Los copos de nieve caían sin cesar de forma pausada sobre su cabeza. Katniss se abrazaba a sus rodillas, su espalda pegada contra el tronco de un viejo árbol caído durante el invierno pasado. En su interior resguardado del mal tiempo, descansaba uno de los arcos de su padre.

Su cuerpo temblaba bajo la nieve de forma imperceptible, sus hombros se agitaban. Por sus mejillas descendían dos pequeños torrentes de lágrimas desde sus ojos abiertos. Katniss lloraba en silencio, sentada sobre una raíz emergente entre la blancura. Se secó las lágrimas con la mano enrojecida pero sus mejillas no tardaron en humedecerse de nuevo.

Se mordió el labio aguantando el sollozo que luchaba por abandonar sus entrañas, abrirse paso por su garganta y salir de su boca uniéndose al silencio invernal en el bosque. Hundió su rostro entre sus rodillas. Los dedos helados de sus manos se clavaron en los pantalones que vestía. Su cuerpo encogido engulló el grito de dolor que logró escapar. Varios más le siguieron.

- ¿Katniss?

La niña alzó la vista borrosa con rapidez encontrándose de frente con la mirada azulada de Daryl, enmarcada por un viejo gorro y una bufanda raída. El temblor en su mentón le impedía decir nada. Las lágrimas parecían ahogar su voz además de impedirle ver con claridad. Sin avisarle, Katniss se lanzó a sus brazos empujándole al suelo por la fuerza del golpe.

Daryl se quedó quieto, incapaz de comprender qué era lo que pasaba por la cabeza de la niña que se aferraba con uñas y dientes a su chaqueta mientras lloraba desconsolada.

- ¿Estás bien?- Katniss apuñó la tela de su vestimenta entre sus manos. El cazador acercó su rostro contra su pecho al abrazarla. La repentina calidez de su cuerpo bajo ella calmó ligeramente el torrente de lágrimas.- ¿Ha ocurrido algo?- Daryl luchó por separar la cabeza de la niña lo suficiente para poder mirarla a la cara. Los ojos de Katniss ya no brillaban de alegría, las lágrimas la habían engullido.- ¿Qué haces aquí sola? ¿Y tu padre?- La última pregunta incrementó el nudo en el estómago de Katniss y la fuerza con la que sus dientes apresaban su labio inferior. La sangre se mezcló con la saliva en su boca.

- Ha…- Katniss frotó su mano derecha con fuerza contra sus ojos intentando enfocar su mirada.- Ha habido un…- Tragó grueso intentando respirar.- Accidente en la mina…- Logró articular antes de que su garganta se cerrara de nuevo amenazando con robarle el aire si se atrevía a seguir hablando.

Daryl la miró en silencio comprendiendo lo que esas simples palabras escondían junto a las lágrimas de la niña encogida sobre él. Se sentó en la nieve arrastrando con él el cuerpo menudo de Katniss, quien no aflojó ni un ápice la fuerza con la que se aferraba a él.

- Lo siento.

Katniss asintió cerrando los ojos, agachando la mirada. Sus lágrimas desaparecieron en la comisura de su boca entreabierta tras la cortina de su aliento congelado en el aire. Rodeó el cuello del cazador con sus brazos temblorosos. Su mejilla apoyada contra su cuello, su nariz pegada contra su piel buscando consuelo. Daryl inquieto, la abrazó con suavidad. Su mano derecha acariciaba la trenza cubierta de copos de nieve que descendía por su espalda.

- Volverás a estar bien.- Katniss clavó sus uñas sobre la chaqueta en su espalda deseando no creer sus palabras.


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