CUANDO EL DIRECTOR NO ESTÁ, LOS CUADROS CANTAN...

El profesor Snape y Verdandi llegaron al amplio portón principal del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

Por aquí- indicó el profesor de pociones con la guadaña de la niña aun en la mano izquierda.

Verdandi no había visto nunca antes un lugar como ese, había tantos niños que no podía contar las cabezas. ¡Qué diferente era a L'Enfer! ¿Así eran las escuelas mortales?

Es porque hoy no tienen clases- pareció adivinarle el pensamiento Severus- a la derecha.

Verdandi ya no pudo ver que más hacian esos niños ya que el profesor Snape ya subía unas escaleras de granito. No era la intención de Verdandi perderse por intentar averiguar que más hacian en ese lugar así que mejor se apresuró para alcanzar al profesor de pociones. Sí que subía rápido, la pequeña tuvo que subir de dos en dos los peldaños para darle alcance.

Severus giró a verla, sí, no había ningún error, esa niña tenía cuernos en la cabeza, la base estaba cubierta por el cabello negro pero se jugaba el puesto y el título a que esos no eran adornos para el cabello.

De pronto al subir la escalera y continuar por ese largo y solitario pasillo toparon con una estatua de un Griffo dorado que bloqueaba un hueco en medio de dos pilares.

Pastelillos de fresa- dijo el profesor.

¿Pastelillos de fresa? Verdandi levantó la vista intentando ver el rostro del profesor Snape, no, no se había equivocado, había escuchado bien ya que el profesor no sonreía, no era una broma "Pastelillos de fresa" debía ser alguna contraseña o algo ya que el profesor que ella tomaba por una Norna adulto lo había dicho como lo más natural del mundo.

Una vez su padre había hechizado la puerta de su despacho para que ella no lograra entrar con Cancerbero, cuando preguntó a sus hermanos cual era la contraseña para poder entrar cada uno de los siete le dio una diferente; pero cuando preguntó a su hermano mayor el único que parecía tenerle aprecio éste dijo "Tesorito" al principio ella se rió mucho de la ocurrencia pero cuando intentó la puerta se abrió como si la hubiera estado esperando, tal vez ahora pasaría lo mismo.

Y así era, el Griffo o gárgola que tenían frente a ellos se giro dándoles paso libre a una escalera de caracol.

Una vez más Verdandi subió las escaleras siguiendo al profesor Snape.

...

¡Qué lugar tan raro!

Era un despacho circular llenó de infinidad de cosas mágicas, no había duda, había tantos cuadros en las paredes que parecía no tendrían espacio para colgar uno más. Una percha al parecer para un pájaro grande, un escritorio con tantas cosas que era imposible ponerle las manos encima a la madera, sillones con orejas que parecían cómodos y más y más cosas.

¿Era el cuarto donde se guardaban lo que ya no se necesitaba?

Al parecer el director no se encuentra- dijo el profesor Snape dejando la guadaña de la niña apoyada contra un pilar.

El director salió- dijo un cuadro de un hombre muy muy muy viejo con carita de tortuga- pero si quiere puede ir a buscarlo.

No puedo dejar a esta niña sola aquí, pero gracias por la sugerencia- contestó el profesor Snape.

Oh no será una molestia, nosotros la vigilamos, por favor no se preocupe- intervinó otro cuadro de una mujer sumamente robusta con un vestidito de color verde limón.

El profesor Snape no tuvo más opción que obedecer ya que queriendo o no queriendo era una orden de los directores del Colegio -aunque ya estuvieran muertos-

No vayas a hacer travesuras- le gruñó el profesor a Verdandi.

Ella asintió más interesada en ver los cuadros de los directores que se movían y removían como si tuvieran vida.

...

Nunca habías visto un cuadro como nosotros ¿cierto?- preguntó otro cuadro de un hombre muy delgado con nariz muy afilada como si se tratara del pico de un ave.

No... yo nunca... señor- dijo la niña de manera nerviosa, no se había dado cuenta de que tenía la boca abierta mientras miraba los cuadros.

Oh no te preocupes- le sonrió una mujer jugando con su collar de perlas- no les hagas caso.

Bien- interrumpió otro de al parecer un director sin tantas canas como los otros- vamos por una estrofa más...

¿Estrofa más? Verdandi no podía creerlo ¡Los cuadros empezaron a vocalizar!

"Lento, noble, esplendor nocturno
Siente, toma, tierno y taciturno
Ya no has de mirar
a la luz del día vulgar
No recuerdes mas la fría claridad
y escucha música en la oscuridad"

¿Qué extraño?- pensó Verdandi mientras los cuadros entonaban de manera maravillosa esa estrofa de su canción- creo que la conozco...

Y de pronto...

"Hacia un nuevo y extraño mundo llegarás
Tu pasado no tiene más valor
Deja tu alma llegar al frenesí
Sólo entonces tú serás de mí"

Contestó la pequeña a los cuadros, éstos también parecieron sorprenderse ya que al momento guardaron silencio. Verdandi se giro con temor cuando escuchó que había alguien aplaudiendo.

Oh que bonita voz- dijo un hombre de barba muy larga completamente blanca- hasta ahora no había escuchado una voz como esa.

Detrás de ese anciano que sonreía se encontraba el profesor Snape.

Verdandi tragó saliva ¿ahora qué sucedería?

Continuara...