Capitulo cuatro: Humanidad

"Por que se levantara nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias y hambres, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas, principio de dolores". - Mateo 24:7-8

Escucha te llevare a la tierra donde nacerás como un humano para esconderte, cuando este completamente seguro iré a buscarte, mientras ten fe.

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¿No? – repitió el mas alto.

No – repitió ella.

Escucha creo que no has entendido la situación aquí, estamos hablando del fin del mundo del apocalipsis, se supone que tu amas todo esto, donde quedo aquello de Jesús muriendo por lo pecados del hombre.

Para ser alguien que no cree en mi padre sabes mucho de su palabra – le miro enojada la chica.

¿Estás de coña, todo este tiempo haz sabido hablar? – dijo molesto el cazador – ¿por qué demonios actuabas como una criaja retrasada?

No les conozco no tengo por qué hablar con pecadores como ustedes – y tras decir esto se dio la vuelta y camino hasta prender el televisor donde miraba los dibujos anidamos.

¡Puta! – le grito caminando hasta quedar frente a ella y apagando el aparato – escucha mocosa en este momento te vas enterando que necesitamos…

Necesitan – levanto la voz – esa es la única palabra que conocen, necesito, todos los días, llegan miles de plegarias, diciendo necesito esto, quiero el otro, ayúdame, acaso no sabes que si el apocalipsis esta levantándose o lo intenta es voluntad de Dios.

¿Estás diciendo que todo esto es su voluntad? – le miro algo extrañado Sam.

Nada escapa a la voluntad de mi padre, ni el aleteo de una mosca, ni la hoja más pequeña del gran árbol, se mueve si no es voluntad de Dios – hablo con voz firme.

Tus lecciones bíblicas para otro día por favor – le corto el cazador mientras su hermanito rodaba los ojos. – ¿qué Sam, que?

Eso no está en la biblia Dean

Da igual como sea tienes que ayudarnos a detener esto de no ser así.

¿Qué? la humanidad terminara, miles morirán, yo creo que es mejor así- dio por zanjado el tema pero aquel hombre no se lo permitió.

Claro que no lo es.

Míralo tú mismo – y tras decir eso, lo aparto con un empujón y prendió el televisor cambiando el canal a uno donde transmitían noticias - mira nada mas como se matan unos contra otros, como ellos mismos causaran su destrucción, no será la mano de Dios quien les elimine serán ellos, Y muchos entonces serán escandalizados, y se entregaran unos a otros y unos a otros se aborrecerán (Mateo 24:10) ¿eso quieres salvar, eso? – le grito ya desolada – llevo más de dos mil años, en este mundo y no eh visto nada que valga la pena ser salvado- y tras decir eso se volvió a cerrar en su mundo y ahora si no hubo forma de sacarla de ahí.

Dean quería gritarle, rebatir sus argumentos, decirle que claro que había cosas que valieran la pena salvar, pero antes de si quiera abrir la boca se dio cuenta que la chica tenía algo de razón, el llevaba muy pocos años en el mundo y ya había visto suficiente, incluso cuando quiso descansar, llegaron los ángeles y le molestaron para tener pedirle ayuda, detener al loco que deseaba sacar al ese hijo de puta y comenzar todo aquel infierno, no había tiempo para descansar, apenas si tenía para respirar y por un segundo quiso darle la razón.

Por suerte para ellos Sam no se dejo convencer con aquellas palabras y tras apagar el televisor la tomo por el brazo y al llevo a arrastras hasta la nena de su hermano, quien tras salir de su ensoñación, se apresuro a subir y conducir de regreso a casa de Bobby donde más si no.

El viaje, fue corto, silencioso y tenso, por un lado Sam intentaba encontrar las palabras para convencer a la chica mientras miraba en la biblia buscando quizás alguna cosa con la que debatir sus argumentos.

Por otra parte Dean tenía su pelea existencial y sexual, y es que aquel sueño le seguía molestando, y claro que no se le pasaban aquellas largas miradas, que se aventaba con el ángel, aquellas que estaba seguro decían mil y un cosas, por un minuto se pregunto si golpearse contra el volante se consideraría raro, pero desecho ese pensamiento al darse cuenta que tenían cosas más importantes que andarse preocupando de su reciente descubrimiento.

Castiel por su parte miraba fijamente al cazador por el espejo retrovisor, se le hacía extraño, todas y cada una de las expresiones que el cazador tenia últimamente y aquella sensación al tocar los dedos que tuvieron el día anterior, le hicieron sentir feliz, pero sin saber exactamente por qué, su hermano Balthazar se lo dijo, estaba empezando a tener demasiadas emociones humanas, y eso para un ángel era peligroso, aun así ahí estaba mirando al humano que debería darle molestia por ser un pecador.

El cuarto pasajero, solo se limito a negar con la cabeza, después de mirar al ángel y al cazador mayor, para después mirar al joven que la había secuestrado, aun que la palabra correcta para ella era liberado, regreso la mirada al la ventanilla y se limito a observar el paisaje, los arboles, las montañas, la humanidad, las creaciones de su padre, de verdad esperaba que hubiera algo que valiera la pena salvar.

Llegaron ya entrada la noche, cabe señalar que Dean condujo como nunca, quería llegar pronto y dormir un poco, con suerte tendría otro grandioso sueño, casi choco cuando intento imaginarlo, recibiendo un insulto por parte de su hermano y una mirada interrogante por su ángel, la chica ella ya estaba dormida en el asiento trasero.

¿Y quién es ella? – pregunto Bobby mirando como Sam entraba con una chica dormida y la ponía en el sofá de aquella habitación.

Jesús – dijo Dean yendo a dormir a la habitación de arriba dejando a su hermano explicar la situación.

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¿y bien me vas a decir cómo te llamas?- pregunto mirándola fijamente intentando hacerla hablar de nuevo, después del mutismo en el que se encerró no pudieron hacerla hablar – escucha, se que todo esto te pareceré correcto y por lo que pude ver la televisión no te ha dejado una buena impresión del mundo pero…

Solo hay destrucción y dolor en el mundo, no solo es la televisión, lo he visto - al fin la joven parecía responder, y es que llevaba ya rato tratando inútilmente de que hablara – el sufrimiento, el cómo se matan entre ustedes, el cómo manchan el nombre de mi padre por su codicia – le miro fijamente – no hay nada en este mundo que valga la pena salvar – volvió a encogerse subiendo sus piernas en el sofá para abrazarlas y poder ocultar su rostro.

Lo hay – respondió sin dudar – mira puede que no lo parezca pero te garantizo que si hay algo…

¿Cómo puedes decirlo Sam?, cuando tu más que nadie junto a tu hermano lo han perdido todo, cuando la vida no les ha dado más que dolor – susurraba dentro de su abrazo – cuando te la han quitado – levanto su rostro y le miro – a Jessica.

¿Cómo...como sabes eso? – pregunto ahora si un poco asustado el cazador ante aquella revelación.

Puedo verlo Sam – levanto una de sus manos y la poso en su pecho – aquí aun tienes dolor, aun le extrañas, le anhelas – dirigió su mano hasta su rostro donde quito un mechón de su cabello – tus ojos lo delatan, puedo ver a través de ellos, lo siento – le miro con tristeza – pero aquello era inevitable.

¿Qué?- dijo algo molesto alejando la mano de la chica – estás diciendo que la muerte de Jess fue plan de el - grito mirándola con odio.

Tenias que ir con tu hermano… lo siento – pero el, se limito a levantarse de su lado y dejarla sola sobre aquel sofá, sin notar como la joven derramaba lagrimas por aquel dolor que no solo miraba, si no también sentía, esa era su maldición – en verdad lo siento – susurro para el viento escondiendo nuevamente el rostro entre sus piernas.

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Yo creo que estas exagerando chaval – le trato de tranquilizar el más viejo.

Tu no la escuchaste Bobby, lo dijo con tanta frialdad, ella dice que Jess tenía que morir – seguía vociferando estaba muy molesto. – dijo algo sobre la voluntad de su padre.

Así que si es Jesús – dijo divertido su hermano mientras se apoyaba en el cofre de su vehículo, y es que después de aquella charla, Sam había salido furioso, maldiciendo hasta llegar a donde su hermano y Bobby platicaban animadamente sobre sus planes.

Dean - le miro de aquella forma que le decía claramente que dejara de bromear.

Lo siento Sam pero creí que ya habíamos pasado por la fase de culparse por todo – dio otro sorbo a su cerveza – tenemos una tortuga a la que patear no es momento para ponernos sentimentales.

Para ti es fácil decirlo – le miro molesto – por qué no intentas tu hacerla hablar, quizás te diga que tampoco la muerte de papa era inevitable, o mejor aun que Dios sabia que serias tu quien rompiera el primer sello.

No empieces algo que no vas a terminar Sammy – dijo bajando su cerveza un poco molesto – eso es diferente recuerda que fueron los ángeles quienes…

O si claro los ángeles, pero da igual cada vez que Cass viene a pedirte ayuda tenemos que meternos, creí que dijiste que no mas ángeles después que recupere mi alma – se acerco intimidante.

No podemos ignorar a Cass.

No Dean, tu no pues ignorarlo

¿Que estas tratando de decir listillo? – ahora estaban a centímetros mirándose con odio.

Nada que no sea evidente – entrecerró los ojos.

Bien chicas sus peleas hormonales a otro lado – les detuvo el más viejo – esto nos concierne a todos, si ese malnacido abre la jaula todos estamos jodidos ok – y antes de que alguno de ellos volviera a replicar un aleteo familiar les detuvo.

Dean – saludo el recién llegado – no encuentro a Balthazar el puede que este… – comenzó a hablar el ángel, pero se cayó cuando noto la tensión en el ambiente - ¿Dean? – le llamo interrogante, por que no le había puesto atención.

Si Cass te escucho – el cazador dio media vuelta y se paro frente al ángel, quien feliz de recibir su atención comenzó a relatar su intento fallido de encontrar a su hermano y tratar de trazar un plan.

Sam bufo, y les dejo a solas, bueno en realidad estaba Bobby pero cuando aquellos dos se metían en su mundo ni la presencia de Bobby era importante, camino olvidándoles tratando de dejar fluir su enojo y tranquilizarse, cuando se encamino a la cocina a tomar alguna cerveza, abrió el refrigerador y regreso su vista hasta el sofá donde dejo a la chica, cuando noto que esta no estaba, comenzó a buscarla, por la habitación, pero nada, entonces llego a la entrada de la casa y tras abrir la puerta, ahí frente a él se encontró con la escena más impactante jamás vista la chica estaba de rodillas, en el suelo cubierta por la sabana que le había dado cobijo la noche anterior, sus manos sostenían la manta mas al soltarla ambas descendieron en la tierra.

Su mandíbula casi se cae al suelo al mirar cómo mientras la chica se ponía de pie, todo a su alrededor se tornaba verde, el pasto comenzaba a crecer y pequeñas flores nacían donde antes había tierra árida, esparciéndose por todo el frente de la casa, llenando de vida aquel lugar, un fuerte viento soplo entonces y el vestido de la chica ondeo con él, bailando junto a la cobija que se sostenía únicamente por una mano, la otra se alzaba para tomar una hoja del árbol cercano que había rejuvenecido sus hojas, entonces por una milésima de segundo Sam podría jurar que en su espalda, que detrás de ella se alzaron siete alas, trasparentes, casi invisibles, desplegándose con gran esplendor, entonces no tuvo duda de que ella formaba parte de la esencia de Dios.

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Lo siento – dijo cabizbajo, acercando un trozo de pie de manzana, ya que al parecer la joven no quería comer nada desde la discusión del apocalipsis – deberías comer algo – se sentó a su lado en aquel sofá, que servía como cama para ella, pues no se quería mover de ahí – no debí ponerme así por lo de Jess, es solo que ella, bueno yo…

La amabas – le contesto ella tomando el plato inspeccionándolo bien, dejando que el aroma casi frio del postre le llenara – a un no logro entender por que sienten tanto una muerte, es decir ella debe estar ahora en su propio paraíso, ella está feliz, y…

Es difícil y complicado – continuo el – cuando amas a alguien no quieres separarte y por eso duele.

Pero te reunirás con ella – corto un trozo de su tarta y se lo metió en la boca – cuando mueras, lo harás.

Gracias – bajo la mirada – ¿ah?...- entonces recordó que no sabía su nombre – me dirás ¿cómo te llamas?

Lo haría si lo recordara – siguió comiendo su postre feliz.

¿Cómo que no lo recuerdas? – le miro confuso.

He vivido un largo tiempo Sam – le miro dejando a un lado su pie – tantos años encerrada dentro de aquellas paredes que los hombres me dejaron de hablar por mucho tiempo y nadie más me llamo, es razonable que lo olvidara.

¿Entonces no eres Jesús? – pregunto dudoso

No, el era… mi hermano –levanto la vista un minuto para encararlo.

¿Hermano? – ok aquello lo confundió mas

No quiero hablar de ello – se encogió y siguió comiendo

Bien pero de alguna forma debería llamarte, dime como quieres que lo haga

No se – luego miro su postre – ¿cómo se llama esto?

Pie

Pie me llamare

No puedes llamarte pie

¿Por qué no? – la joven ladeo la cabeza sin comprenderle.

Por que es un postre

Entonces eso – señalo el refrigerador

Tampoco refrigerador.

Entonces ponme un nombre Sam

No se me ocurre ninguno.

La primera opción casi siempre es la más acertada.

Mary – sonrió mientras le miraba - Mi madre se llamaba Mary.

Mary será – y tras brindarle una sonrisa regreso a comer si pie.

La chica siguió comiendo en silencio bajo la atenta mirada de el cazador, quien no se podía explicar cómo es que la chica podía ser tan sabia e inocente a la vez, como saber tanto del dolor y nada de las cosas mundanas, quizás era eso lo que la hacía dudar de salvar el mundo.

Bien Jesús – la voz de su hermanó entrando a la habitación con el ángel y Bobby lo sacaron de sus cavilaciones – tenemos que hablar quieras o no sobre …

Mary – le respondió ella sin mirarle

¿qué?- dijo algo dudoso, pues se esperaba ser completamente ignorado.

Mi nombre es Mary – levanto la vista para enfrentarle y pararse frente a él – así que por el seré llamada. – el cazador solo corrió su mirada de la chica a Sam y viendo como este se encogía de hombros no le quedo duda que su hermanito tenía que ver algo ahí.