No me he demorado tanto, no?

Y hasta yo quedé chockeada con lo de Alice, ya se viene algo interesante también.

Disfruten =)

Capítulo 4

Pasaron cinco semanas desde aquel incidente y ninguna palabra entre Edward y yo. Solo teníamos biología juntos pero eso era más que suficiente para todo tipo de contacto, ya que éramos pareja en el laboratorio. Apenas hablábamos en clases, pero la tensión entre nosotros era inmensa. Siempre salía primero Edward cuando tocaban el timbre para anunciar que la clase había acabado pero al comienzo de la sexta semana ya estaba en mi límite y comencé a irme antes de que la clase acabara, después de todo, nos iba muy bien en biología.

A la hora que yo tenía biología, Alice tenía historia nacional con el profesor Jasper Hale pero algunas chicas me habían dicho que últimamente el profe daba por terminada su clase antes así que me dirigí hacia el aula de historia pensando en reunirme con Alice y conversar un poco ya que en la escuela no pasábamos tanto rato juntas.

Dí vuelta en la esquina del cuarto piso que daba hacia la puerta de la única sala del solitario piso y estaba entrecerrada. Cuando me acerqué a agarrar el picaporte escuché un gemido y me sorprendí. Miré por la rendija de la puerta y tal fue mi sorpresa al ver a sr. Jasper con Alice acostados en el escritorio del profesor teniendo sexo que tropecé cuando dí un paso hacia atrás que pensé que mi maniobra de escape a escondidas fracasaría estrepitosamente.

Me asusté al contacto de alguien agarrandome por la cintura y poniendo su mano en mi boca. De todas formas no iba a emitir ningún grito pero mientras trataba de darme vuelta para saber quien me estaba agarrando –y saber quien más compartía el secreto de Alice- más me apretaba contra su cuerpo y ponía más énfasis en callarme con su mano. Bajamos con cuidado las escaleras y sentí que la puerta de la salita de las sillas detrás de las escaleras se abría. Sentí que me soltaba y me dí vuelta inmediatamente.

No se por qué no me sorprendió que fuera Edward el que me había callado, después de todo, reconocí el contacto de su cuerpo con el mío… y lo extrañaba.

Nos miramos un rato sin decir nada hasta que él rompió el silencio.

-Aún quedan treinta minutos para que suene el timbre, suerte, ¿no? – estaba un poco incómodo por como se arreglaba su cabello cobrizo sin éxito.

-¿Desde cuando sabes esto? – le pregunté fríamente mientras me arreglaba mi blusa que se había subido un poco por su abrazo.

-Bella… por favor, no creas que lo que te dije cuando te dejé en la limosina era mentira – agarró mi mano con su mano izquierda y con la derecha me levantó la cara para que lo mirara – la foto que mandó Gossip Girl aquél día fue cuando estaba terminando con Tanya, mi novia. Ella me besó pensando que con eso me detendría, pero no fue así.

Aparté la mirada, no quería creer nada, todo era mentiras alrededor mío.

-Bella, no estoy acostumbrado a rogar, pero si quieres lo hago ahora-

-Edward, para, yo también tengo mi orgullo, ¿si? No me interesan excusas falsas para justificarte en estas últimas semanas. Además tengo cosas que hacer. – me solté de sus manos y traté de pararme de la mesa en la que estaba sentada.

Edward me atrapó con sus brazos entre él y la mesa y no me dejaba pararme.

- Lo siento Bella, pero no te vas de aquí hasta que termine todo lo que tenga que decirte – sus ojos parecían determinados, tanto que no dudé ni siquiera en rebatirle.

-Ok, comienza – dije, pero no le dirigí la mirada, sabía que me deslumbraría como siempre lo hacía con las otras chicas. Yo no era como las otras.

- Lo que dije antes es cierto, no pensé que iba a besarme, pero desde ahí que no la veo. Por otra parte te e estado ignorando estas últimas semanas porque siempre las chicas con las que estoy son el blanco perfecto de Gossip Girl. Además, el otro día hablé con Alice y me contó lo de tu hermana, sé que es importante para ti lo que ella piense… algo innecesario si me pides mi opinión. – Edward tenía sus ojos fijos en mí, lo sentía y me ponía nerviosa.

Entonces fue ahí cuando descubriste lo de Alice – puntualicé mirando sagazmente sus ojos.

Sí, pero esa vez solo se estaban besando – me sonrió picaramente. Sentí que el calor rápidamente ascendía y eso que las ventanas estaban a medio abrir.

– Bella, no quiero que seas el blanco de chismes sin fundamento – nuevamente puso su carácter serio. – si estoy contigo no quiero papeles sucios, quería algo fuera del colegio, más serio...

¿Cómo podía rebatir con algo así? Edward era un injusto. Aunque sabía a que punto quería llegar.

-Algo más… secreto? – pregunté, mirándolo a los ojos por primera vez. Dios mío, no debí haber hecho eso, me capturó desde el segundo en el que subí la mirada.

-Ajá – dijo con su voz seductora, acercándose a centímetros de mi cuerpo.

Entonces sonó el timbre y apartó sus brazos de mi lado.

- Adelante señorita Ocupada, puede ir a hacer las cosas que tenía pendiente – dijo en tono sarcástico.

Me paré, abrí la puerta y salí sin mirarlo. Que rabia me daba cuando Edward Masen me probaba. Pero lo importante aquí no era el chico que me volvía loca, sino que era mi mejor amiga.

Subí al cuarto piso nuevamente imaginando que ya habían terminado sus asuntos, después de todo ya habían tocado el timbre.

Golpeé la puerta de todos modos para asegurarme y escuché al sr. Jasper decir 'adelante'.

-Entonces es así como pasa el asunto de las guerras del sur – dijo Alice en un tono nada convincente. Además aún colorada.

-Hola sr. Hale, Alice, debo hablar contigo un momento – y agarré la muñeca de mi amiga hacia fuera del salón.

-Gracias por su tiempo, sr. Hale – dijo Alice dirigiéndole una sonrisita cómplice.

El sr. Jasper le respondió con otra sonrisa mientras yo miraba a Alice de forma rendida, por lo que el sr. Jasper se dio cuenta y corrió su mirada inmediatamente.

Me dirigí a una banquita de uno de los patios interiores y vigilé que nadie estuviera cerca.

-Bella, que…

-Alice, ¿estás segura de lo que estás haciendo? – le dije con tono de reproche. – es decir, por supuesto que te apoyaría en todo lo que te propusieras, pero ¿esto? ¿sabes lo peligroso que es?

-Hay no, Bella, ¿lo sabes? – me miró con cara de pánico.

-No hay que ser un genio para saber que hay que cerrar la puerta con llave cuando estás en medio de un 'asunto', sobre todo en la escuela.

-Dímelo tú – dijo ofendida.

-¡Hey! No estoy reprochándote con quien estés sino de cerrar la puerta con llave cuando estás con un profesor, que el asunto ahí se pone grave si los pillan. – dije yo, aún más ofendida.

-Lo siento… - Alice estaba cabizbaja.

-¿Por qué no me contaste Alice? Sabes que no le hubiese contado a nadie y te hubiese ayudado – dije ahora preocupada – no soy la única que sabe esto.

-¡¿Qué?! ¿quién más sabe? Bella por favor – Alice estaba desesperada, parece que con Jasper iba en serio.

-Edward, pero no porque le conté, sino porque los vio – ahora si que la estaba reprochando. – los pilló el otro día besándose… ¿desde cuando es esto?

- Desde la primera semana – dijo Alice avergonzada. Nunca nadie había visto a Alice avergonzada – mi tía Victoria lo recomendó al director Aro. Nos habíamos visto antes un par de veces y cruzamos miradas, pero nada más allá, no pensé que le gustaría de verdad…

-Bueno, es bastante joven, está en practica, ¿no?, no debe tener más de siete años más que nosotros – dije, pensándolo seriamente, no me había fijado en lo joven que era el sr. Hale hasta ahora.

-Tiene veintitrés – me aclaró Alice.

-Da igual, Alice, es un profesor, por supuesto que yo no diré nada pero si Gossip Girl se llega a enterar de esto…

-Es por eso que no te conté, Bella – mi miraba en forma de disculpa. – estás en el grupo de las populares y es obvio que siempre estás en el ojo del huracán… ¡oh! Por supuesto que no te estoy culpando de ser una de las reinas de la escuela, sino que me llena de orgullo – se apuró en aclarar – pero lo callé todo para no perjudicarlo a él. Por favor, perdóname Bella…

-Tonta, no hay nada que perdonar, soy yo la que se siente por infantil, mira el ejemplo que doy yo – dije tratando de aligerar los ánimos – también oculto cosas, y no por eso soy la culpable.

Nos sonreímos, nos abrazamos y decidimos ir a buscar nuestras cosas para irnos a pesar de que aún no era hora de salida. Sam estaba agradecida, le tocaba física y sabía cuanto odiaba los números. Cuando empecé a ordenar mis cosas me dí cuenta que no tenía mis documentos, Alice y Sam me ayudaron a buscarlos pero no estaban por ninguna parte. Recordé la bodega de las mesas donde habíamos estado Edward y yo, definitivamente se había caído en ese lugar.

Les dije a Alice y a Sam que se adelantaran y que nos encontráramos en el café de cuatro calles más allá. Sería complicado encontrar mis documentos entre tantas sillas apiladas.

Cuando iba camino a la salita me encontré con Mike que estaba afuera de la oficina del profesor de Ed. Física. Traté de ignorarlo pero no tuve éxito, me cogió la mano y me obligó a darme vuelta.

-¿Qué quieres Mike?- dije impaciente.

-Sabía que aún estarías enojada, ni siquiera fuiste el otro día a mi casa por la junta de los de waterpolo – puso sus ojos de cachorro victimizado, odiaba esa mirada.

-Lo siento Mike, no estoy en el equipo de waterpolo – traté de soltarme, realmente quería irme, el tiempo perdido aquí era menor tiempo con Alice.

- Las otras chicas si fueron ¿sabes? Jess y las demás …- paró, sabía que se había equivocado.

-Bien por ti, ¿te divertiste con Jess? – dije irónicamente. En realidad no me gustaba torturar a Mike pero no quería que cupieran dudas respecto a que no me gustaba.

-¿Ves? Estás celosa, admítelo. Pero Bella, yo te quiero a ti – me agarró más firme de mi muñeca.

-Mike, lo siento, pero yo no te quiero de esa form…

-Le hablas más a Jessica que a mí, es para torturarme ¿verdad? – y tiró de mi brazo para besarme.

Justo en ese momento se abrió la puerta de la oficina y llamaron a Mike. ¡Salvada! Mike me soltó de mala gana y caminó hacia la puerta.

-Otro día seguimos – dijo con una sonrisa en el rostro.

-Lo siento Mike, no habrá otro día, y hablo más con J porque ella no me debía ningún tipo de lealtad, tú si. – y le di la espalda.

Con suerte eso le daría que pensar y dejaría de molestarme por un tiempo. Lo bueno de J y Mike es que Jess no me hablaba todo el día de él como lo hacía con sus otros novios, seguramente porque se sentía culpable todavía, lo que eso estaba bien por mi.

Subí al tercer piso que estaba desierto, todos aún continuaban con sus clases, aún quedaban aproximadamente dos horas para que terminaran, dos horas de tortuoso tenis que me ahorraba. Seguramente si me hubiese presentado a esa clase terminaría coja con la destreza deportiva que tenía.

Me dirigí hacia la escalera, abrí la puerta y vi la silueta de Edward dentro de la sala detrás de las mesas apiladas. Cerré la puerta porque sentí ruidos por el pasillo y miré a Edward.

-¿Se te perdió algo? – dijo con mi sonrisa favorita.