Volver a vivir
Con cariño para quienes siguen esta historia
::::::
Capítulo 3
Vegeta suspiró por enésima vez, sabía que en esta competencia había preliminares, pero no que no se podían observar, así que se había quedado afuera, conversando con Bulma sobre los avances científicos de su padre, a Wiss le parecía magnífico que las cosas pudieran reducirse a tal tamaño que te lo pudieras guardar en un bolsillo.
- Hacemos una gran cantidad de cosas – le dijo ella.
- Quizás me puedas arreglar esto – le dijo Vegeta entregándole su scouter – no he conseguido hacerlo encender – le mostró apretando un botón.
- ¿Y qué se supone que hace eso? – le dijo Oolong, que había llegado junto con Puar hacía poco rato para apoyar nuevamente a Yamcha.
- Es un radar y comunicador de largo alcance – le dijo mientras veía cómo Bulma lo abría, sabía de sobra que ella era capaz de arreglarlo – me lo dieron cuando me fueron a buscar a palacio, pero se estropeó durante el viaje.
- No tenías que soltarte del agarre – le dijo Wiss divertido.
- Odio los viajes largos, me dan sueño – le replicó – pero Berus-sama no necesitaba golpearme con la cola para despertarme, con que me llamara la atención bastaba.
- Tiene un mecanismo complicado – dijo la muchacha tocando los pequeños terminales del micro circuito – parece que no está pasando energía, por eso no funciona – sacó otra herramienta de su cajita de cápsulas y comenzó a mover las pequeñas piezas hasta que la luz del aparato se encendió.
- Venga, sí que eres genial – la alabó Vegeta, sabía que eso le gustaba a ella sobremanera, y era algo que normalmente él no hacía por ella – veamos si funciona – se lo colocó sobre la oreja y el ojo izquierdos y lo activó.
Bulma miraba fascinada los extraños símbolos que se proyectaban sobre el cristal rojo que cubría el negro ojo del guerrero, al parecer era un idioma diferente.
- "Aquí el príncipe Vegeta, respondan, cambio" – dijo en un idioma extraño para quienes lo rodeaban, era la orden del rey de los saiyajin jamás comunicarse en común por este medio.
- "Excelencia, es bueno volver a saber de usted, cambio" – le respondieron del otro lado.
- "¿Alguna novedad? Cambio".
- "Ninguna, alteza, sólo un extraño incidente en un planeta cercano, cambio".
- "¿Han enviado a alguien a investigar? Cambio"
- "Al equipo de Bardack, cambio"
Vegeta cambió su mirada a Bulma que lo miraba intrigada, sabía que ellos no entendían nada del intercambio, pues sólo escuchaban su voz, pero ellos podían ver sus cambios de postura y los gestos. Bulma era joven, cierto, pero seguía siendo una mujer inteligente y no podía dejarla con la duda, un científico con dudas era peligroso.
- "¿Quiénes van con Bardack? Cambio" – escuchó los nombres y trató de recordar los días en que fue destruido en su otra vida su planeta, pero los recuerdos estaban un poco diluidos, tal vez por el hecho que a él lo habían mandado a una misión fuera de su planeta…
- Parece que la comunicación no está siendo buena – dijo Puar al ver el fruncimiento de las cejas de Vegeta, algo en su gesto le causaba pavor.
- "¿Alguien, fuera del planeta, sabe que no estoy allí? Cambio"
- "Por la información que maneja el gran Vegeta, posiblemente Lord Freezer esté enterado, cambio" – le dijo el soldado desde el otro lado.
- "Dile al rey que active las líneas de defensa espacial, pueden no ser muy efectivas, pero pueden ayudarnos a ganar tiempo, cambio".
- "No creo que su majestad…"
-"¡Maldición, hazlo – le ladró furioso – Freezer quiere destruirnos aprovechando que estoy lejos con Berus-sama!"
La mención del felino alertó a Wiss, y el tono violento en que hablaba puso nerviosos a los demás.
- Berus-sama, Wiss, me temo que tenemos que regresar, la lagartija esa quiere aprovecharse de nuestra ausencia para destruir a mi raza.
- Le dije que estaban bajo mi protección – dijo el dios de la destrucción.
- A la lagartija con cachos esa poco le interesa más que hacer su capricho – le dijo Vegeta volviendo a mirar a Bulma – lamento mi violento comportamiento, princesa, es que el idiota del otro lado no parece entender una orden directa de su príncipe – suspiró, el maldito de Freezer había arruinado sus planes – debemos regresar ¿le podrías decir a… Goku – siempre le había costado tratarlo por su nombre humano – que la próxima vez lo podremos llevar con nosotros?
- A Goku no le va a gustar nada que no lo veas competir – le dijo ella.
- Hay cosas más importantes que debo atender – le dijo – él tendrá que entender – le dio un beso en la mejilla y caminó hacia Wiss que se alejaba hacia la playa.
- Freezer pagará por su osadía – le dijo Berus-sama – pero ¿qué te hace estar tan seguro de que va a destruir tu planeta? – le dijo mientras se cogían de la espalda de Wiss que los sacaba del planeta a gran velocidad.
- A decir verdad, no recuerdo mucho de la destrucción de mi planeta del tiempo del que vengo – admitió – pero sí recuerdo que el equipo de Bardack fue enviado a otro planeta ese día y que yo me encontraba cumpliendo una misión en un planeta lejano – movió la cabeza – puedo recordar los comunicados confusos que Radicks intervino y que sólo mucho después pudimos descifrar: traición, muerte del rey, exterminio de los saiyajin, destrucción del planeta Vegeta, solo tres sobrevivientes – suspiró – ellos no sabían de Tarble ni de Kakarotto.
-¿Quiénes eran los otros sobrevivientes? – dijo Wiss.
- Nappa y Radicks, ambos perecieron en la Tierra antes que venciéramos a Freezer.
Berus-sama miró tintrigado a Vegeta, pero este decidió guardar silencio, el pasado en su mundo era una pesada carga que podría causarle remordimientos si volvía a pensar en ello.
::::::
Goku estaba molesto, se había esforzado mucho para terminar luego las preliminares y poder ir con Vegeta, pero se había tenido que marchar, entendía, claro que lo hacía, el saiyajin mayor tenía otras obligaciones, unas que no había tenido cuando eran compañeros de entrenamiento en la otra vida, y debía cumplir con ellas, pero eso no evitaba que le doliera que no lo hubiese esperado.
- Venga, seguramente se asustó al pensar en nuestro poder – le dijo Yamcha.
Goku lo miró y no pudo evitar reírse a grandes carcajadas. Yamcha jamás podría vencer a Vegeta, si este la primera vez que llegaron lo mató sin enfrentarlo.
- ¿Por qué te ries así? – le dijo Puar ofendido defendiendo a su amigo.
- Perdón, es que Vegeta es… - se quedó callado, ellos no podían saber del auténtico poder del saiyajin – es mucho más poderoso de lo que aparenta, y es un príncipe con obligaciones que cumplir, no un simple vagabundo sin vicio ni oficio.
- Y por eso pretende quitarme a mi chica – le dijo Yamcha molesto – pensé que éramos amigos.
- Bulma también es mi amiga, y es ella quien debe decidir quién es mejor para ella – replicó molesto también, no iba a permitir que ofendieran a Vegeta – estoy seguro que él sería capaz de dar su vida por Bulma, aunque el enemigo sea mucho más poderoso que él, y protegerla.
- ¿Acaso me estás acusando de cobarde? – le dijo perdiendo los estribos.
- No te acuso de nada – se defendió Goku – eso lo estás diciendo tú.
- Venga, Yamcha – le dijo Krilin – estás exagerando sólo porque el primo de Goku le gustó a Bulma – señaló – eso no es culpa de él.
- Él se lo presentó – le dijo aún enojado.
- Bulma es una chica lista – le dijo Puar – seguramente escogerá al mejor hombre.
"El que será Vegeta", agregó Goku para sí haciéndose el inocente mientras se apartaba de sus amigos, sabía que eso era lo que quería el otro saiyajin, ser el primer y último amor de la única mujer que lo había hecho cambiar.
- Vegeta es un saco de problemas – dijo entre dientes sin notar que su viejo maestro lo había escuchado y lo miraba extrañado, y es que Goku muchas veces actuaba de una forma muy extraña, impropia de un chiquillo que comienza a entrar en la adolescencia.
:::::::
Vegeta miraba malhumorado la nave de Freezer que se alejaba a gran velocidad del planeta de los saiyajin, pudo haber sido la ocasión perfecta para deshacerse definitivamente del tirano, pero alguien le había pasado el soplo que iban de regreso y la lagartija traicionera había puesto pies en polvorosa antes que ellos llegaran, solo que esta vez no saldría tan bien librado.
- Maldito infeliz – gruñó Vegeta mirando a los soldados que se recuperaban en los tanques de regeneración – hay alguien dentro de nuestras bases que está haciendo de soplón – se volteó hacia su padre, él había tenido que combatir y repeler a varias legiones de Freezer – de no ser así ¿Por qué huyó si estaba a punto de romper nuestras defensas?
- De una cosa estoy seguro, no pudo ser saiyajin – dijo el rey molesto.
- Tal vez tienen intervenido uno de nuestros satélites de comunicaciones – dijo Tarble.
- Pero debe conocer la frecuencia en que transmitimos, excelencia – le dijo Nappa – y desde allí podríamos tener varios sospechosos, casi todos los técnicos que tenemos no son de nuestra raza y no nos deben ninguna lealtad – aseguró.
- Pues no deberían tenérsela tampoco a la lagartija – dijo Vegeta – sin embargo, ahora se ha pisado la cola, Berus-sama no estaba nada de contento cuando Wiss le mostró que estaba incumpliendo su mandato.
- Pero dudo que Freezer se vaya a quedar tranquilo, de seguro va a buscar una nueva oportunidad para exterminarnos, pese a Berus-sama – le dijo Nappa.
- Por ahora ese no es nuestro problema, primero averigüemos quien mierda le está entregando información a la lagartija y después nos desharemos de él.
- Si es que Berus-sama no lo ha hecho primero – dijo Nappa pensativo.
:::::::
Ciertamente no había sido un saiyajin el que había intervenido los sistemas de comunicación, había sido uno de los técnicos de comunicación, un esclavo dejado allí específicamente por Freezer, quien había puesto un decodificador que le permitía a su amo conocer cualquier movimiento que los saiyajin hicieran.
- Condenado – dijo Vegeta fastidiado - ¿Qué te prometió ese para que le entregaras información de los movimientos de los saiyajin?
- Que podría regresar a mi planeta y los míos serían libres.
- Vaya, parece que no sabes que el propio Freezer destruyó hace unos años tu planeta – le dijo Radicks apoyado en la pared de la sala de interrogatorios – si no me crees, podemos mostrarte la grabación.
- ¡Freezer no me habría prometido la libertad de los mios…!
- Los tuyos son libres porque ya están muertos – le replicó Vegeta - ¿Por qué piensas que te dejó vivir creyendo que algún día podrías regresar a casa? – le señaló – porque para él ibas a ser más útil si te mantenía en la ignorancia, porque eras un esclavo con un sueño que él podía prometer hacer realidad ¿acaso crees que él te habría sacado del planeta Vegeta antes de destruirlo? No seas tan iluso, de seguro ibas a ganarte tu libertad muriendo junto con todos los saiyajin.
- Lord Freezer…
- Sabes que es un tirano – le dijo Radicks fastidiado que lo defendiera tanto – ha destruido muchos planetas por mero capricho, porque no eran útiles para venderlos o porque quería "ver fuegos artificiales", no creo que tenga intención de beneficiar a nadie que no sea él mismo, así que no nos jodas con eso de que él te va sacar del problema.
- Tal vez debiéramos mandárselo en trocitos para que vea que lo hemos descubierto – dijo Nappa que se había mantenido en silencio.
- No nos rebajaremos a actuar como él – dijo Vegeta – esperemos a ver qué ha decidido Berus-sama.
:::::::
Goku caminaba por el palacio de Kamisama, había vencido con relativa facilidad a Piccoro Daimaku, pero sabía de sobra que no lo había destruido por completo, dado que la deidad de la Tierra seguía con vida, claro que el maestro Karin no le había querido decir nada. Se preguntaba si el dios de la Tierra sabría la verdad acerca de él y de Vegeta, odiaba tener que actuar como un adolescente cuando ya estaba bastante mayorcito para estos juegos.
- Vamos, Gokus – le decía Mister Popo – Kamisamas los esperas.
El joven saiyajin siguió al moreno servidor pensando en lo que vendría a continuación, los tres años de arduo entrenamiento y la pérdida definitiva de su colita, se había encariñado bastante con ella, resultaba una buena herramienta durante las batallas y aunque no controlaba a la perfección la transformación en simio gigante, le había servido para salir de varios problemas.
Goku miró al ser que venía hacia él, con su túnica blanca y la capa azul, volver a ver al desaparecido namekuseijin fue bastante chocante, para decir lo menos, pero ciertamente pasarían bastantes años para que volviera a ser un ser completo y que Dende ocupara su lugar.
- Goku, pareces bastante asombrado de verme – le dijo el dios – ¿es que de ese mundo del que vienes no existo?
- Bueno, hay otro Kamisama – dijo Goku rascándose la cabeza – no sabría cómo explicarlo.
- No me cuentes, entonces, por lo menos el lugar de Kamisama será ocupado.
- Bueno, yo estoy aquí porque el dragon de las esferas fue eliminado y porque quiero que me entrene, Vegeta seguramente es muy poderoso ya y yo debo buscar los medios para ponerme a su nivel, o cuando vuelva no me llevará con él.
- Eres un guerrero muy belicoso.
- ¿Cómo dice Vegeta? – dijo pensativo – ah, si, lo llevo en la sangre.
::::::
Vegeta miró la capital del Oeste, sabía que allí estaba la Corporación Cápsula, pero la ciudad era bastante distinta a cómo la conoció, claro que eran diez años antes, pero ¿tanto podía mejorar una ciudad con tecnología? Eso, considerando lo débiles que eran sus habitantes.
Se detuvo frente al edificio y vio a la rubia loca que sería su suegra, diablos, cómo echaba de menos sus deliciosas y abundantes comidas, adoraba asaltar el refrigerador en medio de la noche porque ella siempre le dejaba "un pequeño refrigerio" para después de sus entrenamientos. Suspiró y se decidió, tenía que hablar con Bulma, si no lo hacía se metería en problemas cuando ella supiera quién era y de donde venía.
- Buenas tardes – le dijo Vegeta intentando ser amable – ando buscando a Bulma.
- Oh, ella está en estos momentos en el laboratorio – le dijo la mujer – pasa, tómate un refrigerio mientras yo voy por ella.
Vegeta la siguió hasta la sala de estar y sintió que se le hacía agua la boca, muy príncipe sería, pero aquellos pasteles le gritaban ¡cómeme! Y él no pudo evitar obedecerlos.
:::::::
Bulma caminaba por el pasillo cuando se encontró con su madre.
- Hija, un muchacho muy guapo está en la sala esperándote, sírvanse los pasteles mientras les traigo un poco de té – le dijo ella y cambio de rumbo, hacia la cocina.
Bulma entró a la sala intrigada y gritó:
- ¡Vegeta! – y este se sonrojó un poco al verse sorprendido devorando el último de los pastelillos – eres un glotón – lo regañó molesta, ni siquiera le había dejado uno para probarlo.
- Me estaban diciendo burlonamente cómeme, y yo nunca evito un desafío – le replicó – lo llevo en la sangre – se encogió de hombros.
- ¿Qué te trae por aquí? – le dijo sin salir de su molestia – Goku está entrenando en el templo de Kamisama…
- Lo sé, estará allí por los próximos tres años – dijo sentándose en un sillón – y también sé por qué lo hace – le hizo una seña invitándola a sentarse también – yo he venido específicamente por ti, porque hay algo que debes saber, creo que mereces saberlo.
- Aquí está el té – dijo la madre de Bulma – oh, ya se acabaron los pastelillos, les traeré más.
- Estaban deliciosos – le dijo Vegeta y ella le sonrió al salir, le gustaban los hombres de buen apetito – yo sirvo el té, seguro lo derramas.
- ¡Ni siquiera me conoces y me acusas de torpe! – le dijo fastidiada.
- No te he acusado de nada – le rebatió – sólo he querido evitar un accidente – sirvió el té – normalmente es tu madre la que se hace cargo de los detalles, tú sólo investigas e inventas cosas junto a tu padre.
- ¿Cómo sabes de todo eso? Porque dudo que…
- No me menciones a ese insecto – la cortó – es de eso que quiero hablar contigo, porque estoy seguro que el idiota de Kakarotto no va a poder guardar durante más tiempo este secreto.
-¿Quién es ese tal Kakarotto?
-Ustedes lo conocen como Goku, pero ese no es su verdadero nombre, él se llama Kakarotto y es un guerrero saiyajin, es hijo de uno de los capitanes de la guardia, Bardack, y de una asistente médica, Gine. Además, tiene un hermano mayor, que es mi asistente cuando estoy en mi planeta, porque nosotros somos de otro sistema solar.
- ¿Guerreros saiyajin dijiste?
- Los saiyajin somos una raza de guerreros sin límites, nos hacemos más fuertes con cada batalla, con cada herida, y más si hemos estado al borde de la muerte, nos hacemos más fuertes al recuperarnos – se sacó los guantes y los puso sobre la mesa – lo cierto es que ni Kakarotto ni yo hemos alcanzado ni la más mínima parte del potencial del cual alguna vez gozamos.
- Explícame eso – le dijo ella intrigada.
- Pongámoslo así, Kakarotto y yo fuimos trasladados al pasado desde el futuro y obligados a vivir de nuevo nuestras vidas – se apoyó en el respaldo del sillón – para mí ha sido más fácil salir adelante, mi planeta había sido destruido y mi equipo y yo fuimos esclavos por muchos años, así que, al evitar su destrucción, hubo muchos cambios en mi vida.
- Pero ¿y Goku?
- Bueno, a él lo redujeron a un bebé, por eso lo mandé a la Tierra, quería volver a conocerte, no sólo volver a tener el poder que alguna vez alcanzamos.
- ¿Y por qué querías volver a conocerme?
- En mi otra vida fuiste mi mujer y la madre de mis hijos – le dijo en voz baja.
- ¿Qué? – dijo y casi derramó el té sobre Vegeta – se supone que…
- Fuiste novia del gusano ese por muchos años, pero al final me elegiste a mí – le dijo divertido – un guerrero solitario, orgulloso, violento, poco dado a las muestras de afecto, impropias de mi raza, pero que estaba dispuesto a dejar la vida en batalla si con ello te demostraba su amor, ese que nunca pude poner en palabras.
- ¡Qué romántico! – dijo la madre de Bulma y él se sonrojó violentamente, no se había percatado de su presencia – y mis nietos ¿cómo son?
- Mi hijo mayor es un hombre bastante guapo, aunque ha sacado mi fuerza, se parece a Bulma, y mi hija, es una copia fiel de su madre – le miró apreciativamente – la belleza de su madre es un gen predominante.
- Ya – le dijo ella mirando al saiyajin – no me voy a dejar seducir…
- Ja, si no fui yo quien inició todo – le dijo él – fuiste tú la que se me metió en la piel, dijiste que querías como padre de tu hijos a un guerrero fuerte de verdad.
- ¿Y has venido a buscarme por eso? – le dijo ella – no soy esa mujer.
- Lo sé, pasarán diez años hasta que alcances a mi Bulma de la época en que nos conocimos – miró la taza y luego a las mujeres – pero sigues siendo ella, por eso te he venido a pedir ayuda, alguien nos mandó a cambiarlo todo, por eso quiero saber qué pasó, y creo que tal vez Shenglong nos pueda dar una pista al respecto.
- ¿Sabes de las esferas del dragón? – dijo Bulma afectada.
- Venga, si fue el motivo por el cual llegamos a la Tierra en esa otra vida, quería la inmortalidad para hacerme el guerrero más poderoso del universo – sonrió al verla palidecer – igual me hice uno de los guerreros más poderosos sin llegar a ser inmortal, por el amor a una mujer hermosa que me cambió.
- Bien, si es verdad lo que dices, buscaremos las esferas del dragón y le preguntaremos si puede ayudarte – se puso de pie – pero tendrás que esperar un mes, por ahora sólo son de piedra…
- ¿Kakarotto ya se enfrentó con Piccoro? – le dijo y ella asintió asombrada – entonces revivieron por primera vez a Krilin – dijo pensativo – este mundo no ha tenido muchos cambios, Kakarotto lo ha hecho bien, quizás deba visitarlo.
- ¿Acaso sabes dónde está el templo de Kamisama?
- Obvio, mujer, estuve allí muchas veces entrenando – se puso de pie – estaré allí y regresaré para que busquemos las famosas esferas, Wiss ha decidido darme vacaciones mientras Berus-sama duerme una de sus interminables siestas.
- ¿Qué fue lo que pasó en tu planeta?
- Freezer intentó destruirlo mientras no estábamos, pero no consiguió más que hacer enojar a Berus-sama, así que lo castigó dejándolo sin energía física por los próximos diez años – se encogió de hombros – me pregunto si esta vez podré ser yo quien lo haga puré o tendrá que ser mi hijo quien lo haga de nuevo.
- No voy a tener hijos contigo – le dijo Bulma sonrojada.
- Nos vamos a divertir haciéndolos – le replicó saliendo por la ventana, echándose a volar ante los asombrados ojos de ambas mujeres.
::::::
Vegeta miró a la distancia la torre Karin y sonrió al recordar al gato panzón que era el custodio de las semillas del ermitaño, esas que habían salvado en incontables ocasiones su vida. Se detuvo frente a la puerta y luego comenzó a subir al templo, sabía que el templo del dios de la Tierra estaba ahora unido a la torre por el báculo sagrado.
Luego de un rato alcanzó la orilla de la plataforma celeste y se detuvo junto a Mister Popo que lo esperaba con su rostro impávido.
- Kamisamas los está esperandos – le dijo y lo llevó hacia donde el dios pretendía enseñarle algo a Goku, pero este no podía comprender sus explicaciones.
- ¡Vegeta! – dijo el joven saiyajin al verlo – me dejaste botado la otra vez – se quejó molesto.
- Venga, ni que hubiese sido la gran cosa, el puro hecho de que la lagartija se enterara de mi regreso lo hizo huir – se sentó junto a él – no, no podría vencerlo ni en mis mejores sueños – le dijo – apenas estoy alcanzando mi poder base como para vencer a sus guardianes, quizás para hacerle frente a su primera transformación, pero igual me mataría.
- Odio este cuerpo, no aguantaría ni por si acaso el poder del super saiyajin sin matarme a mí de paso – suspiró – quien nos haya mandado aquí tiene que haber sabido exactamente qué quería.
- No estoy en mejores condiciones – le dijo Vegeta – pero hay algo que no hemos tenido en cuenta – miró al dios – usted le va a cortar la cola a Kakarotto ¿verdad? – él asintió y miró a Goku que parecía no querer perderla – pongo la mía a su disposición – se puso de pie liberando su cola, claro que le dolería perderla, pero si era por un bien mayor, que así fuera.
Kamisama tomó la cola del guerrero y la cortó de un seco y certero golpe.
Vegeta cayó de rodillas al suelo, había dolido bastante, y con ella se habían ido sus fuerzas, pero al poco rato sintió una energía renovada, más poderosa, que le produjo una sensación muy grata.
- Vaya, sabía que algo estaba frenando mi poder – dijo Vegeta – debí sospechar que era mi cola.
- ¿La colita nos está frenando de alcanzar nuestro poder real? – el mayor asintió – entonces, yo también quiero que me la corte.
Kamisama miró divertido a Vegeta, el otro guerrero era un manipulador de primera.
- Bulma dijo que tomaría un mes más volver a iniciar la búsqueda de las esferas – le dijo Vegeta – quizás Kamisama me permita quedarme aquí, entrenando contigo.
Goku miró ilusionado al dios y este asintió, de seguro juntos se harían mucho más fuertes en forma más rápida, aunque sospechaba que era muy peligroso tenerlos juntos.
:::::::
Wiss estaba descansando cuando vio que su báculo parpadeaba, alguien lo estaba llamando.
- ¿Diga? – dijo al activarlo.
- Wiss, Zenosama está llamando a los dioses de la destrucción a una reunión – le dijo un hombre desde el otro lado.
- Daikanshin sama – le dijo preocupado – ¿sabe para qué sería?
- Alguien está intentando romper las barreras del tiempo sin ser un kaioshin – le dijo – eso está alterando el orden de los universos.
- ¿Cuándo debemos estar allí?
- Tienen una hora, deben ir a buscar a su Kaioshin, él los traerá más rápido – agregó antes de cortar la comunicación.
Wiss miró hacia la habitación de Berus-sama, debía despertarlo sin que causara destrozos y entregarle la información que le habían dado ¿tendría que ver con Vegeta y el otro saiyajin? Pero ellos no habían causado ese problema, ellos ya llevaban más de quince años en este universo y nunca los habían llamado.
- Berus-sama – le dijo en voz baja, pero manteniendo la distancia – Zenosama nos ordena presentarnos con nuestro kaioshin en su planeta.
- ¡¿QUÉ?! – chilló despertándose violentamente.
:::::::
Vegeta no podía evitar reírse de lo torpe que se había puesto Goku sin su cola, claro que había ganado fuerza, pero aún no encontraba su equilibrio, al parecer había estado dependiendo de ella para mantener el eje de su cuerpo centrado.
- Eres lo peor, Kakarotto – le dijo fingiendo molestia y recibió una fea mirada del saiyajin menor – endereza la espalda y separa las piernas – le explicó – haz como si tu cola aún estuviera en su sitio, poco a poco recobrarás tu equilibrio natural.
- Es molesto – se quejó.
- Yo estoy acostumbrado a mantenerla enrollada, así que la ausencia no me afecta tanto – hizo una pirueta hacia atrás – deja de pensar en lo que ya no tienes y trata de pensar en el poder que podremos obtener sin ella.
- Tú siempre tan práctico – le dijo molesto.
- No me servirás de sparring si no consigues mantener el equilibrio por más de media hora ¿Cómo pretendes vencer al otro Piccoro?
- En ese torneo volveré a verla – le dijo fastidiado – no pienso casarme con ella.
- Si no lo haces, no nacerán tus hijos y Gohan no vencerá a Cell – le recordó.
- Quizás ellos no existan – miró a Vegeta – recuerda que todo se desató por la venida de mi hermano a este planeta, y ahora no va a venir a buscarme, no van a tener que matarme y no… conoceré a Kaiosama del Norte – terminó bajando la voz – Oye, sin su entrenamiento no habría obtenido el kaioken y el super saiyajin tres ¿Qué haremos?
- Tendremos que verlo cuando lleguemos a ese puente – suspiró – creo que desde ahora nuestro mundo comenzará a cambiar verdaderamente.
::::::
Shin miraba al dios de la destrucción y a su ángel preocupado, el que Zenosama llamase a todos los dioses de los doce universos era por sí preocupante, pero al mismo tiempo era incómodo estar con aquellos que representaban todo lo contrario a tu forma de ser, puesto que él había sido llamado a ser un creador y Berus-sama era la eliminación de aquello.
- Veo que ya están todos – dijo Daikanshin frente a los dioses que se inclinaron ante la presencia del dios del todo – como ya se les dijo, alguien está intentando mover el eje del tiempo sin autorización, lo cual no sólo está penalizado, sino que está tratando de descuadrar el camino del tiempo.
- ¿En qué universo está tratando de entrar? – dijo un ángel a la derecha de Shin, si mal no recordaba ella era Wados y era la guardiana de Champa-sama, el dios de la destrucción del universo seis.
- En realidad, ha tratado de entrar a la zona de Zenosama – le dijo uno de los guardias – pero por el sector del universo siete.
Wiss miró a Berus-sama pensativo.
- Tenemos… una sospecha… de lo que… está pasando – dijo el dios de la destrucción preocupado y tembloroso, no quería que su universo fuese eliminado por el dios de todo – pero nos gustaría contar con la presencia de Zenosama y los otros involucrados para explicarlo.
- Me parece bien – dijo el mencionado desde atrás – ve por ellos ¿dónde están?
- En la Tierra, Zenosama – le dijo Wiss y se volvió hacia Shin – deberás ir por ellos, creo que están con Kaiosama de ese planeta.
Shin asintió y se teletransportó a la plataforma donde los jóvenes que había visto en el báculo del ángel entrenaban.
::::::
Vegeta frenó el golpe de Goku antes se sentir una presencia extrañamente conocida allí ¿qué hacía Shin en ese lugar? Ellos no lo habían conocido hasta la aparición de Buu, dentro de unos veinte años más, por lo menos.
- Lamento la interrupción, Kamisama – le dijo el dios creador – pero debo llevármelos por orden de Zenosama – le explicó.
- Claro, si son sus órdenes – le dijo comprendiendo, algo había alterado del orden del universo, algo mucho más grave que la presencia de su contraparte en el planeta – Vegeta, Goku.
Ambos caminaron hacia Shin y se dejaron llevar sin decir nada.
- Wow, volver a viajar de esta forma después de tanto es muy grato – dijo Goku – tal vez debiera volver a entrenar para obtener la teletransportación de los yadrat ¿no crees, Vegeta?
- Lo que yo creo es que debieras mantener la boca cerrada, Kakarotto.
- Te has enfadado – le dijo divertido.
- Estamos metidos en problemas, por si no te has dado cuenta, cabeza hueca – le replicó mientras caminaban por los pasillos del castillo de Zenosama vigilados por los ojos atentos de sus guardianes – déjame hablar a mí y no hagas tonterías.
- ¿Cuándo las he hecho? – le dijo ofendido.
- ¿Empezando por tu matrimonio? – le replicó y Goku se quedó callado – sin ánimo de ofender, Kakarotto, pero es mejor saber a qué atenernos si no queremos que nuestro universo sea destruido por nuestra culpa, recuerda que Zenosama tiene el poder para borrar nuestra existencia.
Shin los miraba asombrado ¿Cómo era que ellos sabían tanto del dios del todo si nunca habían estado allí? Y ni siquiera habían preguntado qué hacer para llegar allí, simplemente lo había dejado hacer, como si supieran de antemano cuál era su poder.
- Ya están aquí – dijo Wiss viendo como Shin se dejaba caer de rodillas ante el dios del todo.
- Zen-chan sigue igual – cuchicheó Goku en voz baja, pero recibió un golpe en las costillas de Vegeta, quien no obligó a inclinarse ante el dios.
- Nos mandó a llamar, Zenosama – dijo el saiyajin mayor con voz calmada echándole una mirada de advertencia a su compañero.
- Berus dice que ustedes saben porqué alguien quiere entrar en mi palacio desde el futuro – dijo él caminado hacia los saiyajin.
- Debe ser el mismo que nos mandó a nosotros aquí – dijo Goku.
- ¡Qué te dije, Kakarotto! – le reclamó Vegeta furioso.
- ¿De qué están hablando? – dijo Daikanshin molesto.
- Manten la boca cerrada, Kakarotto – ordenó Vegeta y este obedeció – nosotros fuimos enviados desde el futuro sin nuestro permiso ni el de Zenosama, desconocemos el motivo ni el cómo, no tenemos la culpa de lo que está pasando – se defendió – estamos aquí desde hace más de quince años, no hemos afectado más que nuestro propio universo.
- Entonces ¿quién es el que pretende mover el eje del tiempo?
- Perdone, Zenosama – dijo Vegeta evitando que Goku le respondiera – tuvimos muchos enemigos dado el poder que alcanzamos allá, nosotros fuimos los guardianes…
- Habla – le ordenó.
- De las puertas de la destrucción – dijo Goku.
- ¡¿Los guardianes de las puertas de la destrucción?! – exclamó Daikanshin asombrado – eso significa…
:::::::
Continuará…
