó Mario. "Pero de toda maneras, no quiero que te vayas."
"Lo siento, hermano. Pero sabes que tarde o temprano, nos separaríamos y seguiremos con nuestro camino." Explicó ella. Terminando de empacar su equipaje.
"Pero temo que-"
Su hermano estaba muy nervioso por lo que estaba apunto de decir. María, sospechaba que era algo importante.
"¿Temes qué?"
"Temo que descubras el misterio tu sola." Dijo Mario, finalmente.
Entendía a la perfección la preocupación de su hermano. Era una investigación que estaban trabajando los dos por mucho tiempo y que habían prometido que los dos los descubrirían. Sabía que si alguno de los dos descubre la verdad sin que los dos estuvieran reunidos, se destruiría la promesa. Y sería muy fatal.
Su hermana, miró a su hermano. Ella no parecía nada preocupada. Como si esa posibilidad nunca pasaría.
"Hermano." Dijo María, con un lindo tono de voz. "Eso no va a pasar."
"¿Cómo puédese estar tan segura?" Preguntó él, desconfiando de su propia hermana.
"Es que tengo el presentimiento de que eso no pasaría." Explicó ella. "Pero si oigo una pista, te avisaré inmediatamente."
Mario, empezó a confiar a su hermana, nuevamente. Ella siempre hacia lo que podía por el bien de su hermano, y lo sabe muy bien.
"Y no me vallas a decir que no es cierto."
Él todavía recordaba los momentos que su hermana, lo ayudaba cuando lo necesitaba. Y ella no dudaría de informar sobre la investigación. Mario, no respondió nada, pero él sonrió a su hermana, demostrando que confía a María.
"Ah por cierto." Dijo ella y fue a sacar un objeto de su mochila.
El denominado objeto era un cuaderno de notas.
"Te doy esto, como un obsequio de despedida." Dijo María, mientras que se lo entregaba.
Mario, agarro el cuaderno de notas, que acaba de recibir. Él apreciaba el regalo, pero no sabía en que usarlo.
"Gracias hermana. ¿Pero en que lo usaré?"
"Como un diario para anotar hechos importantes o información para una noticia o misterio." Explicó su hermana mayor.
"Ahhh..."
Su hermana dejó de sonreír en ese momento. Porque ya era hora de irse a su nuevo departamento.
"Adiós, hermano."
Su hermano comprendía que ya era hora.
"Adiós hermana."
María, agarro su maleta y su mochila y se fue del cuarto. Mario, se quedó solo en la habitación. Su habitación. Se sentó en su cada, triste de la partida de su hermana. Se quedó viendo la cama de su hermana, como lo único que le queda de ella.
Fin del recuerdo
La chica, todavía estaba observando la cama de su hermano desaparecido. Se sentía culpable, desearía que no se hubiera ido de la casa y de haber cuidado a su hermano.
María, dejó de mirar la cama y se dedicó a mirar a diario de su hermano. El mismo diario que había regalado a él.
Aún no comprendía como es que la policía no había encontrado a Mario, ni mucho menos alguna pista. Es como si hubiera desaparecido por arte de... magia.
Entonces ella se acaba de pensar algo loco. Si su hermano si desapareció por arte de magia. Hay gente que dice que sucede han visto cosas inimaginables, la ciencia no cuenta en este caso. Además recordaba sobre el caso de los niños desaparecidos, aunque dudaba que se hubiera desaparecido de igual forma de los niños, pero no descartaba que hubiera un caso parecido.
En ese momento, empezó a pensar en que forma pudo desaparecer su hermano. Sabía que se había ido de noche y la policía fue a investigar de... día.
Entonces ella comprendía si fuera ir a la casa abandonada de noche, tal vez era encontraría un indicio donde podría encontrar a su hermano menor.
La idea era muy tonta, pero es la única opción que tenía. Entonces ella miró a la ventana rectangular en la parte superior del cuarto.
No te preocupes hermano. Te encontrare.
